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Capítulo 19
" Vuelvo a respirar un aire que no es mío, y no del personaje que ocupa mi vacío"
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No podía creerlo, después de tantos días, tantas semanas se aparece así como así, en este mismo vuelo… ¡en este mismo avión!
–Mami, ese no es...
Gire mi cabeza para verlo, sabia que él me había escuchado, y volví girar mi cabeza como ofendida, ¿lo estaba?
Era extraño el sentimiento que tenía dentro del pecho. Sentía algo más parecido a la frustración.
Mientras despegaba, logre ignorar la situación. Él se encontraba sentado en la clase ejecutiva, mientras yo en una simple turista.
Debí a ver bufado tantas veces que mi hija a mi lado se empezó a reír, no solo ella, sino toda la gente que estaba a mi alrededor. Abrí los ojos, y al instante bajé la cabeza de lo avergonzada que estaba.
- ¡Dios! Ese hombre me alteraba tanto.
Decidí pararme e ir a enfrentarlo.
- Ahí vengo - le indica a mi hija para que se quedará sentada.
Estaba a dos filas delante de mí, así que podía vigilar a Cielo perfectamente.
- ¿qué haces aquí?- ok, no era la mejor estrategia atacarlo.
Me miró bajando sus lentes de sol...
¿Quién se pone lentes oscuros dentro de un avión?
Se los volvió a acomodar y me ignoró. Estaba indignada. Sacudí la cabeza y volvió a llamarlo golpeándolo el hombro.
-¿disculpa?- volvió a mirarme, pero esta vez de arriba a abajo
Se acomodó en el asiento mirando al frente, y antes de poder volver a hablar levanto su mano con una tarjeta.
- Ahora no tengo ganas, llámame y pide una cita-. parpadeé.
-¿no sabes quién soy?- ¡esto era increíble!
Sin mirarme - ¿y tu sabes lo que deseas?
ok, si ya estaba schokeada antes, ahora... ¿congelada?
- Disculpe señorita, debe sentarte, vamos a servir la comida - me giré sin decirle nada... ¿pero qué podía decirle a semejante pregunta?
¿ Qué deseaba?
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Después de que sirvieron la comida me quede sentada, aún con la pregunta en mi cabeza, ¿que deseaba?
Cerré mis ojos, y si, lo deseo a él, con mi hija, en mi lugar especial.
Sentí que mi hija se acomodaba para poder dormir, y puse su cabeza sobre mi regazo. Como lo había hecho con Darien tiempo atrás, acaricie su cabeza y me permití recordar aquel día, en donde conocí al hombre que estaba sentado en primera clase, y que aún me observaba.
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-Tu debes ser Serenety ¿no es cierto? - Levante mi vista de la computadora. Estaba en el trabajo, había salido todo bien, y pensé que seria un buen día... ¡que equivocada estaba!
-si, ¿en que lo puedo ayudar?- me levante y extendí mi mano- ¿Sr...?
¿acaso mi mano sigue en el aire? O no piensa saludarme.
- ¿ayudar? no creo, es al contrario.
Se sentó y cruzó sus piernas. Se saco las lentes y los puso en el bolsillo de su traje de tres piezas.
-¿Disculpe?
Estaba asombrada, y no comprendía su actitud. Me senté después de unos segundos.
Él Suspiro- pensé que a esta altura todos me conocían, pero por los vistos aún hay niñas que no lo hacen.
¿Me dijo niña?
- En fin...- continúo- mi nombre, bueno, es irrelevante. Trabajo para el Sr Diavolo o Lucían, como prefieras llamarlo.
-¿Lucían?- esto se estaba poniendo interesante, he escuchado ese nombre, pero no de mi vida de día, sino cuando existía bunny. Inclusive allí lo llamaban...
- Si, creo que capte su atención- interrumpió mi linea de pensamiento- Bueno, mi jefe quiere tener un encuentro con usted- mis ojos se abrieron-, no de la clase que usted se imagina- resoplé frustrada de que estuviera adivinando mis pensamientos.
Él me sonrió, porque sabía que palabras usar para enojarme. Me acomode en mi silla y esperé.
Se levantó y estiro su mano. - Se que piensa volver a su país pronto.
- ¿ Disculpa? ¿ acaso...
No me dejo terminar de hablar cuando me volvió a interrumpir
-El maestro sabe todo lo que necesita saber de sus aliados y más de sus enemigos- mire su mano extendida que me ofrecía una tarjeta- Dependerá de usted saber de que lado debería estar, vaya a esta dirección el viernes al mediodía.
