Harry Potter: Una lectura distinta, vol. 8
Por edwinguerrave
Copyright © J.K. Rowling, 1999-2008
El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como de todos los símbolos y elementos relacionados, para su adaptación cinematográfica, son propiedad de Warner Bros, 2000.
Algunos capítulos incluyen extractos de los "fan fic" 'Harry Potter y la Orden del Fénix', © "Daniela Linx", y 'Harry Potter y el Círculo Secreto', © "jesterdead".
La Frontera Final (1)
Capítulo 30: La última Caricia (2)
—De hecho —confirmó Dil, mientras la directora McGonagall colocaba el pergamino en el atril—, todavía lo usa, sobre todo para hacer que Dhissem haga la tarea o las cosas que debe hacer en casa.
—Es lo ideal —comentó Molly—, primero haz todo lo que requieras hacer y después, cuando estés desocupado, puedes relajarte.
—Abuela —replicó Freddie—, ¿no te han dicho que tú le quitas lo divertido a la vida?
—Muchas veces, jovencito —respondió Molly—, pero nunca como reclamo, sino como reconocimiento.
—Así es —dijo Fred, sorprendiendo a varios—, es algo que nunca supe reconocerle a nuestra madre, aunque inconscientemente lo aplicamos en nuestra vida.
George, algo emocionado, sólo pudo asentir mientras sonreía tristemente. Otro que sonreía con orgullo era Bill, quien miró con tranquilidad el atril que se materializaba delante de su asiento.
—Me pregunto —comentó al leer el título del capítulo— a quien le dio Harry La última Caricia.
Enseguida explotaron las risas, especialmente por los bromistas, aunque Harry, extrañado, demostraba su confusión con la típica seña de abrir los brazos y las manos. Bill comenzó a leer con una sonrisa en los labios.
Al día siguiente, lunes, a la hora del almuerzo, la profesora McGonagall anunció a todos los estudiantes:
—Debido a los acontecimientos que han ocurrido en días anteriores, estamos esperando un grupo de aurores del Ministerio de Magia, quienes intentarán capturar a un grupo de magos, antiguos seguidores de Quien-Ustedes-Saben, que se ocultan en el Bosque Prohibido. Por ello, las clases de la tarde quedarán suspendidas, y los estudiantes deben ir a su sala común luego de almorzar, los prefectos ayudarán a cumplir con esta solicitud. La situación puede convertirse en peligrosa, por lo que preferiría que los estudiantes que no requieran salir de la sala común no lo hagan.
—¡Eso sí que fue rápido! —exclamó Hugo, sorprendido.
—Es lo mínimo que esperaría de Kingsley —comentó Moody con orgullo—, tomar decisiones rápidas y efectivas.
—Así es —confirmó Tonks—, uno de los mejores estrategas de la oficina de Aurores.
—Sin lugar a dudas —reconoció Lupin, atrayendo la atención de James y Sirius—, de los mejores que quedaron en el departamento después de la primera guerra.
Harry miró alrededor, y todos los que iban a salir con él a ayudar a los aurores le asintieron en silencio. La profesora Polly se le acercó y le preguntó en voz baja:
—¿Ustedes están listos? Ya los aurores deben estar al llegar.
—Sí, profesora, estamos listos —le respondió, mientras tomaba la mano de Ginny. Entonces la profesora le dijo:
—Cuando suban a la sala común, vayan directamente a mi aula, allá nos reuniremos con los aurores, pues desde allí se ve el bosque, y prepararemos el plan de ataque.
—¿El aula de transformaciones? —preguntó Vic—. Realmente tiene una vista privilegiada del bosque.
Varios asintieron, comenzando por la directora McGonagall.
—Muy bien, profesora —respondió lacónicamente Harry. Hermione y Ron se levantaron primero, por lo que Harry les preguntó—. ¿Qué pasó con ustedes?
—Vamos a llevar a los estudiantes de Gryffindor —respondió Hermione—, recuerda que aún somos prefecto y Premio Anual.
