Hola, bienvenidos
Los personajes de Dragón Ball Z no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama. Al igual que los personajes de Resident Evil pertenecen a la empresa japonesa CapCom.
La historia no sigue líneas del tiempo
Facebook: FanFiction Mikashimota Z
Wattpad: MikashimotaZ
PD: Perdón si tengo algún error de ortografía.
PD2: Perdón por demorar tanto
MoonWalker/Otaku/Jacksonera- Is It Scary
Advertencia: Cambio De Narración.
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La noche ya había avanzada y el silencio reinaba el lugar desde hace ya un par de horas, miro donde se suponía estaba la primera camilla encontrándose la cortina que tapaba a quien estuviera acostado allí, sabía que el que estaba en ese lugar era Krillin, así que camino mucho más rápido hasta la tercera cortina corriéndola topándose al pequeño e indefenso Gohan, con un par de vendas en sus brazos, piernas y cabeza permitiéndole mantener fijo los lastimados huesos y que por ende no sintiera dolor al estar inmovilizado. Lo vio ahí, tendido en ese lugar, con sus pequeños labios partidos y secos por la muy segura deshidratación que podría estar presentando en ese momento, sus ojos bailaban de un lugar a otro analizando con más paciencia su ahora no tan pequeño cuerpo ¿Cómo era posible que hubiera cambiado tanto en menos de un año? Su pequeño ya no se notaba tan frágil ni mucho menos se mostraba igual de delicado como recordaba, soltó un leve suspiro dejando escapar una pequeña sonrisa mientras acariciaba uno de sus brazos intentándole dar algo de calor, tomo aire y se acercó a él sentándose a su lado permitiéndose sujetar el vaso cristalino de la pequeña mesa de junto para así con suavidad levantar la pequeña y lastimada cabeza inclinado el cristal sobre sus labios haciendo que el líquido incoloro se deslizara con lentitud por su boca empezando a hidratar la piel seca y sedienta. Solo se necesitó de apenas un par de sorbos antes que el pequeño suspirara aliviado y que ella manteniéndose en ese momento inexistente para el chico apreciara unos minutos más su aniñado rostro. No tardo lo suficiente antes de que su posición se le hiciera incomoda y por ello se levantará con tal lentitud para así estirar su cansado cuerpo, no era la mejor hora de la noche para estar en ese lugar, si bien hace ya bastante una enfermera había insinuado su debido retiro del lugar, sin embargo, había preferido ocultarse en uno de los almacenes teniendo como distracción el tumulto de gente y una bata ordinaria que había tomado en medio del pasillo. Termino de tensar sus músculos y soltando un leve jadeo froto su rostro con ambas manos intentando despabilar un poco mas ¿Y porque estaba en ese lugar? Con un leve dolor de cuello dirigió su rostro hacia el techo donde el tenue color blanco de superficie había pasado a tener suaves tonos azules y hasta amarillos por las luces del exterior, jadeo de nuevo y al cerrar sus ojos las miradas inquisidoras habían vuelto a su cabeza, la manera en la que si bien o mal la habían mirado más de uno seguí inquietándola. Habría sido menos molesto si la discusión con la peliazul no hubiera sido en medio del pasillo. sin duda uno de los momentos más vergonzosos de su existencia.
Jadeo de nuevo y movió sus hombros hacia atrás antes de girarse de nuevo hacia su pequeño, una leve sonrisa casi forzada intento disipar los molestos recuerdos y al extender su mano acariciando la piel pálida como una forma de despedía, por un segundo creyó sentir como él se apoyaba en la palma de su mano, más había sido una caricia tan rápida que no pudo disfrutar más de ese movimiento. Jadeo una última vez antes de salir de ese cubículo dándole el debido espacio al pequeño, retrocediendo a paso lento sin dejar de verle. Al final no tuvo más que cerrar la persiana que le separaba de la insípida habitación. Miro el espacio ahora nulo a sus costados sintiendo un leve escalofrió, la soledad en ese lugar era más que obvia, no entendía como hacia las enfermeras para sentirse tan a gusto en lugares así. Emprendió su camino dejando que tan solo su respiración se escuchara hasta el punto de confundirse con los dormidos pacientes.
—¡Kya!— un leve gritillo le hizo sobresaltar, frenándose en seco al intentar dar otro paso, miro la cortina que precisamente se mantenía a su lado ¿Quién podría estar despierto a esa hora? Era demasiada entrada la noche como para que hubiera alguien despierto aparte de los médicos de planta y ella. Trago pesado y retrocedió sobre su eje solo un par de grados quedando frente a frente de esa molesta cortina, trago pesado y frunciendo levemente el ceño se permitió estirar su mano con tal lentitud que la sombra de sus dedos hacía el movimiento tan extraño, al igual o peor que las películas de terror.
"Vamos, ábrela, en este lugar no hay nada que te pueda asustar..."
Sujeto la tela azulina empezando a jalarla lentamente, dejando que el molesto sonido de las argollas aferradas al tubo superior indicase la apertura de esta, no se movió de su lugar, apenas era su mano quién le iba dejando paso al singular cofre que se mostraba frente a ella ¿Que no existía una camilla un poco más normal? O ¿Es que acaso estaba en la misma habitación de algún leproso? chasqueo la lengua y frunciendo más su ceño abriendo de un tiro la cortina hallando un montón de botones con extraños colores al igual que unos pequeños cables o tubitos pegados a la extraña máquina, más al escanear el lugar con detalle hallo no muy lejos unos conocidos ojos color azabache.
"¿Cómo es que no se acordaba?"
—Goku…— apenas y fue un susurro que escapo de sus labios obligándose a ella morder su lengua y al moreno detener cualquier atisbo de movimiento enfocando sus ojos nerviosos en los de ella.
—H-Hola, Milk…— trago pesado antes de reír intentando mover su cuerpo con algo más de libertad sin llegar a lograrlo.
—Shhh—rápidamente llevo su dedo índice a su boca apretando de forma diagonal sus labios antes de relajar un poco su rostro— Gohan está durmiendo— susurro aún más bajo, mientras su cabeza trabajaba a velocidad luz ¿Debería acercase a hablar? O ¿Desdés su ubicación estaba más que bien? Agacho un par de segundos la mirada antes de morder uno de sus labios y que un leve frio recorriera su columna vertebral.
—Lo siento… pero, estoy muy incómodo aquí…— alzo el rostro sintiendo como sus ojos se agudizaban permitiéndole ver un poco más las leves imperfecciones que ese rostro levemente bronceado tenía gracias a la batalla ocurrida, sin querer había suspirado por mera reacción y sintiéndose algo tonta decidido acortar la distancia quedando lo suficiente cerca de él aunque sintiera que cada paso que daba era casi una eternidad. Se sentía tan nerviosa en ese momento, casi como el primer día que se vieron. Lo miro un par de segundos, casi más que suficiente para saber que no mentía en su declaración, en verdad se sentía incomodo y por los gestos de dolor debía de entenderse que tan delicado debía de estar y más metido en ese lugar.
—Espera...— apretó sus labios antes de dar dos pasos más teniendo que detenerse en el proceso en el que su mano se estiraba hacia él, arqueo una de sus cejas mientras que con sus posas negras recorrían con más detalle la extraña cabina. Cualquier persona podía moverse con suma facilidad ahí dentro, entonces... miro un par de segundos al distraído chico cayendo en una verdad absoluta, Quien no se podía mover era él. Los gruñidos de molestia habían subido de tono y los jadeos eran cada vez más fuerte conforme intentaba incorporarse de ese lugar ¿Qué acaso no le había escuchado? Frunció de nuevo el ceño apoyando una mano con algo de fuerza sobre la cabina, mirándole desde su posición manteniéndose al margen de cualquier atisbo de sobre salto. Ni ella misma entendía el porqué de su actuar en ese momento, más sin embargo no veía otra forma de romper el hielo entre ellos—Calla. No me interesa— apretó sus dientes antes de soltar con más fuerza y alejar la mano de él para apoyarla en su cadera—Quédate quieto.
—Pero...— la réplica le había importado poco, su ceño se había sombreado a tal punto que no pudo sostenerle más la mirada, al desviar su rostro una clase de nudo nació en su pecho obligándola a sentir de nuevo ese molesto escalofrió y como a la vez las ganas de salir habían nacido de un momento para otro.
—No me interesa...— escupió cual veneno antes de dar dos pasos lejos llegando a tal velocidad a la corrida cortina saliendo en un solo giro ante la sorprendida mirada oscura. Lo siento, apretó sus delgados dedos en la cortina volviendo a correrla tapando el lastimado cuerpo del joven, para así salir en menos de un segundo de la habitación. Apoyo su espalda contra la pared sintiendo el acelerado golpeteo de su corazón, como una tenue capa de sudor cubría su frente y sus piernas temblaban.
"No me puedo creer eso ¡No me lo creo!"
Chasqueo la lengua mientras tanteaba con su mano el muro para poder llegar a las bancas no muy lejos de su ubicación, apretó sus ojos sintiendo el comienzo de una molesta migraña y antes de poder sentarse sus piernas había cedió dejándola caer frente a los asientos donde no tardo en apoyar sus brazos para así ocultar su rostro entre ellos.
"¡Soy una idiota! ¿Como pude hablarle de esa manera?"
Sus dientes volvieron a apretar su labio inferior mientras las ganas de llorar nacían a tal punto de que su vista había empezado a estar borrosa, su cabeza picaba y sus manos se habían empuñado con más fuerza ¿Porque mierdas se había comportado de tal modo? Ella más que nadie sentía el deseo de poder abrazarlo y besarlo pero no comprendía el por qué su cuerpo se mantenía recio a cualquier tipo de contacto, hasta con su pequeño debía esperar a su inconciencia para poder acercarse, maldita la hora en la que su autoestima se había venido abajo, no sabía que era peor, si el no poder estar cerca a su familia o ser consciente que más que nada era su culpa ¿Qué estaba pasando con ella?
