Harry Potter: Una lectura distinta, vol. 8
Por edwinguerrave
Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008
El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000.
Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".
La Frontera Final (1)
Capítulo 28: Sueños Infinitos (2)
—Es decir —comentó Dennis mientras dejaba el pergamino en el atril—, no tenían nada de descanso.
—Exactamente —reconoció Hermione—, teníamos que estudiar hasta el límite de nuestras capacidades.
—Aunque tienes que reconocer que a veces exagerabas —dijo Lavender—, varias veces nos dimos cuenta de eso.
—Aunque igual nos sirvió —aclaró Parvati—, porque siempre aprovechamos para escuchar qué estaban estudiando para nosotras también estudiar eso.
—¡Es cierto! —confirmó Lavender sonriendo.
—Yo tenía otras cosas que estudiar —comentó Neville, llamando la atención de su familia—, pero lo comentaré después.
No pudo evitar la mirada de interés de sus hijos, especialmente porque el atril estaba ubicado delante de su asiento.
—Mmmmm —gruñó al ver el título del capítulo—, buena selección de título para el capítulo. Sueños Infinitos.
—¿Por qué dices eso, papá? —preguntó Alisu, confundida.
—Vamos a descubrirlo juntos —le respondió Neville, haciendo que Dumbledore asintiera con una leve sonrisa.
Después de una semana realmente movida, con actividades prácticas de preparación a los EXTASIS, todos pudieron dormir hasta tarde, y cuando se acercaron al gran comedor, a eso de las diez y media de la mañana, ya estaba un alboroto armado, pues todos los alumnos de séptimo comentaban sus experiencias con esas prácticas, y hacían suposiciones sobre lo que harían a futuro, excepto Neville, quien, emocionado, mostraba la pequeña nota que le había llegado mientras desayunaba:
Estimado Señor Longbottom
A partir de este lunes comenzará a asumir algunas sesiones completas de clase con el curso de primer año, para que se adapte a su próximo cargo como Profesor de Herbología. Deberá reunirse con la profesora Sprout el sábado luego de desayunar, para que le de las indicaciones correspondientes.
Le deseo lo mejor.
Minerva McGonagall
Directora.
Enseguida se escuchó una ovación en la Sala, iniciada por los cuatro hijos de Neville y continuada por todos los más jóvenes, incluyendo a Teddy y a Vic, que hicieron sonrojar al aludido.
—Excelente decisión, Minerva y Pomona —alabó el profesor Dumbledore—, desde el inicio vi en el señor Longbottom lo que muchos no veían en él, esa valentía escondida en sus temores, además de su innato amor por la herbología.
—En eso tiene razón, profesor —comentó Alice, abrazando a Neville—, muy pocos vieron todo el potencial de Neville. Gracias, Harry, Hermione y Ron, por ser de los pocos que lo hicieron.
—Creo hablar por los tres cuando digo que fue un gusto —intervino Ron, luego de cruzar miradas con Hermione y Harry—, y que nuestra amistad con Neville es de las más fuertes que logramos mantener fuera del colegio.
—Vaya que sí —reconoció Hannah, tomando las manos de un Neville que se había emocionado.
—Y aquí está la prueba —confirmó Neville, mientras señalaba el pergamino que había caído en las manos de Hermione. Esta, sonriente, leyó:
—¡Neville, maravilloso! —le felicitó Hermione mientras lo abrazaba—. Te lo mereces. Has demostrado un conocimiento enorme de la Herbolaria, y sé que vas a ser un excelente profesor.
—Gracias —sólo atinó a responder, aún emocionado por la noticia—. Espero que no me coman los nervios.
Luego de leer esto, Neville le hizo señas a Harry para que leyera.
—No, Neville —le dijo Harry, luego de felicitarlo—, tú tienes un temple enorme, eres un verdadero Gryffindor, y lo harás bien, te lo aseguro.
—Gracias… ¿Y ustedes que van a hacer? —preguntó Neville, mientras se servían tostadas y mermelada—. ¿Siguen pensando en entrar a la Escuela Superior de Aurores?
—Sí —respondió Ron, mientras Harry asentía con la cabeza—. Por lo menos Harry y yo, porque Hermione tiene otras ideas, ¿verdad?
En este punto, ya se habían adaptado a la lectura múltiple, por lo que las entradas de cada uno era sin pausa, obligando a cada asistente a mover su mirada entre uno y otro.
