Capítulo 4 – De la duda a la zozobra

El lunes parecería un día normal para todas, a excepción de la gran sonrisa y las ojeras en la cara de Lupe, y las ojeras en la de Lavinia, las otras chicas no entendían como es que podían verse tan distintas si se suponía que el fin de semana fue bueno para ambas.

Lavinia pasó días de dudas mientras se daba valor para llamar a Lucy, los nervios la hacían dudar pensando en el desaire, pero por otra parte, sabía que Lupe era su amiga y no le mentiría, así que ese rayito de esperanza es lo que la hizo seguir adelante; día tras día estuvo haciendo listas de pros y contras acerca de la llamada a su hasta entonces amor platónico, y al fin, luego de mucho pensarlo, decidió que era mejor intentarlo y morirse de algo; después de analizar minuciosamente sus listas y decantarse por hablarle (era claro que lo haría, simplemente necesitaba un pretexto formal) se va contenta a la escuela, pensando en contarle a Lupe su decisión, pero para su desilusión, la chica Santiago no ha ido a la escuela, lo cual es extraño, ella no suele faltar y sabe que su madre no la dejaría, así que le pregunta a las demás para encontrarse con la misma interrogante, incluso le han mandado mensajes y no hay respuesta, Lavinia decide que la noticia puede esperar, al igual que la llamada, uno o dos días no harán diferencia. Saliendo de la escuela, las chicas quieren ir a casa de Lupe para ver qué pasó con ella, pero Lavinia no está muy segura, pensando en que, si no les ha contestado los mensajes ni las llamadas, posiblemente algo delicado pase en su casa y ella no pueda contestar; las demás lo piensan y concuerdan con ella, lo mejor es esperar a que ella misma se comunique, y así cada quien se retira a sus respectivas casas.

En la casa De la Mothe, Lavinia es esperada impacientemente por su madre para que la acompañe al hospital que la Universidad de Michigan tiene en el pueblo y que es el mejor de ahí, La señora Cecilia no está enferma, solo le toca una revisión de rutina, ella se cuida mucho porque tiene miedo de que se le desarrolle algún tumor, como el que mató a su madre y a su tía, ambas sufrieron mucho y ella pasó días terribles cuidándolas; le quedó un gran trauma por ello y no quiere que se repita de ninguna manera; de modo que en cuanto su hija llega, la apura para que se cambie el uniforme y una vez lista, ambas suben al auto y el chofer enfila rumbo hacia el hospital.

Al llegar allá, la chica nota que en hay una gran cantidad de autos por el lado de emergencias, y no es que ella sepa cuantos suele haber, pero le parece extraño; ya adentro, acompaña a su madre hasta el ala de oncología, donde le harán los estudios, y mientras llega la hora de que pase, Lavinia está metida en el celular, esperando alguna noticia, pero sus amigas siguen sin saber nada; en cuanto su madre entre con el médico, todo será aburrirse ya que los exámenes son exhaustivos y duran mucho tiempo, por lo que la chica saca un libro de su bolso y se pierde un buen rato leyendo; pasará una media hora ahí, hasta que empieza a sentir hambre, se acuerda de que su madre no la dejó comer nada al llegar y ya tiene rato que ha almorzado en la escuela, por lo que se va a buscar la cafetería del hospital.

Caminando y preguntando llega al lugar, amplio e iluminado, con una vista a un jardín y con mesitas para los clientes; después de estudiar un poco las opciones, Lavinia se compra un emparedado y luego va a sentarse en una de las mesitas para comer; al dar la primer mordida, recuerda que estaba leyendo y saca de nuevo su libro, pero apenas se ha metido en el texto, una lenta sombra y un perfume delicado y que recuerda de alguna parte, la hacen levantar la vista buscando la procedencia, y al encontrarla, su corazón da un vuelco; ahí está ella, vestida con el eterno negro, pero algo está mal: su andar es lento y su figura se ve cansada, la jovencita tiene el impulso de ir a saludar y tal vez preguntarle por su amiga, la deja llegar al mostrador, y la mira comprar algunos vasos de café y otras cosas, y al regresar, cuando la mujer pasa a su lado sin siquiera darse cuenta de su presencia, toda intención de hablarle desaparece; Lavinia esta espantada por lo que mira: Lucy Loud está sumamente pálida, tiene unas ojeras enormes y la mirada apagada y perdida, se nota que ha estado llorando mucho, y cuando, al pasar a su lado, un hondo y doloroso suspiro se le escapa, Lavinia siente un dolor en el pecho, no entiende como alguien puede cambiar tanto en tan poco tiempo, no tiene idea de que es lo que la ha hecho sufrir de tal forma que la ha reducido al estado de un zombie, la sigue con la mirada hasta que sale de ahí, pero su curiosidad juvenil es más fuerte que su prudencia, así que empaca de nuevo el emparedado y decide seguirla.