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A la mañana siguiente después de haber retomado algo de fuerzas de aquellas bancas había decidido ir a la cafetería del hospital, había pasado todo lo que quedaba de noche rondando por los pasillos, claro, sin que los médicos o enfermeras sospecharan de una loca a las tres de la mañana caminado por las zonas de no natos por mera curiosidad y hasta algún tipo de morbo retorcido, apenas como el sol había asomado en el horizonte su estómago empezaba a pasarle factura ¿Hace cuánto había sido la última vez que había comido aunque sea un dulce? No recordaba ni mucho menos le interesaba saberlo, camino casi de modo mecánico hasta esa zona un par de piso antes del sótano donde tuvo que esperar unos minutos donde las personas encargadas del lugar terminaban de alistarse para empezar el servicio en el lugar. Un par de personas se habían sumado a ella más sin embargo cada uno había tomado un rumbo diferente en esa enorme cafetería.
Camino hasta el mostrador observando lo poco o mucho que hubiera fresco en las bandejas, o que por lo menos no llevara tres días en el mismo lugar, pidió un ´pastel de pollo y un café cargado, apenas el pedido estuvo sobre sus manos su estómago no se amaino con tan solo el olor, estaba segura que literalmente estaba muriendo de hambre; camino hasta uno de los asientos lejos de las pocas personas que habían en la cafetería dejando que los rayos cálidos del sol calentaran su fría espalda, como a la vez podía ver perfectamente la parta externa del hospital, observando las zonas verdes que éste tenía, los escasos vehículos trascurriendo por el lugar y los peatones empezando a inundar las calles. Apenas había llevado el trozo de masa a sus labios sintiendo el sabor salado y como este permanecía aun suave y crujiente, el sabor de la carne blanca tranquilizaba su impaciente apetito y el sorbo de café relajaba sus tensos hombros, termino de masticar y al segundo bocado el sonido martillarte de su teléfono celular sonó fuerte y claro llamando la atención de los pocos presentes, tomo algo incomoda el aparato y aceptado la llamada enseguida llevándomela al oído, Sin ver de quien se trataba.
—¿Halo?
—Espero que no sigas molestas por lo de ayer…— la voz del viejo Brief sonó al otro extremo de la línea ¿Es que acaso no podía estar tranquila así fuera un par de horas? ¿Costaba mucho mantenerse lejos de cualquier integrante de esa familia? ¡Eran una maldición!
—¿Qué le hace pensar eso? — bufo exasperada mientras se recargaba en el asiento y le daba otra mordida a el trozo de pan— ¿Acaso está obligando a Hunnigan a rastrearme? — ¿Por qué precisamente en ese momento el viejo mugre decidía llamarla? ¿No pudo ir a molestarla a las dos de la mañana cuando estaba totalmente aburrida en medio de ese hospital? Aunque esperaba que esa agente norteamericana no se prestara para aquel tipo de molestias.
—No—rodo los ojos aburrida mientras estiraba su mano hacia su taza de café caliente— pero Bulma llegó ayer un poco exaltada— un sorbo de café mientras sus ojos se desviaban a la avenida en busca de algo interesante que ver— me imagino que tú sabes por qué— retorno sus ojos hacia su café para luego mirar levemente su alrededor al tiempo que se reincorporaba para poder apoyar uno de sus codos en la mesa.
—¿Bulma? Para nada...— una sonrisa burlona adorno sus labios al tiempo que volvía a tomar de su taza a la vez que levantaba una de sus cejas, aunque su expresión no demostrara gran cosa el hecho de saber que había sido más que una espina para la chica, la hacía sentir un poco más aliviada de aquel extraño malestar; tal como si se hubiera quitado un peso de encima—No tengo por qué saberlo— le dio otra mordida a su comida y sosteniendo con dos dedos el vaso de su bebida la acerco por más tiempo a sus labios, sintiendo el sabor fuerte embargarla de nuevo llegando casi a la mitad. Dejo el vaso de nuevo sobre la mesa masticando lo que aún tenía en la boca mirando por la misma ventana apreciando como el calor de los rayos del sol se filtraban por ella aún más fuerte.
—Entonces si lo sabes— lo escucho reírse y aunque eso logro incomodarla, intento no demostrarlo y seguí masticando lo que le quedaba en la boca.
—No hallo fundamentos en sus palabras, más sin embargo Lo que menos me interesa es hablar de su hija…— una mordía un poco más grande la hizo llenar su boca masticando con más prisa de lo que esperaba más sin embargo su oído se había permitido agudizar como si hubiera captado algo extraño al otro lado de la línea.
—Claro— un par de segundos tardo en continuar dejando escapar un par de suspiros cansados— hace poco salió directo al hospital, me dijo que iría a ver a Goku y a Krillin pero que dudaba poder verlos si tú estaba por los alrededores.
"¿Así? Mejor para mí"
—No me interesa…—otro mordisco y el café ahora estaba llegando al fondo del vaso.
—No debes por qué comportarte de ese modo, Goku y Bulma se conocen desde hace tiempo, mucho antes de llegar a conocerte...— lo poco que había quedado en su boca por poco sale disparada cual proyectil, sus ojos se había abierto y su respiración acelerado de un momento para otro ¿Qué era lo que quería decir el viejo? ¿Acaso estaba insinuando que ella...? ¿Estaba celosa? Debía de ser una broma Sino fuera porque estuvo a punto de morir ahogada por un trozo de pan lo habría mandado al mismísimo demonio en ese instante, mas no obstante opto por simplemente bufar después de recuperar un poco el aliento.
—¿Cree que no lo sé? — golpe un par de veces su pecho mientras intentaba pasar algo de saliva para refrescar su garganta, un leve flash paso por su mente donde la peliazul abrazaba al morocho mientras derramaba un par de lágrimas, apretó sus ojos antes de dejar lo que quedaba de pan sobre una bandejita que había traído con ella y se acomodaba de mejor forma sobre aquel asiento.
—Parece que no— "Cállese" chasqueo la lengua mientras apretaba el puño derecho y sus ojos se achinaban al fruncir el ceño, lo que menos quería era que ese viejo pretendiera burlarse de ella por algo que sabía, pero por obvias razones prefería ignorar.
—No me tomé por estúpida—subió el tono de su voz mientras apretaba la tacita donde había estado antes gozando de su buen café.
—Entiendo, pero aun así debes controlarte..— rodo los ojos exasperada mientras que acariciaba su frente con su mano libre después de soltar la taza de su viejo café ¡Maldita sea! ¿Qué no pensaba callarse?
"Viejo estúpido"
—¿Qué es lo que quiere?
—Ya sabes... trabajo.
"¿Qué? ¿¡Enserio!? ¿Que acaso este viejo no comprendía lo delicado de mi situación?"
—¿Esta loca? Goku y mi hijo están reclusos en una clínica ¿Acaso cree que los voy a dejarlos solos? — río mucho más sobresaltada mientras su pierna derecha empezaba a moverse de una manera para nada tranquilizadora ¿Se estaría frustrando tan pronto?
—No importa, no te necesitan—¿¡Que!?— los demás estarán ahí para ellos…
—¡No me interesa! — Se levantó de un salto de aquel asiento tirando la silla en su proceso— ¡Estaré con ellos gústele o no! — colgó la llamada mientras salía de ese reducido espacio empezando a caminar mediante largas zancadas sin dejar de bufar en el camino ¿Qué creía el viejo ese? ¡Nadir volvería a separarla de ellos! ¡Nadie!
"No te necesitan"
—¡Diablos! — apenas cruzo la puerta de ese lugar no pudo evitar hacer tronar lo huesos de su espalda, no se estaba sintiendo demasiado bien en ese momento—Maldito viejo estúpido— camino hasta la puerta principal del hospital, mostrando el carnet que le habían dado para poder estar en las instalaciones mientras buscaba algún tipo de puesto de fruta cercana, el frio del exterior la golpeo de lleno pero aun así forzó a sus piernas a seguir adelante, corrió hasta un pequeño puesto al otro lado de la calle que apenas estaba abriendo al igual que muchos sitios en ese momento.
—Deme esa bolsa de manzanas— la joven mujer del negocio apenas parpadeo un par de veces antes de acercarle la primera bolsa que había alistado entregándosela a la morena mientras la miraba algo recia por su forma de respirar y el cómo había corrido hacia ella. La chica no presto atención a eso y prefiero dejar un par de yenes sobre la mano de la mujer antes de volver a toda marcha al hospital teniendo una meta ya impuesta casi tatuada sobre su propia frente.
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Abrió la puerta de esa habitación lentamente habiéndose obligado minutos antes a reducir la velocidad de su andar y pretender llegar a ellos como si nada y para su suerte no había ningún tipo de visita inoportuna por el momento, solo los convalecientes quienes aún permanecían en un lapso de ensueño, soltó un suspiro cansado antes de caminar hasta las cortinas de la habitación donde ya se infiltrada la luz del día y el calor mañanero buscando calentar ese frío cuarto.
Las abrió de par en par sintiendo la calidez del día, cerrando sus ojos antes de retomar fuerza y encaminarse hacia los pacientes para apartar de la misma manera las cortinas que les dividían, escuchando de por medio los gemidos y jadeos de molestia por la intromisión de aquella luz.
—Gohan…— camino hacia el pequeño haciendo algo de sombra sobre su rostro— Hijo, es hora de levantarse…— susurro moviendo lentamente una de sus manos sobre uno de sus pequeños hombros, procurando no hacer demasiada presión—Gohan…— con lentitud empezó a abrir sus pequeños ojos, estando estos algo opacos por el aun latente ensoñamiento—¿Hijo? — la aturdida mirada había pasado de momento dejando una reacción de sorpresa a cambio, al igual como su cuerpecito reaccionaba por impulso sentándose en la camilla con toda la velocidad que podía articular.
