¡Saludos! Como ya dije, después de los problemas que dio FanFiction la semana pasada y en vistas de que al fin se ha quedado el capítulo que debería haberse subido hace dos findes, aquí os dejo un nuevo capítulo. No os acostumbréis a actualizaciones entre semana, esto ha sido una excepción nada más. Este finde tendréis otro capítulo y, si FanFiction quiere, volveremos a la rutina de los sábados.
¡Que vaya bien el resto de la semana!
Capítulo 115: Inmersión
Jeremy sabía que el tiempo era oro cuando envió al grupo de tierra a por la torre, por lo que en cuanto dejó de oírles, ordenó a los demás moverse. Yumi y Ulrich fueron directos a los controles mientras Renamon, Kitsumon, Kumamon y Arya descendían por una trampilla a la zona de NavSkids. El último en entrar fue Kouji, que se apoyó en el respaldo de ambos asientos, a la espera de ser enviado al agua con el nuevo invento de Jeremy.
—De acuerdo, chicos. Hasta que tengamos la potencia extra de la torre que active Aelita, podemos comprobar que todo funcione correctamente, a demás de que se adapten a los mandos —informó Jeremy por radio.
—Entendido —aceptó Yumi, volteándose un poco para ver la trampilla abierta —. ¿Lo habéis oído?
—Sí —respondió Renamon —. Aquí abajo también hay altavoces.
—Espero hacerlo bien —oyeron decir a Arya.
—Estamos todos en la misma situación —le respondió Kitsumon.
—No pasará nada. Seguro que nos sale a la primera —dijo Tommy, el más animado de los cuatro.
—Poneos cómodos que nos vamos —anunció Ulrich —. Si sé arrancar…
—Es muy sencillo. Simplemente tenéis que…
—Pulsar el botón para arrancar y mover las palancas —interrumpió Yumi —. Estoy segura que sabremos salir por nosotros mismos y, si no, tienes el control remoto activado.
—Hay más cosas que eso —dijo con algo de molestia el informático.
—De los errores se aprende. Y no estamos totalmente solos, así que no hay problema, Jeremy —dijo antes de cerrar la comunicación —. Como no le cortemos, empezará a darnos dolor de cabeza con mil cosas difíciles de entender.
—Chiaki e Yla están listas ya —dijo Ulrich, señalando las dos figuras que se lanzaban al agua.
—Pues no las hagamos esperar —aceptó Yumi, mirando el panel de control antes de pulsar uno de los botones.
—Parece que has acertado —señaló Kouji.
—Calla, que me distraes —alzó la mano la chica.
Poco a poco, Jeremy observó cómo el nuevo Skid abandonaba el hangar y se adentraba en el mar acompañado por BlackRanamon y Mermaimon. Ambas digimons se movían a un lado y a otro de la nave, comprobando el exterior en busca de posibles problemas.
En el interior, acomodado en el NavSkid, Tommy esperaba la señal de los de la cabina principal para poder probar el movimiento de su nave. Le había divertido ver cómo el asiento se regulaba para quedar a su altura, igual que había pasado con sus compañeros en esa aventura.
Arya, por otro lado, estaba más nerviosa que el pequeño del grupo. No contar con poderes como el resto de compañeros ni de un digimon al que apoyar había hecho que aceptara el papel de enlace con el mundo humano, así como el de cocinera y otros quehaceres en el cuartel con los que, a demás de sentirse útil, aligeraba el trabajo de sus compañeros. Ahora, con la incorporación del Skid y sus pequeñas naves individuales, el grupo entero parecía haber contado desde el principio con su colaboración. El temor a no hacer las cosas bien la tuvo tensa en su asiento hasta que el morro se abrió como una persiana, permitiéndole ver el fondo marino y a las dos digimons acuáticas nadando cerca.
Por encima, Kouji no pudo evitar moverse a un lado y a otro, observando por las grandes ventanas, a la espera de que Jeremy le enviase buenas noticias.
—Vale, estamos a una profundidad suficiente para soltar los NavSkids —anunció Ulrich —. Eso era… Aquí…
—Antes tenéis que sellar bien la escotilla y que los NavSkids se hayan cerrado —intervino Jeremy.
—Totalmente cerrada —anunció Kouji.
—Nosotros también estamos totalmente encerrados —se oyó a Arya.
—La pantalla marca los ocho cerrados, cuatro de ellos operativos —informó Yumi.
—Vale, ahora tenéis que abrir la primera escotilla para que entre el agua, esperar que el nivel de agua llegue al límite máximo, abrir la segunda escotilla para crear espacio y después, liberar los NavSkids uno a uno. Es importante que los hagáis uno a uno.
—Abrir agua, esperar, abrir y liberar de uno en uno —simplificó Ulrich, pulsando un par de botones —. No parece tan difícil.
—Os lo he dicho millones de veces que no lo era —dijo Jeremy.
—El problema viene en que nos lo dices como si todos fuésemos Aelita y, a demás, pones muchísimos botones, que entiendo han de ser necesarios aunque no sé para qué y no, gracias, no quiero el resumen ahora —se defendió el samurai.
—Como quieras…
—Imagino que serán para abrir las pantallas con los indicadores que no vemos ahora en normal —señaló Yumi a la pequeña pantalla holográfica en el centro del panel.
—Chicos, ¿se me oye? —preguntó Mermaimon, situándose ante la cabina y agitando las manos.
—Perfectamente.
—No hay peligro a la vista en ninguna dirección.
