Capítulo 10 – Finalmente, el encuentro

A partir de ese día, la vida de los De la Mothe no será fácil, ambos están tristes y angustiados, saben que su hija ha regresado pero no tienen idea de donde está y mejor ni intentar averiguarlo, de todas formas no serviría de nada, la orden de restricción les impide estar ni medianamente cerca de los lugares que ella frecuenta, como serían la escuela o su casa, incluso toparse en la calle con ella equivaldría a ponerse en peligro. Lavinia hace lo mismo, solo va de la escuela a su casa provisional, y tal vez de visita a casa de alguna amiga, aunque esto es muy de vez en cuando porque realmente se la vive en casa de las Loud, quienes le han abierto los brazos a esa chiquilla rescatada de la cerrazón y la intolerancia.

Cierta tarde, mientras Lavinia espera a Lucy, escucha una plática de sobremesa que tienen dos rubias acerca de una noche sucedida hace mucho, cuando ambas tenían diez años. Esa tarde, Lana no fue al trabajo y Lola estaba libre de ir a Detroit, por lo que ambas haraganeaban en la casa, Lavinia llegó esperando encontrar a Lucy, pero la pelinegra se había retrasado en la universidad, así que no le quedó más remedio que esperarla, las gemelas fueron muy amables y hasta la invitaron a comer, solo que la jovencita recién lo había hecho, por lo que rehusó la oferta, aunque aceptó un refresco y se sentó con ellas en la cocina. Ambas habían ido a una reunión como "bluebells", donde intentaron nombrarlas "great consul" e involucrarlas con la organización, a lo cual se negaron, ninguna tenía las ganas ni el tiempo; comenzaron a recordar ciertas cosas de cuando eran niñas y se reían cerveza en mano mientras terminaban la comida que les llevaran del restaurante de su padre, Lavinia no quería ser entrometida y aunque en algunas platicas mencionaban a su querida Lucy, estas veces eran las menos, así que, disculpándose, prefirió irse al comedor.

Estaba entretenida en el celular cuando escuchó unas carcajadas de ambas y levantó la vista para mirar a Lola tapándose la cara avergonzada y a Lana señalándola, pero el diálogo era bastante subido de tono

—... jajajajajajajaja a mí no puedes decirme eso hermana, ¡después de que encontré ese agujero en el desván, querías subir cada noche! —

— ¡Lana, tú fuiste la primera que lo espió!, además, gracias a mí fue que tuviste tu iniciación, imagínate que hubiera pasado si no me doy cuenta y le digo a Luna, y que bueno que ella te dio la "clase", si no, tal vez serías peor de lo que Lynn fue jajajajajajajaja... —

— ¡cállate! solo espero que Lynn no esté en la puerta po... —

el sonido de unas llaves en la puerta hace brincar a las rubias, quienes salen para asomarse al pasillo, y ambas suspiran aliviadas al ver que es Lucy quien llega, la Chica De la Mothe también se asoma y una gran sonrisa le ilumina el rostro, la ex dark la mira y la saluda jubilosa

— ¡hola, niña mía!, ¿cómo te han tratado "Ace Ventura" y "Honey Boo boo"? —

Lavinia hace una cara de extrañeza pues no tiene idea de lo que le esta hablando, mientras, Lana se ríe burlona y Lola le saca la lengua, ambas entran de nuevo a la cocina y siguen con su plática, la jovencita se acerca para abrazar a Lucy, quien le corresponde, haciéndola sentirse en las nubes por unos instantes, pero el encanto se rompe cuando la mujer exclama un — ¡me muero de hambre! — luego la suelta y la toma de la mano llevándola de vuelta a la cocina

— hey, Lans, ¿no pidieron comida para mí, verdad? — dice Lucy con un acento triste, a lo que la mencionada responde

— hay rollitos primavera y wontons como para un ejército en el refrigerador, creo que todavía queda arroz y pollo kung pao, ¡ah! también hay costillitas agridulces, pero ya sabes cómo se pone Lynn si las tocas —