—Bueno, me gustaría impulsar lo de la P.E.D.D.O., así que me voy a postular para ingresar al Ministerio, en el Departamento de Control y Regulación de Criaturas Mágicas… Espero entrar.
—¿Y tú, Dil? No nos has dicho que piensas hacer —preguntó Harry, luego de tomar un sorbo de jugo de calabaza.
—Realmente no sé, quizás montar un negocio de pociones. Pero tengo pensado tomarme primero un año sabático y recorrer Gran Bretaña en bici.
—¿En bici? —preguntó Hermione, extrañada—. ¿Eres de familia muggle?
—No, a menos que cuenten a mi padrastro y al enano de mi medio hermano. Soy "Sangre pura", si al caso vamos —comentó con tono sarcástico, moviendo despectivamente la cabeza, para luego mencionar sombríamente—, pero eso no interesa, no estoy con eso de la "limpieza de sangre", me parece más bien estúpido.
—Totalmente de acuerdo, señora Dil —comentó Scorpius, ganándose una mirada seca de parte de Draco.
—Eso es verdad —comentó Ron, luego de pasar un bocado—. Si creyéramos a pie juntillas eso, ya los magos y brujas nos hubiéramos extinguido, como nos dijo una vez Hagrid, ¿Recuerdan?
—Sí —sonrió Harry al recordar—. Fue el día que le quisiste echar la maldición comebabosas a Malfoy, y no te funcionó porque tu varita estaba rota, por allá en segundo año.
—Cierto —ratificó Hermione, sonriendo ampliamente—. Fue la primera vez que vi a Ron defenderme —luego, le estampó un beso en la mejilla, lo que hizo que se sonrojara hasta la raíz del cabello.
—Oye, verdad que sí —mencionó Harry, al recordar con mayor precisión el momento—, fue cuando se cruzaron las prácticas de Slytherin y nosotros porque "querían entrenar a su nuevo buscador", que era Malfoy.
—Era nuestro derecho —intervino Draco—, necesitaba entrenar con el equipo. Que las fechas solicitadas coincidieran con las de ustedes, no era culpa nuestra.
—¿Algo que decir, Severus? —preguntó Dumbledore, haciendo que varios miraran a Snape, quien sólo contestó:
—Lo que acaba de decir Draco es más que suficiente.
Lily apenas negó con la cabeza, dando pie a que Neville le hiciera una seña a Ginny para que leyera su intervención.
—Amor —terció Ginny, quien observaba la conversación, divirtiéndose con los comentarios—. Hablando de eso, tenemos pendientes el juego final, con Slytherin; la profesora Polly me dijo que será el tercer domingo de mayo, después de los exámenes, porque antes van a hacer un homenaje por el primer año de la batalla de Hogwarts.
—Mmmm, bueno, eso nos dará tiempo para entrenar… ¿Y que irán a hacer de homenaje? ¿Alguna entrega de reconocimientos, quizás?
—Quien sabe —reflexionó Hermione.
Luego de terminar de desayunar (un formalismo, pues la conversación se había extendido casi hasta la hora del almuerzo), Harry, Ginny, Ron, Hermione, Dil, y Seamus salieron a caminar hacia el lago, desde cuya orilla se veía al calamar gigante asomarse y luego hundirse con un sonoro chapoteo. Esto emocionó a Dil, que corría como niña para alcanzar a ver al monstruo marino.
—Aclaro que nunca había visto uno —dijo Dil ante las risas de los más jóvenes—, ni en la India ni mucho menos en Humstall, así que cada vez que lo veía me emocionaba.
—Es que el muy calamar es impresionante —comentó Dom, haciendo asentir a Dil.
Después de un merecido día de descanso, donde Harry y Ron jugaron una partida de ajedrez mágico intentando recrear el juego de primer año, las chicas conversaban sobre el estilo de vestido de novia que favorecería a Hermione y Ginny, y Neville revisaba varios libros de Herbología, preparando sus primeros apuntes como profesor, lo que hizo que Dean Thomas se burlara de él diciéndole "Hermione Granger, ¡sal de ese cuerpo!", se fueron a dormir, casi a las once de la noche.
—Ustedes no se podían sacar esa partida de la cabeza, ¿verdad? —preguntó JS, mirando sucesivamente a Harry y a Ron. Al, bufando, replicó a su hermano:
—Cómo se nota que no hemos vivido lo que papá vivió a esa edad, que no entiendes eso.
