Capítulo 117: Otra vez desaparecido

Izzy remugó por lo que oía a sus espaldas. Por desgracia, la ausencia de Ace por tener que ir en auxilio del grupo en la sierra había provocado que el único escudo con el que contaban fuera Mercurimon y sus propios espejos. El guerrero del metal se trasladaba de un lado a otro, absorbiendo todos los ataques perdidos y aprovechándolos para devolverlos con más poder, pero aquello estaba agotándolo más rápido que a los demás.

Por encima de su cabeza, Kabuterimon y LadyDevimon cubrían desde el cielo el hangar, eliminando todos los monstruos que Xana-Lucemon había enviado contra ellos.

—Algo me dice que, al contrario que en el cuartel principal, aquí vamos a recibir la visita de los esbirros de Xana-Lucemon más a menudo —dijo Neila, el mangual de su guadaña dando vueltas en una mano antes de ser lanzado para retener a un Gorillamon.

—Aquí estáis más expuestos que en el otro cuartel —informó Beelzemon, disparando a todo monstruo y digimon que se les acercaba —. Más le vale al equipo de cerebros idear un escudo con el que cubrir la edificación u os veo haciendo de paletas eternamente.

—Sí, lo sé, me tengo que poner más las pilas —remugó Jeremy, disparando flechas a todos lados —. ¡Pero no he tenido tiempo ni energía para todo!

Algo más apartados, Dynasmon y Angewomon intentaban mantener alejado a Merukimon mientras MagnaAngemon y Antylamon se movían de un lado para otro intentando encontrar un hueco para que el primero abriese la Puerta del Destino y acabase antes con todos los problemas del pequeño grupo.

—Se ha decidido mal la organización —declaró Dynasmon.

—¿Acaso tú sabías que Machinedramon estaba en una zona no metálica? —cuestionó el ángel femenino —. No es momento de culpar a los niños. Mejor intentemos evitar que las cosas empeoren.

Sin perder más tiempo, preparó otra flecha y la disparó. Como era de esperar, Merukimon la esquivó, moviéndose hacia un lado y escapando, por los pelos, de Dynasmon.

Izzy estaba a punto de salir del hangar cuando un vórtice se abrió ante sus narices, obligándolo a detenerse y a apartarse mientras empezaban a salir figuras reconocidas de él.

—¡¿QUÉ DEMONIOS ESTÁ OCURRIENDO AHORA AQUÍ?! —exclamó, furiosa, JetSilphymon —. ¡EN SERIO, XANA-LUCEMON, ME ESTÁS TOCANDO DEMASIADO LAS NARICES HOY!

—Ay, madre, qué furiosa que está —señaló Takuya, el siguiente en aparecer ante Izzy.

—Menos mal que habéis llegado, chicos —dijo el informático.

—¿Hay algún herido? —preguntó Leire, acercándose rápida a él.

—No nos han pillado por sorpresa, así que hemos podido reaccionar a tiempo —dijo mientras más cuerpos cruzaban el vórtice, algunos uniéndose directamente al combate.

—Hey —se le acercó Tai, con Agumon en brazos.

—¿Cómo os ha ido?

—Bueno, Machinedramon se ha cargado la torre que Aelita había activado mientras huía, así que…

—Hemos podido acabar con todo antes de que perdiésemos la conexión —aseguró Izzy —. Pero ahora tenemos un problema mayor.

—¿Lo de la playa? Supongo que siendo pocos, os ha sido muy engorroso —aceptó el líder de la primera generación.

—No, eso no —negó justo cuando el vórtice se cerró, dejando a la vista a los mellizos digitales —. Hay problemas bajo el agua. MetalSeadramon ha aparecido con Kouji aún en la torre.

—¿Qué estás diciendo? —se acercó CrossTimemon, un ligero temblor sacudiendo sus alitas.

—Estábamos en contacto con Kouji a través del chat con la torre. Justo han atacado tanto aquí como allí mientras le indicábamos que iban a evacuarlo de emergencia…

—Estará dentro de la torre —dijo CrossSpacemon, un claro tic nervioso atacándole en las manos —. Los digimons no pueden entrar, así que nadie puede asomarse y decirle "ahora".

