Capítulo 2: Tiempo de reflexión.

Había pasado poco más de una semana desde que Lincoln salió de su casa y se refugió en la de su amigo Clyde McBride. Aunque seguía viendo a sus hermanas en la escuela prefirió mantener su distancia, además ellas mismas también lo hacían, al menos al principio.

Aquél día saliendo de la escuela decidió ir a la casa del señor Samuel Salazar y ver que trabajo podría tener para él, le serviría para hacerse con algo de dinero y así después disfrutar una tarde en el Arcade en compañia de Clyde y sus otros amigos: Zach, Liam y Rusty.

Al llegar a la casa del anciano tocó un par de veces el timbre de la puerta, antes de que el señor Samuel le abriera; iba vestido con una camisa de franela de cuadros rojos y líneas amarillas y pantalones de mezclilla.

-Oh que grata sorpresa Lincoln, ¿qué te trae por aquí?

-Recordé que me había dicho que tenía algunos trabajos para mí, y quería ver si la oferta seguía en pie. -dijo Lincoln mientras se rascaba un poco la nuca.

-Por supuesto, tu ayuda me viene bien en estos momentos muchacho y creo que tengo algo adecuado para ti, adelante pasa.

El señor Samuel guío a Lincoln hasta el patio y mientras lo hacía pudo notar que en la cocina había una gran olla con agua hirviendo, le entró algo de curiosidad por saber que estaba preparando, pero decidió dejar las preguntas para después.

No tardó mucho en intuir cuál sería su próxima tarea, ya había notado que la cerca de aquella casa estaba algo despintada, pero la parte trasera estaba todavía peor, había rejas sin un centímetro de pintura y una apariencia algo descuidada.

-Como podrás ver la cerca ya necesita una buena pintada, confío en que podrás realizar el trabajo, ¿verdad?

-Cuente conmigo, señor Salazar respondió Lincoln con confianza.

-Bien, espera aquí, volveré en un momento.

Unos minutos después, Samuel traía consigo un bote de pintura azul, un recipiente rectangular, un rodillo mediano y otros utensilios, preparó cuidadosamente la mezcla y le indicó a Lincoln que observara como debía vertirla en aquél recipiente.

-Ten muchacho, ponte esto la pintura es algo "fuerte". -advirtió a Lincoln mientras le pasaba una especie de cubrebocas- Es de base aceite y podría marearte un poco sin esto.

Tras colocarse aquello, Lincoln comenzó su labor, el anciano se aseguro también de dejar la puerta trasera de la cerca abierta para que completara igualmente la parte exterior.

-Estaré adentro, pero puedes gritarme cuando termines o si necesitas algo.

-Lo haré- Linconln levantó su pulgar en respuesta y se dispuso a comenzar.

Tras llevar unos minutos en su labor, se sintió de repente observado, volteó lentamente y pudo ver que se trataba nada menos que del gato de su vecino, el señor Maullidos. El felino se hallaba comodamente recostado en el alfeízar de la ventana que daba al patio, este lo observaba con una mirada pasiva algo somnolienta.

Lincoln se tranquilizó al ver de quién se trataba y continuó pintando, cuando hubo completado una cuarta parte de aquella sección de la cerca, empezó a notar un aroma dulce y agradable que luego se complementó con toques frutales, pese al cubrebocas podía olfatearlo y que bueno que lo traía, pues la singular combinación del fuerte olor a pintura y los suaves aromas que le llegaban de la cocina del anciano, hubieran sido demasiado para una nariz desprotegida.

Continuó trabajando por un espacio de casi tres horas y vio con satisfacción como ahora la cerca lucía de un bonito color azul marino.

-Si mis hermanas hubieran estado aquí seguramente lo habríamos hecho mucho más rápido, o también hubieran hecho un desastre, para luego arreglarlo- rió Lincoln ante la ironía de aquel pensamiento a la vez que recordaba aquel momento en que sus hermanas y él les había tocado pintar su casa y pesé a los contratiempos habían hecho un buen trabajo, con un detalle que conmovió a sus padres y que fue que cada uno dejó una huella de pintura con su mano a modo de firma.

-Si, aquél fue un buen día- recordó Lincoln con una mezcla de nostalgia y amargura.

-Entonces, ¿porqué tenemos que pelear tanto, por la más miníma estupidez?

Esta vez no era Lincoln exactamente, sino una voz en su subconciente que hacía ecos en los recovecos de su mente.

Y como un acto reflejo su mano derecha comenzó a apretar fuertemente el mango del rodillo, a la vez que unas lágrimas recorrían su mejilla.

Fue sacado de repente de aquellos pensamientos cuando escuchó una puerta abrirse, se secó las lágrimas rápidamente en un acto reflejo y dejo el rodillo en su recipiente.

El señor Samuel se percató de eso, pero decidió no decir nada, era mejor dejarlo desahogarse un poco.

-Veo que hiciste un buen trabajo joven Lincoln- observó con una sonrisa.

