Hola, bienvenidos Chicas/os.

Una nueva actualización, después de tanto tiempo y se debe aprovechar la cuarentena, así que espero les guste este capítulo.

Los personajes de Dragón Ball Z, no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama. Al igual que los personajes de Resident Evil pertenecen a la empresa japonesa CapCom.

Facebook: FanFiction Mikashimota Z

Wattpad: MikashimotaZ

PD: Perdón si tengo algún error de ortografía.

PD2: Perdón por demorar tanto

Capitulo: 43 de Dragon Ball Z

MoonWalker/Otaku/Jacksonera- She Drives Me Wild

Advertencia: Esta historia no sigue líneas del tiempo.

XxXxXxXxX

Antes del salir del baño se las había apañado para acomodar las prendas que el moreno le había ofrecido, llevando sus ropas ensangrentadas en una bolsa donde antes había traído alimentos para el moreno, teniendo suerte de que el chico no hubiera ensanchado demás sus espaldas y a pesar que cada año que pasaba desde que se casaron parecía crecer, contaba con la suerte de los Gi que siempre usaba, solo tenía que acomodar las prendas y listo, estas encajaban a la perfección en su figura, solo que con ropas tan holgadas no podía hacerse su tradicional moño, teniendo que optar por el cabello a semi recoger como un par de años atrás, con una coleta floja casi rosándole la nuca. Esa mañana había contado con la suerte de no existir muchas visitas a esa hora del día y por ello el cambio de turno del personal le venía como anillo al dedo, saliendo al compás de ellos solo llamando un par de miradas al salir, pero nada que no fuera opacado por la aun macha de sangre que existía en la acera frente al hospital, una mirada rápida había sido suficiente para detallar que el cuerpo de ese chico ya no estaba ni mucho menos ese platino colar.

"¿Dónde habrá terminado?"

Por inercia llevo su mano al pecho donde recurrentemente sentía el dije, agradeciendo a la deidad que la salvo de ser descubierta, había estado muy cerca, pero decidido seguir su camino apretando progresivamente la bolsa que llevaba en su mano, accionando poco después la capsula de su lindo auto rojo, subiendo rápidamente en él, sintiendo la protección de la superficie metálica donde parecía ser parte del panorama, nada más necesitaba ser transparente para sentirse completamente segura, sin nada que la incomodara. Encendió el auto manejando por la amplia avenida aprovechando la soledad por esas calles a esa hora de la mañana, tardando un poco en salir de la ciudad no importándole ir hasta la corporación Capsule, no en esas fachas, ya tendría tiempo después para hablar con el viejo Brief. Siguió manejando hasta la montaña, viendo el día mucho más luminoso desde su ubicación. Dejando el auto en la entrada de su casa y encaminándose a ella a paso presuroso, escaneando cada rincón al mismo ritmo que caminaba, asegurándose de no encontrar más sorpresas en el camino, suspirando pesado cuando ya se hallaba en la planta superior y sobre su cama con brazos y piernas extendidas, abarcando la inmensidad de está sintiendo la tensión en su cuerpo, como si solo el mullido colchón fuera suficiente para relajarla, uno de sus brazos subió hacia su frente para hacerse mucha más sombra de lo que en la habitación había, cerrando los ojos un par de segundos antes de soltar un suspiro.

"Estuvo cerca..."

Ni ella misma se había esperado esa situación, no tan cerca, no tan íntima, no tan... Peligrosa, si Goku no fuera sido un tercio más perspicaz que ella no le hubiera creído en absoluto, pero debía de darse crédito, ni ella espero llorar de esa manera, el solo verse descubierta y por la persona que menos espera la hizo empequeñecer en su lugar, soltándole la verdad de lo que había hecho y como no había parecido arrepentirse de eso, solo la impotencia la llevo a estar en los brazos de su esposo y llorar lo que en su momento se negó a hacer.

Un nuevo bufido y al girarse en la cama el rose de la frazada fue brusco con su mal herida cabeza, soltando un leve chasquido de malestar antes de incorporarse, la bolsa que había traído estaba aún en la entrada de la habitación, esperando a por ella, mas solo atino a ponerse de pie y caminar al armario, sujetando un par de prendas y llevarlas al baño, empezando a desvestirse y dejar la ropa como un charco sobre sus pies, se miró un par de segundos al espejo y observando más cerca su herida detallando su apertura y como la sangre seca parecía camuflarse bajo sus cabellos, pero no era suficiente con la cantidad que había perdido por esa herida, volvió a resoplar y abriendo las llaves del agua dejo que estas regularan la temperatura de la tina para así darse un merecido baño, espero un par de minutos y ya viendo el nivel de agua suficiente para ella se metió en la tina, dejando que el agua limpiara su cuerpo tenso, recostada en la cerámica hasta que el agua empezar a enfriarse por el tiempo que no dejaba de correr, tomo un poco de aire y se hundió en el agua, masajeando sus cabellos suavemente, quitando el exceso y a pesar que escoció un poco aguanto lo suficiente para sentirse lo suficientemente limpia para salir del agua, tomo una nueva bocarada de aire y quito el exceso de agua de su rostro con algunos cabellos rebeldes, jalo el tapón de la tina y así salió de la tina, envolviéndose con una toalla el cuerpo y otra en su lastimada cabeza, seco sus extremidades poco después colocándose uno de sus trajes de color morado oscuro saliendo del baño, arreglando sus ropas un poco antes de dejar libre su cabello y que este empezara a secarse a lo natural, no era su trae favorito pero era lo suficientemente cómodo para poder andar por la casa. Saliendo del cuarto en dirección a la cocina con la bolsa que trajo desde el hospital, tirando esta sobre el mesón y encendiendo la hornilla del fogón a leña que tenía, atizando el carbón que apenas y soltaba un par de chispas por el contacto, teniendo que poner un par de ramas para que el fuego creciera y así poder arrojar las prendas manchadas de sangre, mientras ponía algo de agua a calentar no tardando mucho para preparar un ansiado té, con un par de tostadas y queso crema, lo comió lentamente sin dejar de ver el fuego quemas las prendas hasta hacerlas cenizas. Sintiendo ese proceso demasiado alivianado, como si nada hubiera pasado.

—Creo que ya es hora... — miro el reloj en la pared y su vaso ya vacío de té aun en sus manos, con el agua restante de la tetera disminuyo el fuego y cerrando la hornilla volvió hasta la habitación, recogiendo las prendas que el moreno le había prestado y peinándose sin mucho cuidado dejando una coleta floja solo esa ves, aun sentía algo de dolor de cabeza así que rebusco en la cómoda del baño sacando un par de pastillas. Bajo las escaleras y tiro las prendas hacia el cuarto de lavado donde aseguro ver que estas cayeron sobre uno de los canastos, camino hacia la cocina por un poco de agua fresca, la tomo y volvo sobre sus pasos hacia la salida, cerrando bien la vivienda camino de nuevo al auto, soltando un leve bostezo y entrando a este volvió a prenderlo conduciéndose esta vez a la compañía del viejo Brief. Tenían un par de temas por aclarar.

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Al llegar allí guardo su auto en su respectiva capsula, caminando a paso levemente rápido hacia uno de los patios del lugar y entrando por una de las tantas puertas de seguridad, no quería llamar la atención, a pesar de que la peliazul no estuviese, su persona no combinaba con las paredes del lugar a pesar de ella venir de una familia adinerada incluso un poco más que la mujer, pero el tener fuentes de oro no era suficiente a comparación con los novedosos inventos de esa familia. Solo un par de minutos necesito para internarse en las instalaciones, dejándola pasar de largo al ya verla un par de veces por el lugar o eso creía, la seguridad parecía no ser algo muy estricto en aquella empresa, mas no le dio mucha importancia, en fin de cuentas no era su casa, solo acelerando el paso hasta llegar al laboratorio del viejo dando un par de golpes en la puerta metálica pareció informar su visita más la puerta solo se deslizo hacia arriba dándole vía libre a entrar, un fuerte ruido desde el interior golpeo sus tímpanos como si al viejo se le hubieran caído tres autos del techo y la extraña iluminación solo incomodo sus ojos hasta que pudiera acostumbrarse, se internó allí sin inmutarle el sonido de la puerta volver a cerrarse, enarcando una de sus cejas y mirando de vez en cuando los extraños aparatos sobre el suelo, pegado a las paredes o sobre algunas mesas, seguramente algunos prototipos que el viejo tenía para construir, un par de pasos más entre el laberinto que formaba tantas máquinas y el pequeño gatito que acompañaba al viejo llamo su atención desde uno masa de metal, maullando apenas audible optando por caminar hacia esa dirección viendo poco después la espalda del viejo con una máscara y maquinaria de soldador.

—Oiga... —Hablo un poco fuerte antes de que este encendiera la maquina y las chispas que escapaban de la superficie metálica la hicieran dar un par de pasos atrás, su boca se torció un poco y mirando alrededor encontró el cable de la máquina, dándole un tirón y que así la soldadura del viejo quedara a medias. ¿Como podía estar tan concentrado con tanto ruido?

—¿Y ahora que le paso? —comento el viejo alzando la máscara de su rostro comenzando a mover uno de los interruptores de la máquina —¿No prende...? —se cuestión a si mismo rascando parte de su cabeza, girando otro par de botones hasta dirigir la mirada al enchufe de este —¡Ay! —soltó la pistola soldadora de su mano y de un brinco se levando del butaco donde estaba sentado llevando una mano a su pecho —¡Casi me matas mujer! —la chica solo atino a rodar los ojos y soltar un bufido ¿Tan siquiera se había dado cuenta de su llegada?

—Necesitamos Hablar —se descruzo de brazos al tiempo que el viejo soltaba un suspiro cansado, sacándose la cascara de su cabeza y dejándola sobre el asiento, señalándole un camino antes de él retomar el andar siendo el guía en esa cogestionada zona hasta llegar a una enorme computadora con un par de asientos y el escritorio atestado de documentos.

—Milk, sé que lo que te dije ayer fue algo sorpresivo y...

—Pensé que estaría más preocupado, pero veo que no —se sentó un tanto brusco sobre uno de los asientos apoyando su codo derecho sobre uno de los brazos de la silla dejando caer su cabeza hacia su mano, más el viejo al verla solo opto por soltar otro suspiro y tomar asiento al igual que ella, pero estirando sus manos al enorme teclado —¿Qué está haciendo?

—Quiero que veas... —susurro mientras en la pantalla las imágenes que tenía guardadas desaparecían y se mostraba esta vez una carpeta sellada con un par de alertas ante un posible intruso que con solo llenar el espacio a indicar cual contraseñas dejaba de importunar sobre la carpeta de información, quisiera o no el entrar al sistema del viejo sin conocer sus tácticas sería un juego peligros —Te veo mucho más relajada de lo que esperaba, a pesar que estuviste a punto de morir —la morena parecido volver en si mientras las palabras del viejo parecían repetirse en su mente haciéndola chasqueo la lengua un poco más tarde, tentándose a soltarle algún improperio —pero en fin, ahora estas aquí... —la imagen de un expediente golpeó sus rostros y la fotografía del hombre que la había estado acosando en el hospital se vieron enormes en la pantalla —Su nombre es Kleen Therla, un huérfano de la ciudad del sur de california—la apariencia del hombre era relajada y hasta incluso cálida, nada que ver con la última expresión llena de odio y frustración del joven.

—¿Cuándo se infectó? —la morena lo miro de soslayo y sin importarle también se acercó al teclado, haciéndole zoom a los datos de aquel hombre buscando algún indicio o información.

—Ocho meses antes del desastre en Raccoon City, Annette Birkin con su esposo había estado experimentando hace tiempo con humanos y el chico parecía no dar resultados con ellos, por eso lo dieron de baja poco después, pero no era una opción botarlo a la calle así... una subasta a las compañías interesadas en el desarrollo biotecnológico fue suficiente para deshacerse de él, se vendió, por supuesto no muchos asistieron directamente, así que no fue difícil traerlo a Japón.

—¿Qué no se supone que esto no debería pasar?

