Capítulo 3-Contacto fugaz

Los días restantes de esa semana serán tan felices que Lavinia apenas se da cuenta de que el tiempo pasa, sus clases pueden ser aburridas, horribles o totalmente soporíferas, pero no importa demasiado cuando tiene a su pandilla cerca, el único problema es que su madre se ha interesado demasiado en ellas, pero es el precio que hay pagar por estar en esa escuela y con esas amigas, aunque ella está dispuesta a pagarlo.

El jueves, las chicas han quedado para ir a casa de Pierrette , posiblemente hagan una pijamada y tal vez hasta pasen el fin de semana completo ahí, dependiendo del tiempo en que su familia no esté, pero todo se viene abajo cuando Pierrette les anuncia que su hermano mayor no saldrá con la familia y se quedará en casa, cuidándola; Joanne y Candace tuercen la boca, el joven es insoportablemente egocéntrico y un pervertido de lo peor, y aunque respeta a su hermana en ese aspecto, las amigas no han tenido tanta suerte, por lo que han preferido ir a esa casa solo cuando están 100% seguras de que él no estará; mientras las demás se quejan y piensan en una alternativa, Lupe les anuncia que no podrá estar con ellas, tiene que ir a Detroit a visitar a su familia paterna, las otras chicas le piden que se quede, pero Lavinia, quien la mira unos instantes, se da cuenta de que la "latina" está animada por ir a esa visita y se pregunta del porqué; aunque ya con el plan roto, ella se da cuenta de que no tiene nada más, así que ese fin de semana lo pasará buscando que hacer para distraerse.

Al lunes siguiente, las chicas se reencuentran en el salón para chismear lo que han hecho el fin de semana; Lupe no cuenta demasiado, lo suyo fue estar en Detroit con sus tías y comer toneladas de comida mexicana, de la cual les trae un regalito: tamales; todas se alegran por eso, y mientras comen el regalo, cuentan sus respectivos fines de semana: Pierrette ha optado por salir al viaje de fin de semana con sus padres, fueron a Chicago, y mientras su padre arreglaba unos contratos, ella y su madre fueron de compras y estuvieron en un spa, de la cadena "LLCC", por supuesto; la señora Lit-Cassé adora los tratamientos y los masajes, aunque a la chica solo le interesa estar en los saunas o las piletas de agua; Candace se la ha pasado metida e n su casa, haraganeando; y Joanne salió con un chico, pero después del escándalo que hacen las demás y la lluvia de preguntas, ella cuenta que fue una cita muy sosa, por lo que tampoco hay demasiado que contar; se hace un silencio mientras todas se miran entre sí, falta alguien por hablar y los ojos se fijan en Lavinia, ella no ha contado nada de lo que hizo ese fin de semana

—yo no hice nada tampoco, estuve la mañana del sábado en la biblioteca y por la tarde fui a la tienda goth que está en la pequeña plaza a un costado del cementerio, compré unas revistas y fui a casa... — la chica regresa mentalmente a ese día — ...esperaba encontrarm... —

¡¿... con alguien?! — Candace intenta completarle la frase

— n-no, no... e-esperaba encontrarme el... el nuevo número de la revista "Tapophilia"(1), sí, e-eso, pero me dicen que llega hasta la próxima semana —

Lavinia mira a sus amigas conteniendo el aire, al parecer las ha engañado, la verdad es que esperaba encontrarse a esa mujer; alguna vez pasó por ahí en el auto con su madre y la vio a lo lejos, desde entonces va a ese lugar esperando encontrarla, lo cual no ha sucedido; no lo admitiría frente a nadie, pero la ha estado buscando en todos los lugares a los que ha ido, aunque hay que aceptar que no sale demasiado y solo va a lugares más o menos concurridos, por los que su búsqueda es bastante limitada; y aunque sabe donde es más fácil encontrarla, se niega a dar ese último paso; preguntarle a Lupe por ella sería peor que la muerte, seguramente su amiga tendría demasiado interés en saber por qué... no, ni hablar, seguirá buscándola ella sola, Royal Woods no es tan grande.

después de un día de escuela monótono, la tarde la pasarán en casa de Joanne, comiendo chatarra en cantidades industriales mientras en la mega-pantalla se reproduce una película que es ignorada por completo; ya anocheciendo, las chicas se despiden, un auto elegante se lleva a Candace y a Pierrette, mientras Lupe y Lavinia se van en otro, enviado por Lori; ellos no tienen chofer, pero la señora Santiago-Loud no dejará que su hija camine medio pueblo hasta su casa y no habrá inconveniente en que, por el camino, lleven a su amiga a la suya.

