Capítulo 151: El refuerzo

Más de uno se miró con preocupación ante la idea de tener un adulto con ellos por una "temporada indefinida", como había decidido llamar a su estancia allí. No era que temiesen ser regañados por algo o recibir más órdenes de las que ya tenían sin nadie al mando, sino que el mero hecho de tenerle allí, si bien era agradecida su ayuda, podría significar que cualquier otro se dejaría caer y, por unanimidad, sabían perfectamente a quién no querían por ahí si deseaban seguir tranquilos.

—Vale, chicos, id preparando la mesa.

—¿Estás seguro, tío Tai? —preguntó Teruo.

—¿A qué te refieres? —preguntó alzándose las gafas de sol y mirando a su sobrino sin entender nada.

—Que haces lo que mamá te ha indicado —señaló Chiaki.

—Tu madre no está aquí, no va a pasar nada —sonrió como si nada, echando más palitos al fuego de la barbacoa —. A demás, es una barbacoa. Con la de ejercicio que hacéis a diario, esto os servirá para recargar bien el cuerpo de energía.

—Ya... —corearon ambos antes de dar media vuelta y dejar al adulto entretenido con el fuego.

—¿Le ayudamos, señor? —preguntó un Toucanmon.

—Sí, gracias —aceptó.

A bastante distancia, aprovechando que ya había gente para echar una mano si los Toucanmons, Agumon y los tres pequeños ángeles no eran suficiente, un grupo se entretenía jugando a las cartas sobre varias toallas.

—Creía que nos pondríamos a plantear nuevas estrategias de combate cuando Patamon dijo que necesitaríamos a alguien más fuerte en el grupo —dijo Aelita.

—Pero si da igual la estrategia que hagamos, tú la ignoras si aparece Apollomon —acusó Katsuharu.

—¡Porque es mi hermano y debo rescatarlo! —insistió la pelirrosa.

—Mira, Aelita —se adelantó Koichi, aprovechando su turno de juego —, yo también estuve en la posición de tu hermano ahora mismo. Y sé que mi hermano quiso ayudarme, pero no fue hasta que cooperó con Takuya que logró vencerme.

—Creo recordar que tu hermano estaba a un nivel de evolución superior —rodó los ojos la pelirrosa.

—A Koichi le pasaba como al Duskmon actual —siguió Tommy, mirando sus cartas pensativo —. Como gobernaba la oscuridad en el Digimundo, aun siendo Duskmon nos venció a todos usando el espíritu humano contra nosotros en la digievolución animal. Imaginad en solitario.

—Es decir, Kouji se encontraba en desventaja, igual que tú ahora —dijo Sissi —. Y lo logró porque aceptó la ayuda de Takuya. Cosa que tú no haces.

—¡Si me apoyo en los demás! ¿O acaso me ves enfrentándome sola a él? —exclamó la pelirrosa.

—Te pones por el medio, vuelas a un lado y a otro sin atacar, te interpones inconscientemente en la trayectoria de ataque de los demás... —numeró Leire —. No, no te apoyas.

—¿Y qué quieres que haga? ¿Le pido ayuda al milagroso Takuya?

—Bueno, vencer fuego con fuego no es mala idea —dijo JP lanzando una carta —. Aunque no sé yo si no acabaríamos escaldados...

—¿Por qué?

—Por el carácter de Takuya, supongo que lo dices —suspiró Leire.

—Exacto —asintió JP.

—¿Realmente creéis que Takuya haría el idiota en una situación así? —preguntó Teppei mirando hacia la barbacoa a la que el guerrero del fuego se acercaba.

...

Gatomon había decidido trepar al tejado del chiringuito para estar más tranquila después de ver que los Toucanmons llegaban a todo lo que Tai necesitaba. Sabía de sobras que era necesaria la ayuda de Tai y Agumon en esos momentos, y lo único que esperaba era que Xana-Lucemon creyese que la presencia de digimons poderosos se debía al vínculo que estos compartían con humanos.

—¿Sigues preocupada? —preguntó Patamon, alzándose con esfuerzo. Un segundo después, Gatomon entendió que era por estar cargando con Lopmon.

—Me preocupa que nuestros planes acaben convirtiéndose en polvo —suspiró —. Ojalá esto acabe pronto... Tengo ganas de respirar con calma.

—No podemos acelerar las cosas —negó Lopmon —. Eso sí sería contraproducente. Por eso, contar con la ayuda de los antiguos elegidos es la única solución para dar apoyo sin que sospechen de la realidad.

—Lo sé, lo sé... Pero me preocupa que alguien se dé cuenta.