—Tienes razón, Al —comentó James—, quien no ha vivido lo que otra persona ha vivido, le cuesta comprender cómo queda marcado emocionalmente.
—En la psicología muggle —intervino Samantha—, se dice que son traumas que quedan impresos en la psique, y que cuestan mucho sacarlos o suprimirlos.
—Así es —confirmó Vic—, esos traumas son difíciles de eliminar.
—Me imagino a mi papá modo tía Hermione —comentó Paula, rompiendo el momento—, rodeado de libros y tomando apuntes.
—Quería estar bien preparado —reconoció Neville—, no sólo en lo práctico, sino también en lo teórico.
Por primera vez en mucho tiempo, Harry tuvo un sueño agitado. En él, veía el Bosque Prohibido, específicamente el mismo lugar donde Voldemort y sus huestes lo esperaron cuando se entregó a la muerte como último y desconocido horrocrux; pero no veía la multitud de aquellos tiempos, sino un número muy reducido de quienes parecían mortífagos.
Enseguida, los que se habían relajado se tensaron, acomodándose en sus asientos.
Al despertarse, empapado de sudor, y notar que eran las tres de la madrugada y no podría recuperar el sueño, se levantó en silencio, para evitar despertar a Ron, que dormía a pierna suelta, y a los demás; y bajó a la Sala Común, donde se sorprendió al ver a Hermione y Dil sentadas conversando, frente a la chimenea:
—Pero, ¿estás segura que vistes eso en tu sueño? —preguntó Hermione, sumamente nerviosa.
—Sí, Hermione —le respondió Dil, con voz angustiada—. Fue lo que vi y oí, que no van a dejar que se dé el homenaje a los caídos, y más bien van a atacar desde adentro, entendí que van a aplicarle el imperius a algunos estudiantes, como hicieron antes.
—¡Por las barbas de Merlín! —exclamó Louis.
—Pero ¿dónde estaban? —preguntó Hugo, igualmente preocupado. Esto hizo sonreir a Neville.
—¿Y dónde estaban?
—Creo que todos queremos saberlo —confirmó Hugo ante las risitas de varios de los más jóvenes.
—En un bosque, desde donde están se puede ver el castillo…
—Yo sé dónde están —interrumpió Harry, lo que provocó el sobresalto de las chicas, y un grito de Dil.
Explotaron las risas en la Sala, especialmente porque Dil abrió los brazos en gesto de derrota.
Hermione reaccionó regañándolo, entre susurros:
—Pero bueno, ¿no puedes avisar que andas por ahí? ¡Mira que susto nos distes! —y después se dirigió a Dil, en el mismo tono—. Y tú, ¡vas a despertar a medio castillo!
—¿Cómo que sabes dónde están? —preguntó Dil, sin interesarse de lo que Hermione le había dicho, aunque lo hizo en susurros.
—Sí, sé dónde están —ratificó Harry, sentándose en una silla al frente de las chicas—. Es una zona del Bosque Prohibido, donde Voldemort y yo nos encontramos hace un año, me imagino que vistes un grupo de mortífagos.
—Sí, serían como diez o doce, no son muchos.
—Eso supuse…
—Ya va —interrumpió Hermione, sorprendida—. ¿O sea que tú también soñaste eso, Harry?
—¿Sueños conectados? —preguntó Parvati, sorprendida—. Eso no lo sabía.
—Es lo que parece —le respondió Lavender, con voz autorizada—. No es usual, aclaro, pero cuando dos magos sueñan algo similar, como si fueran dos espectadores de una situación, es porque esa situación está ocurriendo en la realidad. Y viniendo de Harry, de quien sabemos como eran sus sueños —Zacharias asintió en silencio—, me hace pensar que fue lo que pasó.
—Mjj —asintió—. Pero los vi nada más, no los pude escuchar; creo que Dil se acercó más.
—Pues tenemos que avisarle a alguien, a la profesora McGonagall, o a la profesora Polly —reflexionó Hermione, levantándose, pero Dil la hizo sentarse nuevamente.
—Ven acá. No sé si te has dado cuenta de la hora, son las tres y media de la madrugada, no creo que nos dejen andar paseando por ahí libremente.
