Capítulo 155: Recorriendo el mar desde casa

Perder a BlackWarGreymon era, sin duda, de los peores golpes que Xana-Lucemon había recibido. Por más que le daba vueltas, no entendía cómo un digimon con tal poder había sucumbido a la fuerza de un único digimon.

—Mi señor...

—Calla, Myotismon —alzó una mano —. Necesito arreglar esto cuanto antes.

Myotismon asintió y permaneció en silencio, oculto en las pocas sombras que la luz del día permitían dentro del salón en el que se encontraban.

—Muy pronto, niñatos, esa suerte vuestra se acabará —murmuró el ángel caído.

...

Sin BlackWarGreymon como enemigo, el grupo de los Guardianes se permitió respirar aliviado al partir Tai de regreso al mundo humano. Los ánimos no podían sino ir hacia arriba a cada hora que pasaba.

Desde el ordenador en el hangar, Jeremy trabajaba sin descanso en comunicación con Mermaimon, Gomamon y Submarimon. Para ellos, el "día sin trabajo" que Odd había pedido y que todos habían aceptado dejó de existir cuando una duda cruzó la mente del informático.

—¿Cómo va todo? —preguntó Koichi, entrando con algo de comida.

—Por el momento, todo en orden —respondió antes de acercarse el micrófono —. Chicos, ¿alguna novedad?

Todo despejado —respondió Gomamon.

Ningún problema por aquí —indicó Submarimon.

Debo decir que todas las mejoras que has ido añadiendo al Skid se notan y no poco viendo cómo está ahora el fondo marino —dijo Mermaimon con mucho ánimo en la voz.

—¿Qué ves?

Aunque desgraciadamente esas feas torres están por todas partes, tanta luz verde me hace pensar en un grupo de algas bioluminiscentes.

—Algunos podrían pensar en radiación nuclear —dijo Jeremy.

Eso, tú quítale el encanto —bufó la sirena —. Ya he dicho que es triste que estas construcciones estén ahí ocupando el fondo marino sin utilidad alguna para los digimons y otras criaturas. Al menos, la luz verde es más relajante que la roja.

—Ya las destruiremos cuando todo acabe —dijo Koichi —. Porque podemos eliminarlas sin problema, ¿no?

—Supongo que no causará daños al Digimundo —dijo Jeremy —. Aunque tendría que estudiarlas a fondo para cercionarme. Echar un vistazo en las...

Sí, vale, le pediremos a Aelita, cuando todo acabe, que se meta en la torre y juguetee con su consola para saber si habrá daño o no —interrumpió la sirena.

Mer, no creo que sea educado interrumpir a los demás —dijo Gomamon.

Oh, no sabes lo pesado que puede ponerse en modo científico... Se enrolla como el tío Izzy pero no es tan despistado, por lo que no podemos dejarle hablar y hablar él solito porque se enfada.

—En serio, si pusierais un poquito más de atención, veríais que no es tan difícil.

Créeme, entiendo todas y cada una de las palabras que dices siempre, pero soy también consciente que no todos tenemos un cerebro como el tuyo o la suerte de contar con informáticos como familiares —dijo la sirena —. Es de lo poco que le agradezco a mi madre en esta vida, la verdad... Que le agradezco muchas cosas, pero en relación a nuestras necesidades en el Digimundo, es a la que más.

—Sí, sí, te entiendo —asintió con desgana el informático —. ¿Realmente todos pensáis así?

—Algunos no piensan —negó Koichi —. Pero bueno, no hay nada malo en ello.

—Si tú lo dices... —murmuró —. Vale, chicos, ¿habéis llegado ya a los puntos restantes del mapa?

Yo sí —anunció Submarimon —. Por el momento, puedo ver una quincena de torres así a conteo rápido.

¡En posición yo también! —exclamó Gomamon —. Por esta zona hay menos, quizás media docena. El terreno aquí lleva a una pendiente hacia la costa, por lo que supongo que a Xana-Lucemon no le apetecía que sus torres quedasen tan a la vista y acabó antes la plantación.

—Cierto, todas las torres que hemos estado desactivando no son visibles desde el aire ni de noche. Es más, has de hundirte bastante para empezar a ver el brillo.

—Quizás pensó que más bien, a menos profundidad, nosotros podríamos alcanzarlas sin ningún problema —dijo Koichi —. Porque no me creo que no supiese que esas torres pueden ser desactivadas.

—XANA sabía perfectamente ese fallo en sus torres. Si no lo mejoró puede que fuera porque no esperaba que apareciésemos nosotros, niños humanos que pueden entrar en ellas y desactivarlas.

Pero si el Digimundo está lleno de leyendas de humanos —dijo Gomamon —. Es sorprendente que tenga conocimiento de antiguos enemigos y no de una realidad que va de la mano como la presencia de niños humanos.

