Harry Potter: Una lectura distinta, vol. 8
Por edwinguerrave
Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008
El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000.
Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".
La Frontera Final (1)
Capítulo 24: Hasta que el cuerpo aguante (2)
Draco miró con interés a Harry, aunque no hizo ningún comentario. Mientras tanto, había estallado las risas en la Sala.
—¿Papá roncaba cuando estaba en Hogwarts? —preguntó Hugo extrañado.
—Sí —respondió Seamus—. No era todo el tiempo, eso sí, pero cuando roncaba era tremendo.
Neville asintió entre el alboroto de los bromistas, quienes reían a carcajada batiente.
—Gracias a Merlín ya no ronca tanto —comentó Hermione—. Solo cuando llega extremadamente cansado de alguna misión y no toma alguna poción reconstituyente.
—Creo que así le pasaba a James —dijo Lily—, cuando llegaba a casa después de alguna misión y estaba muy cansado, roncaba porque no dormía como normalmente dormía.
—¿Y cómo era eso, abuela? —preguntó Lilu, curiosa.
—No se puede decir, jovencita —respondió Lily, sonriendo maliciosamente—, porque eso es privado.
Algunas risitas se dejaron escuchar, a la vez que Lilu se sonrojaba levemente, por lo que James dijo:
—No te preocupes, Lilu. Cuando llegue el momento, descubrirás como evitar que tu pareja ronque. Por lo pronto, me tocará leer el próximo capítulo —al detallar el nombre del pergamino, asintió y comentó—. Se parece a lo que le decía a mi equipo: tenemos que jugar Hasta que el cuerpo aguante, o hasta que ganemos. Comencemos.
Lo cierto es que las semanas siguientes, además de la presión generada por la enorme cantidad de tareas, Harry, Ron y Dil se las tenían que ver con tres sesiones semanales de quidditch, para preparar el juego contra Ravenclaw. Esto provocaba que ellos, junto a Hermione, Ginny, Michael, Natalie y Dennis, tuvieran noches de poco descanso, especialmente las posteriores a las prácticas, cuando Harry llevaba al equipo a límites de precisión, fuerza y velocidad tales que varias veces hizo rabiar a Ron, y llorar a Natalie, la más joven del grupo, aunque el propio Harry intentara justificar su creciente mal humor, luego de la primera práctica de la semana previa al juego:
—Debemos estar preparados, si Ravenclaw le sacó 120 puntos de ventaja a Slytherin antes de perder es porque tiene un ataque despiadado, ¡Y debemos evitar que nos ataquen de esa forma! ¡Este equipo de Gryffindor es mucho mejor que el que conocí en primero, y ese era excelente! ¡Podemos superarlos!
—Sí, Harry —dijo Ron, tratando de mantener un tono de voz suave, a pesar de la ira mal contenida—. Eso lo sabemos… ¿Pero no crees que gritarnos permanentemente nos sirva de mucho? ¡Mira a la pobre Natalie! ¡En cualquier momento le da un colapso!
—Sentía que había días que nos exprimías, Harry, de verdad —reconoció Natalie—. Recuerdo que ese día me hiciste practicar muchas veces el tiro al arco, tantas que en ese momento no sentía el brazo, y el dolor era tanto que sentía que me iba a desmayar.
Los demás integrantes del equipo asintieron, a lo que Harry sólo pudo decir:
—Sí, reconozco que ese día estaba realmente tenso, como si nunca los hubiera visto jugar.
—Y te lo dije —comentó Ginny.
—Aquí está —reconoció James antes de retomar la lectura.
—Verdad, amor —intervino Ginny—. Sabemos cómo jugarle a Ravenclaw, hemos practicado todas las jugadas, y somos más rápidos y fuertes que sus jugadores… Agarra aire, cálmate y trata tú de agarrar esa snitch antes que su buscador.
Harry se quedó pensativo. No hablaba, sólo escuchaba el llanto, más calmado, de Natalie, consolada por Dil, y la respiración agitada de Dennis, quien había sido golpeado por una bludger en una pierna, la cual se sobaba lentamente.
