¡Aloha! Aquí vengo una semana más para subir capítulo aprovechando un cambio de horario.

DISCLAIMER: Code Lyoko y Digimon Frontier no nos pertenece ni a raf-lily ni a mí; de nuestra mano son la historia y un pequeño número de personajes; cualquier parecido con la obra de otros, sed bienvenidos a comentarlo, no a atacarnos.

¡Disfrutad del capítulo y del fin de semana!


Capítulo 21: En busca del guerrero de la luz

Que más de uno pasó una mala noche no hacía falta ser observador para saberlo. Las conversaciones cortas, las miradas apagadas… Por más que lo intentaban, ni la anciana Renamon ni los tres pequeños ángeles lograban que el grupo se animase.

—No perdáis la esperanza —dijo Patamon, cansado de que el almuerzo pasase nuevamente sumido en el más absoluto de los silencios.

—La luz no se puede apagar tan fácilmente —añadió Lopmon.

—Debéis creer en él —finalizó Salamon.

—No dudamos de la fuerza de Kouji —dijo JP —, pero debéis concedernos que va a ser difícil recuperarle.

—Tomaron datos de Koichi, lo que significa que no será una sorpresa encontrarnos con su clon —dijo Takuya, pasando la mirada al gemelo de la oscuridad.

—Ni tampoco que pase lo peor… —susurró, apretando con fuerza su D-Tector. Zoe enseguida apoyó una mano en la suya.

—Quizás por eso se han llevado a Kouji —comentó Jeremy —. La luz vence a la oscuridad, por lo que si nosotros no tenemos a la luz, no podemos vencer a la oscuridad.

—La oscuridad también puede vencer a la oscuridad —intervino Patamon —. Si se usa correctamente, la oscuridad puede ser una aliada tan poderosa como la luz.

—Así pues, Koichi se encargará de su clon con muchísima facilidad —señaló Odd.

—No des falsas esperanzas —negó Aelita —. En el pasado, éramos capaces de vencer a nuestros clones con relativa facilidad. Ahora, es imposible actuar como hacíamos antes. Hemos de suponer que el clon que Xana-Lucemon cree para Koichi será igual de pesado que el nuestro.

—Hay que pensar ya cómo vamos a hacerlo para rescatarle —dijo Yumi, golpeando la mesa con el puño —. Me da igual la fuerza de mi primo, que el hecho de ser luz le dé una ventaja o lo que sea que digáis. Mi preocupación no mengua por ello.

—Si están reteniendo a Kouji, lo tendrán en la Rosa de las Estrellas —dijo Bokomon, libro en mano y buscando en él algún mapa que mostrar a falta de uno en el portátil de Jeremy —. Queda muy lejos.

—Pues pongámonos en camino —declaró la geisha, levantándose y empezando a estirar los brazos —. Cuanto antes salgamos, antes le recuperaremos.

—Estoy contigo —asintió Koichi. Zoe se levantó casi a la vez.

—¡Tenemos que planear cómo hacerlo! —protestó Katsuharu.

—Pues planeemos rápido —apremiaron Yumi y Koichi.

BlackKazemon bajó preocupada hasta las mazmorras. Aunque había esperado por cerca de tres horas en el patio la noche anterior, nadie se había presentado por allí. Tras ella, BlackRanamon observaba fijamente todos los movimientos del hada oscura. Un extraño sentimiento empezaba a recorrerle de los pies a la cabeza, un sentimiento que había crecido repentinamente tras la llegada de aquel muchacho a la fortaleza de Xana-Lucemon.

—¿Y si le han pillado? ¿Y si ha tenido que tomar otro rumbo? —iba preguntando el clon del viento —. Oh, BlackRanamon, ¿y si le han matado?

—Al amo no le interesa matarle —negó, confusa por la necesidad de calmar a su compañera.

—¡¿Cómo que no?! Según él, ¡es un enemigo! ¿Y qué se hace con los enemigos? ¡Eliminarlos!