¡Que alguien nos responda! —sonó alta y clara la voz de Yumi —. ¡Kouji ha desaparecido! —exclamó, alertando a los cinco en el hangar que no tardaron en correr hacia el ordenador.

—Yumi, soy Izzy. Cuéntame qué pasa —pidió el adulto.

Chiaki ha entrado en la torre y está vacía —explicó la chica —. Le ha llamado varias veces y no le ha contestado. Ha estado intentando contactar con el D-Tector, pero nada. ¿Sabéis algo vosotros?

—Justo nos han atacado aquí cuando le ordenábamos la evacuación. Me consta que nos ha leído, pero no ha respondido. ¿Seguro que no ha salido?

Hasta que Whamon ha aparecido, no ha habido opción para que BlackRanamon se acercase a la torre, mucho menos para que Kouji, sin digievolución, salga —dijo Ulrich.

—¡Izzy, se están retirando! —se asomó Kabuterimon.

—Si tienes energías suficientes, busca a Gomamon y que ayude en el agua —ordenó el pelirrojo —. Hay que encontrar a Kouji como sea.

—¿Qué ha ocurrido? —entró corriendo Jeremy.

—Kouji ha desaparecido —dijo Agumon.

—No… Otra vez no… ¡Otra vez no! —estalló Reichmon, golpeando con su lanza el suelo —. Maldita sea…

Una leve aura oscura empezó a emanar del híbrido, obligando a Takuya a frenar su intención de acercarse a él. En acto casi reflejo, se volteó hacia JetSilphymon. Aun con medio rostro cubierto, no le pasó por alto que, aun habiendo entrado de las últimas, había captado lo que ocurría. Sintiendo menos peligroso acercarse a la digimon de viento que al de oscuridad, dirigió sus pasos hacia ella.

—Le encontraremos —aseguró antes de volverse a vigilar al híbrido oscuro, aún rodeado de un aura demasiado densa —. Lo traeremos de vuelta.

—Ésa es la actitud —asintió Tai.

—Chicos, regresad al hangar. Será mejor que el siguiente paso se hable estando todos juntos —llamó Izzy a través del ordenador a los que seguían bajo el agua.

Recibido —respondió Yumi.

Diez minutos más tarde, tras dejar a Whamon con Gomamon para revisar el fondo marino, el grupo entero se sentó a la gran mesa del cuartel. Aun sin digievolucionar, Koichi parecía seguir envuelto de una peligrosa oscuridad que había hecho mover ligeramente los asientos a más de uno, buscando alejarse de allí.

—Bien —empezó Jeremy —. Lo último que sabemos de Kouji es que recibió nuestro mensaje de evacuación. Sabemos que lo leyó porque parecía estar escribiendo un mensaje.

—¿Parecía? —preguntó Koichi. Incluso su voz sonaba peligrosa.

—La comunicación es como con cualquier chat, tanto en móvil como en ordenador —dijo Aelita —. Cuando alguien está escribiendo, en la otra pantalla se puede ver un simbolito de espera.

—Si ha aparecido, es porque sí escribía, por lo que no es un "parecía".

—No recibimos ningún mensaje —negó el informático —. Cuando nos empezaron a atacar aquí, salimos rápidamente para proteger el lugar y dejamos de escribir. Pero después de lo que le dijimos, lo más normal es esperar que Kouji hubiese descendido a la plataforma principal y estuviese atento a salir.

—Pero no lo hizo —habló Zoe, apretando los puños con rabia.

—Nada —negó Yla, sentada en el suelo bastante hundida.

—Debemos ir a buscarle —dijo Koichi.

—Gomamon, Whamon y más digimons están ocupándose de recorrer el mar para…

—Seamos realistas, Jeremy —le interrumpió el de la oscuridad —. Mi hermano, por muchos inventos que puedas hacer para que respire bajo el agua, es simplemente un humano. Incluso digievolucionado no es nadie ahí abajo. Nadie lo somos salvo Chiaki, que cuenta con los espíritus digitales del agua —señaló antes de dar un puñetazo en la mesa —. Es un maldito blanco fácil ahí abajo y él lo sabe, igual que yo lo sé. Conozco lo suficiente a mi hermano para saber que no es tan estúpido como para entregarse en bandeja de plata al enemigo.