—Todos llevamos golpes ese día —confirmó Dil—, a mi me atropelló Michael y casi me hace caer de la escoba, me dejó doliendo la cadera por varias horas.
—A mí me dolían los brazos de tantas quaffles que tuve que parar —reconoció Ron—, y como todos, estaba agotado.
Luego de dar un suspiro, dijo:
—Tienen razón… Descansemos de prácticas lo que queda de semana, y el sábado salgamos a apalear a Ravenclaw… Discúlpenme por mi actitud, no debería tratarlos así.
—Te entendemos, Harry —comentó Michael, con voz firme—, y sabemos que somos capaces de ganarle a Ravenclaw; somos un equipo, y debemos confiar en cada uno de nosotros y en el resto del equipo, esa es la idea, ¿no?
—Esa es la idea… Vamos a cambiarnos para ir a cenar… Nos volveremos a ver aquí el sábado a las once —cerró la reunión Harry.
—Buena decisión, Harry —comentó Charlie—, sobre exigir a los jugadores puede hacer más daño que beneficio.
Los demás capitanes (pasados y presentes) asintieron en silencio.
Esa semana pasó rápidamente, entre las clases y tareas, las burlas de los Slytherin cuando vieron que Gryffindor no tenía más prácticas, pues asumían que ya se habían rendido, y la presión permanente, aunque velada, de Harry a sus compañeros de equipo.
El viernes, luego de una dura clase de Pociones, en la cual Slughorn hizo que los estudiantes intentaran preparar Veritaserum, poción solamente lograda por Dil y por Hermione, Harry comentó, durante la cena:
—Mañana necesitaremos el apoyo de toda la casa, no sé por qué presiento que vamos a tener problemas —dijo mientras se acariciaba la mítica cicatriz de su frente, lo que provocó que Ron preguntara nervioso:
—¿Te duele la cicatriz? Pero no debería, ¿no? Digo, Tú-Sabes-Quien desapareció, no debería molestarte más.
—¿Y eso te pasó siempre, papá? —preguntó Lilu, extrañada—. No, creo que la pregunta debe ser ¿te sigue pasando?
—No, mi niña —respondió Harry—, y hace mucho tiempo dejó de molestarme.
—Sí, Ron —contestó Harry, algo preocupado—. La lógica diría que cuando Voldemort murió, se debió romper la conexión entre él y yo… Por eso me preocupa que me esté doliendo… Es como que aún existiera cierto enlace…
—Bueno —terció Hermione, intentando reflexionar a pesar de los nervios que esa afirmación le provocó—. Puede ser que mantengas esas sensaciones por un tiempo, hasta que con el paso de los días se apague, por decirlo así… Igual estaremos alerta, le comentaré a Neville, Seamus, Parvati y a Austen.
—Muy interesante —comentó Dumbledore, mientras pasaba descuidadamente su mano sobre su amplia barba blanca.
—Gracias, Hermione —le dijo Harry, viéndola sentada junto a Ron—. Sé que siempre cuento contigo…
Luego de cenar subieron a la Sala Común, y encontraron un alboroto, provocado por los demás estudiantes de la casa, quienes preparaban las banderas y pancartas, recuperando algunas viejas, como la que rezaba "Weasley es nuestro Rey", lo que provocó las sonrisas en Harry y Ron, y la mirada sombría de Hermione, pues recordaba el triste momento en que Lavender besó a Ron mientras celebraban el primer triunfo en sexto año, lo que le generó su primera escena de celos, al atacarlo con el encantamiento "Oppugno".
—¡No me digas que todavía te acordabas de eso! —exclamó Lavender, sorprendida.
—Sí, pero lo veía un poco como cosas de niños —dijo Hermione—, con el tiempo comprendí que eso fue lo que pasó, y lo veo más como una anécdota divertida.
