Capítulo 12. Los Días de la Gran Herejía.

Parte 3: Los últimos Guardianes.


Gran parte de África se había visto envuelta en una gran oscuridad, de repente el día se volvió noche. Y eso no era lo peor sino que un ejército de pesadilla vino con aquella extraña penumbra.

Ya de por si muchas zonas como pequeños pueblos y aldeas vivían en situaciones precarias y ni se diga contar con una fuerza políciaca adecuada o que la ayuda del ejército llegara a tiempo, cuando este se concentraba más en sus ciudades capital. O peor aún vivían situaciones de guerrillas y cada ejército servía a sus propios interéses e ideologías y no al "pueblo" como tal.

Hay un dicho que reza: "Divide y vencerás". Y el enemigo supo como aprovechar eso, fue servirles regiones enteras de aquel continente en bandeja de plata.

Sin embargo aún quedaban quienes no olvidaban los antiguos pactos, aquellos que habían jurado proteger al mundo y su gente.

Mustafa Zorim se dirigía a toda velocidad montado en su jaguar Zumbala, al poblado más cercano; a su lado derecho lo seguía también Kopaka su león guardián. Ambos felinos estaban revestidos con armaduras del mejor acero imbuido con encantamientos de protección y refuerzo, todo aquello les daba un aire imponente, más del que ya tenían. (Se asemejaban al tigre de batalla de He-Man)

El Vigía de Mundos Mustafa por su parte iba ataviado con una túnica roja tribal, sandalias, así como pintura de guerra en su rostro, brazos y piernas que invocaban el poder de los ancestros y la naturaleza. Como armas portaba una lanza de punta plateada y un arco con flechas.

Una especie de fuegos fatuos que el había creado le servían para iluminar su camino en aquella oscuridad, además los sentidos mejorados de sus guardianes animales le advertirían de cualquier peligro cercano.

Aquel poblado al sur de la ciudad capital de Senegal se encontraba en pleno asedio, un grupo de la semilla estelar de Cthulhu así como otros horrores con tentáculos y puas de insecto en la espalda que tenían una parte con forma humana estaban atacando a la población indiscriminadamente.

Lo único bueno era que las armas comúnes como pistolas o rifles, así como cuchillos y machetes los dañaban, el problema era que había que causarles daño severo o hasta rematarlos pues aquellos seres tenían una gran resistencia, sobre todo los vastágos del Dios Primigenio.

Un grupo de personas se habían tratado de refugiar en una pequeña tienda de abarrotes. Unos cuantos valientes le hacían frente a las abominaciones con forma humana, tratando de impedir la entrada a su improvisado refugio donde había niños y ancianos. Cinco defensores eran lo único que los separaba de aquellos monstruos, solo uno de ellos traía un arma de fuego como tal, una escopeta, el resto andaban armados con lo que podían, tubos, cuchillos de carnicero y demás.

Sorpresivamente uno de aquellos "demonios" como los pobladores los llamaban, atraveso con sus tentáculos con púas a uno de aquellos hombres y otro más fue embestido contra la pared quedando inconsciente; la situación era muy desalentadora pero no se acobardarían lucharían hasta el final protegiendo a su gente.

Sin previo aviso un relámpago azul achicharro a varios de esos seres luego un segundo y otro más cayó sobre aquel grupo de seres matandolos instantaneamente. Luego como si fuera un sueño un león y un jaguar con armaduras se lanzaron a la carga y zarandeaban a los enemigos como muñecos de trapo con sus poderosas garras y mandíbulas.

Un sonido como una especie de fino silbido se oyó en el aire y varias flechas cargadas de una magia ancestral se clavaron certeramente en los ojos de los extraños tentáculos de los "demonios", al hacerlo emitieron horribles chillidos y sus cuerpos se deshicieron como si hubieran sido bañados en ácido. Pronto aquella área estuvo despejada y entonces vieron que era un anciano que emitía un aura de respeto y poder quien los había salvado.

-¿Hay más personas refugiadas en otra parte?- les pregunto el Vigía.

-Hay un grupo más en la gasolinería y otro en la alcaldía, al menos eso fue lo que oí antes de atrincherarnos aquí- se ánimo a responder el hombre con la escopeta llamado Kumel.

-Gra... Gracias honorable por salvarnos- átino a decir con algo de nerviosismo, él y el resto de los hombres hicieron una señal de respeto a su guardián.

Las personas empezaron a salir de la tienda y también agradecieron a aquel anciano y a sus animales, llenandose de valor por recordar las antiguas leyendas que hablaban de hombres y mujeres con poder y que siempre estaban acompañados de animales guardianes. Ahora veían que lo que contaban sus abuelos era verdad.

Mustafa Zorim ya no pudo hacer nada por el hombre que atravesaron pero al que estaba noqueado lo hizo reaccionar con ayuda de su magia con la cual invocó una especie de remolino de hojas sobre su cabeza que curaron la contusión y lo revitalizaron. Luego se dirigió a su jaguar y tomó una especie de morral de cuero de su costado y empezó a sacar y repartir una serie de machetes brillantes y arcos con carcajs llenos de flechas.

-Tienen que destruir o dañar los ojos de sus brazos- indico con un ademán la zona exacta del brazo.

-Solo así hijos míos, acabarán por completo a esos malditos- dijo de una forma paternal y a la vez con gran autoridad.