-Vamos entremos el sol ya está cayendo.

Ambos metieron lo que quedaba de pintura y los utensilios a la casa.

-Ah disculpe, ¿puedo usar su baño?, necesito limpiarme un poco.

-Claro, esta subiendo las escaleras a mano derecha.

Lincoln le agradeción y una vez ahí procedió a lavar sus manos, brazos y rostro. Observó detenidamente el baño, era un poco más grande que el de su casa y estaba recubierto por placas de azulejo de color verde esmeralda, que daba un toque muy agradable.

Fue también que se percató de un detalle en particular sobre esa casa y al cuál al principio no le había puesto mucha atención, esta estaba hecha de ladrillo y cemento, siendo que la mayoría del vecindario eran de madera.

-Vaya de seguro debió pagar más de lo usual por una casa así.

-Bueno al menos no tiene que preocuparse tanto de las termitas.

Terminó de enjuagarse y se secó con una toalla de mano que había cerca.

Al bajar busco al señor Salazar y lo encontró en la cocina, fue ahí que descubrió de donde venían los dulces olores de hace rato.

Hábilmente el anciano llenaba unos frascos de vidrio con trozos de duraznos en almíbar.

Lincoln observaba atentamente con una mezcla de curiosidad y antojo.

Alcanzó a llenar poco más de una docena de frascos, para luego proceder a taparlos herméticamente.

-Gracias por tu paciencia mi niño- dijo paternalmente mientras lavaba las manos en el fregadero.

Y procedió a entregarle treinta doláres, a lo que Lincoln sonrió con emoción.

-Muchas gracias señor Samuel.

-No, gracias a ti muchacho.

-Y antes de que se me olvide, aquí tienes uno para ti y otro para la familia de tu amigo- dijo mientras le entregaba un par de frascos con duraznos en almíbar.

-No quisiera aprovecharme de su generosidad- respondió Lincoln.

-Bah, no te preocupes joven Lincoln hago bastantes conservas, antes de los primeros días de nieve.

-Pues lo siento en mis viejos huesos. "Se acerca el Invierno"- dijo esto último de forma solemne.

-Además no me gusta salir mucho durante esa fría temporada, ya no soy precisamente un adolescente, jejeje.

-Y por eso hago una buena cantidad de alimentos imperecederos- finalizó el anciano.

Tras despedirse, Lincoln se encaminó de vuelta a la casa de los McBride, ya sentía bastante hambre de hecho, así que se ánimo a comer uno de los duraznos en almíbar, pero solo ese pues no quería perder el apetito para la generosa cena de los padres de su amigo.

Se detuvo y abrió su frasco, le dio un buen mordisco a la fruta y sin duda se podía decir que estaba rico.

-Uhm, nada mal.

Luego de apaciguar un poco su hambre continuó su camino, esperaba que Clyde y sus padres ya estuvieran en casa, pues ese día habían ido a una de sus acostumbradas sesiones con la Dra. Lopéz.

Los últimos rayos del sol se apagaban en el horizonte y pudo ver las luces prendidas de la casa.

Fue recibido por el señor Harold quien se alarmó al ver varias manchas de pintura en las ropas de Lincoln, algo a lo cual el niño no le había dado mucha importancia.

Ante la insistencia del señor McBride, Lincoln se cambió con un repuesto de su ropa, que se había llevado consigo cuando se refugió ahí y le dio su ropa sucia al señor McBride.

La cena y el resto de la noche transcurrieron con relativa tranquilidad con Lincoln y Clyde terminando sus deberes y jugando un rato antes de irse a dormir.


En la casa Loud, las cosas ya se habían tranquilizado hacía poco, Lori y Leni finalmente llegaron a un acuerdo (aunque en realidad Leni fue quien salió perdiendo sin que se diera cuenta) y como si fuera un "efecto domino" el resto de las hermanas se apaciguaron y también dejaron de pelear.

A la vez y conforme pasaban más días desde que su hermano se fuera un sentimiento en todas crecía, una mezcla de nostalgia, añoranza y también cierto grado de culpa, en algunas más que otras.

Y con sus padres era lo mismo. Hasta ese punto Lynn senior y Rita razonaron que debieron ser más firmes y actuar antes de que toda esa situación se les saliera de las manos, además el "protocolo de pelea de hermanas" había demostrado fallas más que evidentes.

-Extraño a mi hijo- decía la señora Loud con algunas lágrimas.

-Yo también, pero esta con Clyde y sus padres, podemos confiar en ellos, además nuestras hijas han visto que sigue asistiendo a la escuela, estoy seguro de que pronto volverá con nosotras.

-De verdad lo crees. -dijo al tiempo que enjugaba sus lágrimas -No lo culparía sino quisiera volver a saber de nosotros en mucho tiempo- agregó con amargura y volvió a estallar en llanto.

Lynn senior abrazo a su esposa para tratar de reconfortarla y sin poder contenerse el también comenzó a llorar.