—Los responsables de Umbrella querían recuperar el dinero invertido, aunque los Birkin se negaron, no estaba en negociación para ellos — soltó un suspiro y cambio la imagen que la chica estaba mirando, abriendo una nueva pestaña —cuando lo traje creí que también había perdido la inversión, a pesar de las pruebas y los análisis, el chico no arrojaba resultados, parecía ser un ciudadano del común, solo por su historial lo mantuve un tiempo más aquí, pero sucedió la infección en Raccoon y como terminaste envuelta por esto, hasta que tu regresaste pude hacer algo, un catalizador potente se pudo crear con las muestras de tu sangre infectada, era lo que necesitaba para hacerlo reacciona... pensé que dos agentes sería más beneficiosos que solo uno.

—¿Él sabía de toda la mierda que le estaban haciendo? —la morena apretó una de sus manos mientras el informe en la pantalla seguía arrojándole datos del hombre, miro fijamente y allí se mostraba la edad aparente del chico, a pesar de no serlo, se veía más joven de lo que aparentaba, pero al parecer una enfermedad poco conocida había sido la responsable que hubiese caído en las manos de esos científicos de Umbrella.

—Era un huérfano ¿Qué esperabas? Había vivido demasiado mal, como para quejarse después de una posible solución, nunca se negó a lo que hacíamos, incluso parecido estar a gusto, pero hasta el último experimento todo cambio —de nuevo las imágenes en la computadora cambiaron y esta vez un pequeño video de vigilancia aparecía como parte del archivo, no tardando mucho para que la joven lo reprodujera, observando como el joven parecía gritar de dolor y sujetarse la cabeza para después caer de bruces como si quisiera vomitar, rodando en el suelo mientras su manos esta vez iban a su pecho como si algo quisiera atravesarlo, más un movimiento más y aquella cosa pareció empujarlo, dejándolo bocabajo mientras una extraña extremidad salía de su espalda, casi como una mal deformada extensión de su columna.

—¿¡Qué le sucedió!? —trago pesado mientras las imágenes de su reciente encuentro se hacían más notorias con esa información, aquella cosa que la ataco era el resultado de los experimentos del viejo.

—Al mesclar parte del virus G en él, encontramos otro patógeno, los Birkin también habían probado experimentos con animales poco comunes, por eso la reacción en el chico era más tardada, pero cada día que pasaba nos era más difícil controlarlo, su cuerpo a veces parecía quemarse y sus extremidades dejaban de funcionar por un tiempo, siquiera sedándolo podíamos alejarlo del dolor —los ojos del viejo se apretaron un par de segundos, volviendo a mirar el archivo y dándole de nuevo cambio al documento, mostrando las fotos del joven en bata blanca, con su cuerpo casi deformado y las manchas de sangre que ensuciaban la pulcra bata —poco después a medida que tu avanzabas podíamos entender más de él, la transformación de Kleen era más lenta y hasta casi el triple de tortuosa que la tuya, los experimentos previos en su cuerpo hacían de anticuerpos y por eso cada avance era un asomo a la tortura.

—¿Por qué no pararon? — la joven estrello su mano sobre la superficie del teclado cerrando de golpe el archivo que el hombre había estado enseñándole —¿¡Pero que!?

—No te enojes Milk, hicimos lo que pudimos por él, intentamos revertir todo, pero no era algo tan fácil y aunque pudo manejarlo mejor, cada día nos decía que sentía como si el cuerpo se desmoronara en su interior, no sé hasta qué nivel pudo llegar el dolor, pero muchas veces estuvimos a punto de perderlo.

—Fuera sido mejor, ese hombre no merecía morir así... —la joven agacho la cabeza, más el mayor solo abrió sus ojos y carraspeo su garganta, tomando un trago de café de la taza que había dejado en la mañana sobre la mesa.

—Entonces te deshiciste de él, creí que era solo habladuría de los agentes...

—¿De qué habla? Como puede ser posible que...

—Milk, Cuando te envié por la muestra a Raccoon el parecido calmarse y su avance estabilizarse y no ser tan destructivo como venía siendo, aunque no lo creas nosotros mismo nos sorprendimos de eso, el chico pareció estar como en un principio, colaborativo y silencioso, todo estaba bien, pero en un descuido asesino a tres científicos y cinco guardas, se había vuelto loco de un momento para otro, agradecí no estar en el laboratorio en ese momento, porque según los demás él solo estaba buscándome, pero en ello encontró tu expediente en la oficina que tengo en el laboratorio.

—¿Agradecer que? ¡Es su culpa que ese hombre fuera empeorado y asesinado a esa gente! ¡Por poco lo hace conmigo! incluso pensaba hacerle daño a Goku ¡Él no está en condiciones para enfrentar nada, viejo idiota! —joven se levantó brusca del asiento sujetando las solapas de la bata del hombre, mientras lo mecía con algo de violencia.

—No pensé que lo fuera a tomar, pero la Foto de Chi-Chi estaba sobre el expediente y mientras archivaba tu trabajo lo deje sobre la mesa, no creí que esto fuera a pasar, pero así fue, se llevó tu expediente y empezó a buscarte —su voz parecido descender un ápice pero sus palabras salían rápido de su boca y sus manos se habían alzado a sus costados en posición de rendirse, mientras una gota de sudor bajaba por su mejilla — no quería inmiscuirte en esto porque sabía que me culparías, pero al final no tuve de otra cuando nuestros agentes lo vieron rondando la ciudad, creí que quizás había dado con la Corporación Capsule, pero creo que solo te descubrió...

—Él no sabía quién era y aun así me persiguió —lo soltó bruscamente, arrojándolo sobre el asiento donde había estado pocos segundos antes.

—Según la información que tenemos —arreglo sus ropas y se acomodó mejor en el asiento — tanto tu como él pueden reconocer el virus donde sea que este y más si alguien está infectado, por eso creemos que él empezó a acecharte — la joven llevo sus dedos a la cabeza sintiendo la migraña pulsar sus sienes ¿Acaso la creía estúpida? Seguramente una foto de su cara también estaba anexa a su expediente—sé que estuvo a punto de hacer algo terrible Milk, aunque no lo creas, la muerte para mi es algo difícil de manejar.

—¿Usted cree que para mí no? Nunca antes había tenido que asesinar y tuve que hacerlo por su culpa... —soltó un suspiro y limpiando el leve sudor en su frente volvió a mirar más tranquila a ese hombre, tenía que estarlo, a pesar de todo ella había aceptado ese camino — sé que este trabajo lo conlleva, pero no espere ver esto... tan... — freno sus palabras recordando la mirada de su esposo al haberla salvado de la inminente muerte que el chico tuvo que soportar— tan cerca de nosotros...

—Es una pena que todo allá acabado así —un leve suspiro escapo de sus labios mientras palmeaba sus piernas — pero era lo mejor, tu vida o la de él, era algo de no escoger...

—Entonces he de suponer que sabe por qué quería asesinarme...

—...Sinceramente no —acaricio su bigote mientras miraba hacia otro lugar — supongo que sintió envidia de ti, eres lo último que tenemos en el laboratorio y quizás al verse superado no pudo resistirlo, después de todo creo que me veía como una figura paterna —una gota de sudor resbalo por su frente mientras sus ojos daban vuelta ante la absurda declaración.

—Es absurdo —su cuerpo se incorporó del asiento mientras acaricia sus cabellos empezando a sentir el ahogo de estar encerrada en ese lugar ¿Por qué diablos hacia tanto calor ahí? —¿Qué se supone que vamos a hacer ahora?

—No te preocupes por eso, menos mal no te despegaste del collar y pudimos rastrearte después de que cortara la llamada, así supimos que estaban juntos.

—¿Entonces usted tiene el cuerpo?

—Por el momento no, el Hospital reacciono rápido y lo tienen bajo observación, apenas hemos aludido a los medios de información y a los curiosos que llegaron al lugar, al hospital tampoco le convenia un escándalo así —sus brazos volvieron a cruzarse ya por inercia, comprendía el proceso, había pasado muy poco tiempo para que todo quedara como si nada hubiera pasado y eso también le convenia a ella de cierta manera, a pesar de tener que estar en vilo por cualquier futura situación.

—Bien, supongo que debe estar en la morgue —susurro para sí misma, mordiendo su mejilla interna dando dos pasos por el camino que llevaba a la salida.

—¿Por qué? ¿Qué vas a hacer? —el hombre la detuvo mientras sacaba un chicle de su bolsillo y lo metía a su boca. La chica lo miro por sobre el hombro y pensando si lo mejor era decirle la verdad hizo que el silencio se alargara, después de todo el collar era asunto totalmente suyo, aunque fuera de propiedad del viejo.

—…Perdí el dije... —dijo suave al final dándose por vencida, mirando al mayor que no tardo en dejar caer el chicle de su boca ¡Qué asco!

—¿¡QUE!? ¿¡Como es eso posible!? —Esta vez fue ella quien le restó importancia mientras alzaba sus hombros y su boca se apretaba ante una pequeña mueca.

—Lo perdí en medio de la pelea, pero ¿No que estaba rastreándome? —su ceja volvió a arquearse mientras el mayor sentía esta vez la incomodidad y se hacia el de la vista gorda, tosiendo de nuevo y mirando a la enorme pantalla a un costado suyo.

—Si, si, solo que no pensé que lo fueras a perder tan rápido... —soltó un jadeo cansado volviendo a tomar asiento frente a la computadora jalando el asiento con sus piernas y tecleando rápidamente buscando la señal del collar, donde el satélite volvía a indicarle la posición de la chica, el hospital, ese lugar donde la joven había visitado las últimas semanas volvía a aparecer en su radar.

—¿Y bien? — el hombre la miro por sobre el hombro sin mucho ánimo, queriendo tirar de una de sus orejas, más la sonrisa burlona de la joven solo lo hizo volver la mirada para no fruncir más el ceño. Era de más suponer que ella también se esperaba tal resultado.

—Me estas complicando más las cosas — se masajeo una de sus cienes para con su mano libre abrir con cuidado uno de los cajones que tenía cerca, rebuscaba en medio de arrumes de papeleo.

—Déjelo así, recuperare el dije esta noche.

—Obvio que tienes que hacerlo, aun así, prefiero prevenir cualquier cosa —Alego el viejo sacando una pequeña tarjeta de acceso de entre un no muy cuidado estuche—La ventaja de ser un haz en la tecnología me permite hacer esto —se volteo hacia ella montándole la metálica tarjeta que solo tenía las iniciales de la compañía grabadas—Con esta tarjeta podrás pasar las puertas de control sin ningún problema, pero solo funciona con la compañía.

—Entonces no me sirve de nada —bufo mientras rapaba la tarjeta y miraba ambos lados aun con la mueca sobre sus labios.

—No en el hospital, lo remodelaron con ayuda de la Corporación Capsule, así que será fácil, solo infíltrate como se debe, las cámaras de seguridad son cuento aparte, aquí me encargo de eso.

—Si, claro — negó por inercia mientras guardaba la tarjeta en su bolsillo —En fin, aparte de eso también necesito otro teléfono.

—Eso lo supuse, te avisare cuando esté listo —la chica asintió y salió de la oficina del viejo, permitiéndole a este soltar un jadeo de cansancio cuando se vio solo en ese lugar.

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Cuando se vio fuera del edificio acciono su auto para llevarla rápidamente al hospital, no tardando mucho en llegar por la no muy extensa distancia entre la compañía y el centro de salud, comprando un par de bolsas de fruta en una de las tiendas al otro costado de la calle, al menos tenía algo con que presentarse, con lentitud volvió a la entrada, esta vez solo viendo la sombra de lo que en su momento fue un charco de sangre.

