¡Saludos a todos! Antes de que empiece la tomatina por el retraso, me llamaron para ir a trabajar de un día para otro y no tuve tiempo de hacer nada más que dormir para reponer energías (y ni con eso estoy descansada). Pero aquí estoy de nuevo para traer un capítulo nuevo (si el PC me deja, que está molestando bastante últimamente).
Como siempre, agradecer a quienes os pasáis semanalmente a leer, dejáis comentario o simplemente seguís viniendo a la semana siguiente. Esperamos que os siga gustando capítulo a capítulo. También recordaros que ni Code Lyoko ni Digimon Frontier nos pertenece a raf-lily o a mí, que nuestra es tan solo la idea y algún que otro personaje y que cualquier parecido con la realidad u obra de otro, es una coincidencia que seguimos abiertas a conocer y debatir.
Dicha la cantinela de siempre, os dejo con el capítulo y espero poder arreglar los problemas del ordenador antes del fin de semana (y que no me vuelvan a llamar tan ajustada).
Capítulo 80: Enlistados
Patamon, Lopmon y Gatomon habían decidido salir al exterior del cuartel, confiando en que los chicos serían capaces de superar el nuevo obstáculo que les había lanzado Xana-Lucemon.
—Al parecer, ese desgraciado ha encontrado la forma de atraparles —dijo Gatomon apretando las garras.
—Era cuestión de tiempo —suspiró Lopmon —. Aunque nunca imaginé que ya de primeras fuese tan a lo grande…
—Deberíamos contarles todo —dijo Patamon mirando al frente —. Será mejor que les digamos quiénes podrían ser sus rivales a partir de ahora antes que vuelva a pasar algo como esto.
—Tienes razón —aceptó Gatomon —. Vamos a…
—¡Alguien se acerca! —señaló Lopmon.
Preparados para saltar, el trío esperó hasta que el causante del jaleo entre los árboles apareció, respirando algo agitadamente e intentando no perder el cuerpo que cargaba.
—¿Ravemon?
—Me han dicho… que este es un lugar seguro —dijo con algo de esfuerzo.
—Sólo si no eres un enemigo —declaró Lopmon.
—¿Llevaría un enemigo a un camarada caído a la base enemiga?
—¿Kuzuhamon? —preguntó Gatomon.
—Esos monstruos estaban a punto de capturarla —explicó.
—Pasad. Llamaremos a los chicos.
Más de uno frenó sus pasos de golpe en cuanto descubrió a Ravemon. Tras dejar a Kuzuhamon tumbada en el sofá, esperó hasta que el grupo de niños y digimons se reunió al completo allí.
—Lamento haber venido sin avisar —dijo alzando los brazos.
—No… no pasa nada —dijo Aelita, caminando algo dubitativa mientras más de uno tras ella parecía estar estudiando a ambos digimons.
—Tranquilos, son de fiar —dijo Patamon, volando con un botiquín hasta el sofá —. ¿Podrás encargarte tú solo de ella?
—Sí, gracias —asintió.
—¿Quiénes sois? —preguntó Teruo.
—Disculpad. Me llamo Ravemon. Soy, por así decirlo, uno de los líderes de los digimons ave —se presentó —. Y ella es Kuzuhamon, la contraparte de Sakuyamon.
—¿Sakuyamon? ¿Te refieres a la Guardiana? —preguntó Sissi.
—No, no —negó con una sonrisilla —. Creo que vosotros la conocéis como la anciana Renamon —dijo sorprendiendo a los niños.
—Chicos, os hemos hecho bajar a todos no sólo para avisaros de que ellos dos están aquí sino para explicar cosas sobre vuestros posibles nuevos enemigos —dijo Gatomon.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Jeremy.
—Después de lo sucedido hoy, creemos que es mejor que estéis totalmente informados sobre quién puede estar bajo el control de Xana-Lucemon —respondió Lopmon.
Algo preocupados, el grupo tomó asiento rápidamente y esperó hasta que los tres ángeles se subieron a la mesa. Apartado pero atento, Ravemon siguió tratando las heridas de Kuzuhamon.
—Siempre hemos pensado que era mejor que cada uno descubriese por sí mismo el pasado —empezó Gatomon —. No quisimos decir nada sobre vuestras antiguas familias ni las relaciones con otros digimons.
—Por eso hasta que no lo recordamos, no nos dijiste a Mikemon y a mí que eras nuestra hermana —dijo Emily. La gata asintió lentamente.
—Pensamos que, si dejábamos que todo fluyera al ritmo que debía, os sería mucho más fácil aceptar todo. El hecho de ser reencarnaciones de digimons, vuestra misión para con el Digimundo… —dijo Lopmon.
—Así que nos vais a decir quién más tenía familia entre nosotros —dijo Jeremy.
—Está claro que Ancient Garurumon y Ancient Sphinxmon eran familia, ¿verdad? Y luego están los Crossedmons —señaló Odd.
—Sí, eran hermanos —dijo la gata rodando los ojos —. No es un misterio que luz y oscuridad sean hermanos. Incluso Sakuyamon era familiar de ambos —dijo —. No te las des de listo ahora, Odd.
