Final imaginario del siglo XIX

En estos tiempos, las personas que poseen extraños poderes provenientes de su cuerpo o incluso de misteriosas y poderosas armas, son conocidas como ladrones, escoria de la humanidad que roba hermosas y valiosas obras de arte, estatuas o joyas de diversos museos de todo el mundo, con la esperanza de reunir los 108 trozos de inocencia perdidos.

OOOOO

La cazadora Hitomiko entró a la habitación de Lenalee. Una vez más, había encontrado a Komui Lee, recostado en la orilla derecha de su cama y con las piernas dobladas en el piso. Lo vio con tristeza. Se acercó a él y lo zarandeó de su hombro derecho, despertándolo. Al encontrarse con el rostro apacible de la mujer, el líder de los ladrones tomó sus lentes, colocados en la sábana de la cama y se los puso sobre sus orejas y nariz.

-Se enfermará si sigue durmiendo de esa forma. - le advirtió la cazadora, acercando una silla para sentarse a su lado.

-No quiero alejarme de Lenalee. - se sinceró, sonriendo con tristeza. - De hecho, me gustaría estar aquí cuando ella despierte.

-Lo entiendo, pero...

En eso, Bak apareció, moviéndose frenéticamente. Ni siquiera se había fijado en que tenía un pedazo de papel pegado a la suela de su zapato izquierdo.

-¡Komui, hay un problema! - aseguró, espantado.

El aludido y Hitomiko se levantaron de sus sillas y lo siguieron por el corredor, hasta llegar a su oficina, donde un portal hecho con una de las piedras verdes en forma de magatama; perteneciente a Menomaru, los esperaba.

PPPPP

-¡¿Qué es eso?! - preguntó Umiko, señalando a la criatura amarilla con blanco, amenazada por las armas de InuYasha, Allen y Kanda.

A su derecha, Megumi veía confundida a Timcanpy, quedándose inerte sobre la cabeza de la criatura.

-¡P-P-Por favor, permítanme explicarles! - habló de nuevo el Akuma, protegiéndose con sus brazos temblorosos. - Soy un Akuma modificado por Cross Marian. Él me envió aquí por refuerzos, para destruir el arca de Noé.

-¡¿Pero qué tonterías estás diciendo?! - bramó InuYasha. - ¡Esa cosa fue destruida hace más de 50 años!

-¡Espera, InuYasha! - exclamó Megumi, aproximándose con lentitud hacia el Akuma. - Está diciendo la verdad.

FFFFF

-Qué lástima, guardiana. Lo que tú, tu hermana y los generales restantes hicieron esa noche, fue darle una victoria falsa a la orden oscura. Nunca consiguieron destruir el arca, ya que Tyki se encargó personalmente de transferir todo su contenido en una nueva. Y a ustedes... ¡Los dejamos jugar con un cascarón vacío! ¡JAJAJAJAJAJAJA!

FFFFF

-Road Kamelot me lo confirmó cuando me reencontré con ella en Alemania. ¿Por qué crees que los Akuma no han dejado de existir, a pesar de que el Conde se encuentra atrapado todavía en el sello de mi padre?

Suavizando su expresión, InuYasha devolvió a colmillo de acero a su forma oxidada y la enfundó. Allen y Kanda también guardaron sus armas.

-¡GYAAAAA! - de repente, una ventana se rompió, dejando salir a Komui y a Bak.

-¡¿J-Jefe?! - gritaron Allen y Umiko al unísono.

-¡TOMA ESTO, BASURA DEL CONDE! - exclamó el hermano mayor de Lenalee, presionando el gatillo del cañón que llevaba.

El Akuma se asustó y tembló, saltando de un lado a otro, para esquivar varios ataques hechos por Komui y Bak; también cargando con un cañón. Para la mala suerte de ambos, en lugar de atinarle a la criatura, terminaban disparando sus bombas elásticas hacia los presentes, cambiando su aspecto físico.

En la cabeza de Allen apareció un pulpo rojo con tentáculos. A InuYasha le pintaron la cara de blanco y los labios de rojo. Kanda tenía orejas y cola de un gato negro. Las ropas de Umiko fueron reemplazadas por un uniforme de escuela. Y a Megumi se le apareció debajo de sus botas, un charco de aceite, haciéndola caer en la hierba.