—Lo habrán lavado seguramente... —susurro para si pasando la puerta automática llegando a la primera recepción, registrándose antes de encaminarse a uno de los ascensores mientras sus ojos escaneaban los innumerables pasillos antes de que el artefacto llegara a su planta y así poder quedar dentro de este, nuevamente admirando el exterior marcando sin mucho interés el piso 13 del hospital

"Ese bastardo te lastimo... si fuera estado ahí, también lo habría matado"

La magnitud de esas palabras llegó a su cabeza de un solo golpe, la conversación había quedado en Stand-by, después del incidente de la noche, no hablaron de más y se mantuvieron en silencio todo lo que tardo la noche y madrugada, el moreno no había hecho más preguntas, simplemente había asimilado lo que había visto y hato cabos, no cuestiono más y dejo que la culpa se apartara de su conciencia ¿Qué le diría al volverla a ver? ¿Le preguntaría de nuevo que paso? ¿Lo dejaría pasar como esperaba? O simplemente quedaría pendiente para el futuro, su cuerpo está temblando y su garganta estaba seca, ansiosa por saber que pasaría al encontrar esa mirada cándida e inocente. El timbre del ascensor alerto su llegada a ese piso y dudosa salió de este caminando a pasos calmos de nuevo ¿Qué hora era? Sabía que ya era tarde, había tomado mucho tiempo en ir hasta la montaña y arreglarse, volver a la ciudad y hablar con el viejo Brief y luego ir hasta ahí, el día no era eterno, pero aun así lo había hecho rendir tanto como podía, pero que tanto podría soportar antes de volver a la tranquila de su hogar, lejos de las miradas curiosas y las sensaciones molestas que su cuerpo le obligaba a sentir. Soltó un suspiro y corriendo la puerta de la habitación donde había pasado la noche dejando que el sol de media tarde iluminara gran parte de la sala. Sorprendiéndose a verla ya no tan llena de pacientes como el día anterior y aunque eso no le tranquilizara de alguna manera la hacía sentirse aliviada de no tener que llegar a ese cuarto y ser recibida por tantos ojos curiosos.

—¿¡Donde se supone que se fue!? — la voz del doctor llego rápido a sus oídos, sus pasos se aceleraron y al llegar al cubículo donde el moreno había sido instalado la sorpresa no pudo evadir su rostro, la cama estaba completamente vacía y las vendas estaban tiradas sobre el suelo.

—¿Qué demonios? —la morena bufa por lo bajo captando rápidamente la mirada insólita de su padre y el médico, mientras el viejo maestro de lentes miraba hacia otro lugar fingiendo una leve tos —¿¡Donde esta Goku!?

—Señora Son, lamento que algo así halla pasado —el medico dio una pequeña reverencia mientras la chica posicionaba sobre las sabanas las bolsas de fruta que había comprado —No puedo darle una respuesta...

—¿¡Donde se supone que estaban las enfermeras!? —riño al médico apenas elevando el tono de voz —¿¡Donde estaban ustedes dos!? ¿¡Papá!? ¿¡Maestro!? —la mirada que les dirigió a ambos adultos los hizo encogerse en su lugar, más ninguno de los dos hablo.

—Señora Son, sé que no se lo comentamos, pero no es la primera vez que el señor Goku intenta escaparse del hospital, pero esta vez nos ha ganado.

—¿¡Como que no es la primera vez!? —su ceja derecha parecido casi llegar al techo al curvarla aún más molesta, ahora entendía por qué el joven había aparecido la noche anterior con el Gi puesto y aunque lo agradecía sabía que el moreno no estaba en las mejores condiciones para escapar con el cuerpo tan comprometido ¡No debió dejarlo solo! Y menos si el maestro Roshi estaba cerca, sus ojos se apretaron frustrada antes de apretar el puente de su nariz, sin dura era el colmo del descaro.

—Haremos lo posible por encontrarlo, no pudo haber ido muy lejos en su condición.

—Bien —soltó sin mucha gana mientras el medico se despedía y prácticamente corría hacia el pasillo, sin embargo, la joven al alzar la mirada solo negó con la cabeza mientras su boca se torcía —Estará contento maestro...

—¿Cómo que contento? ¿Yo que hice? —el cinismo en sus palabras la irrito y su mano no pudo evitar sujetar una de las frutas y arrojarla a la cabeza del mayor —¡Ay!

—¡Goku se escapó con su ayuda! ¿Quién más podría traerle un traje de combate si no es usted o yo? —la morena levemente mostro los dientes mientras soltaba un bufido —¿¡Cree que la instalación de Goku, Gohan y Krillin fueron gratis!? —su mano se alzó de nuevo con otra fruta en amenaza, más el viejo solo interpuso sus manos mientras soltaba un leve chillido.

—Entiende mujer, Goku nunca ha estado postrado en cama tanto tiempo y le es muy difícil aguantar hasta que las semillas del ermitaño estén listas.

—¡Eso no es escusa! —la pera se estrelló en su frente haciéndolo caer de bruces — ¡Viejo decrepito!

—Hija por favor —su padre posiciono una mano sobre su hombro mientras sus cejas se curvaban hacia arriba —No es el momento de culpas, debemos encontrar a mi nuero... —sonrió apenado mientras las miradas y los cuchicheos de los otros pacientes iban más que dirigidos a ellos.

—...Esta bien —exhaló un suspiro apoyando las manos en sus caderas —Yo iré con el maestro a buscarlo en las montañas, si es como él dice habrá ido a entrenar —comento mientras miraba molesta el viejo de lentes sentado sobre el suelo — tu quédate aquí y avísanos cualquier cosa —el mayor asintió mientras la joven volvía a caminar hacia la salida del cuarto —¿¡Se va a mover anciano sí o no!? —su voz sonó mucho más fuerte sobresaltando al maestro Roshi haciéndolo correr tras ella hacia la entrada del hospital.

—Lo encontraremos rápido muchacha... —masajeo su frente y su bastón apenas golpeteaba el suelo.

—Mas le vale maestro... —su voz sonó amenazante y a pesar que no se cruzaron más palabras, la salida del hospital estaba despejada y con ello el hombre activo la nave que siempre llevaba con él, esa máquina enorme que en su momento vio cuando fueron a buscarlos por primera vez, donde el amargo invadió su boca al ver a su hijo y esposo mal herido. Al subir a la maquina el hombre se ubicó a su lado, dejándola como piloto de la nave alzando rápidamente vuelo —¿Hacia dónde? —comento suave mientras comenzaban a sobrevolar la ciudad.

—Eh, pues no lo sé...

—¿¡Como que no lo sabe!? —esta vez si no tuvo cuidado con su tono de voz y sus ojos parecieron abrirse un par de milímetros —¡Usted es el que sabe sentir el Ki! ¿¡Por qué más cree que lo traje conmigo!? —el cuerpo del viejo había quedado encogido sobre el asiento mientras una gota de sudor bajaba por su mejilla ¡Que carácter!

—Está bien, está bien, no debes de enfadarte así Milk, solo tienes que hablar —Acomodo sus anteojos y alargando el cuello empezó a mirar por los costados mientras soltaba un leve sonido casi por inercia como si este le ayudara a concentrarse, porque aunque había pactado con su alumno de no decir hacia donde se dirigía, sabía muy bien que no podía arriesgarse con el carácter de la chica porque sería peor para ambos, ya habían sido descubiertos y no quería alargar más de cuenta la reprimenda que este sufriría, aunque...

—Si no me lo dice, lo hare pagar la cuenta de todo el maldito Hospital... —amenazante y directa fue su afirmación, solo siendo suficiente que otra gota de sudor bajara por su mejilla y el báculo que el hombre siempre llevaba rápidamente le indico la dirección.

—¡Por allá! —La joven soltó un suspiro de satisfacción y comenzando a acomodarse en su asiento pisando el acelerador para seguir velozmente las indicaciones del viejo, sin embargo, ahí fue donde se dio cuenta de un pequeño detalle, debía aprender a sentir el Ki, no estaba de más estar preparada por cualquier eventualidad, podría cuidar de su familia y un poco más, le vendría de maravilla para su nuevo empleo.

Poco más de dos horas de viaje tuvo que soportar las miradas lascivas del viejo y los comentarios fuera de contexto, estaba segura que si escuchaba otro comentario de esos lanzaría al anciano de la altura en la que estaba, no le importaba matarlo si con eso lograba callarlo, sus manos cada vez parecían apretarse más al volarte de la nave y su pierna izquierda temblaba inquieta sobre el pedal en el que se apoyada y sus hombros escondían su rostro, sin dejar ver su ceñudo rostro, estaba segura de querer darle la golpiza de su vida.

—Entonces Milk ¿No piensas contarme como va tu vida marital con Goku? —un tic irrumpió el temple de su ceja derecha y las montañas de picos marrones y naranjas se le empezaban a mostrar tentadoras para estampillar a el viejo libidinoso —Seguro está muy bien, yo mismo me encargue de enseñarle lo que se debe a ese muchacho...

"Viejo Mañoso"

El sonrojo en sus mejillas habría de preferirlo por la vergüenza y no por el aguante de respirar para no insultarlo, hablaba más de lo que debía y más con esas incongruencias, solo Goku y ella sabían lo mucho que tuvieran que padecer por la absurda timidez que en los primeros meses de su matrimonio.

—A usted que le importa, no es asunto suyo —la joven simplemente bufo exasperada mientras giraba el volante para rodear una montaña y así ver una amplia llanura con un par de enormes rocas esparcidas por el césped.

—Se que debe ser vergonzoso para ti hablar de eso, pero soy su maestro y debo ayudarte en cualquier inquietud —la joven solo había torcido sus labios, pero el viejo maestro se había acercado de más a ella ¿En qué momento se había levantado de su asiento? Una de sus viejas y callosas manos se posicionaron bajo su brazo, deslizándose por su costilla hacia su seno derecho —¡Ay! —el brazo de la joven se disparó hacia el rostro del viejo al reaccionar por su tacto y sentir como su estómago amenazaba con volcarse.

—¿¡Qué diablos le pasa!? —la joven giro a verlo con el ceño fruncido y su mano derecha empuñada a excepción del dedo medio, mientras el viejo había quedado pegado al vidrio del costado derecho de la nave con el codo de la joven marcado en el rostro —¡Si lo vuelve a hacer le arrancare la cabeza! —amenazo volviendo su rostro al frente mientras el viejo apenas exhalaba un suspiro cansado y daba media vuelta pegando el rostro a la ventana.

—Que genio, no respetan a un viejo como yo... —el mayor acaricio su rostro un par de segundos, era conocedor del mal carácter de la chica, más nunca espero que esta lo golpeara tan pronto y aunque no era la primera vez que una mujer lo hacía no se había esperado semejante golpe, sin duda tenía más fuerza de la que esperaba.

—Jmp, ahí esta... —El mayor parpadeo al oírla de nuevo apenas sobresaltándose y buscando los ojos de la joven para poder captar la imagen que ella había visto, pero tuvo que esperar un par de minutos mientras más se acercaba al no ver de tan lejos —¿Qué diablos estaba haciendo en este lugar? —la joven apenas hablo en un susurro y empezando el descenso observo un poco más, donde la ropa del hospital había desaparecido, siendo remplazado por un conocido Gi y las rocas de lo que suponía en su momento fue una montaña estaban esparcida a su alrededor.

"¿¡Este hombre estaba entrenando!?"

Chasqueo la lengua mientras movía una de las palancas de la nave para así poder aterrizarla muy cerca del inconsciente chico, Safo su cinturón y seguida del maestro se encaminaron a la salida del vehículo casi corriendo hasta la figura del chico, que, aunque era obvia su postura pudo afirmarlo cuando toco su cuerpo. Estaba frio y aunque su respiración era pausada la expresión de dolor en su rostro era evidente. Se había lastimado.

—Es el colmo, está demasiado débil para estar haciendo esto —sus manos empezaron a verificar el estado del chico, rosando las manchas de mugre sobre su rostro y las leves heridas que se había causado, posiciono un par de dedos sobre su nariz y luego sobre su cuello, sintiendo el ritmo cardiorrespiratorio y al verlo levemente estable sabía que debía llevarlo pronto al hospital, estaba deshidratado —traiga la camilla de emergencia, debemos subirlo a la nave con cuidado —si quiera escucho un asentimiento por parte del viejo, solo los pasos de este alejarse rápido y volver no mucho tiempo después —Sujételo de las rodillas —le señalo la chica mientras con cuidado levantaba el cuerpo del chico para sujetarlo de bajo de los brazos y así alzarlo al tiempo con el Maestro, asegurándolo con las cintas de la camilla y en un último impulso llevarlo a la nave.