— mademoiselle no me hará nada por una o dos, ven De la Mothe, acércate, ¿quieres algo? —

Lola se adelanta — la invitamos a comer con nosotras, pero no quiso sentarse, aunque tal vez, si tú le das de comer en la boca... — Lucy mira a su hermana con los ojos entrecerrados mientras una sonrisa se resiste a brillar en su boca, Lola no suele ser muy mordaz con la gente fuera de la familia, Lavinia está roja como un jitomate y mira al suelo, de pronto escucha una voz baja que le dice cerca del oído

— ¿eso quieres, Lavinia De la Mothe? ¿te sentarías a comer si te prometo que te alimentaré como a una bebita?... ¿mmh? —risas ahogadas salen de las gemelas y Lucy se aleja, para poner dos platos en la mesa de la cocina — venga pues, niña mía, si eso es lo que deseas, te compla... —

la fina nariz de Lucy detecta un olor familiar y se sonríe, de nuevo se acerca a la chiquilla y le dice en secreto

— si aguantas la inundación lo suficiente como para comer, te daré un postre —

Lavinia levanta la vista para encontrarse con los profundos ojos azules de su amada y asiente, entonces ambas se sientan a la mesa, Lavinia tendrá que aguantar las risas de las gemelas y a Lucy embromándola con querer darle de comer en la boca.

La comida fue divertida, pasado el primer rato de risas y burlas, las cuatro mujeres se dedicaron a platicar animadamente, y al terminar, Lucy se llevó a Lavinia escaleras arriba y directo a su habitación; una vez ahí, la pelinegra fue a su viejo escritorio para sacar una caja de chocolates

— mira... — le mostró, juguetona —... se los robé a Lola cuando hicimos limpieza de primavera, mi hermana Leni se los trae cada año desde Suiza cuando va a los desfiles de moda, son muy caros y los guarda como un tesoro muy especial, a varias de nosotras nos han curado la depresión y la tristeza, pero también sirven para enamorarse ¿sabes? — esto último dicho mientras le hace un guiño, Lucy se sube ágilmente a su cama y se recuesta en las grandes almohadas forradas al estilo persa, luego se levanta apenas para abrir la caja y sacar un chocolate, juega un poco con él, como si quiera antojar a la chica y después se lo mete a la boca, masticándolo despacio y cerrando los ojos, con una expresión extática. Lavinia se quedó congelada, jamás se imaginó esto... bueno, para ser franca, lo había hecho miles, si no es que millones de veces, pero ahora era real; Lucy, acostada en su cama, esa cara de placer; la chica se acercó poco a poco al lecho donde las cariátides miraban hacia adentro desde sus respectivas columnas y al llegar, Lucy le dijo sin mirarla

— adelante Lavinia, sube —

la jovencita no lo dudó ni un momento, estaba convencida de que esa era su oportunidad, así que de inmediato escaló la cama y gateó despacio hacia la pelinegra, quien parecía estar muy distraída comiendo otro chocolate, la jovencita se movía sin hacer un plan, solo se dejaba llevar por la situación, pensando que todo sería en automático, pero en el último momento, Lucy abrió un ojo para mirarla y sonrió mientras le decía

— soy una buena araña, te he atraído a la red y ni siquiera te diste cuenta — y con un movimiento rápido, la abrazó y la pasó sobre ella hasta el otro lado, Lavinia se encontró de pronto acostada al lado de Lucy, quien estaba de costado, con la cara apoyada en su mano derecha, mientras la otra se paseaba, con las puntas de los dedos de largas uñas negras, simulando justo el caminar de una araña juguetona por su estómago, haciéndola estremecer, y mirándola con una gran sonrisa

— le dije a Lupe que no te tocaría, es más, se lo juré... — Lavinia palidece, ¿entonces ella también...?, lo que sigue la sorprende aún más —... y en otras circunstancias, mantendría ese juramento, pero creo que nos hemos negado ciertas cosas por mucho tiempo, ¿tú que dices, Lavs? —