—Por lo poco que sabemos de Hopper, XANA fue creado por humanos. El proyecto en el que trabaja forzada la madre de Aelita encontró el Digimundo con digimons, sin humanos. Se sabía que existía una forma de entrar en Lyoko, pero no al Digimundo —dijo Jeremy.

—Aunque han materializado aquí al hermano de Aelita —apuntó Koichi.

—Imagino que es una de las miles de pruebas que han hecho, del mismo modo que hicieron con Lyoko en sus inicios —se encogió de hombros el rubio.

Chicos, en el cuadrante donde me encuentro solo queda una torre —dijo de pronto Mermaimon, tan bajo que casi no la oyen.

—¿Va todo bien?

MetalSeadramon está aquí —susurró.

—Regresa rápida. Ya tengo tu localización guardada —indicó Jeremy.

Enseguida.

—Ojalá no haya sido vista —dijo Koichi.

—Y si la ve, quizás piense que vamos todos y no se arriesgue a dejar esa torre sin vigilar —dijo Jeremy —. El plan del señuelo nos sirvió para rescatar a Leire, bien podría servirnos ahora.

¿Usar a Chiaki de cebo? Menos mal que no está Yolei aquí —rió Submarimon —. Por donde estoy yo, los peligros son mínimos.

—También es el punto más alejado de todos —observó Jeremy.

¿Por qué creéis que MetalSeadramon está vigilando una torre única habiendo otras más lejos? —preguntó Mermaimon. Por el volumen de su voz, ambos chicos entendieron que estaba ya bastante más alejada y a salvo.

Quizás eso de ser veloz bajo el agua le permite estar donde le dé la gana —dijo Gomamon —. Aunque lo mismo iría para Neptunemon y a él no le veo aquí.

—Neptunemon es un digimon poseído por Xana-Lucemon mientras que MetalSeadramon es malo de por sí, miembro de los Dark Masters, como nos contaron Tai y los demás —dijo Koichi —. Posiblemente, dejar a Neptunemon sin tanta vigilancia con lo frágil que está resultando la "dominación" en según qué digimons no es una buena idea.

—Muy cierto —asintió Jeremy —. Vale, Gomamon y Submarimon, podéis regresar a casa. Tengo todo ya localizado y marcado en el mapa.

¡Recibido! —respondieron ambos.

—¿Y ahora? —preguntó Koichi.

—Bueno, a la torre de MetalSeadramon se me ha ocurrido intentar buscar una torre de enlace para que vaya uno solo a desactivar después de atraer su atención a otro punto —dijo Jeremy —. Algo me dice que no quieres hacer de cebo.

—Kouji me mata si se lo cedo a él... ¿Enviamos a Em?

—Ya, claro, enviemos a Aelita ya que estamos —asintió.

—También podría ir.

—Koichi, ¿no crees que podrías hacer una excepción por una vez en la vida? —preguntó Jeremy.

—Mira, si tengo que bajar, prefiero no ir solo —dijo cruzándose de brazos —. Lo siento, pero Aelita o Em tendrán que hacer la misión en solitario. Si es necesario, hablaré con Kouji para que me ayude a convencerlas.

—Antes te tira a una torre y te obliga a ir a ti, por escapista —suspiró el informático.

—Eh, que estoy diciendo que yo me iría al otro lado —protestó.

—Sí, sí, que te creo... En fin, mientras el equipo regresa, vamos a darles las buenas noticias a los demás.

—¿Realmente piensas no esperar a Chiaki?

—Ella sabe lo que hay —dijo levantándose y saliendo del lugar.

—Pues yo sí me quedo —se sentó —. Vaya cara tiene, como si no hubiesen peligros en el agua que pudiesen hacerles algo...

Tranquilo, Koichi. Por aquí las cosas son tranquilas —dijo Gomamon.

Yo puedo defenderme bastante bien si se diese el caso. Por no mencionar que he pasado cerca del hábitat de Whamon —rió Submarimon.

El único peligro que me he encontrado ha sido MetalSeadramon. El resto del camino, hay pececitos y otros digimons inofensivos culpables de que haya tardado tanto en llegar a mi destino —dijo Mermaimon.

—¿Ningún otro problema?

Nada —negó la sirena —. Cualquier Divermon que pudiese haber, los digimons de la zona han ido eliminándolos conforme han aparecido. Y tampoco es que aparezcan muchos. Eso de estar las torres selladas resta poder a Xana-Lucemon y su control, por lo que es una misión suicida.

—Me alegra oír eso...

Aunque hay que decir que la mayor parte de las torres de la zona son propiedad de tu hermano ahora —rió la sirena —. Le adoran casi más que a mí, y eso que de los dos, yo soy la de agua.

—Supongo que, de haber sido tú una selladora, tu emblema estaría por todas las profundidades y te adorarían a ti.

Aún habría tardado más en llegar a mi destino entonces... Y MetalSeadramon se habría dado cuenta por las numerosas fiestas que se habrían estado celebrando a mi paso...