NOCHE DEL DOMINGO…

-"…Oye, al menos yo me aseguré de que Marinette no me viera. Y aun así soy el único al que regañan"-.

-"Eso fue diferente"- respondió Adrien. -"Tikki no podía saber que Marinette organizaría la ropa del canasto en el cual estaba tomando una siesta… tú abriste la puerta, consiente de lo que hacías"-.

Plagg refunfuñó. Prefiriendo desviar el tema.

-"No le dijiste todo"-.

Adrien gruñó en su almohada, antes de levantar la vista para responderle al Kwami.

-"Lo de Félix ya era demasiada información que digerir"-.

-"Diría que el que terminó con indigestión fuiste tú"-.

Adrien volvió a hundir su cara en la almohada. ¿Era mucho pedir que guardaran esta conversación hasta que se sintiera mejor? ¿O que al menos Plagg esperara a mañana?

-"¿Y por qué no dejaste que conservara a Tikki? No era tan difícil pedirle que guardara un juguete para mantenerlo alejado del humano pequeño"-.

Adrien se giró para recostarse sobre su costado, recargando su cabeza en su mano.

-"¿Cómo no se me ocurrió?"- respondió sarcástico. -"No es como si Marinette pudiese asustarse al darse cuenta de que un pequeño juguete desaparece y reaparece en diferentes lugares, o que sus galletas y macarons se esfuman misteriosamente"-.

Plagg volvió a gruñir. Otra derrota para el contador.

-"Argh… comienzo a arrepentirme de haberte contagiado mis grandes habilidades para el debate… y mi muy singular sentido del humor"-.

Ambos rieron.

-"Pero tienes un buen punto"- admitió Plagg. -"Y ni empecemos con lo que podría pasar si los panaderos deciden crear una nueva receta. Como pasó con aquella Galette… O los Eclairs con triple chocolate y frambuesa… O los-…"-.

-"¿Los croissants rellenos de cuatro quesos diferentes?"- agregó Adrien.

-"¡Ya cállate! Estás dándome hambre"-.

Ya que seguía despierto, Adrien levantó la vista para ver a la Kwami roja. Estaba profundamente dormida sobre la mesa de noche, ubicada del lado opuesto de la cama de dos plazas. Cómodamente acurrucada en una de las mantas de Emma.

La bebé estaba con los Dupain-Cheng.

Llegada la noche, Tom y Sabine se presentaron en su apartamento con una cena lista para comer todos juntos. Sabine incluso le había preparado más té para aliviar su estómago. Quien hubiese escrito que "cuando se está en enfermo, rodearse de seres queridos es la mejor medicina", sabía de lo que hablaba.

Al terminar, Tom y Sabine insistieron en que la bebé pasara la noche con ellos, para que él pudiese descansar. Adrien no se sentía en condiciones de objetar, por lo que aceptó. Tom se encargó de llevar la cuna escaleras arriba, y luego escaleras abajo. La bebé se quedaría en el cuarto de Tom y Sabine.

-"Oye, se ve que está mucho mejor. ¿Se lo dirás a Su-Han?"- preguntó Plagg asomándose por el hombro de Adrien.

-"Si Tikki está mejor, es gracias a Emma… Temo que Su-Han insista en separarlas si se entera"-.

-"Sí, aún años después, no es fácil convencer al Maestro Celestial"- admitió el Kwami de la Destrucción con desgane.

-"Aunque debes admitir que se ha vuelto más flexible con los años"-.

-"Sí… puede hacer que sus pies toquen su nuca"-.

Adrien se rio por la nariz.

Continuó viendo a Tikki un rato más. Por muy sabios y experimentados que fuesen los Guardianes, ninguno estaba precisamente capacitado para cuidar de un Kwami enfermo de tristeza.


Tras no mejorar luego de un par de días de descanso, Adrien accedió a ir al hospital. Si podía llamársele "acceder" a rendirse bajo la mirada de reproche paternal de Sabine y Tom. Ambos habían respetado que él mismo quisiera ocuparse de la responsabilidad de cuidar de su hija. "Ser un padre responsable". Y habían aceptado el límite de no intervenir a menos que él pidiera ayuda o accediera cuando se la ofrecían… Pero la situación requería una intervención. Estaba descuidando su salud y no podía seguir así.