Lucy se acerca despacio a Lavinia y ella ya siente el aroma del chocolate que sale de su boca mezclándose con las violetas; el beso es suave y delicado, apenas el contacto de esos labios dulces, pero a Lavinia le basta para que la rigidez de su cuerpo desaparezca, entonces levanta los brazos y rodea el cuello de Lucy, jalándola sobre de ella, su inexperta lengua lucha por entrar a la boca contraria, la cual de inmediato se abre para darle paso y ambas comparten un beso largo, lleno de urgencia por parte de la jovencita y calmo por parte de la mujer mayor. La mano libre de Lucy comenzó a recorrer el torso de la adolescente, ya no como un juego sino como una caricia, haciendo que Lavinia se pusiera tensa ante el contacto de esa manera y aunque lo anhelaba desde hace mucho tiempo, jamás iba a estar lista para esto: sentir esos labios contra los suyos, la lengua invadiendo su boca y apenas dejando que la suya respondiera mientras se sentía recorrida por esas manos, el gozoso temblor que provocaba la simple idea de, ¡al fin!, estar realizando esto...

Lucy abrió la blusa escolar de Lavinia mientras su boca bajaba despacio por el cuello, besando y mordiendo, resoplando el cálido aliento y haciéndola tener escalofríos, la otra no acertaba más que a dejarse hacer y jadear mientras sus manos se aferraban con fuerza al cobertor; cuando la fría mano de la mujer se encontró con la orilla de encaje del sostén de la chica, no dudó ni un segundo en tirar de él hasta dejar expuestas al aire las jóvenes tetas, los pezones de inmediato se levantaron al contacto del aire y la boca de la pelinegra atacó, apoderándose de uno de ellos mientras el otro era pellizcado; Lavinia no pudo reprimir un gemido de placer que fue acompañado de unas risitas del otro lado de la puerta

— ¡no quiero publico!... — dijo Lucy tan alto como pudo, apenas separada del pecho de la chica —... y si me hacen levantarme ¡se van a arrepentir! —

se escucharon más risas, pero era claro que se alejaban por el pasillo y después dejó de escucharse ruido alguno afuera de la habitación, Lucy miró a la jovencita, quien le devolvía la mirada con una sonrisa divertida

— lo siento, niña mía, las gemelas suelen ser molestas en casi cualquier situación... —

los rojos labios regresaron a lamer y besar alternativamente los jóvenes pechos, Lavinia cerro los ojos y se dejó hacer, gimiendo bajito y tensándose a ratos cuando la caricia era especialmente estimulante o ruda. Estuvieron así un rato, aunque ambas sabían que no iba a quedarse solo en eso, Lavinia estaba dispuesta a todo y la pelinegra se había contenido demasiado tiempo.

Las manos de Lavinia soltaron el cobertor y se alzaron despacio hasta que chocaron con el pecho de Lucy, recorriendo despacio el corto tramo hasta llegar a los grandes senos de la mujer, quien solo dejo salir una risita; la chica no hacía más que sobar los grandes globos y Lucy se dio cuenta de que tendría que ayudarla, entonces se hincó y comenzó a desabrochar la blusa, botón por botón mientras se pasaba seductoramente la lengua por los labios, se quitó la blusa y de nuevo se puso sobre la chica, un brazo a cada lado de su cara y le dijo en voz baja

— supongo que sabes lo que sigue... — Lavinia sonrió mientras estiraba los brazos, intentando llegar a la espalda de la mujer y una risita la detuvo —... ji ji ji ji... no pequeña, el broche está al frente —

los dedos se movían con torpeza mientras intentaban abrir ese "cofre del tesoro" y Lucy reía aniñada, era un sonido que Lavinia no conocía y la tenía fascinada, pero se recompuso pensando que se estaba tardando; al fin se escuchó un ¡click! y las grandes tetas de la pelinegra le dieron de lleno en la cara, — ¡por dios! — pensaba la jovencita, encantada, eran tan grandes, tan suaves y olían tan bien, sacó la lengua para probar esos pedazos de cielo que apenas la dejaban respirar, un leve regusto dulce la hizo abrir los ojos desorbitadamente, ¡¿de verdad?!

