¡Feliz 1 de agosto a todos! Que hoy he estado liadilla, mi ordenador tarda bastante en cargar y entre unas cosas y otras, me ha pillado la barbacoa y no he actualizado, pero he llegado a tiempo.

¿Qué tal os va? Yo pasando muchísimo calor, para qué mentirnos, pero lo medio soporto como puedo.

Hoy os dejo directamente con el capítulo, que no me puedo entretener más. ¡A pasarlo bien!


Capítulo 101: A por otra

Sissi agitaba ambos látigos con fuerza, haciendo aparecer todo tipo de enredaderas con las que intentar atrapar a Lotusmon. Junto a ella, Emily disparaba flechas de hielo con las que retener a la digimon cada vez que la presencia de Leire, D'Arcmon, Persiamon y Lilamon en el combate cuerpo a cuerpo obligaban a la otra digimon floral a quedarse algo quieta.

—Cielos, qué aburridas sois todas —bufó, evitando con ambos báculos los golpes de sus rivales —. ¡Serpiente de sarsamonra!

—¡Apartad! —gritó Lilamon con urgencia, logrando que las otras tres se apartasen al instante.

—Muy ágil y rápida, hermanita, pero ¿qué me dices de esto? —sonrió burlona —. ¡Drenaje látigo!

—Yo me encargo —declaró Sissi, atrapando con sus propios látigos los de la digimon y empezando a tirar de ellos.

—¡Caíste! —rió Lotusmon mientras los látigos de Sissi empezaban a apagarse.

—¡Está drenando su energía! —señaló D'Arcmon.

—Oh, no… ¡Atacad rápido! —chilló la morena.

—Pues no perdamos más tiempo —decidió Leire con el báculo listo para golpear.

—Ni lo sueñes. ¡Sueño de veneno! —exclamó Lotusmon.

—¡Que nadie respire ese gas! —gritó Lilamon.

—¡Viento brillante! —exclamó rápidamente Leire, alzando el báculo ante ella y creando una pequeña cúpula alrededor del grupo.

—Ese gas nos está rodeando —dijo Emily, mirando alrededor.

—Maldición… Atacad a distancia… —dijo Sissi, sus látigos completamente apagados pero aún resistiendo al pulso.

—Leire, ¿crees que podrías expandir un poco más el aire limpio? —preguntó D'Arcmon.

—Lo intentaré —asintió.

Con algo de esfuerzo, centró su energía en el báculo, logrando hacer crecer algo más el espacio libre de gas. Animadas, Persiamon y D'Arcmon se adelantaron, listas para atacar desde más cerca mientras Emily volvía a preparar flechas para retener a la digimon.

—Acércate un poco más, Leire —indicó Sissi.

—Pero tú…

—La intentaré atraer yo también para que no tengas tanto trabajo —aseguró empezando a tirar de los látigos con esfuerzo.

—Da igual lo que intentes, hermana querida, no saldrás muy bien parada —sonrió Lotusmon, el látigo enredado en los de Sissi sujeto en una mano y el báculo listo para golpear a quienes se acercaban.

—Maldita sea… ¡Necesitamos a Timy! —gritó Leire, viendo cómo a la morena del látigo le empezaban a temblar con violencia las piernas.

—Iré yo —decidió Persiamon, tomando una gran bocanada de aire antes de saltar lejos de ellas.

—Es inútil que intentéis encontrar ayuda. ¡Acabaré con todas y os entregaré al amo Xana-Lucemon!

—¡D'Arcmon, juntas! —llamó Lilamon —. ¡Mármol demoledor!

—¡Cuchillas de luz!

Pocos minutos después, la digimon del tiempo sobresaltó a Leire, apareciéndole a sus espaldas con la respiración agitada.

—¡Timy!

—Tranquila… estoy bien… Esa nube de gas es… mucho más espesa de lo que pensaba —dijo enderezándose.

—¿Qué crees que puedes hacer tú sola, digimon del tiempo? —preguntó alto y claro Lotusmon —. ¡Sin tu hermano, no eres nadie!

—Hablas demasiado, florero con patas —espetó caminando con calma hasta Sissi —. Sé que la sensación será horrible, pero necesito que cojas el látigo de Lotusmon —le susurró.

—Lo intentaré…

Con la visión algo borrosa por la falta de energía, Sissi bajó la vista hacia el látigo que atrapaba su mano. Con algo de esfuerzo, soltó el suyo propio, giró la mano y tomó el ajeno. La sensación de que tiraban de algo en su interior creció de golpe al tiempo que algo frío pasaba por encima de su piel y se enredaba en lo que mantenía sujeto.

—¡Suelta ahora! —ordenó Timy. Sissi obedeció, perdiendo el equilibrio y cayendo al suelo.

—¿Qué pretendéis hacer? —rugió Lotusmon.

