Han pasado 84 años…
…desde la última vez que actualicé. Este último mes ha sido un poco ocupado para escribir, fue algo bueno que el capítulo anterior (y este, porque originalmente eran uno solo) ya estuviera prácticamente listo, esperando para que recordara actualizar. Así que solo he pasado por FF para subir mi two-shot "El mejor regalo", que también ya estaba listo. Simplemente no quería dejar abandonado por aquí como el año pasado.
Pero voy a aprovechar que hoy es día de asueto en la uni para darles un nuevo capítulo para leer.
En otras noticias, tal vez algunos notaron que eliminé "El hijo del jefe" hace un tiempo. Bien, haciendo corta la historia, creo que necesito madurar mejor la trama. Lo empecé como un trabajo en proceso para tener algo en lo que trabajar mientras eliminaba bloqueos de escritor aquí, pero como por ahora este AU tiene la mayor parte de mi atención, no quiero que quede como una historia secundaria mediocre. Me parece que la idea tiene demasiado potencial para eso.
De cualquier forma, volvamos a donde quedó esto la última vez.
[Nota adicional: El título de este cap fue tomado "prestado" del one-shot (o creo que ya es two-shot) "What the Heart Wants" de GravityBeam. Me encantó el nombre, además no se me ocurría otro mejor (-_-º).]
Capítulo 24 "Lo que Quiere el Corazón"
La paciencia de Astrid se vio recompensada al presentarse la oportunidad en el momento en que terminaba su escasa cena. La razón principal, además de no tener mucha hambre, era que su atención estaba en la mesa principal del comedor. Heather había terminado de comer hacía un rato, pero por alguna razón se quedó hablando con la mamá de Hiccup.
No le gustó mucho el hecho de que parecían llevarse muy bien.
La rubia acababa de terminar el líquido en su jarra cuando vio a la berserker levantarse y caminar sola, por bendición de los dioses, hacia la salida.
Aprovechó que el resto de la mesa estaba hablando sin prestarle mucha atención y se levantó de su asiento con rapidez. Se aseguró de caminar por el borde de la habitación, del otro lado de la línea de columnas de madera que sostenían el techo para ser notada lo menos posible y muy pronto se encontró en las puertas.
Ya afuera buscó con la mirada el rastro de la pelinegra mientras cerraba la puerta a sus espaldas. Sonrió cuando la vio caminar en dirección a donde sabía que estaban las cabañas de alojamiento. Justo acababa de poner un pie sobre la pequeña escalinata para ir a interceptar a la berserker cuando una mano se posó repentinamente sobre su brazo. Reaccionando por instinto, lanzó un golpe a quien la retenía: —¡Auch! ¡Me rindo, me rindo!
—¡Ruffnut!— suspiró con frustración. ¡Oh, por qué, por qué ahora! Astrid giró la cabeza para ver a Heather, pero esta ya había desaparecido. Maravilloso. Ahora tendría que buscarla por todas las cabañas de alojamiento sin levantar sospechas.
—No tienes que usarme como saco de boxeo cuando no está Snotlout, ¿sabes?
—¿Qué quieres?— preguntó decidida a sacársela de encima. Trató de no gritarle para no llamar la atención.
—Ver a dónde te escapabas, dah— respondió como si fuera obvio. —Bien, ¿a dónde vamos? ¡Oh! ¿Podríamos hacerle una pequeña broma de paso al tipo del Scauldron?
—Ruffnut.
—Entrenar con Gobber es mucho más divertido con el riesgo de morir que con ese tipo de "es más seguro así"— resopló molesta. —¡Qué le importa si quiero…!
—¡Ruffnut!
—¿Llamabas?— la sonrisa especial de inocencia de Ruffnut se extendía por su cara. 'Odín, ¡dame paciencia!'
—Ruff, en serio no tengo tiempo para esto ahora— trató de hablar calmadamente. Estaba perdiendo tiempo valioso. —Voy a hacer esto sola, así que será mejor que vuelvas adentro. Es asunto solamente mío.
