¡Feliz finde a todos! ¿Qué tal lo estáis pasando? Yo rompiéndome la cabeza intentando averiguar de dónde voy a sacar yo los detallitos que me faltan para completar mi disfraz de Carnaval (porque seguro que he pasado delante de la opción sencilla y no los he visto).

Como cada semana, gracias a los que nos seguís por no dejarnos tiradas. También saludar y agradecer a la gente nueva; esperamos que sigáis enganchados y que os vaya gustando todo.

Para no variar, DISCLAIMER: Code Lyoko y Digimon Frontier pertenecen a dos grandes franquicias a las que ni pertenecemos ni nos pagan por hacerles publicidad, así que tampoco las menciono xD. Los personajes originales están contaditos y si os suena de otra historia (nuestra o de otros) es porque los hemos reciclado o han coincidido (¿no se dice que todo el mundo tiene un doble en el mundo?).

Gracias por no lanzar tomates por la larga espera para recibir nuevas cositas aquellos que ya conocíais la historia de hace unos añitos. Os aseguro que pronto, muy pronto, seréis recompensados por vuestra larga espera.

Ahora sin más, os dejo con el capítulo y yo me voy a otras cosas.


Capítulo 78: Ataque emocional

Una Lilymon saltaba feliz y animada por toda la casa mientras sus alas se agitaban a tal velocidad que podría competir perfectamente con un colibrí.

¡Qué bien, qué bien, qué bien! ¡Mi hermana, una Guardiana! chillaba entre saltito y saltito.

Cálmate, Lily, por favor. No es para tanto rió Lilamon.

¿Que no es para tanto? ¡Por favor! ¡Los Guardianes! insistió la otra flor . ¡Es uno de los "clubs" más selectos del Digimundo!

Lily, los Guardianes no son un club negó . Puestos a etiquetarlo, más parece una secta.

Estaba clarísimo que algún día sería tu día sonrió Lilymon, dando vueltas con los brazos extendidos . Todo el mundo sabe que eres excepcional. ¡Era cuestión de tiempo que los Grandes Ángeles se diesen cuenta!

Oh, ¿y tú no lo eres? preguntó con una sonrisa de suficiencia.

¿Por qué preguntas eso?

No te hagas la tonta, que me he enterado de tu nuevo trabajito.

¡Oh! Estaba buscando el momento perfecto para decírtelo porque no sabía cómo hacerlo… ¡Me preocupaba que te desanimaras porque te ibas a quedar solita! dijo con una actitud un tanto infantil —. Pero ahora que sé que estarás bien, puedo hacerlo.

¿Y a qué esperas? Porque seguro que lo sabe todo el pueblo negó Lilamon.

En eso te equivocas. Sólo lo saben algunos vecinos y…

Cuéntame, ¿cómo has acabado siendo la ayudante de la gran Rosemon? ¡Es considerada una diosa en la tierra!

¡SÍ! ¿A que es genial? saltó feliz —. Le han insistido en que tome una ayudante, Vulcanusmon me ha nombrado y ¡he sido elegida!

Ella siendo elegida por dioses y dice que soy yo la excepcional… rió . Me alegro por ti, hermana.

Y yo porque seas una Guardiana dijo abrazándola —. ¡Pero qué boba soy! Tienes que irte. ¡Venga, va!

¿Ya me echas de casa?

¡Tu trabajo requiere que estés en el cuartel de los Guardianes desde ya! A mí aún me quedan un par de días para estar por aquí…

Y aún no me habías dicho nada de tu trabajito… Cuídate mucho, Lily.

Tú también. ¡Intentaré ir a verte a menudo! gritó mientras veía a la otra alejarse.

...

Sissi abrió los ojos, confundida por las voces que oía a su alrededor, unas alteradas y otras más tranquilas. Poco a poco, empezó a incorporarse con la ayuda de alguien a su lado.

—Esto ha debido ser una insolación. Incluso la digimon está decaída —oyó decir a la profesora Hertz.

—Tengo una botella de agua fresca. La acabo de comprar. ¿Cree que servirá? —se unió la voz de Milly.

—No es nada de eso —negó Koichi mientras veía a la mujer empapando rápidamente un pañuelo y posándolo sobre la frente de Sissi antes de hacer lo mismo con Floramon.

—Kimura, está haciendo muchísimo calor hoy. ¿Qué otra cosa cree que puede haberles sucedido? —preguntó.

—¡Ya despiertan! —exclamó Chiaki.

—¿Dónde estoy? —intentó preguntar la morena.