Y con eso se fue.
El viernes como buena reportera, y con una curiosidad extrema fui. El lugar era inmenso, el edificio, uno de los más altos de la ciudad, y como debía ser, la cita era en el ultimo pido, en el penthouse...
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Me desperté de golpe con el llanto de algún bebé cercano, miré a mi costado y Cielo aún dormía. Acomode un poco a mi hija para que me permitiera ver al frente.
¿haré lo correcto?
Gire mi cabeza y vi por la ventanilla, aún era de noche, y por lo menos nos quedaba seis horas más de vuelo. Solo espero que me de el tiempo suficiente para acomodar las cosas, y que de alguna forma me perdonen por lo que voy hacer, o mejor dicho lo que voy a terminar de hacer.
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Estaba entre despierta y dormida cuando sentí una mirada intensa sobre mí. Gire mi cabeza sin poder encontrar al receptor de aquella mirada. Las luces del avión permanecía apagadas, pero cuando pude acostumbrarme a la oscuridad, esa sensación había desaparecido. Fue como una ráfaga que me vio, y siguió su camino, como un viento que arrasa sin dejar nada. Inmediatamente pensé en el hombre de primera clase, no solo que estaba sentado sino que hablaba muy amistosamente con una chica poco tímida del asiento continúo.
Aproveche la oportunidad para estirar las piernas, llegue al baño y al entrar por poco me empujan con fuerza hacia adentro. Mi corazón se detuvo por un momento. ¿quien no fantaseo con hacerlo en un vuelo? pero por decisión propia, y no obligada. Para mi suerte el compartimiento de al lado fue donde estuvo la diversión, aunque rápidamente salí sin querer interrumpir a los tórtolos , que me hacia recordar ciertas cosas no muy agradables. Me senté y abrí la lapto, empece a escribir lo que seria mi primera nota, vi la recopilación de datos que había obtenido en aquella visita al penthouse.
Si iba a estar alidada con ese hombre debía cuidar mis pasos, y no caer en el inframundo, aunque la linea que separa de lo que esta bien y de lo que esta mal sea muy delgada entre ambos mundos.
Suspire y recordé:
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- Al fin nos conocemos Bunny - el hombre se levanto de su piano.
Desde que salí del ascensor escuchaba una canción muy particular, una que habla de las caídas y la resurrección.
- Esta equivocado, yo soy... - detuvo mi presentación
- Se quien eres, y se que no eres. Pero no importa como quieras llamarte - se acerco tanto a mí que podía sentir su perfume - El fin justifica los medios, o eso decía mi amigo Maquiavelo - se rió alejandose-, Bueno, Serenety ¿supongo que quiere saber porque la he llamado?. Soy un hombre con muchos recursos, y con muy buena información. ¿cuanto cree que vale lo que usted desea?
parpadee ¿el tenia mis respuestas?
- Pero solo puedo darle una de las dos que desea- se sentó en su sillón, agarro con una mano un vaso con whisky, y antes de tomar un sorbo me sonrió-. ¿tu padre o el amor?
parpadeé.
- !Que mal anfitrión soy¡ - se levanto, y antes de girar me pregunto- ¿whisky?¿brandy? no, no, no ustedes es mas del...
Dejo el vaso en su pequeña mesa de licores, y fue detrás de su barra de bebidas. Yo solo miraba sus movimientos. - ya se... - cogió un par de botellas y empezó a hacer lo que parecía un cóctel. Cuando termino lo puso en un vaso y le coloco una pequeña sombrilla antes de dármelo - Bloody mary, clásico.
Extendió sus manos al ponerlo sobre la mesa. Como si fuera una obra del cielo... o del infierno.
-¿yo?
- Porque quieres sangre... quieres venganza. Quieres todo lo que te quitaron. ¿pero podrás soportar el peso de esas decisiones ?
Sonreí y tome un sorbo. La verdad estaba excelente - Ya no tengo nada que perder.
- ¿Y tu hija? - golpee la barra con el vaso muy fuerte.
- No te metas con ella o sino...
Giro hasta alcanzarme al otro lado de la barra, y se acerco tanto a mi que podía ver a través de sus ojos.
- O sino ¿que?
-No te gustara saberlo - sonrió y se alejo.
Volvió asentarse en el gran sillón y me miro evaluandome sin una pizca de conciencia.
- Entonces que eliges ¿salvar la reputación de tu padre y recuperar todo lo que te robaron?¿ o salvar al amor de tu vida? - se paró recupero su vaso y tomo de un sorbo todo el contenido, luego lo dejo en la mesa y agregó - Recuerda que solo puedes salvar una cosa... solo una.
se giro y me miro
- Que eliges: ¿la verdad o el amor?