Lucy se desliza como un fantasma por los pasillos del lugar, sus pasos no se escuchan entre la cháchara de las enfermeras y el demás ruido de enfermos y médicos, Lavinia la sigue a prudente distancia, pero procura no perderla de vista, aunque es algo difícil, porque tiene que esconderse o disimular lo que hace ante la mirada del personal del lugar; hasta cierto punto la persecución ha sido efectiva, solo que al dar la vuelta en un pasillo, Lucy pareciera haberse esfumado; Lavinia la busca de ida y vuelta, pasando por varias puertas sin atreverse a asomar la cara por ninguna; cuando está a punto de rendirse, escucha una voz levantarse y el llanto que lo sigue, viene de una puerta que da a otro largo pasillo, el que lleva a terapia intensiva; la jovencita camina algo agachada y de puntitas no queriendo ser notada, y al asomarse a una sala, mira a Lucy y a otra media docena de mujeres llorando, también esta una pareja mayor en las mismas circunstancias; ella se pregunta qué es lo que está pasando ahí, no conoce a nadie más que a la mujer de negro, pero los rasgos comunes de los rostros le permiten imaginarse que son familiares, posiblemente esto es lo que no dejó que Lupe fuera a la escuela ese día.

Lavinia mira a Lucy, sentada en uno de los sillones de la sala de espera y teniendo acostada en su regazo a otra mujer que gime y solloza, por un momento se siente envidiosa, pero luego recapacita, lo que sea que está pasando debe de ser muy grave y se siente culpable de lo que pensó antes y también de estar ahí, es una invasora en ese espacio de dolor familiar; entonces la chica se va tan rápido como puede, y una vez fuera de esa área, lentamente se dirige de regreso al ala de oncología del hospital, donde su madre sigue siendo "estudiada"; ella llega a la sala de espera y se sienta de nuevo, solo que ahora el libro ha perdido su interés y el sándwich ya no se ve apetitoso; solo le queda estar ahí, con la duda y el dolor de no saber lo que pasó y sin poder hacer nada.

El resto de la tarde, el mundo pasará como en una proyección extraña y ajena para Lavinia, la imagen de lo que vio en esa sala del hospital no se va de su mente y la tortura; todo el viaje de regreso a casa es en silencio por parte de ambas mujeres, la madre revisando su celular por si hay algún chisme que se haya perdido mientras estaba en su revisión médica y Lavinia viendo por la ventanilla del auto sin realmente mirar nada, incluso alguna lagrima se escapará de sus ojos, la cual limpia rápidamente, ya que no quiere que su madre la interrogue.

Al llegar a su casa, la jovencita trata de escapar a su habitación, pero la madre la detiene

— Lavinia, ven un momento por favor —

— s-sí mamá... —

— te noto algo rara ¿pasó algo?... si te metiste en algún problema en la escuela... —

— no, no... es que... me enteré de que una de mis amigas tiene a un familiar muy enfermo, l-la vi en el hospital; mientras estabas en el consultorio me dio hambre y f-fui a la cafetería a comprar algo para comer, ahí estaba cuando me la encontré; me dijo que un... un tío suyo estaba muy grave y que iban a operarlo, no pensé que me afectaría, pero la verdad, no he dejado de pensar en eso, mi amiga se veía muy triste —

