¡Saludos a todos! Ya estamos acabando el mes. ¿Qué tal lo habéis llevado? Por aquí, sin muchas novedades pero sí mucho trabajo pendiente acumulándose en la bandeja de ideas. Espero sacar tiempo para todas ellas.

Hoy sí que tengo tiempo para eso del DISCLAIMER que más de uno deberíais tener en mente ya: Code Lyoko y Digimon Frontier son dos series que pertenecen a dos estudios en los que a más de uno le gustaría trabajar (para cambiar el guión de algunos capítulos, que nos conocemos). La cantidad de personajes originales es mínima pero eso no significa que, por A o por B, se parezca a la creación de terceras personas; de darse ese caso, sois bienvenidos a enviar review o mensaje privado señalándolo (dependiendo de la forma en que lo hagáis, así se os responderá, advertidos estáis).

Gracias a los que os pasáis todas las semanas y dejáis review. Siento no haber podido responder la semana pasada, necesitaba un pequeño descanso de la tecnología. A quienes no hayáis dejado ningún mensaje, os animo a hacerlo (si queréis, no presiono). Recordad que podéis dejar vuestras dudas y, en la medida de lo posible (es decir, dependiendo del nivel de spoiler que resulte la respuesta), responderé cuanto antes.


Capítulo 127: Victoria

Yumi resopló ante los mandos del Skid. Por encima de ella, Ulrich preparaba el armamento de la nave y repasaba con la voz de Jeremy de fondo todas las novedades que el informático había instalado.

—¿Seguro que vas bien? —preguntó Chiaki, sentada en uno de los asientos, a Kouji, en el de su lado.

—Me siento raro —declaró mirándose de arriba abajo mientras movía todas las articulaciones —. Pero es ligero.

—De cualquier forma, estaré a tu lado mientras estés en el agua.

—Gracias, Chiaki.

—Estamos a punto de llegar y, como ya imagináis, hay vigilancia —anunció Yumi.

—Empiezo el fuego de apoyo —dijo Ulrich.

—Bajad a la zona de NavSkids. Espero que esta vez sea más rápido.

—Yo también —aceptó Kouji.

Sin mirar a la compañera tras él, el guerrero de la luz empezó a abrir la escotilla al nivel inferior de la nave. Tan solo dos NavSkids permanecían en el sitio en dos lados opuestos.

—¿Y qué es lo que te ha pedido esta vez que controles Jeremy? —preguntó Mermaimon, acomodándose en el suelo mientras el agua empezaba a inundar el sitio.

—La presión —respondió Kouji poniéndose un casco —. Algo de que como no es la misma, no tiene ni idea de si este grado de dureza servirá y blablabla...

—Si quieres que te sea sincera, espero que este sea el traje de buceo definitivo. Te sienta bien el azul.

—¿A qué viene eso?

—Bueno, cuando entré ayer al hangar, había toda una variedad de colores ahí expuestos...

—Al parecer, cada color tiene una característica diferente. El azul que llevo, por lo que le comentó LordKnightmon a Jeremy, es el más ligero a demás de incrementar velocidad o algo así.

—Te pega más el azul —repitió la sirena.

—Si tú lo dices...

Abro ya. Se está acercando Neptunemon otra vez —anunció Yumi.

—Aún no hay propulsores en esa armadura, ¿verdad? —señaló Mermaimon.

—Un prototipo.

—Vale, pues te impulsaré hacia la torre lo más recta que pueda —suspiró —. Buena suerte, Kouji.

...

Xana-Lucemon había destrozado todo cuando podía ser destruido en el salón del trono. La noticia de que Neptunemon no había podido cargarse a un niño nadando bajo el agua porque, de repente, era más rápido incluso que él mismo, había sido la gota que había colmado el vaso. No podía creerse que aquellas desvergonzadas y patéticas criaturas, como se había dedicado a llamar al grupo de elegidos, hubiesen mejorado tanto en tan poco tiempo como para ser capaces de desconectar una torre sin necesidad siquiera de mantenerse a la entrada de la misma.

—Amo...

—¡¿QUÉ?!

—Le informo que el equipo está listo para atacar en tierra —anunció Minervamon.

—¡¿Y a qué esperáis?! ¡¿Una invitación de parte de esos criajos?! ¡Atacad ya! ¡Todos! ¡Los quiero muertos y sin opción de renacer!

—Como ordene —dijo sin inmutarse la digimon.

—Os juro que me la vais a pagar, niñatos del demonio...

...

—Debo decirlo, no confiaba ni un poquito en ti —declaró Zoe dando un par de palmadas al hombro de Jeremy.

—¿Tan poca fe tienes? —preguntó con un leve bajón.

—¡Me estaba dando un infarto en el Navskid! —exclamó alzando los brazos —. Vale que Mer prácticamente lo lanzó como si fuese lanzamiento de peso, pero cada segundo sin salir...

—Zoe, que me he pasado dos minutos escasos ahí dentro —intentó calmarla Kouji.

—¡Los más angustiosos de este día!

—Una cosa es segura —llamó la atención Tommy —. Kouji logró alcanzar el Skid sin demasiados problemas.

—Cierto, sólo tuvo que esquivar una veintena de disparos de absolutamente todos los Divermons que nos atacaban —se encogió de hombros BlackAllymon.

—Casi nada —rió BlackTamekimon.

