Um, hola.
Sí, soy yo y no, no me secuestraron. Estoy de vuelta con un nuevo capítulo.
Como notaron, no hubo actualización de septiembre por diversas razones, pero al menos terminé esto para la de octubre. (Aquí en confesión, hubo momentos en los que cuando tenía tiempo no escribía más de una línea). 😞
La verdad… estas últimas dos semanas han sido realmente pesadas. Una de mis maestras decidió que quiere empezar las revisiones del proyecto integrador temprano (lo que técnicamente no es tan malo) pero nos está presionando para hacerlo perfecto para la feria de exposición cuando es un tipo proyecto que hasta hace dos meses ni siquiera sabía que existía y apenas sé si lo estoy haciendo como debería (esto es lo catastrófico), además de tener que lidiar con las otras materias que tengo pendientes.
Y para terminar de sumar a todo… eh… una de mis amigas más cercanas está… teniendo un episodio bastante fuerte de depresión y… honestamente, la estoy pasando mal por eso porque quiero ayudar pero lo que puedo hacer es bastante limitado. Y es un poco frustrante.
Entonces, últimamente no me siento de ánimo para escribir, a veces parece que es la única forma de desahogarme, pero al final no termino escribiendo casi nada.
Así que, de una vez me disculpo porque (aunque me gustaría) no espero poder terminar el siguiente capítulo para noviembre.
Capítulo 27 "No Puedes Huir del Pasado para Siempre"
Hiccup estaba buscando por los acantilados cuando la encontró allí en compañía de Cloudjumper, justo al amanecer. Sabía que esto estaba siendo tanto o más difícil para su madre también. Después de todo, sería la primera vez que Valka volvería a pisar Berk en los 17 años que habían pasado desde su "muerte" a manos de un dragón. También sería la primera vez en que volvería a ver a su padre desde entonces.
El castaño se acercó a ella con Toothless siguiéndolo y se paró justo a su lado. Sentía cómo el remordimiento le carcomía el corazón. Técnicamente, era su culpa que su madre estuviera ahora en esta situación. Si no se hubiera descubierto, nada de esto habría pasado.
—Sabes mamá… no necesitas venir si no es lo que quieres— dijo Hiccup, sin apartar la mirada del horizonte. —Con nosotros en Berk, podrías quedarte y estar a cargo de todo aquí. Podemos…
—No, hijo— lo interrumpió Valka. La antigua jefa de Berk giró su cabeza para mirarlo con una mirada gentil pero a la vez firme. —Eso no será necesario. Voy contigo.
—Pero…
—Esto es algo que debo hacer, Hiccup— explicó con suavidad. Lentamente, Valka colocó su mano en el rostro preocupado de su hijo. —Te prometí que estaría contigo de ahora en adelante, en cualquier momento. Tengo intención de cumplir mi promesa. Ya tuviste que enfrentarte solo a tu padre, no te dejaré hacerlo sin mi esta vez.
Hiccup sintió el comienzo de un nudo en su garganta y tomó una respiración profunda para tratar de deshacerlo. Levantó su mano para ponerla sobre la que tenía Valka en su rostro y la apretó con fuerza. Con todo lo que habían pasado, su madre estaba dispuesta a enfrentar lo que fuera para que nunca tuviera que volver hacerlo solo. Aún si fuera doloroso para ella.
—¿Estás segura?— preguntó preocupado. —Papá… Él estará ahí. No quiero que…
—Está bien— suspiró ella. —Tu padre… él siempre fue el único hombre para mí. Aún sigue siendo el gran amor de mi vida. Pero con el amor viene el riesgo de la pérdida, es parte del trato. Tengo que hacerlo, Hiccup. Ya no quiero seguir huyendo de él y de mi pasado. No quiero seguir actuando como una cobarde. Y si… Stoick lo termina descubriendo… Espero que al menos pueda encontrar la paz con ese pasado, nuestro pasado, después de que nos alejemos para siempre.
—Aún me tendrás a mí— la miró con confianza. —A mí, Toothless, Cloudjumper, Heather, incluso Dogsbreath, aún nos tendrás a todos. A nuestra familia.
—Sí, nuestra familia— sonrió mientras ella acariciaba suavemente su mejilla. —Lo sé, mi sol, lo sé.
Ambos se abrazaron con fuerza. Hiccup se dejó fundir en los brazos de su madre, tanto por él como por Valka. Para que supieran que al final estarían bien. Ambos estarían bien. Toothless y Cloudjumper se acercaron para acurrucarse a su lado en un intento de consolarlos. Se tenían el uno al otro, a sus dragones y a muchos amigos que sentían como familia. Aún después de hoy, aún con lo difícil que sería, ambos estarían bien.
