"Anclado a tus ganas, de escapar"

Esa noche a manera de "celebración" (según la señora Sakurauchi) estábamos cuatro personas sentados a la mesa; Dia, Los Sakurauchi y yo. Pese a las "oscuras" intenciones de la señora, era bueno tener un poco más de compañía en la mesa; sin embargo, una parte de mí solo quería seguir estando a solas con Dia, pero bueno, mañana será otro día.

—Y dime, Chika-kun — Habló la señora Sakurauchi— ¿Por qué decidiste dejar un puesto tan bueno? ¿Alguna razón en particular? — Eso último lo dijo mientras miraba a Dia.

—La verdad es que, si era un buen puesto, y por el sueldo no me puedo quejar, es solo que la verdad era bastante exigente. Todos los días terminaba yendo a casa en el último tren, casi todos los días; casi no venía a visitar a mi familia, sin contar con que me enfermaba muy seguido— Dije lo que pude para no matar del todo el ambiente, porque la realidad era un poquito más triste. Con solo decirles que terminé en una empresa "negra" es más que suficiente como para que sepan que las cosas por haya no eran precisamente un paseo en Disney.

—Te entiendo, muchos de mis compañeros hicieron lo mismo cuando yo era más joven— Respondió el señor Sakurauchi—. Supongo que yo pude aguantar porque no tenía muchas opciones.

—¿Sus padres lo presionaban mucho, señor? —Pregunto Dia.

—Bueno, algo así.

—Este hombre me embarazó cuando tenía veinte años y el veintidós, así que tuvimos que casarnos. Mi padre lo obligo a entrar a la compañía donde trabajaba, y le hizo la vida imposible por una buen tiempo… Creo que hasta que Riko entró a la primaria.

—¡Ayaka!

—¿Qué? — Ella le dio un sorbo a su té— Mentira no es.

Hice todo lo posible para no soltar una carcajada por la situación tan curiosa que estaba pasando frente a nosotros, aun que para Dia no fue posible mantener el autocontrol, tal fue su carcajada que yo no pude controlarme y la seguí; poco después se nos unieron los Sakurauchi. Al final la cena se transformó en un espectáculo lleno de las anécdotas de esa pareja: Desde cuando se conocieron, la declaración, el nacimiento de Riko y una que otra situación cómica que habían vivido a lo largo de mas de veinte años de estar juntos. Tanto fue el tiempo que se tomaron que nos dieron las diez de la noche.

—Gracias por invitarnos a Cenar — Dijo la señora —. Perdón por molestarlos en su tiempo a solas.

—Ay pero que cosas dice — Le respondí un poco avergonzado —Gracias a ustedes por acompañarnos.

—Buenas noches y bienvenido de vuelta a casa, Chika-kun

Con esas últimas palabras, aquella pareja se fue a su casa; sorprendentemente las cosas terminaron un poco más tranquilas de lo que ya me estaba imaginando. Ya estaba bastante oscuro afuera, seguramente tendría que acompañar a Dia. Hablando de ella, se había quedado en la cocina.

—Dia —Dije para llamar su atención

—Si, si, entiendo…— Ella estaba al teléfono, seguramente su familia le había llamado para saber por qué había tardado tanto—No te preocupes, puede decirle a mi amiga si me deja quedarme en su casa. Si, nos vemos mañana.

—¿Todo bien?

—¡Ah Chika-kun! ¿Escuchaste todo?

—Fue sin querer, venia a buscarte para llevarte a casa, pero veo que tenemos un problema.

—Si, resulta que la línea de autobuses dejó de funcionar hace una hora por un problema de mantenimiento, y mi padre no pude venir por mi por que tiene que quedarse en el trabajo.

—Entonces ¿Piensas quedarte con alguna amiga? Si no es problema yo puedo llevarte hasta…

—La verdad es que… Esa "amiga" eres tú.

Silencio, nos quedamos en silencio unos cuantos segundos, hasta que mi cerebro pudo procesar la cosa que me había dicho mi amiga.

—¡¿Qué cosa?!

—P-perdona, es que no tengo a nadie más que pedirle un favor así— Ella comenzaba a jugar con sus dedos, como si de una niña pequeña que hizo una travesura se tratase; independientemente de lo linda que se veía, no podía creer que la rígida, estricta y poco flexible Dia Kurosawa le hubiera mentido así a sus padres.

—Cierto, que somos los únicos del grupo que están por aquí, pero ¿No pudiste ser honesta con tus padres y decirles que te quedarías conmigo? Ellos me conocen desde hace mucho, saben que pueden confiar en que no haré nada indecente.

—No estaba hablando con mis padres, era con Ruby, y no podía decirle que me quedaría en casa de un hombre—Las mejillas de Dia se iluminaron de rojo un poco— Te imaginas lo que la pobre terminaría pensando y la crisis que le daría, y más sabiendo que eres tú con quien quiero quedarme.

—Tu… Quieres quedarte conmigo.

Nos volvimos a quedar en silencio, sin poder mirarnos a los ojos; esas pequeñas insinuaciones que salieron en la conversación no nos ayudaron mucho a mantener un ambiente mas "ligero", sobre todo eso último que dijo.

—Si

—¿Uh?

—Que, si quiero quedarme contigo.

Sentí el calor subiendo por mi rostro.

—Bien, entonces… Pu-puedes quedarte.

—Gracias…