Capítulo 7: Juicio.


Los días pasaron y la vida continuo como siempre en Royal Woods. Pasada la temporada navideña los niños regresaron a clases.

Lucy y Lincoln aprendieron mucho sobre aquel libro, ya fuera sobre los Guardianes y Centinelas Cósmicos, las clasificaciones de los ángeles y los Vigías de Mundos.

Estos últimos eran seres que pertenecían a todas las razas y especies de todos los mundos del Multiverso, fungían como guardianes y guías. Ellos pertenecían al grupo de seres que no nacían con poder sino que lo adquirían al demostrar que eran dignos, generalmente demostrando una gran fortaleza espiritual, sabiduría y el enorme deseo de proteger a los demás y a la vida.

De ese modo se hacían dignos ante los ojos de los Centinelas Cósmicos guardianes del equilibrio en el Multiverso, quienes se presentaban directamente ante ellos y les conferían poder y habilidades mágicas así como un par de guardianes totéms de rango menor. Y también adquirían una gran longevidad y resistencia fisíca con lo cual llegaban a vivir siglos enteros sino es que hasta milenios.

Aunque Lucy y Lincoln creían en los temas sobrenaturales y paranormales, no creían todo lo que les enseñaba aquel libro, lo veían como leyendas fascinantes o como las historias de los cómics, sabes que no es real pero te inspira en los conceptos de creatividad y emociones positivas. Y una parte de ti desea que fuera real. Al menos era así como ellos lo veían, pero bien es dicho que "a veces la realidad supera la ficción".

Ellos también habían sido contagiados en parte del escepticismo y falta de fe de su sociedad, algo no tan malo pues no conviene ser tan crédulo.

Sin embargo hay realidades que están más allá de la lógica humana, preguntas que ni la ciencia ha podido responder y verdades que han sido olvidadas.

Una petición de quien menos se lo esperaban les llegó en aquellos días de Enero a Lucy y a Lincoln, pues su hermana menor Lisa empezó a demostrar cierto interes en el libro de Lincoln. Les había dicho que estaba haciendo una investigación sobre los mitos y leyendas de la antiguedad y que ese ejemplar contenía información que le podría ser útil.

Ellos no le vieron ningún inconveniente, pero como todavía les faltaba una parte para terminarlo acordaron prestarselo en las noches y que llegando de la escuela se los devolviera. La pequeña niña genio aceptó las condiciones.

Sin embargo no estaba siendo del todo honesta pues no quería la información del libro para un informe académico, sino por una intensa curiosidad que había despertado en ella. Sobre todo por las antiguas razas que existieron antes de la creación del Universo.

Ni ella misma se lo explicaba; Lisa Loud sin duda era la más escéptica de su familia y el que le surgiera un genuino intéres en temas que estaban más orientados a la ciencia ficción y la fantasía le resultaba inusual.

En cuanto a su fe se le podría considerar agnóstica, pues no negaba o podría asegurar con absoluta certeza si había un poder o poderes superiores más allá de su mundo y la influencia que estos podían tener en sus vidas. Además hubo veces en que se dejo llevar un poco, como en el asunto de la mala suerte de Lincoln o cuando creyó en las habilidades de adivinación del tarot de Lucy durante ese viaje familiar a un parque nacional.

En cuanto volvió a tener el libro en sus manos se enfoco en el tema de los Señores del Caos, también conocidos como Dioses Primigenios o Dioses Lovecraftnianos, este último título debido al escritor Howard Phillips Lovecraft, quien había escrito una gran cantidad de historias sobre ese tema y se le consideraba el padre del género conocido como: "Horror Cósmico".

Escucho los nombres de Yog-Sothoth, Shub-Niggurab, Nyarlathotep, Cthulhu y otros más, cada vez que los leía un ligero escalofrío recorría su espalda y se sentía como observada y con algo de culpa. Era un situación extraña.

Entonces leyó el nombre del más poderoso de aquellas entidades: "Azathoth", también conocido como el Sultán del Caos, La antítesis de la Creación, El primer motor del Caos. Una masa informe de mandíbulas y ojos representando el más puro concepto de confusión y desorden estructural y quien tenía como su "heraldo" a Nyarlathotep.