—Este muchacho, aún no está en las condiciones de entrenar —comento el viejo sentándose esta vez junto al chico esperando que este reaccionara en el transcurso del viaje, más la chica solo les regalo una última mirada, cerrando la compuerta de la nave y encaminándose a la parte delantera, tomando vuelo rápidamente, esta vez acelerando la velocidad del motor de la nave. No podía estar un 100% segura del estado del chico y por solo esta vez se abstendría de siquiera armar un escándalo.

Poco después llegaron al estacionamiento principal del hospital, donde los médicos ya los esperaban fuera en acompañamiento de su padre, al parecer era más que evidente que el joven pelinegro se había escapado en horas de la mañana. El proceso fue rápido, los enfermeros en turno ayudaran a bajar al moreno y a posicionarlo sobre otra camilla más adecuada para su transporte y con solo una sábana sobre su regazo corrieron con el chico hacia el hospital, pasando por varios pasillos hasta internarlo en la sala de urgencias donde a ninguno de los tres presentes les dieron paso. Debian revisarlo y establecer el porqué de su huida, a pesar de serles evidente.

—No podremos verlo hasta dentro de un par de horas... —la morena miro uno de los relojes sobre la pared del hospital y a pesar de que sabía el proceso no podía desaprovechar la oportunidad que se le habría fácilmente —Yo me quedare esperando a Goku, ustedes pueden ir a comer algo o descansar...

—¿Estas segura Milk? Anoche estuviste con el —el enorme hombre posiciono una mano sobre el hombro de la joven, pero esta solo negó antes de mirarlo.

—Anoche me quedé dormida un buen rato y en la mañana hice lo mismo, no se preocupen, hasta que lleven a Goku a la habitación será un buen rato, mejor mañana me remplazas para cuidarlo en el día ¿Te parece? —el enorme hombre asintió y seguido del viejo maestro se retiraron ambos a sus debidas casas, dejando a la chica en medio de la sala de espera, solo faltaban cuatro horas para que el día se oscureciera y para ello debía esperar a que los visitantes del hospital salieran y el ingreso a las plantas bajas le dieran vía libre.

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Eran las 8 PM y ni rastro del moreno, según lo que le habían informado el chico había tenido un sincope por falta de oxígeno y dolor en las aun debilitadas articulaciones y para cerciorarse de tu estado debían practicarle muchos exámenes antes de darle un veredicto, a sabiendas que era un paciente extremamente delicado y la situación en que lo habían traído no era para desmeritar lo complicado de su estado de salud, además del descuido del personal médico por dejarlo escapar en tan malas condiciones, el mismo doctor que lo atendía diariamente se lo había hecho saber poco después de ella hablar con uno de los enfermeros. Se lo debía, después de todo. Así que mientras el chico aun estuviera en estudio medico su persona era libre de andar por la cafetería o salas de espera, después de todo era el Acudiente del moreno.

Las ultimas personas en la sala no tardaron el desaparecer y el cierre de visitas en el hospital marco la hora indicada, siendo las 8:15 de la noche su cuerpo ya se ponía en marcha, sus piernas caminaron rápido por medio del pasillo aun con enfermeras que en cuchicheos alegaban por el cambio de turno en los próximos 15 minutos, esa era su oportunidad.

—Hoy les toca la prueba de fuego a los aprendices —comento una de las enfermeras llenando una planilla mientras una sonrisa burlona cubría sus labios.

—Pobres, si no están atentos la pasaran mal—otra de las chicas estaba terminando de diligenciar la bitácora de su turno —la morgue siempre ha sido lo peor para los novatos.

—Ni que se diga, si están con el Doctor Hiro no la pasaran tan mal, estarán todos juntos, pero si es la Doctora Aki, pobre al que le toque el turno de empalme —ambas jóvenes rieron, como si la situación fuera de todos los días, la morena las miro se soslayó y mojando sus labios por inercia miro sus manos y en un leve juego de pulgares decidido encaminarse a los vestidores del piso, caminando tranquila y viendo como un leve grupo de jóvenes llegaban y se metían en un enorme cuarto, no tardando mucho en dejar sus pertenencias e incluso algunos salir cambiados. Espero escondida en uno de los servicios, mirando hacia el lugar esperando que todos salieran.

—Yuka, te esperamos en los sillones del Sótano 1 ¿De acuerdo? —el perfil de una joven llamo su atención al ser prácticamente una de las ultimas personas en salir y sin esperar respuesta dejo el pasillo vacío, donde la morena distinguió una cámara de seguridad no muy lejos, siendo esta giratoria, esperando un par de segundos para salir de su ubicación y pasar el pasillo a los vestidores antes de que esta captara su cuerpo, no confiaba en las palabras del viejo y solo por prevenir tendría cuidado al dar cualquier paso. Al ingresar la figura de una joven terminado de arreglar su pantalón llamo su atención, así que a paso rápido se acercó a ella antes de que girara a verla dándole un leve golpe en la nuca, sujetándola antes de que callera al suelo y suavemente arrastrarla para meterla en una de las duchas que poseía el lugar, la oculto con rapidez antes de volver al locker que había quedado abierto, tomando un cambio de uniforme, siendo este de un tono azul oscuro, se puso las prendas agradeciendo que fueran lo suficientemente holgadas para ocultar sus ropas entre la bata y aun así no se notará el tumulto de prendas, sujeto también el gorro que escondió sus cabellos y el tapabocas que la joven pretendía ponerse, miro rápidamente el pequeño espacio hallando el gafete de esta y una libreta con un lápiz, los tomo por prevención dándole una mirada rápida a la salida de los vestidores por si alguien se acercaba

—Bien... —susurro al mirarse en uno de los espejos pegados a la pared esperando pasar desapercibida hasta que pudiera encontrar algo de información de donde se hallaba el cuerpo del chico, soltó un suspiro y dándole una última mirada a lo joven salió del lugar con la libreta en mano caminando al primer ascensor e indicando el piso que había escuchado. Esperando un par de segundos antes de ingresar y soltar un par de sus piros mientras ese aparato descendía y preparándose mentalmente para ese nuevo trabajo, viendo poco después un pequeño grupo de estudiantes riendo levemente mientras se acercaba —Todo estará bien —se susurró para sí misma mirando los costados y solo cuartos con puertas cerradas y luces tenues adornaban la planta en la que estaba.

"Que horrible"

—¡Yuka! Que suerte tienes, llegaste rápido —comento una chica de cabellos rubios que apenas y se había bajado el tapabocas de su rostro, mientras una pequeña sonrisa adornaba sus labios —ya casi va a comenzar el recorrido —la morena asintió y caminando con la joven que no tardo en tomarla de gancho se reunió con los demás aprendices, que sin importar su presencia la dejaron pasar ¿Acaso el gorro y el tapabocas era suficiente para no ser reconocida? Debian ser demasiado tontos o la joven no ser relevante para pasar de largo. Debió prestar más detalle a las facciones de la joven Yuka.

—Buenas noches Jóvenes... —una voz un tanto ronca apareció tras ellas, mostrando una mujer de unos 40 años de edad, casi igual de vestida a ella, solo que esta portaba un estetoscopio sobre su cuello y un carnet colgando sobre uno de los bolsillos inferiores del uniforme —Soy la Doctora Aki y estoy encargada de su recorrido por esta noche, quiero que todos tengan presente el proceso que se llevara, así que espero tomen nota —la mujer acomodo su tapabocas —a medida que avance el recorrido les mostrare cada área por atender y si es necesario deberán tomar parte del equipo que nos esperara, así que vamos... —la mujer rápidamente tomo paso encabezando el grupo y el pequeño grupo detrás, lentamente la mujer empezó a mostrar cada área de ese piso, incluyendo la entrada de emergencia donde un par de casos llamo la atención de los jóvenes, donde enfermera o médico que estuviera ahí no se salvaba de alguna mancha de sangre por las personas que llegaran accidentadas o con alguna herida por riña, pero aun así la mujer seguía caminando, usando el carnet que tenía en el bolsillo como llave para la apertura de puertas sensores, mostrando las habitaciones con casos delicados, como también la sala de vigilancia y las respectivas salas de enfriamiento, además que a medida que avanzaban parecía sentir más frio, masajeando una de sus manos a través de los guantes que en medio del recorrido les hizo poner a todos —-Bien muchachos, como algunos sabrán este hospital al ser de tercer nivel tiene más de un piso donde los cuerpos llegan y en este momento iremos a la entrada principal que está en el sótano 4, allí la ambulancias o carros de Criminalística llegan para poder analizar el cuerpo o darle el reposo antes de informarle a algún posible familiar —la mujer salió del ascensor y un pasillo amplio mostro como un par de luce rojas mostraban los caminos por donde pasar, antes de emprender camino las luces reaccionar al movimiento de ese lugar, llegando a un cubículo con luz tenue casi amarilla donde tres personas estaban, uno siendo un guarda y dos empleados del hospital. ¿Qué tenían esos centros de salud para verse tan tétricos?

—Este lugar da miedo ¿No crees? —La joven acompañante pareció aferrarse más a su brazo, haciéndola ver antes de volver la vista al frente y seguir el camino que la mujer les indicaba, esta vez a paso lento y como en un fuerte pitido el grupo de aprendices por inercia retrocedían o hasta soltaban algunos gritillos antes de una risa burlona.

—Eso, muchachos, es el timbre que acceso externo, las personas encargadas deben salir del laboratorio o la cámara de seguridad y caminar hasta el final del pasillo donde el garaje principal del hospital da acceso a los vehículos entrantes. Me imagino que los que llegan por medio de su transporte personal dejan a resguardos sus vehículos aquí —la mujer camino esta vez un poco más rápido oprimiendo un enorme botón donde las puertas parecían ser variadas y se abrían un tras de otras hasta dejar una amplia rampa y dos paramédicos con una camilla y un auto de criminalística listo para estacionarse a un par de metros —Miren atentamente... —los jóvenes se hicieron a un lado observando como los hombres que habían estado siguiéndolos en silencio esperaban la camilla con un expediente no muy formalizado entregando por los paramédicos, con rapidez verificaron lo escrito y enseguida solo uno llevo la camilla hacia el amplio pasillo escribiendo como ultimo la hora de entrega. Esperaron a que la ambulancia se alejara y el auto de criminalística salían también dos personas entregando dos cuerpos, también cada uno con su debido informe, sino que estos entre un par de bolsas color blanco, un par de firmas y así los tres cadáveres quedaron en medio de ese pasillo mientras la puerta de acceso volvía a cerrarse.

Algunos voluntarios ayudaron con las camillas e ingresándolos de la misma forma en la que habían llegado hasta la sala de empalme empezó el proceso de reconocimiento inicial, uno de los encargados destapo el segundo cuerpo donde una grave herida en la cabeza se dejaba ver en la espesura de su sucio y andrajoso cabello, seguido del hilo de sangre ya seca que bajaba por su cuello hasta perderse en su maltrecha ropa.

—Según el informe, este vagabundo fue hallado horas después de una riña que había en un barrio no muy lejos de aquí —el hombre señalo a dos de los chicos del grupo quienes ayudaron a levantar el cuerpo para poder desprenderlo de sus ropas y comenzar con la toma de fotos más detalladas y el detectar sus huellas dactilares para dejarlas entre un escáner —se procesa las ropas y el informe entregado antes de que el forense comience con el proceso de autopsia para detectar cualquier anomalía yacente en su cuerpo y poder armar el croquis de la escena del crimen...

—¿Entonces ustedes no hacen ese proceso de una vez? —la chica al lado de la morena apenas y alzo la voz para hacerse escuchar más el hombre solo negó.

—El procedimiento es diferente, nosotros procesamos las muestras iniciales del cadáver y el especialista es quien profundiza si es un caso externo al hospital, si es interno el proceso ya se hace directamente con nosotros, pero en las morgues superiores. Aquí es para los casos externos... —la morena mordió su mejilla interna mientras sus labios apenas y se apretaban de ver la frialdad en esos hombres, frente a ese cuerpo ya frio y el manejo seco que este tenía, no había ni una pisca de delicadeza en ese proceso —después de este proceso posicionamos el cadáver en una de las bandejas de refrigeración para conservarlo hasta su individual autopsia —el joven termino rápidamente el trabajo con el cuerpo y con nueva ayuda lo llevaron a un estilo de gavetas y posicionándolo sobre la bandeja del cubículo lo cubrieron con una sábana para después encerrarlo —Como verán, este lugar se diferencia por la individualización de los cadáveres, cuando no se conocen su procedencia claramente se deben mantener completamente lejos para su investigación, en casos especiales como los tiene el hospital se conservan en cuartos con mayor capacidad de frio —los jóvenes asintieron y con un par de pasos atrás algunos hasta llegaron a apuntar, más la morena apenas y apretaba el cuaderno en su mano y sus ojos apenas visibles por el tapabocas y el gorro solo admiraban la incómoda sensación de estar tan cerca a esa estrecha línea que posea la rama de la medicina, en ese momento agradecía solo ser una usuaria más en ese lugar.