Se prendió de uno de los pezones rosas mientras recorría con las manos ambas tetas, ahora desnudas y cambió después al otro, se perdía entre ambas o intentaba juntarlas para tratar de meterse ambos pezones en la boca, Lucy reía disfrutando de las caricias, pero sus brazos empezaban a cansarse, así que se irguió de nuevo, sacando de su trance a la jovencita, quien la miró extrañada, pero la sonrisa la tranquilizó de inmediato; Lucy se acostó a su lado y la invitó a subirse, lo que hizo rápidamente, y continuó lamiendo los pezones mientras sentía su cuerpo recorrido por las manos de su amada, quien le quitó la blusa y el sostén, haciendo que las pieles entraran en contacto, luego fue hacia abajo, levantando la falda escolar y haciendo que Lavinia se detuviera por un momento sintiendo la agradable novedad de que sus nalgas fueran acariciadas y apretadas, las manos la recorrieron hasta un poco antes de la mitad de los muslos, pero rápidamente regresaron al trasero y continuaron la labor de sobarlo.

Lavinia ya estaba muy mojada y Lucy estaba consciente de ello, así que llevó sus manos despacio hasta la entrepierna de Lavinia, quien dio un respingo y se levantó, viendo a la pelinegra por encima de sus grandes tetas, no estaba molesta, simplemente no pensó que esto fuera a pasar ahora, pero la sonrisa seductora de la mujer la tranquilizó, claro que pasaría, es lo que ambas querían y De la Mothe había esperado mucho tiempo para esto; los dedos expertos de la mujer comenzaron a explorar las intimidades de la jovencita, quien se dejó caer sobre el pecho de su amada y cerró los ojos, sentía el ir y venir en sus pliegues y se estremecía al ritmo de ese movimiento mientras su corazón se aceleraba increíblemente, un deseo más urgente la hizo moverse hasta encontrar la boca de Lucy y prenderse de ella, mordía y lamía esos labios mientras susurraba temblorosa su amor y su devoción, lagrimas corrían por sus mejillas y la mujer tuvo que detenerse para calmarla. Entonces la abrazó y la acurrucó entre sus brazos, muy pegada a sus senos

— tranquila, Cecilia... — la pequeña miró a Lucy extrañada y esta se dio cuenta de lo que había dicho, de inmediato se recompuso, pero ya era tarde —... p-perdona, pequeña, esto es algo que ya me sucedió hace algunos años... júrame que... que nunca vas a preguntarle a tu madre... de-de verdad lo lamento... —

Y Lavinia lloró, el llanto ahogado por sus manos, era doloroso enterarse así, y aunque entendía que antes de ser su Lucy lo había sido de alguien más, esto era la confirmación de lo que de alguna manera intuía; se separó despacio de ella y se sentó a su lado, la mujer solo se quedó ahí, mirándola, era patente lo arrepentida que estaba de haber dicho eso, había sido un desliz motivado por un recuerdo lejano y borroso que brincó a su memoria, pero ya no había como solucionarlo.

Lucy no sabía qué hacer, le parecía un insulto querer hablar o siquiera moverse, esto era...

— ¿ha-hay alguien más?... — la pregunta de Lavinia la tomó desprevenida y no contestó, la chica volteó a verla, enjugándose una lágrima —... sé que no soy la elegida, que esto lo haces por lást... —

— ¡no, no!... jamás pienses que hago esto por lástima... — Lucy se levantó como impulsada por un resorte y abrazó a Lavinia —... me gustas, te amo... e-esto es muy difícil de explicar niña mía, yo... yo solo... es que no sé si... —

— cuéntame todo, tenemos tiempo, o al menos eso creo — Lavinia se escuchaba apagada y triste, aunque ya no lloraba; Lucy la hizo acostarse y le pasó un brazo por la espalda, abrazándola de nuevo, enroscándose alrededor de ella y comenzó a hablar, entonces, Lavinia Cecilia De la Mothe se enteró de todo lo que esta mujer y sus hermanas ocultaban, Lucy no se guardó nada, y así fue que muchas cosas cobraron sentido para la mente de la joven, lo de Lupe, el guapo hombre que fue con ella a la escuela, la vez que la vio en el hospital, ciertas frases y referencias a otros...

