¡Hola-wola a todos! ¿Qué tal va el encierro? Yo debo admitir que esta semana la he pasado algo más chunga. Por lo general, en semana santa me voy a mi pueblo y salgo en las procesiones de jueves, viernes y sábado santo. Ando dando golpes al escritorio para desquitarme, para qué mentiros...

Pero bueno, fuera penas. Llegó el fin de semana y, como siempre, capitulito nuevo de Code Frontier para pasar el rato. Os resumo el DISCLAIMER con eso de que lo único que poseemos Lily y yo son cuatro o cinco personajes así a cuenta rápida. Y os agradecemos el apoyo y los reviews que dejáis al tiempo que os animamos a seguir aguantando hasta el día que podamos salir a la calle (que esperamos que no se os ocurra desaparecer completamente, que nosotras también saldremos pero estaremos aquí para traeros capítulos que podáis leer).

Y ya os dejo de charlas y directos al capítulo. ¡Hasta el finde que viene!


Capítulo 85: Adiós, viejos clones

Aelita estaba que echaba humo ante la visión de su clon, más escurridiza que nunca. A su lado, Jeremy también intentaba dispararle flechas.

—¡Basta de escapar, clon de pacotilla! —chilló la pelirrosa —. En serio, estoy harta de ella…

—Es muy ágil. Tienes que concentrarte y…

—¡Campo de energía! —atacó sin piedad Aelita mientras extendía sus alas y se alzaba.

Jeremy remugó ante la actitud de su compañera mientras veía, por el rabillo del ojo, cómo Crescemon y MachGaogamon, junto a varios digimons más, se las veían contra el Koloso.

—¡Jeremy! —llamó Aelita —. ¿Y si materializamos algo con lo que golpearla? —preguntó.

—No sé si funcionará —negó —. A mi clon lo aplasté porque lo pillé desprevenido, a demás que ya estaba en el suelo. La tuya puede volar y es muy ágil, perfectamente esquivaría lo que quisieras lanzarle para aplastarla.

—Maldita copia… Habrá que hacer algo más grande entonces.

—¡No hay espacio! —exclamó señalando a su alrededor —. Podríamos causarles problemas a los demás aunque confiásemos en que serían capaces de esquivarlo.

—Qué fastidio… ¡Campo de energía!

—¿Qué haces? ¡Si lanzas campos de energía tan grandes, acabarás agotada! —exclamó Jeremy.

—Le ha rozado —sonrió la pelirrosa —. Ha valido la pena probar suerte con algo más grande de la cuenta. A demás, admite que es mejor que se me haya ocurrido a mí primero que a ella.

—No tienes remedio —suspiró el rubio.

—Cúbreme, se me ha ocurrido algo —pidió.

Aún incrédulo por lo que Aelita pretendía hacer, Jeremy empezó a disparar flechas sin descanso, obligando al clon de la pelirrosa a centrarse en él y sus ataques. Por su parte, Aelita juntó ambas manos, creando una pequeña esfera rosada que, conforme separaba sus manos, fue creciendo más y más. Con una sonrisa algo cansada, Aelita se levantó dispuesta a lanzarla justo cuando una idea cruzó su mente. Tras un vistazo a lo que hacía Jeremy, volvió a concentrarse hasta que la esfera rosada ante ella fue más grande que ella misma.

—¡¿Pero qué estás haciendo?! —exclamó Jeremy algo asustado.

—A ver cómo tragas esto, amiguita —dijo seriamente la pelirrosa, empujando la esfera hacia el cielo.

El clon empezó a lanzar ataques contra la esfera rosada de su rival, pero por más que lo atacase, nada lograba desintegrar el enorme campo de la original, que avanzaba lento pero decidido hacia ella. Tras varios disparos más fallidos y unas cuantas flechas de Jeremy molestándola, el clon de Aelita decidió moverse a un lado, apartándose de la trayectoria del ataque.

—¡No! —gritó Jeremy —. Sabía yo que no funcionaría.

—Déjate de derrotismos y mira bien —sonrió Aelita con superioridad.

Para sorpresa de Jeremy y el clon, la esfera se redirigió hacia la segunda, obligándola a moverse en otra dirección. Aun así, la enorme esfera siguió cambiando su rumbo todas las veces que fuera necesario en su lenta persecución.