Gracias a la asesoría de Rose, Adrien tendría una licencia médica por el resto del año escolar; pocos meses. Aún sin conocer todos los detalles, la Directora Bustier fue tan amable como siempre e insistió en que debía priorizar su salud. Adrien se lamentó especialmente tener que suspender también las lecciones particulares; sobre todo porque tenía a un par de alumnos que en verdad necesitaban de la musicoterapia. Afortunadamente, las familias fueron comprensivas, y Rose recomendó a un colega que pudiese sustituirlo hasta que estuviese mejor.

Si Marinette mal no recordaba, Adrien había dejado de dar clases de piano en los meses que ella estuvo en coma, para poder ayudar a Tom y Sabine con la panadería a tiempo completo. De esa forma, sus padres podían visitarla y no dejar el negocio desatendido. Y, a veces, cuando Tom debía ocuparse de algún pedido importante, era Adrien quien acompañaba a Sabine al hospital.

Luego de Emma naciera, él había decidido intentar retomar las clases particulares de a poco; intercalando clases con turnos en la panadería.

-… También debió ser cuanto mis padres comenzaron a ayudarle con la bebé-.

Además, en ese entonces también buscaba un puesto como profesor de música.

Marinette no pudo evitar cuestionarle a Adrien cierta falta de sentido al hecho de que hubiese optado por volver a dar clases, primero particulares y luego en una escuela, cuando habría sido más conviene continuar trabajando únicamente en la panadería de sus padres. En vez de complicarse haciendo malabares con los turnos en la panadería, las clases particulares, el cuidado de la bebé, y luego…

-Uy, qué cabeza la mía… Claro, fue cuando regresé que dejó de cubrir turnos la panadería y se centró en completamente en las clases-.

Adrien admitió que además de "no saber cómo enfrentar a su amiga amnésica", pensó que salir de casa le permitiría actuar de señuelo para Félix, en caso de que lo estuviese siguiendo o espiando. Y de esa forma, mantenerlo alejado de Emma. Algo así como "si Félix lo emboscaba, mejor que fuera camino al trabajo y no en su hogar".

-Tiene sentido. Excepto por el hecho de que…-.

En cuanto al hecho de que hubiese aceptado un puesto en su antiguo Collège, literalmente cruzando la calle, otras escuelas con disponibilidad estaban demasiado lejos. Y si bien la idea era alejar a Félix de Emma, tampoco soportaba la idea de estar demasiado alejado de la bebé.

-"Me aterraba la idea de no poder llegar a tiempo para salvarla"- admitió Adrien con vos temblorosa.

-Habla como un superhéroe… ¿Qué digo? Un súper papá-.

Arreglado el tema de las clases, lo principal era que Adrien recuperara horas de sueño y descansara bien por las noches. Tom insistió en enseñarle a Adrien a preparar una bebida casera que su madre, Gina, solía darle cuando no podía dormir de niño; lo principal era leche tibia.

A Adrien le preocupaba la bebé. Emma ya casi dormía toda la noche, pero aún podría despertarse por alguna razón; requerir un cambio de pañal, tener hambre, estar irritada por el calor, etc. ¿Y si no podía despertar para atenderla…? Cuando Tom y Sabine le aseguraron que no era ningún problema que Emma se quedara con ellos por una estancia indeterminada, Adrien se resistió un poco. Admitiendo que no creía poder dormir tranquilo sin Emma cerca. Fue capaz de dormir las primeras noches que la bebé estuvo con los Dupain-Cheng, pero…

¡Y no era falta de confianza en Tom y Sabine! Era solo que…

Marinette le aseguró que entendía. Era su preocupación la que hablaba. Ella todavía lamentaba haberlo asustado la otra vez; cuando le quitó a Emma de sus brazos mientras dormía. Pero también lo confrontó sobre sus pesadillas. Dudaba que Emma pudiera dormir tranquilamente si su padre la despertaba con sus sobresaltos. Y no creía que la pesadilla del otro día fuese algo de una sola vez. Adrien admitió que a veces, "no siempre", tenía pesadillas. Sabine acotó que los bebés eran extremadamente sensibles, incluso para las emociones y el estrés ajeno. Ahí estaba, otro motivo más para que Emma se quedara con Tom y Sabine. Ambos podrán descansar bien, no solo Adrien.