—Sí, así lo veo yo —reconoció Lavender, asintiendo con confianza mientras Parvati sonreía.
Se fueron directo a dormir, por indicaciones del propio Harry, "para tratar de descansar y reponer fuerzas para mañana", como les había dicho, aunque Harry y Ron se quedaron dando vueltas en sus camas por un buen rato, debido a los crecientes nervios que los atacaban, al igual que el resto del equipo y a Hermione, preocupada por lo comentado en la cena.
—Eso sí que es verdad —reconoció Dil—, por lo menos yo estaba más preocupada por lo que había comentado Harry que por el juego.
—Exactamente —confirmó Dennis.
Al siguiente día, cuando bajaron al Gran Comedor, Harry subió la mirada hacia el techo encantado, y al verlo, comentó sombríamente:
—Hoy va a ser un día muy complicado, hay lluvia y viento, tendremos que maximizar nuestro esfuerzo.
—Tranquilo, amor, verás que les vamos a ganar… Además, una simple lluvia no nos ha parado, ¿cierto? —dijo Ginny, tratando de infundirle ánimos a Harry, quien se había quedando recordando el juego contra Hufflepuff, en aquel lejano tercer año, bajo una verdadera tormenta, cuando los dementores provocaron que cayera desmayado en el mismo instante que Cedric Diggory capturaba la snitch.
—Un triunfo inesperado —reconoció Cedric—, porque me habías logrado adelantar en el último momento, pero, como menciona la lectura, los dementores te causaron eso.
—Espero que sea sólo una "simple lluvia", y no se complique con rayos o aguanieve —comentó Harry, aún más sombríamente. El resto del equipo ya estaban desayunando, y varios de los compañeros de Gryffindor estaban en el comedor, lo que a Harry le pareció una "escolta" coordinada con Hermione, la cual hacía señas y gestos con la mirada a Seamus, Parvati, Lavender, Neville, y Hannah, Susan Bones y Ernie McMillan, quienes se habían unido al grupo a pesar de la derrota infringida a Hufflepuff en el primer juego.
—Ejército de Dumbledore —mencionó Hannah, lo que hizo sonreir a varios en la Sala, comenzando por el propio Dumbledore. Lily, sin embargo, hizo mención a algo que siempre le preocupaba:
—Ginny, ¿Harry desayunó ese día?
—Lo más seguro es que no —respondió la nuera—, como era lo normal en él.
Harry la miró, pero no le dijo nada, sólo escuchó las risitas antes que James retomara la lectura.
Al hacerse las diez y media, Harry se levantó y con él el grupo de jugadores y "escoltas", quienes ocultaban sus varitas en las mangas y bolsillos de las túnicas, dirigiéndose, bajo la lluvia, hacia el campo de quidditch, donde ya la mayor parte del colegio los esperaban, incluyendo a buena parte del plantel profesoral.
Harry, Ron, Ginny, Dil, Michael, Natalie y Dennis, se despidieron de Hermione y los demás, y se dirigieron a los vestidores, se colocaron las túnicas escarlatas de juego, y se reunieron en la puerta de salida al campo, donde Harry sólo les dijo:
—Confío en ustedes, tanto como sé que confían en mí… ¡Vamos por ellos, hasta que el cuerpo aguante!
—Corto, directo y al punto, como debe ser —se interrumpió James—, nada de discursos agotadores o soporíferos.
—Esos se dejan para las prácticas —intervino Scorpius—. Al menos así hago con mis compañeros del equipo.
—Es que así debe ser —dijo Roxanne—, eso de discursos largos y tensos no valen la pena.
Luego de un breve aplauso, salieron a la torrencial lluvia, que tenía bastante húmedo el campo, y se reunieron en el centro del campo con Madame Hooch y el equipo de Ravenclaw, con su capitán, Michael Corner, lo que sorprendió a Harry.
—No pensaba que Michael Corner pudiera llegar a ser capitán —aclaró Harry—, especialmente porque en el primer juego él no lo era. Por eso me sorprendió verlo adelante del equipo.
