Capítulo 3: Enseñanzas del pasado.
"No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos".
Antoine de Saint-Exupéry.
Las siguientes tareas que Lincoln hizo para el señor Samuel consistieron en ayudarle en la preparación de conservas y almíbares, fue una tarea bastante interesante e instructiva, además todo le era explicado con paciencia y sabiduría.
Aprendió de las conservas en vinagre como los pepinillos y los chiles jalapeños y así mismo por medio de anécdotas, como la sal ayudaba a conservar la carne tanto la roja como la del pescado.
-Recuerdalo bien Lincoln, la sal es el conservador original, desde los días antiguos. -dijo al tiempo que tomaba un puñado en su mano.
-Lo que hace es absorber la humedad de la carne, lo que evita que las bacterias se reproduzcan, dejando a la carne intacta.
-Y está de más decirlo pero como supondrás ya, la sal es el único mineral comestible para el humano.
-Además no todas las bacterias o microorganismos son dañinos, siguiendo las "Leyes del Equilibrio Universal", hay bacterias benéficas para la humanidad, como las levaduras, que ayudan a la preparación del pan, galletas, cerveza, vino y demás licores, todo esto gracias a la fermentación de las cuales estos pequeños "amiguitos" son responsables.
-Oh y no olvidemos a todo producto derivado de la leche, tu sabes, como los quesos, la mantequilla o el yogurth.
Todo esto se lo contaba el anciano en su cocina mientras descansaban, luego de haber terminado de preparar un buen lote de manzanas y peras en almíbar.
El señor Maullidos estaba echado en uno de los sillones de la sala muy dormido, mientras el cuervo Asriel se alimentaba gustoso de un puñado de granos que el anciano le ofrecía de la palma de su mano.
Después de un rato las anécdotas del anciano le hicieron saber más de su vida a Lincoln. Como podía intuir por su nombre el señor Samuel Salazar era de ascendencia latina como lo eran también Bobby y Ronnie Anne Santiago.
Siendo más concretos, era mexicano y hacía mas de cincuenta años que había llegado a la "Tierra de las oportunidades", trabajo de muchas cosas, recogió fruta en un rancho en California allí empezó a aprender inglés y con los años logró dominarlo, en México había logrado terminar la Secundaria y aunque ya no continuó sus estudios a niveles más avanzados aprendió mucho de la "escuela de la vida" y como le gustaba leer también aprendió cosas útiles de forma autodidacta.
Aprendió mucho de cocina en un restaurante en Arizona, hizo trabajos de reparación y fontanería en Texas, aunque también sufrió de discriminación y burlas en esos lugares, pese a todo logro obtener su ciudadanía diez años después de ingresar al país, aunque desde el principio estuvo legalmente gracias a una visa de trabajo.
Un detalle algo triste de su vida es que él, era el último miembro vivo de su familia, ya no quedaba ningún Salazar en México, ni en ninguna otra parte, además el nunca se casó ni tuvo hijos y las otras "ramas" de su familia tampoco prevalecieron a través de los años.
Podría ser claramente un estereotipo, pero a Lincoln se le hacía difícil de creer que una persona latina estuviera tan sola. Para el los mexicanos eran gente de familia, grandes núcleos familiares como lo eran los "Casagrande" la familia materna de Ronnie Anne y Bobbie. Sin duda había excepciones a la regla.
Otra cosa que aprendió fue que debido al mestizaje no todos los mexicanos eran morenos, los había con tonos de piel más claros como el de su anfitrión, personas blancas o "güeros" como les decían allá, "afromexicanos", incluso mezclas de latinos y orientales.
-El mundo es más grande de lo que te imaginas joven Lincoln.
-Incluso los Estados o "Countrys" de cada país son como "mini-paises", mundos dentro de un mundo más complejo y diferente de lo que debería, como ejemplos no es lo mismo alguien de Nueva York a alguien de Alabama, su modo de vida, sus acentos, su gastronomía.
-O ve por ejemplo las diferencias entre alguien de Nueva York con alguien de Detroit. Y sin dejar de lado mi país, pueden ser muy diferentes las costumbres de un ciudadano de Monterrey comparado con alguien de la Ciudad de México.
-Si bien es cierto que como país hay cosas que nos unen, como la historia, las festividades y tradiciones, las leyes de nuestra Constitución y los valores... aunque estos últimos han decaído mucho.