—Es cierto que Vulcanusmon es hermano de Ancient Volcamon —dijo Lopmon mirando a Katsuharu —. Él pertenece al conocido como grupo del Olimpo, al igual que Minervamon.
—Vaya…
—¿Olimpo? ¿En plan dioses? —preguntó JP.
—Bueno, son lo más parecido a dioses —convino Lopmon —. Con lo de "dios" nos referimos a un digimon que ostenta un poder fuera de lo normal.
—¿Y Lotusmon? Ella es… —preguntó Sissi.
—Sí, es tu hermana —asintió Patamon.
—¿Qué ha ocurrido con ellos? —preguntó Ravemon.
—Los ha atrapado Xana-Lucemon —respondió el naranja.
—¡No! ¿Y la dama Rosemon? ¿También ha caído? —preguntó levantándose de golpe.
—Fue una suerte que Xana-Lucemon la atrapase débil —dijo con una sonrisilla Gatomon antes de volverse hacia los niños —. Estamos hablando de Palmon, aquella a la que liberasteis en la Tierra.
—¡¿La digimon de la tía Mimi?! —preguntaron Teruo y Chiaki.
—Oh, bueno, es evidente que Patamon y yo no fuimos los únicos en tener un papel importante en el Digimundo —comentó.
—No nos desviemos —suspiró Lopmon pasando la mirada a William —. Uno de los Caballeros Reales, Examon, es hermano de Slayerdramon.
—¿Por qué tengo la impresión de que éramos familias poderosas? —preguntó el chico mirando a Dracomon.
—También otro de los del Olimpo tiene familia entre los Guardianes —siguió Patamon —. Ancient Mermaimon era melliza de Neptunemon.
—Tengo entendido que fue apresado por los monstruos de XANA —dijo Ravemon volteándose hacia Chiaki —. Lo siento…
—No… no pasa nada —dijo cabizbaja —. No lo recuerdo, así que…
—Al menos, ahora sabes qué puede pasar —se le acercó Gatomon.
—Otro al que hace tiempo que no vemos es a ShineGreymon —dijo Patamon —. Era un viejo amigo de MirageGaogamon. Siempre peleaban, discutían, rivalizaban…
—Pero cuando era necesario cooperar, hacían muy buen trabajo en equipo —dijo Lopmon —. Ese te afecta a ti, Jeremy.
—Creí que diríais que era familia de Takuya —señaló Odd —. Con eso de Grey…
—Por esa regla de tres, el digimon del tío Tai también sería familiar suyo —dijo Teruo —. Pero no lo es, ¿no?
—No, no son familia —rió Gatomon.
—Y hablando de digimons apresados, Mervamon también ha caído por ayudarnos a Kuzuha y a mí —añadió Ravemon.
—¿Es familia de alguien? —preguntó Koichi.
—No —respondió Lopmon —. Pero es bueno saber que será una rival.
—¿Sabes de alguien más que haya sido capturado, Ravemon? —preguntó Lopmon.
—Me consta que el único Caballero Real poseído es Duftmon por el momento…
—Ya, ya le hemos tenido que golpear al muy tonto —dijo Timy inflando mofletes. A su lado, Ace intentó no reír —. Digimon tonto…
—Hubieron otros, pero ya han sido liberados —dijo Patamon —. La batalla en el castillo los debilitó y, por suerte, Xana-Lucemon los atrapó en niveles inferiores.
—De los demás, no tengo noticias… Quizás Alphamon sabe más —dijo —. Me pidió avisaros que vendría tras unos asuntillos. Imagino que anda buscando a más perdidos.
—Le preguntaremos a él.
—Por cierto, ¿sabéis algo de Sakuyamon? Oí que su aldea fue atacada…
—Capturada y liberada —respondió Gatomon —. Al igual que Justimon y Anubismon.
—¡Tiempo muerto! —exclamó Odd —. ¡A mí nadie me ha capturado! ¡Ni a ellos!
—El Guardián Anubismon no era el único Anubismon del Digimundo —suspiró Patamon —. Los que ha dicho Gatomon son la anciana Renamon, Cyberdramon y Dobermon, contra los que os enfrentasteis…
—¿Los digimons de nuestros tíos? —preguntó Katsuharu.
—Los mismos —asintió Lopmon.
Ruidos a espaldas del grupo les hizo voltear hacia el sofá. Lentamente, Kuzuhamon empezó a levantarse algo desorientada. Ravemon y Gatomon enseguida estuvieron a su lado para ayudarla.
—¿Cómo estás? —preguntó la gata.
—Mareada… ¿Dónde estamos?
—En el cuartel de los Guardianes —respondió Ravemon —. Tranquila, estamos a salvo.
—¿Y Merva…? —preguntó, recibiendo una negativa —. Ojalá no hubiese sido así… A bastantes hemos perdido ya…
—¿Necesitas alguna cosa? —preguntó Patamon —. Bebida, comida…
—Un poco de agua, por favor —pidió.
Por varios minutos, el grupo estuvo pendiente de Kuzuhamon, dándole lo que necesitase y esperando hasta que pudo moverse por sí misma a la mesa para unirse a la charla sobre cómo prepararse para enfrentar a los posibles rivales. Cuando llegó Alphamon, el digimon no dudó en dar más información al grupo sobre los digimons apresados y caídos.
