Capítulo 1: Despertar.
—Su hijo es Quirkless señora Midoriya.—
Inko nunca supo lo devastadoras que sería escuchar esas palabras para ella antes de escucharlas en el consultorio del pediatra de la ciudad. Su cuello se movió mecánicamente hacia un costado, donde se encontraba sentado la luz de su vida desde que su esposo Hisashi murió hace dos años, casi rompió en llanto cuando vio la normalmente burbujeante mirada del peliverde menor paralizada en el tiempo, como si le hubieran tomado una fotografía, pero en lugar de plasmar un momento de felicidad para ambos había inmortalizado en su mente la cara destrozada de un niño que había recibido las peores noticias de su corta vida.
Para alguien que idolatraba a los héroes y aspiraba con volverse uno de ellos en el futuro las palabras del médico eran como si le cortaran las alas a un pájaro antes de que pudiera probar la libertad del vuelo, mientras que el resto de aves volaban a su alrededor burlonamente. No era estúpida, sabia como eran tratadas las pocas personas sin Quirk que quedaban en el mundo, si bien su población principalmente se componía de adultos mayores existían jóvenes y niños que desafortunadamente nacieron sin un Quirk.
Esas personas no tenían cabida en un mundo gobernado por el poder de uno, todos eran tratados de acuerdo al poder de sus Quirks, si eran poderosos o vistosos se santificaban, mientras que el resto de personas eran relegadas a los costados, en un mundo donde tus condiciones de nacimiento marcaban tu futuro, nacer sin un Quirk era lo mismo que nacer muerto, en el mejor de los casos su hijo simplemente seria ignorado, perdiéndose en el fondo y consiguiendo un trabajo mediocre, siendo relegado a una vida patética sin propósito. Poniéndolo en perspectiva, si ese era la mejor opción, le rezo a todos los dioses que su hijo no sufriera de cualquiera de los otros casos. Ahora su hijo necesitaba de su madre más que nunca, y se aseguraría de mantenerse fuerte para ambos, era una promesa.
—¿Aun puedo ser un héroe mamá?—
Una promesa que no pudo cumplir, cuando su hijo con el rostro lleno de lágrimas le realizo esa simple pregunta no puo evitar que las compuertas de sus emociones se desbordaran y abrazara fuertemente a Izuku contra su pecho, disculpándose mientras lloraba, por haberlo traído al mundo solo para sufrir como una persona sin Quirk, por haberle hecho creer que podría cumplir su sueño solo para que se lo quitaran cruelmente. Se odiaba a sí misma por eso, y sintió un peso caer sobre sus hombros por todas las emociones negativas que la situación le generaba.
Sin que ella lo supiera, ya que tenía el rostro de Izuku en su hombro, los ojos del niño adquirieron un brillo plateado que junto a sus ojos verdes naturales se convirtieron en esmeraldas brillantes, las lágrimas solo amplificaron el efecto brillante, lo que causo que Izuku parpadeara ante la repentina brillantes del mundo a su alrededor. Para consternación del niño, pudo ver un aura oscura filtrándose del cuerpo de su madre en el aire, por lo que separo ligeramente del abrazo aplastante de su madre para poder verla mejor, solo para dejar escapar un grito de miedo ante lo que vio. Aferrándose al cuello de su madre como un koala se encontraba una criatura horrenda con pelaje parecido a un perro, pero con un hocico alargado parecido al de un cocodrilo y púas sobresaliendo de entre su pelaje que le daba una apariencia atemorizante.
Sobresaltada por el repentino grito de su hijo, Inko se separó del abrazo, finalmente notando el cambio en los ojos del peliverde menor, pero eso no era importante, como una madre su primera prioridad era encontrar la causa de la incomodidad de su hijo.— ¿Qué pasa Izuku?— la preocupación era evidente en su voz, la vista de su pequeño sol atemorizado simplemente incremento el peso en sus hombros y su corazón.
Ahora con algo más de espacio, Izuku pudo ver claramente como la energía oscura que era emitida por su madre era absorbida por la criatura en sus hombros, la cual emitía sonidos repugnantes que aparentaban alegría mientras su tamaño incrementaba ligeramente, causando que los hombros de su madre cayeran aún más. Trato de secarse las lágrimas de los ojos, esperando que simplemente se tratara de una ilusión causada por el mal día que había tenido, pero eso no soluciono nada, en su lugar empeoro las cosas, ya que por alguna razón su percepción del tiempo se había dilatado, las palabras de su madre sonaban distantes y lentas en su mente, sus sentidos se habían disparado a niveles que su cerebro no podía soportar, podía sentir y ver todo en la casa.