En cuanto al hecho de que Tom debía madrugar para preparar la panadería, Marinette propuso despertarse temprano para despertar a su padre. De esa forma, no necesitaría colocar la alarma, y esta no interrumpiría el sueño de Emma. Tal vez hasta podría llevarse a Emma a su propio cuarto de ser necesario. Por supuesto, cuando tuviese más experiencia cuidando de la pequeña. Solo necesitaría asesoramiento de Adrien y sus padres.

a

Los siguientes días, la familia adoptó una rutina…

Por las mañanas, luego de que Tom preparara y surtiera la panadería, Marinette y sus padres esperaban a Adrien para una sesión de meditación y relajación antes de desayunar. Sabine les enseñó cómo aprovechar el Tai-chi para que hasta una tarea hogareña, como preparar el desayuno, fuera relajante.

Marinette había notado que tener a Emma en brazos era especialmente calmante para Adrien. No era para menos, dado su temor de que su primo descubriera a la bebé. Al comentárselo a su madre, esta propuso que la pequeña se uniera a ellos, en vez de quedarse en su corralito, tan solo mirándolos. Y ante la cara de duda de Marinette, Sabine rebeló que ella misma hacía Tai-chi, e incluso algo de yoga, con la bebé Marinette en brazos.

Luego del desayuno, Marinette le ayudaba a Adrien a cuidar de Emma el resto del día; mientras sus padres se centraban en atender la panadería.

Emma dormía una siesta luego del almuerzo, así que Adrien y Marinette tenían algo de tiempo para sí mismos. Tiempo que Marinette utilizaba para ayudar a sus padres en la panadería, leer algunos de sus libros viejos y otros nuevos (que no recordaba haber leído), practicar costura; tenía una máquina de coser diferente a la que usaba de joven (era más compleja, por lo que debía acostumbrarse a usarla nuevamente, en especial las nuevas modalidades), o simplemente pasaba el rato charlando con Adrien.

A Marinette le agradaba hablar con él.

Aunque en realidad no hablaban de lo que ella en verdad quería hablar. "Ellos". Es decir… ¿Dónde estaba él en las anécdotas que le contaron Alya, Nino y sus padres? ¿Sería acaso que Adrien era esa "parte faltante en su historia"?

Pero decidió mejor no sacar el tema. Luego de cómo se puso Adrien tras rebelarle lo ocurrido con Félix, Marinette temía volver a causarle estrés, o peor, abrirle viejas heridas. Como lo que les pasó a sus padres; según lo que pudo averiguar, estaba segura de que ya eran amigos cuando eso ocurrió.

-Preguntarle sobre nosotros podría hacerlo rememorar acontecimientos dolorosos-.

Así que… en su mayoría, Marinette le pedía a Adrien que la instruya sobre todo lo que necesitaba saber respecto al cuidado de un bebé. Sí, había visto videos sobre el cuidado de los bebés cuando era joven, pero quería expandir su conocimiento.

Y finalmente, luego de cenar juntos, Adrien sostenía a Emma en brazos hasta que se quedaba dormida. Luego de arroparla en su cuna, Adrien volvía a su apartamento.


UNA SEMANA DESPUÉS… DOMINGO

Marinette estaba en el apartamento de Adrien, ayudándole con Emma. Bueno, en realidad, ella solo tomaba notas mientras él la asesoraba sobre los ejercicios físicos que requería la bebé.

Resultó que Emma tenía poco más de seis meses; una etapa en la que era muy importante que los bebés recibieran estimulación. Sobre todo, porque pronto empezaría la etapa en la que aprendería a moverse y coordinar (7 o 8 meses), así que era mejor estar preparado. La pequeña incluso intentaba gatear a veces. Aunque, por el momento, solo lograba arrastrarse sobre su barriguita.