—¿M-Mamá?— su sorpresa era genuina y ella en ese momento había dejado de sentir algo de opresión, una cálida sonrisa curso sus labios mientras sus ojos pasaban de estar tensos a una tranquilidad absoluta, el color de sus mejillas se hizo presente antes de extender la mano que había tenido inmóvil hacia su mejilla para así sentir su tenue calor—¡Mamá!—se movió rápido pegando su pequeño rostro su pecho deslizando sus pequeños bracitos sobre su cintura aferrándose a la parte trasera de su traje— ...Mamá…— lo escucho Sollozar, su respiración agitar y como leves jadeos empezaban a salir de sus labios, al igual las ganas imperiosas de llorar habían nacido en lo profundo de su garganta, pero se obligó a callar y preferir acariciar sus suaves cabellos antes de si quiera romper aquel maravilloso momento.
—Mi Gohan…— susurro apenas mientras una suave risilla salía sin querer de su boca, aferro con su otra mano un poco más su cuerpecito al suyo mientras dejaba escapar un profundo suspiro como si su alma lo hubiera necesitado hace meses.
Alcanzo a entreabrir los labios antes de que la puerta de la habitación se abriera de sopetón dejando ver la muy conocida figura parada en medio de la puerta con sus piernas estiradas a cada extremo.
—¡Goku!— Su ceño se frunció y por inercia apretó una parte de la bata que vestía al pequeño pero este solo se soltó de ella para mirar por sobre uno de sus hombros.
—Bulma...— la voz semi dormida de Krillin pronuncio con fuerza el nombre de la recién llegada y a la vez se incorporaba para poder estar sentado con mayor comodidad. La morena no evito si quiera rodar sus ojos antes de alivianar su agarre y que su rostro fuera semi oculto gracias al fleco sobre su frente.
—¡Krillin!— hablo de nuevo y después escucho sus pasos encaminarse dentro de la habitación—¡No saben la alegría que me dan verlos bien!— un tic se implantó en si ceja mientras se sentía mucho más extraña que el día anterior.
—También nos alegra verte Bulma— los ojos de la morena se abrieron un poco más mientras que sus hombros empezaban a temblar al sentir algo de molestia nacer en su vientre.
—¡Lo se Goku! ¡Tenía tantas ganas de saber cómo habían amanecido que llegue lo más rápido posible! —La euforia era notable ¿Acaso ignoraba su presencia en el lugar?
"¡Maldita!"
—Cállese…— susurro antes de soltar en su totalidad al pequeño niño que claramente la había alcanzado a oír, levanto con lentitud su rostro mostrando su ceño levemente fruncido y como su respiración apenas se había acelerado, trago levemente siendo consiente que su susurro no había sido tan bajo como había creído; teniendo sobre ella la mirada sorprendida de los demás presentes en la habitación—Esto es un hospital, no una plaza de mercado— hablo mucho más firme dejando de por medio un incómodo silencio después de un leve jadeo de sorpresa por parte de la mujer ¿Enserio no la había visto al ingresar a la habitación? Después de un leve intervalo detallo como lentamente el ceño de esta se empezaba a fruncir y como al tiempo daba un par de pasos hacia la cabina donde había estado recluso el mayor de los Son.
—No tienes por qué mandarme, yo hago lo que se me da la gana…— estrelló su mano sobre esa cabina y le miro retadora provocando una sonrisa ladina de menos de cinco segundos en la morena, mas no le hizo borra el ceño que hasta ahora había permanecido fruncido.
—Bien lo has hecho ya…— sus pupilas azuladas se habían encogido y sus hombros empezado a temblar—es más, es obvio esperándolo de alguien tan escandalosa como tu ¿No? — su rostro se levantó un par de grados con suficiencia mientras acomodaba uno de sus mechones azabaches girándose con lentitud sobre su eje.
—¿¡Quién te has creído!?— aun con un leve dulzor en el paladar deslizo su mano izquierda hacia uno de sus bolsillos mientras la otra iba hacia su cuello oprimiendo el dije con demasiada lentitud, sintiendo como algo se empezaba a materializar en la palma de su mano no tardando ni un parpadeo el sacar lentamente una de las pequeñas navajas que antes se había formado en alguno de sus recuerdos—¡A mí nadie me cay...!— empuño el arma levemente sacándole un gemido de horror y uno de sorpresa a los presentes, se giró sobre sus talones sin antes tomar una de manzanas de aquella bolsa.
—Yo creo que sí hay quien lo logre— no la miro, pero su sonrisa era más que obvia, levanto ambas manos lo suficiente para que todas las miradas siguieran sus movimientos sin rechistar empezando a pelar aquella fruta con avidez para luego tendérsela al pequeño no muy lejos de ella—Come— sonrío tranquilamente volviendo a estirar su mano para agarrar otra de las frutas antes de volver a ver a la chica peliazul —¿Quieres una, Bulma?— hizo un pequeño movimiento del arma entre sus dedos dejando que el filo de la hoja diera con uno de los rayos del sol teniendo un tenue reflejo, fino y filoso. Quizás se viera ridícula o demasiado retorcida para su actuar, pero la satisfacción de verla tragar pesado y que su nívea piel se pusiera más blanca que la propia la hizo gozar más que soltarle algún insulto, quizás ya tenía la manera perfecta de mantener a esa mujercita en línea.
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Bulma se había ido sin decir palabra luego de solo quince minutos de charla con los dos hombres y de vez en cuando lanzaba alguna mirada curiosa hacia la azabache, pero esta se había mantenido al margen, ignorando cualquier atisbo de charla de su parte hacia los extraños, concentrándose más en pelar cada una de las manzanas haciéndosela comer al menos de los Son. Espero a que el tiempo pasara con su debida lentitud y que sus manos pálidas se vieran como un video pasajero, reacciono al ensoñamiento después de casi cortarse y que la puerta de la habitación se cerrara, giro su cabeza sobre su hombro antes de llevar su dedo lastimado a su labio simulando lamer la inexistente sangre.
—¿Mamá? — la voz suave y aniñada del pequeño la hizo girar a verle mientras este dejaba de masticar el trozo de fruta y la escaneaba con preocupación—¿Te cortaste? — la morena alejo con lentitud el dedo de su boca antes de mirarlo y luego mirar al pequeño, tardo unos segundos antes de empuñar la mano ocultando el supuesto dedo sangrante mientras se ponía de pie y le sonreía el pequeño.
—No fue nada— recogió con una sola mano lo que quedaba de cascaras metiéndolas en la bolsa y la pequeña navaja llevarla colgante entre esta— iré a casa por un rato ¿Podrías quedarte a cargo mientras vuelvo? No tardare mucho ¿Vale? — hablo bajo y sonriente al pequeño, este aun con un par de manzanas peladas sobre sus piernas le asintió con lentitud y ella no espero más, soltó un suspiro antes de empezar a caminar hacia la puerta de la habitación, no antes de inmiscuir al moreno en la extraña camilla mirarle por un par de segundos, aunque sus miradas se hubieran conectado no tardo lo esperado antes de ella retirarse completamente del lugar. En primera porque necesitaba algo de descanso y en segunda, sentía la imperiosa necesidad de dejarles solos para que entre ellos hablaran, después de todo ella no había tenido ni la más mínima participación en aquella difícil batalla.
Camino con mayor lentitud, viendo un grupo de enfermeras caminar hacia ella siendo guiadas por uno de los médicos reconocidos de aquella clínica, enarco una de sus cejas antes de seguir por su camino frunciendo los hombros al restarle importancia, seguro irían por algún tipo de practica a las habitaciones continuas de ese piso. Sin más salió rápido y tranquila del lugar accionando una de sus capsulas antes de emprender viaje a las lejanas montañas a las afueras de aquella ciudad.
Apenas como toco el suelo de la Montaña Paoz, aspiro su suave aroma e ingreso a su humilde casa, empezando a escanear la zona antes de tomar un baño de agua fría y recostarse en su mullida cama como hacía semanas no lo hacía, quedando profundamente dormida hasta el día después, donde apenas pudo arreglarse y correr hacia el hospital de nuevo, teniendo que recurrir de nuevo a comer algo de la cafetería y subir a la habitación de los pacientes. Siendo esa su rutina un par de días más adelante; donde en ese trascurso no había sabido nada de aquella chica peliazul ni del viejo padre de esta. Mas no obstante había decidido también llevar algo de libros que seguramente su pequeño hijo agradecería para no quedar tan aburrido en las largas horas de recuperación de ese hospital, aunque para su sorpresa en los últimos días el maestro Roshi había empezado a ir con bastante continuidad siendo el quien relajara el incómodo ambiente entre los chicos y ella.
—¡AAHH! ¡DETENGANSE POR FAVOR! — el tic de su ceja no disminuyó y solo pudo apoyar una de sus manos en su frente, empezando a frotar la zona como si con esa acción la posible migraña no se hiciera notable en ese momento.
"¿Por qué tiene que gritar así?
Miro a su pequeño hijo quien escondiendo su rostro en un libro simulaba valentía, aunque su curiosidad le hacía alzar el rostro pretendiendo ver que era lo que pasaba, giro el rostro al otro lado y el hombre de mediana y baja estatura no eran la excepción, tenían el rostro casi azul y sus piernas no dejaban de temblar.
—Pobre ¿Qué le estarán haciendo?— murmuró el maestro cuando golpeteo su bastón contrario el suelo, los gritos no disminuían y a cada segundo veía mucho más tenso a Gohan y al bajito sin nariz—Bueno, lo importante es que se están recuperando y eso es lo reconfortante.
—¡AAHH! ¡TENGAN PIEDAD DE MI!