—Capitanes, dense las manos —gritó bajo la lluvia Madame Hooch, para luego de saludarse, ordenar—: ¡Monten sus escobas!
Un fuerte silbatazo y catorce escobas remontaron el vuelo, notando Harry que la visibilidad no era perfecta, pero que aún así podrían jugar tal como habían practicado.
—Comienza el partido —inició la narración de Dean, la cual se oía de alguna forma ahogada debido a la lluvia—. Gryffindor contra Ravenclaw, buscando el liderato en los puntos y mantener el invicto… ¡Ya de una vez Ginny Weasley anota para Gryffindor, excelente amago de la hermosa cazadora de "los leones"!
—Señor Thomas, ¡narre el juego, por favor! —reclamó la directora McGonagall.
—Y Minnie, como siempre, le quita lo divertido a la vida.
El comentario de Sirius trajo rápidas carcajadas que fueron cortadas de raíz por la directora McGonagall.
—Como lo dije en su momento, intentaría no permitir otro Lee Jordan en la narración de los partidos, que hacía más comentarios extradeportivos que los propios de lo que ocurría en el terreno de juego.
—Sí, profesora… Ya Gryffindor domina las acciones diez por cero, y Joan Fenton lleva la quaffle, pero se la tumba un efectivo golpe de una bludger enviada por Dennis Creevey; Dil la recoge, pasa a Ginny, quien devuelve, Dil va directo al área… ¡Y anota! Ya van veinte a cero, en apenas un minuto de juego. Ravenclaw con la quaffle, ataca Lisa Turpin, nueva integrante del equipo, junto a Yolanda Reedham, quienes esquivan la bludger enviada por Michael Karaue, y entre las dos intentarán anotar… ¡Ron hace una atajada espectacular! ¡Weasley es nuestro Rey, gritan las gradas amarillo y rojo! Ron la pasa a Dil, quien se combina con Natalie, ¡Wow! certero golpe de Terry Boot hace que Natalie pierda la quaffle, pero la recupera Ginny y ¡vuelve a anotar!
—Mamá —comentó CJ—, te tenían de blanco fácil.
—Sí —reconoció Natalie, sonriendo levemente—, a pesar de lo menuda y rápida que podía ser, creo que mi gran problema era ser muy previsible de mi posición en el terreno de juego.
—Así es, Nat —intervino Ginny—, tendías a ser muy estática, no te movías mucho, pero cuando arrancabas eras casi imparable.
Las gradas que apoyaban a Gryffindor aplaudían a rabiar, mientras que del lado de Ravenclaw surgía una pita enorme. Al mismo tiempo, la profesora McGonagall veía con rostro serio a Dean, quien seguía narrando:
—Gryffindor gana por treinta a cero, y Harry Potter y Jean Duboix, el nuevo cazador de Ravenclaw, no tienen trabajo por los momentos, aún no ven la snitch dorada. Se viene el ataque de Ravenclaw, Fenton con la quaffle, esquiva una bludger enviada por Dennis Creevey, le pasa la quaffle a Yolanda, que esquiva muy bien la presión de Dil, y busca los aros, ¡Atento, Ron!, Ah, anota… El juego ahora treinta a diez, y Ravenclaw presiona… Uh, que golpazo se llevó Ginny, espero que esté bien…
Harry inmediatamente buscó con la mirada a su novia, quien se sobaba el costado, donde una bludger había hecho que descuidara su marca. Ginny señaló a Harry que estaba bien, que siguiera buscando la snitch, mientras Ravenclaw volvía a anotar.
—Eso es amooooooooor —intervino el coro de bromistas, provocando algunas risas.
—No —aclaró Ginny—, eso fue una bludger bien lanzada, que evitó que le robara la quaffle a Yolanda.