—Te amo, Hiccup— la escuchó decir. —Te amo mucho, mucho, mucho, mi sol. Nunca, nunca lo olvides—. El castaño sintió unas pocas gotas caer por su cabello y mojar ligeramente su túnica. Abrazó más fuerte a su madre mientras sentía crecer de nuevo el nudo en su garganta. —Y yo a ti. Mamá.
—Vamos—, dijo Valka un rato después cuando ambos se separaron. Ella limpió rápidamente los últimos rastros de humedad de su rostro para enfocarse en su hijo, —debemos irnos pronto. Necesitamos prepararnos.
Hiccup, sintiéndose aún incapaz de hablar correctamente, solo pudo asentir en respuesta. Cerró los ojos cuando sintió el beso de su madre en la frente. Ambos se dieron una última sonrisa ligeramente acuosa antes de empezar a descender de regreso a la base.
Pero tenía el corazón más ligero ahora. A pesar de lo que estaban a punto de enfrentar en Berk, Hiccup había visto una fortaleza en los ojos azules de su madre que le dio un empujón nuevo de confianza. Nada sería fácil de ahora en adelante, pero mientras se tuvieran el uno al otro, y a la familia que habían encontrado, estarían bien.
Fishlegs tomó una última respiración para tratar de calmar sus nervios (sin mucho éxito, realmente) y colocarse el casco, antes de lanzarse al aire con Meatlug. Ambos volaron a su lugar en la formación y empezaron el temido viaje hacia Berk.
Desde que había entrenado a su hembra de Gronckle (a la que amaba casi como a una mejor amiga/mascota), siempre había disfrutado de volar con ella. Esta vez, Meatlug era la única que disfrutaba del viento en sus alas. Porque en su mente, Fishlegs ya podía sentir las flechas cayendo sobre su espalda que los perseguirían de ahora en adelante.
Él no era por lo general alguien que se dejara llevar pensando en las fatalidades que pudieran venir en el futuro… Bueno, siempre que no fuera una situación particularmente peligrosa. Desafortunadamente para él, esta era una de esas. Por no decir algo peor. Como, potencialmente mortal.
Fishlegs podía ser considerado cobarde para los estándares vikingos, pero ingenuo o inconsciente no era. Desde el día en que Hiccup le habló por primera vez de lo que realmente sucedía con los dragones y las redadas, el hijo mayor de los Ingerman tuvo que acostumbrarse a la idea de que tarde o temprano terminarían en un escenario con ellos como los "traidores". Pero esto, esto era mucho peor de lo que había esperado.
La aldea en la isla principal empezó a hacerse visible cada vez más rápido, y Fishlegs agarró con más fuerza las correas de su silla. Su respiración comenzó a acelerarse con la subida de un frío inquieto por su estómago, acentuado por el viento fresco. Estaban cerca. Cada vez más cerca. Hiccup daría la orden para iniciar el descenso en cualquier momento.
—Tranquila, Meatlug— Fishlegs intentó convencerse; tal vez si lo repetía lo suficiente en voz alta, terminaría por creerlo, —estaremos bien. Ya verás que todo se resolverá y pronto estaremos de regreso.
Intentando distraerse, Fishlegs dio una rápida mirada a los demás jinetes a su alrededor.
Un par de los pocos jinetes nativos de Berk que iban con ellos tenían escrito en el rostro una ansiedad que se esforzaban por esconder, pero Dogsbreath era el que mejor lo manejaba. El jinete rubio se compadeció de su amigo. Vivir de ahora en adelante como los objetivos principales de las otras tribus y cazadores de recompensas que fueran tras ellos no podría compararse con lo peor, la deshonra que sus acciones provocarían a sus clanes. Fishles se estremeció al recordar la mirada gélida y decepcionada del señor Halvorson cuando su hijo se reveló. Y aumentó al pensar que tal vez no recibiría una muy diferente de su padre.
Thuggory y Camicazi tenían miradas más determinadas que preocupadas, controlando sus expresiones como los futuros jefes que habían nacido para ser. Pero Fishlegs estaba bastante seguro que también estaban pensando en sus propias tribus. Pocas veces él había salido de los dominios de los Hooligans hacia otro lugar que no fuera los otros cuarteles de la Legión, pero por lo que sabía de Bog Burglar y Meathead, apenas tenían un poco más de posibilidades de que aceptaran a los dragones en comparación con Berk. Y si la reacción de los berkianos era una muestra de cómo podrían reaccionar en el futuro, pues…
—Muy bien—, gritó Hiccup cuando estuvieron a sólo unos kilómetros de la isla, casi sobrevolando los pilares de los guardianes, —desde este momento, nadie, excepto Dogsbreath y yo, puede quitarse el casco hasta que diga lo contrario. ¿Entendido?