-Lamentablemente a veces son más las diferencias que nos dividen que las que nos unen como una "sociedad funcional" debería ser. Finalizó el anciano.
Tras aquellas reflexiones el señor Samuel siguió contándole a la par que le mostraba también fotos de él y su compañeros de trabajo de otro tiempo. Pudo ver que aquellos días el cabello y bigote del señor Salazar eran negros como el carbón y que aún no se dejaba la barba.
-Esta de aquí es de cuando trabajé en una fábrica de jabón: "El Señor Espumoso", en Minnesotta- dijo al señalar una foto en blanco y negro donde él y sus compañeros vestían oberoles de mezclilla y gorros de obrero, estaban formados en una fila ascendente mientras sonreían a la cámara.
-Estuve allí por cinco años y luego probé suerte en una fábrica de frituras en Denver Colorado- dijo con algo de orgullo mientras señalaba una foto en la que se encontraba junto a otros trabajadores en una línea transportadora empacando productos en grandes cajas.
-Después de todo eso el último trabajo que tuve antes de jubilarme fue aquí en el estado de Michigan, como inspector de trenes. Tú sabes, quien se encarga de verificar los boletos, que no haya "polizones" a bordo y que a la maquinaría se le de el mantenimiento adecuado y todo eso.
La última foto que le mostró ese día, era la de un tren de motor de diésel, en la que el señor Salazar saludaba junto a los operadores y maquinistas.
-Bueno fue una charla amena, pero ya se hizo tarde y no quisiera preocupar a tus anfitriones, ven te llevaré en mi auto- ofreció el anciano.
Su auto era una especie de "Tsuru" con cuatro asientos y cambios de velocidades manuales, pese a estar algo maltratado en el exterior, Lincoln pudo comprobar que el motor estaba en óptimas condiciones.
El señor Salazar llevó a Lincoln hasta la entrada de la casa y se despidieron.
Una vez de regreso en su hogar el anciano empezó a llevar los frascos de conservas caseras al sótano, encendió las luces y se pudo apreciar varios estantes con muchos más frascos, no solo de fruta, había pepinillos, chiles jalapeños y serranos, carne seca, un montón de latas de atún y sardinas, distintos tipos de nueces y también unos cuantos jamones curados y salchichas.
Tras acomodar su último lote en uno de los estantes, el señor Samuel subió las escaleras y comenzó a prepararse una buena taza de café con dos cucharadas de azúcar y a la vez también varias raciones de pan con mantequilla, tras terminar de prepararlos se sentó en la mesa de la cocina siendo acompañado por el señor Maullidos y el cuervo Asriel, repartió parte de su comida entre ellos y le sirvió un vaso de leche tibia a su gato y otro de agua a su cuervo.
Mientras tanto Lincoln y Clyde charlaban sobre las historias que Lincoln había escuchado del señor Samuel.
Vaya parece un anciano interesante- dijo Clyde.
-Ya lo creo, sabes Clyde creo que deberías conocerlo, ¿crees que a tus padres les moleste si lo invito a cenar con nosotros un día de estos?
-No creo que les moleste, pero de todos modos les preguntaré, para que tengan algo preparado para la ocasión.
-Muy bien yo le preguntaré al señor Samuel si acepta la invitación, espero que si, le hará bien más compañia- dijo Lincoln entusiasmado.
-Niños la cena esta lista, bajen ya por favor- Les habló Howard McBride desde el fondo de las escaleras.
-Ya vamos- dijeron los niños al unísono.
En aquellos días en la escuela varias de las hermanas de Lincoln trataron de hacer las paces con él, aunque sin mucho éxito. Pues era como si algo dentro de ellas las bloqueara o les diera miedo, sentían como si, al cometer un error Lincoln se alejaría de ellas para siempre, semejantes pensamientos llenos de paranoia asaltaban sus mentes.
A lo mucho atinaban a decirle cosas como: Hola hermano, buenos días o cómo estás. Lincoln les respondía positivamente y sin rencor, pero luego ellas no agregaban nada dejando cualquier intento de disculpas a medias.
Quienes se atrevieron a algo más fueron Lana y Lucy quienes cada una y en diferente momento abrazaron a su hermano y le dijeron: "Perdónanos hermano".