-¡Komui! ¡¿Qué diantres nos hiciste?! - interrogó InuYasha, enfurecido.

-Ahora si lo mato. - amenazó Kanda, sacando de nuevo a mugen.

Komui y Bak rieron nerviosos, escondiendo los cañones detrás de ellos... hasta que empezaron a correr despavoridos por los alrededores. InuYasha, Kanda, e incluso Umiko, empezaron a perseguirlos, armando un alboroto tan ruidoso, como para llamar la atención de Lavi, Bookman y Kagome, quienes se encontraban en el comedor, bebiendo tranquilamente unas tazas de té.

PPPPP

-¡Muy bien, señor Akuma modificado! - exclamó Komui, dándole unas palmadas en su brazo metálico. - ¡Explíquenos qué hace aquí!

Finalizada la batalla campal, entre los líderes y los ladrones, todos ingresaron a la oficina de Komui, mirándose con curiosidad los unos a los otros.

Megumi tuvo que meterse a bañar y cambiarse de ropas por el aceite que recibió de parte de Bak. Umiko conservó su uniforme de escuela, llamando la atención de Lavi.

InuYasha, Kanda y Allen, ya no tenían maquillaje extraño, partes de animales ni imitaciones de animales encima. Pero, de todas formas, seguían enojados con su líder, motivo por el que no dejaban de fulminarlo con la mirada, consiguiendo que Kagome riera nerviosa, Bookman suspirara y Sesshomaru los analizara con extrañeza.

La cazadora Hitomiko también estaba presente. Bak, sentado a su lado izquierdo, estaba cruzado de brazos, teniendo, al igual que Komui, banditas en la cara y vendas en sus brazos. Reever, volteando, se llevó una mano por detrás de la cabeza.

-C-Cómo les explicaba a los ladrones, soy un Akuma modificado por Cross Marian. - comentó la máquina con timidez. - He venido para informar de su situación dentro del arca de Noé y pedir refuerzos. Y para probar que no estoy mintiendo, le pidió a Timcanpy que me acompañara.

-Más bien, para evitar que sus hechizos lo hicieran polvo. - corrigió Megumi en su mente, viéndolo con una gotita de sudor en su nuca.

-Así que ese desvergonzado si estaba en territorio enemigo, después de todo. - comentó Komui, poniendo una mueca y rascándose la cabeza.

-L-Lo último que supe de él, es que estaba asesinando a varios Esqueletos del Conde. Necesitaba llegar a una de las salas de control del arca, para impedir que vuelva a ser descargada. También me pidió que les advirtiera que Edo, el lugar donde está establecida el arca, está lleno de Akuma de todos los niveles. Ir ahí es peligroso, así que, quienes vayan, deben estar conscientes de que no pueden ser un estorbo para mi amo.

El líder de los ladrones se acomodó sus gafas y se volteó hacia sus subordinados.

-¡Bien, ya lo escucharon! - exclamó. - ¡Así que, ¿Quiénes serán los valientes que irán a ayudar al cazador Cross?!

-Yo lo haré. - dijo Sesshomaru, sin ninguna duda.

-Yo también. - le siguió Megumi.

-¡Oye, genio! - exclamó InuYasha. - ¡¿Cómo se supone que vas a pelear si no tienes a kurohyou contigo?!

-No la necesito. - replicó el Youkai, sin molestarse en verlo. - Puedo pedirle una espada nueva a Totosai.

-¡¿S-Sigue vivo?! - cuestionó el Hanyou, atónito.

-¡Oh! ¡He escuchado de él! - habló Bak, golpeando su puño derecho sobre la palma de su mano izquierda. - ¡Es un herrero Youkai que vive en una montaña de fuego y solo hace espadas para seres sobrenaturales!

Megumi asintió.

-Él fue quien forjó a colmillo de acero y también a colmillo sangriento.

-Pero, si las espadas que hace ese tal Totosai solo pueden ser usadas por seres sobrenaturales, ¿Cómo es que tú puedes manipular a colmillo sangriento siendo una humana, Megumi? - cuestionó Lavi, apoyando sus brazos cruzados en el escritorio de Komui y recostando ahí mismo su barbilla. Umiko lo vio sorprendida.

