Capítulo 2-Expertas en fugas

El fin de semana fue duro para Lavinia, generalmente, todos festejan en Pascua: la búsqueda de huevos, los conejos de chocolate, todo es alegría en las casas, pero no en la mansión De la Mothe; la madre es una muy devota mujer, y la muerte de cristo no es para celebrarse; ella, muy a la usanza católica, lleva luto desde el viernes hasta el domingo y establece una disciplina de silencio y oración en su casa; el ayuno no es absoluto, pero no se come carne ni nada dulce; el padre suele apoyar todo esto, aunque su hija sabe que la religión no es ni por asomo de su interés. A Lavinia todo esto no podría importarle menos, y aunque la fastidia de sobremanera no poder salir, al menos intenta disfrutar el silencio tanto como puede; afortunadamente ha tomado precauciones y se surtió de tanto chocolate como pudo, así su pascua sería menos amarga.

Regresando a clase el lunes, Lavinia estaba contenta, pese a los rezos y el ayuno, pudo estar tranquila y comer bastante chocolate; sus amigas estaban contentas también y aun Lupe tenía una buena cara, por lo que ese día pasó tranquilo; Lavinia quiso preguntarle a Lupe por la mujer de los ojos azules, pero no se atrevía, siempre fue muy apocada y tímida y esto le costaba mucho trabajo pues se trataba de algo que consideraba muy personal, y al menos por ese día, no pudo hacerlo. Pero al día siguiente, Lavinia estaba muy contrariada, su madre descubrió su "trampa" durante los días de guardar así que fue reprendida duramente y castigada; se le prohibió salir, tenía que llegar de la escuela sin tardanza y estar en penitencia en su habitación todo el tiempo; y no es que estar encerrada ahí fuera aburrido, tenía montones de libros para leer, pero le habían quitado su lap top y la chica temía que su madre la revisara y encontrara su música o peor aún, sus imágenes, y si revisaba el historial de internet todo estaría terminado; casi nadie se dio cuenta de ese estado de ánimo excepto Lupe; la chica Santiago-Loud la miraba con curiosidad, se daba cuenta de que en la cara seria de su amiga se adivinaba algo que era distinto a los demás días, y en un cambio de clase, se acercó a verla

— ¿Qué pasa De la Mothe? tienes algo extraño —

Lavinia levantó la mirada al escuchar su nombre, nadie le decía así más que Lupe y se alegró de que así fuera

— pues, es que me castigaron ayer... — Lupe se acerca hasta recargar sus codos en el mesa-banco de su amiga — ...nosotros no celebramos la pascua como la demás gente, mi madre es católica muy fanática e impone esas costumbres en la casa, entonces no tenemos buena comida ni celebraciones ni huevos de chocolate ni nada de eso; solo rezos y ayuno desde el jueves hasta el sábado, pero al contrario de otros católicos, el domingo no hay celebraciones ni nada y tengo que ir a la iglesia tres horas, es súper aburrido; además la iglesia ni siquiera es muy vieja; yo compré chocolates y otros dulces en secreto para no estar sufriendo en esos días, y todo iba muy bien hasta que mi madre revisó mi habitación sin avisarme; buscó en algunos lugares que no esperaba y encontró las pruebas del delito... —

Lupe hace una mala cara, sabedora de lo que significa esto, y a sus espaldas suenan otras voces

— ¡que mal!... ¡no!... ¡puuff!... —

sin que ninguna se diera cuenta, las demás chicas del círculo se acercaron y han escuchado la historia de su amiga, Lavinia continúa — ...después de gritarme como una hora, me castigó dos semanas: me quitó mi lap top, no puedo ir a ningún lado y en casa tengo que estar en mi habitación todo el tiempo, solo puedo salir a lo más indispensable, o sea a comer y al baño —

— que feo... ¿y qué vas a hacer?... tu mamá es rara... —

las diferentes reacciones de las chicas no se hacen esperar y sus expresiones son más o menos solidarias, solo Lupe está en silencio; ella sabe lo que es estar castigada a ese nivel, aunque algunos de sus castigos son más activos: trabajar con su madre o sus abuelos y ser niñera de sus primos pequeños sin sueldo