—Cierto, lo olvidé. Nos vemos en el aula de Transformaciones.
—Estabas enfocado en lo que se venía —comentó James.
—Sí, algo así —reconoció Harry.
Los prefectos de cada casa comenzaron a llamar a los estudiantes de sus casas, y comenzaron a salir, quedando el grupo que habían organizado Harry, Hermione, Ron, Dil y Ginny, el cual se movió lentamente hacia el aula de Transformaciones, donde ya estaba Kingsley con varios aurores del Ministerio, y otros magos conocidos por Harry, como los señores Weasley, quienes saludaron efusivamente a los chicos, además de Percy, Bill y Fleur:
—Harry —le dijo el señor Arthur—, apenas Kingsley me comentó lo que te pasó, el hecho que alguien estuviera intentando matarte, decidí venir a ayudar, y Molly me dijo que no iba a dejar que les pasara algo, y casi me haló para venirse conmigo.
—Sí, Harry —ratificó la señora Molly, abrazando a Ginny—. No vamos a permitir que les pase algo malo.
—Ya no sé cuantas veces les voy a agradecer todo lo que han hecho por Harry —dijo Lily con voz emocionada.
—Tranquila, Lily —respondió Molly, emocionada igualmente.
Harry vio que todos estaban listos, sólo esperaban que los prefectos que iban a incorporarse: Hermione, Ron, Luna, Hannah Abbott y Ernie McMillan, regresaran de sus respectivas casas comunes.
Cuando entraron, el grupo se encontraba significativamente aumentado, pues, además de los profesores McGonagall, Flitwick, Sprout y Polly, estaban Viktor Krum y la profesora Hooch; los aurores, comandados por Kingsley Shacklebolt en persona, formaban un grupo de quince; y los estudiantes, dirigidos por Harry, quienes esperaban ansiosos.
—Como cuarenta personas, ¿no? —preguntó Dom.
—Algo así —confirmó el profesor Flitwick.
—Muy bien —inició Kingsley—. Tenemos una partida de unos diez a quince mortífagos escondidos en alguna parte del bosque —indicó mientras agitaba la varita, de manera que, en el suelo del salón, despejado de mesas y sillas, se formaba un mapa tridimensional a escala del bosque, con sus hondonadas y áreas despejadas—. La información que nos brindó Firenze —señalando al centauro profesor de Adivinación, quien se asomó sorprendiendo a los alumnos—, y que confirma lo dicho por el señor Potter y la señorita Sadjib, a partir de sus sueños, es que se encuentran en esta área —señalando un sector entre el castillo y el lago, el cual Harry reconoció como la zona donde vivía Aragog, la acromántula, antigua mascota de Hagrid, y que Voldemort ocupó con sus tropas durante la batalla de Hogwarts—. Harry, sabes cómo llegar allí, ¿no?
—No creo que lo hayas olvidado —comentó Sirius con seriedad.
—Por supuesto que no, padrino —replicó Harry—, por mucho que haya pasado un tiempo y haya vivido muchas situaciones, esa caminata nunca la podré olvidar.
Ginny miró a Harry con orgullo, mientras que JS, Al y Lilu voltearon a ver a su padre con respeto y admiración.
—Sí —intervino, luego de salir de sus pensamientos—. Sí, claro, la ruta más corta y segura es ésta —señaló una ruta con su varita, siguiendo aproximadamente el camino que lo llevó a su primer encuentro con Voldemort—. A buen paso, tardaríamos unos quince minutos en llegar a ese punto. Yo sugeriría, si es posible, hacer un ataque coordinado aire-tierra, que un grupo vaya por arriba, en escobas, y el resto los rodee por tierra.
—Me parrece buena idea —comentó Viktor Krum, quien veía el trazado en el mapa—. Crreo que serría mejorr si los atacamos luego de rrodearrlos, parra evitarr que escapen.
—Es lo que yo haría —gruñó Moody, aprobando el plan. Los aurores presentes asintieron en silencio.