Para luego salir corriendo avergonzadas, dejando a Lincoln algo confundido, aunque consciente de que sus hermanas estaban dando un paso por arreglar las cosas.
Lana había hecho eso al principio de las clases, mientras que Lucy lo hizo cuando Lincoln fue a la biblioteca de la escuela por un trabajo de investigación, provocandolé también un buen susto al principio al hablarle por detrás de su espalda.
Ante aquellos acontecimientos un singular anciano sentado en la banca de un parque sonreía, su gato y su cuervo estaban con el disfrutando de la tarde.
-Parece ser que todo sigue su curso; el miedo, la duda y la culpa, son emociones negativas sin embargo sabiéndolas usar pueden convertirse en algo... positivo- dijo al tiempo que movía sus manos y una especie de energia luminosa las rodeaba.
-Esta siendo un interesante "experimento" el haber infectado a la familia del muchacho con esas emociones, podrá parecer algo severo, pero no es como sino se lo hubieran ganado desde hace mucho- sentenció al tiempo que recostaba su cabeza hacía atrás y observaba el cielo algo nublado de esa tarde.
-Quien no ha sentido hambre, no valora hasta el más simple mendrugo de pan y los mejores manjares le son indiferentes, pero al hambriento hasta lo "amargo" le sabe "dulce".
-Quien no ha padecido la enfermedad, no valorara su salud y lo preciado que esta puede ser cuando se pierde. Que no darían los diabéticos por no depender más de la insulina y poder comer lo que quisieran sin problemas, o los enfermos del terrible cáncer porque sus esperanzas de vencer la enfermedad siempre fueran un éxito.
-Oh humanidad cuán frágil eres y aún así te vanaglorias de logros vacíos y placeres efímeros.
-Lo que de verdad trasciende, lo que de verdad perdura, lo que en verdad importa son siempre cosas más simples. Empezando por las Tres Virtudes Máximas: El Amor, La Fe y la Esperanza, de las cuales descienden el resto de las Virtudes.
-El valorar a la familia y amigos, y hablando de familia el saber "dar las gracias" y no solo a ellos, sino también a aquellos que te dan un servicio o ayuda por más pequeño que este sea. Es solo cuestión de simple cordialidad, algo que en estos "tiempos tumultuosos" se ha perdido mucho, junto a otras cosas.
-"Tiempos difíciles hacen a hombre fuertes, Tiempos fáciles hacen a hombres débiles".
-"El valor del oro y las joyas es probado en el fuego, pero el valor de los hombres es probado en el crisol del sufrimiento".
-"Para que nos caemos en la vida, para aprender a levantarnos".
-Solo a través de las grandes dificultades es cuando una persona, es realmente probada, y se sabe quien es realmente y de lo que es capaz, ya sea que se temple y saqué lo mejor de sí y de los que le rodean, o decida sucumbir ante la oscuridad y en pocas palabras mandar todo al carajo y arrastrarlos a todos a una vorágine de locura y decadencia.
-Aunque no se menciona mucho que puede haber una tercera opción una que este más balanceada, hacer borrón y cuenta nueva dejando lo mejor y quitando lo peor.
El señor Samuel Salazar termino aquel monólogo interno y mientras tanto observaba a las personas, cada una en sus vidas, algunas yendo a la escuela, otras al trabajo, otras relajándose y pasando el rato.
Cada una con su propia historia, con sus gustos y habilidades, con sus alegrías y sus pesares.
-Los humanos son poco o nada, conscientes del gran regalo que es el "Libre Albedrío" con el que fueron dotados- dijo sorpresivamente el señor Maullidos, aquel singular gato hablaba con una voz serena y algo adormilada al tiempo que se estiraba desperezándose.
-Esta vez concuerdo completamente contigo viejo amigo, tienen el poder y la voluntad para cambiar todo, sin embargo viven "dormidos" por los vicios y placeres, por todo aquello que los divide o les nubla el juicio- respondió esta vez el cuervo Asriel, su voz era poderosa y tenebrosa a la vez.
-Sin duda mis fieles compañeros y miren nadie nos ha notado, pese a que ustedes ahora están hablando, tan ocupados todos, que pocas veces se detienen a observar las maravillas y curiosidades que les rodean- dijo el anciano mientras que negaba con la cabeza en señal de decepción y sonreía con resignación.