Al leer aquello Lisa no pudo evitar sentir que había poder en las palabras, se preguntaba en que idioma habían escrito esos nombres.

-¿Y si ni siquiera es un idioma humano?- se cuestionó con cierto sobresalto.

-No, estoy tomandolo demasiado en serio- dijo al tiempo que sacudía su cabeza.

También comprendió que aquellos dioses antiguos aunque habían sido sellados durante la llamada "Guerra del Orden", seguían teniendo cierta influencia en todas las "almas conscientes", atrayendo seguidores y adoradores y de algún modo u otro buscaban romper sus cadenas y ser libres en el plano terrenal.

Y si bien era sabido que había razas que seguían fieles a sus señores y esperaban ansiosamente su regreso, había otras razas antiguas que se habían vuelto independientes y curiosamente habían aceptado con el tiempo el nuevo orden del universo y buscado su propio lugar en el cosmos.

Siguio leyendo con fascinación acerca de esos temas hasta ver que ya era muy de noche.

-Son más de las once, será mejor que dejé mi lectura para mañana, debo dormir adecuadamente si quiero tener mi concentración mental en óptimas condiciones para la escuela- dijo Lisa al tiempo que se quitaba los lentes y restregaba sus cansados ojos.

Su hermana la pequeña Lily hacía ya buen rato que se había quedado dormida, agradecía que no se hubiera despertado de repente e interrumpido su lectura. Al dirigirse a su cama se quedó observando a su hermana bebé y sonrió un poco para luego proceder a acariciar suavemente su cabeza.

-Descansa pequeña.

Lily se movío un poco y esbozo una sonrisa a modo de respuesta y aunque Lisa no era muy dada a mostrar sus emociones, tenía sus momentos.


La Primavera llego con sus dulces aromas florales y con algo de lluvia también, todo el ambiente estaba lleno de vida. Sin duda era una temporada muy agradable, exceptuando si se es alérgico al polen claro está, pero esa es otra historia.

Sin embargo había una fecha de esa época del año que era detestable hasta temida para cierta familia ruidosa de la avenida Franklin. El "April´s Fools" o como los Loud lo llamaban el "Brommagedon" acaecido el día 1 de Abril.

Y es que Luan Loud la "bromista" de la familia se tomaba demasiado en serio ese día y llevaba sus acostumbradas bromas a otro nivel. Pues bien se podría decir que adquiría claras tendencias psicópatas pues sus bromas más que graciosas eran crueles, malvadas y peligrosas para la salud e integridad fisíca de su familia.

Como por ejemplo esta esa vez en que rasuro a todas las mascotas de la familia, hasta el canario, o cuando puso todos los muebles de la casa pegados al techo haciendo una especie de "casa al revés", la vez que atrapo a sus hermanos en una gelatina gigante; incluso ni sus propios padres se salvaban de sus artimañas. Pues tan solo el día de bromas anterior se tuvieron que refugiar en el búnker de Lisa, ya que a Luan se le ocurrió que sería algo gracioso arrojarles los pañales sucios de su hermana Lily con una resortera.

Y ni que decir del pobre Lincoln quien tuvo que sacrificarse aquel año y sufrir la mayoría de las bromas crueles de Luan, para evitar que su "amiga" Ronnie Anne le pasara algo malo, pues esta le había enviado un mensaje de que iría a su casa ese día sin saber lo que le esperaba.

Lo peor de todo es que aquello había sido una treta de su hermana para que Lincoln cayera en sus bromas, pues ella fue quien en realidad le envió aquel mensaje y no Ronnie Anne y a su vez le envió un mensaje haciendose pasar ella por Lincoln a la niña latina para que viniera y también le hiciera una broma a Lincoln con el clásico pastelaso en la cara.

Sin embargo al revelarse la verdad y saber lo que Lincoln hizo por ella, Ronnie Anne le dio el pastelaso a Luan Loud, al menos le dieron "una probada de su propia medicina" ese día. Aunque al resto de su familia tampoco le fue tan bien que digamos pues cuando creyeron que todas las bromas se habían acabado, al subir a "Vanzilla" el vehículo familiar, quedaron inundados de pintura, como la "cereza en el pastel" de ese día.

En pocas palabras en el "Brommagedon" Luan Loud se convertía en una perra desgraciada sin control, en toda la extensión de la palabra.

