CAPÍTULO 2

El color de tus ojos

Con Nami nos quedamos perplejos ante la situación y nuestras caras de asombro lo decían todo.

- ¡Tenemos visitas! ¡¿Cuánto tiempo ha pasado, Susan?! –preguntaba un anciano con un bigote pronunciado y ondulado.

- Oh, Walter… ¡Esta vez ha venido una pareja de jóvenes enamorados!

- ¡OIGA, OIGA SEÑORA! Nosotros no estamos ca…

Fue entonces cuando Nami me golpeó en la nuca para interrumpirme.

- Ah jajajajaja aaaay, si... -reía Nami con incomodidad. -venimos de muy lejos y nos hemos perdido en la isla. ¡Muchas gracias por recibirnos abuelitos! estábamos preocupados por la tormenta. -cerró la navegante.

- Jajaja el amor joven Susan, ¡quien lo diría! Pasen por arriba, suban las escaleras y la tercera puerta a la izquierda es el baño, pueden ir a secarse. La segunda puerta a la izquierda será su habitación, pueden quedarse hasta mañana. –cerró el viejo.

- Viejo del bigote, agradecemos su invitación pero… debemos volver ya que tenemos qu…

- Joven, ¡por favor! ¿A dónde quiere ir con esta tormenta? ¡Su vida podría correr peligro! Las tormentas en Gandara suelen ser por la noche… y aquellas que no llueven son una en cien días. Ya hace mucho tiempo no tenemos la noche despejada, pero ¡por favor, no deben salir con este clima! –me retaba la anciana.

- Luffy… creo que podríamos quedarnos… solo por esta noche. ¿Qué crees? –me sonreía falsamente Nami para no levantar sospechas.

Éramos piratas. No podíamos tener comportamientos sospechosos continuos ya que, si no, estábamos obligados a tener que escapar y dadas las condiciones climáticas y desconociendo la isla iba a ser algo muy complicado. Fue entonces que entendí cuál era el plan de Nami y me di cuenta que la mejor idea realmente era quedarnos por esa noche.

- Si… tienes razón. –suspiré.

La pareja de ancianos se alegró por nuestra respuesta y nos invitaron al piso superior para poder secarnos. Nami se había traído una muda de ropa para cambiarse, pero yo tuve que pedirle prestada una remera y unas bermudas al anciano. Para mi suerte, la ropa no era nada fea jeje.

Luego de pasar por el baño, volvimos a bajar y nos sentamos a comer con los ancianos. El viento golpeaba ferozmente las ventanas del hogar y por momentos había baja tensión en las luces. Parecía que en cualquier momento saldríamos volando junto a la casa... y eso me parecía divertido.

Todo lo que acabo de contar lo pensé en aproximadamente cinco segundos y por estar a la vez comiendo tan rápido y desaforadamente me atraganté con un pedazo de carne.

- Jajaja joven, ¡cuanta energía hay en ese espíritu! –reía el anciano mientras me veía comer.

- ¿Tu crees, viejo? –respondí con una sonrisa.

- Luffy, ¿¡PUEDES COMPORTARTE, BAKA!? –agregaba Nami dándome un puñetazo.

- ¡AYYY! ¡NO ME PEGUES, BRUJA!

- ¡¿CÓMO ME HAS DICHO ESTÚPIDO HOMBRE DE GOMA?! –respondió Nami por lo bajo mientras un aura negra se apoderaba de toda la sala.

- Eh… No… nada.

- ¡Jajajajaja! –reían los viejos al mismo tiempo.

Luego de un vaivén de preguntas por parte de los ancianos y de nuestras respuestas llenas de historias, hablamos con la pareja de abuelos sobre como estábamos recorriendo el Grand Line en búsqueda de aventuras. Obviamente, todo sin decirles que éramos piratas ni que teníamos una tripulación. Aunque podíamos llegar a meter la pata en cualquier momento, la charla terminó siendo muy divertida y con Nami nos reímos mucho.