—Bien muchachos, aquí termina el recorrido, así que quiero que se formen de agrupo de tres, máximo cuatro. Esta noche tendrán su primera experiencia abierta en el campo, se quedará cada grupo en cada uno de los sótanos y otros irán a la sala de emergencia e incluso a la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) yo los escogeré, así que agrúpense —la morocha se dejó llevar por su compañera quedando apenas un chico alto sin grupo acercándose a ambas jóvenes.

—Yuka, Azuki ¿Puedo estar con ustedes? —el joven chico apenas susurro a uno de sus costados, siendo apenas observado por la morena y en un leve gritillo por su compañera.

—Claro que si Satoshi —la chica castaña sonrió por sobre su tapabocas antes de volverlo a acomodarlo en su lugar —la pasaremos bien los tres...

—¿Listos? —la instructora apenas había dejado de hablar con los hombres de ese Sótano y con ojos inquisidores empezó a recorrer los grupos armados, dando la primera elección, esa noche un grupo de cuatro chicos se quedarían en ese lugar —andando, no tenemos toda la noche —Cuestiono la mujer no sin dejar claro que cada uno debía entregar un informe del lugar al que fueran asignados, su recorrido fue rápido a comparación con lo que antes había tardado, empezando a separar los grupos por cada piso, dejando a veces dos en uno solo, hasta quedando apenas tres por ser asignados y la morena impaciente había empezado a apretar su brazo descubierto ¿En qué momento podría estar libre? La noche avanzaba y ella no había podido cumplir con su tarea y menos al ahora enterarse de la candidata de morgues que ese hospital contaba ¿Por qué tener tantas? —ustedes se quedarán aquí —la mujer freno el andar en seco señalando al moreno que las acompañaba antes de señara a los otros dos grupos llevándolas fuera de ese piso, la morena curva una de sus cejas y al mirar a su derecha se mostraba en grandes letras rojas Emergencia. Su rostro no pudo evitar torcerse, su boca se había curvado en molestia y un leve puchero escapo de entre sus labios.

—¡Bien! ¡No estamos con esos feos muertos! —exclamo aliviada la otra joven llevando de un tirón a los dos jóvenes dentro de la sala, teniendo de primera mano gran cantidad de personas sentadas casi en desespero, soltando improperios y otros hablando casi como buscando algo de confort al estar en ese lugar, uno que otro sobre unas camillas intentando no vomitar el suelo y hasta incluso personas con alguna parte de su cuerpo ensangrentada, su rostro solo se curvo en desagrado y llegando a la pequeña recepción se metieron allí rápidamente —Enfermera Jefe, la doctora Aki nos envió como apoyo esta noche...

—Bien, tomen unos registros y empiecen a atenderlos, la noche de hoy hay muchos pacientes —alego la regordeta mujer prácticamente corriendo de ese lugar con un par de gasas en las manos.

—De acuerdo —alego el muchacho sujetando un par de registros y empezando a llamar a las personas que rápidamente se ponían de pie y se encaminaban al joven para entrar en otra pequeña sala, de la misma manera su compañera al fin había decidido soltarle el brazo tomando también un par de registros haciendo lo mismo. La morena se sintió fuera de lugar al quedar en medio de esa pequeña recepción, más sin embargo su cuerpo empezó a moverse un poco dejando sobre la mesa el cuaderno que había tomado, jalando el asiento vacío con una chaqueta en su respaldo y sentándose frente al computador y mirando despreocupada a las personas en medio de la sala.

—¡Señorita! —una mujer de unos 30 años de edad se acercaba con un niño de uno diez años en brazos y golpeaba la superficie que las separaban la hizo sobresaltar —¡Llevo 20 minutos esperando porque me atiendan! ¡Mi hijo no deja de toser! ¿¡Puede darse prisa!? —la morena apenas miro ceñuda a la mujer moviendo su cabeza con incomodidad sin soltar palabra —¿¡Que!? —la morena miro al niño y este apenas y tocia entre el pasamontaña que la mujer le había puesto ese día, la chica relamió sus labios a pesar del tapabocas y soltando un jadeo miro el archivo en la pantalla del computador, analizando rápidamente el sistema con el que contaba ese centro de salud —Oiga...

—Señora — movió el Mouse a la ventana de búsqueda antes de mirar a la mujer nuevamente — hay casos con mayor urgencia y como ve, todos van por turnos, si usted acaba de llegar, debe esperar su turno... por favor... —casi había querido simplemente gritarle en la cara que lo que su hijo tenía era un simple resfriado, pero no podía darse tal beneficio al siquiera revisarlo, pero agradeciendo la cantidad de personas podía simplemente darle de paso.

—¡Que ineptitud la de ustedes! —casi grito la mujer volviendo a golpear el muro de madera, más la joven apenas y se inmuto frunciendo sus hombros y curvando sus cejas, ocultando la mueca de sus labios tras el tapabocas.

—Tome asiento por favor y espere su turno —soltó como ultimo registro antes de volver los ojos al computador escuchando un bufido por parte de la mujer, pero esta vez sin tomarle importancia empezó a teclear tan rápido como sus ojos se lo permitieran, buscando casos por fechas o motivo, más nada encontraba en esa situación, optando por poner el nombre del chico en las barras de búsqueda esperando a que esta cargara.

—¡Yuka! —sus hombros se tensaron y voltearon a ver a la dueña de la voz que apenas había asomado la cabeza por uno de los consultorios —¿Me podrías ayudar? Este pequeño no me deja suturarlo —alego la joven mientras movía una de sus manos.

—¡Voy! —alego la morena casi inaudible por la cantidad de ruido, volvió sobre su eje y la búsqueda simplemente quedo en ceros resultados, torció el ceño y mirando de nuevo la hora en el reloj de la sala supo que no tenía mucho tiempo, debía ir a buscarlo por si sola. Con rapidez se levantó del asiento dejando la página de búsqueda sin datos caminando por la sala hasta la puerta de ingreso, cerrándola tras sus espaldas y emprendiendo huida dando un par de miradas hacia atrás y a paso presuroso llego al ascensor casi abriéndose este de inmediato chocando con una altera chica que apenas la miro y se disculpó por su torpeza corrió por ese pasillo no antes sin oír el ruido del gafete que llevaba al caerse de donde estaba sujeto, la joven apenas volteo a mirar, pero ella simplemente oprimió el botón del ascenso, sintiendo un leve alivio al ver a la joven que había dejado tirada en los vestidores tomar su lugar—Rápido... —susurro mirando con cuidado la cama de seguridad y por inercia el ascensor la llevo al último piso donde la oscuridad que presenciaron no hace mucho tiempo la altero un poco haciéndola tragar pesado caminando rápidamente al cubículo donde esta vez solo el guarda estaba casi adormilado, miro hacia el fondo del pasillo y apenas escucho las voces de los que en un corto lapso fueron sus compañeros —Disculpe... —el hombre apenas y se sobresaltó y aferrándose violentamente del escritorio donde había estado apoyado.

—¿¡Que!? ¿¡Que quieres!? —alego el guarda tallando uno de sus ojos, la morena soltó un bufido y aclarando su voz casi hablo con melodía en sus palabras.

—Es que me enviaron por algo de información, hace no mucho un hombre cayo del tejado y...

—Ah eso, está en el tercer sótano, no se encuentra en registro así que paso de aquí allá, mañana lo revisaran de nuevo a primera hora —contesto el guarda y la chica asintió volviendo sobre sus pasos a pesar de que este intento retenerla, pero al llegar al ascensor solo oprimió un botón y subió uno de los pisos que había bajado de más. Al llegar a ese piso no hubo mucha diferencia que el anterior, solo que en ese había un poco más de luz y la persona que debería esperar en la pequeña recepción no estaba, apenas había captado el pequeño grupo de tres y el encargado del piso, pobre, ni ella por más que quisiera se quedaría en ese lugar sola. Camino a paso lento hasta el lugar encontrando atreves de un amplio ventanal las cuatro figuras rodeando uno cubículo... se adentró casi como un gato a ese lugar escuchando las historias que comentaba el hombre a los tres aprendices, se posiciono no muy lejos pero no por ello el sobresalto al verla paso por alto.

—¿Qué diablos haces ahí? —alego el hombre, pero uno de los jóvenes freno al encargado.

—No se preocupe, ella es una de nuestras compañeras ¿Qué haces aquí Yuka? —la joven miro al chico e intentando actuar con normalidad se acercó algo confianzuda a él.

—Es que la Doctora Aki me dijo que viniera aquí, ya había mucho en los demás pisos...

—Ah, con razón estas aquí... —el joven posiciono su mano sobre la cintura de la chica y la acerco al pequeño grupo que había estado observando uno de los cuerpos que en ese piso conservaban, a medida que el hombre hablaba la chica a pesar de la incomodidad de la mano sobre su cuerpo dejo que sus ojos se enfocaran en las secciones y cada cubículo similar al que estaban mirando, cada uno portaba un registro de entrega con el que venía el cuerpo, siendo este insertado en un pequeño espacio en la puerta de refrigeración, descendió la mirada al cuerpo una última vez antes de ser guardado y cerrado con seguro, dejando el documento sobre la apertura igual que los demás. Un par de pasos al frente y los ojos de la joven viajaron tan rápido como pudo a cada uno de los cubículos que tuviera al alcance mirando nombres e incluso fechas que estuvieran a la vista, más al avanzar hacia el fondo de la sala no pudo admirar más de ellos, el tiempo empezaba ya a ir en contra reloj y el desespero por acabar ya se plantaba en su vientre.

—Bien, en este lugar es donde se dejan las pertenecías de cada uno de los difuntos, siendo este compartimiento más pequeño de donde se depositan los dueños, pero con el mismo orden... —pronuncio el hombre agachándose para abrir uno de ellos como un cajón, dejando ver un par de documentos más y las pertenecías de la persona cada una en una bolsa sellada al vacío. Soltó un leve suspiro casi inaudible mirando al joven que aún no la soltaba, antes parecía ceñir más su agarre provocándole una mueca de disgusto, más aprovechando la posición del instructor en turno y alejo la mano del joven suavemente para jalarla frente a ella como si quisiera cambiar de lugar, siendo seguida por los ojos castaños un par de segundos antes de volver al frente. Sus dedos aun sobre la muñeca del chico le indicaban que no debía moverse para así deslizar su otra mano apenas rosándole la espalda hasta poder alcanzar su cuello, apretándolo lo suficientemente fuerte sobre el seno carotideo haciéndolo apenas sobresaltarse antes de desvanecerse, el pequeño grupo soltó un jadeo de sorpresa antes de acercarse al joven empezándolo a llamarlo y moverlo.

—¿¡Hiro!? ¡Despierta! —alejo uno de los chicos palmeando la mejilla del joven, sin darse cuenta del paso que la única mujer daba hacia su izquierda quedando realmente cerca del instructor, alzando su brazo izquierdo ante la mirada ahora del joven sobre ella y como esta impactaba sobre el cuello del mayor dejándolo igual de inconsciente que su compañero—¿¡Qué diablos te pasa!? —alejo el chico mientras se levantaba de su posición para quedar frente a la joven ¿Qué diablos le ocurría? Un par de pasos casi en círculos acercando a ambos jóvenes a la mujer mientras sin siquiera hablar ya se habían decidido a sujetarla, su compañero fue el primero en acercarse pasando casi por encima de los inconscientes, pero una fuerte patada lo devolvió casi de inmediato haciéndolo estrellar su espalda contra un muro antes de si quedando inconsciente —¿¡Pero que!? — la joven en pasos tranquilos empezó a acercársele haciéndolo retroceder con una gota de sudor sobre su frente ¿Qué le estaba sucediendo?.