— ¡que calamidad!, ¿Qué podemos hacer para demostrarles nuestro aprecio y apoyo?... qué te parece si les enviamos un arreglo floral al hospital, ¿eh? es algo que demuestra buen gusto y delicadeza, y los De la Mothe no podemos permanecer indiferentes a las desgracias de nuestros iguales en la sociedad; dime el nombre de tu amiga para... espera, déjame escogerlo primero... este no, es demasiado vulgar, hmm... ¿Qué tal quedaría este?... ¿o este otro?—

mientras su madre divaga escogiendo el arreglo de flores, Lavinia piensa desesperadamente, no sabe exactamente lo que ha pasado en la familia de Lupe y por ningún motivo quiere molestarlos, pero ya que le ha dicho esto a su madre necesita inventar algo y rápido, entonces toma su celular de inmediato y le escribe a Candace, pidiéndole ayuda con esta emergencia; solo le mencionará el asunto del arreglo y que necesita que la cubran, la chica Pinkerman le da una instrucción sencilla, solo hay que decirle a su madre, que el arreglo va dirigido al señor David Risso, en el mismo hospital, Candace le explica que es tío suyo, primo de su madre y trabaja en la administración, que ella le avisará la llegada del arreglo y que después ella recibirá un mensaje para redirigirlo y entregarlo a quien sea dentro del nosocomio; Lavinia agradece y mira a su madre justo cuando aquella levanta la cara con un aire satisfecho

— tengo el arreglo perfecto, ni muy escandaloso ni muy discreto, es algo caro, pero no podemos escatimar en gastos, ¿verdad?; dame los datos del paciente, ¿porque los sabes, no?... ¿David Risso?, no me suena el nombre, en fin... ok, el envío será al hospital de la Universidad de Michigan en Royal Woods... yyyy listo, muy bien hija, ya puedes retirarte —

la chica asiente y se va y un momento después ya está en las escaleras, subiendo despacio; el arreglo va camino al hospital y su madre estará tranquila, al menos por el momento; Lavinia entra a su habitación y se deja caer en la cama, sigue pensando en Lucy, la pena que la embargaba y sus lágrimas cayendo lentamente.

Lavinia estará acostada toda la tarde y cuando empieza a obscurecer la llaman a cenar, ella baja desganada y se sienta, la madre se ha dado cuenta de esto, pero como sabe o más bien, cree saber la causa, no se molesta en decirle algo, esta cena será diferente a otras porque el padre está con ellas; generalmente el señor De la Mothe llega ya entrada la noche, y apenas a tomar algo rápido y tal vez a trabajar en su estudio; luego a discutir con la señora otro rato y después a dormir, o al menos eso es lo que Lavinia sabe; el caso es que, ahora, desde que llega, solo se sienta y fuma, tomando whiskey solo mientras farfulla en voz baja; al parecer quiere decir algo, pero como posiblemente sea información a nivel chisme, no la soltará hasta que alguien le pregunte; a la chica no podría importarle menos lo que su padre tenga que decir, de modo que lo ignora, pero la señora Cecilia lo mira molesta mientras intenta comer, entonces levanta la vista de su plato y le pregunta en un tono algo sarcástico

— ¿qué es lo que te molesta, Michael, querido? —

— perdona querida Cecilia, es que hoy pudimos haber tenido un muy buen contrato, pero se nos fue de las manos por una nadería, ¿recuerdas al chico Aguilar? el latino que está a medio sueldo en el despacho... —

la señora De la Mothe asiente más por compromiso que por otra cosa, no recuerda ni siquiera si alguna vez escuchó hablar de ese o algún otro empleado de su marido