—El guerrero de la luz tiene un gran valor, siempre y cuando esté vivo —negó de nuevo.

—Pero…

—Le encontraremos —aseguró.

Dos horas más tarde, ambas clones se cruzaron con un muy enfurruñado Myotismon. Ambas se apartaron de su camino, no haciendo mucho caso a las quejas y protestas murmuradas del vampiro digital. En cuanto le perdieron de vista, continuaron su camino hasta unas grandes puertas ante las que BlackKazemon se detuvo. Sus manos se cerraron en puños y su cuerpo entero se tensó, alertando al clon del agua, cuya preocupación por lo que iba a suceder le sorprendió más que cualquier cosa que pasase ese día.

—¡AMO! ¡¿DÓNDE ESTÁ EL CHICO?! —cuestionó abriendo las puertas de par en par.

—Aquí mismo, querida —sonrió el ángel caído señalando al digimon de espaldas a las puertas.

—Oh, no… —susurró la del agua. Sentía el cuerpo entero pesado.

—Me alegra que hayáis venido, chicas —siguió hablando Xana-Lucemon, con esa sonrisa malvada permanente en el rostro —. Necesito que ayudéis a nuestro amigo a situarse en este lugar.

—¿Qué? —preguntó en un suspiro la del agua.

Ante ambas, Lobomon se volteó para encararlas. Mientras el hada oscura avanzaba vacilante, con cierto temor, a la acuática no le pasó por alto la extraña aura que desprendía aquel ser.

—¿Lobomon? —llamó BlackKazemon en un susurro.

—Creo que te hice esperar anoche. Poco antes de llegar al patio fui interceptado por un Phantomon… El amo Xana-Lucemon me había hecho llamar —dijo mirando al ángel caído —. No podía ignorar su llamada. No es lo correcto.

—Él te… ¿llamó? —preguntó el hada mirando al del trono.

—Le di una misión importante que ha cumplido con éxito y, por ello, ahora puede estar contigo cuanto quiera —sonrió el alado.

—¿Qué… misión?

—Proteger a su hermano nonato —respondió con una sonrisa más grande —. Venga, marchad ya. Aprovechad el día.

—Vamos, te compensaré por la espera —dijo Lobomon extendiendo una mano hacia el hada oscura.

Algo dubitativa, extendió su mano y se dejó llevar fuera del lugar. BlackRanamon, por su parte, siguió allí incluso cuando las puertas se cerraron. Sentía la mirada del ángel caído sobre ella.

—¿Es un clon, amo? —preguntó.

—No.

—¿Entonces qué es?

—Es el guerrero de la luz —respondió mirando hacia la puerta —. He usado los datos restantes de BlackKazemon para atarle a nosotros. Algo así como un virus.

—¿Es un corrupto?

—No.

—Tiene un aura oscura…

—Está infectado. Sólo la luz podría purificarle… Y ninguno de esos niñatos es luz.

Aunque no estaba del todo de acuerdo con aquella salida, la anciana Renamon cedió ante el grupo de niños elegidos y les dejó abandonar el bosque aunque mandó con ellos a un grupo de Renamons y Kitsumons para cubrirles y ayudarles en los primeros kilómetros de camino.

—La Rosa de las Estrellas es en esa dirección —señaló un Kitsumon azul.

—Allí delante se ve algo —señaló Emily.

—Parece una torre —empezó a decir Katsuharu.

Como activado con un mando a distancia, Koichi pasó sobre su moto a gran velocidad, dejándolos a todos atrás. Yumi y Zoe no tardaron en acelerar sus aerodeslizadores para atraparle, aunque para cuando llegaron a la torre, Koichi ya debía estar en el piso superior de la misma. El aura rojiza desapareció y el emblema de la oscuridad se dibujó en el exterior.

—¿XANA quiere guerra? La va a tener —declaró Koichi, saliendo de la torre y montando en la moto —. Kitsumons, ¿alguna otra torre por la zona? Pienso desactivárselas todas a ese mequetrefe…

—Oh, vaya, Koichi está de muy mala luna…

—¿Acaso tú no lo estarías, Odd, si secuestrasen a tu gemelo? —cuestionó Teruo.