—¡Oh, vamos!— protestó. —Esos dos cabezas de cordero acaban de organizar una competencia con otros tipos por quién puede comer más piezas de bacalao. ¡Tienen casi toda la mesa llena! No pienso quedarme allí, y no dejaré pasar esta oportunidad. ¡Esto podría ser demasiado jugoso como para dejarte hacerlo sin apoyo!
Astrid contuvo un gruñido de frustración. Estaba a punto de exigirle que fuera a cualquier otra parte cuando su presa volvió a aparecer en su campo de visión. Con toda la satisfacción que sentía, casi se perdió el comentario de Ruffnut.
—Un momento… ¿piensas asesinar a Heather?
Con un sobresalto, la rubia miró a todo alrededor para asegurarse que nadie estaba cerca para oírlas y jaló a la gemela rubia para alejarse lo más posible. Ruffnut por su parte siguió parloteando como si no le importara. Corrección. Realmente casi nada le importaba.
—Está bien, si vamos a hacer eso, tendrás que esperar a después de la reunión con Berk, ella es parte del Consejo, la necesitarán por un rato. Además escuché que pelea bien, y el dragón sería un problema. Así que sugiero que tal vez un secuestro discreto durante la noche sea lo mejor para empezar y luego…
—¡Cállate!— le siseó mientras colocaba una mano en su boca. Se giró para ver a la berserker hablando con unos jinetes del otro lado de la plaza sin prestarles atención. Decidió contarle a Ruffnut parte de la verdad, a ver si así lograba sacársela de encima. —No estoy planeando asesinar a nadie. Solo voy a hablar de algo con ella. Y en primer lugar, ¿por qué piensas que haría eso?
La gemela Thorston se quitó la mano de la boca. —Porque: a) tienes la misma cara que pones cuando vas a moler a golpes a Snotlout; b) él no está aquí; y c) la pusiste cuando viste a Heather pasar por allí. Saqué mis conclusiones. Y hasta donde sé, tú, de todas las personas, no tienes nada de qué hablar con Heather.
La doncella escudo tuvo que cuidar de que no se viera su irritación. Ruffnut tenía que elegir ser más preceptiva precisamente esta vez. —No es nada importante. Solo es algo que quedó pendiente después de que entrenáramos un rato en el campo con las hachas.
—Espera. ¿Un combate?— preguntó con los ojos abiertos. —Ok. Tiempo fuera. Siento que me estoy perdiendo de algo muy importante aquí que no me estás contando. ¿Y por qué por Loki no me invitaste a ver la pelea? ¡Perdí una oportunidad de tenerle ventaja a Tuffnut cuando apostemos en los entrenamientos! Creí que éramos amigas Astrid—terminó con un aire de ofensa.
'Oh, Thor'. Debió saberlo. Ruffnut no es alguien que se satisfaga con solo parte de la verdad. Astrid decidió tirar la precaución al viento y contarlo todo. Tarde o temprano encontraría la manera de enterarse de todas formas. —Después de que me abandonaste con ella por Fishlegs, Heather me retó a un einvigi de práctica. Dijo que había escuchado de mí y quería ver mi estilo de lucha. Luego me manipuló para que perdiera el control y hablara de más. ¡Confesó que lo había hecho a propósito para saber que sentía por Hiccup y entonces se fue tranquilamente!
—Bueno… la verdad no se ve tan mal como lo haces parecer.
—¡¿Cómo no va a ser malo, Ruff?!— la rubia estuvo muy tentada a casi gritarle, pero como Heather aún seguía a la vista no quería llamar la atención. —¡Ella me hizo decir cosas sin pensar! ¡Puede contarle lo que dije a cualquier persona!
—Deja de erizarte, no es como si le hubieras dicho algo demasiado personal, ¿verdad?— Ruffnut debió haber notado algo en su expresión, porque preguntó: —No lo hiciste, ¿o sí?