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- Mami ¿ya llegamos? - mire a Cielo, y luego por la ventanilla del avión
- Aún falta, pero ya estamos más cerca - me acerque y le hice cosquillas es su nariz.
- Basta,- se levanto - Voy al baño... sola - agrego al final.
Resoplé, pero desde mi asiento podía ver los sanitarios, así que estaría bien. Escribí unas lineas más hasta que me resigne a ver porque tardaba tanto Cielo en el baño. Golpe la puerta, y con su dulce voz me dijo "ya salgo" me apoye sobre la puerta, y espere.
En eso, mi vista periférica capto un movimiento no muy lejano. Mi corazón latió tan rápido, como un colibrí, solo había una persona en el mundo que podía hacerlo, pero cuando gire para buscar su fuente la puerta del baño se abrió.
- Ya termine - mi hija salio y fue asentarse. Yo la seguí.
La sensación de hace unos minutos desapareció, y aunque lo busque no estaba ¿habrá sido mi imaginación?
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- Señores pasajeros, vayan a su asiento y abróchense los cinturones. En unos minutos aterrizaremos en Japón - las azafatas acaban de anunciar el aterrizaje por altavoz
Acomode a Cielo y luego a mi. Mientras descendía el avión, mi corazón empezó a latir demasiado rápido. Tenia miedo, ¿pero de que? Se que hice un trato con mi hija, le dije que no la apartaría de mi lado, de que esta vez no la mandaría lejos con sus tíos, pero también sé que la tengo que proteger. No puedo exponerla.
Cerré los ojos y apreté la mano de mi pequeña- tranquila mami, yo te cuido - le sonreí aunque por dentro no estaba segura de lo que iba hacer.
Mentira, si lo estaba, sabia que seria mis ultimas semanas en pie. Los próximos meses serán decisivos, para mí, para ella y para el resto. El reloj estaba a punto de dejar de hacer tic tac...
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Después de que aterrizar, fuimos a buscar las valijas, las colocamos en un carrito para salir del aeropuerto mientras cruzábamos las puertas principales, tome la mano de mi hija, y le jure en silencio que todo iría bien. No se como, pero todo saldría bien.
- Mulita... Mulita - escuchamos a lo lejos a un hombre que casi podía decir que saltaba de la felicidad, a su lado un pequeño, ya gigante.
- Tio Artemis - mi hija salio corriendo a los brazos de su tío, y Helios corrió hacia mi.
-Madrina, madrina.
-Mi amor ¿como has estado? - lo alce y lo lleno de besos.
Lo puse en la cima de las valijas y empuje el carrito.
-Mulita, al fin llegas - me abrazo solo como un padre puede hacerlo, y yo me aferre a él.
En ese instante lo vi, escabulléndose solo, sin detenerse, solo por un instante lo vi mirarnos con tristeza, como si la angustia de todo su cuerpo le traspasaba su mirada. - Ahora todo estará bien -. Artemis me volvió a traer al presente.
Me paso el brazo por los hombros abrazándome, empezamos a caminar a un lado estaba con mi hija y del otro con la última familia que me quedaba. El único que sabia más más de mi misma que yo.
-¿Que es todo ese alboroto? - gire mi cabeza, y bufé cuando salio el hombre que poseía el poder del inframundo en sus manos.
- Solo es Diavolo - Artemis me miro con cara de asombro, y ojos muy abiertos. - Si, el pianista que enloquece a la mitad de la población femenina del planeta.
Podría hacer o decir lo que quisiera, pero su forma de tocar era como la ambrosía para los oídos de todos los mortales. Una melodía caída del cielo, tenia las manos de un ángel.
- Guau.¿compartiste vuelo con él?- asentí. - Hacia años que no venia al país. Espero que haga un gran espectáculo.
- No te preocupes..., lo hará. - sonreí pensándolo en lo último que me dijo, cuando nos cruzamos al recoger las valijas.
"Showtime"
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Hola!
jaja. Si, les dije que seria mucho mas rápido las actualización, ahora que la historia esta escrita solo queda las pequeñas ediciones.
Espero que sigan a esta locura... si, si lo se paso mucho tiempo desde que había actualizado. Perdón! pasaron muchas cosas.
Este personajes traer algo de cordura.. jaja, Diamante seguro hizo muchas maldades y ahora es momento de poner cada cosa en su lugar!
Gracias!