—No tengo gemelo y la relación con mis hermanas no es la mejor del mundo, así que… No sé —se encogió de hombros.

—Tan poco empático y con tanta falta de tacto como siempre —suspiró William.

Después de sonsacar la información a los digimons zorros, el grupo entero se vio en la obligación de seguir a Koichi hacia las torres cercanas. En menos de media hora, todos motorizados y con los digimons zorros acomodados en los vehículos que no llevaban pasajeros, el símbolo del guerrero de la oscuridad brilló en lo alto de media docena de torres.

—Creo que a Xana-Lucemon le va a hacer poca gracia que siga así —comentó Aelita.

—Lo que me sorprende es que no haya venido a por nosotros aún —declaró Takuya.

—Calla y no seas gafe —pidió Tommy, sentado de copiloto mientras una Renamon gris sentada encima del mini negaba ante el actuar de los niños.

—Estamos avanzando muy erráticamente —dijo Jeremy. Gaomon había tomado los mandos del tanque mientras el informático revisaba los datos en su portátil…

—¡Torre a la vista! —chilló Teppei.

—Voy —nuevamente, la moto de Koichi aceleró a una velocidad increíble.

—Koichi enfadado da miedo —dijo Neemon en el Kabutanque. Los tres pequeños digimons sentados con él rieron nerviosos.

Cuando el grupo detuvo sus vehículos ante la torre, Koichi surgió de su interior, apretando los puños con fuerza y con la mirada fija en la moto.

—¡Espera! —pidió Aelita.

—No hay tiempo para esperar.

—Los digimons zorros deben regresar a su aldea —empezó a decir la pelirrosa —. A demás, quiero entrar en esta torre y descargar datos.

—¿No puedes esperar a cuando tengamos a mi hermano?

—Puede que contenga información relativa a tu hermano —dijo.

—¿Qué datos pueden haber aquí sobre mi hermano?

—Su paradero exacto —dijo con una sonrisa —. Quizás estamos yendo a la Rosa de las Estrellas porque es el objetivo más lógico para tener retenido a un prisionero como el guerrero de la luz. Pero es posible que en realidad, esté en otro sitio.

—¿Como cuál? —preguntó Teruo —. No hay muchos sitios que puedan considerarse una prisión.

—Puedo rastrear la presencia de un Guardián —dijo entrando a la torre a toda prisa.

—¿Quiere decir que podría dar con Kouji usando la torre? —preguntó Sissi.

—¡Pues claro! —exclamó Jeremy —. ¿Cómo no se me había ocurrido antes?

—Koichi, tonto, podríamos haber acabado antes y todo dejándola entrar en la primera torre —protestó Takuya —. Aunque me siento raro sabiendo que existe algo capaz de rastrearme…

—No, tonto —rió Jeremy —. Aelita habla de un Guardián. Una "criatura" de XANA que atrapa a sus objetivos y los hace indetectables.

—¿Existe algo así? —preguntó Zoe.

—Es cierto, cuando el Guardián capturó a Yumi, no había ni rastro de ella en todo Lyoko —recordó Ulrich —. Por eso nos creímos que el clon que envió XANA era la auténtica, porque no aparecía en los monitores.

—Entonces…

—Podrían haber estado reteniendo a Kouji a escasos metros de nosotros perfectamente sin que nos hubiésemos enterado —sentenció William.

Aguantando una maldición, Koichi esperó hasta que Aelita salió de la torre antes de mostrar nuevamente su malestar y su nerviosismo.

—No hay rastro de ningún Guardián —informó.

—Quizás XANA ha aprendido a ocultarlo… O quizás está demasiado lejos de esta torre como para detectarlo —aventuró Jeremy.

—De cualquier manera, no podemos quedarnos más tiempo aquí —habló Koichi —. Movámonos.