Marinette requirió toda su fuerza de voluntad para concentrarse en cómo debían hacerse los ejercicios; en caso de que Adrien no pudiera hacerlo. La que tenía delante era una escena de lo más adorable. Adrien le indicó que estaba en la última parte de la rutina de ejercicios de Emma. Debía acostarla boca arriba y mover sus piernitas y bracitos para fortalecer el tono muscular; además de ayudar a desarrollar su coordinación. Todo el tiempo, Emma se reía. Especialmente en las ocasiones que Adrien bajaba la cabeza para soplarle la barriguita, o tocar la punta de su naricita con la suya.

-Sin duda también es un momento de unión entre padres y sus bebés-.

Cuando terminaron, Adrien colocó a Emma en su corralito para que descansara. Marinette se acercó al refrigerador para tomar el chupete Baby Fruit Feeder; relleno con manzana fresca. En cuanto se acercó al corralito, la bebé extendió sus bracitos hacia ella…

-Realmente le encanta la manzana-.

De la emoción, la bebé casi le arrancó el chupete de las manos en cuanto se lo ofreció y se lo llevó apresuradamente a la boca. En definitiva, tenía manitos fuertes.

Marinette se le quedó mirando un momento.

-Aww… Hasta mordiendo fruta es de lo más adorable-.

Un toque en su hombro llamó su atención. Rápidamente se volvió hacia Adrien.

-¿Cuánto tiempo me habré quedado viéndola?-.

-"¿T-Te gustaría quedarte a charlar un rato?"- preguntó Adrien.

-"Claro"-.

-"Bien, prepararé un poco de té"-.

Minutos después, estaban sentados a la mesa de la cocina, dando sorbos ocasionales a sus respectivas tazas. No era inusual que tuviesen un momento de silencio, hasta que alguno de los dos rompía el hielo; por lo general, era Marinette quien planteaba el tema de conversación.

Marinette repasó mentalmente la lista de temas de los que podrían hablar. Nada que implicara posibles heridas del pasado. Tal vez más información sobre el cuidado de la bebé. Algún tema mundano, como qué cenarían y preferencias para una receta. Aunque si era realmente honesta, tenía muchas preguntas sobre "ellos". Es decir, Adrien y ella. ¿Cómo se conocieron? ¿Cómo llegaron a ser amigos? ¿Cómo fue su relación a lo largo de los años? ¿¡Él sabía que estaba enamorada de él en el Collège!? ¿Y si Adrien ya lo sabía y ahora solo era una anécdota divertida? Pero si resultaba que ella lo había mantenido en secreto durante años y se lo decía…

-Las cosas se pondrían raras…-.

-"¿Te gustaría hablar de nosotros?"- preguntó Adrien de repente, sobresaltando a Marinette.

-No… no… no… Piensa, Marinette… Piensa… ¡Vamos, piensa!-.

-"Q-Quiero decir…"- tartamudeó Adrien al ver que ella no respondía. -"Podría-…"-.

-"¡H-hay algo de lo que quisiera hablar!"- dijo Marinette rápidamente.

-"Está bien"- respondió Adrien con calma.

Dejó su taza a un lado y juntó las manos. Como esperando pacientemente.

-Piensa, Marinette… Algo se te tiene que ocurrir-.

Su mente repasó rápidamente todo lo que sabía por sus padres, Alya y Nino. Sobre el último año de Collège. El Lycée. El Lycée professionnel. Cómo siguió su pasión por el diseño de moda. Si bien no era la "diseñadora mundialmente famosa" que soñaba con ser desde los ocho años, se había creado cierta reputación y, antes de quedar en coma, tenía su propia tienda online. Sabía que solía intercalar su trabajo en su tienda online junto con trabajo en la panadería y cafetería. Alya y Nino le compartieron mucho de lo que vivió con ellos y sus otros amigos.