—¿¡Que es lo que le pasa!? ¡Ni que lo estuvieran matando! — no soporto más el escándalo, no podía seguir reprimiendo su molestia para algo tan tonto como un pequeño chequeo médico—Solo le están cambiando los vendajes — susurro antes de ponerse de pie justo cuando una de las enfermeras salía de la habitación.
—El siguiente, pase por favor.
—No, yo no tengo heridas tan graves como él, con permiso señorita— Krillin se había bajado del asiento y corrido por el largo pasillo llevando sus manos en alto como si sus delicadas heridas no fueran nada.
—Yo tampoco…— apenas alcanzo a ver la rápida y pequeña figura cruzar frente a ella, arrojando uno de los libros al suelo mientras iba detrás del hombre calvo. La impresión en su rostro tardo un poco en desaparecer antes de ir como un rayo detrás del pequeño fugitivo, sonrió internamente por el hecho antes de acelerar el paso y atrapar al pequeño niño, paso sus brazos por debajo de sus piernas y espalda antes de alzarlo y así volver hacia la habitación de la misma manera, siendo acompañada del maestro que traía a un quejambroso krillin en brazos
—No debes asustarte—susurro al pequeño niño viendo como este se aferraba a sus ropas y empezaba a gimotear.
—¡No mama! ¡No quiero que me curen! — sus piernitas habían empezado a moverse y la enfermera que pensaba recibirlo en brazos solo le miraba sorprendida, Milk soltó un suspiro antes de cambia de posición sus manos dejado al pequeño mirando hacia la puerta por sobre su hombro.
—Mi Gohan no es un niño cobarde ¿Verdad? — le miro de soslayo mientras curvaba una de sus cejas y su mano derecha acariciaba su espalda— deja que te revisen, estoy segura de que podrás con ello— finalizo y extendió el pequeño cuerpo a la joven rubia que con cuidado lo sostuvo antes de llevarlo consigo teniendo que aguantar un par de sollozos y movimientos bruscos, aunque no tantos como cierto moreno había hecho anteriormente.
Un suave sollozo llamo su atención, haciéndola girar hacia su derecha casi mirando por sobre su hombro, allí a un par de metros esta Goku, quien no tardo en alzar la mirada opaca de tantas lagrimas desde esa extraña camilla, se quedó un par de segundos observándolo hasta que este sorbio un poco por la nariz haciéndola reaccionar en su posición, teniendo como impulso caminar hacia él y aunque lo dudara al principio, al final logro acercarse más de lo que esperaba hacer, detallando más ese rostro pálido y húmedo que en ningún momento había dejado de mirarle.
—¿M-Milk?— no le miro y ocultando su rostro bajo su conocido fleco no pudo más que apretar sus mano buscando algún tipo de fuerza o un nuevo impulso que la ayudara en esa situación ¿Por qué había decidido caminar hasta él? —Milk...—trago pesado antes de soltar un jadeo levanto su mano con fuerza llevándola con algo de violencia hacia el moreno quedando a escasos milímetros de su rostro.
—...Eres todo un caso— paso algo de saliva mientras acortaba los milímetros para así, con las yemas de sus dedos poder tocar después de tantos días la piel del chico, el leve corrientazo que logro erizar su piel la hizo tomar una boca de aire antes de buscar esas posas negras con sus propios ojos—no puedo creer que hayas hecho tanto escándalo—su dedo pulgar aunque tembloroso empezó a deslizarse por sus cálidas mejillas sintiendo como el aroma salino empezaba a llegar a sus fosas nasales— por solo haberte cambiado los vendajes— deslizo un poco más confiada los dedos por su mejilla cercana, alejando las lágrimas ya derramadas y que le daban un toque demasiado deplorable al chico.
—Pero me dolió...— gimoteo de nuevo, dejando escapar otro par de lágrimas.
—No es escusa— bufo un segundo, alzo su otra mano y empezó a hacer exactamente lo mismo en su mejilla contraria— ¿Cómo es posible que aguantaras los dolorosos entrenamientos, pero no que te cambien un par de vendajes?
—Es que ellos…
—Eres un llorón…— subió su mirada con valentía apreciando sus ojos oscuros y levemente hinchados, se quedó solo un par de segundos en esa posición mientras sus manos se deslizaban con cuidado hasta sus cálidos parpados empezando a quitar los rastros de lágrimas y que así sus negras pestañas no se vieran tan exageradamente húmedas, trago pesado y sin darse cuenta su cuerpo se había inclinado más de la cuenta y su boca se había quedado entreabierta. Cuando noto su extraña o dudosa posición no dudo en fruncir su ceño preocupada y más cuando el dejo una leve sonrisa curvar sus labios, se maldijo por ser tan débil teniendo que levantarse rápido y girando sobre sus talones marchándose a paso presuroso, aunque alcanzando a oír una pequeña risa por parte de él.
"Esto es el colmo"
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A pesar que el tiempo que estuvo por fuera de la habitación había sido un poco largo, había alcanzado a ingresar al cuarto de nuevo después de un rato, el parte de médico había indicado la exageradamente recuperación del pequeño niño y del chico calvo y que por esa razón tendrían salida en los próximos días, no obstante las buenas noticias no habían sido igual para Goku, él tenía que esperar en reposo por lo menos cuatro meses de los cuales no sabrían si él podría volver a su vida cotidiana completamente. Con papeles en mano había firmado las solicitantes para la internación inmediata y vuelto a la habitación. Lo escucho reír y de por si celebrar de su pronta salud y como ya empezaban a alivianar el ambiente al jugarle alguna broma ah alguien que por ahora no había logrado distinguir por el tono de voz, abrió la puerta con lentitud, simulando leer los documentos, mas no espero que el ambiente se cortara al apenas dar un par de pasos.
Alzo el rostro y hasta la figura de Ox Satán se había congelado al verla ¿A qué horas había llegado su padre allí? Giro el rostro a lo ancho de la habitación encontrando a un hombre de un par de diámetros de estómago exagerados y un pequeño gato junto a un bastón, debía de ser sincera, escasamente había escuchado del maestro Karin más sin embargo de ese otro chico no recordaba nada más, arqueo una de sus cejas antes de cruzarse de brazos y soltar un leve suspiro.
—¿Qué me ven? — su voz había sido más que un golpe en el estómago, los rostros frente suyo se habían desviado y el silencio se había quebrado al escuchar un leve carcajeo de su padre y un bufido de exasperación por parte del otro sujeto.
—¿Qué manera de saludar es esa? Deberías de ser más educada— apenas retorno su mirada al sujeto y entreabrió los labios antes de achinar sus oscuros ojos.
—¿Le conozco? —se había permitido escanearlo, sus ropas extrañas de tonos naranjas al igual que sus ojos pequeños y su alborotado cabello, obligándola a formar una mueca en sus rosados labios ¿En dónde había visto a ese sujeto antes? — ¿Es algún tipo de entretenedor? o ¿Esta en busca de caridad?
—¿¡QUE TE PASA MUJER?! ¡Yo no necesito de ese tipo de cosas! — la morena simplemente frunció sus hombros restándole importancia y dejando la identidad del hombre en segundo plano, se acercó al pequeño Gohan quedando en el piecero de la camilla.
—Entonces ¿Que está haciendo aquí? La sala de emergencias está en el primer piso...— le había parecido escuchar el aire entrar a los pulmones del tipo al aspirar por la boca con suma exageración, pero el maestro Roshi se había interpuesto bastante rápido.
—No es eso Milk, Yajirobe es un conocido nuestro—un par de pasos al frente donde ella prefirió volver a estar de pie, caminando hasta el muro de la ventana donde había dejado los documentos entregados, antes de girarse y verlo al recostarse sobre el muro— él vive en la torre del maestro Karin...— no pudo evitar volver a curvar su ceja antes de mirar extraña ah ambos personajes empezando a analizar una y otra vez las palabras dichas por el mayor de la habitación.
—Así es mujer inculta, además al igual que ellos estuve en esa feroz batalla con ese Saiyajin...— una pequeña sonrisa se dejó escapar mientras bufaba a la vez e inclinaba el rostro hacia uno de los lados.
—¿Enserio? No recuerdo haberte visto por ninguna parte— un pequeño sonido de burla antes de que este empezara a balbucear mientras un tenue tono carmín cubría sus mejillas
—Eso es porque...— el abrupto movimiento de la puerta los desconcentro dejando paso a una despeinada peliazul quien sonreía con euforia.
—¡Muchachos! ¡Prendan el televisor! ¡Rápido! —el maestro fue el primero en acercarse y entablar conversación con ella, mas no obstante la chica le ignoro y prendió el único televisor de la sala, en él se mostraban las imágenes de una extraña nave donde relataban que habían más de dos naves de ese tipo, pero una había desaparecido extrañamente
—¡Esa es la nave del Saiyajin! — la morena miro la pantalla más atentamente dejándose llevar por la curiosidad del momento.
—¿Verdad que sí? — esculco el bolsillo de su pantalón rojo sacando un pequeño control, permitiéndose agitarlo— aunque los científicos tengan la nave a su favor podremos traerla con el control que encontró Krillin.
—¿Estas seguras de poder usarlo? ¿No habrá ningún problema? — el pequeño hombrecito se acercó a la peliazul un tanto dudoso mientras intercalaba miradas con el monitor y el pequeño control remoto, después de la fuerte batalla contra Vegeta este habia utilizado un control igual al que había hallado antes de ir rumbo al hospital y por ende pensaban que quizás ese control sea de la nave en la que había viajado Nappa, o Raditz. El hermano mayor de Goku.
—¿Pero qué estás diciendo Krillin? ¡Si yo soy todo un genio! — Una pequeña risa se escabullo por los labios de la morena mientras miraba a la chica más fijamente, estaba ansiosa por ver qué pasaba— además anoche estuve revisando su mecanismo— se posiciono mejor frente al televisor empezando a presionar un par de botones del control, espero apenas un par de segundos donde este empezaba a hacer unos extraños sonidos antes que en plena pantalla la nave que había estado grabando se cuarteaba antes de explotar.