—Bueno… cuando ella dijo que el compromiso ya no era válido y que Hiccup estaba disponible para cualquiera…— empezó tímidamente. Oh, Freya, esto era difícil. —…yo probablemente le grité que… no se acercara a él y…— 'Vamos, Astrid, decidiste hablar. ¡Ya no puedes callarte ahora!' —… y que él… era… mío— terminó con voz pequeña.
—¡Aaaaah!— vio a Ruffnut intentar disimular una sonrisa burlona. —Así que por eso quieres silenciarla para siempre. No quieres que pregone a todo el mundo tu declaración de amor.
—¡Lo dije sin pensar!— casi gritó otra vez. —¡Ella me hizo enojar a propósito para que lo dijera! Y luego me hizo esa maldita pregunta y entré en pánico y no se me ocurrió negar nada, y luego ella dijo eso otro y…
—¡Hey! Más lento, ¿quieres? ¿Qué te dijo y cuál fue esa dichosa pregunta, por Surt[1]? No puedo ayudarte si no me das todas las piezas, chica.
—Dijo algo como que… amar necesita valor y luego… me preguntó si… si lo amaba— dijo volviéndose cuatro tonos de rojo más oscuro.
—Bien, eso fue inesperado— dijo Ruffnut perpleja. —Ella casi te dio la conferencia de hermana sobreprotectora.
—¿Qué?— miró a la gemela Thorston con el ceño fruncido.
—De hecho, no esperaba que hiciera algo así todavía— la escuchó murmurar para sí misma.
Su ceño se profundizó aún más y prácticamente se abalanzó sobre Ruffnut. Ni siquiera notó que la berserker ya no estaba en ningún lugar a la vista. —¿Qué fue eso? Sabes qué, no importa. Lo averiguaré más tarde. ¿A qué te refieres con lo de hermana sobreprotectora, exactamente?
—¡Está bien, está bien! Pero baja el hacha, ¿quieres?— la doncella escudo solamente notó el arma en su mano cuando Ruffnut puso la suya en el filo del hacha para empujarla hacia abajo. —Ellos son muy cercanos, pero no se interesan en el otro de forma romántica. Dogsbreath lo mencionó cuando le pregunté por ella. Dijo, y cito sus palabras, "son prácticamente como hermanos".
Astrid la jaló por el cuello de su túnica. —¡¿Y no se te ocurrió decirme eso antes?!
—¡Oye, no preguntaste! Y ten cuidado, esto es nuevo. ¡Hey!— soltó bruscamente su agarre y la gemela Thorston por poco no recupera el equilibrio.
—Entonces Heather, ella… ella no…
—No, ella no estaba planeando robarte a tu novio— respondió Ruffnut por ella mientras se concentraba en alisar las arrugas en su túnica. —Así que realmente no necesitas preocuparte mucho por que hable, considerando que ella sería casi tu cuñada.
—Por última vez, Ruffnut…
—Sí, sí, ya lo sé. Él no lo es. En eso tienes razón— cedió la gemela Thorston. —Pero fingiremos que tú no quieres que eso pase y que yo de verdad te creo.
Esta vez ni siquiera trató de detener el gruñido frustrado que subía por su garganta y simplemente se golpeó la frente con la palma. Dioses, a veces tener de mejor amiga a Ruffnut era imposible.
—Oye… solo por curiosidad…
—¿Qué?— le espetó ya sin paciencia.
—¿Qué le dijiste? ¿De verdad lo amas?
Astrid se congeló. Había luchado con uñas y dientes para no pensar en eso después de que Heather se lo preguntara. La idea de explorar aún más lo que sentía todavía la aterraba. Tenía sentimientos por Hiccup en el fondo de su corazón, eso ya lo había aceptado. Pero qué tan profundos eran, no lo sabía. Y no se sentía lista para enfrentarlo aún.