Desde la tetera hirviendo en la cocina, las hormigas arrastrándose por debajo del suelo, las manecillas de su reloj de All Might, el sonido de la fricción de la ropa de su madre al agitarlo por los hombros para llamar su atención, los chillidos repulsivos de la criatura sobre ella. Podía percibir el mundo de una forma que nunca antes había experimentado, pero obviamente su mente de infante no pudo lidiar con la sobrecarga sensorial, por lo cual su cerebro tomo la salida más rápida para detener el flujo de información y se apagó por completo, dejando al niño inconsciente sin poder escuchar como su madre entraba en pánico luego de que su hijo gritara y quedara inconsciente sin razón aparente. Esta vista hizo sentir aún peor a la madre, causando que la energía negativa que irradiaba alimentara al monstruo que incrementaba el peso en sus hombros, haciendo que no pudiera pensar claramente en cómo ayudar a su hijo, empeorando su estado de ánimo creando un ciclo autodestructivo.
Pero algo extraño sucedió, aun con su cerebro apagado, los ojos del niño aún estaban abiertos, sin ningún rastro de inteligencia, pero aun funcionando en piloto automático. Sin que la madre pudiera percibirlo, una pequeña esfera azul se materializo sobre la cabeza del monstruo, no más grande que un puño, pero con una fuerza sorprendente, comenzó a atraer al ser hacia arriba, causando que chillara en oídos sordos, aunque solo duro unos cuantos segundos, ya que cuando el monstruo toco la esfera su cuerpo se comprimió en su centro, callándolo para siempre antes de desaparecer en la nada.
Ignorante de todo esto, los pensamientos negativos de Inko comenzaron a despejarse, ahora con una mente más clara llevo a su hijo a la sala de estar, recostándolo en un sofá mientras iba a apagar la tetera, no queriendo causar un accidente. Llevo un vaso de agua fría al lado de su hijo y le coloco una mano en la frente para medir su temperatura, solo para retirarla casi inmediatamente por el inmenso calor que esta emitía, era casi demasiado para que un cuerpo humano la generara naturalmente. Ese pensamiento pasajero hizo que se detuviera un momento antes de sacudir la cabeza y llamar al hospital más cercano, no tenía tiempo para esperanzas infundadas, la seguridad de su hijo era primero.
Cuando Izuku abrió los ojos sintió un dolor de cabeza como nunca antes había sentido, parecía que su cabeza explotaría en cualquier momento por la fuerte palpitación en su frente. La fuerte luz blanca que lo inundaba desde su posición acostada no ayudo en absoluto, por lo que dejo escapar un quejido de dolor para tratar de aliviarse. Un segundo después de hacer esto sintió un paño húmedo tocar su frente, causando que se estremeciera ante la sensación fría antes de suspirar aliviado por la pérdida de algo del dolor.
—¿Estas bien cariño?— la voz preocupada de su madre fue lo primero que escucho cuando recupero la consciencia, por lo que giro la cabeza a un costado para ver el rostro aliviado de la peliverde mayor.
—¿Mamá?— su voz salió ronca seguida de una tos seca, por lo cual su madre le trajo un vaso de agua a los labios, permitiendo que bebiera para refrescar su garganta.
El niño bebió fervientemente el agua de la mano de su madre, notando que, aunque quisiera, no podría haber tomado el vaso por sí mismo, su cuerpo se sentía pesado, como si hubiera corrido un maratón para el que no estaba preparado, solo abrir los ojos tomó casi toda su energía, y la extraña sensación de constricción alrededor de sus ojos no ayudo en absoluto. Tendría que preguntarle a su madre sobre la razón del extraño sentimiento más tarde.
Después de terminar el vaso de agua dirigió su mirada al resto del lugar donde se encontraban, era fácilmente identificable como una habitación de hospital, paredes blancas, recortes de radiografías en las paredes, equipo médico, estantes con medicamentos, todos los indicativos de que su suposición era correcta. El mover su cabeza le provoco una pequeña jaqueca por lo cual cerro los ojos y se recostó contra la cama suave en la que se encontraba.