—El juego está ahora sólo por diez puntos… ¡Regresan otros diez puntos a Gryffindor! ¡Dil anota espectacularmente, Michael Corner no tuvo oportunidad contra la excelente cazadora de "los leones"!, y regresa a la carga, pasa la quaffle a Natalie, quien se la da a Ginny, ¡y anota! —una ovación se levantó del lado de Gryffindor—. El juego vuelve a abrirse, ahora cincuenta a veinte a favor de Gryffindor. Ataca Yolanda, lleva la quaffle, esquiva una bludger de Michael Karaue, pasa la quaffle a Lisa, ¡y Ron la detiene! Natalie toma la quaffle, allá va la menudita, se la pasa a Dil, ¡quien anota!
—¿Ven? —insistió Ginny—, cuando Natalie tomaba velocidad era imposible atraparla.
Natalie sonrió con un ligero sonrojo, a la vez que Dil asentía.
Otro rugido de las gradas amarillas y rojas se levantó, mientras Harry, seguido muy de cerca por Jean Duboix, intentaba, entre la lluvia, localizar la snitch, más escurridiza que de costumbre. A los doce metros de altura, donde usualmente se colocaba, miraba el terreno, y veía como en tres oportunidades seguidas, las tres cazadoras de Gryffindor marcaban, luego de espectaculares paradas de Ron, quien hacía que las gradas corearan con mayor fuerza "Weasley es nuestro Rey", a pesar de no poder escuchar muy bien la narración de Dean Thomas:
—Ya el juego está noventa para Gryffindor, veinte para Ravenclaw, este equipo es la sombra del que se enfrentó a Slytherin en diciembre… Ataca Lisa Turpin, ¡wow!, qué golpazo le dio esa bludger, pierde la quaffle, pero la recupera Joan Fenton, amaga, y anota… Noventa a treinta y no se ve la snitch, aunque Harry y Jean se amagan mutuamente… Ginny lleva la quaffle, se la pasa a Dil, quien amaga ir directo, la devuelve, ¡y Ginny anota! ¡excelente jugada!
—La teníamos calada, esa jugada —reconoció Dil—, especialmente porque lográbamos que el guardián contrario se comiera por completo el amago. Y si conseguía rechazar el primer ataque, teníamos la ventaja de estar las tres en el área de ataque esperando el rebote.
—Era casi imposible que falláramos —confirmó Ginny, mientras Natalie asentía.
Harry aplaudió, y de pronto vio, cerca de las gradas de Ravenclaw, la snitch, lo que hizo que espoleara la Saeta de Fuego Turbo, tomando por sorpresa a Jean Duboix, quien reaccionó tarde, y para cuando había tomado impulso, ya Harry le llevaba ventaja suficiente para atrapar la pequeña bola alada, ganar ciento cincuenta puntos y hacer concluir el juego.
—¡Harry atrapó la snitch! ¡Gryffindor gana por doscientos cincuenta a treinta, y pasa a dominar fácilmente la copa de quidditch! ¡Excelente desempeño de "los leones", quienes garantizan terminar con record positivo esta temporada! ¡Ravenclaw pierde, desdibujado sobre el campo, luego de un muy buen primer juego!
—¡Madre de Merlín! —exclamó JS—, ¡qué paliza!
—He visto juegos que han terminado con resultados más feos, Jamie —comentó Roxanne—, como un 380 a 10 que le endosamos en año pasado las Arpías al Godorok Gargoyles allá en Vilnius. Tuvimos que salir escoltadas.
—O la final del mundial de quidditch —recordó Rose—, que Irlanda ganó 170 a 160 porque Viktor Krum atrapó la snitch para evitar perder por más ventaja.
—Exacto —confirmó Harry—, los cazadores del equipo de Irlanda los estaban machacando a pesar de lo duro que estaban jugando los búlgaros.
Harry se reunió con sus compañeros de equipo en el terreno, y luego de asegurarse que tanto Ginny como Natalie estaban bien, y saludar a Ron, quien sonreía ampliamente, y a Dil, Dennis y Michael, los encaminó a los vestidores, para cambiarse las empapadas túnicas de juego.
