Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 7
― Mala noche.
Rose me conocía tan bien. Porque ese fue el único comentario atinado que pudo articular cuando entré a la oficina. Menee la cabeza mientras forzaba una corta sonrisa en mis labios, los apreté fuertemente para no despotricar contra ellos.
Es que solo tenían dos semanas de haber llegado y, ya mi paciencia había sido rebasada. Estábamos viviendo una pesadilla y lo único que deseaba era despertar y que todo volviera a la normalidad.
Quería mi vida de antes. Edward y yo disfrutando de nuestra vida marital, desvelándonos haciendo el amor o quizás viendo una película. Salir de fiesta a algún bar, nuestras reuniones con amigos… trabajo.
Con un chasquido de dedos nuestros cinco años de matrimonio parecían estar en la cuerda floja.
De verdad me sentía impotente, frustrada por ser testigo de cómo frente a mis ojos todo se arruinaba.
Miré los ojos color miel de la rubia frente a mí. Debía salir de mi monólogo interno y hablar solo de nuestro trabajo.
― Lamento haberte hecho venir ―confesé, mientras ella rodaba los ojos―. Necesito ayuda para elegir una hermosa casa que vi en Desert View, la están rematando y creo que es una buena oportunidad para nosotras.
Nuestro trabajo consistía en comprar y vender casas o apartamentos. Algo llamado flipping inmobiliario. Fue una idea que surgió por fracasar en nuestros objetivos, porque sí, Rose quería ser modelo y yo, una prestigiosa diseñadora.
Empecemos desde el principio. Rosalie y yo iniciamos nuestra amistad desde nuestra infancia, el ser vecinas nos permitió desarrollar más confianza y entablar una amistad que podía sentirse como si fuéramos hermanas. Ella tenía una feliz vida de casada con Emmett desde hace dos años, éramos cómplices los cuatro y hoy simplemente habíamos detenido nuestras salidas nocturnas porque ya no había tiempo.
― Suéltalo ya ―instó― tu cara de palo no puede pasar desapercibida.
Reí de buena gana, quizá como no lo había hecho en días. Era el efecto de juntarme con Rose y su despreocupada forma de ser.
― Estupida ―lancé en su cara los papeles que estaban en el escritorio, ella rio cuando los esquivó de un manotazo. Ese simple gesto me hizo sentir ligera y un poco más yo.
Rose apoyó la espalda en el respaldo de la silla mientras exhalaba ruidosamente sin dejar de verme.
― Ya, cuéntame la razón de tu desaparición por estas dos semanas, saca tu maldito estrés conmigo. Porque lo que me ha contado Emmett me asusta.
¿Por dónde podría empezar? Quizá si le decía que los escribimos a una escuela y que en todos estos días hemos tenido que ir por ellos porque se meten en problemas, nos dieron un ultimátum y si no mejoran su conducta quedarán fuera de la institución académica. Fue lo más vergonzoso que Edward y yo pasamos y aun así tuvimos que agachar la cabeza y prometer que todo mejoraría.
También pudiera decirle que esos niños se niegan a cruzar palabras con nosotros y simplemente nos estamos rindiendo con ellos.
― Todo es un caos ―terminé revelando―. Nunca me había sentido tan despreciada en la vida como esos niños me hacen sentir.
― ¿No estarás exagerando? Son unos niños que seguramente se tienen ganadas su par de nalgadas, aplicalo y verás que no les quedarán ganas de ser unos malcriados.
― Rose, eres demasiado agresiva. No es que piensen que no se lo merecen, solo me estoy dejando guiar por la terapeuta ―encogí mis hombros―. Tanya dice que los chicos necesitan un poco de paciencia.
― Mi maldita paciencia es del tamaño de un chícharo, seguramente ya hubieran intervenido protección al menor por darles un par de bofetadas a cada uno. ¿Y quién es Tanya? ―Rose tenía la facultad de cambiar de conversación sin tener ningún sentido.
― Es la terapeuta.
― ¿Y desde cuándo van con ella?
― Los llevamos desde hace dos semanas.
― Pues no está sirviendo para mucho.
― Rose, no existe un cronómetro que diga cuánto tiempo falta para que ellos estén bien, es un proceso.
― Un proceso que les costará un dolor de culo donde no metan a esos niños en cintura ―bramó.
Me quedé observando las altas paredes color beige de la amplia oficina que compartíamos desde hace más de cuatro años. Nosotras optamos por un lugar minimalista, donde menos fuera más.
Una vez que las paredes dejaron de interesarme me centré en los ojos de mi amiga.
― Edward también está enloqueciendo ―comenté
― Vayamos a tomar un café ―sugirió al incorporarse―. Necesito mi dosis de cafeína para soportar las novedades.
― Eres una maldita exagerada ―me burlé. La había echado de menos y no mentía al decir que su humor ácido era lo que más admiraba de ella.
.
Le pedí a Rose visitar el primer Starbucks más cercano a la escuela de los chicos. En todo momento no dejé de mirar los minutos en el celular que avanzaban dejándome una gran sonrisa.
No podía creer que al fin algo bueno fuera a ocurrir.
― Dios creo que te estás volviendo loca ―dijo― y realmente me estás dando miedo, llevas más de treinta minutos sonriendo.
Levanté mi vista y seguí sonriendo burlonamente.
― Faltan veinticinco minutos para la hora de salida ―presumí― ¿sabes lo que significa?
Rose miró hacia todos lados en la cafetería, fue una mirada rápida y de ambulante hacía todo el lugar antes de fijarse en mí.
― Ves, te dije que estás enloqueciendo.
― No seas idiota. Hablo de que será el primer día que no nos hablen de la escuela ―expliqué a la vez que bebía del frappuccino de caramelo― me da un poco más de tranquilidad. Una leve esperanza.