Pero hay que recordar bien esto, ya sea el Karma, la Justicia Divina o el hecho de hacer enojar a la persona equivocada, la chica bromista tarde que temprano tendría que rendir cuentas de sus actos.

Ese año la familia Loud había ideado un plan para evitar el día de las bromas y es que Leni Loud la segunda hermana mayor (algo despistada pero de buen corazón), había encontrado un folleto sobre un campamento de payasos y artes escénicas, duraba dos semanas y entre esos días se encontraba la temidad fecha, por lo cual podrían librarse de las bromas de Luan, era un poco costoso pero valdría la pena.

Aunque al principio no le convencía la idea de no poder hacer su acostumbrado "Brommagedon" ese año, la idea de ir a un campamento como ese para pulir sus habilidades era sumamente tentadora. Al final y para alivio de su familia acepto la propuesta.

El día en que tomó el autobús coincidía con el tiempo de vacaciones de Primavera y una parte de las vacaciones de la semana de Pascua.

Sus padres y hermanos la despidieron cariñosamente y una vez se hubo alejado lo suficiente su transporte, estallaron en vítores.

-¡Si por fin un año sin Brommagedon!- dijeron al unísono.

Mas lo que no sabían es que todo ese asunto fue otro plan orquestado por Luan, para que creyeran que se habían librado de ella. Incluso había planeado que fueran a un motel toda su familia el día primero de Abril, para sentirse más seguros y aprovechandose de la paranoia que les provocaba esa fecha al estar en casa.

Se las ingenio para que Leni encontrara otro folleto sobre ese motel en específico ofreciendo una gran promoción para ese día con precios muy accesibles y buen servicio. La familia Loud pensó que sería bueno tomarse un descanso de ese día, sin saber que aquello era una trampa de Luan para jugarles sus pesadas bromas.

-Todo va de acuerdo al plan, jajaja- esbozó una sonrisa mientras se frotaba las manos de forma maquiavélica.

Mientras tanto en el hogar del señor Samuel Salazar este se encontraba en su cuarto en una pose de meditación mientras observaba algunas fotos de su familia.

-Ancestros denme fuerzas y guíenme en esta encomienda- dijo solemne.

Entonces se levanto y un aura rojinegra emanó de su cuerpo y con una mirada llena de valor y determinación dijo: "No temas joven Lincoln, pues yo estoy aquí".


Luan Loud sentía el cuerpo pesado como si hubiera dormido demasiado, se levanto con esfuerzo de aquella litera y entonces se dio cuenta de que no estaba ni en su hogar, ni en ningún sitio que conociera. Su mente estaba aturdida, lo último que recordaba era a su familia despidiendose y ella subiendo a aquel autobús luego todo se volvía nebuloso.

Al observar a su alrededor su pulso se acelero y su cabeza sentía que le daba vueltas, se dio cuenta de que era una prisionera. Vestía un uniforme de presidiario de color gris, además para su horror su "cola de caballo" había sido cortada de su cabello y estaba descalza.

La celda en la que se encontraba era algo amplia, le entraba luz de una pequeña ventana que daba a un campo abierto con unos cuantos árboles a lo lejos.

Tenía un baño y un pequeño lavabo, la litera donde durmió tenía sabanas limpias, todo de hecho estaba demasiado limpio y en orden para ser una prisión.

-¿Don... Dondé estoy?- dijo la bromista con preocupación.

De repente escucho pasos que se acercaban a ella, un sujeto encapuchado en una túnica negra y al cual no se le podía ver el rostro se prensentó frente a ella.

Entonces aquel encapuchado busco unas llaves y procedió a abrir la puerta de su celda, con temor Luan se arrincono contra la esquina de la pared de su celda.

-¿Dondé estoy y quién eres tú?- dijo Luan con lágrimas y sintiendo que estaba a punto de orinarse encima.

-Es hora de tu juicio Luan Loud- respondió aquel hombre con voz ronca y lúgubre.

Aunque quiso resistirse no pudo ante el fuerte agarre de su captor y se la llevo arrastrando mientras gimoteaba con pánico y pataleaba luchando por zafarse desesperadamente.

-Esto es un error yo no debería estar aquí, no me merezco esto- gritó Luan histérica.