El día siguiente es calca de los últimos: clases, apuntes, chismes en el comedor a la hora del almuerzo, tal vez algún regaño por no poner atención, por usar el celular en el salón o por pasar algún recadito tonto; pero la salida será excepcional. Terminadas las clases, las chicas caminan por el pasillo principal hacia la salida; van riendo y bromeando sobre la cara perdida de Lupe, quien solo sonríe apenada, al parecer han pasado algunas cosas interesantes en su vida el día anterior, pero son cosas muy personales que no puede decirle a nadie; ya afuera del edificio, todas se detienen deslumbradas al ver que cierto auto clásico está estacionado al frente de la entrada, ellas lo reconocen de inmediato, pero hay un deslumbrante elemento nuevo: recargado en él, un "exageradamente" guapo hombre de pelo blanco se distrae mirando al celular mientras bebe un refresco, al frente, recargada en el cofre, la chica pin up de la vez anterior les ofrece una vista inquietante a los chicos que pasan, y del interior se asoma de nuevo la linda rubia que grita

— ¡hey, Lups! —

Lupe se ha puesto de mil colores mientras escucha el grito, ¡¿el tío Lincoln?! ¿Qué hace aquí? ¿y por qué vienen ellas con él? sus amigas voltean a verla de inmediato, unas suspiran y otras cuchichean

— hey, ¿lo conoces?... ¡qué guapo!... ¡se ve increíble!... oye ¿y esas quiénes son?... ¿y la mujer de negro? —

Lincoln levanta la mirada al escuchar el llamado de la rubia y las chicas casi gritan, la barba blanca de dos días, esos claros ojos azules, la sonrisa franca y el gesto confiado, Lupe se sorprende babeando al verlo, pero se pasa el dorso de la mano por la boca rápidamente, afortunadamente sus amigas están igual de embobadas que ella y no lo han notado, Lincoln se acerca despacio y todas lo miran como un ángel bajando del cielo, a Lupe le pican un poco los celos y se adelanta

— ho-hola tío Lincoln, ¿p-por qué han venido? —

a sus espaldas escucha los murmullos de sus amigas

— ¿es su tío?... desde ahora será mi sobrina jajaja... ¡cállate! te va a oír... por dios ¡míralo!... —

antes de que el hombre conteste, La chica Santiago se ha adelantado para abrazar mimosa a su tío y darle un beso en la mejilla, haciendo que él se sorprenda, al tiempo que se escucha un corito de voces algo decepcionadas.

Lavinia es la única que ha pasado olímpicamente de ver al hombre para centrarse en la chica pin-up, su pose descuidada tan estudiada, el pelo negro brillando al sol, los labios rojo sangre... su corazón late tan fuerte que cree que todos alrededor lo escucharán, pero las demás están muy ocupadas oyendo lo que Lupe habla con el hombre

— hola tío, ¿entonces vinieron por mí? —

— sí, Lily trabaja conmigo hoy y me dijo que aprovecharíamos para tu clase de dibujo —

un vivo color rojo se ve en la cara de Lupe mientras sus ojos se pierden un momento, sus amigas lo notan cuando ella se vuelve a despedirse apenas agitando la mano, pero todo se quedará en ideas raras por parte de las demás, todavía alguna le dirá con tono zalamero

— ¿puedo apuntarme a la clase de dibujo también? —

al escuchar esto, el hombre se sonríe algo apenado al tiempo que Lupe se aferra a su brazo y voltea para sacarle la lengua a sus amigas mientras les guiña un ojo, después se van hacia el auto y deja que la galantería de su tío le abra la puerta; ella sube despacio, como si de una princesa de película se tratara, y espera a que el peliblanco y la chica pin-up, quien se ha entretenido en modelar descuidadamente su soberbia anatomía, suban también; las chicas se han acercado despacio al auto, y al arrancar, Lupe y la otra mujer les envían un beso, que deja muy en claro quiénes son las afortunadas

— ¿de dónde demonios salió ese dios griego? esa Lupe tiene mucha suerte... —

— vaya que sí —

dice Lavinia en un suspiro apenas contenido, las demás chicas la miran unos momentos y después todas ríen escandalosamente, De la Mothe se pone muy roja y baja la mirada.