—Lo siento... —hablo ella un poco más cerca, alzando su mano sobre cuello antes de apretarlo fuertemente y que las manos del joven apenas apretaran su muñeca más la fuerza ejercida era superior y no tardo para que sus ojos se voltearan hacia la inconciencia cayendo sobre el suelo —Pobres... —alego para sí misma regalándoles una mirada rápida sujetando al más cercano para acomodarlo mejor sobre el suelo y luego hacer lo mismo con el resto del grupo, lejos de incomodarla o estorbarle en su movilización, tenía que darse prisa. Camino hacia las gavetas abriéndolas rápidamente empezando a rebuscar en cada una, agradeciendo los guantes que la alejaban de las prendas manchadas de sangre a pesar de la bolsa que las sellaba, la sensación le era asquerosa en ese momento. No supo cuánto tardo, pero ya había empezado a desesperarse, teniendo que mirar a los hombres inconscientes no sabiendo en qué momento alguno de ellos recobraría la conciencia y le arruinara el proceso que ya llevaba, chasqueo la lengua hasta que pudo distinguir un par de prendas oscuras y con la sangre aun rojiza pero seca sobre su tela —Estas son... —miro rápidamente los documentos donde para su alivio se nombraba al joven como desconocido con un par de exámenes y una foto reciente, su garganta por poco se cierra, pero se obligó a no prestarle atención, sacando el contenido del cajón dejándolo sobre el enorme mesón, separando las bolsas con las pertenencias hasta encontrar la pequeña bolsita con el collar que había perdido en la caída, lo sujeto con delicadeza, pasando sus dedos cubierto sobre el plástico buscando cualquier rastro de daño o sangre, mas este se hallaba impecable en su lugar, al parecer era una de las pocas cosas que habían limpiado antes de simplemente sellarla, mas no descartaba que pudieran encontrar algo de aquel objeto. Eso tendría que dejárselo al viejo Brief.

Abrir la bolsilla llegándole rápido el olor a químico, pero no importándole mucho volvió a ponerse el collar, no pensaba volver a perderlo de vista, sujeto las demás prendas con los documentos y dándole una mirada rápida a la cajilla se permitió cerrarla con uno de sus pies, para después empujar un par más y caminar hacia la cabina de gran tamaño donde reposaba el cuerpo de aquel joven, recorriéndolas rápidamente antes de dar con la indicada y de un tirón poder abrirla y ver como el cuerpo salía sobre una bandeja metálica y una sábana sobre su cuerpo, tomo un poco de aire y estirando una de sus manos hacia la prenda, apenas la levanto para reconocer la figura del castaño, bajándola enseguida y posicionar lo que traía sobre su cuerpo entumecido

" Parece un muñeco"

La palidez que ahora abarcaba la tez del chico la incomodo y le provoco una extraña sensación de pesar, al ahora saber el pasado de aquel hombre... Frunció sus cejas, sin saber que hacer en ese momento, sus ojos volvieron sobre ese cuerpo y aunque simplemente quisiera alejarse y volver con su esposo, era evidente que algo ocurriría, el viejo Brief vendrá por el cuerpo y debía de ser realista, no era para simplemente darle una cristiana sepultura... apretó sus manos y mordió uno de sus labios. Tenía que hacerlo...

—... Toma esto como un favor... — le susurro mientras hacia una diminuta señal con su rostro mientras caminaba hacia la salida de la sala y sujetaba una especie de camilla que en vez de tener una colcha tenía una hoja de metal en su remplazo, esperaba por ser usada para el transporte de cuerpos, la jalo hacia así rápidamente internándose de nuevo en aquella sala, dejando aquel carrito en dirección a la salida, pero pegada a la bandeja donde no tardo mucho para impulsar el cuerpo del joven sobre esa y que de un golpe sordo el cuerpo quedara sobre aquella bandeja. No podría darle los honores como le hubiera gustado, pero no permitiría más abuso a pesar de que eso le trajera algunos problemas.

Cerro la compuerta y sacando el pequeño informe lo apretó contra la baranda de aquella camilla empezando a empujarla hacia el exterior del cuarto empezando un tenue trote hacia uno de los pasillos, encontrado no muy lejos aquel extraño letrero que no le había prestado mucha atención, pero bien que se le había quedado gravado en el recorrido de esa noche.

Crematorio

Freno antes de quedar frente a él acensar girando al acostado derecho ingresando en aquel pasillo donde una tenue luz alumbro el lugar que buscaba, encontrándose con la molestia de que el horno crematorio ya estaba en funcionamiento, acerco su mano al censor de apertura más este no le dio apertura a aquel cuarto.

—Mierda... —alego volviendo la vista rápidamente al joven cuerpo, mordió sus labios por inercia mientras buscaba el cómo abrir ese lugar, no tardando mucho cuando la imagen del viejo Brief apareció en su mente —la tarjeta... — metió su mano bajo la bata que traía rebuscando entre sus bolsillos hasta hallarla, sacándola casi con torpeza por las prendas extra pero aun así logro posicionarla sobre el lector e la puerta y como esta después de un par de segundos de rastreo y un pitido le daba acceso al interior del cuarto, sintiendo de golpe sobre su cuerpo el calor que aquel horno expedía haciéndola cubrir momentáneamente su rostro más la prioridad en ese momento era deshacerse de ese cuerpo. Se dio la espalda y desde la parte contraria de la camilla sobre la cabeza del hombre volvió a empujar su cuerpo hasta estar en el interior de la sala, escuchando como la puerta cristalina a sus espaldas volvía a cerrarse, lo acerco hasta cierto punto antes de poder darle apertura al horno, caminando hacia la entrada de este no a muchos metros de distancia para así oprimir el botón manual de apertura y que el fuego de su interior intentara salir casi violento de su interior, alejándola de golpe en un acto de autoprotección —Bien... esto es lo último... —susurro en un último acercamiento, apretando la baranda y de un impulso llevar el cuerpo hasta la boquilla del horno y de un leve salto el cuerpo quedara en la entrada para así con su otra mano empujar la bandeja donde el joven había estado reposando y así verlo ingresar hacia aquel fuego con todo y sabana más sus pertenecías. El fuego rápidamente empezó a chispear deshaciéndose de las bolsas que habían guardado las pruebas y como poco a poco engullía lo que había quedado de ese hombre, apretó el papel aun en su mano y mientras jalaba la camilla de vuelta hacia la salida se acercó por última vez, haciendo bola aquel documento y lanzándolo al fuego para así oprimir aquel botón que rápidamente sello aquel fuego exuberante del exterior, disminuyendo casi de golpe ese calor sofocante que había tenido que soportar, soltando un bufido aún bajo el tapabocas y caminando de vuelta a la salida, usando la tarjeta de nuevo para poder quedar con todo y camilla en medio del pasillo fresco, donde pudo sentir las gotas de sudor salir de su cuerpo y perlas su piel.

Por inercia llevo su antebrazo a su frente alejando el leve sudor, volvió rápidamente sobre sus pasos, sintiendo un fresco en su pecho no antes de dar una última mirada al cuarto al que había salido, espera no tener que volver a hacer algo como eso, camino a paso lento hasta la sala donde para su sorpresa aún seguían inconscientes aquel pequeño grupo, se sentó frente a la computadora que este contaba y en un par de clics estaba dentro del sistema, posicionando en la barra de búsqueda los datos con los que habían registrado al joven, agradeciendo haber adquirido esa memoria casi fotográfica, borrando cualquier informe o dato de aquel hombre del sistema. Mas el letrero que se abría de golpe en medio de la pantalla le advertía de un proceso por frenarse si eliminaba los datos de aquel chico, rápidamente se dio cuenta que en algún lugar de esa sala aún quedaba algo de Kleen y que sería demasiado riesgos dejarlo a la vista.

Chasqueo la lengua antes de simplemente darle aceptar al letrero en la pantalla y que a un costado de ella un pitido la hiciera girar a ver una especia de centrifugadora frenar su movimiento mientras un par de luces brillaban y el archivo del chico desapareciera por completo, Cerro el sistema y con pasos lentos se acercó a aquella maquina abriéndola lentamente dejando entrever apenas un par de frascos, pero cada uno con una etiqueta escrita a mano, sus ojos rápidamente se quedaron sobre uno de ellos que para su sorpresa mantenía el líquido como si fuera sido apenas extraído, lo sujeto con dos de sus dedos sintiendo el frio material, verifico el código de la etiqueta y cerrar la maquina pudo soltar un suspiro, ya tenía la muestra de Kleen. Solo necesito una pequeña boquilla para mantenerlo cerrado y guardarlo entre sus ropas.

—¡Identifíquese!

"Mierda"

Sus manos por inercia se alzaron encontrando al guarda que en su momento le había indicado donde se encontraba el cuerpo del joven que ahora estaba en aquel enorme horno, la pistola que el hombre portaba se apretó en sus manos más la joven solo empezaba a dar pasos suaves hacia el guarda agradeciendo no haberse despojado de esas ropas ni mucho menos del gorro y tapabocas —¿¡Quién es usted!? —alego de nuevo el hombre dirigiendo una rápida mirada al grupo tendido en el suelo mostrando la sorpresa en sus ojos —¡Atención central! —su mano había viajado al radio que llevaba prensado a su blusa acercándolo a su boca mientras oprimía uno de sus botones.

—Adelante unidad cuatro... —apenas se escuchó una voz masculina del radio cuando el hombre ya estaba en el suelo igual de inconsciente que los demás al haber perdido el aire del fuerte impacto en su estómago, ni ella entendía cómo había reaccionado tan rápido para dejarlo desmayado sobre el suelo, teniendo contado los minutos antes de salir de ahí, pero, debía eliminar cualquier rastro de sus últimos actos y eso abarcaba el haber sacado el cuerpo del chico... no por el hospital, sino por el viejo Brief... debía eliminarlo ante cualquier eventualidad.

Sujeto la ropa del guarda y lo jalo al interior del lugar, caminando a paso presuroso a la cabina de seguridad de ese piso topándose gracias a alguna deidad con el monitoreo de cada una de las cámaras de seguridad, Sus manos viajaron rápidamente allí comenzando a borrar los videos de la cámara de la ultima hora solo para estar segura de que no había excedido el tiempo en ese lugar, agradeciendo no pasar más de las dos de la madrugada, más el anuncio a un costado del equipo le informo que los videos quedaban en una carpeta de exportación por seguridad ¡Maldita sea! No estaba saliendo las cosas como esperaba.

Sus labios chasquearon y el sonido del ascensor subir la alerto, el tiempo se había reducido mucho más y las leves señales de radio que salían de aquel cuarto la tensaban mucho más. Busco la carpeta y al intentar borrarla un aparato parecido a un datafono se iluminaba a su costado, miro el monitor y leyendo el letrero de advertencia volvió a sacar la tarjeta que el viejo Brief le había dado, lo posiciono allí esperando que al igual que el cuarto de cremación este funcionara, o si no tendría que destruirlo manualmente... pero unas luces rojizas opacaran mucho más el lugar mientras el pitido del aparato daba en azul y el anuncio del archivo borrado se mostraba frente a ella en acompañamiento de una tira algo larga.

¡Alerta intruso!

Se escucho en los altavoces, su mano solo sujeto la tira que mostraba el aparo y solo por seguridad tomo el dije mientras una de las pistolas se hacía visible en su pierna, un par de dispararon al monitor y sus controles le aseguraba no tener más fallos, el golpe de una puerta cerrarse la tenso haciéndola correr a la salida muy cerca del ascensor, pero las puertas parecían negarse a abrirse, optando por la llave nuevamente no quedándole mucho para que el ascensor se abriera frente a ella, miro el letrero del mismo y el piso tres se mostraba en él, teniendo que esconderse en uno de los pasillos que se habrían gracias a la tarjeta dejándole ver apenas por reflejo del cristal cinco guardas y uno médico.