Todos los presentes asintieron, y Kingsley asignó responsabilidades:
—Muy bien. Profesor Krum, profesora Hooch, ustedes son los mejores con las escobas, seleccionen el escuadrón que los acompañará. Harry, tu grupo y los profesores rodearán desde el castillo; nosotros iremos desde el lado del lago. En treinta minutos contados a partir de la salida del castillo comenzaremos a reducirlos. Sugiero que se mantengan en parejas, para minimizar las bajas. Confío plenamente en que nadie saldrá lastimado.
—Ok —asintió Krum, algo decepcionado—. Ya que el seniorr Potterr estará con el grrupo en tierrra, pedirré que las seniorritas Sadjib, Woolvey y Bones, y los seniorres McMillan, Crrevey y Finnigan nos acompanien arrriba. Tengo entendido que el seniorr Finnigan sabe mucho de pirrotecnia, nos puede serr útil.
—¿Por qué lo querría Krum arriba? —se preguntó JS, sorprendiendo a varios.
—Quizás porque recordó lo bueno que vuela papá —comentó Al, haciendo reaccionar a su hermano.
—Cierto, cierto —sonrió JS.
—Excelente —comentó la profesora Hooch—. Bill Weasley puede apoyarlos también arriba, si lo desea.
—Prefiero estar abajo, creo ser más útil en tierra —declinó educadamente Bill, tomando la mano de Fleur. Dicho esto, Kingsley disolvió el mapa, se acercó a Harry, y le dijo:
—Harry, espero logremos resolver esto hoy mismo —para luego dirigirse a todos—. Tenemos quince minutos para estar en las puertas del castillo. Sugiero a los estudiantes que se cambien, usen ropas que no los identifiquen con el colegio, para que no sean blanco fácil, y tampoco se vistan de negro, sería un grave error. Vayan, nos vemos en quince minutos.
—Buena idea —concedió Frank.
—Sobre todo lo de usar ropa que no fuera negra —confirmó Alice.
Así, Harry, Ginny, Ron, Hermione, Neville, Hannah, Seamus, Dean, Parvati, Lavender, Luna, Ernie, Susan, Justin, Dennis,Dil, Alex, Paul, Anne y Piotr, salieron del salón de Transformaciones, y enseguida corrieron a sus respectivas salas comunes, a cambiarse.
Al llegar a la sala de Gryffindor, los estudiantes que esperaban ansiosos asomados a las ventanas, se sorprendieron al verlos llegar corriendo, pero más cuando Harry, sin detenerse, les dijo:
—¡Manténganse en la Sala Común! Venimos sólo a cambiarnos y salimos a la refriega, ¡No salgan!
—¡Madre de Dios! —exclamó Violet.
—¡La cosa fue en serio! —apoyó Daisy.
—Tenía que ir en serio —comentó Harry con tranquilidad—, no se podía manejar con sutilezas.
Rápidamente entraron a la habitación de los estudiantes de séptimo, y sin pensarlo se quitaron la túnica del colegio y se colocaron ropa deportiva, tomaron las varitas, y las escobas, quienes las usarían. Harry estuvo a punto de tomar la suya, pero Ron le dijo:
—Déjala, Dil tiene la suya y ésta es muy buena, no la arriesgues.
—No entendí eso —se sorprendió JS.
—Simplemente fue una reacción de momento —aclaró Harry—, vi la escoba y pensé en llevármela. Pero por suerte Ron me recordó que nos moveríamos por tierra y que Dil no necesitaría mi escoba.
—Mmmmm —JS asintió, aún confundido.
—Cierto. ¿Estamos listos? —preguntó al ver a los demás chicos. Al recibir respuesta afirmativa, dijo—. Vamos, pues, no nos queda mucho tiempo.
Corrieron a la Sala Común, donde algunos de primer año, sumamente asustados, le preguntaron a Neville por el tiempo que duraría la refriega.