—Yo no… no lo sé, Ruff— confesó nerviosa. Admitirlo a alguien en voz alta estaba siendo un gran paso para ella en ese tipo de cosas. —Vivimos toda la vida en la misma tribu, y me di cuenta que solo ayer empecé a conocerlo realmente. Ya no sé ni quién es él. ¿Cómo podría… cómo podría amarlo si ni siquiera lo conozco?
—La solución es muy fácil. Pasa tiempo con él, conócelo. Entonces lo sabrás.
—¿Cuándo, Ruff?— suspiró ligeramente molesta. —Por si lo estás olvidando, todo el asunto con Berk y la guerra con los dragones no están dejando mucho tiempo para eso ahora.
—Pues parece que justo ahora, puede haberlo— dijo Ruffnut señalando disimuladamente un punto detrás de ella. —Acaba de salir del Gran Salón, por si te interesa saber. Y no parece estar ocupado.
Efectivamente, cuando Astrid se dio la vuelta Hiccup ya estaba cruzando la plaza, solo, en dirección a lo que, según recordaba, era la herrería. ¿Quería una oportunidad? Esta era más que perfecta.
—¿Y bien? ¿Vas a hacerlo?
'No… sí… no, no puedo… ¡Vamos, Hofferson, esto no debería ser difícil!… ¿¡Entonces porqué Helheim[2] estoy dudando tanto?!'
Astrid no podía avanzar más aunque tratara de obligarse a ello. Su resolución empezaba a fallar y las dudas no ayudaban mucho. La cena había terminado para ellos hace rato. Se suponía que debía estar ya en la zona de aterrizaje con los otros, lista para volver a casa. En cambio, estaba aún parada frente a la herrería, con los nervios a flor de piel, su determinación cayendo y a riesgo de ser tomada como loca por cualquiera que la viera al salir del Gran Salón.
Todavía no podía creer que Ruffnut había logrado convencerla de que hiciera esto. No sabía qué excusa le daría la gemela Thorston al oficial a cargo de ellos para que la dejaran quedarse. ¡Ni siquiera sabía cómo iba a volver a Berk! ¡Todavía no sabía cómo volar un dragón! Este plan tenía muchas fallas y cosas sin resolver. Y aún así, aquí estaba.
La ventana de atención estaba cerrada, al igual que la puerta a su lado, pero la rubia podía ver claramente el haz de luz que se colaba por debajo de ellas y escuchar alguno que otro sonido amortiguado del interior.
Tomando una respiración profunda, por fin logró mover sus piernas y entró por la puerta principal. Fue recibida por una ola de calidez cargada del olor a cuero curtido y metal. La herrería de la Legión era un poco más pequeña de la de Berk, pero estaba considerablemente más organizada y mucho más llena con planos, armas, sillas de montar y artilugios más allá de su comprensión por cualquier lugar donde mirara.
Y en el centro de todo, al lado de la fragua y golpeando un pedazo de metal con un martillo, estaba Hiccup, con Toothless durmiendo profundamente al lado del fuego. Se veía casi pacífico, con lo bien que encajaba en la atmósfera, exactamente una parte de lo que él era, un herrero dedicado y talentoso. Todavía no se había percatado de que había alguien más con él.
Tratando de calmar su corazón repentinamente acelerado, se aclaró la garganta para llamar su atención. Funcionó.
El castaño detuvo los golpes, levantó la mirada y la miró con confusión. —¿Astrid? ¿Qué haces aquí?
Haciendo a un lado el pensamiento de lo atractivos que se veían sus ojos verdes iluminados por el resplandor de las brasas, se obligó a acercarse algunos pasos. —Hiccup.
—Yo…— se detuvo. Astrid empezó a entrar en pánico. Había olvidado buscar una excusa para hablar con él. Y la mirada amable de Hiccup no estaba ayudando, en realidad, casi sentía que podría atravesarla hasta lo más profundo de su alma.