Ahora se daba cuenta de que habían omitido a Adrien. Y eso la molestaba mucho últimamente. Es decir, que Adrien no se sintiese capaz de visitarla era entendible, pero ¿qué necesidad había de "recortarlo" de su historia? No era tan difícil decirle "también está Adrien, nuestro amigo del Collège, y aunque ahora no puede visitarte, está muy preocupado por ti, y ha estado ayudando en la panadería de tus padres".

-A no ser… que no hubiese demasiado que contar. Puede que nos distanciáramos luego del Collège. Su tutora Nathalie pudo habérselo llevado al extranjero por un tiempo para alejarlo del revuelo que rodeaba a lo ocurrido con sus padres… En especial su padre. Y volvió para estudiar la universidad aquí, pero estábamos tan ocupados que no nos veíamos mucho. Hasta que volvimos conectar y fue contratado por mis padres. O tal vez mantuvimos contacto por redes sociales todo el tiempo que estuvo en el extranjero… Bueno, en ese caso serían conversaciones privadas de las cuales ni mis padres, ni Alya, ni Nino tendrían conocimiento e hizo la universidad a distancia. No… Sigue sin tener sentido que no mencionaran a Adrien ni siquiera una vez…-.

De hecho, algunas anécdotas que le habían relatado no tenían sentido para ella. En algunas ocasiones hasta dudaba que estuviesen hablando de ella. Como cuando Alya y Nino le contaron sobre la vez que "milagrosamente" encontró el valor de poner a Chloé en su lugar y llegó a tener un gran grupo de amigos…

-¡Claro! ¡Eso es! ¡Puedo hablarle de eso!-.

-"No se lo he dicho a nadie…"- dijo Marinette. -"Es que… mientras me recuperaba, mis padres, Alya y Nino me contaron todo cuanto pudieron sobre cómo fue mi vida los últimos 10 años. Y… hubo algo que, al principio, me sorprendió. Luego estaba más que nada confundida. Casi no podía creer que ahora tuviese un grupo tan grande de amigos. Es decir, tenía algunas amigas en la escuela. Socqueline, Rose, Juleka, Mylène, Aurore, pero…"-.

-"… pero debido a Chloé y sus amenazas constantes, nadie tenía el valor de defenderte"- completó Adrien. -"Típico de Chloé"-.

Marinette notó un ápice de amargura en lo último que dijo.

-Este muchacho es un sueño. Dulce… Atento… Detesta a las personas como Chloé… Con razón me enamoré de él… No. No es momento de pensar en eso-.

-"También había un chico llamado Marc… no éramos exactamente amigos, pero siempre fue amable conmigo. Lo conocí la vez que intenté esconderme de Chloé en el salón de arte. Él estaba escribiendo una historia en un cuaderno negro"-.

-Era tan tímido que nunca quiso mostrarme lo que escribía. Y actualmente es escritor de comics. Debe de ser muy bueno. Tendría que buscar algunas de las series de comics online de Marc y Nathaniel. Otra cosa para la lista de pendientes-.

-"Aunque… demás de la intimidación de Chloé, tampoco me sentía con confianza para intentar acercarme a nadie. En especial luego de que-…"- se interrumpió Marinette tapándose la boca.

-No. No quiero hablar de eso. ¿Por qué mi boca me traiciona?-.

-"¿Lo que pasó con ese tal Asier?"- preguntó Adrien con cautela.

-"¿L-lo sabes?"-.

-" Sí. Y no hay necesidad de hablar de ello si no quieres, pero hay algo que quisiera que supieras. Es sobre Kim"-.

Marinette recordaba a Kim como un deportista tonto y bromista que seguía a su amigo Asier a todos lados. Aunque siendo justa, Kim no había estado involucrado en lo que Asier hizo. Y los chistes y bromas de Kim no estaban a la altura de las jugarretas crueles de Chloé. Era más molesto y pesado que activamente malo. Pero igualmente no lo consideraba alguien con quien quisiera entablar amistad. Mucho menos por ser amigo de alguien como Asier.

-De hecho, fue sorprendente que estuviese entre los que me enviaban mensajes de "recupérate pronto". Hasta me preguntaba si no era simplemente alguien con el mismo nombre y muy parecido-.