Se lograron escuchar algunas palabras de acuerdo aún con el viento. Con una mano temblorosa, el jinete rubio bajó la visera del casco sobre la cabeza, con la sensación del cuero casi quemándole (metafóricamente, claro) al contacto con la piel. En este punto ya no había forma de que volviera atrás.
—Oh, por piedad Thor, no nos abandones ahora— Fishlegs tomó una última bocanada de aire cuando sintió el jalón de la gravedad en el momento en que empezaron a descender. Ahora irían hasta el final.
Tan pronto como sus dragones pisaron tierra, los jinetes se vieron rodeados por una valla de guerreros listos para atacar si se acercaban demasiado a las casas cercanas. Con cuidado de no hacer movimientos bruscos, los jinetes y sus dragones se movieron por el camino que formaban los ansiosos vikingos que los vigilaban atentamente. Tanto mujeres como hombres tenían sus armas a la mano, y algunos de los niños y adolescentes más valientes se veían asomar por las puertas y ventanas para saber que pasaría después.
Detrás de su máscara, Valka vio muchos rostros conocidos, más envejecidos 17 años después, pero con la misma familiaridad que recordaba de ellos. La antigua jefa de Berk podía sentir su pulso acelerado mientras pasaba de rostro en rostro. Respirando profundamente para controlarse, agradeciendo que su rostro estuviera oculto de ellos. Era mejor que solo la miraran con desconfianza, como a un extraño.
Los susurros eran otro tema. Susurrar nunca fue algo fácil para un vikingo. Pero en lo que a imaginarse historias se refiere…
—Míralos, tratan a esos demonios como un simple animal de monta—. —¡Quién sabe qué conjuro deben haber hecho para que quien se llame vikingo cometa una traición así!—. —Deberían regresar a la tierra bárbara de donde salieron y dejarnos en paz…
Podía imaginar cómo esas miradas evaluadoras cambiarían a rencor y odio al momento si descubrieran quién era ella. No era un pensamiento agradable, pero tampoco sorprendente. No esperaría algo diferente de ellos.
Ya que Berk no era una aldea muy grande, llegaron a la plaza frente al Gran Salón en pocos minutos. Otro rostro familiar salió entre la multitud. Pero este miraba con especial rencor a Cloudjumper.
'Eres mi hermana de batalla, Val. Siempre puedes contar conmigo para respaldarte'.
Valka hizo una mueca de dolor cuando reconoció a su antigua amiga. A pesar de los años que ahora se le notaban, Eir aún podía sostener su hacha con la misma fiereza que en sus años más jóvenes. Cuando ambas todavía pensaban en los dragones como su enemigo. En una época muy diferente y lejana ahora.
El ligero gruñido de su Stormcutter la regresó de su espiral de nostalgia. Valka giró un poco su bastón, produciendo un ligero sonido con el sonajero para tranquilizar a Cloudjumper, quien debía haber sentido parte de su ansiedad. El enorme dragón se detuvo, al igual que su gruñido, siguiendo el ejemplo de los otros. Frente a las imponentes puertas del Gran Salón y sobre las escaleras estaba un grupo de guerreros más pequeño liderado por un hombre rojizo muy alto y robusto. Era él.
Su hijo desmontó a Toothless y se retiró el casco para enfrentarlo. —Jefe Stoick— saludó Hiccup cuando se paró a una distancia segura del grupo de vikingos que formaban el Consejo de Berk. Su tono era neutral y diplomático, pero aunque no podía ver su rostro, Valka sabía que su hijo debía estar deseando poder huir volando de ahí. No lo culpaba, porque en el fondo ella deseaba exactamente lo mismo.
—Maestro Dragón— respondió su esposo con un estruendo. Ahí estaba. Después de tanto tiempo, volvía a verlo. Siempre al frente de todos, dando la cara por su gente. Aún cuando debería estar deseando hacer las cosas a la más pura forma vikinga, seguía manteniendo su honorable imagen de jefe.