—Vaya, te has quedado bien traspuesta —comentó Odd —. ¿No recuerdas que teníamos que venir a clase?

—Ah, cierto…

—Si quieres, puedes ir a la enfermería o regresar al Digimundo —ofreció la profesora.

—No es necesario… —sonrió mientras se pasaba el pañuelo empapado por toda la cara —. Floramon, ¿estás bien?

—Sí —respondió algo débil.

—Refréscate un poco —dijo Tailmon pasándole la botella de agua. La flor bebió un trago y, sin decir nada, se echó el resto por encima.

—¡Qué fresquita!

—Acabamos de sacarla de la máquina —dijo Tamiya, cámara en mano.

—¿Seguro que estáis bien? Sissi, estás muy pálida —señaló Hiroki.

—Tranquilos, sólo ha sido un recuerdo… —dijo tranquilamente.

—¿Recuerdo?

—Es algo normal —empezó a decir Takuya —. De tanto en tanto, nos vienen recuerdos de nuestra vida pasada, sin previo aviso. Es como quedarse dormido, solo que a veces es en el peor sitio posible.

—Pero si no lo controláis, podría ser peligroso —señaló la profesora.

—Muy pocas veces pasa en mitad de un combate. Siempre es por algo que vemos u oímos —dijo Tommy.

—Yo tuve la suerte de estar dormido cuando me pasó —se encogió de hombros Odd.

—Mostrando lo perezoso que puedes ser, ¿no? —señaló Milly.

—¡Oye!

—Dinos qué has recordado, Sissi —pidieron Leire y Chiaki.

—Una Lilymon… Creo que era mi hermana… Estaba feliz porque había sido nombrada Guardiana… Y ella también iba a empezar un trabajo nuevo…

Un vórtice abriéndose en la pared de la pizarra alertó al grupo los segundos previos a la aparición de Ace. Sin embargo, la mirada seria del gato plateado hizo que todos se temiesen lo peor.

—Tenemos problemas —dijo simplemente.

—Oh, vaya…

—Marchad —dijo la profesora Hertz —. Tenéis un trabajo que cumplir. Lo demás puede esperar —les sonrió —. Y Sissi, procura descansar.

—No se preocupe, profesora, me repondré enseguida —dijo.

—Chicos, yo recogeré vuestras cosas —dijo Bokomon —. Marchad y salvad el Digimundo. ¡Es una orden!

Con algunas risillas, el grupo se despidió de la profesora y los pequeños reporteros y pasó el vórtice por delante de Ace. Nada más llegar, se toparon con el resto de compañeros preparando cosas con un digimon al que cuatro de ellos reconocieron enseguida.

—Tiempo sin vernos, Dynasmon —saludó Takuya.

—Imagino que no has venido de visita —dijo Tommy.

—Por desgracia, no. Alphamon nos ordenó a LordKnightmon y a mí acudir aquí si Xana-Lucemon lanzaba un ataque.

—Y es lo que ha pasado, ¿verdad? —preguntó Chiaki.

—A cuarenta kilómetros de aquí. Un pueblo ha sido atacado por dos digimons de alto nivel.

—Está demasiado cerca. ¿Creéis que nos ha encontrado? —preguntó Jeremy.

—De ser así, habría venido directamente a nuestra puerta —negó Aelita —. A demás, el cuartel sólo es visible cuando estás cerca, lo he comprobado hasta desde el aire. Ni las obras aún en marcha muestran nada.

—¿Quiénes son nuestros nuevos rivales? —pidió Koichi.

—Vulcanusmon y Lotusmon —respondió —. El primero fabrica armas; la segunda puede controlar la naturaleza. Os acompañaré y ayudaré en la pelea.

—¡Nosotros también vamos! —saltaron los Crossedmons, trepándole por las piernas a Dynasmon —. ¡Nadie nos detendrá!

—Pero no podemos ir todos —negó Takuya —. ¿Y si es una trampa para destruir nuestro hogar?

—¿Dos grupos entonces? —preguntó Zoe. El chico asintió.

—Yo me apunto —alzó la mano Sissi —. Recordad que yo también soy buena con las plantas.

—Y yo —alzó la mano Teppei —. Los espíritus de la madera también servirán para frenarla.

—Tampoco irá mal tener los de la tierra —comentó Takuya mientras sacaba su D-Tector.

—Yumi y Ulrich, por si las cosas van mal, creo que deberíamos tener los escudos de Taomon y Denoshimon —señaló Jeremy.

