Capítulo 3

-Príncipe Jacaerys. -una doncella lo llamo. Jace volvió su mirada aburrido hacia ella.-La cena.-le recordó.

Él solo asintió, levantándose perezosamente. Vestía de negro de pies a cabeza, pero se había dado un baño y se había lavado el cabello. Siguió a la sirvienta, aunque solo por inercia, pues aun recordaba perfectamente el camino.

Se congeló un segundo en la puerta al entrar al comedor familiar, el mismo donde habían tenido una última cena con su abuelo Viserys cuando aún estaba toda la familia viva. Pero lo que lo congelo no fue el viejo recuerdo, sino el sentimiento desagradable de ver a la reina viuda vestida de verde, Alicent Hightower. Se le revolvieron las tripas, y por un segundo se imaginó avanzando y retorciendo el cuello de la reina viuda con sus propias manos. Eso sería placentero pero no podía hacerlo y las razones de que se contuviera de tomar su justa venganza por su familia yacían sentadas en esa misma mesa.

-Jace…-la voz alegre de Eggie, volviéndose hacia él en cuanto lo vio en la puerta. lo trajo de nuevo a la realidad.

-Eggie, Visy…-se acercó a ambos, dándoles un volante en el cabello y sentándose al lado de los niños sin mirar de nuevo a Alicent.

Ella abrió la boca para decir algo, pero en ese mismo momento Aegon llegó hablando en voz baja de algo con Aemond.

Si las entrañas de Jace se habían retorcido al ver a la reina viuda, ver a su tío Aemond hizo que las sintiera arder, su mano se cerró sobre el cuchillo en la mesa y realmente le tomó cada gramo de fuerza de voluntad no pararse y apuñalar a ese bastardo, el asesino de Lucerys, su hermano pequeño.

-Sobrino.-la voz con un dejo burlón de Aemond era muy parecida a la de Daemon, pero mil veces más odiosa.

-¿Hermano?-lo llamó Viserys poniendo una mano en el brazo de Jace, preocupado al ver la cara de su hermano mayor. Jace se obligó a sonreír aunque en realidad parecía una mueca, ignoró las palabras de Aemond, provocando una sonrisa burlona de éste, y en su lugar se concentró en sus hermanos.

-Aemond.-le recordó Aegon. No debía hacer las cosas más difíciles.

Aemond ahogó una risa y se fue a sentar.

-Sirvan la comida.-ordenó Aegon, sentándose en el centro de la mesa. Jace se empecinó tercamente en no mirar a ninguno de los Hightower.

-Tu hermano Daeron…-interrumpió Alicent.

-Ya estoy aquí, mamá.-la voz alegre de Daeron sonó, interrumpiendo a la reina y acercándose a la mesa a prisa. –Hermano.-sonrió al ver a Jace.

Daeron y Jace eran contemporáneos, habían nacido el mismo año; Daeron unas pocas semanas después que Jace, y ambos habían compartido la misma nodriza, convirtiéndose en hermanos de leche. Idea de Viserys claro está, pues ni Rhaenyra ni Alicent habían sido precisamente felices con esa decisión del antiguo rey.

-Tío Daeron.-saludaron Eggi y Visy, pues ambos niños tenían un tío favorito en el más joven de los engendros Hightower.

-Daeron.-se dignó a responderle Jace aunque no lo hizo en mirarlo.

-Vaya, a ti al menos te responde.-se burló Aemond.

-Sí, bueno, aunque es un cómplice no es directamente un asesino de parientes con sus propias manos, como tú.-le escupió Jace, mirándolo con odio.

-Aemond, Jace, no en la mesa.-les llamó la atención Aegon con un suspiro cansado.

-¿Hermano?-preguntó Eggie confundido. Jace no le respondió. En cambio le sirvió un buen trozo de carne en su plato.

-Come.-le dijo, revolviendo su cabello.

-Hermano, hermano yo también.-le recordó Viserys provocando una trémula sonrisa de Jace, que también le sirvió al más pequeño.

-Bien… ¿hablaremos del elefante en la habitación?-preguntó la reina viuda con un toque aburrido. Cuando todos la miraron agrego tranquilamente.- Sobre el reconocimiento de Jace, para devolverle su título de príncipe.

