¡Buenas a todos! ¿Qué tal va septiembre? Yo me voy a volver loca con el tiempo: ahora llueve, ahora diluvia, ahora un calor asfixiante... ¿Y los que tenéis que regresar al cole, qué tal? Debe de ser una lata mayúscula con todas las nuevas medidas de seguridad y tal... Bueno, pero aquí estoy yo un sábado más para despistaros un ratito con un nuevo capítulo.
Agradecer como siempre a quienes os pasáis por aquí y nos dejáis mensajes. También a los que pasáis silenciosamente os queremos por igual.
Y traigo de vuelta el DISCLAIMER, por si a alguien se le ha olvidado: Code Lyoko y Digimon Frontier no nos pertenecen a raf-lily o a mí de ninguna de las maneras; el número de personajes originales es pequeñín en comparación con los originales de cada serie; cualquier parecido en cualquier aspecto con la obra de otros, os invitamos a enviarnos un mensaje a cualquiera de las dos para hablarlo. Gracias por no tirarnos tomates maduros a la cabeza por la ida de olla monumental.
Ahora sí, os dejo con el capítulo. ¡A pasarlo bien!
Capítulo 107: El nuevo cuartel
Los Toucanmons estaban delante de su derrumbado chiringuito cuando un grupo de Guardianes atravesaron un vórtice de Ace. No tardaron en correr hacia ellos, preocupados porque estuviesen siendo atacados nuevamente.
—¿Vosotros estáis bien? —preguntó Zoe.
—Sí, pero nuestro chiringuito… —dijo uno de ellos, mirando atrás.
—¡Se me ha ocurrido algo! —exclamó Tommy —. ¿Por qué no les ayudamos a ellos también montando el chiringuito al lado del cuartel?
—¿Cómo piensas hacer eso? —preguntó JP.
—Podemos compartir la cocina —dijo el menor empezando a dibujar en la arena —. Al fin y al cabo, hemos decidido que este cuartel no será el principal. Y mientras no estamos aquí, los Toucanmons pueden vivir en él y cuidarlo por nosotros.
—¡Estaremos encantados de cuidar vuestro hogar! —exclamaron los digimons coloridos —. ¡Limpiaremos y mantendremos en buen estado todo lo que hagáis aquí!
—Bueno, su negocio está destrozado —observó Neila —. También han de trabajar para reconstruirlo…
—Me parece bien —aceptó Jeremy —. ¿Empezamos?
—¿En serio quieres ponerte a construir ahora? —preguntó Odd.
—No me lo puedo creer —negó Sissi —. Se le ocurre a él la brillante idea, sorprendiéndonos a todos… Y es el primero en querer escaquearse de todo.
Entre risas, el grupo empezó a moverse, acompañados de los Toucanmons. No pasó mucho tiempo hasta que Ace volvió a abrir un portal por el que el resto de Guardianes, acompañados de digimons aliados, llegaron a la playa con toda una serie de materiales de construcción.
...
Con la ayuda de todos, el nuevo cuartel fue alzado en dos semanas escasas. Si bien no contaba con ninguna sala de entrenamiento, la nueva instalación contaba con una nave que se adentraba en el mar, protegida por rompeolas y una gran compuerta que evitaba que el lugar se inundase, y en cuyo interior se ocultaba la torre desactivada. Más de uno se había preguntado para qué aquello, obteniendo como respuesta un "ya veréis" de Jeremy que hizo murmurar a Aelita y provocó que más de uno se imaginase al informático no durmiendo para hacer algo por lo que posiblemente sería regañado por todo el cuartel y quienes se pasearan por allí.
Mientras los Toucanmons corrían a estrenar la nueva cocina, decididos a prepararles a todos una serie de platos con los que reponer fuerzas, más de uno atravesó el portal de Ace para traer cosas necesarias de un cuartel a otro.
—Mejor dejemos todo tal cual en las habitaciones y después lo ordenamos —indicó Zoe —. Y lo mismo con los últimos muebles. Ponedlos que no estorben y ya los recolocaremos. ¡Eso significa que tampoco os pongáis a conectar ahora los ordenadores, y va para todos! —exclamó señalando al grupo informático.
—Entendido —corearon Jeremy e Izzy.
—Eso de tener hijos le ha dado autoridad a Zoe —rió Yumi por lo bajito a Emily, ambas cargando una bolsa con ropa al dormitorio que iban a compartir.
—La verdad, es algo muy necesario por aquí —aceptó la arquera, señalando a Takuya y a Odd.
—Mejor que no se enteren jamás los reporteros de Kadic o no dejarán de molestarles… Aunque si incordian a ella y a Kouji, a mí me dejará tranquila mi hermano…
—Yumi, que luego te atacarán a ti —negó Renamon.
El ruido de platos rompiéndose alertó a todos. A tropezones, se asomaron a la cocina para encontrar a los Toucanmons alrededor de una figura en el suelo.
—¿Qué ha pasado? —preguntó Leire —. ¿Estáis todos bien?
—Se ha caído de repente —señaló una de los aves.
—¡Yla! —exclamó Chiaki, agachándose junto a su clon —. ¿Estás bien?
