Capítulo 164: Salvamento aéreo
Duftmon logró dar la orden de retirada escapando de milagro de todos los ataques que CrossSpacemon le lanzó a la vez. Un vistazo rápido le bastó para saber que absolutamente todos escaparían de regreso a la Rosa de las Estrellas sin lamentar ninguna baja más allá de los esbirros de menor nivel y monstruos de XANA.
—Ya podría haber pasado como con Neptunemon —resopló Odd —. ¿Por qué haciendo lo mismo que la otra vez no hemos liberado a nadie?
—Porque el mar es un territorio diferente a la tierra —le respondió Jeremy —. Aquí, aunque cualquiera de los que entren desactive diez o veinte torres, aún siguen quedando muchas más a lo largo del Digimundo.
—Que debemos desconectar sí o sí ya —se le acercó Emily —. Si encima tenemos torres en las lunas, no podemos marchar y dejar esto así tal cual.
—Cierto, viajar a la luna seguro es más difícil que viajar la fondo del mar —dijo Ulrich dando vueltas a sus espadas.
—Ahí te equivocas —sonrió Aldamon —. Existe al menos un Trailmon que hace ese trayecto porque allí arriba también viven digimons.
—¡No jodas! —saltó más de uno.
—Por desgracia, desde hace unos meses, ninguno va allí —dijo Antylamon.
—Algo me dice que es por las torres que ha plantado Xana-Lucemon —se cruzó de brazos Angewomon.
—La cobardía de los Trailmons es muy famosa, la verdad —comentó Kumamon encogiéndose de hombros.
—Y muy desafortunada —suspiró Grumblemon apoyando el martillo al hombro.
—Eh, mirad, ya sale Kouji —señaló Odd.
Todos volvieron la vista para ver salir al chico, sin armas pero con el semblante serio. La primera en acercarse fue JetSilphymon, lista para cubrir su espalda si algo sucedía.
—¿Se han desactivado? —preguntó Jeremy.
—Diez, tal y como acordamos —asintió.
—¡Así se hace! —alzó el pulgar William.
—Aún no podemos cantar victoria —negó —. Kim, necesito que me lleves al punto exacto donde se encuentren los de allí abajo.
—¿Eh? ¿Abajo? —preguntó señalándose la versión oscura de Zephyrmon.
—¿Hay problemas? —preguntó Ulrich.
—Eso me ha dado a entender mi hermano —respondió.
—Lo único que sabemos es que están peleando contra MegaSeadramon X —informó Jeremy.
—En teoría, Neptunemon debería ser capaz de retenerlo para que tu hermano pueda escapar —dijo MagnaAngemon.
—También se le ha ocurrido una idea que me parece será mejor que dejar que Neptunemon se enfrente a él solo —dijo el chico —. Ya que no habéis permitido a Ikkakumon ir con mayor evolución...
Los tres ángeles se miraron un momento; el único rostro que pudieron interpretar fue el de Antylamon al no llevar casco. La preocupación, las dudas y cierto remordimiento dieron mucho que pensar al grupo allí reunido.
—Está bien, no perdamos más el tiempo —dio una palmada Aldamon —. Compañero, contigo a muerte.
—Gracias.
—Te dejaré lo mejor situado posible, pero... No tienes tu traje de buceo. ¿Qué pretendes hacer? —preguntó BlackZephyrmon.
—Mi hermano pretende hacer salir a MegaSeadramon del agua —respondió Kouji.
—¿Y lo vas a hacer tú solo? —alzó una ceja Denoshimon.
—Puedo llamar su atención, pero no mucho más.
Lo más resumido que pudo, Kouji explicó el plan de Koichi al grupo antes de dejarse alzar por BlackZephyrmon y prepararse para el momento del ataque. A escasos metros, pero sin interferir con el vuelo del clon, JetSilphymon apretaba con fuerza su arma mientras miraba al frente con decisión.
—¿Podrás hacerlo?
—Daré todo cuanto tengo para que salga bien —dijo la híbrida —. Kim, si las cosas se ponen muy feas, llévate enseguida a Kouji.
—¿Acaso piensas que voy a permitirle quedarse así, sin armadura, ante semejante peligro? ¡Por nada del mundo entrego a Kouji a Xana-Lucemon! —exclamó agitando los pies.
—En serio, Kouji —se les acercó Aldamon —, ¿puedo decir que eres la envidia de todo el mundo?
—A ver qué dices, Llamitas, que estamos aquí nosotras dos —alzó la voz D'Arcmon.
—¡No lo decía con esa intención! —exclamó rápidamente. Sobre su espalda, Kumamon empezó a reír a carcajadas —. Leire, por favor, no malpienses...
—Haré oídos sordos por esta vez —respondió la chica cerrando los ojos.
—¿Tan hacia dentro estaba la torre? —preguntó William sobre un hombro de Wingdramon.