Al llegar a su casa, Lavinia se tira en la cama mientras se lamenta por su timidez, de nuevo la ha visto, de nuevo ha estado frente a ella, tan imponente y enorme en su belleza, estaba a su alcance y no se ha atrevido a nada, ni un saludo o una pregunta, solo ha suspirado y ha pretendido que ese beso que la mujer mandó mientras el auto arrancaba, era para ella.

Despertar cuesta trabajo cuando las lágrimas han sido la canción de cuna de la siesta vespertina; Lavinia lloró un poco por tristeza y un poco por impotencia, reconoce que está perdida de amor por esa mujer a la que apenas conoce y de quien no ha escuchado más de diez palabras en una voz y una imagen que desgasta de tanto recordarla en su mente, recuerda un vago perfume que ahora sabe son violetas más uno más discreto a libros, a biblioteca; tiene una lucha interna por preguntarle a Lupe quien es esa mujer, tiene que ser una pariente cercana, pero la chica teme que sea la esposa de su tío, la posibilidad la tortura porque ¿Qué hará con todo ese sentimiento? ¿con todo ese amor que brotó de pronto y la golpeó tan súbitamente?; era claro que no podría decirle cuanto la amaba, tendría que callarse y solo conformarse con admirarla desde lejos, sufrir en silencio y esperar a que ese amor muriera antes de que la matara...

Frente al espejo, la visión de su cara pálida y sus ojos rojos por el llanto la hacen darse cuenta de lo ridículo que se ve todo esto, no es que no sea real, simplemente no hay que sobre dimensionar el asunto, Lavinia decide que tendrá que enfrentar la realidad con la máxima entereza que pueda y ya verá lo que pasa después.

La mañana encuentra a Lavinia con unas discretas ojeras y una decisión definitiva: hablará con Lupe sobre la mujer, le preguntará quien es y su relación con ella; se acabó el sufrimiento tonto, ella ha decidido enfrentar todo el asunto con valentía. En cuanto llega a la escuela, busca a Lupe y le dice que necesita hablar con ella, la Santiago-Loud la mira con curiosidad, pero le dice que sí y empiezan las clases de ese día; Lavinia está nerviosa, pero resuelta, y las demás, ignorantes de lo sucede, se dedican a preguntarle tonterías a Lupe sobre su tío.

Cuando llega la hora del almuerzo, Lavinia se levanta y se acerca presurosa al lugar de Lupe, esta se ha levantado apenas cuando siente que su amiga "dark" la toma con fuerza del brazo y le dice en voz baja

— ven conmigo... —

hay algo de orden en la voz, así que Lupe se deja llevar mientras las demás las ven salir, dudan unos segundos antes de entender la situación y se lanzan en su persecución, pero es demasiado tarde, no se les ve por el pasillo y cuando vayan a asomarse a los baños o a la cafetería no encontrarán señales de ellas.

En el fondo del salón de música, hay dos chicas que jadean por la carrera precipitada que acaban de hacer; Lupe levanta la cabeza y mira a Lavinia, quien la condujera de manera casi violenta hasta ahí

— ¿Qué diablos... (puf, puf) ¿por qué (buf) corrimos tan... tanto? —

— (puf, puf) es... es algo impor (uf...) importante —

— ¿y para eso era necesario escondernos? puf... —

— per... perdón, no quería que las demás se enteraran, se trata de... de eso —

Lupe la mira un segundo antes de entender a qué se refiere, y de pronto la asalta la duda,