Valka sintió una ola de amargura pasar cuando vio a las dos personas más importantes de su vida tratándose como extraños. Pero también había rastros de resentimiento hirviendo por lo bajo. Aún cuando incluso pudo ver un breve destello de emociones revueltas en los ojos de Stoick, seguía ese rencor por el hombre que no había dudado en repudiar a su único hijo. —El Consejo está listo. Pueden pasar, pero los dragones no están permitidos en ningún momento o se acabó el trato.
—Entiendo. Aceptaremos los términos— asintió su hijo. El Consejo se giró para entrar primero al edificio y Valka eligió ese momento para bajar de Cloudjumper con un grácil salto.
Hubo más susurros. Ella sabía lo mucho que sus movimientos se habían vuelto parecidos a los de un dragón. Habían sido muchos años con ellos como única compañía. Valka decidió que simplemente los ignoraría. Prefería eso a que intentaran atacarlos, pensó mientras pasaba una mano sobre las ásperas escamas de su dragón.
Con pasos decididos, la antigua jefa de Berk se abrió paso entre los otros dragones y jinetes al frente después de instruir a su Stormcutter que se quedara afuera. Valka llegó al frente para situarse junto a su hijo y su vista cayó en su esposo, quien se había quedado solo frente a las puertas abiertas del Gran Salón.
Por un momento, sus miradas se encontraron.'Te amo, Val'. Valka estaba consciente de que por la máscara él no podía saber quién era, pero logró sentir el peso de sus ojos sobre ella. 'Por ti, mi vida, lo que sea'. Fue como si cayera al mar picado en invierno, frío, asfixiante y paralizador. 'Tú y nuestro hijo son lo mejor que me ha pasado'. De no ser por la barrera que escondía su identidad de él, habría estado tentada a encogerse y evitar mirar directamente más tiempo o enfrentarlo allí mismo por darle la espalda a Hiccup o… algo. 'Prometo que estaré allí para ustedes, siempre'.
Pero solo unos segundos después, Stoick solo frunció el ceño y se giró para entrar al edificio.
Apretando con fuerza el mango de su bastón, Valka luchó por volver a calmar su respiración acelerada y el pulso que palpitaba en sus sienes.'Te amo, Val'. Trató de concentrarse en la madera suave contra su palma, como si fuera su ancla a la tierra firme. 'A ti y a nuestro hijo'. La piel en su mano se volvió blanca por la presión, aunque apenas y le dio importancia. 'Siempre estaré contigo, siempre'. Una sensación fría seguía taladrando en su espalda y alrededor de sus pulmones que la hacía buscar más aire para respirar otra vez. Pero no podía preocuparse solo por ella en ese momento.
—¿Estás bien, Hiccup?
—Debería ser yo quien hiciera la pregunta. Después de todo, no soy yo quien regresa por primera vez después de darse por muerto— respondió Hiccup por lo bajo, con su ligero toque de humor irónico que logró disipar algo del malestar de Valka.
Dogsbreath se acercó a ellos, también con su casco bajo el brazo y una ligera mirada de desafío en sus ojos. —¿Y bien? ¿Qué estamos esperando? Que empiece el espectáculo.
Dentro del Gran Salón, se había colocado la enorme mesa circular que utilizaban para las negociaciones en el centro de la habitación[1]. Astrid se apresuró a tomar su lugar al lado de Gobber con pasos firmes. En el momento en el que se sentó, Phlegma su mentora, acababa de colocarse en su lado libre, mientras musitaba sobre "esos malditos amantes de dragones en su isla". Y por los murmullos a su alrededor, no era la única que pensaba así.
La rubia se aseguró de mantener en su rostro la expresión pétrea que había estado practicando cuidadosamente durante años. 'Así que esto había estado viviendo Hiccup en los últimos tres años' reflexionó. Era esto a lo que se refería cuando trató de persuadirlos sobre entrenarse como jinetes. Tenía sentido que se hubiera esforzado por advertirles sobre las consecuencias.
Hablando de Hiccup, notó que Stoick no los había seguido a todos adentro, ya que varios de los vikingos seguían hablando bastante libremente sobre su opinión de todo. Astrid dirigió su mirada hacia la enorme entrada y, efectivamente, el jefe Stoick seguía parado allí, observando a los jinetes y sus dragones.
Otra cosa que había notado Astrid era la vena palpitante que se había mostrado en su frente cuando vio al Stormcutter entre los dragones que habían aterrizado.
Internamente se compadeció un poco de él. A pesar de haber sucedido mucho antes de que ella pudiera recordar, todos conocían la historia de cómo el jefe había perdido a su amada esposa en una redada. Y también se sabía qué especie de dragón había sido la responsable de que eso ocurriera.