—... n-no entiendo... — dijo Lavinia finalmente —... e-entonces tú y... ¿y tu hermano?... ¿y tus hermanas?... e-es que no... — (1)

— sé que suena terrible, mi niña, pero nuestra niñez fue demasiado rara, éramos diez mujeres tan diferentes y difíciles, que encontrar alguien que nos soportara fue imposible; al menos algunas lo lograron, como la madre de Lupe o Luna, pero las demás... Luan y su impulsividad loca, Lynn y su agresividad, Leni y su inocencia, y... pues yo... — Lucy se calla por un momento y levanta los hombro mientras un gesto indefinido se ve en su rostro —... posiblemente ya estés pensando las peores cosas sobre nosotros y no te culpo, definitivamente esto es todo menos normal, pero... —

— no me importa... — dijo Lavinia —... yo estoy contigo porque me gustas... porque te amo, sé que no puedo quedarme contigo y que no hay ni la más mínima esperanza de que me ames como a ellos, pero... pero de todas formas te quiero... — Lucy acercó su rostro al de ella y la besó tan dulcemente, que Lavinia sintió que le robaba el alma junto con sus últimos suspiros de tristeza y se entregó de nuevo; cuando se separaron, Lucille Marie Loud bajó de la cama y para enorme asombro de Lavinia, se quitó la falda, y comenzaba a bajarse la panty cuando la chica saltó

— e-espera... yo... po-por favor, d-de-déjame hacerlo... no sabes c-cuanto he querido hacerlo... soñé y me toqué imaginando esto... por favor... —

Lucy se detuvo y esperó a que Lavinia se acercara, la joven caminaba despacio y casi temblando, el sueño estaba a punto de cumplirse; se detuvo justo frente a ella, su amada Lucy, quien no se movía para nada y levantó sus manos hasta ponerlas en las amplias caderas, luego metió apenas sus pulgares en la orilla de las bragas de encaje negro y comenzó a bajarlas, despacio, sintiendo esa piel centímetro a centímetro, mirando cómo se descubría ese monte venus donde un eterno corazón de vello negro coronaba el clítoris abultado y los labios húmedos de ese coño tan deseado por ella, siguió descendiendo junto con la prenda hasta quedar de rodillas, como rindiendo tributo a la imagen de una diosa; la pelinegra apenas levantó los pies para salir de su prenda íntima, pero antes de que hiciera nada, la cara de Lavinia se hundió en su pubis, Lucy no pudo evitar suspirar largamente cuando la torpe lengua de la jovencita comenzó a trabajar su hendidura.

Lavinia hacia su mejor esfuerzo y la pelinegra lo apreciaba, pero era evidente que esa lengua no tenía práctica alguna, entonces la tomó por la cabeza y la sacó de ahí, la miró a los ojos mientras le decía

— niña mía, creo que tendré que hacer lo mismo que hice con Lupe... — Lavinia sonrió, asintiendo en silencio.

Ambas regresaron a la cama, y Lucy, luego de retirar unas castas pantis blancas de algodón, se metió en la entrepierna de la jovencita, lamió despacio de arriba hacia abajo y metiendo la lengua diestramente en esa joven vagina que se contraía con cada caricia, haciendo que la garganta de Lavinia emitiera suspiros largos y muy sonoros en tanto que todo su cuerpo temblaba de placer y deseo; nada en el mundo la preparó para el gran orgasmo que golpeó despiadadamente a la chiquilla, quien se descontroló un poco mientras gemía el nombre tan amado

L-Luuucyyhhh!... Luuucehhhh... aaah!... a-ah! te a... te amo... Lucy... te amo Lucy... TE AMO LUCYYYY! aaaaaaahhh!... —

la pelinegra salió de ese reducto y la dejo descansar un poco; cuando Lavinia bajó de la décima nube, se sentía floja, hasta mareada, giró apenas la cara para ver a su maestra recostada mientras comía perezosamente un chocolate