— ¿acaso va a... no puede ser... — piensa la Santiago-Loud — ...pero ese día las miró con tanto deseo, ¿y por qué ella? Pierrette y Joanne eran las que estaban desnudas, las vio a ellas, ¿querrá ayuda? —

todas estas preguntas pasan por la mente de Lupe a mil kilómetros por segundo antes de que la mano de Lavinia en su hombro la haga saltar

— yo... yo q-quería preguntarte... l-la mujer de ayer... la de p-pelo ne-negro... —

— ¿la tía Lucy? ¿qué pasa con ella? —

— yo es-estoy... ¡me gusta!... — Lavinia lo dice finalmente con un grito — ...estoy enamorada de ella, yo... ya no sé qué hacer, desde que la conocí estoy pensando en ella, apenas la he visto tres o cuatro veces, pero cada vez ha sido un golpe en el corazón, n-no sé qué tiene que... —

— espera un momento De la Mothe, espera-solo-un-maldito-momento, ¿estás enamorada de mi tía Lucy? —

Lupe esta entre aliviada y contrariada; ok, ella no era el objetivo, eso está bien, hubiera sido muy difícil rechazar a su amiga; pero ¿la tía Lucy?

— ¿es la de pelo negro que se viste como modelo de pin-up, no? la que anda como fantasma por las librerías y te acaricia el alma con su voz, la que te fulmina con esos ojos azules casi violetas, la que camina como si flotara mientras... —

Lavinia se pierde en esa descripción hasta que Lupe la frena

—te creo chica, te creo... aunque me parece difícil de... no, pensándolo bien no es tan difícil; mi tía parece ser un diablo muy seductor, aunque yo pensaba que solo aplicaba con los hombres y... ¿pero, desde cuando es esto? ¿Dónde la conociste? —

—fue a principios del año escolar, en una librería, yo estaba... —

y Lavinia le contará a su amiga la historia de su primer encuentro y otros detalles hasta el día anterior

— ... estaba tan emocionada... pe-pero ahora que sé que es tu tía... ¡dios, qué vergüenza! seguro piensas que estoy loca... —

Lavinia intenta escapar, pero la firme mano de Lupe la detiene

— ¡no!... espera Lavinia... — la chica se detiene y mira a su amiga, es la primera vez que la escucha llamarla por ese nombre y eso la desconcierta —... esto no es un capricho de niña rica ¿verdad?, realmente estás enamorada de ella; digo, te gustan la mujeres, me quedó claro ese día en tu casa, pero jamás pensé que estarías enamorada de ella... mira, la tía Lucy es... como decirlo, rara... yo no la conozco muy bien, pero... —

— ¿está casada con tu tío el que vino ayer, o no?... s-se ven lindos juntos, ha-hacen una muy buena pareja y... y... —

los ojos de Lavinia comienzan a humedecerse, ella no quiere llorar, eso no estaba en el plan, pero los nervios y la verdad le pueden demasiado

— ¿ellos? ¡casados? ¡No! ¿qué dices? Lincoln y Lucy no son pareja — miente la chica (2)— e-ellos son hermanos, también la otra rubia que estaba en el auto, los tres son hermanos de mi madre —

la cara de Lavinia se ilumina de pronto, aún hay esperanza para ella

— ¿d-de verdad? e-entonces... pero de todas formas... p-por favor perdóname, solo quería saber quién es ella, de verdad me gusta y aunque sea una mujer mayor yo... yo quisiera conocerla, s-solo hablar un poco con ella, no voy a molestarla, te lo juro, solo... —

— tranquila De la Mothe, tranquila, hablaré con ella, no te prometo nada, pero posiblemente acceda a que se conozcan, ella es algo rara, pero no es mala persona... —

Lupe sonríe para tranquilizar a su amiga, pero no está muy segura de cómo reaccionará Lucy a esto, todavía no la conoce lo suficientemente bien, aunque después de lo del día anterior... Lavinia está mucho más tranquila después de lo que su amiga le ha dicho; entonces se disculpa de nuevo y le da las gracias a Lupe por la plática, y luego de una plática tonta sobre esconderse de las demás y una petición por parte de Lavinia de no decir nada, a lo cual Lupe accede, ambas salen del salón; la chica De la Mothe va ligera y sonriente, y detrás de ella va la Santiago-Loud con una duda en la mente. Cuando las otras chicas las miran llegar al salón, se dan cuenta de que pasó algo importante entre ellas, pero Lavinia apenas las saluda al pasar de tan contenta y Lupe tiene una cara de duda que las pone un poco en guardia, Candace se acerca a Lupe con la intención de sacarle algo, pero Lupe solo le dice que es algo muy privado de Lavinia y solo ella sabrá si les dice, y desde ese momento, todas saben que posiblemente no se enteren.