—Jeremy, creo que he gastado mucha energía, así que tendrás que forzarla tú solo a que se quede quieta o a guiarla hacia la esfera…

—Está bien —asintió.

Poco tardó el chico en atraer la atención del clon, acertando prácticamente todas las flechas en ella y forzándola a quedarse quieta en el aire mientras la esfera acortaba distancias.

—Ya te tengo —saltó feliz Aelita, extendiendo de nuevo las alas cuando el clon empezó a ser succionado al interior del campo de energía.

—No me gustaría estar ahí ahora mismo —comentó Jeremy mientras veía las violentas sacudidas del clon. Poco después, apareció su digicódigo —. Acaba del todo con ella.

—Espíritu oscurecido por el mal, la luz de la luna te iluminará. ¡Digicódigo, captura!

...

Sissi estaba claramente enojada. Maldecía todo cuanto podía entre latigazo y latigazo a Xana-Lucemon por su brillante idea de atacar Kadic, más aún cuando entre la niebla logró visualizar la enorme figura que los originales de Lyoko parecían temer.

—Y por si fuera poco, tengo que soportar a este idiota por dos —remugó atrapando con uno de sus látigos láser, completamente apagado en ese momento, la cintura de Odd y tirando de él hacia atrás —. ¡Céntrate!

—¡Pero es que esa pose es mía! —acusó.

—¡Déjate de chorradas! —regañó, liberándolo y aprovechando el movimiento del látigo para chasquearlo a los pies del de morado.

—Si lo sé, me busco otro ayudante…

—¿Qué has dicho?

—¡Que espero que Cerberusmon y Lilamon no tengan problemas con el Koloso! —respondió rápidamente.

De nuevo, ambos volvieron a centrar sus ataques en el clon de Odd. La hija del director de Kadic no tardó mucho más en volver a sentir la rabia fluyendo por sus venas. Ante ella, humano y clon se movían prácticamente igual, haciendo los mismos movimientos. Para mayor frustración de la chica, que sólo podía atacar realmente a uno, el original no paraba de hablar.

—¡Vamos, policlon! ¡Un poco de originalidad! ¡Flecha láser! —el ataque dio en el clon, pero también la flecha que éste lanzaba impactó en Odd —. ¡Oye! ¡Se supone que tú no aciertas!

—Della Robia…

—Clon del demonio… ¡Acabarás besando el suelo a mis pies!

—Della Robia…

—¡Flecha láser! ¡Toma ésa! ¡Y otra! ¡Y otra más!

—¡DELLA ROBIA! ¡BASTA YA DE NUMERITOS ESTÚPIDOS! —estalló la morena —. ¡ME ESTÁS DANDO DOLOR DE CABEZA! —exclamó empezando a descargar latigazos furiosos contra el clon.

—O-oye, Sissi… Creo que deberías calmarte y…

—¿CALMARME? —gritó alzando uno de los látigos. Por acto reflejo, Odd se encogió.

—¡Ay! —lloriqueó cuando el arma de la chica, apagado pero ligeramente cálido, lo alzó y echó varios metros hacia atrás.

—¡LO HARÉ CUANDO MADURES, IDIOTA!

—Sissi, ¡se supone que has de atacar a Odd el Barato, no a Odd el Magnífico!

—¡QUE TE CALLES!

Con fuerza y rabia, Sissi chasqueó el látigo libre a los pies del clon, moviéndolo rápidamente para evitar que el falso Odd escapase de los tallos que empezaban a brotar del suelo.

—Sissi, ¿eso es lo que pienso que es? —preguntó Odd, señalando con un poco de temor la extraña flor sonriente a la espalda de su clon.

—Calla o tú serás el siguiente —advirtió mientras, de un latigazo, lanzaba al clon hacia la "boca" de la planta.

—Una… ¿planta carnívora? ¿Estás insinuando algo con eso? —cuestionó Odd, al borde del pánico.

—Oh, sí, querido Odd —asintió con una sonrisa tan perturbadora como la de la planta que empezaba a engullir al clon —. Quiere decir que o cierras el pico o tú también serás comida para mis plantas.