-En todos los años que llevo caminando en este mundo y parece que ahora estamos en una época de "estancamiento", no lo sé, es como si la humanidad no fuera realmente a ningún lado.
-A su tiempo tendré que tomar una decisión importante y presiento que el joven Lincoln tendrá su parte en ello- ante aquello su amigo felino y el emplumado asintieron en respuesta con una mirada que reflejaba un poder ancestral.
-Bueno muchachos creo que es hora de irnos, hoy haré pay de carne molida y verduras para la cena- Asriel graznó y aleteo efusivamente, mientras el señor Maullidos sonreía y se relamía.
El anciano y sus amigos animales emprendieron el camino a casa, al llegar el señor Salazar notó que había un par de mensajes en su contestadora, uno era de una promoción "Navideña" de la compañía de teléfonos. Y el otro era un mensaje de Lincoln, una invitación a cenar junto a la familia de su amigo.
Unos minutos después le marcaba a Lincoln y le daba su respuesta.
-Vaya una oferta generosa joven Lincoln, acepto gustoso, solo espero que no haya ningún inconveniente si llevó también al señor Maullidos y Asriel conmigo.
-Los padres de Clyde también tienen gatos, así que no creo que tengan problemas con el señor Maullidos, aunque no se como reaccionarán ante su cuervo- respondió Lincoln.
-No te preocupes muchacho te aseguro que Asriel sabe comportarse apropiadamente- el cuervo graznó en señal de aprobación.
-Bueno hablaré con los padres de Clyde, ante cualquier problema yo le avisaré.
-De acuerdo muchacho y gracias nuevamente por la invitación.
Unos días después, el Viernes en la noche, daba comienzo una cena muy amena en la casa McBride.
Al llegar los padres de Clyde, los señores Harold y Howard recibieron amable y efusivamente al señor Samuel Salazar, él por su parte los saludo con la mano y con una ligera sonrisa. Vestía con un elegante traje de color beige, sin corbata y pantalones de vestir del mismo color, así como zapatos de charol. Se había recortado la barba y bigotes un par de centímetros así como también los había peinado y olía a un perfume de olores de madera.
De improvisto Cleopawtra y Neppurtitti los gatos de la familia salieron al encuentro, sin embargo su interés no era tanto en el humano en la puerta, sino en el señor Maullidos quien también hacía acto de presencia. Al estar frente a frente estos estiraron sus patas delanteras e inclinaron su cabeza en una especie de reverencia, acto seguido frotaron amistosamente sus cabezas con el señor Maullidos.
-Oh vaya parece que Cleopawtra y Neppurtitti han hecho un nuevo amigo- dijo Howard conmovido.
Los gatos entraron a la casa dejando al señor Maullidos a la cabeza del pequeño grupo. Luego hizo acto de presencia Asriel y aunque Lincoln ya les había avisado de las mascotas del señor Samuel, los padres de Clyde no pudieron evitar sorprenderse, sobre todo Howard que casi se desmaya pero es oportunamente sujetado por Harold.
Ante aquella reacción el señor Salazar no se inmutó y cual si fuera un águila o un halcón dejo que Asriel se posara en su antebrazo.
-Es cierto que muchas veces los cuervos son temidos y asociados a malos presagios, pero la realidad es otra, son aves muy inteligentes y en otros tiempos eran los "heraldos" y los "ojos" de los dioses del mundo antiguo, como por ejemplo Odín el Padre de Todo, del Panteón Nórdico o con Ares el dios griego de la guerra, Marte para los Romanos- termino diciendo mientras acariciaba la cabeza de su cuervo.
-Veo que es un hombre de cultura- agregó Harold.
-Digamos que he aprendido algunas cosas interesantes, "por aquí y por allá", a través de los años.
Después de eso la cena comenzó, se sirvió spaguetti a la bolognesa acompañada de una ensalada de distintas clases de peras cortadas en rodajas acompañada de trozos de queso blanco y aceitunas.
Para beber a los chicos se les sirvió jugo, en cuanto a los adultos bebieron vino tinto y por petición del señor Salazar a sus mascotas se les sirvió algo de aquella comida y agua para beber.
Tuvieron una plática amena, contándoles casi lo mismo sobre su pasado y los oficios que desempeño.