-Es por el deber que tengo como guardiana dimensional. - explicó la joven. - Mi padre, antes de perder la vida, hizo un trato con el antiguo guardián del oeste, recibiendo de su parte un rosario blanco y a colmillo sangriento. A mi hermana y a mí se nos entregaron esos objetos para protegerlos y cumplir con la misión de evitar cierta profecía. Si yo no tuviera esa tarea pendiente, sería imposible para mí utilizarla.

-Eso es muy interesante, muchachos. - habló el líder de los ladrones, palpándose la barbilla con su dedo índice derecho. - Sin embargo, me gustaría saber quién más está interesado en ir a ayudar al cazador Cross, ya que es evidente que no puedo enviar solo a dos personas.

-¡Obviamente yo iré! - bramó InuYasha, enojado. - ¡Si llego a encontrarme con ese viejo borracho, le daré una paliza por haberme abandonado con el gusano en la India!

-En ese caso, yo también me sumo. - dijo Allen, subiendo su brazo derecho y mostrando una vena punzante junto a una incómoda sonrisa.

-Igual yo. - comentó Kanda. - No puedo permitir que la maldición del Moyashi lo eche todo a perder.

Al instante, el peliblanco lo fulminó con la mirada. InuYasha y Megumi lo vieron con una gotita de sudor bajando por sus nucas.

-¡Si Yuu va, yo también! - exclamó Lavi, sonriendo.

-¡Y si Lavi-senpai va, yo también me sumo! - le siguió Umiko, abrazándolo.

-Yo también iré. - dijo Kagome, dando un paso al frente. - Quiero apoyar en todo lo posible a InuYasha y a Allen.

Al dirigirles una cariñosa sonrisa, los aludidos se sonrojaron un poco, haciendo reír a la guardiana.

-¡Bien! ¡Está decidido! - gritó Komui, emocionado. - ¡Partirán...!

-¡Alto ahí, jefe de cuarta! - lo interrumpió Bak, señalándolo molesto y dejándolo inmóvil. - ¡No puedes enviar a tanta gente a un lugar tan peligroso sin estar seguro de que sus condiciones son favorables para su victoria!

-¡JA! ¡Por supuesto que lo son! - se quejó InuYasha.

-¡Te equivocas! - replicó el rubio, haciéndolo poner una mueca. - Allen y Megumi acaban de despertar sus nuevos poderes. - explicó, más tranquilo. - Kanda todavía no termina de perfeccionar su última técnica. Sesshomaru aún necesita ir con el herrero Totosai. Y Kagome, Lavi, Umiko y tú, también deberían tomarse el tiempo para desarrollar habilidades nuevas.

-¡BAH! - el Hanyou bufó y elevó su mentón con altanería.

Kagome y Allen lo vieron nerviosos.

-Además, tampoco debemos olvidar, que la familia de Noé y el Conde del milenio ya no son nuestros únicos enemigos. - agregó Bak. - Si se descuidan, Menomaru podría maldecirlos con sus piedras magatama y convertirlos en sus títeres. Como le pasó a Kagome.

Al escuchar aquello, Megumi la vio preocupada, pasando sus ojos castaños hacia InuYasha. Ya no tenía alrededor de su cuello, el rosario negro que el cazador Cross le había hecho, asombrándola.

-Sí, es un buen punto. - habló Komui, poniendo de nuevo su mano en su barbilla. - En ese caso, nos tomaremos cinco días para prepararnos. - dijo con más seriedad. - Bakcito, tú y yo nos ocuparemos de la parte científica y mágica y los demás, serán guiados por la cazadora Hitomiko y Bookman, para mejorar sus habilidades. ¿Alguien tiene alguna duda?

-¿Cómo es que tú, Bak y la cazadora Hitomiko llegaron aquí? - cuestionó Kanda.

-Usamos las piedras de Menomaru. - se sinceró el líder de la sede fantasma, creando un silencio incómodo entre los presentes.

-Entonces... - comentó Megumi, rompiendo el hielo. - ¿La ventana que destruyeron era la del cuarto de...?

A la izquierda de InuYasha y Allen, apareció una forma diabólica, haciéndolos sudar en frío y quedarse detrás de la guardiana y de Kagome.