— bueno y ¿Qué vamos a hacer para que escapes? — le dice Lupe

Lavinia palidece

— ¿escapar? ¡no gracias!, tu no conoces a mi madre, me mataría si eso sucede; los De la Mothe somos conocidos en la "alta sociedad", o al menos eso dice ella, y algo así la desprestigiaría demasiado; imagínate, la hija de Cecilia Wilkes De la Mothe, una prófuga, una niña que se escapó de su casa donde no le faltaba nada; huy no, no quiero ni escucharla si me atrapa... a-además ¿A dónde iba a ir? —

un coro de risas la hace salir de su idea, Lavinia mira a sus amigas con aire confundido, incluso Lupe se carcajea de buena gana; después de unos minutos, las risas van bajando, justo para que su profesor llegue y les llame la atención por estar fuera de sus Lugares, Lupe se levanta de la silla que ocupara y se dirige a su lugar, no sin antes decirle

— tranquila De la Mothe, en el almuerzo te contaré mi plan —

en el almuerzo, la pandilla se reúne en una mesa alejada del bullicio y los oídos indiscretos, Lupe y las demás comen sin prisas mientras que Lavinia apenas prueba bocado esperando a que alguna diga algo; pero nada, ni una palabra, apenas uno o dos comentarios sobre lo mala que es la comida de la cafetería y que deberían de protestar, se paga mucho dinero como para que no sea mejor, Lavinia suspira resignada, y de pronto, un surtidor de comida se dispara a su derecha mientras es coreado por sonoras carcajadas, Lupe y las demás ríen a más y mejor mientras una de ellas se limpia la boca y tose aparatosamente; Lavinia se une a las risas que cree provocadas por su amiga escupiendo comida y eso la hace calmarse; una vez sosegada la algarabía, Lupe le dice

— muy bien Dela Mothe, ahora que ya estás más tranquila... te iba a contar el plan de fuga, pero creo que te daremos una sorpresa, por favor "Juanita Banana", no escupas la comida de nuevo... — las demás ríen otra vez; Lupe tiene un apodo especial en español para cada una de ellas, menos para Lavinia (todavía no sabe su primer nombre), la verdad es que Cecilia De la Mothe es muy rimbombante, y no ha tenido mucho tiempo para pensar uno tampoco — ...como te decía De la Mothe, la cosa es muy sencilla, lo único que tienes que hacer hoy es llegar a tu casa temprano y esperar, esto es a prueba de tontos, además, no es la primera vez que lo hacemos verdad? —

la respuesta es un murmullo de risitas, un grupo de caras sonrientes y miradas cómplices entre las del círculo; Lavinia entiende poco y no sabe qué va a pasar, pero solo espera que esto no haga que su castigo aumente.

a las 4 de la tarde en punto, la campana de la residencia De la Mothe suena, la hora de la comida pasó apenas y en esa casa no hay mucha actividad; después del segundo toque, el mayordomo acude a ver quién diablos llama a esa hora; es difícil poder obtener algo de la excelente cava de vinos del señor, y justo ahora que pudo hacerse con media botella de amontillado... en fin; al abrir la puerta, el hombre se topa con cuatro jovencitas sonrientes; una de ellas, una chica apiñonada de pelo claro y grandes ojos color oliva, le pregunta muy correctamente

— buenas tardes, ¿me podría decir si se encuentra en casa la señorita Cecilia De la Mothe? —

el mayordomo se recompone un poco, y a su vez pregunta

— disculpen las señoritas, ¿a quién debo anunciar? —

— somos sus compañeras de la escuela, si necesita un nombre por favor anuncie a María Guadalupe Santiago-Loud —

el mayordomo duda un poco, el nombre no lo ha entendido, pero hará lo que pueda

— pasen por favor, un momento —

y se va con prisa a ver a la señora, esto es algo que no había pasado antes, al menos no que él lo recuerde.

La madre de Lavinia está en su habitación, leyendo revistas de sociedad, cuando llaman a su puerta

— disculpe señora, ha venido un grupo de chicas a ver a la señorita Lavinia —

— pasa Perkins —

— disculpe señora, en la puerta está un grupo de... —

— te escuché la primera vez, ¿y vienen a ver a Lavinia? qué raro, nunca me ha mencionado que tenga amigas —

— dijeron que son sus compañeras de colegio, me dieron un nombre pero creo que está en español "marría huadaloupe Santeago Loud" o algo así, disculpe mi pro...—

la señora De la Mothe pega un salto al escuchar lo último

— ¿dijiste Santiago-Loud? —

— s-sí señora, al menos eso entendí —

— bajo de inmediato, pasa a esas niñas al recibidor—

el mayordomo baja y conduce a las chicas al recibidor, y casi de inmediato llega la madre de Lavinia

— buenas tardes, niñas —

—buenas tardes, señora—

responden las chicas a coro, ojos brillantes y sonrisas enormes; algunas luchan por contener la risa, no se sabe si de nervios o por lo ridícula que parece en sus formas la señora De la Mothe

— entiendo que vienen a ver a mi hija Lavinia —

la mención de ese nombre hace que las sonrisas desaparezcan, ¿Lavinia?... Cecilia De la Mothe, se llama Lavinia?...

