¡Muy buenas noches a todos! Aquí me presento un día más para dejar capítulo.
Como siempre, agradecer a quienes nos siguen y apoyan (incluso quienes lo hacen en silencio). Seguro que Lily os daría abrazos de oso que os dejarían sin aire -no es que yo no lo haga, es que no tengo tanta fuerza-.
Para no variar, el DISCLAIMER de hoy os recuerda que Code Lyoko y Digimon Frontier pertenecen a dos compañías que no están dirigidas ni por raf-lily ni por mí. Asimismo, os recuerda que los personajes originales que se parezcan a la obra de otra persona es casualidad y que invitamos a dicha persona a ponerse en contacto con nosotras para tener una charla entretenida sobre cómo torturar a personajes.
Igualmente, el AVISO que sigue al párrafo anterior viene acompañado con mi más enorme cariño a todos los haters del mundo. Os entiendo y apoyo que todo el mundo pueda alzar la voz, pero no hace falta chillar ni ser maleducado para que otros os oigan. Sed buenos niños y antes de tirar el tomate, pensad que mi huerto es de patatas. Mucho amor para todos vosotros.
Capítulo 44: Plan de rescate
Todos en el último piso de la fábrica buscaron la procedencia de la voz por todas partes, siendo incapaces de ver quién había hablado.
—¿Quién anda ahí? ¡Muéstrate! —ordenó Patamon.
—El Digimundo pierde su propia energía a favor de mal —siguió diciendo la voz —. Debido a ello, es vital cerrar cualquier comunicación con otros mundos.
—De lo contrario, el mundo humano caería bajo el control del mal —agregó otra voz infantil femenina.
Dos seres completamente cubiertos se materializaron en el centro de la sala, sobresaltando a los que se encontraban más cerca. Por la forma en que caían sus capuchas, quedaba claro que ambos seres se encontraban espalda contra espalda.
—¿Quiénes sois y cómo habéis llegado aquí? —preguntó Kouji preparando el D-Tector.
—Soy alguien que puede ayudaros, si así lo deseáis —habló el ser masculino.
—¿Así, sin más? —cuestionó JP.
—Dada la situación, somos la única opción que tenéis —declaró la criatura femenina.
—Vosotros… —empezó Tailmon, acercándose a ellos con la garra extendida hacia el que tenía voz de chico; el ser se echó hacia atrás, apartándose de la garra.
—Tailmon, ¿qué ocurre? —preguntó Gatomon.
—Ellos son de fiar —declaró.
—¿Estás segura? —preguntó Jeremy. La gata asintió antes de retroceder y permitir que el encapuchado volviese a su posición erguida.
—Es un honor que nos defiendas, Tailmon —dijo antes de ladear la cabeza para ver a los que quedaban por detrás —. Vuestra intención es ir al Digimundo, ¿verdad?
—No tenemos otro remedio —dijo Yumi.
—¿Por qué? —preguntó la otra figura.
—Xana-Lucemon tiene retenida a una inocente —respondió Takuya —. No podemos dejarla allí.
—En tal caso… —el movimiento de la tela al alzar el brazo reveló una zarpa plateada que atrajo la mirada de todos. Un minuto después, un vórtice azul oscuro ocupó la pared al final de la vía —. Podéis ir al Digimundo.
—¡Ese vórtice! —señaló BlackTamekimon.
—¡Es igual al que crucé! —añadió BlackAllymon.
—¡Exactamente así! —agregaron Tailmon y BlackGatomon.
—¿Cómo has hecho eso? —preguntó sorprendida Aelita.
—Haciéndolo —respondió encogiéndose de hombros.
—No os entretengáis más —intervino la otra figura, volteándose y quedando al lado del que había abierto el vórtice —. El tiempo corre en vuestra contra inevitablemente. Si tenéis que rescatar a alguien, hacedlo ya.
—Tiene razón… No podemos perder tanto el tiempo —dijo Takuya —. ¿Cómo…?
—Pasad por el vórtice —explicó el primero de los encapuchados —. Es lo más cerca del lugar donde está retenida esa chica.
—Pues venga.
—Voy con vosotros —dijo Neila.
—Es peligroso —la retuvo Teruo.
—¿Y? Para mi hermana también —dijo —. A demás, seguro que si me ve llegar con vosotros, acepta salir más tranquilamente que si vais sin mí —agregó.
—Aun así…
—Tengo esto —dijo alzando el D-Tector —. No soy un estorbo con esto, ¿verdad?
—Pero no sabes luchar —negó Takuya —. Déjanoslo a nosotros —dijo antes de pasar por el vórtice.
—Puedes venir —dijo Jeremy —, pero harás lo que digamos.
—Está bien —aceptó.
Poco a poco, el grupo fue pasando por el vórtice. Más de uno miró recelosamente a las dos criaturas cubiertas, preguntándose si estaban siendo atraídos a una trampa.
—¿Realmente podemos confiar en vosotros? —preguntó Koichi —. En que no estamos entrando en ninguna trampa.