—¡Rápido! ¡Busquen al intruso! —alego el doctor, mientras los guardas con linterna en mano alumbraban las sombras que la luz roja no iluminaban, dejando a uno de ellos encaminarse a su ubicación, chasqueando la lengua y apretando la pistola en su mano —¡Muévanse! ¡Nadie puede pasar por alto! —sintió pesar por la suerte de aquel guarda que no alcanzó a siquiera chistar cuando el golpe en su pecho lo hizo caer por poco sobre ella, lo jalo hacia ese pasillo agradeciendo que la linterna no hubiera llamado la atención al caer al suelo gracias al ruido de la señal de alerta, acomodo al hombre y apagando la linterna la metió en el bolsillo de su bata, volvió a asomarse y al ver al médico un poco más lejos del ascensor revisando el seguro de una de las puertas de seguridad con un aparato en la mano, abarcando toda su atención... ¡Era su oportunidad! Debía de salir antes que la vieran, soltó el aire y apretando el mango del arma salió corriendo tan rápido como se lo permitía sus piernas, llegando al elevador y frenando en un leve golpe seco oprimió el botón de cerrar las compuertas haciendo sobresaltar al médico que al verla corrió hacia ella no alcanzando a frenarla, rápidamente oprimió uno de los botones de los pisos superiores más este no se movía, un par de golpes en el exterior le hicieron dar un salto y sus ojos buscar los alrededores, la cámara de vigilancia le dio directo en el rostro y el revolver se alzó rápido, un disparo fue suficiente para que los golpes al otro costada se frenaran un momento.

"Es ahora o nunca"

Apoyar sus pies sobre las barandas de seguridad que tenía el ascensor y así empujo rápidamente cada fracción del techo hasta encontrar el compartimiento de seguridad, necesitando un par de golpes para poder abrirlo y que así los golpes al exterior se reanudaran mucho más violentos que los anteriores, alcanzo a apoyar sus manos y dejar sus piernas colgar antes de ejercer presión y quedar medio cuerpo por fuera de aquella maquina cuando las puertas del ascensor se abrieron.

—¡Alto! — tuvo que apoyar uno de sus pies en la cara del guarda que había intentado sujetarla, para impulsarse hacia arriba y quedar fuera de su alcance gracias al tamaño de aquel aparato, saco sus piernas y ante el par de gritos volvió a cerrar el compartimiento de seguridad, pero el sonido del botón de emergencias retumbar bajo sus pies.

—Oh no...—volvió a chasquear mientras miraba los costados de tan enorme túnel, si no se movía quedaría aplastada por el propio ascensor, un leve movimiento en las cuerdas que subían y bajaban el ascensor y este empezó a moverse, sus ojos ante el bloqueo, pero su mano derecha se movió hacia el dije, no tardando en que sobre su piernera apareciera aquella arma de gancho, soltando un suspiro de alivio a pesar del movimiento rápido que ejercía aquella máquina, sin duda la corporación capsula tenía muy buena maquinaria...

Sujeto el arma de gancho y tal cual como lo había hecho en la primera y hasta ahora última vez la acciono a pesar del movimiento, sintiendo como esta se aferraba varios metros sobre su cabeza y al solo apretar el disparador esta tiraba de ella lejos de la superficie metálica, haciéndola recorrer rápidamente varios metros de distancia apenas capotando las luces de alerta para cada piso, Captando no muy lejos un pequeño orificio en el muro donde el gancho de la pistola se había aferrado, miro hacia abajo donde el aparato no dejaba de ascender a gran velocidad, pero por suerte ese gancho era mucho más rápido siendo poco segundos de diferencia donde su cuerpo ya está libre de cualquier peligro y la maquina subía lo que le restaba de pisos antes de frenarse.

Un respiro de alivio y sus pasos se giraron sobre su eje caminando por el pequeño túnel hasta quedar frente a una compuerta, sacando de nuevo la tarjeta para abrirla lentamente, mirando el exterior de aquel pasillo, dándose cuenta que la salida de ese lugar estaba un par de centímetros sobre el suelo, guardo sus armas y bajo uno de sus pies lentamente pero un brusco sonido un par de pisos la alerto.

—¡Bajen rápido! ¡Abra la cabina de emergencia! —la misma voz de aquel medico resonó y sus manos tuvieron que cerrar aquella compuerta agradeciendo que fuera automática y así correr por escaleras abajo pegada a la pared para no ser detectada y salir por uno de los pasillos casi de golpe, pero se obligó a tranquilizarse y empezar a caminar no sin dar un par de miradas atrás y acomodarse las prendas que portaba, ingreso a uno de los pasillos y tomando un carrito de medicamento empezó a caminar con él con toda la normalidad que podía hasta otro ascensor que esta vez compartiría con otra enfermera en su interior, más sin hablar solo indico el piso trece y espero a que este bajara.

Por poco se le hacía eterno ese leve trayecto pero al llegar no espero para salir con todo y carrito y encaminarse a la habitación donde el moreno había estado los últimos días, ingreso al cuarto y casi de golpe empujo el carrito hacia una esquina agradeciendo que la luz del amplio cuarto estuviera apagada y que solo el sonido de los monitores de los que descansaban en ese piso se escuchara, acelero el paso hacia el baño que se compartía procurando hacer el menor ruido posible, tenía que deshacerse de algunas cosas, cerró la puerta del baño tras su espalda encerrándose allí sacándose las prendas tan rápido como podía, dejándolas sobre el lavado, libreando sus cabellos de ese molesto gorro y el incómodo tapabocas que amenazaba con dejar una marca sobre su nariz, saco también la tarjeta y la muestra que había conseguido dejándolas a un lado, mientras haca una bola con las prendas que había robado dejando la parte interna hacia el exterior, se sacó los guantes y los metió en la caneca de basura bajo algunas piezas de toallas usadas. Lavo sus manos con abundante jabón al igual que su rostro y aprovechando la humedad que le quedaba al enjuagarse acomodo sus cabellos, volviendo a hacer su conocido peinado y acomodo su aspecto casi soltando un suspiro de alivio al volverse a ver a ella misma en ese espejo, teniendo que masajear la línea roja que ya empezaba a borrarse de su nariz. Escondió la muestra con ayuda del dije, pero dejo la tarjeta en su bolsillo y lavo sus manos una vez más haciendo lo mismo con el incómodo olor que desprendía el dije, secándose al final con un par de toallas de papel, organizando con rapidez su fleco sobre su frente y saliendo del baño con la bola de ropa en una de sus manos esperando no encontrar a alguien en el exterior encaminándose al cubículo donde esperaría a su esposo, deduciendo que aún no lo habrían traído de la sala de urgencias.

—¡IGH! —freno un grito de sorpresa cuando al apenas correr la cortina la figura del pelinegro sentado sobre la camilla con sus pies rosando el suelo y su mano derecha quitándose las vendas de su brazo izquierdo también se sobresaltó. Las miradas de ambos se quedaron congeladas y sus bocas apenas y se habían movido, él no se había esperado verla llegar en ese momento ni ella que ya estuviera esperándola, el moreno pensaba que ese día el que pasaría la noche a su cuidado seria su suegro no su esposa, ni siquiera recordaba cómo es que había vuelto al hospital ahí, solo teniendo la imagen borrosa de él tirado sobre el césped mientras entrenaba y luego despertase en sala de urgencias con un montón de enfermeras revisándole y volviendo a vendar sus extremidades.

—Milk... —susurro el chico y una pequeña gota de sudor resbalo por su mejilla, una leve sonrisa de culpa curvo sus labios y el intento de disculpa se bloqueó al no saber siquiera que decirle ¿Estaría muy enojada? la puerta de esa habitación de abrió de golpe y la pelota de prendas que la morena había tenido en sus manos termino detrás de una de las bolsas que había dejado con lana y uno que otro suéter, se acercó a él y sujeto el brazo que había estado desenvolviendo —¿Milk? —la joven frunció el ceño y jalo de él para que este dejara de mirar lo que había tirado y le mirara directamente a los ojos.

—Cállate... —le susurro antes de tomar una bocarada de aire —¿¡Como te atreves a querer volverte a escapar del Hospital!? ¿¡Estas loco!? —alejo el joven un poco alto para que los intrusos notaran su presencia, apenas lanzando una mirada rápida a las cortinas que había corrido para poder ocultarse y simulando volver a vendar el brazo del chico —¿¡No te das cuenta de mi preocupación de que te pase algo!? ¡Eres un inconsciente! —le frunció más el ceño esta vez dejando al chico sin habla mientras tragaba pesado y las luces del cuarto se prendían y la cortina era abierta mucho más casi de golpe dejando ver un grupo de guardas, dos enfermeras y dos doctores, siendo uno de ellos el que estaba en aquel sótano 3 y el viejo que atendía a su esposo. Las miradas de ambos morenos se posaron sobre ellos y un incómodo silencio se interpuso en sus miradas.

—Ay, doctor... —alego el moreno llevando su mano libre tras sus cabellos mientras soltaba una carcajada incomoda, la joven lo miro sin dejar de fruncir el ceño antes de volver la vista al frente y acomodarse mejor casi enfrente de la bolsa con lana.

—Lamento si alce mucho la voz, es que se quería escapar de nuevo —comento la joven viendo al viejo médico, que soltando un carraspeo señalo la salida a los guardas que siguieron mirándolos extrañados mas no hicieron comentarios.

—No se preocupe señora Son, no era por eso —un paso acerco al hombre y la mano de este se posó sobre la cabeza apenas vendada del chico —Muchacho, debes entender que no estás bien de salud, aun no podemos darte de alta.

—Pero doctor, estar aquí es muy aburrido... —el hombre apenas y alego antes de que la chica moviera algo brusco su brazo y negara con su cabeza —perdón... —susurro antes de bajar la mirada mientras la joven esta vez sí empezaba a vendar el brazo del chico, pero lentamente.

—No puedo creerlo Goku, no me puedo descuidar ni un segundo, solo me quede dormida cinco minutos —comento la joven apenas captando la mirada extrañada del chico más por la forma en que la chica le hablaba no dijo nada.

—Lamento la molestia señora Son, le pediré a una de las enfermeras que le ayude con el señor Goku.

—No, no hace falta, solo es esta venda y por lo que se, él no está de gravedad así que no se preocupe —comento la joven sin mirar al hombre, pero dándole otra vuelta a la venda en la mano, el medico solo asintió y dándole la espalda se alejó con los guardas, corriendo la cortina nuevamente para dejar solo a los dos morenos tardando un par de minutos en irse, registrando el baño compartido y los demás cubículos, sin importar que estuvieran vacíos u ocupados. Tan pronto sintió la puerta cerrase no pudo evitar soltar un jadeo de alivio y dejándose caer sobre el asiento frente a la camilla, soltando la mano del chico y apretando la larga venda en sus manos —ah... —el suspiro salió cuando su mano libre acaricio su frente y sus ojos se cerraron por inercia.

—¿Estas molesta? —la voz del joven la hizo alzar la mirada mientras la luz del exterior apenas iluminaba sus cuerpos.

—¿Por qué querías escapar de nuevo? ¿No te fue suficiente la última vez? —sus codos se apoyaron sobre sus piernas y sus manos acunaron su rostro mientras el chico jugaba con sus dedos y esta vez era el quien prestaba más atención a sus vendajes.

—Sabes que no me gusta estar aquí, pierdo tiempo y así no podre ganarle a ese Saiyajin cuando vuelva... —el chico apenas tenso su mandíbula antes de volver a verla y ver las húmedas pestanas sobre esos ojos analíticos ¿Hace cuánto no la miraba así de cerca?

—Goku, esto no es un juego, debes recuperarte antes de cualquier cosa ¿Qué no te ha quedado claro? —la joven jalo la venda de las manos del chico apenas terminado de vendar la mano y cortando lo que para ella era excedente con las tijeras que utilizaba al tejer —Se que estas tenso, pero primero debes atenderte a ti ¿Cómo vas hacer lo que sea que tengas que hacer? —agito su mano restándole importancia antes de dejar el resto de venda y las tijeras sobre la silla en la que estaba al acercarse al chico y jalar las sanas que lo habían estado cubriendo.

—Milk, es por el bien de la tierra... —el chico apenas y se movió de su lugar sujetando una de las manos de la joven —Hay enemigos muy poderosos y por mi estado Gohan, Krillin y Bulma tuvieron que hacer lo que a mí me correspondía —la chica no pudo evitar fruncir el ceño y chasquear la lengua mientras jalaba su brazo.