La habitación se sumió en un como silencio durante varios minutos, Inko constantemente reemplazaba sus pañuelos por otros mojados, ganando gemidos agradecidos de su hijo. Este momento de quietud se vio interrumpido cuando la puerta se abrió, dejando ver a un doctor con un expediente en sus manos el cual tenía una mirada preocupada en el rostro. Izuku no tenía idea de que estaba pasando, pero su madre estaba más nerviosa de lo que nunca la había visto antes, causando que algo de nerviosismo se reflejara en su cuerpo débil.
—¿Cuáles son los resultados doctor?— la madre le pregunto al médico mientras movía nerviosamente sus manos juntas.
—Antes de eso, necesito realizar una prueba.— el medico luego dirigió su mirada al niño que se removió ligeramente en su lugar ante la intensidad de su mirada.— ¿Conoces mi nombre?— la aparentemente sencilla pregunta causo que el niño se rebanara el cerebro tratando de encontrar la respuesta, sentía que debería saber el nombre del hombre, pero al mismo tiempo le era imposible reunir un pensamiento coherente.
—Lo siento, no lo se.— sus palabras fueron recibidas con un suspiro de resignación del hombre y un jadeo preocupado de su madre, apretando el nudo que se había empezado a formar en su estómago.
—¿Qué es lo último que recuerdas antes de despertar?— otra pregunta que le resulto casi imposible de responder, ¿Fueron a la consulta? ¿Cuándo salió de la escuela? ¿Qué había comido esa mañana?
Todas las preguntas causaron que gimiera de dolor y se sujetara la cabeza adolorida, cerro los ojos para tratar de calmar el dolor, pero solo lo alivio ligeramente. En ese momento sintió algo extraño envuelto alrededor de su cabeza, sus dedos se deslizaron ligeramente sobre el material antes de identificarlo como tela, su rostro estaba envuelto en algo de tela, pero eso era imposible, podía ver perfectamente cuando abría los ojos, incluso un poco mejor de lo que recordaba.
—Tal como temíamos señora Midoriya.— Izuku fue arrastrado de nuevo a la realidad cuando el medico se dirigió a su madre.— Su hijo sufrió de una pérdida de memoria a corto plazo.— la afirmación del hombre simplemente le causo más preguntas al niño mientras que Inko se cubrió la boca para ahogar un gemido lastimero.
—¿Esto está relacionado con sus ojos?— la preocupación que se desbordaba por su voz conmovió a Izuku, pero estaba demasiado interesado en la conversación como para volverse sentimental al estilo Midoriya, no podía empezar a llorar junto a su madre sin tener todo el contexto necesario.
—Me temo que es el caso, de alguna forma la estructura no solo de sus globos oculares, pero también los apartados del cerebro que manejan la percepción temporal y procesamiento de información se vieron afectadas.— todos los términos médicos le causaron algo de mareo al niño, pero siguió escuchando atentamente.— De no ser por la venda alrededor de sus ojos ocurriría lo mismo que las dos veces anteriores.— aun después de haber bebido agua, la garganta de Izuku se secó instantáneamente por las implicaciones de lo que había escuchado.
—Debe haber alguna forma de revertir lo que le paso, ¿verdad?— el medico se sintió mal por dentro al tener que quitarle las esperanzas a la pobre madre, pero a su pesar sacudió la cabeza, viendo como la poca esperanza que le quedaba desaparecía del rostro de Inko.
—No hay nada que podamos hacer, nunca habíamos visto un caso similar a este.— el medico mostro los documento en su portapapeles, la radiografía de dos pies distintos.— Como sabe, las personas que nacen con Quirk no poseen una articulación en el del meñique del pie.— señalo una de las imágenes antes de pasar a la otra.— Estas son las radiografías de Izuku, y como puede apreciar, cuanta con esa articulación, así que para efectos médicos, su hijo no debería ser Quirkless.— Las palabras del hombre hicieron que el rostro de Izuku se paralizara en una máscara de shock, ¿No tenía un Quirk?
—¿Pero usted mismo lo vio verdad? Sus ojos cambiaron y su visión mejoró.— aferrándose a ese último rayo de luz antes de que todas sus esperanzas por un futuro mejor para su hijo fueran aplastadas por las palabras del doctor.