Ante ambos, la planta siguió "masticando" su presa. Para Sissi, aquella escena parecía un sueño, aunque le habría animado más que se tratase del original, con sus pataletas y gritos, que el silencioso clon. Para Odd, sin embargo, aquello era una horrible pesadilla. Casi un minuto después, muy lento para el rubio, la planta se movió, esa boca dentada que formaban sus pétalos enfocada hacia ellos. Poco a poco, los pétalos se separaron revelando un cúmulo de datos en su interior.

—San se acabó —dijo Sissi, dando media vuelta y mirando alrededor —. Recupera tus datos. Ya.

—Voy, voy —asintió corriendo con temor —. Hola, linda flor… ¿Te importa si me llevo eso? No es bueno para las plantas —dijo extendiendo una mano. La planta se volteó ligeramente hacia él provocándole un sobresalto —. ¡Sissi! ¡No tiene gracia!

—Encima que te facilito la faena y no te hago subir en ella… Coge los datos ya, mendrugo.

—Vale, tranquila… —asintió volviendo a acercarse con el D-Tector casi como un escudo —. Espíritu demoníaco, la energía de mis colmillos te purificará. ¡Digicódigo, captura!

—¡Aleluya! Pensaba que no acabarías jamás —exclamó Sissi con los brazos en alto.

—¿Acabo de decir colmillos? Pero si soy un gato.

—¡IDIOTA! —chilló la chica, chasqueando los látigos a los pies del rubio —. ¡ANIBUSMON NO ERA UN GATO!

—¡Piedad, por favor!

—La voy a tener pero porque aún queda eso feo de allí.

—¡Salvado por el Koloso! —exclamó echando a correr hacia la mole rocosa —. ¡Cuidado no te aplaste o quedarás hecho un cromo! —comentó provocando un grito de rabia en su compañera.

...

Yumi y Ulrich no habían dudado en mandar a Taomon y a Denoshimon directos contra el Koloso en cuanto la figura fue claramente visible para todo Kadic, obligándolos a alzar escudos con los que proteger al grupo de cualquier ataque que pudiese surgir de entre la espesa niebla en la que habían visto adentrarse a los tres ángeles.

—Maldita sea… Si no acabamos con esto, el Koloso hará papilla con los demás —dijo Ulrich.

—¿No le has dicho a William cómo eliminarle? —preguntó Yumi.

—Algo me dice que está teniendo serios problemas —respondió señalando cómo Wingdramon intentaba, sin éxito, acercarse al monstruo rocoso con su compañero humano encima.

—Pues acabemos con esto rápido. ¿Como en los entrenamientos?

Sin dar tiempo de reacción, la geisha lanzó sus abanicos contra el clon del chico, logrando descolocarlo el tiempo justo para que Ulrich se triplicara y lo rodeara. Sin detenerse, el samurái lanzó una de sus katanas contra el clon, satisfecho al ver cómo el clon se apartaba directo a la trampa. Mientras una de sus copias atrapaba el arma, él se lanzó directo contra el clon, atravesándolo con la otra katana.

—Estás acabado —dijo retirando el arma y apartándose mientras su versión oscura se volvía datos —. Espíritu contaminado por la oscuridad, el poder del justiciero te iluminará. ¡Digicódigo, captura!

Yumi seguía moviéndose a un lado y a otro, buscando el momento justo para acabar con su clon lo más rápido posible. El despiste de la Geisha oscura llegó con la aparición de datos a pocos metros. Más rápida que cuando atacó al clon de Ulrich, Yumi se lanzó al frente, abanicos listos para frenar cualquier intención de su rival. Con la chica demasiado cerca, el clon se echó hacia atrás en un intento de esquivar las patadas y otros golpes de la original, olvidándose por completo del peligro que acechaba a su espalda. Para cuando Ulrich entró en su campo visual, ya fue tarde.

—Tenía entendido que, del grupo, los más rápidos somos Kouji y yo —comentó envainando las katanas.

—Pues has sido muy lento —comentó relajando su posición. Ante ella, su clon empezó a convertirse en datos —. Xana-Lucemon, se te acabó incordiarme. Espíritu que vives en la oscuridad, la fuerza del zorro sagrado te purificará. ¡Digicódigo, captura! —poco a poco, los datos fueron recogidos, llevándose consigo la existencia del clon —. Bueno, ¿listo para que te aplaste el Koloso?

—Seguro estás conmigo con que con una vez es suficiente —declaró el chico antes de correr directo hacia la mole.