—¿¡Que!? ¡No puede ser! — su rostro se había puesto mucho más pálido y el pobre Krillin había quedado tendido en el suelo, el estropicio había sido demasiado fuerte y por eso aun no comprendía que había pasado con cordura, era consciente que la pelea con esos Saiyajin había sido atroz y por ende tanto Ten Shin Han, Chaos, Piccoro, Yamcha y Kami-sama había fallecido ¿Qué buscaban con esa famosa nave? Si bien había oído que deseaban ir a Namekusei, pero acaso ¿Ese no era el planeta natal de Kami-sama? ¿Acaso pretendían buscar unas nuevas esferas del dragón? La opción no era mala y era posible que existieran otro, pero no lograba comprender aquello del todo, más sin embargo la angustia que veía en sus rostros la hacían estremecerse de impotencia, alguien como ella no podría ayudarlos en nada.
Sintió una extraña brisa recorrer su espalda al filtrarse por la enorme ventana, al alzar el rostro Bulma se encontraba cada vez más angustiada y aunque no dejaba de susurrar algún tipo de escusa el viento no dejaba de soplar y por ende llamo más su atención al sentir extrañamente una fuerte miraba puesta sobre ellos, retorno con lentitud el rostro a la vez que su cuerpo empezaba a enderezarse donde había estado apoyada.
—Hola...— de entre sus labios se escapó apenas un leve alarido por la sorpresa antes de que sus manos viajan a su boca para acallar dicha acción.
"Es horrible"
Un tipo realmente extraño, de ojos grandes e inexpresivos como su piel totalmente negra se hallaba parado sobre lo que parecía ser una alfombra ¿Pero Acaso no estaban más arriba del doceavo piso?
—¡Mr. Popo! — Krillin había pasado a su lado antes de apoyar sus manos sobre el marco de la ventana, el rostro azulado de la morena aun no salía de la impresión y seguía mirando a la extraña figura frente a ella.
—Necesito que alguien me acompañe, tengo una nave espacial...— el hombre de tes negra volvió a hablar haciendo temblar a la chica solamente con hacerla escuchar su tono de voz, no temía por lo que pudiera hacerle, simplemente era demasiado feo y extraño para sentirse tranquila.
—¿Enserio Mr. Popo? ¿¡Tienes una nave!?
—Tal vez...
—¿Cómo que tal vez?
—Si, tal vez eso sea una nave espacial, por eso necesito que alguien me acompañe. Mr. Popo lo llevara— Krillin alcanzo a fruncir el ceño antes de voltearse sonriente hacia la peliazul a un par de metros de el quien también no había podido sacar la mirada de aquel sujeto.
—Ve tu Bulma...
—¿Quieres que yo vaya? — la peliazul no evito retroceder un paso mientras sus cejas se curvaban hacia arriba y su boca de abría—pero...
—Bulma, tu eres la única que sabe sobre naves espaciales— se alejó de la ventana caminado hacia la chica llegando a su espalda antes de empezarla a empujar escuchando un par de balbuceos por parte la peliazul— si va alguien mas no serviría de nada...
—Espera...— la chica freno su andar a un escaso metro de la ventana mientras giraba su rostro a ver al pequeño hombrecito—¿Es seguro ir con esa persona?— Krillin apenas y frunció el ceño antes de volverla a empujar, la chica se frenó de nuevo quedando más cerca de la morena que de igual manera había dejado su estado de Shock para permanecer con una mano sobre su pecho intercalando miradas con la figura del tipo y las otras dos personas frente a el— Milk— la aludida parpadeo un par de veces antes de recibir los ojos suplicante y una sonrisilla nerviosa de parte de la chica— porque no vas tú, Seguro que podrías defenderte más que yo...
—Bulma...— Krillin volvió a interferir teniendo que empujarla un poco más fuerte casi hasta dejarla pegada contra el marco de la venta.
—Vamos Krillin, seguro la abuela le ira mejor que a mí...— el chico apenas entreabrió los labios antes de ver la figura oscura de la chica que había apretado sus manos con fuerza mientras soltaba un jadeo.
—¿¡A Quien llamas Abuela!?
—¡AY! — el pie de la morena se había alzado con gala y estrellado con fuerza en el trasero de la peliazul haciéndola salir por la ventana teniendo esta que agarrarse de las piernas del extraño sujeto para no caer al vacío—¡No! ¡Me voy a caer! ¡No! ¡No!
—Hmp, más te vale sujetarte con fuerza...— la peliazul giro a verla molesta antes de mostrarle la lengua y separarse un poco de Mr. Popo
—No tengo de otra más que ir, ten mucho cuidado quieres, yo soy diferente a ellos, soy una mujer muy delicada... con cuidado, con cuidado...— la alfombra del extraño sujeto empezó a alejarse solo un par de centímetros antes de desaparecer frente a sus ojos.
—¿Hmm? ¿Cómo lo hizo? — la morena se acercó al marco de la puerta empezando a ver por los alrededores donde no había encontrado ni un rastro de la científica.
—Es maravilloso— el maestro de igual manera se asomó sigiloso y con una cautela extraña en él y era más que obvio el por qué, al sentir una de sus grandes manos en uno de sus glúteos — es una maravilla...
—! Maestro!— Milk se giró con brusquedad antes de estampar una de sus manos en el rostro del sujeto mandándolo al otro lado de la habitación— ¡Es usted un degenerado!
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Al cabo de un rato la morena había abandonado la habitación en busca de agua para las vitaminas que Gohan debía tomar, el maestro se había retirado hacia la cafetería junto a Yajirobe y el maestro Karin, no obstante, había tardado un poco en conseguir algo del tibio líquido aunque no por ello la situación se volvió frustrante, al pasar por uno de los pasillo diviso un hermoso ramo de flores que seguramente habían dejado olvidado sobre una de las sillas de espera, se acercó con cuidado a ellas observando la variedad de flores más la inmensidad de olores que esta poseía, sonrió para sus adentros antes de tomar uno de los pétalos amarillos que sobresalía del juego floral.
—¿Te gustan esas flores? — se sobresaltó al escuchar la voz masculina cerca de ella como al tiempo daba un pequeño saltito hacia un lado antes de ver al dueño de aquella voz, un hombre rubio y de por lo menos metro ochenta y cinco estaba mirándola desde el lado contrario de la pared, llevo su mano libre a su pecho mientras que la otra apretaba el termo rosa que había sacado para llevar algo de agua a la habitación.
—Lo siento, solo estaba mirándolas...
—No te preocupes por eso, solo pregunte si te gustaban— el hombre saco las manos de sus bolsillos mientras empezaba a caminar hacia ella a la vez que sacaba de sobre sus ojos unos lentes oscuros que de igual forma dejaba ver sus ojos color gris un tanto pequeños— no quería incomodarte— al llegar a su lado sujeto el ramo de flores admirándolo de igual manera. La chica curva una de sus cejas un par de segundos antes de pasar algo de saliva y remojar sus labios un tanto nerviosa, en ningún momento lo había visto llegar ¿Acaso habría estado observándola desde que llego al pasillo?
—Bueno, de todas maneras, perdone la molestia...— una leve inclinación de despedida pero que de igual manera le permitió analizar al sujeto un poco más antes de poder retirarse, sentía un aura extraña en ese sujeto y no era para menos.
—Un momento— ni siquiera había dado un paso para alejarse cuando él ya le había sujetado del brazo impidiendo su marcha, ella le miro sorprendida un par de segundos antes de mirar la fuerte mano sobre su delicado brazo ¿Qué le pasaba a ese sujeto? — permítame obsequiárselas...
—¿Perdone? — aun sin alejar su brazo del sujeto se plantó frente a él encarándolo mostrando su descontento por dicha cercanía.
—Si, las traía para mi viejo, pero a él no le gusta ese tipo de cosas— una sonrisa torcida por su parte la hizo apretar más fuerte el agarre del termo en su mano y más cuando el cálido aliento se hizo más notorio por su cercanía—y que mejor que una bonita señorita las disfrute por mi...
—Estoy casada ¿Sabe? — se Safo con fuerza mientras daba un paso hacia atrás y su ceño se fruncía con notoria claridad.
—Oh, Perdone— el hombre llevo su mano derecha hacia sus cabellos peinándolos hacia atrás mientras soltaba una leve carcajada— no quería malos entendidos, solo espero que las acepte— le extendió las flores un par de segundos antes de volverlas a mirar sobre el asiento empezando a alejarse sin dejar de verla solo hasta cuando vio uno de los otros pasillos a uno de sus costados para así perderse de vista, soltó un suspiro cuando dejo de verle y giro a ver aquel extraño ramo, por alguna razón aún seguía llamándole la tención aunque ese hombre hubiera dejado un aura extraña, con cuidado se inclinó a recogerla, dándole una última mirada a ese pasillo antes de volver sobre si con el ramo y el termo en mano.
Aun con el mal sabor de boca decidió tomarse un par de segundos antes de entrar al cuarto donde había dejado a su pequeño, negó con la cabeza y en seguida tomo con cuidado la manilla de la puerta empezando a correrla sin dejar de ver el ramo de flores hasta que se sintió segura de poder entrar a dicha habitación, al hacerlo sus ojos empezaron a buscar al pequeño niño, teniendo la mala suerte de no toparse con él, torció sus labios realmente preocupada, dejo el termo en el suelo y se encamino a los dos dormidos hombres de esa habitación, chasqueo la lengua y su mano izquierda se estrelló con la parte superior de la extraña camilla.
—¿¡A donde se fue Gohan!?
—¿¡Eh!?—el golpe los había despertado ah ambos haciéndolos saltar de sus puestos al tiempo que le miraban sorprendidos—¿Qué pasa Milk?— Krillin había hablado por ambos mientras se acomodaba en la silla donde había estado descansando mientras dialogaba con su amigo.