—Realmente no sé, Arelquind —le respondió a la pequeña ex Humstall que había preguntado, tratando de parecer seguro—, creo que en treinta o cuarenta minutos se verá mucho movimiento en el bosque, manténganse aquí y no se les ocurra salir. Necesito que los estudiantes de sexto verifiquen que nadie salga de acá después de nosotros, a menos que se les solicite apoyo.
—¡Que guapo! —exclamó Hannah, haciendo que Neville se sonrojara rápidamente—, ¡ya dando instrucciones como jefe de casa!
—¿Ves? —le dijo Alice, sonriendo ampliamente—, tienes porte de líder, sólo necesitabas el momento para llevarlo a cabo.
—Vamos, chicas —apremió Harry a las muchachas cuando las vio bajar por las escaleras de sus habitaciones. Enseguida salieron al pasillo y corrieron directo a las puertas principales del castillo, llegando al mismo tiempo que los demás estudiantes seleccionados. Ya los esperaban los profesores y aurores; en ese momento, la profesora McGonagall daba instrucciones al profesor Slughorn y a Filch:
—De ustedes depende que nadie entre o salga del castillo a partir de este momento y hasta que regresemos; si necesitamos apoyo, enviaré un patronus, y usted convocará a los prefectos que queden, para que llamen a los estudiantes de sexto y séptimo para que nos apoyen. Espero —dijo suspirando—, que no sea necesario.
—No se preocupe, directora —le dijo Slughorn, con cara firme, aunque asustado—. Nadie pasará estas puertas, cuento con mis mejores estudiantes para ello —señaló al grupo de alumnos que lo acompañaba, su nueva generación del "Club Slug", quienes asintieron, igual de nerviosos.
—¿Nada más nerviosos? —preguntó Bill, interrumpiéndose—. Algunos estaban verdes de los nervios.
—Yo vi uno que casi se desmayó —confirmó Lavender—, y eso que nosotras y Hannah estábamos bastantes nerviosas.
—Eso es verdad —reconoció Hannah.
—Muy bien, ¿ya estamos listos? —preguntó McGonagall, lo que fue respondido con un rotundo "sí". Kingsley dio las últimas instrucciones:
—Correcto, nosotros vamos saliendo, en diez minutos salgan el grupo de Potter y los profesores, y diez minutos después los que van por aire; en treinta minutos espero que estemos en posición, rodeando a los mortífagos. Los centauros nos ofrecieron su apoyo para mantenerlos confinados en esa área. ¡Vamos!
—¡Qué bien! —reconoció Hagrid, quien se había mantenido en silencio durante la lectura de este capítulo—, porque los centauros aún estaban algo molestos conmigo.
—Firenze nos había avisado en privado que los centauros estaban muy molestos con esos "invasores" —comentó la directora McGonagall—, y que, en el espíritu de respeto y amistad que habían tenido con el profesor Dumbledore, nos asistirían para atraparlos.
Tal como habían acordado, se fue el primer grupo; la señora Weasley le dio un rápido beso a Harry, Ron, Ginny, Hermione y Dil, antes de correr a alcanzar a los aurores, lo que hizo comentar a Ron:
—¡Mamá!… Todo el tiempo es así.
Harry no pudo sonreír. Recordó el momento en que la señora Weasley intentó sacar un boggart de un escritorio de la casa de Grimmauld Place y éste se convirtió sucesivamente en los integrantes de la familia Weasley, e incluso Harry, muertos, y sabía que su gran temor era perder a alguien más de su familia.
—Cómo me conoces, Harry —soltó Molly, haciendo reir a varios en la Sala.
—Sólo fui observador, como siempre —replicó Harry, aumentando el alboroto.
Dil sí comentó, mientras tomaba su escoba, con su particular humor negro, cuando ya el primer grupo había desaparecido dentro del bosque:
—Madre solo hay una, pero cómo fastidia de vez en cuando.
—Será la tuya —respondió Hermione, algo molesta—. Porque yo extraño la mía.
