¡Buenas a todos! ¿Qué tal lleváis el calor? Espero que no os hayáis derretido ni sufrido demasiados golpes de calor, porque tenéis capítulo.
Os dejo rápido, que hoy voy tarde. ¡A disfrutarlo!
Capítulo 102: Calma relativa
A Ulrich no le había pasado por alto el jet de Arya, detenido en uno de los márgenes del mercado. Sin dudarlo ni un segundo, en cuanto oyó la orden de retirada de sus rivales, dio media vuelta y echó a correr en pos de sus padres, seguido muy de cerca por Denoshimon.
—¡Mamá! ¡Papá! —exclamó, frenando antes de chocar contra el digimon desconocido que les acompañaba.
—Oh, Ulrich, menos mal que estás bien —suspiró aliviada Adelia, lanzándose a abrazar al chico.
—¿Quién eres? —preguntó Denoshimon al digimon desconocido.
—Me llamo Reppamon —respondió sonriente.
—Él ha ayudado a tu madre cuando nos hemos separado al escapar, Ulrich —informó Arya.
—Y luego se ha agregado porque sí —dijo, claramente molesto, Walter.
—Ha sido muy amable —intervino Adelia, alzando la voz por encima de la de su marido —. Nos ha dicho que nos protegería si pasaba algo para que podamos huir.
—¡Ulrich! —gritó Yumi. Taomon y ella no tardaron en alcanzarles —. No te vuelvas a largar así sin avisar, ¿me oyes?
—Pero yo… mis padres…
—¡Arya está con ellos! ¡Sabe lo que tiene que hacer! —regañó.
—Calma, chicos, calma —se interpuso Bokomon —. Por suerte, todo ha ido bien. A demás, los padres de Ulrich han podido ver bien que no pasa nada por dejaros aquí.
—Son los Guardianes. Nadie puede con ellos —dijo Reppamon con seguridad —. Se lo aseguro, señores, nadie les vencerá jamás —aseguró antes de, con un gesto, despedirse y marchar.
El ruido de pasos y conversaciones atrajo la atención de todos al grupo que empezaba a acercarse, algunos apoyados en los compañeros. Casi por costumbre, Arya empezó a contar cabezas, alertándose ante la ausencia de algunas.
—¿Y las otras?
—Si no están contigo… Mejor pongámonos en contacto con ellas —dijo Takuya sacando su D-Tector.
...
Leire no podía evitar rezar desde su dragonfly el tiempo que Emily tardó en entrar y desactivar la torre. Unos gritos y sacudidas de Lotusmon, aún encadenada, la preocuparon, al igual que a Sissi, Lilamon y D'Arcmon. CrossTimemon, sin embargo, permaneció inmutable.
—¡Torre desactivada! —anunció Emily, saliendo de su interior —. ¿Algún cambio?
—Dale unos segundos más —dijo la del tiempo.
—¿Seguro que funcionará? Lotusmon está por encima de Ignitemon en nivel —señaló Lilamon.
—Si queréis que os sea sincera, no tengo ni idea —se encogió de hombros.
—¡Timy! ¡No fastidies que hemos venido aquí para nada! —exclamó Sissi.
—Pues…
—¿Qué está pasando? —preguntó casi sin voz Lotusmon —. ¿Dónde estoy? ¿Quién…?
—Eh, quieta —ordenó la elfa, dando un tirón a la cadena y obligando a su prisionera a alzar la vista.
—¿Y bien? —preguntó D'Arcmon.
—No sé, yo la veo igual… —dijo Sissi.
—¿Lilamon? —llamó la atrapada —. Eres… ¿Eres tú?
—Eh… así me llamo, sí —asintió la otra flor.
—Sí, sí eres tú… ¿No me reconoces? ¡Soy yo, Lily! —dijo intentando sacudirse las cadenas.
—¿Y si es una trampa? —preguntó Leire.
—Agh, los digimons zorros sí podrían ver si miente o no —dijo con fastidio Timy mientras empezaba a retirar las cadenas.
—¡¿Qué haces?! —preguntó Sissi.
—No tiene energía alguna. Si intenta algún ataque, dedigievolucionará —señaló.
—¿Atacar? ¡Lila, soy tu hermana! —exclamó poniéndose en pie tambaleante y mirando, por primera vez, el estado en el que se encontraba —. ¿Qué demonios…?
—Oh, oh, muy rápido has soltado las cadenas, Timy —dijo Sissi, alertando a todas.
—¡¿SE PUEDE SABER POR QUÉ DEMONIOS ESTOY EMBARRADA?!
—¿Qué?
Unos pitidos a las cinturas de las humanas hizo que todas bajasen la mirada a los D-Tectors en sus cinturas, aunque Sissi tuvo que volver a centrar su atención en la digimon ante ella.
—¿Sí? —se atrevió a responder Emily.
—¡Por fin respondéis! —oyeron.
—PERO BUENO, LILA, ¿POR QUÉ ME TRATAS ASÍ? —siguió chillando Lotusmon.
—Eh, ¿qué está pasando ahí?
—Ah, eso… —empezó a decir Leire.
—Parece ser que a Lotusmon le sienta fatal embarrarse —intentó no reír Emily.
—No os mováis de donde estáis, enseguida estaremos allí.
—La verdad, iría bien que viniesen rápido para salvarnos de esto —dijo Leire.
—¡ESTO ES UN ULTRAJE HACIA MI PERSONA! ¿ASÍ TRATÁIS A TODOS? ¡OH, DIOSES, TENED PIEDAD DE ESTAS… ESTAS…!
—Pero si es lo normal en una pelea… —intentó decir Sissi.