-El príncipe bastardo.-brindó Aemond.

-Basta, Aemond, no eres de ayuda.-le chistó Daeron, suspirando.

-Ahora no, madre, solo quiero tener una cena en paz.-solicitó Aegon.

-Mi hermano no es un bastardo, tío idiota.-le advirtió Eggie, sacándole la lengua.-Él es mi hermano.

-Él es tu hermano, eso es correcto Eggie. No le hagas caso a tu tío Aemond, ya sabes cómo es, solo come.-medio el rey.

-Ignora la basura Eggi, come.-le dijo Jace, mirando fríamente a Aemond antes de volverse hacia su hermano menor, suavizando su mirada.-Si tu estúpido tío Aemond es más inteligente guardará su lengua o veremos a ver quién lo ayuda con lo del retorno de los dragones. De hecho, él no debería ni opinar. Esa vieja vaca que tiene es tan vieja que si pudiera poner una nidada lo haría directamente fosilizada.

-Estará vieja pero al menos aun está viva, que es más de lo que se puede decir de tu lagartija… ¿Cómo se llamaba? ¿Vermax?-se burló Aemond de él y tuvo que moverse a un lado cuando un cuchillo paso volando junto a su mejilla y se clavó en la silla de madera.

-Oh… por cuan poco falle…-se lamentó Jace satisfecho de verlo palidecer. La guardia de la noche cambiaba a cualquier hombre.-No pronuncies su nombre. No tienes derecho a ensuciar el nombre de Vermax con tu sucia boca.

-UNA CENA EN PAZ.-repitió Aegon con dureza.-Jace, si no sabes usar los cuchillos para comer y los usas para arrojar me aseguraré de que no pongan ninguno más con tu cena, y tú, Aemond, si no puedes contener tu lengua, sal.-les advirtió a ambos.

Dios, ahora entendía un poco a su inútil padre tratando de lidiar entre su madre y Rhaenyra. Si se sentía un poco como este momento entre Aemond y Jace era un total dolor de cabeza.

Eggie y Visy miraban de un lado a otro, confundidos e impresionados, ya que nunca antes habían tenido una cena tan tensa desde que llegaron a la fortaleza roja. Y continuo así pero no volvieron a decir nada más.

Cuando acabo, Aegon el grande hizo un gesto para que las doncellas se llevaran a Viserys y al pequeño Aegon.

-Iré con ellos.-se levantó Jace.

-Tú te quedas.-le ordenó Aegon.-Hay una conversación que tenemos que tener… sobre la ceremonia. Es solo para adultos.-agregó con una sonrisa divertida al ver que Eggie estaba a punto de protestar.-Anden a prepararse para la cama, Jace ira luego a darles las buenas noches.

Los dos más jóvenes hicieron pucheros pero se despidieron obedientemente. Jace esperó a que salieran antes de cruzarse de brazos y mirar a los verdes con frialdad.

-Escupan la mierda que quieran decir.-les ordenó.

-Podrías ser más educado, ¿sabes? -le dijo Alicent, un poco impaciente.-¿Acaso no vez que hemos tratado bien a tus hermanos? ¿Eres consciente que los seguidores de tu padre mataron a mis nietos y que mi hija se suicidó por eso, y aun así hemos tratado a esos niños como familia; como mis propios nietos?-le preguntó.

Jace se rio sarcásticamente.

-¿Debo darte las gracias? ¿Te recuerdo que esa cosa que llamas hijo - señaló a Aemond - mató con sus propias manos a mi hermano menor? ¿Te recuerdo lo rastrera que fuiste al ordenar que envenenaran a mi madre y a mi padrastro, así como a nuestros dragones, por que no te atrevías a pelear con ellos? ¿Te recuerdo que mi madre estaba embarazada y a punto de dar a luz a mi hermana cuando la mandaste envenenar? ¿Te recuerdo que Joffrey era solo un niño apenas mayor que tus nietos cuando tus seguidores provocaron su muerte? ¿Te debo tres vidas? Tú me debes cinco, sin contar a nuestros dragones, maldita perra.

-Helaena, Maelor, Jaehaerys y Jaehaera eran inocentes-le gritó Alicent, golpeando la mesa.