—... a veces se busca el trabajo en la estación de policía para completar el dinero que necesita para terminar la universidad; pues la cosa es que el chico nos había traído una primicia, ¡un caso de violación y asesinato tremendo!... — la señora le hace una seña de que la niña está presente y que hay que evitar ciertas palabras, el padre asiente y continua —... ejem, ejem... claro, claro... pues, el caso es que el chico hizo bien en llamarme, yo no hubiera atendido la llamada si no hubiera visto que el nombre Loud estaba involucrado, pero para cuando llegué, me topé con la hija de Pingrey saliendo, ¿te das cuenta?, ¡los Pingrey de nuevo!, ese maldito viejo ha entrenado a su hija demasiado bien... iba a regañar a Aguilar, pero me dijo que intentó quedarse con el caso por todos los medios, incluso intentó sobornar a un policía para poder entrar, solo que simplemente no hubo forma; al parecer los Pingrey son los abogados de la familia y no soltaron nada, al menos tengo una copia del expediente que Aguilar pudo sacarle al policía, lo leeré en la noche para ver de qué se trata; lo peor es que creo que van a sobreseer el asunto, aunque no sé por qué, el juez encargado del caso puso una orden de restricción tan fuerte, que si hablo de esto fuera de aquí, podrían hasta quitarme la licencia para ejercer, tal vez sea mejor que me deshaga de esos papeles, esos Pingrey tienen amigos poderosos y el viejo es demasiado vengativo; afortunadamente, Aguilar se congració consiguiendo al menos diez casos menores ahí mismo, ese muchacho será un buen abogado cuando se reciba y no voy a soltarlo —

Lavinia ha seguido la plática sin mucho interés hasta que escuchó el nombre Loud, en ese punto su corazón se aceleró, en ese momento recordó haber visto a Lucy Loud en el hospital y a otras mujeres que supone de la familia... ¿a quien mataron? ¿a quién violaron?; de inmediato su imaginación vuela y recuerda que su amiga no fue a la escuela; el miedo la hace pedir permiso para levantarse con un hilo de voz y su madre, que sabe que está algo desganada, se lo da sin apenas mirarla, ella está interesada en otras cosas ya que, después de lo que su marido le dijo, tiene que buscar en la extensa red de chismes de las señoras de sociedad para ver si puede averiguar algo; mientras, Lavinia sube a su habitación, va pensando en mil cosas tétricas sobre la familia de su amiga... un momento, su padre dijo que tenía una copia del expediente, de inmediato se hace a la tarea de tratar de verlo, de leer que ha pasado, pero, ¿dónde estará?... seguramente en el único lugar donde su padre tiene todas las cosas de su trabajo, su templo y "sancta sanctorum" en esta casa, su despacho.

Lavinia tiene estrictamente prohibido entrar ahí, esa oficina donde su padre se encierra en las noches y a veces todo el fin de semana y donde absolutamente nadie puede molestarlo, a menos claro de que se trate de algo muy importante, el único lugar a donde su esposa no se atreve a seguirlo, y que representa el castillo donde Michael De la Mothe se hace fuerte; pero Lavinia Cecilia De la Mothe decide que ya es tiempo de dejar de temerle a su padre, quiere saber... no, necesita saber que ha pasado con la familia Loud para poder ayudar de alguna forma a Lupe y a Lucy, entonces toma la decisión de entrar a esa oficina y leer esos papeles... y que sea lo que dios quiera.

Y allá va la chica, escaleras abajo, agachada y en puntas de pie; el ruido de fondo que hacen sus padres quienes ahora "platican" (en realidad es más una discusión), le sirve como colchón para no ser notada, cruza rápidamente el pasillo que la separa de la sala y recorre el otro tramo del pasaje que la lleva hacia el despacho de su padre, se para en el vano de la puerta y después de echar un vistazo para asegurarse de que nadie la vea, entra rápidamente; una vez ahí, lo recorre rápidamente con la vista, su padre es muy ordenado con sus cosas, así que si no está en su portafolios, debe de estar ya en el escritorio; se acerca para comprobar que, en efecto, el portafolios está abierto y vacío y hay un altero de folders perfectamente alineados a un lado del mismo, ella se acerca y comienza a abrirlos de prisa, lee los títulos cuando los hay o alguna parte del texto, esperando a ver el apellido Loud en alguno; al encontrarlo, de inmediato comienza a hojearlo, leyendo lo más rápido que puede, el corazón se le sale por la boca por el miedo que tiene a que su padre la encuentre aquí, solo que el ansia de poder enterarse de algo es más fuerte, y mientras va leyendo lo que esos papeles dicen se va horrorizando, intento de violación sobre la menor de edad María Guadalupe "N" por parte de... su tío... e intento de asesinato del mismo por parte de la señora Loraine Santiago-Loud... no es posible.