—Este es un caso único, la prueba del meñique es simplemente la más obvia, pero existe otro método para descubrir si una persona puede despertar un Quirk.— el hombre saco ahora un estudio distinto de su portapapeles y se lo mostro a la madre.— Después del nacimiento de Quirks los médicos alrededor del mundo buscaron la fuente de estos, y lo que se encontró fue una simple mutación, casi imperceptible, en el patrón genético de todos los afectados que no estaba presente en los humanos antes de lo Quirks, su hijo, por desgracia, no cuenta con este distintivo genético.—
El rostro de Inko cayó en renuente aceptación, no era una científica, pero sabia mejor que desconfiar de un hombre que había estudiado durante años un tema que ella ni siquiera conocía, sus esperanzas por que su hijo realmente tuviera un Quirk se esfumaron, dejando únicamente la preocupación por la extraña condición de Izuku.
—¿Qué le pasa a mi hijo doctor?—
—Lamento informar que en todos mis años de experiencia nunca había visto nada como esto.— el medico se secó la frente llena de sudor para tratar de tranquilizarse.— He presenciado cientos de Quirks oculares lo que me da una comprensión considerable de la composición humana de los apartados destinados a la visión, pero nunca he presenciado cambios tan extraños en el cerebro humano, los glóbulos temporales y de procesamiento de información incrementaron en tamaño de una forma desproporcionada, ahora son dos veces el tamaño de un adulto promedio.— las palabras hicieron que Izuku se volviera hiper consciente durante un segundo, sintiendo una palpitación en su cabeza que le resulto incomoda.
—¿Esta su vida en peligro?— la madre casi hiperventila por el diagnóstico del médico, pero trato de recomponerse para no transferir sus sentimientos negativos a su hijo.
—Tendremos que mantener a su hijo en observación para determinar si estas alteraciones pueden resultar dañinas a largo plazo, pero no se preocupe, su seguro lo cubre.— el medico esperaba que sus últimas palabras aliviaran un poco a la madre, pero que le dijeran que no sabían si su hijo estaría bien después de ese día todavía la mantenía inquieta.— ¿Cómo te sientes?— el medico dirigió su mirada al niño con los ojos vendados, quien estaba mirando sus palmas antes de ser traído devuelta a la realidad por la voz del doctor.
—Creo que estoy bien.— el chico puso un frente valiente mientras miraba fijamente a su madre.
Sin que los adultos se dieran cuenta, Izuku podía ver un contorno oscuro alrededor de las personas, por eso había estado mirando sus manos, presenciando como estas eran envueltas por un verde casi negro que se oscurecía cada vez que escuchaba malas noticias, por lo que para probar una teoría oculto la información y dio una respuesta positiva, para así presenciar la respuesta del aura igualmente verde oscuro de su madre. A través de la venda vio como el aura que envolvía a su madre se aclaraba ligeramente, al mismo tiempo que sus hombros se levantaban visiblemente, confirmando la teoría del niño.
Para solo tener cuatro años Izuku Midoriya era un niño inteligente, ya sea por el libre acceso a internet o su obsesión casi religiosa con los Héroes y en consecuencia sus Quirks, pero a grandes rasgos el peliverde tenia una mente aguda para los detalles que para otros podrían parecer intrascendentes. Desde que despertó, se dio cuenta de los contornos que envolvían sus cuerpos y como estos reaccionaban a sus emociones, esa era una habilidad que no poseía antes de caer inconsciente, pero si el doctor decía que no había posibilidades de que fuera un Quirk entonces tenia que encontrar la respuesta, sin importar lo que fuera, si podía usarlo par convertirse en un héroe entonces aceptaría esta extraña condición a su favor. De solo pensar en las aplicaciones que esta habilidad para percibir el aura de las personas hacía que quisiera saltar en su asiento, pero pudo controlarse para no dañar nada en la habitación.
Durante los siguientes días, Izuku se vio envuelto en varios chequeos para comprobar su salud y comprobar su estado mental. Si bien los doctores se vieron sorprendidos por su capacidad para ver incluso con un impedimento tan obvio como un vendaje alrededor de los ojos, se demostró que no había ningún efecto adverso mientras se mantuviera obstruida su visión, incluso llegando a concluir que podía ver mejor que una persona normal por un pequeño margen. Los estudios sobre su cerebro tampoco mostraron señales adversas en su salud, por lo cual, después de casi una semana de estar en el hospital, el peliverde finalmente se le permitió abandonar el lugar junto a su madre.