—Y yo también voy —alzó la mano Odd —. Si la profe se entera que nos ha dejado libres para no actuar, me dirá que regrese a estudiar.

—Falta te hace, pero da igual. Dos garras más serán bien recibidas —dijo Sissi.

Pocos minutos después, evolucionados al mayor nivel posible, el grupo encontró el pueblo hecho un caos. El fuego había arrasado con la mitad del lugar que no había sido convertida en escombros. Los dos digimons poseídos se volvieron al sentir la presencia del grupo con una diversión que preocupó al grupo.

—Sabían que vendríamos nosotros dos —dijo CrossSpacemon apretando los puños.

—Si las cosas se ponen feas, marchad —dijo Dynasmon —. Os daré tiempo para que escapéis.

—Otro como Alphamon —remugó Odd —. A ver, que no pensamos dejar a nadie atrás.

—Vuestras vidas son más importantes que la mía —dijo el Caballero Real.

—La vida de nadie es más importante que la de cualquiera —negó Gigasmon.

—¿Y vosotros sois los que habéis venido a derrotarnos? —alzó la voz Vulcanusmon mientras hacía aparecer un arma en cada uno de sus brazos —. Será divertido ver cómo lo intentáis.

Sin señal alguna, ambos se lanzaron contra el grupo, chocando al instante con los escudos alzados por Taomon y Denoshimon, aunque sólo soportaron varios segundos antes de empezar a quebrarse ante los ojos de todos.

—¡Atrás! —indicó Dynasmon.

Tras asegurar una distancia segura, el grupo preparó sus ataques para lanzarlos en el momento justo en que ambos escudos cedieron.

—Maldición, esquivan los ataques fácilmente —protestó Aldamon.

—Es mi turno entonces. ¡Deformación del espacio! —los pocos ataques que aún quedaban en el aire empezaron a moverse caóticamente sin chocar.

—¿Crees que con esto harás algo? —preguntó Lotusmon alzando los brazos para atacar.

—No te muevas —ordenó su compañero —. Arma identificadora de misiles —ante todos, el digimon empezó a moverse, arrastrando consigo a la otra digimon, hasta salir del peligro sin que ningún ataque le tocase.

—¿Qué acaba de hacer? —preguntó sorprendido Petaldramon.

—Sea lo que sea, no me ha gustado nada —dijo Yumi preparando sus abanicos.

—Pues si esas tenemos… —CrossTimemon alzó una mano ante ella, con la palma siguiendo el movimiento de Vulcanusmon hasta que quedó paralizado —. Búrlate ahora si tienes narices —dijo permaneciendo quieta en esa misma posición.

—Hora de atacar —se lanzó Gigasmon.

—¡Infierno de plasma!

Aunque Vulcanusmon permanecía retenido, Lotusmon siguió moviéndose con agilidad, esquivando ataques e incluso bloqueando los que podrían poner en apuros a su compañero, suponiendo un hueso duro de roer para el grupo.

—Timy, detenla a ella también —pidió Sissi.

—Lo siento, pero se mueve demasiado y no puedo fijarla y retener a Vulcanusmon al mismo tiempo —se disculpó la elfa.

—Tendremos que hacer las cosas por nosotras mismas —dijo Lilamon.

—Dejadme cubriros —se acercó Taomon.

Las cosas parecían ir bien para el grupo cuando Lotusmon se vio bloqueada por los agujeros de Cerberusmon que la alejaban de Vulcanusmon. Sin embargo, y sin previo aviso, el digimon empezó a moverse hasta golpear el suelo con la fuerza suficiente como para alzar una nube de polvo.

—¡No puede ser! —chilló CrossTimemon. Al instante, una barrera dorada la cubrió y siguió en su salto hacia atrás, lejos de cualquier posible contraataque.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Aldamon.

—Vulcanusmon se ha librado del bloqueo de Timy —respondió Dynasmon.

—¿Cómo es posible?

—Recordad, son digimons de mayor nivel que ya han sido informados de la presencia de los Crosseds —dijo.

—Eso da igual ahora —negó Gigasmon tomando impulso para saltar.

—¡Apartaos todos! —advirtió Petaldramon.

—Escapa de esta si puedes… ¡TERREMOTO! —el suelo empezó a quebrarse al ser golpeado por ambos brazos de la bestia de la tierra.

Por detrás de Gigasmon, los escudos de Taomon y Denoshimon cubrieron al grupo mientras Timy, aún envuelta en aquella barrera, se unía al resto haciendo aparecer sus cadenas.