Mientras tanto, Hermione, Neville, Seamus, Dean (algo ronco por la narración del juego), Parvati, Lavender, Luna (como siempre, indiferente ante la derrota de su equipo), Hannah, Susan y Ernie, esperaban, para escoltar nuevamente el equipo de regreso, cuando vieron que desde el lado de las gradas que ocupan usualmente los Slytherin, provenía una especie de bala de catapulta hacia los vestidores de Gryffindor, lo que hizo que Hermione sacara la varita, y gritando "¡Bombarda!" destruyera esa bola de fuego; inmediatamente Neville, Hannah, Seamus y Ernie corrieron hacia el lado de donde provino el proyectil, pero ya las gradas estaban desocupadas, lo que extrañó sobremanera a todos.
—¡Ya va! ¡Un momento! —exclamó Al, a la vez que varios en la Sala se enderezaban, incluyendo al propio James—, ¿cómo que una bala de fuego iba a caer sobre los vestidores?
—Pues es eso, Al —confirmó Neville—, fue lo que vimos, exactamente así como lo acaba de leer el señor James.
—¡Asco! —exclamó James luego de estremecerse—, eso de "señor James" se oye tan de persona anciana, y yo no me siento tan anciano.
Ese comentario distendió el ambiente gracias a las carcajadas, aunque algunos, entre ellos Lily y Molly, esperaban con ansiedad que James retomara la lectura.
Al salir los jugadores, Ron le preguntó a Hermione, casi a voz de grito:
—¿A quién estabas bombardeando?
—Alguien lanzó un proyectil desde el lado de Slytherin, y si no lo destruyo, hubiera caído sobre los vestidores —respondió Hermione, con el rostro marcado por la angustia, antes de abrazar y besar a Ron.
—¿Cómo? —exclamó Harry, viendo a Neville y a Seamus regresar corriendo—. ¿Que bombardearon los vestidores?
—Sí —dijo Neville, tratando de recuperar el aire—. Bueno, eso intentaron…
—Y si no es por Hermione, les hubiera caído encima —completó Susan, con voz preocupada.
—¡Por las barbas de Merlín! —dijo Ron preocupado, luego de separarse de Hermione—. Harry, debemos avisarle a la profesora McGonagall, ella es ahora la directora, debe saber que está pasando.
—Vamos, pues –dijo Harry, mientras abrazaba a Ginny.
—Totalmente de acuerdo —gruñó Moody—, había que investigar estos incidentes.
—Ya era el tercer intento, si mi cuenta no falla —recordó Rose—: el pasillo de Pociones, la pared del vestidor en la práctica y ahora esto.
—Exactamente —confirmó Harry antes de que James siguiera leyendo.
Emprendieron el regreso al castillo, todos con las varitas en las manos, pues ese ataque no había sido sólo contra Harry sino contra otras seis personas, por lo que al entrar, y verlos la profesora McGonagall, quien hablaba con la profesora Polly, se extrañó y preguntó:
—Disculpen, ¿se puede saber por qué ustedes vienen con las varitas en ristre, como si esperaran un ataque?
—Profesora, es que fuimos atacados —respondió Ron, mientras guardaban las varitas.
—¿Cómo? ¿Qué quiere decir, señor Weasley? —repreguntó la profesora Polly.
Ahí, Hermione explicó lo que ocurrió, desde que bajaron de las gradas, se reunieron con los jugadores, éstos fueron a cambiarse y cómo ella vio salir desde la zona ocupada por los Slytherin esa bola de fuego hacia los vestidores.
—Eso es muy grave, señores y señoritas —comentó gravemente la profesora McGonagall—. Es la segunda vez, según entiendo, que te atacan en el campo de quidditch, ¿no, Potter?
—Sí, directora, primero una pared nueva se desploma, y ahora esto.
—Tendremos que investigarlo… —reflexionó la profesora Polly—. Por lo pronto, vayan a celebrar; según entiendo, la Sala común está tomada en una celebración; disfrútenlo, y traten de no comentarlo con nadie, no sabemos quién esté detrás de estos ataques.