-De verdad eso piensas- dijo con severidad el encapuchado.

Por alguna razón esas palabras fueron como una bofetada para la chica bromista, ya no dijo nada pero siguió derramando lágrimas.

Una vorágine de ideas asalto su mente. Acaso ¿la habían secuestrado?, ¿pedirían rescate a su familia? o peor aún podía haber caído en manos de algún culto o secta maligno, ¿la preparaban para algún sacrificio?.

O antes de eso ¿la iban a torturar o a violarla?. Aquellas ideas le revolvieron el estomágo.

Finalmente dejaron de arrastrarla y llegaron a una especie de tribunal con una gran cúpula de marmól en el techo, un gran número de antorchas iluminaban el lugar. De repente un montón de encapuchados con túnicas rojas y salidos de quien sabe donde comenzaron a tomar asiento en las tribunas.

Fue sentada a la fuerza en una silla de metal que se encontraba en el centro del lugar y de repente unas cadenas salieron de la silla y la sujetaron de los brazos, piernas y pecho.

Entonces aquellos encapuchados comenzaron a cantar en una lengua antigua.

-Mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa- repetían seguido, junto a otras palabras que Luan no entendia.

Entonces el encapuchado de negro tomo la palabra.

-Luan Loud, sabes de los crímenes que se te acusa en este tribunal- dijo al tiempo que le apuntaba con su dedo índice.

-Por favor no me lastimen- respondió con temor.

-¿¡Lastimarte haz dicho?!... pero si tú eres quien ha lastimado a tu propia familia- acuso con voz de trueno el extraño juez.

-Crimen de Caín, crimen de Caín- ahora clamaban los encapuchados escarlata.

-Se te acusa de traición, engaño, conspiración, retorcer el concepto de las bromas y lastimar a tu propia sangre- acusó nuevamente el encapuchado de negro.

Ante aquello Luan enmudeció, finalmente había pasado, "La justicia de la Luz" finalmente la había alcanzado.

-Es hora de responder por tus pecados Luan Loud.

Entonces como si flotara en el aire su "juez" se abalanzo sobre ella y sujeto su cabeza con una de sus manos de las cuales emanaba una extraña energía.

-No temas esto no es lo que tu crees, esto no es una prisión, sino un "centro de rehabilitación" y yo soy tu "consejero personal"- dijo al tiempo que reía macabramente.

Entonces Luan gritó al tiempo que la energía de las manos del encapuchado inundaba su cabeza y su mente. Más nadie oiría sus gritos ni sus lamentos en aquel lugar fuera de la realidad y el tiempo. Además aquello era literalmente un tratamiento correctivo.


Las mini vacaciones en aquel motel fueron muy agradables para la familia Loud, el gerente y recepcionista de nombre Mike era muy amable, un hombre regordete como de unos cincuenta años, de cabello canoso con algunos toques de negro y abundante barba estilo "Santa Claus" y ojos color ambar, casi como los de un gato.

Había suficientes cuartos para todos así que se repartieron en tres habitaciones, una para sus padres, otra para las hermanas mayores y una para las menores y Lincoln.

-Entonces se quedaran una noche y un día, muy bien -dijo el encargado con una sonrisa al tiempo que los registraba.

-Arlo lleva las maletas de nuestros huéspedes si eres tan amable- en ese momento llamaba al botones con una campanita plateada.

Aquel hombre era alto y flacucho de pelo muy negro y ojos azules, tenía una prominente nariz ganchuda y una mirada seria. Llevo sus maletas diligentemente y recibio una generosa propina de Lynn senior.

Cuando bajo al recibidor su amigo lo esperaba.

-Me alegra que el amo nos encomendara esta misión, esta resultando divertida, aún más que sabotear las trampas de esa niña- opinó el señor Maullidos en forma humana.

-Si lo admito, aunque no me siento muy comódo en esta forma humana.

-Vamos no seas amargado Asriel, además mira esta barba me parece peerrfecta para mí- agregó su amigo felino, divirtiendosé con la situación.

-Esta bien, seguire el juego, solo espero y no pidan demasiado servicio al cuarto- dijo con resignación "Arlo".

Una vez que su amigo se retiro, el señor Maullidos o "Mike", se acomodo en su silla de la recepción y se dispuso a tomar una siesta.