—Yo iré detrás de vosotros y abriré cuantos vórtices deseéis siempre y cuando no resulte un peligro para todos —respondió.
—¿Realmente lo harás? —preguntó Kouji.
—No tiene otra opción —suspiró la otra —. Marchad o se os echará el tiempo encima.
Aún con dudas, ambos gemelos pasaron el vórtice, encontrándose con los demás dando vueltas sobre sí mismos ante la visión del Digimundo nuevamente.
—Me alegra ver que todos habéis llegado perfectamente —dijo el encapuchado, apareciendo tras Koichi y cerrando el vórtice.
—Eh, ¿qué haces? —protestó William.
—Os he dicho que es más seguro tener las vías de comunicación cerradas.
—¿Qué hay de la otra? —preguntó Sissi —. ¿Dónde está tu compañera?
—Ella se ha quedado en el mundo humano. Por ahora, no es necesario que ella actúe —negó con su garra plateada.
—Más os vale no estar enredándonos —amenazó Jeremy.
—Por otro lado, ¿dónde estamos? —preguntó Yumi —. ¿En qué parte del Digimundo nos encontramos?
—Este sitio está totalmente devastado —susurró Lunamon, cogida a la pierna de Aelita y mirando alrededor con tristeza.
—¿Hay un sitio así en el Digimundo? —preguntó Katsuharu.
—Sí lo hay —respondió Lopmon con rabia, subido a un montón de ruinas. No tardaron en acercarse a él.
—¡No es posible! —exclamó Zoe.
—¿Qué ocurre? —preguntó Emily.
—Ese lugar…
—Es la Rosa de las Estrellas —asintió el encapuchado tomando asiento en una roca cercana —. Me encantaría ir con vosotros y ayudar a sacar a la chica en apuros, pero por desgracia, no puedo hacerlo.
—¿Por qué no? Suena demasiado sospechoso —preguntó Ulrich.
—Por ahora, es mejor que el enemigo siga desconociendo mi existencia… Y la de mi hermana —añadió bajando aún más la cabeza y haciendo que la capucha le cubriese aún más.
—Está bien —dijo Takuya con la vista en el castillo bajo la Rosa de las Estrellas —. Los grandes ángeles y sus amigos, Bokomon, Neemon, Kim, Yla, Tailmon, BlackGatomon y Neila se quedarán vigilándolo.
—¡Yo quiero ir con vosotros! —exclamó Neila —. ¡Leire confiará más en mí que en cualquiera de vosotros!
—Si Neila va a ir, yo también —informó BlackGatomon parándose ante la chica.
—¡Si dejamos que vengas…! —empezó a decir Takuya.
—No es momento de discusiones —le interrumpió Kouji —. Tiene razón: Leire la escuchará a ella antes que a nosotros.
—¡Pero…!
—No dejaré que le hagan nada —dijo BlackGatomon.
—Como queráis —dijo con evidente fastidio.
—Todo irá bien, Takuya —dijo Patamon.
—Nosotros nos quedaremos aquí y esperaremos —asintió Lopmon.
—Cuenta con nosotros si necesitáis ayuda —aseguró Gatomon.
—Pues ya está decidido —declaró con una palmada Bokomon antes de volverse al encapuchado —. Vamos a ser tus guardianes, así que más te vale no enfadarnos.
—Descuida —rió la criatura.
—¿Por qué nos tenemos que quedar Kim y yo? —preguntó BlackAllymon.
—Por seguridad —dijo Zoe —. No tardaremos.
—Venga, no perdáis más el tiempo —apremió el encapuchado antes de dejar escapar una risilla.
Aún ocultos tras las ruinas, el grupo empezó a digievolucionar. Aguardando en silencio, comprobaron que absolutamente nadie salía a su encuentro.
—No sé por qué habéis digievolucionado tanto —murmuró BurninGreymon mirando a Beowolfmon y JetSilphymon.
—Nunca se sabe qué podemos encontrarnos —alegó la del viento.
—Chicos, ¿podéis explicarme cómo hacer lo que habéis hecho? Vosotros y los di… digi… —pidió Neila.
—Digimons —ayudó BlackGatomon —. Y lo que han hecho ha sido digievolucionar.
—No sabes pelear —negó BurninGreymon —. El plan es entrar, rescatar a tu hermana y salir.
—Eso es lo que queremos hacer —negó Korikakumon —. Un plan es los pasos para lograr entrar, rescatar a Leire y salir.
—¿Puedo daros una idea? —alzó la garra el de capucha —. Si vais todos juntos, llamaréis la atención del castillo entero.
—¿Y qué propones?
—Dividiros —dijo señalando en otra dirección.
—¡Una torre activada! —reconoció Aelita.
—Si lográis atraer al enemigo allí, el camino a donde esté encerrada la humana estará prácticamente vacío —siguió la criatura.
—¿Seguro que funcionaría? —preguntó Neila —. Quiero decir, se darán cuenta enseguida que la intención de ir a… eso… es una trampa hacia ellos.