—¿Acaso eso le importó a Potter? —soltó Snape, sin tomar en cuenta que había interrumpido a Neville—. Una de las costumbres de Potter era la de vagar a horas inadecuadas por los pasillos del castillo. Tanto del padre como del hijo.
—Cada quien ve lo que quiere ver —comentó amargamente Lilu, sorprendiendo a Lily y a Harry.
—Sí podemos, Harry tiene experiencia en cómo moverse en las noches por el castillo sin ser visto, ¿verdad? Además, soy Premio Anual.
—Sí —reconoció Harry, para luego reflexionar—, pero si vamos con McGonagall, ¿sabemos la nueva contraseña de su oficina? ¿Nos recibirá a esta hora?
—¡Qué raro! —insistió Snape—, ¿Potter preocupándose por esos detalles?
—Snape —intervino Lily, ya molesta—, habías estado en silencio bastante rato. Mejor sigue así, ¿quieres?
Se escucharon algunas risitas que fueron interrumpidas por Neville antes que incrementara su intensidad.
—Bueno, eso es verdad —reconoció Hermione, luego de un suspiro—Tendremos que dejarlo para la mañana. A la hora del desayuno le decimos, ¿les parece?
—Sí —aceptó Dil de mala gana, pues había deseado explorar el castillo durante la noche.
—Era una visión que me atraía mucho —reconoció Dil—. No es que lo hiciera constantemente en Humstall, pero si había algo que me gustaba hacer era caminar por los pasillos en penumbras, era relajante caminar en silencio, pedir a los cuadros que no se molestaran, y ver la luz de la luna entrar por los ventanales a medida que me movía por los pasillos. Sí —aclaró al notar a algunos de los más jóvenes removerse algo inquietos—, allá en Humstall también está prohibido estar fuera de las habitaciones luego de una hora determinada, pero en muchos casos se podía justificar en que iba a la enfermería o a la cocina.
—Parece que sí lo hacías constantemente —comentó Lavender, mientras Neville dejaba el pergamino en el atril.
—Creo que tres o cuatro veces al año —dijo Dil, encogiendo los hombros—. De hecho, mi esposo dice que parece que nunca hubiera dejado esa costumbre, y menos después que nació Dhissem, mi hijo mayor. Aunque ahora no camino por los pasillos de un castillo, sino que simplemente me asomo a las ventanas de mi casa o me siento en la terraza, cuando el clima lo permite, claro, a ver el reflejo de la luz de la luna iluminar los techos y árboles cercanos.
—No es un mal ejercicio —reconoció el profesor Dumbledore—, especialmente para mentes que ebullen de ideas o de conflictos, porque caminar y dejarse arropar por la noche puede ser beneficiosa. Lamentablemente, otros se escudan en la oscuridad para causar daño, como hemos leído suficientemente en esta reunión.
Varios asintieron, mientras el atril con el nuevo capítulo se ubicaba delante de la directora McGonagall, quien frunció el ceño al ver el título del pergamino.
Notas al pie:
(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings
(2) Iron Maiden (Steve Harris): "Infinite Dreams", editado en el álbum "Seventh Son of a Seventh Son", de 1988 © Iron Maiden Holdings. Disponible en: watch?v=B7Vfu72WfwU
Buenas tardes desde San Diego, Venezuela! Luego de un capítulo bastante extenso, nos volvemos a encontrar con uno un poco más corto en extensión, pero que trae un "plot twist" que comienza a aclarar los acontecimientos de fechas anteriores: después de una semana pesada y un sábado tranquilo, un viaje onírico permite a Harry y a Dil descubrir algo que no debería estar, escondido en el bosque prohibido, dentro de los terrenos de Hogwarts. Por supuesto, descubrir de qué se trata se convertirá en una situación que nos tocará conocer un poco más adelante, y que espero que me sigan acompañando como todos los domingos, con sus visitas, sus alertas activadas, sus marcas de favoritos y sus comentarios, como el que esta semana dejó KariPM (Quizás este capítulo te de alguna respuesta; y sí, Ginny cambió mucho debido a ese año, especialmente porque sabía el compromiso de Harry, Ron y hermione en terminar la misión de destruir a Voldemort), por lo que siempre les estaré agradecidos por la acogida que le han dado a "esta aventura astral de tres generaciones y ocho libros", que poco a poco se acerca al final (creo que entre septiembre y octubre, si no me equivoco), así que espero que me sigan acompañando hasta el final... Saludos y bendiciones!