—s-sí, es nuestra compañera de clase y teníamos que hacer un trabajo en grupo, p-pero nos asignaron los equipos cuando ella salió al baño y no pudimos decirle nada después, salió muy rápido de la escuela —

— ¿eres tú María Santiago-Loud? —

— sí — responde Lupe con seriedad, esto lo merece

— ¿tu madre no será acaso Loraine Santiago-Loud? no la conozco personalmente, pero es una reconocida mujer de negocios —

— justamente...— dice Lupe con una sonrisita de victoria — ... ella es mi madre, es la secretaria de comercio del condado y es vicepresidenta de la cámara de comercio de la región de los lagos; también es parte del consejo directivo de "LLCC - boutiques, spa & resort", propiedad de mis tías Lenore Loud y Carlota Casagrande; y junto con mi padre son socios de la cadena de micro mercados "Casagrande´s Market" — dice Lupe disimulando apenas el sonsonete de algo aprendido de corrido y que no es la primera vez que repite; la madre de Lavinia sonríe complacida, al parecer su hija ha acertado por primera vez en mucho tiempo

—vaya, es un placer pequeña, nosotros somos Los De la Mothe, herederos del fundador de la ciudad de Detroit, nada menos; ¿ y ustedes niñas, no se presentan? —

la madre mira a las otras chicas con escepticismo, hay que ver quien más es amiga de su niña. Las chicas se miran entre ellas y se presentan una a una

— buenas tardes señora, mi nombre es Joanne Bain-Naine, mi padre es John Bain-Naine y mi madre es Blanche Bain-Naine, somos descendientes de los fundadores de Royal Woods; mi padre es empresario maderero, el mayor de la región de los lagos —

— ¡claro!, ¡claro! tu madre es Blanche, la presidenta de la sociedad de damas notables de Royal Woods, un gusto pequeña, un gusto—

— Buenas tardes, mi nombre es Pierrette Lit-Cassé, soy hija del matrimonio Lit-Cassé, dueños de la naviera "Lit & Co.", los principales transportistas de materia prima y carga en general de la región de los lagos —

— ¡por supuesto! tu madre es Pierrette, la vicepresidenta de la sociedad de damas notables, un placer pequeña, un placer —

— un gusto señora, mi nombre es Candance Sandra Wendolyn Pinkerman, hija de Allan Pinkerman IIIV y Wendolyn Pierce, mi padre es dueño de las agencias de seguridad Pinkerman en toda Norteamérica —

— un gusto conocerlas pequeñas, que bueno que visiten a mi Lavinia, sobre todo si es por algo de la escuela, a veces llega a ser un poco descuidada, ¡Perkins!...—

el mayordomo se presenta — ¿diga usted señora? —

— ...por favor anuncia a estas niñas con la señorita Lavinia, pídele que baje y prepara algo para ellas, ¿quieren te o alguna bebida fría? —

todas se muerden los labios para no reír, mientras Lupe toma aire y responde

— muchas gracias señora, esperaremos a "Lavinia" para ponernos de acuerdo —

después de unos minutos de silencio algo incómodos, Lavinia entra al salón, se le ve perpleja mientras se acerca a saludar a todas de beso y diciendo "hola" en voz baja, la señora De la Mothe se levanta del sillón y se despide

— muy bien pequeñas, las dejo, un gusto conocerlas —

y se retira con una sonrisa disimulada en el rostro, esto es algo que ha estado buscando por mucho tiempo, poder alternar con las familias de renombre de la ciudad, y curiosamente lo encontró de la manera menos pensada, ahora está segura de que obtendráreconocimiento real dentro de la alta sociedad de la región como lo que es, una auténtica descendiente del fundador de la ciudad de Detroit: una De la Mothe.

Lavinia y las chicas suben a la habitación de esta y al llegar a la puerta se detienen, Lupe y las demás forman un pasillo y le dicen muy teatrales

— señorita Lavinia Cecilia De la Mothe, haga el favor de invitarnos a sus aposentos —

lo que la anfitriona hace con una gran sonrisa, su madre les dijo ese nombre que tanto odia, pero pues es lo de menos, sus amigas están aquí y ella está feliz.