—Ya casi estamos —aseguró BlackZephyrmon.
Cambiando la posición, Kouji alzó ambas manos al frente acumulando el digicódigo. Para JetSilphymon, ese simple gesto fue señal suficiente para cambiar un poco de trayectoria y acercarse a Aldamon a una distancia en la que Kumamon no tendría problema para saltar a su espalda.
—Espero que no tengamos que llevar el plan A al plan B —dijo Leire mirando hacia atrás.
—Y si es necesario, nosotros dos nos ocupamos de daros tiempo —aseguró CrossTimemon señalando a su hermano, ambos sentados en los pies de Wingdramon.
—En serio, Timy, me has apretado demasiado fuerte con tu cadena —protestó CrossSpacemon.
—¿Quieres caer al mar? Está frío, ¿recuerdas?
—No, no quiero caer —dijo sujetándose con fuerza a la cadena que le rodeaba y ataba a la pata del digimon volador.
—Había sitio aquí arriba, ¿sabéis? —comentó William.
—¿Y perder la emoción de volar así? ¿De qué vas, tío Slay? —preguntó la dorada.
—¡Necesito algo de ayuda! —pidió de pronto BlackZephyrmon —. Kouji, ésta no me la esperaba.
—Créeme, no las tenía todas conmigo.
—¡Si ibas a hacer eso, haberte subido directamente en Wingdramon! —protestó la clon, elevándose y frenando su ritmo hasta que pudo dejar al chico sobre el lomo del dragón.
—¿Pero qué pasa? —se le acercó con cuidado William —. Oh, guau...
—Eh, eh, yo también quiero ver —se acercó Aldamon. Al instante, su rostro pasó de la curiosidad a cierta molestia —. Deja de entrenar a mis espaldas, ¿quieres?
—¡Otro punto para papi! —exclamó desde su posición CrossTimemon.
—Pero si no sabes qué pasa —protestó su hermano.
—Da igual, papi ha ganado.
—¿Qué tal si dejamos estas tonterías para después? —pidió Kouji —. Hay prisa.
—Estamos listos por aquí —dijo Kumamon, los pies deshechos rodeando la parte superior de JetSilphymon para mantenerse recto.
—Pues vamos ya.
Con Wingdramon manteniéndose lo más firme posible en el aire, Kouji caminó hasta tener a tiro el agua, apoyado por William y una repentina cadena que inspiró más tranquilidad a los otros que les acompañaban. Frente a ellos, JetSilphymon empezó a hacer girar el molinillo mientras Kumamon soplaba por encima de ella.
—Hora de hacer ruido —dijo Kouji empezando a disparar.
Un poco más apartado, junto a D'Arcmon, Aldamon observó la interminable secuencia de disparos de las ametralladoras de MagnaGarurumon mientras hacía gestos inconscientes que no pasaron por alto para Leire.
—Seguro que si en vez de su hermano fuese el tuyo el que estuviese ahí abajo, tú también darías toda tu energía y más —dijo en un intento de relajarle.
—Ya, bueno... —dijo mirando el remolino que se abría cada vez más y más, con las paredes congelándose y permitiendo a todos ver hacia las profundidades —. Ace, ¿tienes ya visibilidad?
—Soy un gato, no un águila —dijo con molestia —. Pero bueno, sé dónde está el fondo. Con eso ya me vale —suspiró abriendo un vórtice.
Antes que algo empezase a cruzar el agujero, CrossTimemon lanzó una cadena dorada que enseguida atrapó algo sólido. Con una sonrisa, tiró con fuerza hasta dejar colgando a dos figuras que ató sin dudarlo al pie de Wingdramon.
—¡Mira qué he pescado, Ace! —exclamó entre risas.
—Sí, sí, sí, se te da de vicio —asintió cerrando el vórtice —. Pero no sé si es bueno dejarlos colgando.
—Están bien atados —dijo mirando hacia abajo —. ¿A que sí que estáis cómodos?
—Esto no es cómodo de ninguna de las formas posibles, Timy —protestó Koichi intentando bajar los brazos pero encontrando el cuerpo de Mermaimon bloqueándole.
—Pero no os caéis. Y Wingdramon es tan grande y fuerte que ni se ha tambaleado.
—¡Sí se ha movido! —exclamó CrossSpacemon.
—¡Chicos! ¿Estáis bien? —preguntó Leire. D'Arcmon se paró junto a ambos y apartó levemente a su compañera para que pudiese examinarles más cómodamente.
—¡No, no lo estoy! —chilló Mermaimon.
—Mer, que tienes el ancla con una punta hacia mí —dijo rápidamente Koichi.
—¡Por todos los cielos, no os sacudáis ahí abajo! —gritó William.
—Vale, MegaSeadramon al fin se ha dado cuenta de nuestra presencia —dijo Kouji alzando las armas —. ¡Atrás ya!