A la hora de la salida, de nuevo el clásico negro está parado frente a la puerta de la escuela, pero para desilusión de sus amigas, no hay príncipe blanco sino reina negra; Lucy, vestida de nuevo como una chica pin up, está sentada sobre el cofre, las piernas colgando y descalza, mira su celular con desgano mientras bebe una soda, sus tenis están justo debajo de sus pies y los balancea como si de una niña se tratase; al levantar la vista, sonríe ampliamente cuando mira salir a su sobrina, entonces salta para ponerse los zapatos y trota de una manera muy "coqueta" hacia ella; al llegar, la abraza mientras la saluda

— ¡hola Lups!, Link me prestó el auto para venir por ti; vamos, recuerda que tenemos algo pendiente —

Lupe se despide de sus amigas, mientras Lucy las estudia velozmente, su mirada se detiene de pronto en una de ellas y le hace un guiño, Lavinia se congela cuando se da cuenta de que es a ella a quien va dirigida esa señal; Lucy le hace una seña con la cabeza para que se acerque mientras mete la mano al bolsillo del pantalón, Lavinia lo hace tímidamente y la pelinegra le da un papelito doblado por la mitad junto con un dulce, le sonríe, guiñándole el ojo de nuevo y se va, jalando a su sobrina, quien apenas entiende que ha pasado.

Las demás chicas ríen bajito mientras miran a Lavinia, quien está totalmente azorada y brillante de tan roja que se ha puesto; después de un momento, se despiden de ella sin que apenas se dé cuenta y después, Lavinia se queda sola, parada en el medio de la vereda de cemento y mirando su mano; el dulce en cuestión es un pequeño chocolate envinado, al parecer muy fino, y en el papelito, con letra muy elegante en tinta roja, está escrito "Entre diablos nos reconocemos. L. L." y un número telefónico debajo, la chica se echa el dulce a la boca y se echa a andar con una sonrisa enorme en la cara, es tan dulce... el día de pronto se ha vuelto muy hermoso.

En el auto, Lupe le pregunta a su tía

— ¿qué diablos pasó? ¿cómo...? —

— así, justamente; entre diablos nos reconocemos, y esa niña tiene mucho de diablo en ella, yo solo voy a ayudarle a controlarlo —

—... le gustas ¿sabes?, m-me lo dijo en la mañana —

— te creo; ella no dijo nada, pero no hacía falta, su mirada lo gritaba... —

y mientras Lupe va con su tía, Lavinia camina apenas tocando el suelo, esto es un sueño, ese avance fue algo inesperado, es genial pero... ¿cómo es que se dio cuenta? ¿acaso ella es tan transparente?; una nubecilla gris la cubre de pronto y ya no la abandonará, la felicidad se fue, ahuyentada por la duda; la tarde será solamente un rumiar la misma pregunta sin encontrarle explicación porque nadie sabía nada acerca de su enamoramiento hasta esa mañana, cuando se lo dijo a Lupe, Lavinia empieza a creer que si hay quien pueda leer las mentes, sobre todo alguien con esa mirada, todavía no se le olvida como esos ojos azules la leyeron, la miraron hasta el fondo, como si fuera un libro cuyos secretos fueran revelados al fin a los ojos de la elegida... una sonrisita se asoma en los labios de la chica y después una carcajada abierta se escucha en su habitación, cuanto drama; Lavinia se hace la nota mental de llamarla y si se puede, hacer una cita, con todas las precauciones por supuesto.

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1-Amor por los funerales, las tumbas, los cementerios y cosas así.

2-para mayores informes sobre esto, leer "el cómo y el por qué" otro fanfic de mi autoría.

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aquí está el nuevo capítulo de esta historia.

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