Lavinia apenas puede creerlo, el hombre de pelo blanco... Lupe... la señora Loud... ¡por dios!, la chica está apunto de soltar el llanto cuando escucha que alguien viene, ¡su padre!, ella se había olvidado de él por la impresión que se llevó leyendo esos papeles, ¿Qué va a hacer? ¿cómo escapar?, los pasos siguen de largo y ella se acerca a la puerta, se asoma apenas para ver la espalda del mayordomo llegando al final del pasillo y desapareciendo en las escaleras que van al sótano; Lavinia de inmediato sale del despacho y corre desbocada sin importarle si sus padres la ven o no, sube las escaleras a grandes trancos hasta llegar a su cuarto, cierra la puerta echándole seguro y después se mete a la cama, donde, una vez a salvo, el llanto le viene de inmediato y pareciera no terminar, después de un rato, siente su celular vibrar y lo mira sin muchas ganas, es un mensaje etiquetado como del hospital, la chica lo abre y lee una notificación sobre un arreglo floral que necesita ser entregado, pero no tiene destinatario, Lavinia solo escribe: "Familia Loud. Atte. Familia de la Mothe" como respuesta y apaga el aparato, después se abandona de nuevo al llanto y a la desesperación de no saber qué hacer...

La mañana siguiente no será nada agradable para Lavinia, tiene un enorme dolor de cabeza y la garganta le duele; después de un momento de duda, le manda un mensaje a su madre diciéndole que se siente mal, y de inmediato la señora Cecilia llega armando revuelo

— veamos, ¿de verdad te sientes mal? ayer estabas perfectamente bien, por esto es que no quería que estuvieras en una escuela, todos esos malos ejemplos... Lavinia, si esto es un truco para faltar a clase te juro que... — la madre se ha sentado destapando a su hija de medio cuerpo hacia arriba y le pone la mano en el cuello y la frente alternativamente —... no, creo que si tienes temperatura... ¡Perkins! ¡Perkins!... —

el mayordomo se para en la entrada del cuarto de Lavinia — diga usted señora —

— por favor llame a l Dr. Endicott, la señorita está enferma —

el mayordomo se va y la señora tapa de nuevo a Lavinia dejándole la cara libre

— hay hija, seguro esto pasó por llevarte al hospital, se supone que son lugares limpios y mira lo que viene a pasar, solo espero que no sea muy grave, tengo algunas citas en la tarde —

Lavinia ya está acostumbrada ser tratada como una mascota o un objeto más de la casa, por lo que no dice nada, su madre se levanta de inmediato y sale de su habitación, la chica vuelve a dormir hasta que, una hora después, tocan a su puerta; ella da permiso con voz ronca y de inmediato entran su madre y el médico, el examen no tardará demasiado: los ojos, la garganta, los oídos, todo revisado con frialdad profesional; el diagnóstico: garganta irritada y posible infección de la misma más adelante, nada grave, pero el doctor recomienda descanso prolongado y una dieta libre de grasas e irritantes, abundantes líquidos y frutas y verduras; una vez hecha una receta donde por supuesto hay medicamentos, el Dr. Endicott se marcha y Lavinia de nuevo queda sola en su habitación; de inmediato toma su celular para avisarles a sus amigas sobre su enfermedad y preguntar si alguien sabe algo de Lupe, todas la saludan y le desean mejora, pero siguen sin saber nada de la chica Santiago-Loud, Lavinia se resigna a esperar que lo que leyó sea una mentira, una pesadilla horrible de la que pueda despertar, y de nuevo se pierde en un sueño intranquilo, donde todo es tristeza y añoranza de una sonrisa y unos ojos azules casi violetas.

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nota:

Si quieren saber qué pasó con Lupe y su familia, pueden leerlo en mi otro fanfic "El cómo y el por qué"

Aquí está el nuevo capítulo de esta historia, todo se complica horriblemente y ya veremos que sucede.

muchas gracias por seguir leyendo este fanfic

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