—A XANA no le hace ni pizca de gracia que juguemos con sus cosas —sonrió Jeremy —. De acuerdo, éste es el plan. Nos dividiremos en dos grupos: uno saldrá hacia la torre de forma muy visible para quienquiera que vigile desde la Rosa de las Estrellas. El otro, en cuanto salgan a por el primer grupo, entrará a por Leire —dijo —. ¿Quién va a dónde?
—Yo entro —dijo rápidamente BurninGreymon.
—¿Seguro? Mira que tu clon podría salir a pasear y desilusionarse por no verte —dijo Odd.
—Te lo cedo encantado. Yo entro.
—Déjale —se rindió Jeremy —. Aelita y Emily deberían quedarse fuera.
—No —intervino Beowolfmon —. Loewemon y yo vamos separados.
—¿Por qué?
—Aun siendo un clon, Duskmon es demasiado inteligente como para no darse cuenta de las cosas —respondió Loewemon —. Con los demás, da igual, pero no podemos arriesgarnos a ir mi hermano y yo juntos en ningún campo. Si fuésemos juntos a desactivar la torre y Duskmon se queda dentro, están perdidos. Si entramos y Duskmon sale, quizás lo de desactivar la torre se convierte en una misión suicida y sólo queremos que sea un cebo.
—Cierto —asintió pensativo el informático.
—Yo entro, por lo que Loewemon va a la torre —anunció Beowolfmon antes de bajar más la voz —. Creo que más de uno está conmigo en que soy el único que puede controlar a Takuya en su estado actual, con ese mal humor…
—Entonces que Em entre con Beowolfmon —dijo Aelita —. ¿Qué más?
—Mercurimon también vendrá con nosotros —anunció BurninGreymon sin mirar a nadie —. Es capaz de transportarse con sus espejos. Nos vendrá genial para sacar a Leire de donde sea que esté retenida con rapidez.
—Ningún problema —aceptó el guerrero del metal.
—Y tampoco iría mal contar con más espadas en el grupo —añadió la bestia de fuego.
—Oído, jefe —dijeron a la vez Ulrich y William. Bijugamon y Coredramon no tardaron en moverse hacia el digimon de fuego.
—¿Alguna idea más para tu grupo, BurninGreymon? —preguntó Jeremy.
—Yumi, Kyubimon y yo nos apuntamos también —alzó la mano JetSilphymon.
—Con vosotras ya es suficiente pues —declaró la bestia dándoles la espalda.
—Está realmente de mal humor —susurró Gigasmon.
—Capaz de provocar un incendio él solito allí… Creo que agradezco no estar en ese grupo —le respondió MetalKabuterimon.
—Está bien, pues si todo está aclarado, vamos —dijo Neila posicionándose junto a Yumi.
—Lo siento, Neila, pero no puedes entrar así, sin nada que te proteja mientras estamos peleando —rugió BurninGreymon.
—Alza tu D-Tector —señaló BlackGatomon —. Actívalo como han hecho ellos y di "código digital Lyoko, digievolución".
—¡Código digital Lyoko, digievolución! —exclamó.
Ante la mirada de todos, el digicódigo la envolvió un instante antes de revelar su nuevo atuendo. Un corpiño negro con el borde rematado en perla bajando en cuatro puntas y una cruz al pecho, de mangas ensanchadas desde el codo, completado por una falda de seda blanca cubrían su cuerpo. Una gargantilla negra con un dije también en forma de cruz rodeaba su cuello.
—¿Lo he hecho? —preguntó mirándose sorprendida.
—¡Te queda genial! —alabó Emily.
—¿Dónde puedo…? —preguntó mirando alrededor —. Ah… Lo siento, Teruo, creo que ahora tienes otro nombre.
—Mercurimon —asintió.
—¿Puedo… mirarme?
—Claro —asintió nervioso juntando ambos escudos ante él y permitiendo a la chica observarse.
—¿No tengo arma? —preguntó sin desviar la mirada de su reflejo.
—No se ven a simple vista —dijo Yumi antes de llevarse la mano a la espalda —. Puede que esté oculto entre la ropa.
—O que tengas que tocar algo para hacerlo aparecer —explicó Emily mostrando su arco.
—Oculto en la ropa… Algo llamativo que tocar… —murmuró sin dejar de mirarse en los espejos. Su mano se apoyó en el pecho, sintiendo la cruz bastante suelta; de un tirón, la tuvo en la mano —. ¿Será esto? —preguntó justo antes de que empezara a brillar y a transformarse en una guadaña con mangual —. Irónico… Mi arma es similar a la del bicho que se llevó a Leire.
—Muy bonito. ¿Nos movemos ya? —rugió BurninGreymon.
—Tranquilo, tranquilo, ya vamos —dijo Ranamon haciendo aparecer su D-Tector y pulsando los botones. Un instante después, su azulada nube apareció ante ella —. Es hora de jugar —rió saltando a ella.