—Oh, vaya, tanto que parecías saber de mí… ¿Nunca te han dicho qué son capaces de hacer mis cadenas? —sonrió con algo de malicia CrossTimemon.

Ante la mirada de todas, las cadenas doradas de la digimon del tiempo continuaron su recorrido por los látigos, dejando caer los de Sissi. Sin que Lotusmon pudiese evitarlo, las cadenas alcanzaron sus manos, dividiéndose en otras más pequeñas que no tardaron en envolver a su presa.

—Ya eres mía —susurró la del tiempo asegurando el agarre de sus cadenas.

—¡Sissi! ¿Te encuentras bien? —preguntó Lilamon, agachándose junto a la chica.

—Estoy cansada…

—Descansa. Nosotras nos encargamos de Lotusmon —dijo Emily, lanzando flechas y acertando prácticamente todas.

—¿Atacamos y ya? —preguntó Leire.

—¡Oh! Esto me recuerda a cuando atrapé a Ignitemon —dijo CrossTimemon —. Quizás si desactivamos una torre, pasa como entonces.

—¡Aquí no hay ninguna! —negó Leire.

—Pues habremos de buscarla —dijo Sissi, levantándose con esfuerzo —. Em, tú puedes desactivarla cuando la encontremos, así que no hay problema.

—¿Crees que podremos llevar a Lotusmon hasta una torre? —preguntó Leire.

—No os preocupéis por ella —dijo la del tiempo, dando un tirón a la cadena y haciendo que la digimon capturada cayese de rodillas —. La tengo totalmente controlada.

—Entonces no perdamos el tiempo —dijo Sissi, haciendo aparecer su dragonfly y montando, con la ayuda de Lilamon. Emily y Leire la imitaron al instante.

—Timy…

—Montaré detrás de ti, Em —dijo caminando de espaldas hasta el vehículo.

Sin siquiera mirar atrás, las tres chicas se pusieron en marcha, alzando el vuelo, dejando la batalla en el mercado de Akiba y abriendo bien los ojos en la búsqueda de una torre activada ante la que aterrizar.

...

Reichmon no pudo evitar gritar enrabiado cuando, tras un ataque combinado con los otros tres híbridos, Duskmon encontró la forma de salir del interior de Sephirotmon. Estaba a punto de gritarle al guerrero del metal cuando un ojo se materializó ante ellos. Ninguno de los cuatro se detuvo a pensar nada; lo cruzó y salió al exterior, dispuestos a seguir atacando al clon oscuro.

—¡Retirada! —oyeron a un costado.

Ante la visión de aquel grupo enemigo listo para huir, Reichmon lanzó un último ataque, siendo imitado por su hermano y, al igual que él, acertando en Duskmon. Por desgracia, eso no fue suficiente para derribarlo.

—¡Maldita sea! —exclamó con rabia.

—¿Es que jamás destruiremos a ese clon o qué? —preguntó JetSilphymon.

—Mientras siga alimentándose de la energía que pueda proporcionarle XANA, me da que no —resopló Aldamon.

—¿Estáis todos bien por ahí? —preguntó Beowolfmon.

—Llegan, destrozan, un par de golpes y adiós —dijo Kumamon dedigievolucionando.

—Nadie ha sacado nada bueno hoy —suspiró Antylamon.

—Yo no lo creo así —rió Neila.

—¿Eh?

—Persiamon se ha afilado las garras —respondió Ace cruzándose de brazos —. Ahora seguro que las tiene perfectas…

—¡Más barato que una manicura! —respondió mientras su cola danzaba a un lado y a otro.

—¿Dónde está tu hermana, Ace? —preguntó la híbrida del viento mirando a todas partes.

—La necesitaban en la pelea contra Lotusmon —respondió la gata persa.

—¿Y dónde peleaban? —preguntó Petaldramon.

—Allí —señaló la digimon —. Donde ya no están…

—¡Genial! —alzó los brazos Aldamon antes de deshacer su digievolución —. Ya han sido capturadas…

—No lo creo —negó el del espacio —. Aunque juntos somos invencibles, mi hermana sola también tiene sus trucos.

—¿Están corriendo con el tiempo parado? —preguntó Odd.

—¡Se han ido hacia el este! —dijo Teruo, acercándose al grupo a la carrera —. Las he visto, en los dragonflys, alejándose del mercado…

—¡No fastidies! ¿Nosotros peleando y ellas huyendo? —preguntó el rubio.

—No lo sé… Llevaban a Lotusmon encadenada —explicó.

—Eh, también faltan Yumi y Ulrich —observó Mermaimon, apoyada en su ancla y con la vista alrededor.

—Quizás están buscando a los padres de Ulrich —dijo William desde el hombro de Wingdramon.

—Estupendo, aquí todo el mundo se separa sin avisar —negó Jeremy —. Venga, pongámonos en marcha.