- Y entonces Chopper me dijo: "oi Luffy, no me tires más tus mocos". -dije a modo de chiste mientras todos los integrantes de la mesa reían.

- Saben niños… -irrumpía la abuela. –desde el primer momento que los vi supe que hay un gran amor entre ustedes. ¿Tú no lo has notado, Walter?

- ¿Eh?

Con Nami nos miramos y nos quedamos congelados.

- Hay un fervor, un aura, algo que los mantiene unidos… ustedes dos tienen algo muy especial. Se nota que son felices recorriendo el Grand Line juntos y que se preocupan el uno por el otro. Me hacen recordar a nosotros cuando éramos jóvenes, Walter. -suspiraba enamorada la anciana.

- ¡Ja! Si habremos recorrido el Grand Line juntos Susan. En estos chicos veo nuestro flamante espíritu navegante. ¡Quiero proponer un brindis por su amor! ¿Qué les parece?

Los ancianos cargaron nuestros vasos con cervezas y Walter se levantó para proponer el brindis. La situación era escandalosamente vergonzosa y no sabía como llevarla adelante.

- ¡Quiero proponer este brindis por esta feliz pareja de navegantes, por su amor y su protección! ¡Salud! -exclamó Walter, mientras nuestros 4 vasos chocaron.

La situación había sido extraña pero me percaté de algo muy raro. Durante todo lo que dijo el viejo no noté nunca que Nami me dirigiera la mirada buscando complicidad para escapar de la misma, o tampoco me había mirado como para demostrarme lo enojada que estaba conmigo. Simplemente brindó, sonrió a los ancianos y comenzó a beber. Si estaba actuando para no levantar sospechas, realmente lo estaba haciendo muy bien.

Luego de un rato más de charlas, comencé a bostezar y fue el puntapié para ahora si, poder retirarnos a descansar.

- Saben… estoy cansada por el viaje y demás –irrumpía la navegante. –Iré a mi habitación a descansar.

-¡Oi, joven Luffy! Cuando quieras puedes ir con ella. La habitación es compartida y es especialmente para parejas, el tamaño de la cama es amplio.

- ¿Q-q-ué? ¿H-habitación compartida? -tartamudeaba mientras miraba a Walter con cara de póker.

Miré a Nami de reojo y una figura del infierno se asomaba por detrás de ella por el enojo que le estaba generando esta situación. Ahora si estaba mostrando su enfado y su molestia sin problema. Lo peor era que lla tenía pensado venir sola hacia este pueblo y realmente no existía ninguna guarida enemiga o algún peligro del cual yo debía protegerla. La tormenta me tenía atrapado con ella en una casa donde debíamos fingir que éramos una pareja para pasar desapercibidos y no generar alboroto.

Pero mi mente solo me decía una cosa la cual tenía un cien por cien de certeza: estúpido Usopp.

Subí las escaleras y después de un baño de agua caliente para acostarme relajado, entré a la habitación y observé detenidamente la cómoda: no era una habitación grande pero tenía una cama para dos personas, un ropero y un mueble donde se podían apoyar algunas cosas. Yo todas las noches me llevaba una botella de agua a la cama así que era el lugar perfecto para dejarla.

Me recosté en la cama y, entre bostezos y pensamientos poco importantes dormité por un rato hasta que escuché que golpearon la puerta.

- ¿Quién es?

- Soy yo, idiota. ¿Quién va a ser? ¿Puedo pasar?

- ¡Nami! ¡Si, pasa! –respondí.

La navegante entró a la habitación con una cara lapidaria la cual dejaba en evidencia el enojo que tenía para conmigo y la situación. Realmente me sentía culpable y me arrepentía de haberla seguido por el bosque. Quizá en este momento estaría comiendo carne o dándole una buena paliza a algún rival y ella estaría progresando con su objetivo… lastimosamente terminé siendo una piedra en el zapato para ella.

- Nami… -intenté acercarme.

- ¿Qué quieres, Luffy? – me respondió automáticamente mientras se secaba el pelo con su toalla.