—Bueno —matizó, intentando recomponer el error—. Cada quien tiene sus experiencias…
—Sí, tienes razón —insistió Hermione, respirando fuertemente—. Pero trata de no generalizar…
—Potter —interrumpió la profesora Hooch—. Creo que ya es hora, vayan, y cuídense.
—Bueno —reconoció Dil—, creo que fue lo peor que dije en esos días. Lamento haberlo dicho. En serio. Ya después de ser madre, descubrí el significado de esa expresión en la primera mirada que crucé con Dhissem, el amor de una como madre es único.
—Tranquila, Dil —replicó Hermione, sonriendo, mientras se acercaba a Dil para abrazarla. Sonaron algunos aplausos, lo que aprovechó Bill para besar la mano de Fleur antes de leer la última línea del capítulo.
—Sí —afirmó Harry, en tono sombrío—. Vamos por ellos.
—¿Eso es todo? —preguntó JS al ver que Bill se quedaba callado y el atril desaparecía de su asiento.
—Pues sí —confirmó Bill.
—Es decir que —confirmó JS—, ¿vamos a tener que esperar hasta mañana para saber qué pasó?
—Pues, así parece, señor Potter —replicó la directora McGonagall, bastante irritada—. Las normas de la Sala son bastante claras.
—No digas nada, Jamie —recomendó Al—. Recuerda que se leen diez capítulos al día.
JS fue a replicar, pero la mirada de Al, y sobre todo de Lilu, sólo le hicieron bufar y asentir en silencio.
—La cena está servida —se oyó la voz de Kreacher, dando la pauta para que los asistentes se desplazaran al área del comedor, en la cual disfrutaron de una comida relativamente tranquila, a pesar que varios de los más jóvenes, comenzando por JS, se movían incómodos en sus asientos.
—¿Pasa algo, Jamie? —preguntó Ginny al momento en que llegaron los postres y notó que JS tomó una ración más pequeña de lo usual de tarta de nata.
—Es que estoy preocupado —respondió JS—, sin saber lo que pasó en el bosque hasta mañana; esas dudas no me van a dejar dormir por la noche.
—Joven Potter —intervino el profesor Dumbledore, llamando la atención de todos—, ¿usted cree que, si hubiera pasado algo, ustedes tres estarían acá con nosotros?
—Mmmmm, no, profesor —reconoció JS en voz baja pero audible.
—Entonces no es necesario que se preocupe —ratificó Dumbledore, haciendo sonreir apenado a JS.
Luego de terminar la cena, las familias se fueron dispersando a sus habitaciones; en el caso de los Potter, todos se reunieron en "la casa" de James y Lily, junto a Sirius, Lupin, Tonks y Teddy. Cuando todos se ubicaron alrededor de la mesa del comedor (la cual ampliaron mágicamente), James miró a su nieto y le preguntó:
—¿Sigues sin convencerte de lo que te dijo el profesor Dumbledore?
—No sé, abuelo —respondió el chico, mientras le daba vueltas a una taza de té—, como hablamos esta mañana con Lilu, no me extrañaba que en cualquier momento se fuera a hablar de algún duelo, o algo así.
—Sí, lo recuerdo —comentó Lilu—, y recuerdo que te llamé "insensible".
—A los dos —rectificó Al.
—Sí, sí, tú sabes —replicó la niña—, porque hasta ahora no habían dicho nada.
—Bueno —comentó JS—, eso debe demostrarte que no soy ningún insensible, Lilu…
—Sólo que tu personalidad bromista y divertida no te deja mostrar lo que está pasando por tu mente —intervino Lily—. Eres como tu abuelo, Jamie, tranquilo. No es malo —aclaró al ver que los dos James la miraban interesados—, solo que quizás no asumes todavía la seriedad que las situaciones merecen. Con el tiempo y las responsabilidades, vas a ver como te ajustas a eso.
—Tiene razón —reconoció James—, a tu edad era así, bromista, descarado y propenso a meterme en problemas, pero tuve que "enseriarme" —enmarcó la palabra con comillas hechas con los dedos, lo que hizo sonreir a JS— si quería lograr el amor de mi amada —terminó esa exposición abrazando a Lily.