Los sobrevivientes asintieron a la vez que agradecían nuevamente por su ayuda.

-Oh, casi lo olvido. -se dirigio entonces a Kumel y le indico que le diera su escopeta, al hacerlo profirió una serie de encantamientos y la susodicha arma resplandeció con un brillo dorado.

-Ahora tus balas dañaran más a los agentes del caos. Haz que cada bala cuente joven.

-Lo haré honorable- respondió Kumel con una mirada cargada de determinación y esperanza.

El Vigía de Mundos siguió su camino, en el encontró cadaveres tanto de humanos como de aquellos monstruos, apreto sus puños y acelero el paso.

Una vez que diviso su siguiente objetivo la gasolinera, vio como en ese momento varios seres de la raza de la semilla estelar aterrizaban en el techo del local y otros más trataban de derribar una improvisada barricada hecha con tablones de madera, un gran contenedor de basura y demás chatarra.

Las abominaciones no se percataron del Vigía por estar ocupados en llegar a sus victímas, de repente varios recipientes hechos de una especie de calabazas secas les golpearon liberando un enjambre de arácnidos hechos con magia que los azotaron con sus pinzas y aguijones suministrandoles una poderosa toxina que no los mato pero si los debilito y aturdio lo suficiente para dejarlos a merced del León Kopaka y el Jaguar Zumbala, las semillas estelares que estaban en el techo descendieron de inmediato, ahí Mustafa las combatió con su lanza.

Para tener casi cuatrocientos años aún se movía con agilidad y podía esquivar los embates de sus enemigos.

-Vamos malditos, aún hay un Vigía en esta tierra y por mis ancestros, por mi gente y por la tierra que amo, los enviare de vuelta al abismo- exclamo el anciano negro.

Con un ademán de la palma de su mano lanzó una bola de fuego que impacto en el pecho de una criatura y luego hizo un gran salto con voltereta impulsandose con su lanza, cayó hábilmente detrás de su oponente y clavo su lanza profundamente en su pecho, acto seguido cargo poder en su arma con una luz azul y el pecho y la cabeza de aquel ser reventaron como un globo.

Empezo a correr hacia atrás haciendo cortes semicirculares en el piso que sacaban chispas de la punta de su arma y provocando más la furia de sus enemigos, cuando vio que los había alejado lo suficiente de los despachadores de combustible dio un buen salto hacía el frente clavando su lanza en el suelo a solo un metro de distancia de ellos y libero una poderosa onda expansiva que los consumió en una vorágine ígnea.

La gente dentro del local no daba crédito a lo que veían sus ojos. El resto de seres terminaron siendo liquidados por el león y el jaguar blindados.

-Ahora tenemos que dirigirnos a la alcaldía, espero que lleguemos a tiempo, Zumbala, Kopaka en marcha- los felinos asintieron y Mustafa se montó nuevamente en Zumbala para llegar a su siguiente destino.

Mientras tanto en la alcaldía también había un reguero de cadaveres de ambos bandos, el vestíbulo principal, las oficinas, varias de las escaleras y hasta la maldita cafetería.

Pasando por las escaleras que daban al sotáno donde se encontraba la bodega de conserjería y el generador principal ahí escondidos estaban la familia del alcalde y el resto de la gente del pueblo que había logrado llegar hasta ahí.

El alcalde Zaguebe y lo que quedaba de la policía local descargaban las últimas municiones sobre el ejército del Caos.

-No dejare que se lleven a mi esposa y a mi hija- pensó con rabia el alcalde quien perdió a sus padres en el primer ataque.

-¡Mueranse hijos de puta!- exclamo mientras acribillaba a cuantos podía con un fusil de la policía.

Lograron acabar con todos ellos pero antes de cantar victoria escucharon alaridos. Más de esas creaturas de pesadilla llegaban tanto los que asemejaban personas como los que no.

-Recarguen ahora- ordeno el alcalde sabiendo que aquello era la última de sus municiones, al recargar soltó una lágrimas de impotencia.

-Perdonenme dí todo y aún así no pude protegerlos- refiriendose no solo a su familia sino también a su pueblo.

Aquel hombre y los policías abrieron fuego y los seres se lanzaron en una última carga seguros de su victoria. Pero entonces en medio de aquel combate, un fuerte vendaval se desato dentro de aquel edificio entrando por todas partes y rompiendo varias ventanas.

Remolinos de viento capturaron a cada ser del caos y los estrujaron violentamente de sus extremidades provocandoles gran dolor. Entonces un gran grupo de personas armadas irrumpió con gritos de batalla junto a un anciano que flotaba en medio de aquel espectáculo con sus manos levantadas y con los ojos en señal de trance.

Una lluvia de disparos tanto de flechas como de plomo terminaron por acribillar a aquel ejército oscuro.

Terminado su poderoso hechizo cayó de rodillas muy agitado, sus fieles felinos fueron a socorrerlo, así como el alcalde y su gente. Aunque los animales se mostraron recelosos el anciano Mustafa les indico que le permitieran acercarsele.

-Gracias por ayudarnos... pero quien es usted y que carajos esta pasando- inquirió el alcalde sobresaltado por todo lo sucedido.

-Este hombre nos salvó alcalde- respondió Kumel y el resto de los sobrevivientes dijeron lo mismo contando a detalle como se había enfrentado a los "demonios".