Al entrar, se dan cuenta de lo sobria que es su habitación, aunque claro que hay detalles que las hacen reconocer el estilo de su amiga; es muy amplia, con papel tapiz gris muy elegante imitando un patrón de gobelino, sin carteles en las paredes, pero con reproducciones de cuadros clásicos, la mayoría de temas trágicos u obscuros; la sólida cama de dosel y un buró con lámpara; el espejo ovalado de cuerpo entero con base al piso, un secreter clásico que se ve muy viejo, pero en excelente estado, todo en negro; dos libreros enormes del suelo al techo, llenos de libros y junto, un sofá con una lámpara de pie; una pantalla y montones de películas, la mayoría de terror; un gran closet con ropa normal, pero que tiene una sección de caros vestidos formales, tal vez demasiado caros y demasiado formales; ellas se dan cuenta de que su amiga no es como ellas, al menos no todavía, pero el gusto por lo "gótico" es notorio; las chicas se tiran en la cama o en la gruesa alfombra de lana, y por un momento se quedan calladas, están saboreando su triunfo, el escape fue todo un éxito. De inmediato comienzan a jugar, a curiosear las cosas o a preguntar todo lo que se les ocurre; Lavinia está un poco preocupada por el ruido, pero no dirá nada, Lupe la jala junto a ella en la cama y comienza a preguntarle

— entonces ¿te llamas Lavinia, no? ¿Por qué no nos dijiste? no es un nombre feo, un poco extravagante tal vez, pero feo no —

— me pusieron así para complacer a una tía abuela de mi padre y ver si así les dejaba algo de dinero; al parecer funcionó, de ahí vienen esta casa y otras muchas cosas, pero no me gusta, yo nunca conocí a esa señora y el dinero solo ha servido para que mis padres se lleven cada vez peor; aunque eso no importa ahora, no puedo creer que mi madre haya roto el castigo que me impuso, ¿Qué le dijeron? —

— le dijimos quienes somos, hijas de familias ricas y de abolengo, como tú; no es la primera vez que utilizamos esto, al parecer nuestros padres tienen eso en común... —

Joanne interrumpe

— mentiras Lupe, tus padres son todo lo opuesto a los nuestros, tienen mucho dinero pero tú casa no es ni la mitad de grande o fría que la mía, no tienen criados, y lo más importante, se quieren mucho... —

otra de ellas entra a la plática también — ...ay sí, el día que me los encontré diciéndose cositas en español, casi me muero de la envidia, mis padres apenas se hablan... —

— ...los míos son demasiado estirados, aunque creo que todavía se quieren, nunca serán como tus padres —

— ¡y tu mamá, tiene una figura!; la última vez que fue a la reunión de padres de familia, era la envidia de todas las señoras, y los chicos se la comían con los ojos... —

— ... tu papá es bastante apuesto también, se ve como esos latinos ardientes que salen en las películas... —

Lupe se sonríe engreída de todo lo que dicen de su familia

— jejejejeje, lo sé, lo sé, soy muy afortunada; pero no es tiempo de alabarme, ya que estamos aquí pongámosle diversión a esto...¿Lav... perdón, De la mothe, no tienes computadora o algo para poner música? —

— mi mamá me la quitó, ¿estoy castigada, recuerdas? iré a pedírsela, supongo que mientras ustedes están aquí puedo decirle que es para "hacer la tarea" —

todas ríen y Lavinia sale a buscar a su madre, quien ahora está abajo, en la sala; sigue metida en sus revistas de sociedad mientras toma té, cuando su hija se acerca, ella levanta la vista y pregunta

— ¿necesitas algo hija? —

— perdón mamá, pero necesito la computadora para hacer el trabajo, sé que estoy castigada, pero...—

— no te preocupes hija, estoy gratamente impresionada de que te hayas hecho de amigas tan rápido, y que amigas, ni más ni menos que las hijas de algunas de las más importantes familias de la región, estoy orgullosa de ti; hagamos una cosa, voy a levantarte el castigo y nos olvidaremos de él, solo te pido que seas respetuosa de nuestras creencias y costumbres; ahora que estás creciendo es importante que empieces a madurar para poder encontrarte un buen marido; oye, ¿alguna de tus amigas tiene hermanos? sería lindo que pasaran a ser familia ¿no?; jajajaja ...está bien, está bien, no hagas esa cara, solo era una idea; tu computadora está en mi vestidor, a la izquierda en la tercer gaveta, no vayas a hacer un desorden por favor, chau mi amor—

Lavinia da las gracias y se retira, su madre tiene ideas demasiado extrañas, ¡apenas tiene catorce años!, jamás pensaría en casarse a esta edad, y tal vez nunca. Una vez recuperada su computadora, regresa a su habitación para encontrarse a sus amigas probándose su ropa, algunas semidesnudas y otras en proceso de ponerse sus vestidos; esto la perturba de sobremanera, no está enojada, pero ver esos cuerpos, las miradas brillantes y... un escalofrío la recorre desde la punta de la cabeza hasta los talones y de regreso, pero al pasar por cierta parte de su cuerpo, no puede evitar sentir un pequeño choque eléctrico, Lupe se le acerca juguetona