-Decidí establecerme en Royal Woods pues quería un lugar tranquilo, sin tanto ajetreo, crimen y demás males de la gran ciudad.
-De eso ya tuve bastante, pueden apostarlo, así que me dije porque no probar a vivir en el clásico suburbio americano- dijo al tiempo que alzaba su copa y el resto de los comensales imitaban la acción con alegría.
-Además las ciudades no son como lo que se ve en "los musicales", la gente vive demasiado apurada, estresada, están "infectados" de demasiadas emociones negativas y es peor con la actual cultura del poder y el éxito, sin importar a quién pisotees y de "vivir la vida" sin realmente saber vivirla.
Ante aquellas palabras los demás no supieron que responder y estaban pensativos, pues había mucha verdad en las palabras del anciano.
Tras terminada la cena el señor Salazar se despidió amablemente y ya en su auto comenzó a platicar con su mascotas.
-Mis hermanos felinos me confirman que son gente confiable, por ahora el niño estará bien con ellos- opinó el señor Maullidos.
-Sin duda, aunque deberían dejar a su hijo "abandonar el nido" de vez en cuando, ya saben que se fortalezca ante los retos de allá afuera- secundó Asriel.
-"El mundo es un lugar cruel, pero también hermoso"- finalizó el anciano.
Hay gente que solo entiende a golpes, para Lynn Loud era así, sin duda la más impulsiva y agresiva de la familia Loud, además el remordimiento y los sentimientos de culpa hacía su hermano Lincoln solo habían empeorado su actitud.
Aquel fin de semana se encontraba practicando con su equipo de patinaje en el parque, iba tan distraída y ensimismada pensando en su siguiente victoria, como algo que le hiciera olvidar lo mucho que extrañaba a su hermano, que no se fijo al dar una vuelta en un anciano con el cual termino chocando.
"Varios frascos con especias y un cartón de huevos quedaron destrozados, así como el anciano algo magullado, quien casi no sufrió daño fue la niña de pelo castaño".
Ella había caído encima de aquel hombre y ahora se levantaba rápidamente sacudiéndose el polvo.
-¡Oiga anciano fíjese por donde camina!
El resto de su equipo miraron a Lynn con desaprobación, aunque ya conocían su actitud, aquello había sido demasiado, había chocado y tumbado a aquel pobre viejo y ni siquiera se había disculpado, sino que ahora le reclamaba e indiferente seguía con su camino.
Fue entonces que el resto de las niñas patinadoras acudieron a ayudar al anciano a levantarse.
-Se encuentra bien señor- dijo Margo Roberts una niña de nariz prominente y pecas, amiga de Lynn.
-Ahora si, gracias mi niña- respondió de forma paternal el señor Samuel.
-Tendrá que disculparla ha estado de un humor terrible estas semanas.
-Comprendo- respondió secamente el anciano.
Una vez que le ayudaron a levantarse y comprobar que no se hubiera lastimado gravemente, las niñas continuaron su camino, en busca de su irascible líder.
-Así que tú eres la famosa Lynn Loud, que persona tan agradable- dijo con obvio sarcasmo.
-Creo que va siendo tiempo de que tenga un cambio de actitud y aprenda algunos modales- dijo al tiempo que sujetaba un cabello que se le había caído a Lynn.
Entonces acercándoselo a los labios, susurro las siguientes palabras: "A través del dolor nos templamos, a través del dolor aprendemos".
Inmediatamente aquel cabello se ennegreció y luego se deshizo como polvo. La mirada del anciano reflejaba severidad, como la de un padre al castigar a su hijo.
-Será mejor que vaya a comprar otra vez... bueno al menos el orégano y la sal de ajo se salvaron- dijo con resignación al revisar lo que quedaba de sus víveres.
Mientras se alejaba del parque se oyó un gran estruendo de repente, el choque de un auto sin duda y luego gritos. Lynn Jr Loud acababa de ser atropellada por un conductor ebrio.
-"A cada cerdo le llega su hora"- dijo el anciano al tiempo que negaba con su cabeza y decepción en su voz.
Hola a todos y aquí les traigo un nuevo capítulo, como podrán ver aquí las cosas empiezan ponerse intensas. Sin más que decir que tengan un buen día.