-Bien ahora que debo hacer para terminar con esta condenada noche eterna... Si es lo que pienso han reactivado sus antiguos portales, esos lugares poseen poderes terribles que les permitirían también invocar maldiciones a gran escala- reflexiono Mustafa al tiempo que bebía agua de su cantimplora.

-Vaya me queda un largo viaje por delante, creo yo. Ah espero que mis hermanos se encuentren bien- dijo al pensar con algo de preocupación en el resto de los Vigías de Mundos.


Jürgen Jaeger se dirigía a una misión en la Antártida, si querían tener una oportunidad de ganar esta guerra era ya la hora de reclutar aliados. "El enemigo de mi enemigo, es mi amigo"; al menos eso es lo que dicen.

Había llegado hasta el helado continente con la ayuda de su barco Drakkar volador, iba acompañado de su oso polar Vulken y su carnero Breakerwall.

Llevaba un abrigo de pieles curtidas, gruesos pantalones de mezclilla, así como una cota de malla y peto de acero, brazales y grebas con cuero en su interior para soportar mejor los embates del clima extremo.

Portaba una temible hacha de batalla vikinga de doble punta y un casco de batalla.

-Creo que este ha sido el mejor momento para despertarlos de su hibernación, todas las señales apuntan a ello y es seguro que querrán vengarse de los siervos de los Primigenios. Pero primero debo liberarlos de sus temibles carceleros.

Después de un rato de viaje logró divisar lo que algunos llamaban la "meseta maldita de Leng" y entonces se adentro en lo que era la última gran ciudad de la raza de los "Primordiales", la llamada "Corona Mundi".

Estos seres eran de otro mundo y se cree que fueron la primera raza en colonizar y crear una civilización en la Tierra, llegaron cuando nuestro mundo era muy joven y la vida en el apenas se estaba formando.

Los Primordiales eran una raza extraterrestre con grandes conocimientos tanto tecnológicos, artísticos, arquitectonicos y químicos. Tenían una gran capacidad de adaptación al ser anfibios y era precisamente por una mezcla de saberes en lo mistíco y lo químico que lograron desarrollar una formúla especial que al consumirla les permitio viajar a traves del espacio sin necesidad de una nave como tal, pues se trasladaban por el cosmos gracias a ese elixir con la misma facilidad como lo hace un pez en el agua o un ave en el cielo.

Su forma física era como una especie de "barriles" con líneas interiores, tenían alas con borde aserrado, su cabeza era un especie de "estrella de mar" de cinco puntas y en cada punta tenía un ojo y una especie de boca, caminaban también con cinco extremidades inferiores y otras tres extremidades a la altura del torso con ramificaciones que usaban como brazos y manos. Eran una mezcla de vegetal y animal, se reproducían por medio de esporas o por bipartición (como las células u otros organismos de esa índole)

Su alimentación consistía en descomponer sustancias tanto orgánicas como inorgánicas, pero también le tenían gusto a la dieta carnívora.

Su sociedad era del tipo "socialista" y tenían a su vez una especie de consejo o algo similar que ayudaba a dirigir su sociedad. Cuando empezaron las primera colonias en el planeta Tierra vivieron sin duda una epoca dorada y construyeron fascinantes y enormes ciudades tanto en tierra como en mar con extrañas formas geométricas (al menos para el ojo humano) y de una singular piedra negra.

Tenían incluso su propia moneda y enterraban a sus muertos en túmulos con forma de estrella de cinco puntas y ponían los cuerpos al parecer de forma vertical.

Para ayudarse en la gran tarea de construir sus ciudades crearons a los Shoggoths con avanzada ingenería genética (se dice que por estos experimentos ayudaron directa o indirectamente a crear nuevas formas de vida en el mundo joven). Los shoggoths eran en pocas palabras una raza esclava y con la capacidad de adquirir casi cualquier forma y ser muy versátiles para cualquier tarea.

Eran una especie de burbújas de protoplasma con ojos, dotados de tremenda fuerza física. Pero el problema es que habían heredado también la capacidad de adaptación de sus creadores volviendose cada vez más y más inteligentes con el paso del tiempo lo que luego derivaría en una rebelión futura contra los "Primordiales".

Pero antes de eso se enfrentaron en guerras contra otras razas colonizadoras como los llamados: "La Gran Raza de Yith".

Contra la cual se alzaron victoriosos al final. Aunque los Yithianos al haber dominado de cierto modo el viaje en el tiempo lograron transferir sus mentes a otra época y a otros cuerpos.

Aunque no tuvieron tanta suerte contra los siervos de los Dioses Primigenios, la raza de la semilla estelar de Cthulhu, ellos les quitaron muchos territorios y para evitar ser exterminados se vieron forzados a hacer una tregua.

Quedandose con sus ciudades bajo el mar y muy pocas en tierra, siendo la principal en la Antártida que cabe mencionar que en aquella época no era una tierra helada como ahora sino todo un vergel lleno de vida.