Tomó un par de segundos para decidir usar algo que había pasado por su mente durante la mañana. —Me di cuenta de lo poco que sé sobre todo…— trató de buscar una palabra para explicarlo, en cambio solo hizo un gesto señalando todo, —esto. De la Legión, de los dragones, de la guerra, y yo solo… Entiendo por lo que tu y todos ellos luchan, y quiero hacer lo mismo, pero… sé que todavía hay mucho que no conozco de aquí.
Hiccup pareció un poco sorprendido con su explicación. —Bueno… ¿Qué te gustaría saber?
Astrid contuvo las ganas de sonreír. Esta era toda la apertura que necesitaba. —Háblame de cómo inició todo, desde cuando derribaste a Toothless.
—Les conté esa historia anoche— dijo el castaño un poco tímido.
—Solo lo mencionaste un poco de pasada. Quiero escuchar la versión completa— Astrid se acercó a la larga mesa de trabajo y se sentó en el banquillo frente a esta.
Hiccup dudó un poco. El martillo y el fantasma de lo que sería una espada todavía estaban en su mano. La rubia empezó a pensar que probablemente no era el mejor momento para hablar y empezó a levantarse. —Si estás ocupado ahora puedo…
—¡No, no! Yo solo… Quiero decir…— soltó las palabras un poco atropelladas. —No es necesario que te vayas. Puedo contártelo mientras trabajo un poco en esto. Eso es si tú estás de acuerdo, claro.
—Sí, suena bien— dijo un poco más relajada. Esta vez dejó que sus labios se elevaran ligeramente en las esquinas al tiempo en que volvía a sentarse.
—Bueno— empezó al mismo tiempo en que volvía a levantar el martillo, —todo comenzó en esa redada cuando dije que había derribado un Night Fury…
Ay, el amor. Te puede poner en las situaciones más vergonzosas, problemáticas o más incómodas de tu vida, y aún así a los lectores nos sigue gustando leerlo. ¿Qué cosas no?
Otra vez, esa última escena no estaba del todo planeada para suceder aquí, o al menos en esta historia. Pero mientras escribía de pronto apareció, y dije: "pues la dejamos, haber cómo nos sale". Y terminó así. De hecho, me gustó más que lo que había planeado primero. Supongo que es parte de escribir. Se te ocurren pequeñas ideas buenas sobre la marcha.
Díganme, quitando todo el ambiente de acción y drama ¿qué tal les parece cómo se ha estado desarrollando el romance de estos dos? ¿Va bien o le falta sabor? ¿O mas bien realismo? ¿O de plano más interacciones?
Espero su veredicto/juicio/condena en la caja de comentarios.
Pero nada más recuerden que técnicamente han pasado como tres días para los últimos, ¿qué? ¿10 capítulos?
Toothless: En realidad y si no me equivoco, lo que no es probable, van 18 capítulos cubriendo solo esos tres días.
NightSkyLady: ¿¡SON 18?!
Toothless: Eso dije, ¿qué no escuchas?
NightSkyLady: …Chale.
NightSkyLady: Ahora sí me pasé, ¿no?
Toothless: ¿Y hasta ahora lo notas?
NightSkyLady: Era retórica, Toothless.
Toothless: Entonces no vuelvas a preguntar.
NightSkyLady: Eres imposible.
Toothless: Gracias. ;)
Notas:
[1]. En la mitología nórdica, Surtr es el líder de los gigantes de fuego en el sur y el soberano de su tierra. Estaba destinado en el Ragnarök a que él y sus hordas se movieran hacia el norte para aplastar a los dioses en el ocaso del mundo.
[2]. Helheim o Hel es conocido como el reino de la muerte y se encuentra en la parte más profunda, oscura y lúgubre del cosmos según los vikingos. Está gobernado por Hela, Diosa de la muerte, e hija de Loki, y aquí terminaban los que habían muerto por enfermedad o vejez, y una vez se entraba en él ni siquiera los dioses podían salir. Aunque se confunde a menudo con Niflheim por su cercanía y como se relacionan sus atributos, son dos reinos totalmente diferentes entre sí.
Y eso es todo por ahora.
¡Hasta pronto!