-¡También lo era Joffrey, lo era Lucerys, y mi hermana Visenya que ni siquiera había nacido! La única culpable de lo que paso eres tú, Alicent Hightower. Tú y tu padre. Mi madre fue la legítima heredera elegida por el Rey Viserys I, y aun si no le gustaba ninguno de ustedes, eran su familia y os hubiese tratado como tal, sobre todo a la tia Helaena. Tú sabes que la amaba, la llamaba "su hermanita". Pero tú viniste a destruir esta familia. Anhelabas tu sangre en el trono, así que metiste a tu hijo a la fuerza en él y provocaste la caída de los Targaryen. Solo los Targaryen pueden vencer a los Targaryen. Sabias que tu débil sangre Hightower no podía, así que tuviste hijos mitad Targaryen para hacerlo. Nuestros dragones están muertos por tu culpa, y nuestra familia está destruida por ti también. Sin ti, Helaena, Maelor, Jaehaerys, Jaehaera, Joffrey, Lucerys, Visenya, madre y padre estarían vivos todos.

–No lo entiendes… fue la última voluntad de Viserys.

-¡Ay, por favor! Si te mientes a ti misma, ahórranos el que nos mientras a los demás. Durante más de 15 años el abuelo fue firme en que su heredera era Rhaenyra. Solo días antes de su muerte, con todos sentados en esta mesa, su heredera seguía siendo Rhaenyra, mi madre, ¿y quieres que te crea que en sus últimos momentos, mientras estaba drogado con leche de amapola, cambio la opinión que no cambio en los 20 años anteriores?-se burló de Alicent.

-Daemon hubiese traído destrucción a este reino.

-No más de la que trae tu hijo Aemond… De hecho, ¿estas segura que el verdadero bastardo no es él? Digo, no se parece en nada al débil abuelo Viserys, en cambio es todo un príncipe canalla y cruel como Daemon, casi parece su hijo.-le dijo venenosamente.

-Suficiente.-se cansó Aegon de ambos.-Si ya se sacaron la mierda del pecho, suelten la carga y sigan adelante. El pasado no se puede cambiar, solo podemos trabajar con nuestro presente y nuestro futuro. ¿Sufres a tu familia, Jace? Nosotros también a la nuestra. La guerra es así, nadie gana todos perdemos.

-Si. Pero fue mi lado el que perdió más, y de una forma cobarde y rastrera.

-Más o menos… ¿Qué importa ya, Jace? Los muertos no pueden volver.-suspiró.- ¿En realidad crees que no daría todo por hacer las cosas diferente?

-Como tú mismo has dicho, ahora eso que más da.-le respondió amargamente.-Decidan lo que quieran, me da igual. Solo infórmenme de cualquiera que vaya a ser el procedimiento. Ese será un día muy feliz para tu madre, que al fin me vera aceptar oficialmente que yo, el hijo de Rhaenyra Targaryen, soy un bastardo Strong.-se burló de la reina.- ¿No es tu momento más feliz, mi querida reina viuda? ¿No es lo que siempre quisiste? Que todos supieran del adulterio consentido de mi madre y mi padre Leanor con Harwin Strong. Solo recuerda que Harrenhal es mío y de los hijos que tenga, por siempre y para siempre, y como dijo el tío Aemond, que chicos tan fuertes somos, larga vida a los Strong.-se burló de ellos tirando su copa de vino al suelo y dándose la vuelta, salió.

-Si, esto fue muy bien.-se burló Daeron.-Un ambiente muy familiar y homicida.-asintió.

-No, no me hace feliz…-susurró Alicent, levantándose cansada.-Me retiró también.-añadió tristemente.

-Esto no va a funcionar, nos odia demasiado.-dijo Aemond tranquilamente, tomando su copa de vino.

-Tendremos que hacerlo funcionar. O caeremos, Aemond… los Targaryen somos simples mortales sin nuestros dragones. Si queremos que nuestra dinastía perdure necesitamos traer de vuelta a los dragones.

-Algo me dice que nos mataría con sus propias manos antes que dar a luz un dragón para nosotros-le comentó Daeron, negando con la cabeza.