Pero ahí no acabo todo, luego llegaron los extraños Mi-Go al planeta y les quitaron los territorios de la parte norte. Al final la rebelión de los shoggoths se desató cuando estaban más vulnerables sus amos y teniendo en cuenta que en las ciudadelas submarinas se volvieron más inteligentes, terminaron por sellar su destino, los últimos sobrevivientes se refugiaron en "Corona Mundi" en la Antártida ahí entraron en una especie de estado de hibernación profunda en un úlitmo intento de sobrevivir a la masacre perpretada por los Shoggoths.

Con el tiempo y gracias a una serie de eventos cataclismicos y el movimiento natural de las placas tectónicas, así como una era de hielo, se encargaron de liquidar a los invasores y a buena parte de los Shoggoths tanto en tierra como en mar, solo quedando unos rezagados en la ciudadela de la Antártida.

Ahora era el turno del Vigía Jürgen Jaeger hacer un "trabajo de limpieza" y acabar con los restos de una raza maldita y despertar de su sueño a los primeros colonizadores de la Tierra.


Quien sabe por cuantas horas descendió por las entrañas de aquella ciudad ancestral, iluminando sus pasos a través de los pasillos y tuneles con una linterna de gran tamaño.

-Detecto un olor algo extraño mi señor- hablo Vulken el oso polar al tiempo que olisqueaba el aire.

-Será el enemigo- preguntó entonces Breakerwall el carnero.

-No, es más bien el olor de otros animales, como aves.

-Si las historias son ciertas no deben preocuparse son solo pingüinos- respondió Jürgen.

-¡¿Pingüinos?!- exclamaron ambos animales guardianes con incredulidad.

Y por disparatado que sonara aquello, un rato más tarde divisaron en lo profundo de aquel antiguo lugar y en las profundidades de la tierra a un gran grupo de pingüinos albinos y ciegos (debido a la atrofia por estar generaciones en la oscuridad)

En esa parte del camino notaron también "huellas" de una sustancia viscosa y negra, parecía que ya los estaban esperando. Atravesaron un puente de piedra y luego una gran puerta de piedra verde aquamarina abierta de par en par.

Una serie de luces mecánicas se activaron a su llegada, iluminando de paso una gran estancia y entonces lo escucharon un extraño susurro o música que decía de una forma desconcertante la palabra: "Tekeli-li", una y otra vez, como una especie de grito de guerra.

Entonces emergieron de las tinieblas una docena de aquellos horrores, masas protoplásmicas de varios ojos y pustulas que aparecían y desaparecían de todas partes de sus cuerpos amorfos. Se dice que la sola visión de los Shoggoths le provoca a la mayoría de los humanos locura, pues son algo que no debería existir.

Y se mentiría si se dijera que en esos momentos el Vigía de Mundos Jürgen Jaeger no sentía miedo, claro que lo sentía, pero no era la primera ni la última vez que se enfrentaba a temibles adversarios y estaba más que decidido a cumplir su misión.

Se puso en posición de combate y sus animales se vieron cubiertos por una luz dorada y al instante estaban revestidos de armaduras de cuero y metal con runas grabadas en varias partes.

Jürgen y sus guardianes animales se lanzaron primero contra los Shoggoths quienes no se esperaban un ataque tan directo. El carnero Breakerwall cargo sus cuernos con una especie de energía que recorría velozmente el borde y la punta y le dio en determinado momento una poderosa embestida a uno de ellos, destrozandolo por completo, aunque de repente los restos de aquella masa viviente comenzaron a juntarse y empezaban a tomar forma nuevamente, advirtiendo esto cargo sus pezuñas con una luz blanca y dio poderosos pisotones sobre los restos de su oponente y este quedo finalmente liquidado.

Su compañero el oso polar Vulken cargo sus garras de poder y se enfrentaron fieramente contra dos Shoggoths a la vez.

Por su parte el Vigía blandio su hacha y desato un hechizo elemental de hielo, congelando a un Shoggoth y luego lo hizo añicos con una poderosa tajada de su hacha cargada también con magia rúnica.

Luego invoco un círculo con pictogramas mágicos y al pisarlo inadvertidamente uno de los Shoggoths se vio ralentizado en todos sus movimientos y Jürgen lo destazo sin piedad y utilizo luego otro hechizo desatando una ventisca con púas de hielo para deshacerse de los restos y dañar a otros Shoggoths cercanos.

Esto los provoco a venir hacía él, pero Vulken y Breakerwall pelearon junto a su señor en ese combate y los liquidaron también.

Cuando ya solo quedaban cinco Shoggoths, fue que hizo acto de presencia quien parecía ser su "líder", un colosal Shoggoth de un color verde oscuro y que había desarrollado una especie de patas y brazos con forma humanoide y con un gran ojo cíclope en el centro, de pupila amarillenta y enormes fauces con colmillos.

Lejos de amedrentarse Jürgen sonrió y dijo triunfante:

-Saben me gustaría quedarme más tiempo a jugar pero el tiempo apremia. Hay que terminar esto de una buena vez.

Entonces alzo su hacha y un gran poder la imbuyo y exclamo las palabras: "Ragnarok".

Un gran grupo de avatares de guerreros legendarios aparecieron y se lanzaron en una carga final contra todos los Shoggoths liquidandolos sin darles ni una sola oportunidad de contraatacar incluyendo al "jefe final".

Jürgen, sus animales guardianes y los guerreros invocados estallaron en vítores tras alzarse con la victoria.

-Hora de despertar a los "bellos durmientes". -entonces el Vigía de mundos invocó el poder del "Cuerno de la Valkyria".