—Que Gohan no está en su cama— de nuevo golpe la parte superior de esa camilla sin dejar de mirar al pequeño hombre calvo
—¿Qué? Pero si hace poco estaba leyendo un libro en su cama...— el chico giro por sobre su hombro buscando la figura del pequeño sin lograr encontrar nada.
—El pobre aún no tiene fuerzas para caminar...—sus ojos se apretaron con fuerza, la imagen de aquel sujeto surco su cabeza de nuevo teniendo como opción apretar el ramo que aun sostenía en sus manos, miro a los presentes de nuevo y su mandíbula se tensiono—¿¡Que pasara si se le llega a partir un hueso!?— sus nervios explotaron, las ganas de salir en búsqueda de su pequeño crecieron a miles y no tuvo de otra, arrojo el ramo sobre la extraña camilla saliendo como alma que lleva el diablo de la habitación, empezando a recorrer pasillo por pasillo mientras empezaba a llamarle por su nombre. Su voz se volvió aguda y su desespero empezó a aumentar, sus piernas se aceleraron y por ende las ganas de correr, aunque sabía que en lugares como ese era imposible no se lo podía negra, necesitaba a su pequeño y no pararía hasta encontrarlo. Corrió arriba y abajo el hospital entero no teniendo ni las mínima idea de cuanto había tardado, una pequeña gota de sudor resbalo por el costado de su frente justo en el momento que su conciencia la hacía despertar dejándola entre unas escaleras de caracol totalmente sola solo tenido una pequeña puerta a escasos escalones, trago pesado y con lentitud camino hasta allí entreabriendo la puerta con suma lentitud, recorrido el lugar solo un par de metros antes de hallar una pequeña figura caer de quien sabe dónde sobre el suelo, esos cabellos negros y las conocidas ropas la hizo sorprenderse ¿Qué diablos estaba haciendo Gohan en ese lugar?
—Mis piernas ya están fuertes...
—Gohan...— empezó a entreabrir la puerta captando como el pequeño corría hacia una extraña banca y abría el libro que supuestamente había estado leyendo en la mañana—...Gohan. — trago pesado antes de empezar a caminar hacia el pequeño quien simulaba sorpresa al verla ¿Acaso la creía estúpida?
—Mamá...
—¿Qué estás haciendo aquí? — lo corto rápido mientras se paraba a su lado y lo miraba entre dudosa y molesta
—Oh, es que, como es un día muy agradable pensé que sería lindo leer aquí...— sus pequeñas manitos subieron hacia su rostro con todo y libro pretendiendo ocultar su cara por completo. La chica no pudo evitar morder uno de sus labios mientras sus brazos se cruzaban a la vez que sus dedos se clavaban sobre su piel.
"Me está mintiendo, ¡Un mocoso de cinco años!"
Sus manos se apretaron aún más mientras dejaba escapar un fuerte bufido.
"Cálmate, es tan solo un niño, es mi hijo... es mi hijo..."
—Sabes que no debes esforzarte mucho...— sus palabras salieron de entre sus dientes mientras su respiración agitaba empezaba a calmarse, estaba demasiado molesta y aunque pareciera una tontería no le gustaba para nada ese panorama, era su madre y por ende debía de obedecerla, soltó otro jadeo antes de obligarse a suprimir lo visto por el bien del niño y si
mular que nada había pasado, retomo algo de aire y se agacho frente a él mirando fijamente las baldosas frente suyo— ahora mismo te llevare a la habitación...— su rostro había sido cubierto por el largo fleco dejando que el viento lo moviera apenas un par de milímetros.
—Pero, ya me siento bien. No me duele nada...— sus brazos se tensaron un par de segundos antes de girar a verle por sobre el hombro dejando ver un par de ojos carbón realmente amenazadores.
—De ninguna manera, ahora sube— su tono se escuchó calmo más la constante presión en su labio parecería ceder a un próximo corte, ante el constante nerviosismo ¿Qué le pasaba? ¿Por qué no podía dejar de actuar así?
Con lentitud el pequeño se deslizo sobre su espalda, sus manos sujetaron sus pequeñas piernas y lo intento acomodar mejor en su espalda, no dijo nada mas ni mucho menos se giró a verle el resto del camino, sentía su pausada respiración sobre su cabeza más ese pequeño acto no podía tranquilizarla, se sentía endemoniadamente ansiosa y no tenía ni la más mínima idea de cómo calmarlo, parecía que en verdad tenía que ir al viejo Brief, quisiera o no.
Al llegar a la habitación las sorpresas no disminuyeron, la escandalosa voz de la peliazul había aparecido de la nada haciendo frenar su intento de ingreso ¿Acaso había vuelto tan pronto?
—¿Qué pasa Mamá? — miro Gohan por inercia antes de buscar algún rastro de saliva en su boca más al no hallarlo no pudo evitar sentirse más tensa ¿Debería pedir algún tipo de calmante? — Mamá...— chasqueo la lengua e ingreso a la habitación, haciendo oídos sordos e ignorando las miradas sobre ellos, camino hacia la camilla del pequeño depositándolo con cuidado antes de alejarse un poco hacia el enorme hombre que quien sabe dónde se había metido un par de minutos antes.
—Oh, que bueno que encontraste a mi pequeño nieto—el hombre apoyo una de sus manos sobre el hombro de la joven sin llegar a obtener una respuesta de ella— hay buenas nuevas, por favor señorita Bulma, continúe.
—Bueno, como les decía, la nave espacial nos ayudara un monto, es realmente sorprendente, tan solo nos tomara dos meses llegar a Namekusei— la chica realmente se notaba emocionada, sus palabras denotaban la felicidad de por fin haber dado con un verdadero mecanismo de viaje— se podrán ir dentro de cinco días— se giró un poco hacia su espalda conde el extraño hombre de tes negra aún seguía de pie— te lo encargamos, tu iras a Namekusei. Ten mucho cuidado.
—¿Eh? Mr. Popo no puede ir— un gemido de sorpresa y el rostro asustada de la peliazul encarando con preocupación al extraño hombre—No, no, no, no, no, Mr. Popo no puede abandonar el templo de Kami-sama por dos largos años. Perdón...
—¡No digas eso! — el extraño conjunto del hombre de color había sido sujeto para sacudirlo por la histérica peliazul— tu eres el único que puede entender y hablar ese idioma tan extraño, además tu eres muy fuerte y hábil ¡No puedes rechazar a hacernos ese gran favor!
—No preocupar, yo te enseñare idioma de Nameku...
—¿¡Que!?— lo había soltado de sopetón cayendo sentada sobre el suelo mientras un tic nacía en uno de sus ojos
—Entonces tú te encargaras Bulma— Krllin sonrió al tiempo que la ayudaba a ponerse de pie y le sacudía un poco el polvo inexistente de sus piernas—Además, cualquier cosa que se presente, tú te encargaras ya que eres un haz en la mecánica...
—¡Estás loco! ¡No puedo ir a un lugar así!
—Vamos Bulma, esta vez no habrá tanto peligro, solo hace falta que alguien te acompañe...
—Pues ya que has hablado ¡Serás tú quien me acompañe! — el pequeño hombrecito se sobresaltó en su lugar mientras daba un paso hacia atrás— pero Bulma, yo no...
—Ni se te ocurra negarte, Goku aún esta grave y ni muerta pienso ir con el anciano degenerado.
—¡Oye! —al fondo de la habitación se escuchó el reclamo del pobre viejo
—Por favor Krillin...—los ojitos de cachorro no pasaron desapercibidos y siendo quien era el pequeño hombre no se pudo negar.
—Está bien, aunque yo quería tomar estos dos meses para entrenar...— un leve jadeo y el chico rasco su calva cabeza— aún no sabemos cuándo volverá ese Saiyajin y Goku se debe preparar para cualquier cosa...
—...Yo... quiero...— la suave y aniñada voz del infante les hizo girar a verlo, incluyendo a la morena, que con lentitud alzo su rostro y empezó a escudriñarlo con la mirada, sus manitas se habían apretado y su pequeño cuerpo no había dejado de temblar.
—Gohan...— apenas susurro antes de intentar dar un paso. Esperaba que lo que se le había cruzado por la cabeza no tuviera nada que ver con lo que había observado en la azotea.
"Que ni se te ocurra..."
—¡Por lo que más quieran! ¡Llévenme con ustedes! — los ojos de la morena se abrieron como platos mientras sentía que el escaso aire se le cortaba, no lo podía creer ¡No lo creía!
—Que tontería estás diciendo, un niño de tu edad no dice disparates...— la morena se acercó lo más calmada que pudo, pero la fuerte mirada que le dirigió el pequeño la hizo llegar al fino de sus nervios.
—No son ningunos disparates, en verdad quiero ir con ellos— agacho más su pequeña cabecita mientras empezaba con cuidado a correr las molestas sabanas sobre sus piernas.
—¡Detente! — sujeto de igual manera las sabanas haciendo que este la mirada un par de segundos desde su posición— ¡Son dos malditos meses Gohan!
—Perdóname Mamá, pero quiero ir pase lo que pase. Deseo revivir al señor Piccoro con mis propias manos.
—Jpm, es verdad, bien dicho Gohan...— el moreno que hasta ahora había permanecido en silencio hablo haciendo que la morena le mirara en un auge de cólera.
—¡Cállate!— el chico abrió los ojos realmente sorprendido, nunca la había visto tan molesta y eso que había vivido con ella los suficientes años como para conocerla—Gohan— ella volvió su vista al menor mientras apretaba más la sabana entre sus manos— esa no es tu obligación ¡Entiéndelo de una maldita vez!—su padre quien la miraba y observaba sujeto el hombro del hombre calvo y le hizo retroceder, lo más sensato sería no estar cerca de ella.