-Ahora si los mato... - sentenció el espadachín de largo cabello azul, sacando a mugen mientras Komui y Bak se abrazaban, chillando asustados.

-¡Yuu, espera...!

Lavi intentó detenerlo, pero con un solo movimiento de mugen, varios insectos del inframundo explotaron el lugar, haciendo volar por los aires a los líderes.

PPPPP

A la mañana siguiente, Komui y Bak; pareciendo dos momias vivientes, por estar completamente cubiertos con vendas, comenzaron a trabajar en accesorios y armas más pequeñas que les pudieran ser de utilidad a los ladrones. Russell y Tap también ayudaban en esta labor, sumando las bombas cebolla entre otras ideas descabelladas que se les ocurrían, anotándolas en un pizarrón, para ser evaluadas después por los líderes.

Mientras tanto, en la sala de entrenamiento de la orden, Hitomiko y Bookman dividieron a los jóvenes en dos grupos, haciéndolos combatir para analizar sus habilidades y hacer planes que les sacarían el máximo provecho.

Después de una hora de práctica, Megumi abrió un portal hacia el hogar de Totosai, acompañando a Sesshomaru. Por las altas temperaturas que rodeaban la cueva; formada por lava, tierra, rocas y los huesos de un gran Youkai, la guardiana tuvo que quedarse en un prado, sentándose sobre una roca gigante. Una vez que Sesshomaru llegó al lugar, entró de manera parsimoniosa, escuchando unos martillazos sobre un yunque.

-Hace mucho que no te veía, Sesshomaru. - se sinceró el anciano herrero Youkai, antes de voltear hacia él.

Sus ojos eran saltones y redondos. Su cabello blanco estaba peinado hacia arriba y vestía un kimono verde, decorado con rayas del mismo color, pero de un tono más oscuro. La herramienta con la que daba martillazos, a la espada que estaba creando, se trataba de un mazo de acero, con asidero largo. Lo dejó a un lado y se giró por completo hacia el Youkai de cabello plateado, permaneciendo en el suelo con las piernas cruzadas

-¿Ya te enteraste de lo que te pasó "ese" día? De otra manera no puedo ayudarte.

-Menomaru, el guardián de la otra vida, me manipuló con una de sus piedras magatama. - respondió. - Puede que sea un demonio completo. Pero jamás tendría motivos para asesinar a humanos inocentes.

-Definitivamente te pareces a mi señor. - Totosai asintió y extendió su brazo a su izquierda, tomando una espada guardada en una tela morada. - Supuse que vendrías un día de estos, así que me adelanté y preparé una espada especial para ti.

Al ofrecerle el arma, le hizo una pequeña reverencia. Sesshomaru la tomó, quitándole la tela y quedando sorprendido con el diseño. Era blanca. Con líneas que la hacían parecer como si fuera de piedra. La funda portaba unos detalles morados cerca de la empuñadura. Entornó los ojos.

-Su nombre es colmillo explosivo. Espero la honres de la misma manera, en la que tu padre lo hizo con sus tres espadas.

-Hablando de ellas... - comentó, amarrando su nueva arma en su cintura. - ¿Qué pasó con colmillo sagrado?

-Partió de este mundo al mismo tiempo que tu padre lo hizo. - suspiró. - La voluntad de las espadas sobrenaturales a veces puede ser extraña.

PPPPP

Un rato después, Sesshomaru volvió al campo abierto donde dejó a Megumi.

Habiendo saltado unos metros hacia el cielo, activó sus poderes para atacar a unos árboles con su garra plateada, lanzando de sus dedos largos y negros cinco figuras que explotaron.

Al dar en el blanco, la joven volvió a tierra y frunció el ceño. Necesitaba mejorar la fuerza de las explosiones, hacerlas más letales, grandes.

En eso, una mano se colocó en su hombro izquierdo, llamando su atención. Era el hermanastro de InuYasha, teniendo una nueva espada, colgada en la cuerda de su kimono negro.

-Hay otro lugar al que necesito ir. - comentó Sesshomaru.

Ella asintió, siguiendo sus indicaciones para abrir un nuevo portal.

Fin del capítulo.