Con aquel hechizo se podía despertar a los que estuvieran bajo el influjo de cualquier maldición de sueño, o aquellos que hayan entrado en un estado de hibernación indeterminada o incluso los que hayan caído en coma. (Aunque existían otros hechizos de sanación y pocimas para eso último también, pero esa es otra historia)

Entonces lentamente y por distintos rincones de la Antártida, en camáras subterraneas y en túmulos con forma de estrella los Primordiales empezaron a reaccionar.

Hubo un tiempo en que eran millones sin embargo ahora solo quedaban unos pocos miles.

El Vigía al sentir aquello se comunico telepáticamente con el poder del cuerno que invocó y hablo con aquella antigua raza.

-Los saludo Primordiales, han pasado millones de años desde su era, el mundo se encargo de eliminar a sus antiguos enemigos y yo acabo de exterminar a los remanentes de sus antiguas creaciones que se volvieron en su contra.

-Pertenezco a una de las nuevas razas nativas de este mundo y soy quien también se ha encargado de despertarlos.

-Se que hibernaron no por cobardía sino por la esperanza de que algún día el planeta se viera libre de sus invasores... y así fue por un tiempo.

-Pero ahora nuevamente el mundo se ve amenazado por los ejércitos de los Dioses del Caos y sus esbirros. Peleen al lado de la raza humana y podrán saldar cuentas con sus antiguos enemigos.

-Este mundo es tanto de ustedes como de nosotros, expulsemos y masacremos a los invasores. ¿Qué dicen?- finalizo el Vigía de Mundos Jürgen Jaeger.


Mientras tanto en Oriente las fuerzas de autodefensa de Japón se concentraban en los distritos de Shibuya, Kyoto, Tokyo, Okinawa, Osaka, Hiroshima, Kanto, Nagata y Hokkaido. Ante el ataque de los ejércitos del Caos, quienes no solo se veían apoyados por seres mecánicos (robots valga la redundancia) creados por sus siervos humanos, sino también por una fuerza de ataque liderada por los "Profundos" una raza de seres acuáticos con características humanoides, sus cabezas parecían a las de un pez. Habían sido traídos por medio de los portales que los cultistas reactivaron para infestar los mares y atacar varios puntos estrátegicos desde las zonas costeras.

La mayoría eran de color verde grisáceo o gris, tenían un abdomen blanquecino y el resto de su piel era brillante y resbaladiza, tenían ademas una espina dorsal escamosa, grandes ojos saltones sin párpados, agallas en torno al cuello de movimiento palpitante y manos palmeadas con membranas interdigitales con zarpas.

Caminanban de la misma forma a como lo haría un humano o a veces en cuatro patas. Solo habitan en cuerpos de agua salada como mares y océanos, nunca en agua dulce como ríos y lagos. Son casi inmortales, pero pueden morir en batalla si se les causa suficiente daño

Mientras más tiempo vivan se hacen más grandes y fuertes, por ende los ancianos de su raza son los más poderosos y temibles.

Sus voces son algo desagradables compuestas de sonidos guturales y croantes.

Adoran también al Dios Primigenio Cthulhu. Cuyo culto esta dirigido por sus máximos líderes: "Padre Dagón y Madre Hidra".

No solo las costas niponas se vieron atacadas por estos seres sino también otras zonas de Oriente como China, Corea del Sur, Tailandia e islas cercanas. A duras penas los nativos pudieron escapar y refugiarse en las ciudades o lugares "seguros" tierra adentro.

También zonas costeras de Europa y una parte de África se vieron invadidos por estos seres y sus otros camaradas malditos.

De vuelta en la "Tierra del Sol Naciente" la fuerza políciaca y las de autodefensa hacían lo que podían para evacuar y proteger a los civiles.

Sin embargo Japón no contaba con un ejército propiamente dicho. Esto debido a los acuerdos firmados tras la rendición de este primero ante los Estados Unidos terminada la Segunda Guerra Mundial. Las mencionadas Fuerzas de Autodefensa eran lo más cercano a eso y pronto se verían sobrepasados por las fuerzas del Caos Primordial.

La Vigía de Mundos Mitsuki Okayama combatía a estos seres en su natal Kyoto al lado de su fénix hembra Kyo y su grulla Gao. El fénix parecía haberse vuelto de fuego puro, mientras que la grulla había incrementado su tamaño casi al doble y su pico y patas zancudas se habían vuelto metálicos, así como las puntas inferiores de las plumas de sus alas.

Ella por su parte llevaba una armadura de guerrero shinobi (osea del tipo samurái) reforzada con encantamientos antiguos de origen chino, hindú y claro japones. Sus armas eran un par de Katanas, una blanca y la otra negra.

Combatían fieramente contra un grupo de las semillas estelares y unos extraños insectos voladores con forma de langostas y otros similares a escarabajos de gran tamaño.

-No debemos permitir que crucen las barricadas de esta zona o se adentraran en la ciudad. -indico a las fuerzas del orden que también la apoyaban algo estupefactos al principio, pero agradecidos por la presencia de aquella guardiana.

Aunque pudieron hacerles frente por un rato aquellos seres parecían interminables, pues cada vez que un grupo caía otro más surgía para reemplazarlos, la situación se volvío alarmante cuando los Profundos llegaron reforzando el ataque de los demás seres.