—Muy lento, hermanito —rió Vulcanusmon —. Esperaba más de ti, la verdad. No sé por qué te eligieron Guardián…

—No me hables como si me conocieses —protestó Gigasmon preparando los puños para dar otro golpe.

—¿Qué forma de hablar es ésa, hermanito? ¿Acaso te avergüenzan tus orígenes?

—¡Cállate de una vez!

—Te lo tienes merecido —dijo Lotusmon acercándose al de ocho brazos —. Si hubieses visitado a Volca más a menudo, ahora no estaría renegando de ti.

—¿Qué? —preguntó paralizado el de la tierra —. ¿Qué estás diciendo?

—¿Es que no lo recuerdas, Volca? —preguntó con burla Vulcanusmon —. Ancient Volcamon fue, es y será siempre mi hermano.

—No… no es verdad… ¡Mientes! —gritó la bestia de la tierra.

—¡Cuidado! —exclamó Dynasmon.

Aprovechando la confusión, Vulcanusmon se lanzó veloz contra Gigasmon, parado y sin ánimo en medio del socabón que había creado con su ataque.

—¡Gancho de espinas! —el ataque de Petaldramon logró frenar, por poco, el avance del digimon, permitiendo a los demás avanzar.

—Gigasmon, haz el favor de moverte —llamó Sissi, claramente molesta mientras hacía crecer hiedras y otras plantas alrededor para evitar el avance de ninguno de los dos rivales —. ¡Si no haces nada, te aplastarán!

—Buenos consejos, querida —la risa de Lotusmon obligó a la morena a desviar la mirada a lo alto del muro que había logrado crear —. Lástima que sea inútil.

—Cállate, idiota, ¡no sabes nada! —le gritó la chica —. Lilamon, vamos a callar la risa de esa estúpida.

—¡Santo cielo, qué vocabulario! —exclamó dramáticamente —. La gran Rosemon lloraría si te escuchara, querida.

—Oh, vaya, vine porque no quería ser castigado estudiando y me van a castigar por hablar —se apuntó Odd, alzando el brazo mientras apuntaba para disparar —. ¿Lista, Sissi? ¿Sissi? —llamó, volteando la vista para encontrar a la chica y a su digimon paralizadas —. Eh, ¿qué os pasa? Estabas regañando a Gigasmon por quedarse de piedra, ¿y ahora te paralizas tú?

—Li…ly…mon —acertó a decir.

—¿Qué pasa? —preguntó Ulrich, las espadas cruzadas y la vista fija en Lotusmon.

—Ay, madre, Lilamon, hace tiempo que dejé de ser una simple Lilymon —rió Lotusmon —. Aunque es una alegría saber que mis visitas han hecho que tú sí me recuerdes.

—Lilymon no puede haber caído —susurró Lilamon —. Ella era pura…

—¡No podemos dejarnos caer ahora! —dijo CrossTimemon, adelantando al grupo y lanzando sus cadenas. Como esperaba, Lotusmon la esquivó —. Lilamon, tienes que reaccionar.

—Pero ella… Los dos…

—¡Acabemos con esto, Lotusmon! —llamó Vulcanusmon.

—Esto se va a poner muy feo… Marchad, niños —ordenó Dynasmon.

—Ah, no, tú también vas a venir —señaló Aldamon.

—¡Debéis retiraros!

—No nos largaremos sin ti —ladró Cerberusmon.

—Puerta abierta —dijo CrossSpacemon, cubierto por Denoshimon —. Sabéis lo que puedo hacer, así que no me obliguéis a haceros caer de cualquier manera ante el cuartel.

Con Yumi y Odd tirando de Sissi, CrossTimemon y Cerberusmon cargando con Lilamon, Aldamon y Ulrich asegurándose de que Dynasmon se movía y Petaldramon alzando con su cola a Gigasmon, el grupo empezó a pasar hacia el agujero abierto por CrossSpacemon mientras Taomon y Denoshimon mantenían sus escudos.

—¡Ya han pasado! —llamó el digimon del espacio.

—Si nos movemos, nos atraparán, Ace —advirtió Denoshimon sin bajar los brazos.

—Vete —ordenó Taomon —. Si te capturan a ti sí que tendremos problemas.

—¿Os estáis haciendo los héroes? —se burló Vulcanusmon —. ¡Vuestras barreras no aguantarán mucho más, insectos! —rió preparando un nuevo ataque.

Sin embargo, cuando estaba a punto de alcanzarlos, los tres digimons que quedaban ante ellos desaparecieron.