—Lo que dije —insistió Moody.
—Y de que en la Sala común estén celebrando no es extraño —confirmó Al—, eso es moneda corriente con cada juego de quidditch.
—Toda la vida ha sido así —mencionó Fred.
—Es una tradición que permanecerá por siempre —remató George. Los Gryffindor presentes en la Sala asintieron.
Los Gryffindor se despidieron de los otros estudiantes, y siguieron rumbo a la Sala Común, la cual estaba encendida con la celebración del triunfo de "los leones", y la cual duró hasta que la profesora Polly, molesta, se asomó a la sala al filo de la medianoche:
—¿Y es que ustedes no pretenden dormir esta noche? ¡Hay que ver!
—Cómo se nota que la profesora Polly no nos conoció —comentó Fred.
—Para nosotros —recordó George—, un triunfo era para celebrarlo hasta bien tarde.
La directora McGonagall los miró con fiereza.
—Siempre ha sido así, y siempre va a ser así —comentó Vic—, recuerdo que en mi época en Hogwarts siempre se celebraban los días de quidditch, se ganara o se perdiera. Y más cuando Roxy —señaló a su prima Roxanne— fue la capitana, que la casa ganó el torneo los dos años consecutivos, y ambos años invictos.
—Exactamente —afirmó la aludida, sonriendo al recordar esos momentos.
—Y todavía se hace —confirmó JS—, celebrar en la Sala común es tan tradicional como en su época perder con el tío Ron en el ajedrez mágico.
—También se hace en las otras casas —reconoció Hannah—. Al menos en Hufflepuff celebrábamos.
—Y todavía se hace, señora Hannah —confirmó Violet—, y al igual que dijo la prima Vic, se celebran las victorias y se lloran las derrotas.
—No se crean que en Ravenclaw no celebramos —dijo Rose ante la atenta mirada del profesor Flitwick—, que quizás no nos quedamos hasta la madrugada es otra cosa, pero celebramos en nuestra Sala común.
—Especialmente cuando la "princesa Rosita" tiene uno de esos juegos memorables —comentó Dom, haciendo sonrojar levemente a Rose.
—No lo dudo —comentó Hannah, levantando el pergamino con el nuevo capítulo—, por lo pronto, veamos que ocurre a continuación.
Notas al pie:
(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings
(2) Mago de Oz (Txus di Fellatio): "Hasta que el cuerpo aguante", editado en el álbum "Finisterra", de 2000 © Mago de Oz. Disponible en: watch?v=Z1wNnR5INpU
Buenas tardes desde San Diego, Venezuela! Un nuevo domingo nos reune en esta "aventura astral de tres generaciones y ocho libros", y si no habíamos quedado satisfechos con ese primer juego de quidditch de la temporada, esta semana toca el segundo juego, lleno de situaciones previas, de premoniciones y de sospechas que llevan a lo que se vive en este capítulo: las prácticas del equipo de Gryffindor con todo lo que implicaba; ese desayuno previo al juego, con esas sensaciones y preparativos, y finalmente el juego como tal y su desenlace. Una nueva situación de apremio para Harry y para el resto del equipo de quidditch, que es solventado pero nos deja con la pregunta sobre ¿quién está detras de esta ola de ataques? Lo que si no requiere pregunta es mi constante y permanente agradecimiento a cada uno de ustedes, mis apreciados lectores, por sus visitas, sus alertas activadas, sus marcas de favorito y sus comentarios, como el que dejó esta semana KariPM (Como dice Harry, "Él no se busca los problemas, los problemas lo buscan a él", así que no es de extrañar que, como lo dice la portada de "La Frontera Final", "¿Se acabaron las aventuras, problemas y riesgos? No, al menos es lo que yo espero..."). Gracias por estar, gracias por seguir y gracias por mantenerse... Saludos y bendiciones!