— hey, hagamos una pasarela, tienes unos vestido de lujo, yo he estado en desfiles de modas con mis tías y he visto como se organizan, no importa que seamos pocas —

la idea es aprobada unánimemente y de inmediato se organiza todo, las lámparas harán de reflectores y detrás de la cama será el cambiador, aprovechan el dosel para colgar todos los vestidos ahí y así hacen una cortina, la alfombra será la pasarela y ponen el espejo frente a ellas para aprovechar la luz de la ventana; entonces se organizan, cada una escoge tres vestidos y pasa a modelarlos, las demás hacen de público y van tomando turnos. Lavinia está encantada con esto, ella jamás pensó que podría hacer nada así, siempre estuvo encerrada en casa sin ir a la escuela, tenía una tutora que le daba clases y hacía los exámenes cada semana, casi nunca la llevaban a algún parque o a algún espectáculo, podía contar con una mano las veces que fue al cine y ni hablar del circo, su vida pasó entre estas paredes hasta que le anunciaron que iría a la secundaria, una escuela muy cara, exclusiva de las mejores familias de la zona; pero encontró amigas, ¡y que amigas!, pero ellas no sabían... en realidad nadie sabía, nunca le ha dicho a nadie, entonces el pánico se apodera de ella, ¿qué pasa si se dan cuenta? ¿pensarán que las estuvo espiando? se quedaría sola en la escuela, tal vez hasta la expulsarán; un grito la saca de sus pensamientos, el cordel de donde colgaron los vestidos en el dosel se ha reventado y la ropa se ha caído, todas corren a levantar a la ropa y ayudar a quien se cambiaba para tomar su turno en la pasarela, Lavinia también se acerca para ayudar, pero se congela cuando ve a una de ellas solo en panty, con los senos al aire; esa piel rosada, los pezones casi del mismo color y abultados por el frio, ella se pone muy roja y sin saber qué hacer; Lupe la mira y llega al rescate

— n-no te enojes Lavinia, levantaremos todo y lo dejaremos como estaba, no te preocupes —

todas corren a levantar y ordenar, y Lavinia no acierta a decir nada, Lupe le guiña un ojo en esas idas y venida y Lavinia se da cuenta de que ella lo sabe, ella descubrió su secreto; todas vuelven a ponerse su ropa y se sientan en el sillón de lectura, Lavinia esta frente a ellas, cerca de su cama, y se miran sin atreverse a decir nada, Lupe se acerca y le dice en voz baja

— tranquila, tu secreto está a salvo...— y después en voz alta —ya está, por favor no te enojes —

— no, no se preocupen; yo-yo no estaba enojada, pensé que alguna se había lastimado, estaba asustada... ¿no pasó nada verdad? p-perdón, nunca había jugado así con nadie, siempre estuve encerrada en esta casa, siempre sola, gracias por venir... (snif) gracias por ser mis amigas.. ( snif) —

y cae de rodillas llorando, se siente tan feliz; todas corren a abrazarla y llorarán con ella en su fraternidad de chicas locas y despreocupadas. Cuando la señora de la Mothe sienta que es prudente revisar a esas chiquillas, toca la puerta para escuchar un — adelante — y al entrar, mira a las chicas alrededor de la computadora con cuadernos y un montón de hojas sueltas, les sonríe mientras pregunta

— hola chicas, ¿todo bien? veo que trajiste algunas sillas hija, por favor dile a Perkins que las regrese a su lugar en cuanto terminen, ya está anocheciendo; ¿se quedarán a merendar algo pequeñas? no se preocupen, no es ninguna molestia —

las chicas asienten en silencio y la señora se despide, cierra la puerta de nuevo, y las deja; después de un rato, la tarea ya está hecha, y las chicas vuelven a sus juegos y chismorreos, hasta que Perkins anuncia que es hora de la merienda, entonces saben que tendrán que despedirse, pero no ha y problema, mañana volverán a verse en la escuela y serán esa pandilla feliz de nuevo; en cuanto a su secreto, confía en Lupe, pero sigue preocupada.

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Nota:

Todo lo escrito en negritas y cursiva está en español

Segundo capítulo de esta historia, esto está pasando en el capítulo 16 de mi fanfic, "El cómo y el por qué"

Gracias por seguir leyendo

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