Quedé en silencio unos segundos mirando hacia abajo buscando en mi subconsciente que es lo que podía decirle para remediar lo que había ocasionado. Mientras tanto, ella me observaba detenidamente esperando una respuesta a mi accionar. Esa respuesta estaba tardando en llegar, y mucho. No sabía que decirle.

"Fue cuando entonces la pelirroja tuvo una actitud la cual no esperé.

- Baka, no tienes por qué preocuparte tanto por mi. –respondió sentándose a mi lado en la cama.

Rápidamente levanté la cabeza y me encontré con una sonrisa en su rostro, la cual instantáneamente me transmitió algo de tranquilidad. Aunque TAMPOCO podía negar que en ese momento también algo me inquietó, y por eso también exploté y comencé a hablar de más.

- Nami… ¡juro que no quise hacerlo! Usopp vino a contarme que…

¡NO! ¡No podía contarle bajo ningún contexto que Usopp me había dicho que tenía pensado irse sola! Los nervios estaban comenzando a jugarme en contra y empecé a sentir el fervor de un pequeño calor dentro mío. Se sentía como una pequeña llama comenzaba a tomar fervor.

- ¡¿Usopp-kun?! ¿Qué te dijo? –preguntó con curiosidad la navegante.

- ¡NADA! Solo qué vino a contarme que se sentía algo mal hoy… no lo sé… ¡SI! ¡ESO! ¡MALDITO USOPP, POR QU…

Cuando de repente… ¡BONK! Me cayó un golpazo propinado por mi compañera directamente a mi cabeza.

- ¡OI! ¡¿Qué estás haciendo?! -dije mientras me tomaba la cabeza por el dolor.

- ¡SHHH! tonto… ¡no grites! Si los ancianos nos escuchan gritar podrían comenzar a sospechar de nosotros. –cerró apoyando su mano en mi boca.

El calor de la palma de su mano plantado en mi boca ocasionó que ese pequeño fervor que venía en subida, se convirtiera en una llamarada. Por fuera, mi cuerpo quedó completamente paralizado ante su petición.

- ¿Me oíste, Luffy? –retrucó, quitando su mano de mi boca.

- S-si… -balbuceé.

Mi compañera asintió con la cabeza y se dirigió a recoger la ropa para vestirse. Sentí como que estaba algo agitado así que puse mi mano en mi pecho para corroborarlo y si, mi corazón estaba latiendo mucho más rápido de lo normal. Era una sensación muy extraña.

- Luffy…

- ¡Nami! –repliqué, mientras mi corazón volvía de estar latiendo rápido a paralizarse por completo.

- Podrías… ¿darte la vuelta así me visto? –consultó algo incómoda.

- ¡S-Si! Eh… ¡No hay problema! de todas maneras ya estaba por dormirme y… eh… nada eso jejeje. –le dije sin poder conectar una neurona en la cabeza y riendo para disimular mi estado.

No sabía que me estaba pasando. Me sentía completamente incómodo y además seguía con esa especie de peso en el pecho que me estaba acelerando cada vez más el pulso. Frío, calor, ¿se podía tratar de alguna especie de maldición de la casa o quizá de la isla? Meh... ya estaba pensando cosas sin sentido. Pero lo peor de todo era que parecía ser que ella era la causante de esta sensación. Al estabilizarme, enfrenté muy decidido la situación.

- Nami… ¡buenas noches! Mañana cuando cese la tormenta volveré con los demás... –fue aquí cuando cambié el tono de voz y lo envolví un poco más en la tristeza. - Quería… disculparme contigo. Quizá si no hubiese venido para estos lados no te hubieras envuelto en este problema y no estarías aquí atrapada conmigo y dos ancianos… pero que va… somos nakamas, ¿o no? -le sonreí, indagando su comprensión.

Nami me miró y no pudo evitar devolverme la sonrisa. Lo que en realidad yo estaba buscando era alguna palabra o algo que pudiese sacarme esta culpa que también estaba carcomiéndome por dentro. Quizá todo lo que me pasaba tenía que ver con eso y no precisamente con algo desconocido que pudiera sucederme.