En su tiempo en el hospital, sin embargo, el niño noto varios seres extraños que nadie más podía ver, seres amorfos los cuales parecían alimentarse de las auras de los demás pacientes a su alrededor, frecuentando a las personas con colores negros o muy oscuros. Tenia miedo de lo que podrían pensar los doctores si mencionaba estas criaturas, era inteligente para su edad, pero todavía le tenia miedo a lo que un adulto pudiera pensar sobre un niño que dice ver monstruos, y con sus problemas oculares quizás podría traer más exámenes, lo cual no quería, seguía siendo un niño, así que estar encerrado en un hospital durante tanto tiempo lo había llevado al borde del aburrimiento.
Como una medida de precaución se diseñaron un par de gafas completamente obscuras con lentes que no permitían el traspaso de la luz, inicialmente se había pensado en mantener las vendas, pero Inko estuvo extremadamente en contra de esta decisión, no queriendo que vieran de forma extraña a su hijo por su condición. Junto a estos se otorgaron algunos documentos que demostrarían la condición medica anormal de su hijo para mostrar en la escuela como justificante de su ausencia durante la semana escolar. Ya que habían ido al doctor el sábado y luego de la semana de estar internado en el hospital, Izuku finalmente pudo respirar aire fresco la tarde del domingo.
Un viaje rápido a su casa termino con Izuku en la computadora de su habitación, realizando una investigación minuciosa en búsqueda de síntomas parecidos a los suyos, incluso si eran vagamente similares. Incluso después de horas buscando en diversos sitios, los resultados fueron negativos, aparentemente no había registros en el internet sobre un suceso tan extraño como el que le había pasado, una persona sin Quirk que tenia una habilidad especial. Existían casos de personas con capacidades sobresalientes del mundo antes de los Quirks por supuesto, como la memoria fotográfica o dotes para distintas artes sin entrenamiento, pero nada relacionado con la capacidad de ver el aura de las personas. Había algunos supuestos casos de personas relacionadas con la religión, supuestos milagros, pero dudaba de la veracidad de estos, la ciencia había avanzado lo suficiente como para demostrar estos fenómenos así que descarto completamente un origen divino o religioso de sus habilidades.
Sin una respuesta clara, solo le quedo probar por si mismo si tenia alguna otra capacidad además de su visión del aura. Con energía renovada que solo un niño con exceso de azúcar podía tener, Izuku comenzó a practicar para saber si podía interactuar de alguna forma con el aura que envolvía su cuerpo. Como cualquier niño de su edad, trato de imitar a los héroes, dar golpes poderosos como All Might, disparar fuego como Endeavor, volar por los aires, pero sin resultados. Luego de lastimarse su mano al golpear la pared se rindió por el día, ya habría más tiempo para descubrir cómo podría usar su regalo para volverse un héroe, ya era de noche y mañana había escuela, consumió toda su energía almacenada de la semana así que felizmente se tumbo en su cama para recibir le siguiente día como el resto de los que vinieron antes.
—¡Dame tus lentes Deku!—
La vida no era buena para Izuku en estos momentos. Ese día había comenzado normalmente como cualquier otro, se despertó, tomo un baño, desayuno junto a su madre y se fue a la escuela, pero las cosas fueron diferentes cuando llego a su clase, los niños lo trataban de forma diferente, eran mas distantes y susurraban cosas a sus espaldas que normalmente no podría haber escuchado, pero su aumento en la percepción aun con los ojos cubiertos le permitió descubrir que de alguna forma se había corrido la voz sobre su falta de Quirk. La única opción razonable era que su madre le había contado a su amiga Mitsuki, quien era madre de su amigo Kacchan y estaba en la misma clase que él. Incluso con el hombro frio que estaba recibiendo siguió con su día como si nada pasara.
—¡Te dije que me los dieras Deku!—
Su tranquilidad no duro tanto cuando Kacchan, acompañado de su sequito de secuaces lo acorralaron en la hora del almuerzo para molestarlo por ser Quirkless, ese nuevo apodo, Deku, también se había comenzado a volver una norma en las menos de dos horas que había estado devuelta en clases, significando inútil aparentemente. Lo que estaban tratando de hacer ahora era quitarle sus lentes, incluso después de decirles que eran obligatorios por el medico no escucharon la razón.