Sin embargo en aquel punto álgido de la batalla y al verse cada vez más sobrepasados, un aliado inesperado hizo su aparición. Los Yakuza, cuya leyenda urbana es tal que se dice: "Que te matan cinco veces antes de caer al suelo".

Varias bandas de aquel grupo criminal tanto aliados como rivales se unieron en la defensa de la ciudad.

-Vaya se tardaron demasiado ya empezaba a pensar que no vendrían- les dedico una sincera sonrisa la venerable Okayama a los tan temidos Yakuza.

-No queríamos dejarle toda la diversión solo a los polis- respondió con respeto a la guardiana un joven Yakuza armado con un rifle de asalto AK-47.

-Y bien que estamos esperando, expulsemos a estos bastardos de nuestras tierras- asevero la Vigía oriental.

-La apoyo mi señora, fríamos a estos peces horribles- secundo su fénix.

-Me dare un festín con su carne- agrego la grulla.

-No te lo recomendaría Gao, podrían tener "parásitos"- aconsejo Kyo.

Entonces todos se lanzaron al ataque contra los ejércitos del Caos.

-Coman plomo malnacidos- exclamo un yakuza de pelo rapado.

-"Shine, shine"- grito otro más de lentes.

-No pienso entregar mi isla al enemigo sin pelear- dijo Mitsuki al cortar de tajo la cabeza de un Profundo.


Samuel Salazar se había preparado para este momento, pero aún así no podía evitar estar nervioso. Además también había llegado el momento de revelarse como Vigía de Mundos y explicarle la situación a la familia Loud y a todos los que pudiera de su vecindario, no podía haber mejor ni peor momento como ese.

Fue primero con los Loud para asegurarse de que estuvieran bien y si Lisa aún seguía con ellos, aunque sospechaba que no.

Ahí se dio con la sorpresa de que la familia Casagrande había vuelto con ellos debido a que la neblina de aquella mañana se había convertido en una espesa niebla que formaba un bloqueo en todas las salidas principales de Royal Woods impidiendo el acceso o salida del lugar.

Los horrores cósmicos aún no hacían acto de presencia pero era seguro que no tardarían unas horas en llegar. Samuel lo presentía.

Al menos las líneas teléfonicas y el internet seguían funcionando. Ronnie Anne se pudo comunicar con su amiga Sid Chang por medio de ella se entero que Great Lakes también se vio afectada por aquella extraña niebla.

Le pidió a aquellas dos familias que reunieran a todos los vecinos que pudieran, tenía importantes noticias que darles respecto a su situación actual.

Una vez que hubo reunido un gran grupo incluyendo al señor Quejón, Clyde y sus padres y el susodicho, las familias de Maggie, Haiku, Polly, Margo, Risas, Liam, Zach, Rusty y un largo etcétera.

Se transformo frente a ellos en su forma de Vigía de Mundos para su asombro. Vestía una túnica de hechicero azul con brocados de plata y pantalones negros. Llevaba una especie de machete como arma, con un mango de cuero negro, guardado en su cintura en una vaina de cuero rojo.

Sus amigos animales al transformarse se volvieron más grandes; Asriel portaba una armadura plateada que lo cubría por completo así como aditamentos de batalla en el pico y en sus patas. Por su parte el señor Maullidos se vio cubierto de una armadura dorada con un estilo marcadamente egipcio.

Samuel pese al asombro inicial procedio a explicarles de forma resumida la terrible amenaza que azotaba la Tierra, así como revelarse como un Vigía de Mundos y el hecho de que tenía más de ciento cincuenta años y al menos ciento diez en el papel de Vigía de Mundos.

Omitío la participación de Lisa Loud en aquellos eventos, pues sabía que esto pondría a toda Royal Woods contra el resto de los Loud pese a ser inocentes. En una situación así siempre se buscaba al culpable más próximo y lo que menos quería hacer era ponerlos en peligro, más del que ya estaban.

Además les prometió que la encontraría, aunque temía que probablemente ya era demasiado tarde para ella al convertirse en una sierva más de aquellos Dioses del Caos Primordial.

Pese a lo que se podría suponer la gente le creyó a Samuel sin escepticismo, duda o sospecha y así pasaba con el resto de los guardianes en el mundo. Todo aquel evento había generado un despertar de conciencias ya hacía mucho tiempo dormido en la humanidad.

-¿Pero cómo nos defenderemos?- preguntaron varias personas del grupo.

Samuel Salazar respondió a sus dudas equipandolos (al menos a los que consideraba más diestros y valientes) con las armas que había comprado asi como el equipo antidisturbios.

-Cada arma y munición están imbuidos de encantamientos que les permitiran hacer daño severo a los esbirros del Caos. Y agregue también protección extra a su blindaje.

-Pero no se confíen, no será una batalla fácil- sentenció.

-Que no se apoder de ustedes el miedo y la desesperanza.

-¡Pelead, pelead, hasta el final por sus familias, por su mundo!

-O no habrá un mañana por el cual vivir.

Entonces se acerco a la familia Loud y con pena en su voz les dijo:

-Ha sido una grata experiencia conocerlos hasta ahora. Pero debo marcharme y adentrarme en la niebla para acabar con lo que sea que este provocandola.