—Algo me dice que deberías hacerle algo al traje para que cree un escudo o algo con el que no tenga que hacer ballet bajo el agua —señaló Arya.

—¡Y nosotros nos lo hemos perdido! —protestaron Takuya y Odd.

—Nadie ha bailado ballet bajo el agua —les lanzó una servilleta Kouji a cada uno.

—Tranquilos todos —interrumpió Jeremy —. Tengo pensadas algunas mejoras para el traje que...

—¡Ah, no! ¡Frena tus ideas, Einstein!

—¿Por qué? ¿Qué pasa, Kouji? Aún no las he dicho.

—No sé por qué no me gusta cómo suena eso de mejoras...

—Venga, Kouji, todo lo que sea para mejor debería alegrarte —señaló Takuya.

—Lo dices porque tú si bajas ahí abajo es metido en un Navskid —acusó el de la luz.

—En serio, ¿por qué nadie tiene un poco de fe en mí? —pidió saber Jeremy. Más de uno le miró con cara de incredulidad —. Eh, el traje que he hecho de digizoid azul funciona, ¿no?

—Al menos, no se ahogó ni sufrió nada por estar a tanta profundidad —aceptó Ace apoyando los codos en la mesa.

—¿Qué es lo que le quieres poner de más a papi? —preguntó Timy.

—Bueno, he estado pensando en un par de armas con las que defenderse, porque está claro que los monstruos y digimons que envíe Xana-Lucemon no serán un número pequeño fácil de manejar para el Skid y los Navskids... Kouji necesita algo que le defienda cuando nadie pueda acercarse a él...

—Eh, eh, eh, ¿qué tal si vas incluyendo en el equipo de buceo a los demás? —pidió Kouji.

Las protestas de Koichi y Emily no tardaron en alzarse por encima de las risas, cada uno alegando excusas a cada cual menos creíble a por qué no era conveniente que ellos bajasen a desactivar torres.

—En definitiva —intentó decir entre risas Odd —, lo que os pasa es que como Kouji es el guerrero de la luz, pensáis que debería iluminar las profundidades con su sello, ¿no?

—Es que el sitio está muy oscuro —corearon ambos.

—Por el amor del cielo, Koichi, ¡eres el guerrero de la oscuridad! ¡Tú mejor que nadie debería ver ahí abajo! —exclamó Yumi, no pudiendo controlar la risa.

—¿Y tu excusa, Aelita? —preguntó Sissi.

—Necesito encontrar a mi hermano. No creo que Xana-Lucemon sea tan inteligente como para darle un traje de buceo, así que lo más seguro es que lo enfrentemos en tierra. Yo me quedo en tierra.

—¡Pero si hace tiempo que no peleamos con ese grupo! —dijo JP.

—Nunca se sabe —dijo convencida la pelirrosa.

—Me da igual lo que digáis. Vosotros tres no os vais a escaquear de la misión —señaló Kouji.

—Pero ya he dicho que...

—Aelita, no soy ningún cerebrito, pero creo que no es muy saludable hacer tantas inmersiones seguidas —la interrumpió el de la luz —. Así que tanto tú como estos dos gatos miedicas os vais a enfundar un traje de buceo y os vais a ir de viaje a las profundidades.

—¡Estás loco! ¡Yo, bajo el agua! —chilló Koichi.

—¡Te repito que no consiento que me llames gata miedica, Minamoto! —gritó Emily, dando varios puñetazos a la mesa.

—Y ahí vamos otra vez con la pelea de perros y gatos —suspiró Teppei —. En serio, tengo ganas de que se desconecten todas esas torres para al fin volver a estar centrados únicamente en el suelo.

—Más de uno lo desea —negó Katsuharu.

—Bueno, pues si nadie va a decir nada más...

—¿A dónde vas, Jeremy? —preguntó William.

—A hacer los retoques al traje de Kouji y a ponerme manos a la obra con los otros. Hay muchas cosas que tengo que investigar con el chrome digizoid...

—¡Einsten, respira! —exclamó Ulrich —. ¡No todo en esta vida es trabajar!

—Xana-Lucemon nunca descansa —negó —. Tenemos que dejarlo sin energía alguna ya. Y de paso, mejorar nuestro equipo —declaró empezando a salir del cuartel.

—Me aseguraré de que no se pase el resto del día y la noche entera trabajando —dijo Gaomon antes de seguirlo.

Por varios minutos, el grupo entero siguió "disfrutando" de la discusión entre Kouji y los dos "mininos" del grupo. Tras varios intentos de Zoe por poner fin a aquella disputa sin éxito, intentó relevarla Leire, logrando poco más que la rubia y casi siendo incluida en el "club de los gatos" como habían empezado a corear Takuya, Odd y Timy.

—¿Alguno de vosotros echaba de menos estas situaciones? —preguntó con una sonrisa enorme Lopmon.

—No, pero me alegra volver a verlas —rió bajito Gatomon.

—Ah, la ventaja es que ahora no voy a tenerle en el despacho con esa aura tan tenebrosa suya... Para dominar el elemento luz, es lo más oscuro y siniestro que se os puede poner a la espalda —señaló Patamon.

Las risas de los tres pequeños ángeles enseguida sonaron más fuerte que cualquier otro sonido, confundiendo a quienes se sentaban a su alrededor, hasta que una explosión y los gritos de los Toucanmons acabaron con aquella relativa tranquilidad.