— hola, hermosa... — dijo Lucy mirándola de reojo —... ¿aprendiste algo o tengo que repetir la clase? —

— des-después de e-esto, no voy a dejar tu cama nunca — dijo Lavinia apenas en un suspiro, Lucy no pudo reprimir una carcajada

— JAJAJAJAJA... perdona niña mía, pero no creo que mi hermano esté dispuesto a visitarme si te instalas aquí, y no creo que quieras verme morir de tristeza —

— ¿ta-tanto lo amas? —

— niña mía... Lavinia; no tienes idea, tendría que contarte mi vida entera y con todo detalle para que apenas llegaras a ver la punta del iceberg, y no soy la única, hay otras siete mujeres que vivimos así, algunas no lo admitirán como yo, aunque hay una o dos que están mucho más enamoradas que yo, y eso ya es decir bastante, pero no quiero que te pongas triste de nuevo, ahora es tu turno de demostrar si de verdad aprendiste algo de mi "lengua madre"... JAJAJAJAJAJA... creo que mi hermana Luan me ha hecho mucho daño jajajajajajaja —

y sin dejar de reír, Lucy se recuesta totalmente mientras abre las piernas, mira a Lavinia seductora y le guiña un ojo, la jovencita va despacio, como hipnotizada, hacia la pelinegra y se hinca frente a ella, mira su entrepierna semi-abierta, jugosa, lista para ser degustada, y Lavinia Cecilia De la Mothe lagrimea de nuevo, esto es tan hermoso, el momento que soñó tanto tiempo es ahora y ella apenas puede controlarse, pero se morirá en el intento de complacer a su diosa, se pone a cuatro patas y se acerca despacio a la vagina cálida de Lucy, quien le dice

— te iré dando instrucciones, la verdad no creo que recuerdes demasiado de lo que hice, pero no importa, este es nuestro momento y para el amor no hay más o menos, solo vale que nos amamos —

Lavinia al fin esta frente a frente con la flor de amor de su amada y saca la lengua, toca por primera vez esos labios húmedos y siente el sabor acuoso indefinido de Lucy Loud, va recorriendo despacio la hendidura hasta llegar al clítoris asomado de su capuchón y le pasa la lengua despacio, Lucy suspira profundo y la chica sabe que va bien, baja de nuevo recorriendo los pliegues hasta llegar al ano, ella no está segura de si tocarlo o no, pero se decide y le da un lengüetazo rápido, Lucy respinga, pero se ríe

— jejeje... vaya, nos hemos vuelto algo audaces ¿no?, está bien, te doy puntos por ello, la verdad es que me gusta eso, pero por favor no te detengas —

Lavinia sigue subiendo y bajando, tocando los puntos sensibles del coño y siendo delicada, Lucy suspira y da gemidos bajitos mientras su cadera se mueve buscando que el contacto con la boca de la chiquilla sea más profundo, Lavinia no se decide a meter la lengua en la cueva por lo que Lucy se desespera un poco, entonces la toma por la cabeza y le hunde el rostro en su raja mojada mientras mueve la cadera arriba y abajo, tallándose por toda la cara, Lavinia apenas puede respirar, pero se arma de valor y mete la lengua lo más profundo que puede, Lucy tendrá entonces un orgasmo que no es muy fuerte pero es largo, la invade suavemente, entonces se afloja para que dure lo más posible y suelta la cabeza de la chica, quien se asoma apenas por encima del monte venus para ver la cara de gozo de Lucy, que respira agitadamente y tiene una cara de éxtasis total; Lavinia resopla un poco agitada justo en el clítoris erguido de la pelinegra quien se tensa ante esto y recibe un golpe de placer que no esperaba

— dia-diablo... ¡diablos! ni-niña... si... SÍ!... UUUUUHHHH! SI-SIGUE... UUUUHHH!... AH... AH... AAAAAAHHHH... —

Lavinia se asusta un poco al escuchar esto y mirar los ojos en blanco de Lucy, pero casi de inmediato entiende que está perdida en un buen orgasmo y que ella se lo ha dado, se mete de nuevo entre las piernas de la pelinegra y comienza a lamer otra vez, Lucy tiembla, perdida en un arrebato absoluto y empieza a hiperventilar, la jovencita se espanta un poco y se detiene, pero saltará aterrada cuando Lucy literalmente aúlla su orgasmo final.