-Iremos con usted si es tan importante- dijeron varios de los ahí presentes.

-No, el riesgo es demasiado alto a donde voy no pueden entrar los humanos comúnes sin volverse locos o morir. Hay algo en el aire, algo malvado y antiguo.

Varios de los hermanos Loud y Casagrande, sobre todo los menores mostraron miradas de preocupación.

-Lincoln mi muchacho cuida a tu familia, aunque se que no es necesario ni decirtelo- expreso con una sonrisa.

-Y tú Lucy mi niña, cuando llegue el momento no dudes y desata todo tu poder. Envía a los enemigos de la vida devuelta al abismo.

-Lo haré- respondió con un tono algo nervioso pero decidido y levantando el pulgar.

Se despidio con algo de tristeza de todos y emprendió su marcha hacía su siguiente destino. Coloco una serie de minas terrestres en puntos estrátegicos donde presentía que entraría la principal fuerza invasiva.

Había llegado el momento se adentro junto a Asriel y el señor Maullidos en la dimensión de la niebla y preparo para lo que viniera.

Espero acabar con esto antes de que sea demasiado tarde, el tiempo aquí fluye diferente al del plano terrenal.

Aquel lugar era como una especie de pantano donde la vegetación que crecía era de formas tan extrañas como nunca se vería en la Tierra. Y ni que decir de la fauna.

No tardaron en advertir sus presencia la creaturas que habitaban aquella dimensión.

Una parvada de horribles "pterobuitres" se lanzó en picada contra Samuel y sus guardianes animales. Invocó entonces el Vigía una lluvia de misiles arcanos a la vez que Asriel daba apoyo aéreo.

La batalla no había hecho más que comenzar pues un enjambre de "aracnilangostas" apareció, ahora fue el señor Maullidos el que ataco a los enemigos en tierra y activo una especie de poder interior que le hizo incrementar su velocidad de forma increíble logrando barrer a una buena cantidad de fuerzas enemigas, además de lanzar fieros zarpazos ante aquellas creaturas.

De vez en cuando el Vigía Samuel invocaba un par de ballestas de repetición mágicas que se afianzaban al suelo y generaban un pequeño campo de área de efecto lo que hacía que los enemigos que querían llegar a esas armas para destruirlas sufrían daño al meterse en esa área, la mayoría de las veces terminaban siendo rematados por el Vigía antes de llegar a su objetivo.

Quien sabe cuanto tiempo y contra cuantos grupos enemigos tuvieron que combatir, además de vez en cuando se les unían grupos de "viudas infernales" una estirpe maldita de arácnidos que arrojaban una telaraña corrosiva y como si eso no fuera poco tenían la mala costumbre de poner sus huevos en sus victímas capturadas, para que cuando sus crías eclosionaran tuvieran carne de la cual alimentarse.

Samuel comenzaba a agotarse así como sus compañeros sin embargo aún era pronto para descansar.

Después de un rato se enfrentaron también a una especie de humanoides de piel muy pálida, sin ojos y fuertemente armados con armas punzocortantes.

Fue ahí cuando Samuel desenvaino su machete al cual llamaba "Legado", invocó el poder de sus ancestros y el arma se imbuyo de una especie de fuego azul.

Destazo, decapito y mútilo a una buena cantidad de enemigos a su vez apoyado por Asriel y el señor Maullidos.

Tras aquella peligrosa travesía finalmente lo encontró, el núcleo o la casa de aquella niebla, un gigantesco ser que andaba en cuatro pesadas patas que con cada pisada provocaba el retumbar de la tierra.

De su lomo salía una gran cantidad de tentáculos lanudos en la parte superior tenía una trompa similar a la de los elefantes con varios colmillos y un montón de cabezas horribles.

Entonces sin perder tiempo Samuel y sus fieles amigos se lanzaron al ataque, Samuel invocó una especie de cañon mágico para serles de apoyo. Este se encargo de mutilar varios de los tentáculos y causar daño en buena parte del abdomen.

Samuel por su parte lanzaba rafágas de energía arcana contra aquella bestia, en un punto dado esta se lanzo con un grito ensordecedor en una embestida veloz y fulminante contra el Vigía.

Pero antes de poder reaccionar el señor Maullidos lo rescato a tiempo y lo llevó en su lomo. Creando una nueva estrategia y "cabalgando" en el señor Maullidos logró subir desde las patas traseras hasta el lomo de la creatura, ahí invocó una barrera protectora para ellos y Asriel.

Sin necesidad de palabras Samuel clavo con un poderoso impacto su Machete en aquella carne maldita liberando una gran cantidad de energía destructiva y al mismo tiempo Asriel descendió en picada creando una especie de torbellino con el que destrozo varias de las cabezas de aquel ser, quien dio un chillido horrible anunciando su final.

Asriel rescato justo a tiempo a sus compañeros antes de que el enemigo colapsara. Una vez a salvo se dirigio a los restos de la creatura y realizo un poderoso conjuro de purificación combinado con uno del tipo rompe maleficios, para esto se sirvio de una serie de velas blancas y azules, incienso y un singular artefacto parecido a una esfera dorada.

Entonces aquella dimensión se fue desvaneciendo, siendo purgada de la existencia terrenal y poco a poco gran parte del Estado de Michigan se vio libre de la niebla maldita incluyendo la ciudad de Royal Woods y la de Great Lakes.