Hizo mohín y bebió a sorbos su Strawberry Crème Frappuccino.
― Te acompañaré. Quiero conocer a esos pequeños demonios que tan mal los tienen, eh. ―Con ese ímpetu que era poseedora se incorporó y tiró fuertemente de mi mano, llevándome con ella fuera de la cafetería―. Vámonos de una vez.
No debí aceptar venir en su coche. Rose conducía sin ninguna precaución y sin respetar las reglas de tránsito, según ella porque habría que llegar a la escuela y estar atentas a que los chicos no se escaparan.
Estacionó en un espacio frente a la escuela. Desde nuestra posición se veía claramente la puerta de entrada.
― En estos días Emmett y yo hemos querido hacerlos partícipes de algo que estamos viviendo.
Volteé hacia ella cuando guardó silencio. Rara vez hablaba de forma tranquila, por lo general hacía ademanes y muecas de expresión al contar algo de ella con demasiada emoción, sin embargo hoy estaba distinta..
― ¿Qué te pasa? ―Indagué con demasiada curiosidad―. ¿Acaso te ganaste la lotería?
Rose soltó una carcajada despreocupada, incluso mostrando su enorme dentadura blanca y perfecta.
― Estoy feliz, Bella, realmente Emmett y yo estamos felices y emocionados por esto que estamos viviendo… ―se quedó en silencio y yo fruncí las cejas. El brillo en su mirada era distinto a otras veces, no apartó sus ojos de mí―: es algo mejor que ganar la lotería. Voy a tener un bebé ―reveló emocionada.
Quedé paralizada. Procesando la noticia de forma ralentizada; Rose estaba gestando una vida.
Mis ojos fueron a su vientre plano. El cardigan negro se arruga en su cintura y gracias al cinturón, no dejaba apreciar su silueta.
― Felicitaciones ―articulé después de salir de mi letargo. No pude resistirme y la abracé fuertemente según permitía mi cinturón de seguridad―. Estoy feliz por ti y por Emmett. Puedo imaginar cómo estará.
Rose resopló de manera teatral, poniendo los ojos en blanco.
― Está siendo un exagerado ―confirmó mis predicciones.
Y es que yo podía reconocer el comportamiento de los hombres, no porque fuera adivina o algo por el estilo, sino porque lo viví con Edward. Compartimos la etapa más dulce de nuestra relación cuando estaba embarazada, soportó mis cambios de humor, cumplió cada antojo y adoró mi vientre conforme iba cambiando de volumen.
― ¿Cuántos meses tienes?
― Diez semanas.
Sonreí y me emocioné por su felicidad. Mis ojos se empañaron por lágrimas; sujeté sus manos y les di un suave apretón, quería que sintiera mi cariño sincero. Quería acompañarla en su nueva etapa y…
― ¿No son ellos los niños?
Rose interrumpió mis pensamientos y me hizo voltear hacia donde sus ojos estaban clavados. Los tres chicos estaban juntos y con caras de enfado. Tal vez por el frío.
No me di tiempo para afirmar que eran ellos, solo bajé del auto y anduve hasta donde esperaban.
― ¿Cómo fue su día? ―Pregunté. Claro, mantuve mi sonrisa y me mostré amigable.
Los tres voltearon al mismo tiempo. Miraron sobre mi hombro, mirando a Rose detrás de mí.
― ¿Dónde está Edward? ―Bree interrogó―. ¿Por qué no vino?
Cerré la boca cuando pasó mi asombro. Era la primera vez que Bree pronunciaba una frase estructurada y no monosílabos forzados.
― Edward está en la oficina ―respondí―. Me haré cargo de ustedes y los llevaré a casa.
Pasaron muchas cosas en dos semanas. Aparte de no lograr sacarles una sola palabra, llenarnos de estrés a causa de ellos y fracasar como tutores, pudiera decir que lo único rescatable de toda la travesía, era que nos habíamos mudado a una casa grande y espaciosa donde cada uno tenía su propia habitación.
Estábamos en proceso de adaptarnos a un nuevo hogar.
― Hola, soy Rose ―mi amiga saludó sonriente― me han contado mucho de ustedes y para nada son lo que imaginé, lucen bastante inocentes.
Miré fijamente a Rose. ¿Qué demonios le pasaba? Ellos eran insoportables, de hecho la hice partícipe de todos los pormenores.
Los tres niños se miraron entre sí antes de brindarle una enorme sonrisa.
¿Qué estaban planeando?
Aviso: me siento un poco apagada, así que para animarme estaré actualizando más seguido. Espero y esto funcione para volver a escribir como lo hacía antes.
Bueno, ya vamos a saber qué traman esos niños. Nos leemos muy pronto.
Infinitas gracias por sus comentarios: Lucía: (espero lograr lo que me pides, solo que ahora serán capítulos más cortos, pero trataré de actualizar más seguido), Lizzye Masen, Marianacs, mrs puff, PaolaValencia, aliceforever85, Lizdayanna, Isis Janet, Rosemarie28, Diannita Robles, ALBANIDIA, Pepita GY, Mabelli Masen Grey, Daniela Masen, kasslpz, Antonella Masen, Cary, Valeria Sinai Cullen, Jane Bells, Flor McCarty-Cullen, marisolpattinson, Ary Cullen 85, Car Cullen Stewart Pattinson, Maribel 1925, Cassandra Cantu, Mapi13, Noriitha, Adriana Molina, rociolujan, The Vampire Goddess, Smedina, saraipineda44, Lili Cullen-Swan, Adriu, Maryluna, sandy56
Gracias totales por leer 💫💥