—S-sí… Sólo me he mareado —respondió BlackAllymon —. Será el calor… Es mi primer verano, al fin y al cabo, y no lo estoy llevando del todo bien —dijo con un intento de sonrisa.
—Deberías quedarte descansando —dijo, tomándola de un brazo para levantarla. Por el otro lado, BlackTamekimon también ayudó.
—Sí… Será lo mejor —aceptó.
—Y no te calles más si te encuentras mal —añadió Aelita —. Ojalá pudiésemos tener algo como el superordenador para hacerte un escaneo y revisar tus datos…
—Calla o aún tendremos a Jeremy pegado al ordenador eternamente —le susurró Yumi.
—Tranquilas, prometo avisar —aseguró la clon.
—Será mejor que recojamos esto antes que alguien más se haga daño —dijo Emily, arrodillándose y empezando a coger trozos de plato.
Al grupo le supuso un gran alivio contar con los Toucanmons para cocinar. Con ellos en los fogones, los demás podían seguir trabajando en otras cosas más importantes. En la orilla, Jeremy esperaba sentado en la arena junto a Gaomon.
—¡Ya vuelve! —exclamó el digimon.
—¿Y bien? —preguntó el informático.
—Es como dijo Chiaki —asintió Gomamon —. Hay muchísimas torres activadas en una meseta hundida mar adentro.
—Será complicado llegar a ellas. A no ser…
—¡Jeremy! ¡Es hora de comer! —llamó Ulrich.
—¡Voy!
Sacudiéndose la arena de los pantalones, el chico regresó junto a los dos digimons al nuevo cuartel justo cuando los Toucanmons salieron de la cocina empujando carritos llenos de platos.
—¡Aquí tenéis, chicos! ¡Lo mejor de lo mejor! —dijo uno de ellos.
—¡Muchas gracias, Toucanmons! —exclamó Tommy.
—Dios, qué pintaza tiene este arroz —dijo Neila.
—No sólo el arroz —dijo Arya, mirando a un lado y a otro —. Dan ganas de probar absolutamente todo lo que hay en la mesa.
—Gracias, chicas —dijo rascándose la mejilla otro de los digimons coloridos.
—¡Nos hemos esforzado más que nunca! —dijo el tercero.
—No tenéis que preocuparos por nada. ¡Estamos encantadísimos de poder haceros la comida! —añadió agitando las alas con fuerza el cuarto.
—También hemos preparado algo especial para BlackAllymon —dijo el primero, dejando un plato ante la clon del agua —. Te sentará bien y ayudará a pasar el calor —aseguró.
—Muchas gracias —dijo Yla.
El sonido de tenedores y cuchillos inundó el lugar antes de que empezasen las exclamaciones, felicitando a los cocineros por su trabajo y haciendo que los cuatro Toucanmons se sonrojasen por los cumplidos de todos.
—Sin lugar a dudas, la mejor comida que he tenido en mucho tiempo —declaró Takuya.
—Perdona, ¿estás diciendo que cocinamos mal? —preguntó Leire.
—Te recuerdo que tú eres un desastre —señaló Zoe.
—¡No soy el único! —exclamó antes de posar la mirada en Kouji —. ¡Él es peor que yo! ¡Su comida daña al estómago sólo con mirarla!
—No sé tú, pero cuando regresamos al mundo humano, le pedí a mi madre que me ayudase —dijo el guerrero de la luz.
—Y mamá y yo también le hemos ayudado —añadió Koichi —. Al principio aún le quedaba crudo, algo pasado o soso, pero yo sigo vivo y mi estómago nunca ha sufrido.
—¿Es que siempre intentáis hacerme quedar mal? —preguntó Takuya. Ambos gemelos asintieron —. ¡No se vale! —exclamó, haciendo reír a más de uno.
Un ruidito electrónico hizo que muchas cabezas buscasen alrededor unos segundos antes de que Jeremy apoyase el portátil en la mesa.
—¿En serio, Einstein? —protestó William.
—Es un mensaje de Piyomon —respondió —. Al parecer, hay movimiento alrededor de la torre activada en la región de fuego.
—¿Quién hay? —preguntó Aelita.
—Duftmon y Puppetmon —leyó.
—Entonces, lo que dijeron tío Izzy y tío Joe es cierto —suspiró Teruo —. Xana-Lucemon, de una forma u otra, ha traído a los enemigos de los antiguos niños elegidos.
—No creo que sea necesario ir todos, pero aun así, será mejor que los cinco híbridos vayáis, por si está también Duskmon —señaló Jeremy.
—Eso no hace falta que nos lo digas —sonrió Takuya, D-Tector en mano. A poca distancia, los gemelos también empezaron a darles vueltas a sus dispositivos.
—Yo también iré —se alzó Patamon con una gran sonrisa —. Jeremy, ¿te importa pedirle a TK que venga?
—¿A papá? ¿Por qué? —preguntó Teruo.
—Soy su compañero digimon. Él me puede ayudar a alcanzar otra digievolción.
—¡Llama a Kari también, por favor! —pidió Gatomon —. Ni te creas que voy a dejar que os divirtáis TK y tú solos.
—Oh, venga ya —rodó los ojos Lopmon —. Cuando queréis, sois peor que los críos…