—Pero él no estaba en la torre…

—¡Ya me ha quedado claro que mi hermano no estaba ahí dentro! —estalló levantándose y empezando a caminar hacia la salida.

—¿A dónde vas? —preguntó Teppei.

—¿A dónde creéis? A buscar a mi hermano —dijo acabando de salir y digievolucionando a KaiserLeomon.

—Y ahora él pierde la cabeza —resopló Katsuharu.

—Pero tiene razón —se levantó, con más calma, Zoe —. Si hay que buscar a Kouji, quietos no haremos nada.

—Deberíamos organizarnos primero y…

—Sin ofensas, pero en el tiempo que tardamos en planificar algo, a saber qué le puede estar pasando a Kouji —dijo echando a correr hacia el exterior.

—¡Zoe, espera! —llamó Yumi, persiguiéndola rápidamente. Renamon tardó menos en moverse tras ambas.

—Entiéndelo, Einstein, son familia —se encogió de hombros Odd —. Y este familiar ha desaparecido por segunda vez.

—También hay que tener en cuenta el poder de Kouji —habló Takuya —. Aunque ahora Koichi, Zoe y Chiaki también pueden hacer una doble digievolución con la que aumentar el poder, él nos puede superar perfectamente.

—Está bien, lo entiendo —resopló el de gafas —. Dividámonos para buscar a Kouji como mejor creáis. Chiaki, creo que Yla y tú deberíais volver a bajar al mar.

—¿Pero no hemos dicho que es prácticamente imposible que esté en el agua? —preguntó Sissi mientras veía a la otra levantándose.

—Acaba de ocurrírseme una idea por la que Koichi y Zoe podrían matarme —admitió bajando la mirada —. No se lo digáis a ninguno de los dos jamás.

...

Kouji abrió los ojos de golpe, tomando una bocanada de aire que no tenía ni idea de que necesitase. Poco a poco, empezó a sentarse sobre la plataforma en la que se encontraba. A su alrededor, la torre pitaba con el característico sonido que llenaba el vacío que siempre encontraba en ese lugar.

—Maldita sea… He caído de ahí arriba —dijo mirándose el cuerpo en busca de golpes sin encontrar nada —. Esto no me gusta nada —declaró con una mueca.

Poniéndose en pie, miró alrededor una vez más antes de dirigirse a la salida. Recordaba perfectamente lo que Jeremy e Izzy le habían dicho antes de que una fuerte sacudida le hiciese perder el equilibrio y, al parecer, le tirase hasta ahí. A dos pasos de la pared, se detuvo y observó de nuevo su cuerpo, desprovisto del brillo de aquella "burbuja" de aire.

—Y el D-Tector no funciona aquí dentro —resopló —. Voy a matar a Jeremy.

Cogiendo aire, se arriesgó a sacar medio cuerpo al exterior, quedándose paralizado ante lo que sus ojos veían. Poco a poco, aún conteniendo la respiración, acabó de salir hasta que ambos pies tocaron el césped exterior.

—¿Pero qué demonios pasa aquí? —preguntó mirando alrededor y descubriendo los rincones para nada marinos que veía.

Casi inconscientemente, su cabeza se volteó hacia lo alto de la torre, donde el símbolo de la oscuridad mantenía desactivada y bloqueada la construcción de XANA. Lentamente, sacó su D-Tector y empezó a pulsar botones, topándose con Lobomon y una silenciosa negativa.

—Estupendo, estamos incomunicados. Qué bonito —bufó —. ¿Vosotros estáis bien?

Lobomon asintió a la pregunta, dejando sitio a las otras evoluciones del guerrero de la luz, que también afirmaron a la pregunta del chico. Algo más aliviado, apretó de nuevo el dispositivo en su mano y miró alrededor, intentando reconocer el lugar en el que se encontraba hasta que un sonido nada agradable le obligó a prepararse para el combate.

—Esto va a ser más largo de lo que me imaginaba.