Lucy se encontraba nuevamente dentro de los ductos del aire acondicionado y ventilación, cerca de donde estaba la habitación de Lincoln.

Había tratado en vano de escribir algo de su poesía, pero simplemente no podía concentrarse, su hermano era de los pocos en su familia que la escuchaba atentamente y sus ideas, incluso la ayudaba a encontrar la rima correcta cuando esta se le dificultaba.

A veces hasta le contaba los sueños que tenía y jamás olvidaría aquella vez en que él se echo la culpa con el incidente del baño tapado por un cómic de la "Princesa Pony".

-Hermano vuelve pronto a casa... suspiro... llanto... suspiro- dijo al tiempo que se abrazaba a sus piernas.

Sandwiches de mantequilla de maní y jalea, sin corteza y cortados en cuadros, su hermano siempre se los preparaba cuando quería, Lisa no sabía como hacía que algo tan simple supiera tan bien.

Quizás tuviera que ver con el corte geométrico del pan y la distribución correcta de los ingredientes. O quizás era aquello que los demás humanos llamaban, "cocinar con amor".

Lo había decidido cuando su unidad fraterna masculina regresara, se aseguraría de escribirle una disculpa formal por escrito.

Había veces en las que se preguntaba como una persona tan racional como ella podía llegar a ser tan irracional.

Leni no siempre entendía muy bien las cosas, pero si había algo que comprendía bien en ese momento, extrañaba mucho a su hermano, se habían portado muy mal con él y ahora no quería verlas.

-Pero "Linky" siempre las perdonaba, ¿no era así?

-El volvería pronto, ¿verdad?- pensaba con una ingenua esperanza.

-No debí pelear tanto con Lori por ese vestido, ahora que lo pienso pude haberlo modificado, incluso mejorado y así no hubiera habido problema alguno- razono.

En la familia Loud todos empezaban a extrañar a Lincoln, algunos más que otros.

Por los alrededores de aquella área un cuervo sobrevolaba los cielos de Royal Woods, a la luz de la luna su plumaje brillaba hermosamente. Sin duda tendría información interesante para su amo.


Aquella tarde en el Arcade había sido muy divertida en compañia de sus amigos: Clyde, Zach, Liam y Rusty. Y como "cereza en el pastel" para esa tarde de juegos, Lincoln invitó a todos una pizza grande de pepperoni con champiñones.

En esos dias el Otoño se encontraba en su apogeo y una alfombra vegetal cubría los parques y jardines de Royal Woods con colores carmesí, naranja, amarillo y marrón.

Así mismo la temperatura comenzaba a descender, aún no hacía frío como tal pero se podía sentir ya un aire fresco, sobre todo en la noche.

Con esa temporada también venían fechas que Lincoln y los demás disfrutaban mucho, Halloween y el Día de Acción de Gracias, pensaba un poco sobre si ya para ese tiempo estaría en casa para celebrar esas fiestas con su familia.

No era que les guardará mucho rencor, sino que más bien cuando pensaba en el tema de volver con su familia, su mente era un revoltijo de ideas tanto positivas como negativas, que no llevaban a ninguna decisión en concreto.

Por ahora se sentía bien dandosé un tiempo para él, además no habían pasado más de diez días desde entonces, aún era pronto.

Extrañaba a sus hermanas también, se mentiría si se dijera que no, pero también decidió hacer caso del consejo del señor Samuel y no ceder tan fácilmente.

En el pasado era cierto habían peleado por cosas como tener el mejor asiento en la camioneta familiar "Vanzilla" o por encontrar algo de dinero, sin embargo en esas situaciones sus padres si habían intervenido y puesto mano firme, además de haber aprendido algo, sobre todo con el asunto del dinero donde aprendieron a trabajar juntos y terminaron encontrando un "tesoro".

-Cuando trabajamos unidos mi familia y yo podemos lograr cualquier cosa, cuando todos peleamos es un verdadero caos- pensó Lincoln.

-¿Estás bien Lincoln, te notó algo serio?- preguntó Clyde mientras iban de camino a casa.

-Oh no es nada, solo estaba algo distraído con el paisaje- dijo Lincoln apuntando a los montones de hojas caídas por todo el vecindario.

Aquello era una débil excusa, sin embargo Clyde entendía que debía estar pensando en su familia y decidió no insistir con el tema, aunque agregó:

-Sabes que si necesitas hablar de algo, aquí está tu mejor amigo.

-Lo sé Clyde, no te preocupes- al decir esto apoyo su mano en el hombro del chico afroamericano en señal de confianza.

Tal vez Clyde fuera algo "sensible" en varias cosas (debido a la sobreprotección de sus padres) y estaba perdidamente enamorado de su hermana mayor Lori, lo que daba pie a algunos momentos incomódos, sin embargo agradecía poder contar con un amigo como el, tal vez no fueran hermanos de sangre, pero para ambos lo eran como tal.

La familia no solo es de sangre.


Saludos a todos he aquí un nuevo capítulo, espero sea de su agrado. Hasta luego y que tengan un buen día.