Desde entonces, solo un par de veces había logrado ver a otro Stormcutter escapar vivo de Berk. Y ahora había uno que venía con los jinetes de dragones y se estaba paseando libremente por la aldea, era casi como si le estuviera derramando vino a la herida de Stoick. Y a…
'Por Odín, ¡mamá!' Astrid sintió su respiración atorarse en su garganta. '¡¿Cómo pude olvidarlo?! ¿Qué clase de hija soy?'.
Stoick no era el único que había sufrido mucho después de la "muerte" de la antigua jefa de Berk. Su padre Agnar le había contado una vez cuando preguntó qué le había pasado a la misteriosa mamá de Hiccup que todos parecían conocer. Después del Jefe, su madre había sido a quien el golpe le había dolido más. Y ella estaba en la plaza con los otros guerreros del clan Hofferson cuando llegaron los jinetes. Por Frigga, debería haber…
Astrid salió del fondo de sus pensamientos cuando escuchó un fuerte golpe de madera chocando. Al enfocarse de nuevo en la habitación, vio que el Jefe Stoick ya se encontraba en el trono de madera al centro e Hiccup y su grupo estaban en el interior del Gran Salón con ellos, acercándose a los lugares que ocuparían. Parece que tendría que posponer un poco sus planes de ver cómo estaba su madre.
Todos se fueron sentando en orden, pero solamente Hiccup y Dogsbreath a su derecha tenían sus cascos fuera.
De entre todos, Valka fue la más fácil de identificar, era lógico que se sentara cerca de Hiccup y era la única persona que vestía diferente. Tenía una armadura hecha de placas cubriéndole la parte superior y un casco del que brotaban púas parecidas a un Nadder, ambos adornados con pintura azul y rojo. Y para rematar estaba su extraño bastón que había le había visto llevar a veces en el Cuartel.
A su lado derecho, estaba Fishlegs, si el gran tamaño y el hecho que era el único que no podía mantener las manos completamente quietas era una pista. Después de él, y si no se equivocaba, debían estar los herederos de Meathead y Bog Burglar, Thuggory y Camicazi. Al otro lado de Hiccup y junto a Dogsbreath debía estar Heather por la gruesa trenza tan negra como carbón que asomaba bajo su casco. Eso dejaba a Dagur y su esposa, la jefa Mala, para llenar los últimos lugares.
Todos vestían una sencilla armadura de cuero, muy parecida a la que había llevado Hiccup en su duelo y volvía a llevar ahora, que les cubrían desde los hombros y brazos hasta la cintura y terminaban en una falda hecha de lo que parecía una mezcla de cota de malla[2] con tiras de cuero. Además de sus cascos cerrados de hierro y cuero endurecido. No parecían inofensivos, pero era mejor a que se vieran muy amenazantes, pensó Astrid.
Stoick les lanzó una mirada dura y su voz firme, como el golpe de su martillo, resonó por todo el largo del Gran Salón.
—Comencemos.
Bueno, eso fue todo por ahora. Gracias de nuevo por leer y si tienen comentarios/sugerencias, saben dónde enviarlos.
Por cierto, con todo lo que ha pasado hasta yo misma me olvidé, pero feliz segundo aniversario. Ya son dos años…
…y todavía no termino de escribir esto.
Cosas de la vida, no?
Notas:
[1]. Por la cultura vikinga, cualquier negociación/reunión importante se realizaba en el Gran Salón, algo que se muestra bastante bien en las películas. La imagen original que tenía era de todos reunidos en una larga mesa rectangular, mas o menos parecida a la que aparece en El Mundo Oculto. Pero pensándolo bien, la "mesa" circular que se colocaba alrededor de la hoguera central en la primera película encajaría más con lo que estoy planeando a continuación.
[2]. Históricamente, los vikingos no acostumbraban vestir la cota de malla en sus armaduras, ya que en primer lugar, producirlas era caro y laborioso. Solo miren las armaduras medievales del museo, la mayoría pertenecían a miembros de la realeza y alta nobleza o caballeros que se podían permitir pagar por los materiales y la mano de obra. Además, eran pesadas por lo que para los vikingos resultaba más práctico no usarlos en la batalla. Pero esto es ficción, y como en el canon Stoick y algunos otros personajes las usan (aunque no es muy común por lo que investigué), digamos que era más útil para ellos reservar el metal para las armas y en Berk no hubo un herrero innovador que pudiera pensar en diseños más livianos hasta que llegó Hiccup.
Hasta pronto.