—Sin adelantarme mucho a lo que se va a narrar mañana —dijo Harry—, pero para que ustedes duerman tranquilos, no tuvimos grandes bajas, solo unos tobillos torcidos y algunos raspones y contusiones, pero nada grave.
—¿Seguro? —insistió JS.
—¿Cuándo les he mentido? —les volvió a preguntar Harry.
—Nunca, papá —respondió JS con tono aburrido—, pero estás claro que nos has ocultado información.
—Sí, lo acepto —resopló Harry, mientras se acercaba a sus hijos—, pero lo hice para protegerlos, como se los he dicho varias veces.
—Y no está mal, Jamie —intervino Lily—, porque quizás esta es la mejor manera de ayudarlos a comprender todo lo que vivió Harry, que lo sepan en este momento y no antes o de personas que puedan alterar la realidad de lo que pasó.
—Eso es verdad, abuela —reconoció JS, a la vez que Al y Lilu asentían.
Las familias regresaron a sus habitaciones, y en el caso de Harry y su familia, los chicos no tardaron en ir a dormir, lo que llamó la atención a Harry y Ginny.
—Espero que los chicos duerman tranquilos y nos dejen dormir a nosotros también —comentó Harry mientras se desvestía.
—Yo también lo espero —confirmó Ginny. Se besaron y entraron a la cama, donde cayeron dormidos casi de inmediato, y sólo se despertaron cuando oyeron algunos pájaros cantar por la ventana.
—¿Tan temprano es? —preguntó Harry al ver la habitación iluminada.
—Yo diría que es tarde —comentó Ginny, ya levantada, aunque aún con su bata de dormir.
Luego de acicalarse y vestirse adecuadamente, la pareja se unió a sus hijos, quienes ya tomaban té preparado por JS.
—Esta vez te quedó excelente, Jamie —le reconoció Ginny.
—Creo que le faltó azúcar —criticó Lilu—, pero está bueno.
—¿Cómo durmieron? —preguntó Harry, recibiendo tres veces la misma respuesta:
—Excelente, papá.
Salieron al área principal de la Sala, donde ya algunos esperaban, por lo que tuvieron que apurar el desayuno. Cuando regresaron a la Sala, se ubicaron en sus respectivos asientos, y el atril con el nuevo capítulo se colocó delante de Draco.
Notas al pie:
(1) Iron Maiden: "The Final Frontier" (álbum editado en 2010) © Iron Maiden Holdings
(2) The Misfits (Glenn Danzig): "Last Caress", editado en el álbum "Static Age", remasterizado en 1997 © The Misfits. Versión de Metallica con Glenn Danzig como invitado en el Concierto Aniversario del 09/12/2011, disponible en: watch?v=eygFVc_ZcFQ
iBuenas noches desde San Diego, Venezuela! Un nuevo capítulo de esta "aventura astral de tres generaciones y ocho libros" nos reune, en un domingo bastante más complicado de lo que esperaba, y que nos trae los preparativos para esa confrontación entre los remanentes de los mortífagos que se escondían en el Bosque Prohibido y las fuerzas conjuntas de aurores, integrantes de la Orden del Fénix, profesores y estudiantes, la cual, como mandada a pedir, queda abierta para el próximo episodio, lo que revela los primeros temores serios del que menos uno esperaría que estallase, JS, el jefe de los Nuevos Merodeadores, pero como él mismo lo comenta, "no es insensible". Como yo tampoco soy insensible, y por eso les agradezco cómo semana a semana me acompañan con sus visitas, marcas de favoritos, alertas activadfas y comentarios, como los que dejaron estas semanas Eugre (Qué bueno que estás de regreso! Sí, le quise dar ese toque por lo que se revela en el capítulo siguiente) y creativo (Sí, en algún momento tenía que sacar "la chapa", como decimos en Venezuela)... Gracias por estar, y por seguir! Saludos y bendiciones!