—¿Te refieres a alguien como Duftmon? —preguntó Patamon —. Creo que está demasiado ocupado fijándose en los mellizos como para que se le encienda la bombilla de "mis antiguos compañeros hace milenios que no necesitan el apoyo de humanos para evolucionar" —rió.

—¿Y si se le enciende? —preguntó la gata.

—Pues lucharemos a tope, sin ocultarnos, y prestaremos todo el apoyo posible a los chicos, por supuesto —asintió Lopmon.

—Ojalá no tengamos que recurrir a eso hasta el último momento —suspiró Gatomon.

Una repentina llamarada procedente de la barbacoa alertó a los tres lo suficiente como para digievolucionar y saltar, apartando a Tai de las llamas y mirando alrededor con preocupación.

—¿Qué ha sido eso? —preguntó Angewomon, preparada para disparar una flecha en cualquier momento.

—No, no ha sido ningún ataque —dijo rápidamente Tai, intentando librarse de los brazos de Antylamon.

—Hasta donde sé, las barbacoas no desprenden esas llamaradas —señaló MagnaAngemon hacia la columna de fuego que aún se alzaba por encima de la ya calcinada carne.

—Ha sido un pequeño accidente —intentó decir el adulto.

—Nadie me dijo que el fuego reaccionaría así —apareció Takuya por el otro lado de la barbacoa con la cara ennegrecida por el hollín.

—¿Estás bien? —preguntó Angewomon.

—¡Hey! ¿Qué ha pasado? ¿Estáis todos bien?

—Zoe, ¿cómo has podido llegar tan rápida? —preguntó el guerrero del fuego.

—¿Corriendo?

—No, no, has sido demasiado rápida... Por la arena de la playa...

—Mejor apaguemos las llamas —suspiró MagnaAngemon.

—¡Agua! ¡Con agua! —exclamó un Toucanmon, corriendo a un lado y a otro.

—Podríamos empeorarlo —negó otro —. Hay que tirar arena.

—¡Echaríamos a perder la comida! —chilló un tercero.

—¡Ya está perdida! —exclamó el cuarto.

—¡Calmaos todos ya! —pidió Zoe —. ¿No se puede desenchufar?

—No está enchufada a nada, Zoe —dijo Tai.

—Oh...

—Lo que hubiese en la parrilla ya está perdido, así que tampoco pasa nada si seguís pensativos —se acercó BlackKazemon.

—Pero aún podemos salvar la barbacoa —señaló el adulto —. Que salen caras esas cosas, ¿sabéis?

—Seguro que si le damos permiso a Jeremy, construye una con digizoid, indestructible y resistente a estas llamaradas —suspiró Angewomon.

—Te has olvidado de decir que la haría capaz de cocinar por sí misma —apuntó Takuya.

—Sí, mejor que cocine ella sola —aseguró el clon —. Desde donde estaba, he visto que ha sido cosa tuya. ¿Nunca te han dicho que no juegues con fuego?

—¡Soy el guerrero del fuego! ¿Cómo voy a no jugar con el fuego? —protestó —. Y no estaba jugando, estaba moviendo un poco los carboncillos por petición de Tai.

—Apagándonos todos los humos, por favor —intervino Zoe, separándolos.

Al instante, las llamas se sacudieron y apagaron, quedando solo los rescoldos en la casi carbonizada barbacoa de Tai. La mayoría de los digimons y Odd empezaron a remugar ante la situación de perder la "fuente de comida" mientras que otros simplemente suspiraron y empezaron a buscar la forma de acabar de cocinar para poder comer.

MangaAngemon fue el primero en dedigievolucionar, volando rápidamente hacia otro rincón al que le siguieron Angewomon y Antylamon, la primera asegurándose por última vez que tanto Tai como Takuya estaban en perfectas condiciones y sin heridas.

—¿Te pasa algo, Patamon? —preguntó Antylamon.

—Lo que ha ocurrido... Está empezando a suceder.

—Quieres decir... ¿Eso? —preguntó Angewomon.

—Era algo que sabíamos que pasaría —dijo Antylamon, dedigievolucionando.

—En menudo momento —suspiró Angewomon —. Al ritmo que los chicos desactivan torres submarinas, es evidente que Xana-Lucemon está empezando a inquietarse y, por ello, está tomando riesgos tan grandes como mandar a todos sus peones al ataque...

—Tarde o temprano tenía que pasar esa situación también —señaló Patamon.

—Pero justamente porque ha sido tan temprano, ahora los chicos lo van a pasar bastante mal intentando dominar sus verdaderas esencias —se cruzó de brazos el ángel.

—Estás preocupada por ellos —intentó no reír Lopmon.

—¡Son críos! —señaló —. Críos con un poder para nada normal —negó —. Ojalá no les afecte a todos de golpe o entonces sí será catastrófico.