—Ya te dije que me siento bien Mamá...— el niño al final se sentó al borde de la cama empezando a desenredarse la venda de su cabeza sin siquiera levantar el rostro.
—¡Deja de hacerlo! ¡Compréndelo de una vez Gohan! ¡Tan solo eres un niño! — se acercó un poco más a él sujetando parte de su bata de hospital mientras sus ojos empezaban a cosquillearle— ¡Son dos largos meses Gohan! ¡Casi me muero sin saber de ti por todo un año! ¡No me puedes hacer esto! Hijo ¡Comprende de una...
—¡YA BASTA! — sus brazos se tensaron al sentirse cohibida, sus ojos no parpadeaban y su boca se había desencajado.
La había gritado, frente a todos, su orgullo como madre y persona había quedado en el suelo ¿Tanto se había preocupado? ¿Tanto se había desvelado en cuidar sus sueños por años y así se lo pagaba? ¿Acaso había perdido lo poco que había sembrado en él? ¿Dónde estaba su pequeño e indefenso hijo? ¿Qué clase de mocoso era el que estaba frente a ella?
— Ma...—sus ojos se habían afilado y ocultado bajo su fleco, su respiración se había cortado, su mente se nublo en ese instante y la mano que había sostenido la ropa del pequeño se había ajustado de más mientras que su otra mano apenas y se levantaba un par de centímetros al tiempo que empuñaba sus dedos.
...Ese no es tu hijo...
—MILK— el tono fuerte de su esposo la detuvo y sus ojos que habían tomado un tono carmesí se ocultaron aún más entre su fleco.
—Mamita... este no es el momento para decir esas cosas— no pudo evitar morder su mejilla interna al tiempo que soltaba al chiquillo y dejaba escapar un leve jadeo obligando a su cuerpo a relajarse.
"¿Que mierda estuve a punto de hacer?"
Sus cejas temblaban y su respiración había pasado a ser tomada por su pequeña boca.
—Ellos pelearon desesperadamente por salvar al mundo, es nuestro deber volverlos a la vida, como también pelear con ese Saiyajin... yo... yo quiero...— apretó sus pequeños ojos enfocaron el rostro aun cerca de su madre hallaron en ellos un leve rastro de lágrimas como a la vez una mirada sombría y rotundamente decepcionada dejándolo mudo en ese instante. ¿Acaso habría fallado ya como hijo? El silencio en la sala se volvió tenso y aunque no fue lo suficiente, nadie procuraba si quiera mover un dedo, y menos con semejante pelea entre madre e hijo. Aunque poco después pareció que la morena retomaba su conciencia y el temblor en su cuerpo se hacía presente.
—...N-No... No me interesa...—susurro quedo antes de erguirse queriendo recoger los rastros de su orgullo del suelo y aun con el fleco sobre sus ojos regalarle la última mirada a su hijo antes de girarse sobre sus talones y encaminarse hacia la salida sin que nadie intentara detenerla. Su vida había dado un paso mucho más extremo y no por ellos significaba que fuera bueno.
"No puedo estar más aquí, no puedo, no puedo"
Chasqueo la lengua y apretó a tal punto los dedos de sus manos que en seguida sus uñas se clavaron con vehemencia en la palma de sus manos empezando a escocer como si pequeños hilos de sangre amenazaban con escurrir
"¡Maldita sea! ¡Soy un jodido Monstruo!"
Su rostro a pesar del camino que habían llevado sus piernas no se había levantado, deseaba poder calmar el demonio que tenía adentro, pero no entendía cómo es que no podía controlarse, amenazo a una mujer que solo pretendía hacerla entrar en razón como también estuvo maltratando al hombre que, si bien o mal le había ofrecido una familia, y lo peor de todo. Estuvo a punto de golpear a su hijo. Una sola lagrima curso su rostro y aunque tropezó con un par de personas no se detuvo, salió de ese hospital y sin demora acciono una de sus capsulas tomando aquella extraña motocicleta y emprendiendo refugio al único lugar que podría entenderla, necesitaba hablar con aquel viejo retorcido de su jefe.
La velocidad en la que se movía había sido maravillosa, ni siquiera el par de policías que habían pretendido detenerla lograron alcanzarla y aunque su cabello se revolvió por completo con la presión del aire no le importo, sentía que el ardor en sus mejillas era más que merecida y el poco aire que podía captar sus pulmones era más que satisfactoria, necesitaba relajarse o reprenderse de algún modo necesitaba ambos o sentía que moriría de algún tipo de colapso.
Apenas como llego a la enorme casa guardo dicha capsula antes de escabullirse hasta la puerta trasera de la casa donde ni siquiera espero para sacudir a golpes.
—¡Viejo! ¡Abra la maldita puerta! — un par de golpes más y un medio dormido científico abrió dicha compuesta mientras un pequeño felino saltaba sobre su hombro.
—¿SÍ? ¿En qué le puedo colaborar? — la chica apenas bufo exasperada y de un empujón se abrió paso mientras intentaba con sus manos temblorosas hacer por lo menos un amarre decente a su cabello.
—Esto es una mierda...
—¿Qué te pasa? Creí que no ibas a venir hasta que tu familia estuviera recuperada...
—¡ESO YA LO SE! Simplemente que las cosas no salieron como lo esperaba— cansada y con ganas de llorar la chica se dejó recostar contra la superficie de aquella pared mientras que su mano derecha iba directo a su tabique empezando a apretarlo— siento que me voy a volver loca...
—Ven, es mejor hablar de esto en privado— el hombre sujeto el hombro de la chica empezando a hablar hasta la sala de ese lugar no muy lejos de la entrada de uno de sus jardines— en este momento estoy solo en casa, así que no habrá ningún problema, cuéntame... ¿Qué es lo que ha pasado? — la chica apoyo sus codos sobre sus rodillas mientras que su cabello semi sujeto se resbalaba por los costados de su rostro, su cabeza gacha se ocultaba también y el leve suspiro la hizo querer una siesta de por lo menos dos horas — cuéntame...
—Hoy... Hoy por poco y golpeo a mi hijo...— el silencio se mantuvo un par de segundos antes de que ella continuara con su relato— desde el momento que me entere de todo siento que eh estado bajo presión, cualquier cosa me irrita y no comprendo por qué, siento que gozo al momento de ver temor en las demás personas y eso me asusta, más que tranquilizarme ¿Que se supone que debo hacer? Siento que en cualquier momento voy a estallar...
—Comprendo, tienes un ataque de ansiedad...
—¿Un qué? ¿A qué se refiere?
—No te hagas la desentendida, debiste de estar tan ansiosa que hasta una simple mirada te debió prevenir, es normal en tu estado, a pesar de haber entrenado tu cuerpo aun no eres cien por ciento compatible con el virus, por eso sientes que si no te desahogas con algo no podrás estar tranquila.
—¿Y que se supone que haga? ¿Tengo que matar a una persona para relajarme? ¡Está loco! — bufo exasperada antes de ponerse de pie y empezar a caminar por la habitación como un león enjaulado.
—No exactamente, solo debes buscar alguna actividad que te relaje, el ejercicio sería una buena opción...
—No tengo tiempo para estar metida horas y horas en un gimnasio, necesito algo rápido y conciso, no puedo vivir así, me moriré de algún sobresalto en cualquier momento...— el hombre aun sentado ni siquiera se inmuto, más sus ojos se desviaron aun pequeño paquete sobre la mesa y mientras pensaba si era posible decidió tomar uno de los cigarrillos y llevarlo a su boca.
—Podrías copiarme esto— la hizo frenar y verle mientras que prendía el trozo de papel— Cada vez que me estreso en la oficina, vengo a este lugar y mientras tomo una taza de té fumo algún cigarro, es más efectivo que ir a un gimnasio ¿No?
—¿¡Esta loco!? Yo no puedo fumar ¡No quiero morirme de cáncer! Mi hijo me necesi...— sus palabras se frenaron en su boca antes de siquiera terminar la frase, se dejó caer sobre el sofá antes de que el mismo viejo le tendiera el cigarrillo que hace poco había prendido para el
—Pruébalo, nada pierdes con intentarlo...— lo miro dudosa un par de segundos ¿Estaría bien tomar aquella decisión? No lo pensó mucho, después de todo si fuera por ella ya estaría llegando a la montaña Paoz para hacer cualquier tipo de estragos, pero ¿Qué perdería con intentarlo? Después de todo necesitaba una salida rápida, con duda y con algunos gestos en su rostro tomo aquel cigarro e intentando imitar al viejo un par de segundos antes llevándolo a su boca dándole la primera calada, el humo se pegó a su boca al igual que intentaba tragarlo, pero al igual que muchos primerizos el extraño humo con sabor a mentol la hizo toser y por ende reír al viejo científico.
—No te preocupes, algún día te acostumbraras...
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A pesar que había decidido dejar aquello de lado, no había podido evitar comprar una de las cajetillas de color negro con veinte unidades con un extraño sabor a canela y menta, a pesar que apenas como logro relajarse había retomado rumbo a su antigua casa en el monte, se había internado allí por los siguientes días, no recordaba si habían sido siete o nueve días, apenas y era consciente de la preocupada voz de su padre que le llamaba todos los días solicitando su visita en el hospital, más se había negado rotundamente. Sentía las ansias de ir corriendo, pero esa extraña desazón no se había escapado y lo que menos quería era formar otro escándalo de ese tipo en el hospital, más eso no quería decir que estaba desinformada, aunque su padre le contara las cosas más relevantes el viejo decrepito de su jefe le había estado testeando una que otra cosa que su padre había pasado por alto.
"tu hijo se ira en diez días, deberías ir a despedirlo..."