Poco a poco Lucy se va calmando y su respiración se hace más tranquila y regular, cuando sale del letargo, se levanta un poco, mientras busca con la mirada a Lavinia, tarda un poco para darse cuenta de que la pequeña está en una esquina de la cama, detrás de un gran almohadón, mirándola apenas por encima y los ojos son de espanto, Lucy se sonríe con un gesto tan diabólico que Lavinia se esconde un poco más detrás de su escudo, Lucy suelta una carcajada que hace que la chiquilla sienta cómo un escalofrío le recorre la espalda desnuda

— niña mía, Lavinia... — la jovencita se asoma de nuevo por encima del gran cojín y mira a Lucy, esta le manda un beso y le dice — ven acá, preciosa, no te espantes, deberías de estar orgullosa de haber logrado esto, solo dos personas son capaces de hacerlo... bueno, contigo ahora son tres, dime ¿cómo lo hiciste?, si sigues así, posiblemente puedas quedarte a vivir con ellas — le señala a las cariátides de las columnas de la cama —... ven, ahora que la lección terminó, tenemos mucho que hacer la una con la otra —

Lavinia sabe que esta noche será inolvidable.

La mañana siguiente encuentra a Lavinia arrebujada entre las sabanas y mantas olorosas a violetas y sexo, la luz del sol le da de lleno en la cara y la hace soltar un gemido de molestia, luego de un momento, abre los ojos, extrañada de que no hayan ido a levantarla para ir a la esc... ¡LA ESCUELA!, la jovencita salta de las cama y el lugar la desorienta por unos instantes, al mismo tiempo que una ligera corriente de aire recorre su piel, la que se eriza por el frío, la chica mira hacia abajo para encontrarse desnuda, así que regresa corriendo a la cama y se mete de nuevo entre las cobijas, entonces recuerda donde está y lo que pasó la noche anterior; se sienta para mirar hacia todos lados, pero el objeto de su búsqueda se ha ido, Lavinia se despereza estirándose felina mientras busca su ropa con la mirada, todo está ordenado sobre una silla a un lado de la cama, coronado por un papel, es una notita de Lucy que dice

— "amada Livinia: (la jovencita siente como su corazón se acelera con este simple cambio de trato hacia ella) desgraciadamente tengo que ir a trabajar, ya que, por más que quisiera seguir haciéndote

morir de placer, hay cuentas que pagar y aunque el sexo puede pagar algunas,

tal vez la mayoría, yo no soy esa moneda de cambio.

Te dejé dormir porque anoche no lo hiciste y te vi muy cansada, pero no te preocupes,

tanto en tu casa como en la escuela están avisados y no tendrás problemas;

si quieres esperarme, regreso a mediodía para que vayamos a comer o nos comamos,

lo que más sea de tu agrado.

tuya hasta que llegue el dueño

Lucy"

esta última parte la entristeció un poco, pero entendía que era mejor saber la verdad desde un principio y no engañarse, de todas formas, Lucy le dijo que podrían verse después y quien sabe, eso podía significar muchas cosas.

.

.

.

Notas:

1- referencia al fanfic de mi autoría "El cómo y el por qué", de donde saqué este spin off.

.

.

.

.

Pues aquí está este nuevo capítulo (posiblemente el penúltimo), de esta historia que me ha costado mucho continuar, tanto que ya empecé otras dos y publiqué al menos dos one shots en el inter, espero que todavía alguien la lea.

Gracias por seguir aquí.

Por favor comenten, sus comentarios me nutren.

¡POR PIEDAD, COMENTEN!