—¡PELEAR! POR LA GRAN ROSEMON, ¡MENUDAS COSAS DECÍS!
—¿Rosemon? —preguntó CrossTimemon —. ¿La que se enfrentó a vosotros en Kadic? ¿Esa Palmon?
—¡ATACASTEIS A LA DAMA ROSEMON! —se escandalizó la flor.
—Hermana… Estaba poseída… como tú… ¡No nos ha quedado otra! —se excusó Lilamon.
—¡SIEMPRE HAY OTRA OPCIÓN!
—Sí, bueno, desactivar la torre… Pero si no se os deja KO antes, parece ser que no funciona —señaló Sissi, ganándose una mirada llena de rabia de Lotusmon.
—¿Y tú quién demonios eres?
—Ay, verás, Lily, ¿te dijeron que me fui del Digimundo? —empezó a decir Lilamon, aunque no esperó respuestas de la otra —. Si te lo dijeron así, en verdad sólo me fui en parte. De una forma que no recuerdo, dividí mi alma en dos y, mientras un trozo se quedaba aquí, el otro se fue al mundo humano y se convirtió en Sissi.
—¡¿HICISTE QUÉ?!
—¡Fue un acuerdo de todos los Guardianes! —exclamó rápidamente Sissi —. Y ahora, estamos todos de nuevo reunidos…
—Puedes decir que ahora tienes dos hermanas —señaló CrossTimemon.
—¡¿Y TÚ QUIÉN ERES Y QUÉ DEMONIOS ME HAS HECHO?! ¡SÉ QUE HAS SIDO TÚ, JOVENCITA! —exclamó alzando el báculo.
—¡Ay, no me golpees! —se encogió la del tiempo.
—Dios, para que Timy esté así de asustada… —señaló Emily.
—Bueno, ten en cuenta que Timy es, de todas nosotras, la que menor nivel tiene —recordó D'Arcmon —. Aunque yo también me encogería, sinceramente…
Casi quince minutos más tarde, el sonido de motores hizo que las cabezas de Emily, Leire y D'Arcmon se volteasen para ver a los recién llegados. Lotusmon, por su parte, siguió con sus gritos hacia Lilamon, Sissi y Timy.
—Pues sí que os habéis ido lejos… ¡A otra área! —exclamó Jeremy.
—¿Por qué está gritando ese digimon marrón? —preguntó Odd.
—Ese digimon marrón es Lotusmon, y lo que hace es un "castigo de hermana mayor" en toda regla —se encogió de hombros Leire —. Hemos descubierto que a Lotusmon le hace poquísima gracia estropearse las uñas.
—Pues no sé yo, la he visto golpear bastante bien —comentó Aelita.
—¿Y a Timy? —señaló Koichi.
—Es culpable de haberle dejado así de sucia y destrozada —señaló Emily.
—En casa hay ducha y no nos importa dejarle pasar primero a ella —dijo Takuya.
—Ya, bueno, intentad decírselo vosotros —suspiró D'Arcmon.
Un fuerte ruido que petrificó a todos fue lo que llamó la atención de Lotusmon, momento que aprovechó Timy para desaparecer de donde estaba para reaparecer detrás de su hermano.
—¿Qué ha sido eso? —preguntó la digimon, no pareciendo importarle que, de pronto, hubiese más gente allí.
—Ay, ay, ay…
—Dracomon, ¿estás bien? —se le acercó William.
—Tengo mucha hambre —confesó frotándose la tripa. El mismo ruido resonó tras sus palabras.
—¡Qué susto! —exclamó Teppei, riendo nervioso junto a algunos más.
—Los digimons están agotados —dijo Aelita.
—Y para cargar energías, necesitan comer —dijo Tommy.
—También los humanos —corearon Odd y Takuya, ganándose una colleja de Leire ambos.
—Disculpe, esto… ¿Cómo decís que se llama esa digimon? —preguntó Adelia.
—¿Hablas de Lotusmon? —preguntó Ulrich.
—Gracias, hijo —sonrió volteándose de nuevo hacia la digimon flor —. Lotusmon, creo que estará de acuerdo conmigo en que todos necesitan descansar después de lo ocurrido…
—Adelia, esto no es buena idea —susurró su marido, viendo a la mujer avanzar.
—¿Descansar? ¡Por supuesto que debo descansar! —exclamó —. ¡Esa di…! ¿Dónde se ha metido? —preguntó buscando a CrossTimemon. La del tiempo corrió a ocultarse detrás de uno de los tanques —. Da igual. ¡Mi hermana y sus amigas me han drenado toda la energía!
—Yo no creo que haya sido toda —susurró Emily —. Sin energía, nadie tiene fuerza para chillar como lo ha estado haciendo ella…
—Ha sido por su bien, señorita —siguió hablando Adelia —. Mire, no sé mucho, pero le puedo asegurar que todos son buenos chicos y que intentan hacer lo mejor por este mundo y por todos vosotros.
—Adelia, deja de acercarte tanto…
—¿Qué tal si regresamos todos a casa? Empieza a hacerse tarde —dijo invitando a la digimon a ir donde todos habían detenido sus vehículos.
—Está bien… ¡Pero que sepas, Lila, que no te vas a librar de mí tan fácilmente! ¡Y para ti también tengo palabras, muchachita! —dijo señalando a Sissi.
—Ulrich, ¿y si adoptamos a tu madre en casa? —susurró Odd —. No tiene digimon ni nada, pero la podemos usar para negociaciones y eso…
—Ya, yo también alucino. Pero como nos la quedemos… —respondió mirando a su padre —. Es incómodo tener a mi madre en casa, pero te aseguro que tener a mi padre es peor.