Katsuki estaba perdiendo la paciencia, lo que se demostraba por sus palmas que empezaron a centellar con pequeñas explosiones. Desde que el rubio había conseguido su Quirk, Explosión, la personalidad del niño había tomado un giro narcisista, ególatra y francamente lo convirtió en una mala persona. Los adultos a su alrededor no ayudaron en absoluto los maestros especialmente alabaron el poder de su Quirk, inflando su ego hasta el punto que creyó podría hacer lo que quisiera sin tener consecuencias, una mentalidad que solo un niño mimado con poderes podría tener. Y quitarle un accesorio vital para su vida diaria como lo eran los lentes opacos a un niño indefenso no estaba fuera de sus límites.
Hasta el momento, Izuku se había mantenido fuera del alcance de las manos de Katsuki, moviéndose alrededor del patio, siendo completamente ignorados por los maestros y niños, pero rápidamente el peliverde se quedo sin suerte, cuando el camino que había estado tratando de tomar fue bloqueado por los secuaces de Bakugo. Con una sensación de hundimiento en el estómago, se dio la vuelta, solo para ver a Katsuki con su mano dirigiéndose a su rostro, las chispas bailando alrededor de sus dedos en anticipación para una explosión.
Su percepción del tiempo se vio dilatada cuando todo comenzó a moverse en cámara lenta frente a sus ojos, podía ver claramente el color del aura de Katsuki volviéndose cada vez más oscuro, todavía no sabia lo que significaba, pero no podría ser nada bueno. En ese momento simplemente quería que hubiera algo que pudiera protegerlo, no quería terminar quemado o inconsciente por la pérdida de sus lentes, tampoco quería tener problemas con su memoria. Durante los exámenes se le mostro la cinta de su habitación, donde se vio tener una conversación con el doctor que no recordaba antes de quedar inconsciente aparentemente por el exceso de información que su cerebro no podía procesar.
Le aterraba la idea de perder sus lentes porque podría significar que olvidaría, ¿Qué pasaría si llegara a olvidar a su madre? Ese solo pensamiento hizo que buscara en las profundidades más recónditas de su ser, solo una cosa pasando por su mente, no quería que Katsuki lo tocara, que nadie lo tocara, para que así nunca perdiera los lentes que servían como un soporte vital en esos momentos, no importaba que tan pequeña fuera la distancia entre el atacante y él, simplemente quería que algo, cualquier cosa, lo detuviera.
Aterrado, el niño cerro sus ojos, sin darse cuenta que repentinamente el patio quedo en completo silencio. Luego de un minuto sin que sintiera sus lentes ser removidos, con cautela abrió sus ojos, solo para parpadear sorprendido ante lo que recibieron sus ojos. Frente suyo, a menos de medio metro de distancia, se encontraba Katsuki con su mano extendida, pero esta no se estaba acercando realmente. Aun con el rostro de esfuerzo que estaba poniendo, e incluso después de agregar su segunda mano no hizo ningún progreso, no podía moverse más allá de esa distancia. Sonido de esfuerzo desde atrás lo hicieron girar para ver como los secuaces de Bakugo sufrían del mismo problema, incluso después de poner todo su cuerpo en ello no podían acercarse a Izuku.
Detrás de sus gafas oscuras, los ojos del peliverde adquirieron un brillo antinatural que era imposible de apreciar por su cobertura, incluso sin saber esto, Izuku instintivamente sabia que la causa del extraño fenómeno era el mismo, podía ver como su aura era consumida lentamente en los puntos donde los niños trataban de acercarse, era a un ritmo lento, pero era obvio que lo que fuera esa habilidad no duraría eternamente. Así que no dispuesto a desaprovechar esta oportunidad, corrió hacia el salón para terminar su almuerzo ahí, su movimiento repentido causando sin querer que los niños detrás suyo cayeran al suelo y que Katsuki fuera empujado a un costado cayendo sobre su trasero, no pudiendo hacer nada más que ver como el niño al que había llamado inútil se iba ileso incluso después de haber dado todo lo que tenía en sus esfuerzos.