—Mejor. Así menos cosas por hacer. Tened cuidado, vamos a liberar los NavSkids —avisó Yumi.
—Cuando salgan, me colaré para ayudar a Kouji cuando sea el momento —aseguró la híbrida.
Tras un par de minutos en que los tres de cabina tenían las vistas fijas en el medidor de agua en el nivel inferior, Jeremy dio la orden de liberar los NavSkids. Como era de esperar, ninguno de los cuatro salió igual de veloz que cuando el Skid apareció por primera vez. Por la radio, el trío pudo escuchar los comentarios del grupo, así como la voz de BlackRanamon, protestando del peligro que estaban suponiendo aquellas cuatro naves en esos momentos.
—¡Abridme! —llamó Mermaimon, golpeando la trampilla.
—Espera, esto sigue marcando que queda agua —dijo Yumi.
—Hombre, cuatro gotas en el suelo —protestó la sirena.
—Jeremy, vas a tener que arreglar el sensor un poco —dijo Ulrich.
—No hay ningún error —negó el informático —. Por cierto, Aelita ha informado de problemas en la zona de la torre a la que han ido.
—¿A quién has enviado a ayudar? —preguntó Kouji.
—Los mellizos se han llevado a tu hermano, Zoe, JP, Katsuharu y Teppei... Y tienen a LordKnightmon, Tai y Agumon como refuerzos —respondió —. Espero que no necesitemos a más gente aquí también…
—Esperemos, esperemos —aceptaron los tres.
Un minuto más tarde, Kouji pudo abrirle la trampilla a Mermaimon. La digimon permaneció sentada en el suelo, con la cola en el agujero por el que había accedido. Para los cuatro, la espera era eterna, aunque para los que pilotaban los NavSkids, el tiempo parecía no estar moviéndose al mismo ritmo.
—Chicos, ¿cómo vais? —preguntó Yumi.
—Creo que ya le he pillado el truco —respondió Kitsumon.
—¡Esto es mejor que un videojuego! —exclamó Tommy. La chica no pudo evitar sonreír al ver el NavSkid del menor haciendo cabriolas sin problema alguno.
—Yo también lo tengo bastante dominado, aunque ojalá Jeremy me deje hacer más prácticas para convertirme en una experta… —dijo Arya, su NavSkid detenido junto a BlackRanamon.
—Lo único que nos queda por probar es el sistema de ataque —dijo Renamon —. Pero está claro que no podemos llamar la atención.
—Exacto —asintió Ulrich —. Hasta que Jeremy no nos dé el visto bueno, ni tan siquiera podemos avanzar hacia la primera torre activada con el Skid. Es demasiado grande y llamativo.
—Y más con los faros que tenéis —dijo BlackRanamon, nadando hasta ellos y mirando las luces apagadas —. Con eso, dudo que alguien no se entere de vuestra presencia.
—Jeremy, ¿aún nada? —preguntó Kouji.
—Voy todo lo rápido que puedo. Aelita me está enviando datos de apoyo a demás de la energía, así que acabaré antes.
—Tranquilo, seguro que saldrá bien —dijo Yumi —. ¿O es que tienes algún problema por estar bajo el agua?
—Me preocupa lo que pueda estar pasando en tierra —respondió.
—La verdad, es un problema, sí —asintió Mermaimon —. Aun con refuerzos, son pocos. Pero tampoco podíamos bajar uno o dos aquí nada más.
—Vale, Kouji, pon tu D-Tector en la ranura del panel de control. Te enviaré los datos para que puedas usarlos.
—¿Y cómo lo hago? —preguntó dejando el dispositivo en el punto indicado. La pantalla no tardó en brillar unos segundos.
—Funcionará tanto digievolucionado como sin digievolucionar, aunque está claro que lo usarás más sin digievolución —dijo Jeremy —. Tendrás que activar el…
—Supongo —intervino Ulrich, silenciando el micrófono y dejando que Jeremy hablase solo —, que será como cuando materializábamos los vehículos. Pruébalo así, a ver qué tal.
—Vamos a ello —aceptó Kouji, tomando el dispositivo y observándolo antes de pulsar los botones.
Una secuencia de datos lo rodeó varios segundos antes de retirarse y dejarle completamente rodeado por un brillo traslúcido de algunos centímetros de grosor. Por detrás, Mermaimon ladeó la cabeza intentando encontrar algo diferente que le indicase cómo podría aguantar el otro bajo el agua sin ahogarse.
—¿Y bien? —preguntó Yumi.
—Yo no siento nada —respondió el chico mientras los otros volvían a activar la comunicación con Jeremy —. ¿Seguro que funcionará?
—Al 99% —respondió Jeremy.
—Pues qué bien —resopló el de la luz —. Creí que lo tenías todo controlado.
—No he tenido tiempo de hacer pruebas —se excusó el informático.
—Tranquilo, yo estoy contigo —dijo la sirena —. Si pasa cualquier cosa, ten por seguro que seré rápida.
—Yumi, Ulrich, el Skid no cuenta con una cámara que me enseñe lo que vosotros veis, así que tendréis que informarme de lo que ocurre.
—Recibido, Jeremy —respondió Yumi —. Va, no te entretengas más, primo. Al agua.
—Está bien.
Aún mirándose el brillo que le rodeaba, caminó hasta la trampilla a la zona de NavSkids y esperó, junto a Mermaimon, en uno de los huecos libre de NavSkid a que el nivel de agua subiese y la trampilla se abriese para salir a las profundidades del mar.