Se encontro de vuelta en el plano terrenal, más específicamente en la salida que daba a la autopista. A lo lejos pudo ver un ambiente de devastación.

-Por favor, por favor que esten a salvo- rogaba al tiempo que Asriel se lo llevaba volando y el señor Maullidos los seguía de cerca con su gran velocidad.

Fue entonces que del cielo descendió una gran cantidad de luz sorprendiendo al anciano y sus aliados.

-Pero que es esto, acaso es... siento una gran cantidad de poder sagrado y ancestral.


Los pensamientos de Sir Joe Pendleton líder de la última orden de Vigías de Mundos, eran una vorágine, aunque el había votado dejar el mundo a su suerte, se debatía si era lo correcto.

Allí en su modesto departamento en la calle Baker, (ampliado por dentro gracias a hechizos) bebía un buen trago de whisky con soda mientras cavilaba en recuerdos de otra era, en plena invasión por medio de aquellas tormentas de insanos colores.

Había sido entrenado por el propio Merlín en las artes mistícas y peleo al lado del Rey Arturo, no como un caballero de la Mesa Redonda propiamente dicho.

Pero si como un guerrero confiable. Había visto linajes reales ascender y desaparecer. Hubo veces en que tuvo que luchar en bandos contrarios para derrocar a tiranos que se sentaban en el trono británico y luego asegurarse de poner a alguien digno.

Aunque no siempre se quedaba en Inglaterra cumplió muchas misiones y aventuras por buena parte del globo, aprendiendo a su vez de nuevas culturas, razas e idiomas.

Había peleado por su país, incontable veces incluso en la Primera y Segunda Guerra Mundial, tanto en apoyo médico como en el arte del espionaje y la decodificación.

Aunque parecía que desde finales del siglo diecinueve y el veinte la Familia Real había empezado a desdeñar de sus servicios, mostrando una clara ingratitud y desconfianza a su otrora guardián.

-No se que es peor, si la ignorancia o la ingratitud humana- parafraseo al tiempo que le daba un buen sorbo a su martini con aceitunas, mostrando ya claros signos de embriaguez.

Después de un rato fue que lo escucho la fatal melodía de los gritos acompañados de las balas y las explosiones. Se asomo por la ventana y vio un gran grupo de gente correr despavorida. No esperaba intervenir y si este era el fin al menos moriría de "fiesta".

Su unicornio "Mistery Hoofs" y su águila real "Regis" lo veían con algo de pena, sobre todo cuando empezó a bailar torpemente y luego termino cayendose de bruces para luego llorar amargamente.

Pero algo logró sacarlo de aquel sopor de autocompasión y fue el grito de un par de niños que se refugiaban al lado de un automovil. Eran una niña de ocho años y su hermanito de cinco.

Un grupo de semillas estelares se acercaban peligrosamente a ellos.

-¿Donde están papá y mamá?- lo último que recordaba aquel pequeño era que se separaron de ellos por culpa de la muchedumbre que corría.

-Ya, ya todo estara bien hermanito- y abrazo fuertemente a su hermano preparandose para el inminente fin.

Cuando las semillas estelares estuvieron a dos metros de abalanzarse sobre sus victímas, escucharon un poderoso estruendo y literalmente un caballero de brillante armadura apareció para salvar el día. (Aunque algo pasado de tamales.)

Cabalgaba sobre un hermoso unicornio blanco y llevaba un águila real sobre su hombro.

Aunque cuando desdendió de su montura, trastabillo un poco y casi se cae sino es alcanzado por el equino.

-Vaya quien movió el piso- dijo algo ebrio.

Pese a todo logró concentrarse y desenvaino una gran espada al tiempo que sus leales animales se veían cubiertos de poder y armaduras. Toda aquella imagen recordaba a las antiguas leyendas de caballería.

-¡Por el poder de Inglaterra!- exclamo el Vigía inglés al tiempo que cambiaba su cuerpo y se transformaba en una versión joven y musculosa.

-Si este es el fin que así sea, pero que no se diga que Sir Joe Pendleton fue un cobarde. Morire con honro hasta el final- exclamo con la voz digna de un rey de los días antiguos.

Antes de que pudieran reaccionar los niños fueron puestos a salvo por Mistery Hoofs.

-Vengan conmigo- les dijo con una voz dulce y paternal.

-Así que se creen muy valientes atacando a niños pequeños inocentes. -blandió su espada tomandola habilmente con sus dos manos- Venid bellacos enfrenten a un oponente digno. Y diciendo esto se lanzó al ataque.

El último Vigía había tomado la desición correcta de una buena vez y ahora se unía a la batalla como sus otros camaradas.

Una vez un guardián lo eres por siempre, quieras o no. Y el mundo los necesitaba más que nunca.


Vaya sin duda este ha sido el capítulo más largo que he escrito hasta ahora y si que valió la pena. Bueno el contraataque ha comenzado pero esto apenas son las primeras batallas aún queda un largo camino para ganar la guerra. Y como decimos en México: ¡Que se armen los pinches chingadazos!

Pero ya en serio la guerra contra las fuerzas del Caos sera difícil y necesitarán de todos los aliados posibles, algunos incluso muy inesperados.

Sin más que decir les deseo un buen día y hasta pronto mis lectores.