—No te tomes tarea que nadie te ha pedido que hagas...

—¡Milk! —el joven jalo del brazo de la morena está teniendo que utilizar su otra mano para no caer encima del chico sujetándose de su hombro —Lo hago por el bien de ti, de Gohan, de mis amigos... tu bien lo sabes — la chica desvió la mirada y jalo de nuevo su brazo —ni siquiera desde que reviví has querido hablar conmigo ¿Te molesto? —ella soltó un bufido y miro la sabana sobre la cama mientras mordía su mejilla interna, el tacto de él le quemaba, sentía que desfallecería si no se soltaba, había sido muy de golpe su acercamiento y más siendo en esas circunstancias, primero estando con la muerte sobre su nuca y ahora después de prácticamente haber puesto de cabeza la seguridad de ese hospital ¿Qué no sentía que no estaba para charlas emotivas ni acercamientos si quiera amistosos? —¿No me extrañaste? —los ojos de la chica apenas voltearon a verlo de soslayo, captando esas posas negras y los labios levemente secos apenas separados ¿Cómo decirle que desde mucho antes de que el falleciera su vida había quedado de cabeza? Que ahora tenía otro deber además de cuidar su hogar...

—...No digas eso... —susurro mientras aflojaba sus tensos brazos y con lentitud se sentaba sobre la camilla y su rostro era el que se había agachado para no verlo —es...

—¿Por qué me evitabas? Creí que desde ayer... —el chico se frenó y también agacho la mirada aflojando su agarre en ella apenas acariciando el dorso de su mano con su dedo pulgar —Tu... bueno... —trago pesado y una de sus piernas apenas y se movió para quedar frente a ella.

—Goku... —la morena relamió rápidamente sus labios y esta vez fueron sus dedos los que se acercaron a las manos del chico apretándolas entre las suyas mientras su cuerpo se inclinaba hacia el por inercia queriendo percibir ese rustico olor que el joven desprendía —no sé cómo debería actuar ahora, me siento desorientada... —sus labios se apretaron y sus dedos acariciaron un poco más lento sus manos mientras se forzaba a pasar la saliva que se había acunado bajo su lengua —perdida...

—… Lo sé... —la presión sobre su frente la hizo alzar el rostro conectando ambas miradas, sintiendo la calidez que el joven desprendía y como tenuemente las mejillas del chico tornaban un leve color rosa y no ese molesto tono pálido que lo había acompañado desde que ingreso al hospital —Yo también siendo que estamos raros...

—Pero el maestro y Krillin... Bulma... —su voz apenas se había alzado un poco pero el leve tirón en sus manos y la negativa por parte del chico la hizo frenarse en seguir hablando.

—Ni siquiera es con Gohan, me hubiera gustado compartir más con él, pero él ahora está buscando las esferas y sé que estará bien, Piccoro hizo un muy buen trabajo con él —la joven desvió la mirada en molestia apenas un par de segundos antes de sentir como la leve risa del moreno golpeaba sus mejillas —No te enojes, no quiero que sigas enfadada, pero siento que los únicos que están distantes somos los dos... ¿Verdad? —la chica apenas y podía sostenerle la mirada y su respiración no parecía querer ayudarla a relajarse.

—Siento eso... —una cálida mano había ascendido hasta su cuello mientras el calor ahora invadía esa zona y el leve masaje en su piel la hacía soltar un leve suspiro.

—No te disculpes, para todos ha sido algo nuevo —la joven apenas asintió y apretando la mano libre del chico cerro los ojos para disfrutar más de su calor.

—C-Creo que debes dormir, ya es tarde... —alego ella aun sin abrir los ojos, sintiendo las caricias relajantes en su nuca y como lentamente se encaminaban hacia su mejilla derecha, acariciando incluso su mandíbula haciéndola levantar el rostro y mirar una vez más el del moreno.

—No tengo sueño, ya dormí lo suficiente...

(Imagen)

—Ni creas que te dejare escapar para que te vayas a entrenar... —la sonrisa del joven se amplió mientras sus frentes se separaban más la caricia en su rostro aún permanecía. Estaba seguro de nunca cansarse de tocarla.

—Se que no me darás permiso, pero al menos entonces... duerme conmigo —los ojos de la morena se abrieron en sorpresa sintiendo sus mejillas encenderse, no esperando que el chico le dijera eso ¿Acaso no se daba cuenta de lo incomodo que sería? Entendía que la noche anterior por su sobresalto hubieran caído dormidos, pero en ese momento no se creía capaz de hacerlo por su propia voluntad, ¿El aire parecía alejársele? —anda, vamos a dormir... —comento el chico jalando a la joven hacia él que apenas había quedado con una pierna sobre la mullida camilla.

—Claro que no, me acabas de decir que no tenías sueño y en todo caso, el que debes descansar eres tú...—sujeto la sabana con su mano libre apenas apoyando uno de sus pies sobre el suelo, en ese momento prefería estar perseguida por los guardias de seguridad que estar tan cerca de ese sonriente moreno. Odiaba cuando intentaba convencerla con juegos.

—Ven acá... —solo necesito un tirón para que cayera sobre la camilla y que fuera el joven quien los arropara ¿A qué horas había tomado la sabana? — así dormiremos bien, sácate las botas —el chico dejo la almohada en medio para ambos, pero aun así llevo su brazo derecho bajo esta y el izquierdo lo enredo en la cintura de la colorada morena.

—Eres el colmo —un pequeño bufido en tono de burla y el cuerpo del joven parecido pegarse más a ella, sus ojos se apretaron sin saber dónde llevar las manos, teniendo que pegarla sobre su pecho y que con sus propios pies zafar la botas, escudando el sonido hueco caer contra el suelo.

"¿¡Porque diablos estoy haciendo esto!?"

La muchacha apretó sus ojos mientras la suave temperatura de ambos cuerpos empezaban a mezclarse y el aliento suave del chico apenas mecía sus cabellos, se sentía tan incomoda, tan obligada, estando en medio de esa camilla, pero siquiera se había dignado a hacer algo más, simplemente se dejó vencer por la necesidad que tenia de estar a su lado que se había reprimido por tantos días, semanas incluso y no sabía cómo lo había soportado tanto, de sus labios un leve suspiro escapó y sus tensos hombros se relajaron mientras intentaba conciliar el sueño.

"Debo ser masoquista ¡No puedo estarme torturando así!"

—¿Qué tal sigue? —el susurro de su voz casi ronca la sobresalto un poco al tiempo que sentía la mano que descansaba sobre su cintura ascender hasta acariciar su flequillo, en busca de la herida que había tenido el día anterior —¿Te duele? —la joven si quiera había alzado el rostro, solo sus ojos se habían abierto mirando el hueco en el cuello del moreno sintiendo sus dedos acariciarla, apenas negó ante su pregunta y entreabrió sus labios.

—Ya no importa... —susurro igualmente mientras las piernas de ambos lentamente se enredaban y la mano derecha de la joven apenas y rosaba la bata de vestir del chico para depositarla sobre las costillas masculinas —Estoy bien.

"Tú puedes Milk, Tú puedes, solo relájate"

—Milk... —su rostro se alzó por inercia no esperando rosar su nariz con la de él y que los ojos del chico escaneasen su rostro aprovechando la distancia —Estas muy bonita... —sus mejillas se calentaron mientras sonreía sin dejar de acariciar los cabellos de la chica, degustando la incomodidad en ese rostro femenino que a pesar del tiempo aún no se acostumbraba a su cercanía ¿Que tanto podría enrojecer? Su rostro se inclinó apenas un par de militaremos más mientras las mejillas de la joven tomaban un tono más rojo y sus ojos se cerraban como si estuviera lista para recibir un golpe. La había extrañado demasiado...

Sus labios apenas se rosaron, sintiendo la suavidad de los femeninos y la leve asperidad de los masculinos, un suspiro escapo de sus bocas y de nuevo el joven se acercó a ella rosando esta vez mucho más fuerte sintiendo la presión de los labios ajenos que intentaban mantenerse estatismos y que el rubor de sus rostros no aumentara más de lo que ya estaba, con el tiempo él había logrado perder el miedo al acercamiento y aunque le costó mares poder besar sin tener que prepararse mentalmente antes de hacer semejante Azaña, ahora podía sentir que la práctica no se había perdido después de tantos meses lejos del seno familiar y que podía volver a disfrutar de tan cálida cercanía. Sus ojos aun admiraban el rostro de la morena a pesar de haber cortado con ese simple beso, relamiendo esta vez los propios antes de acomodarse mejor en la camilla y apresar esos labios con la fuerza que había querido hacerlo en un principio mientras su mano que había estado jugueteando con sus cabellos decencia para poder sujetar su mentón y alzarlo para poder tener mayor alcance y así poder cerrar los ojos ese momento, haciendo fluir las emociones que había mantenido encerradas.

Ni ella misma podía dar crédito al hecho, había podido soportar el leve acercamiento del día anterior, pero verlo retomar la iniciativa nuevamente la dejaba sin aliento, optando por morder su labio interno mientras el calor masculino empezaba a invadirla y el calor sofocante de su rostro parecía no querer mermar y menos cuando la obligo a alzar el rostro para profundizar la caricia, sus hombros temblaron y sus ojos tuvieron que verificar que en verdad estuviera sucediendo. Ese moreno ingenuo la estaba besando después de tanto tiempo, dejando a la vista la necesidad de acercamiento y como las pestañas oscuras apenas y le hacía cosquillas en las mejillas, sintiendo el sabor dulce de sus labios y como apenas su boca pretendía corresponder, entreabriendo sus labios para mayor acceso y la mano sobre el apretara la prenda que vestía, cerrando los ojos y apresando su labio inferior succionándolo un par de segundos para así corresponder el beso. Sintiendo el calor que se ocultaba a medida que parecía tomar algo de fuerza y los suspiros pesados morían en la boca del otro, sin dejar espacio para tomar algo de aire, terminando ahogados teniendo que frenar aquel tormentoso frenesí que les invadía, terminando por robarse los suspiros del otro hasta volver a abrir los ojos, no dándose cuenta en qué momento el chico había quedado reclinado en uno de sus brazos y medio cuerpo sobre el de la joven, estando sobre la camilla casi a su merced, miraron sus ojos, sus mejillas y sus labios levemente hinchados por aquel largo y tortuoso beso, jadeando para recupera el aire perdido, estando casi sin palabras y menos cuando el calor comenzaba a crecer en su vientre y el deseo de estar mucho más junto empezaba a invadirlos.

—...Enserio creo que deberías dormir... —susurro sobre los labios del chico mirando estos antes de ascender la mirada y admirar su rostro apenas visible por la luz nocturna, su respiración aún estaba agitada y la complexión del joven parecía casi aplastarla ¿Desde cuándo sus hombros se habían hecho más anchos? relamió sus labios por inercia apenas moviendo sus piernas sobre la superficie no muy acolchada, el chico apenas se apoyó en sus antebrazos soportando su peso para bajar su pecho e impedir los movimientos de ella con temor a que esta se alejara, no teniendo que siquiera hablar para poder hacerla callar y que le mirara más directamente mientras la seriedad abarcaba todo su rostro, dejando sus labios mucho más cerca a los de la joven robándole un pequeño beso y empezando a picotear por su piel de camino a su oído.

—Te necesito... —su voz parecía haber descendido diez grados volviéndose mucho más ronca y la presión en su piel najo hacia su cuello haciéndola curvarse y que sus manos se alzaran y se aferraran al cuerpo del moreno mientras la leve succión en esa zona empezaba a ser más frecuente mientras la besaba, teniendo que apretar los ojos antes de mirar el techo, maldiciéndose por lo excitante que se le hacía estar presa bajo ese cuerpo, en medio de esa sala de recuperación.

XxXxXxXxX

No me odien, pero el capítulo ya se me hacía largo así que toco dejarlo hasta este punto, estoy segura que al menos así podrán esperar con más ansias la siguiente parte. Agradezco que hayan llegado hasta aquí, así que nos vemos hasta el siguiente capítulo. Bye

Mika-Chan