- Baka. Ya, tranquilo… no me digas esas cosas. No son propias del futuro rey de los piratas. –replicó fríamente.

En un punto Nami tenía razón. Lo que acababa de decirle no era propio de mí. Generalmente suelo dejar que todo suceda y así evitar preocuparme por todo. Me sorprendió su respuesta y también me sorprendió de mi el haber sentido la necesidad de disculparme, a tal punto que me estaba generando un malestar o cierta presión.

- Arigato… Luffy. –me respondió amablemente. –No te preocupes… haya pasado lo que haya pasado ahora estamos aquí juntos y ya. Mañana será otro día.

Su respuesta me había quitado un gran cargo de la espalda y, también de la consciencia. Me sentía aliviado que pudiera comprender que realmente no había ido a molestarla o espiarla (como quizá si podría hacer Sanji). Al no poder decirle el motivo real de la situación por encubrir a Usopp, finalmente me alegraba haber podido evitar llegar a tal punto de confesión.

Posteriormente a una pequeña risa y otra sonrisa propinada por mi parte, me acosté del lado de la pared en la cama que nos tocaba compartir y quedé dándole la espalda a Nami, teniendo así mi rostro a varios centímetros de la fría pared sin revocar.

Cuando terminó de vestirse, caminó hacia la puerta y apagó la luz. Mi oído sentía sus pasos cada vez más cerca de la cama y mi corazón comenzó nuevamente a acelerarse. Percibí la sábana levantarse del otro lado de la litera y como su cuerpo comenzaba a entrar en ese pequeño espacio que teníamos que compartir para descansar.

Al rozar su pierna con la mía, comencé a sentir el calor de su cuerpo dentro de las sábanas y no pude evitar un suspiro. Dentro mío se repetía una y otra vez la misma pregunta: ¡¿que c*rajos me estaba pasando?!

Los minutos cesaban y después de un leve rato de luchar contra mi voz interior, pude lograr pensar en otras cosas: en nuestros viajes, en nuestras aventuras, en algunos de los momentos compartidos con mi tripulación fueron claves para volver a relajarme. Pero en todos esos momentos, las luces caían sobre ella. La imagen en mi cabeza terminaba con ella. Con ella mirando hacia el horizonte en la proa del Sunny. Con ella compartiendo una sonrisa conmigo. Con ella mostrándome una vez más, el color de sus ojos.

Poco a poco comencé a sentir el sueño y la pereza fue dominándome. El cansancio me pesó y comencé a dormitar de nuevo. Lo último que había llegado a pensar, había sido como escapar de esta situación cuando amaneciera y me despertara. No quería seguir sintiendo esto y creo que lo mejor para mi también era dejar tranquila a Nami con su búsqueda y yo emprender la mía en solitario. Ya estaba decidido. Ya estaba listo para comenzar una nueva aventura en Gandara.

Las gotas de lluvia golpeaban contra la ventana y el techo de la casa, las ráfagas del viento azotaban contra las paredes del lugar haciendo que una leve ventisca entre por algunos huecos de la pared, haciendo que se sienta frío en la habitación. Las luces estaban completamente apagadas, no se escuchaba más que el ruido de la naturaleza en su máximo esplendor.

Ya estaba completamente apagado. Solo restaba el último respiro para poder descansar de toda la revolución que me había generado este día tan particular.

Pero… cuando más seguro creí que estaba de todo, fue cuando menos lo estuve.

- Luffy…

Mi corazón se detuvo al volver a escuchar su voz.


"¡Oi, seguimos en una nueva aventura en la isla de Gandara! Que lindo trabajar y escribir sobre los sentimientos de las personas y como estas pueden llegar a conectarse. Momento LuNa favorito del capítulo: ¡el final, obviamente! sobre todo porque los sentimientos que Luffy está mostrando, alguna vez fueron reales en mi vida real. Y la mejor forma de expresarse siempre será a través del amor.

¡Próxima actualización, muy pronto!