Negó con la cabeza al creer escuchar la voz de ese hombre, aun no estaba tranquila con ese dichoso viaje y más si iba su pequeño, pero ¿Qué podía hacer? No se sentía capacitada de volver a verle la cara, soltó un jadeo suave y sujetando de nuevo aquella cajetilla del buro de su habitación se permitió caminar hacia la ventana de este mismo abriendo con tal lentitud el empaque para que ese extraño olor invadiera sus fosas nasales, estuvo observando el contenido un par de veces dejando que el débil aroma llegara a ella y aunque pretendió llevarlo hacia su nariz el olor ya no se le hacía suficiente, sentía sus manos cosquillear y como su garganta se secaba con la esperanza de sentir el aroma a lo largo de su lengua.
—Diablos...— chasqueo la lengua al tiempo que apoyaba sus manos en el marco de la ventana y se estiraba hacia atrás dejando su cabeza en medio de sus hombros donde los mechones de su cabello semi-suelto se deslizaban con lentitud—No creo poder aguantar más— podría decir que la culpa de aquello también había sido de ese anciano, apenas como el sabor extraño del cigarrillo de este invadió su boca la extraña sensación de vacío se había instalado en medio de su garganta, no tenía ganas de comer ni de tomar aunque sea un trago de agua, deseaba prender la cajetilla que había escogido para ella y aunque sabía que para su persona era incorrecto ya había perdido la batalla consigo misma. Levanto la cabeza y soltando un jadeo cansado decidido sacar uno de los cigarrillos color negro y esconder la caja en la mesa junto a su cama, con lentitud empezado a caminar hacia la salida de su habitación y de la misma manera hacia las escaleras que separaban las plantas de su casa, al llegar al último escalón pudo sentir el ya tenue brillo solar, su vista se había desviado hacia el ya casi extinto atardecer y como este le permitía ver sus hermosos colores por última vez en ese día, sintió como su pecho se inflaba sin querer y un leve suspiro se escapaba de sus labios, agacho la cabeza un par de segundos antes de encaminarse a la cocina, busco con la mirada a lo largo de los mesones de la misma hasta hallar un encendedor muy cerca del lavaplatos. Trago pesado pero alejando cualquier posible remordimiento decidió ir tras él y ocultarlo en su mano para después desviar su camino hacia la salida trasera de aquella casa, con cuidado se deslizo por el no muy largo pasillo hasta que la sombra de la apenas latente noche se hacía presente, abrió la puerta y dejándola semiabierta se sentó en uno de los escalones que allí habían y retomando las fuerzas miro una vez más el pequeño y delgado trozo de papel y tabaco antes de llevarlo a su boca e intentar prenderlo, no necesito mucho para que la flama amarilla saliera del encendedor y así acercarlo al cigarrillo, espero a que este quemara la punta y así poder succionar levemente el humo que ya empezaba a consumirlo.
Su garganta ardió y sus ojos se tornaron llorosos apenas como el humo se había escapado de su boca y otra parte le había quemado, tosió fuerte mientras que una de sus manos intentaba calmar la imponente tos, miro el cigarrillo una vez más y frunciendo el ceño no dudo en chasquear la lengua. No parecía tan fácil como pensaba.
Hizo el ademan de tirar el cigarrillo al suelo, pero el estridente sonido de su teléfono fijo la detuvo, le regalo una mirada al objeto en su mano y luego al pasillo de su casa, soltó un leve bufido cuando el molesto sonido se hacía presente de nuevo, se puso de pie con tal pereza que estaba segura que el teléfono había sonado por lo mínimo unas cinco veces antes de que ella empezara a cruzar aquel pasillo. Aun con el cigarrillo en mano se permitió descolgar la bocina al estar a menos de treinta centímetros de este.
—¿Diga? —el tono aburrido que utilizo tranquilizo a su padre al otro lado de la bocina.
—¡Hija! Qué bueno que contestas, creí que ya debías de estar dormida, pero veo que no ¿Cómo has estado hoy?
—Papá—No pudo evitar rodar los ojos antes de negar divertida, su padre y sus tontas ocurrencias—Eh estado bien ¿Por qué lo preguntas? — se recostó en la pared de lado empezando a observar como lentamente aquel cigarrillo empezaba a consumirse y dejaba un leve rastro de ceniza sin llegar a desprenderse de este todavía.
—Por nada, solo quería saber— un leve sonido incomodo se mantuvo por lo menos los siguientes veinte segundos en los cuales ella seguía observando el cigarrillo y una de sus cejas se levantaba esperando cual sería la noticia de ese día ¿Goku había intentado huir o el maestro Roshi había manoseado a una enfermera? ¿Cuál de aquellas seria?
—¿Y Bien? — espero un poco más hasta oír el cansado suspiro de su gigantesco progenitor
—Gohan y los muchachos partirán mañana antes de medio día...— sus ojos se abrieron como platos y su boca no pudo evitar quedar entreabierta, un leve flas paso por su cabeza y el incómodo desazón se hizo mucho más intenso, apretó la bocina en su mano mientras su labio inferior era apresado por sus dientes—¿Milk?— trago pesado de nuevo mientras alejaba la bocina de su oído para así retomar el aire en medio de una bocarada, soltó el mismo con la misma intensidad y la mano que sostenía el cigarrillo corrió un par de cabellos de su frente sin que estos sufrieran algún tipo de quemadura, ahí era cuando comprendía que estaba más atemorizada que el día de la discusión en dicho hospital ¿Qué podría hacer? Sentía la impotencia subir por sus piernas obligándola a quedarse estática en ese lugar—Milk.— cerro su ojos al detectar el todo de voz mucho más fuerte que antes salir por medio de la bocina del teléfono, tomo un poco más de aire y llevo el aparato a su oído.
—Si, esto... no se—un leve jadeo escapo de sus labios mientras se acomodaba un poco mejor en el muro tras su espalda— ¿Qué han dicho ellos?
—¿Te refieres a Gohan y a Goku?—su mirada se desenfoco hasta hallar una pequeña miga de suciedad en el suelo, su pie empezó a erizarse y el extraño frio nacer en el centro de su espalda.
—S-Si, ellos ¿Qué han dicho?
—Nada en particular, solo están emocionados por el viaje...
—Ya veo...—paso algo de saliva a la vez que levemente su lengua humedecía sus labios en un rápido movimiento mientras retomaba algo de aire obligándose a parecer más natural.
—¿Hija?— levanto el rostro como si la figura de su padre estuviera frente a ella, pero solo los rayos débiles de la luna empezaban a filtrarse por la ventana de aquella pequeña sala.
—¿Qué pasa?
—¿Quieres despedirte de Gohan? — sus cejas se fruncieron en desesperación y un nudo se formó en su garganta— Se que para ti es duro, pero él es un niño fuerte, seguro sabrá como ajustar todos los inconvenientes que se le vengan a su favor...
—Te recuerdo que solo tiene cinco años, no es un adolescente como lo fuiste tu o yo— mordió su mejilla interna antes de tragarse aquel molesto nudo de su garganta y tomar aire de la misma manera— Es un niño.
—Lo sé, pero debes dejarle hacer esto, tu más que nadie sabes que tu hijo no es el niño más normal del mundo, por algo nacido con esa extraña cola.
—Padre...
—Te comprendo hija, créeme que siendo tu fuera hecho lo mismo, pero es ahora cuando deber permitirles crecer, no siempre será el niño consentido al que habíamos estado acostumbrados.
—Pero...
—Lo llevare mañana para que logres despedirte, descansa— el conocido Bip se hizo sonar, su padre le había colgado sin más, no quiso siquiera detenerse a pensar en su palabra, el punzante dolor en sus cienes había empezado haciéndola debilitarse en ese lugar, sus piernas cedieron dejándola resbalarse por aquel muero hasta quedar sentada en el suelo, la bocina del teléfono quedo colgando a su lado y su cabeza se había recostado hacia atrás.
"No quiero tener que pensar, estoy cansada de toda esta mierda"
Sus cejas fruncidas hacia arriba le hicieron cerrar sus ojos un par de segundos antes de volver a sentir aquel extraño aroma, cansada reincorporo su cabeza al igual que alzaba su mano derecha, el cigarrillo ahora estaba a medias y sin la ceniza que antes se había mantenido pegada a este, relamió sus labios y antes de llevarlo a su boca no pudo evitar soltar un jadeo, aquellas discusiones eran peor que tener un brazo partido.
El humo esta vez no la ahogo como espero más al alejar el cigarro de su boca tomo un leve trozo de aire esperando que eso le ayudara a tragar aquel humo, pero al inspirar el rotundo humo no dudo en escaparse por su nariz haciéndola sonreír un poco antes de soltar lo que le quedaba en la boca. Por lo menos había hecho una calada sin ahogarse.
Tal parecía que era más fácil aprender a fumar que resolver los problemas que le arrebozaban la cabeza.
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Al fin, después de siglos y siglos, en los que no me tome ni la molestia de avisar el porqué de mi inactividad, les suplico que me disculpen, pero todo tiene una razón de ser.
En primera por que como antes había avisado quería Re-Editar Vuelve La Venganza Del Pasado, y pues, así fue (Por si les interesa ir y dar un vistazo) me tomo más del tiempo que preví y además que el capítulo que tenía adelantado se borró de mi base de dato, así que todo quedo en ceros.
En segunda eh comenzado con el estudio de mi carrera universitaria (si, estoy en la universidad, aunque no se note 7n7) y por más que quiera hasta hace poco termine las ediciones y ahora estoy comenzando a retomar las historias, espero que esto no sea un impedimento para que ustedes mis lectores dejen de seguirme (¡Onegai!) así que espero este capítulo les haya gustado y que por lo menos recomponga algo de lo que deje perder. Perdonen.
Pero antes de despedirme sé qué debo hacer algo para recompensar esta falta, así que espero me dejen en los comentarios que actualización quisiera que fuera la siguiente o si desean un especial de alguna pareja (que se me facilite, please XD) ya sea de romance, lemon o terror, Etc. Espero con ansias que esta parte de la nota sea leída, nos leemos en la próxima mis amores, Bye
MikaChan