El resto del día transcurrió sin problemas, pero ahora todos lo evitaban activamente, probablemente debido al hecho de que nadie podía acercarse en un radio de medio metro a su alrededor o interactuar con él. Más de una vez Katsuki le lanzó borradores, pero estos eran detenidos en el aire hasta que alguien decidía que debían respetar las reglas de la física y sacar los objetos del aire. Izuku no sabia si prefería el trato silencioso o ser ignorado por completo, pero al menos estaba feliz de que lo que fuera que estaba generando para protegerse mantuviera al ahora extremadamente agresivo Bakugo lejos de él, quien después de no poder causarle ningún daño en el almuerzo tomo la existencia del peliverde como una ofensa personal.
Cuando el día escolar termino espero a su madre junto al resto de niños, apartado de estos por un amplio margen, y cuando su madre llego, rápidamente corrió hacia ella para abrazarla, solo para que, en ese momento, Izuku se diera cuenta de que lo que a primera vista podría parecer una bendición, se convirtiera en una maldición, ya que cuando trato de acercarse a su madre, cuando se encontraban dentro del rango de medio metro, Inko fue empujada sobre su espalda, causando que soltara un quejido de dolor por el suceso inesperado.
En ese momento, el corazón de Izuku se partió en mil pedazos, había lastimado a su madre, incluso si fuera inconscientemente su madre resulto lastimada por su habilidad. Las lagrimas comenzaron a derramarse desde detrás de sus lentes cuando comenzó a llorar. La madre preocupada luego de haberse recuperado del pequeño inconveniente trato de acercarse a su hijo para consolarlo, solo para verse bloqueada por el aire mismo, sin importar cuanta fuerza pusiera en su empuje, no podía acercarse, aunque en lugar de estar chocando con algo, simplemente no podía moverse a partir de cierto punto.
—Cariño, tranquilízate, dime que esta pasando.— con sus instintos maternales tomando las riendas, Inko hablo con un tono tranquilizador con la esperanza de ayudar a su hijo para despejar su mente lo suficiente como para que se explicara.
Izuku trato de limpiarse los ojos con las mangas, pero los lentes se interpusieron en el camino, y temiendo las consecuencias de quitárselos, aunque fuera por un segundo simplemente trato de hablar lo mejor que pudo.— Y-Yo t-te empuje.— el niño sorbio mientras miraba el rostro amable de su madre incluso con las lágrimas empañando su visión.
—Está bien Izuku, no le paso nada a mamá.— como para hacer un punto, la peliverde mayor levanto uno de sus brazos y palmeo su bíceps con un rostro serio.
Esto saco una pequeña risa de Izuku, permitiendo que tomara algo de confianza y se quitara los lentes, con los ojos cerrados, para poder limpiarse el rostro con las mangas de su uniforme, incluso si se manchaba Inko prefería tener que limpiarlo después si eso hacia sentir mejor a su hijo.— En el al-almuerzo, apareció esta co-cosa.— el peliverde mejor realizo un movimiento de derecha a izquierda con su mano, señalando su alrededor al área invisible que lo envolvía.
Con una pequeña sonrisa en el rostro, Inko se acerco lo mas posible a su hijo antes de arrodillarse y susurrar para que solo ellos dos pudieran escuchar.— Eso es genial Izuku, ahora...— luego de una semana de reflexionar con Izuku encerrado en el hospital, la madre peliverde había llegado a la conclusión de que no había hecho un buen trabajo al tratar de apoyar a su hijo, cuando le realizo una pregunta, en lugar de mantenerse positiva cayo en el autodesprecio, ahora era su momento de corregir ese error, y el primer paso era una simple pregunta.
—¿Crees que puedes convertirte en un héroe?— solo él tenia la respuesta a esa pregunta.
Las lagrimas amenazaron con caer nuevamente por su rostro, pero ahora con una fuerza desconocida para mantenerlas a raya, Izuku miro directamente a su madre a los ojos, e incluso con los lentes opacos en su camino, madre e hijo pudieron ver claramente los orbes del otro, una conexión que solo la sangre podría entender haciéndose presente.
—Puedo ser un héroe con este poder.—
En ese momento, Izuku Midoriya pensó que podría convertir la maldición con la que había nacido en una bendición, salvar a otros, y mientras ese podría ser el caso, nada lo tendría preparado para las adversidades que le traerían su poder, en una simple palabra...
Soledad.
Fin del capítulo.