Mientras tanto "Arlo" bajaba a una especie de bodega y allí estaban todos los artilugios y productos que Luan planeaba usar contra su familia, ahora no eran más que chatarra y desperdicios, lo único que no fue destruido fue una buena cantidad de cloro en unos botes de plástico.

Asriel en su forma humana ignoro todo aquello y busco en unas cajas hasta sacar una pequeña lata de maíz, tomo una cuchara, se sentó en la cocina y comió aquellos granos con deleite.

En el cuarto de los menores, Lucy y Lincoln estaban ya en las últimas partes del libro, este hablaba sobre ciertos hechizos de protección y sanación, así como algunos bastantes curiosos como uno que te ayudaba a encontrar objetos perdidos como llaves, otro para cambiar de color las prendas e incluso uno de detección.

Lisa por su parte hacía tiempo que dejo termino de leer el libro y ahora se enfocaba en uno que se titulaba: "La llamada de Cthulhu y otros relatos cósmicos", del autor H.P. Lovecraft. El cual leía avidamente.

El resto de la noche fue tranquila para la familia Loud, al levantarse para desayunar el gerente del motel los guío al pequeño comedor del lugar.

Había un buen buffete, huevos cocidos, fritos y a la diabla, pan tostado, waffles y algo de tocino crujiente, así como café, jugo de naranja natural y leche fresca.

Los Loud se sirvieron bien y vieron que había otras familias en el comedor, una familia de raza negra con dos niñas, una de pelirrojos con un niño y una pareja de recién casados caucásicos.

-Fue una suerte encontrar este lugar querido, los hoteles están llenos por la temporada vacacional- le oyeron decir a la joven mujer.

-Ni que lo digas amor, aunque me parece extraño, creo recordar que este motel había cerrado hacía años- agregó el esposo.

-No, debo de haberlo confundido con otro- razono aquel hombre.

Pasadas las dos semanas de la partida de Luan, su familia fue a recogerla en la central de autobuses. Cuando bajo del vehículo los Loud se sorprendieron, estaba muy cambiada.

Se había cortado el cabello, su cola de caballo ya no estaba, ahora traía suelto su cabello y con algunas ondulaciones dandole un toque como de los años cincuenta.

Vestía una falda azul celeste con una camisa de cuadros amarillos, calcetas blancas y zapatos de charol. Se veía bonita aunque un poco más delgada que de costumbre.

Al ver a su familia corrió a abrazarlos.

-No tienen idea de cuanto los extrañe. -unas cuantas lágrimas se desbordaron de su rostro- estoy tan feliz de verlos.

También estamos felices porque hayas vuelto hija- agrego su madre conmovida por la muestra de afecto de su hija.

-Como que me agrada tu nuevo look hermana- opino Leni.

-Oh esto, decidí que ya era hora de un cambio- respondió Luan con una sonrisa.

-Vaya parece que ese campamento te dejo como nueva Luan- dijo Lincoln.

-Digamos que me enseñaron lecciones valiosas- respondió Luan con seriedad.

De repente un fuerte gruñido alertó a todos, era del estomágo de Luan. Ante eso todos rieron.

-Parece que alguien tiene hambre, que dicen si celebramos el regreso de Luan en las "Hamburguesas del Eructo"- sugirió Lynn padre.

-¡Si!- respondieron sus hijas e hijo al unísono.

La familia Loud abordo a "Vanzilla" y se encaminaron a aquel restaurante.

Sin duda Luan Loud había aprendido lecciones valiosas en aquel lugar, algunas de las cuales se le quedaron como cicatrices mentales y ahora su vida tomaría un mejor rumbo.

Y si tal vez haya tenido que "romperse" parte de su libre albedrío.

Pero los grandes sacrificios necesitan de voluntades fuertes.


Y bueno al parecer hoy mi "Musa" me confirió todo su poder, si que estaba inspirado gracias a Dios.

En este capítulo comienza lo fuerte y esperen a lo que se viene, espero y haya explorado bien la psique de Lisa y Luan como personajes.

Lo que le pasó a Luan o mejor dicho su "tratamiento" se verá con más detalle en el siguiente capítulo. Sin más que decir espero y disfruten del capítulo tanto como yo escribiendolo, que tengan un buen día y mis mejores deseos para todos.