-"¿Y qué es?"- preguntó con curiosidad.

-"Kim mejoró mucho luego de que se libró de la mala influencia de Asier. Comenzó por acercarse a quien ahora es su mejor amigo, Max "-.

-Recuerdo haberlos visto en la fiesta en el barco de Luka. Realmente son muy unidos-.

-"Aunque también tuvo sus metidas de pata ocasionales"- prosiguió Adrien. -"Como cuando se burló de Iván y provocó que lo Akumatizaran, o un par de ocasiones en las que se puso del lado de Chloé"-.

Marinette arrugó la nariz con disgusto.

-"Es que Kim estaba enamorado de ella. Y… bueno…"-.

-"¿El amor lo volvió ciego a lo horrible que era Chloé?"- interrogó Marinette alzando una ceja.

-"… Al menos hasta que Chloé también fue cruel con él. Sabes… Ella lo despreció y humilló cuando intentó declararle su amor en San Valentín. Pero no fue hasta que ella lo plantó que Kim realmente se dio cuenta de que ella no valía la pena"-.

-"¿Cómo…?"-.

-"Kim no era muy bueno cuando se trataba de sarcasmo. Asumió que Chloé quería ir a cine con él como una forma de disculparse por cómo lo trató en San Valentín"-.

-Bueno… parece que Kim tuvo algo de karma por ser un pesado, y eventualmente aprendió a ser mejor persona. Sí, puedo ver por qué está en el grupo-.

Regresando al tema de la intimidación de Chloé, pese a sus constantes intentos de humillarla y mantenerla aislada, Socqueline siempre estaba cuando la necesitaba. Ella había hecho su vida escolar más tolerable. Hablando de ella, Marinette sabía por su madre que Socqueline estaba en el extranjero en ese momento. Y no sabría decirle exactamente cuándo regresaría.

En cuanto a su grupo de amigos…

Siendo honesta, ese primer día de clases, algunos de sus compañeros de salón no le parecieron exactamente amigables. Como Iván, que se veía intimidante. Alix, parecía muy áspera y grosera. Max se le hacía algo arrogante por su forma de hablar. Y en cuanto a Kim, bueno, eso ya había quedado claro. Ahora veía que los estaba juzgando mal. De hecho, todos fueron muy agradables cuando estaba hospitalizada, y luego en la fiesta en el barco de Luka…

-¿Qué tan diferentes habrían sido las cosas de haber invitado a Adrien?-.

Pero lo que realmente no terminaba de comprender era ese "cambio" que todos decían que había tenido en ese último año de Collège. Es decir, según Alya y Nino, luego de que ella se enfrentara a Chloé, las cosas mejoraron. Comenzó a acercarse al resto de la clase. Se le notaba más confiada. Había llegado a convertirse en Representante de la Clase. Los demás acudían a ella cuando necesitaban ayuda o consejos.

De alguna forma había pasado de ser una chica tímida, asustadiza y MUY torpe, que se dejaba pisotear, a enfrentar a Chloé y hasta convertirse en algo así como una "guía" para el grupo. Aunque igual de torpe.

-Es lindo que tus amigos se rían contigo de tu torpeza y no de ti-.

Y sí, se sentía diferente. Más confiada. Más positiva. Y eso era bueno, pero no comprendía el "¿CÓMO?". Marinette temía estar confundiendo a Adrien al notar lo callado que estaba.

-"Creo que más bien, quieres entender el "¿QUÉ?". Qué fue lo que te cambió"- dijo Adrien.

-"Sí… puede que sí"- admitió Marinette. -"Sabes… Nino me contó que fue Alya quien me animó a no permitir que Chloé me pisoteara y se saliera con la suya. Que ella me enseñó una frase de la heroína Majestia: Para que los malos ganen, solo hace falta que los buenos no hagan nada. Aunque, si te soy sincera… No tiene sentido. Chloé me intimidó por tres años, y ese último año estaría sola debido a que Socqueline se graduó. Estaba convencida de que mi último año de Collège sería tan miserable como los anteriores. Y no veo cómo puede ser posible que simplemente me enfrentara a Chloé por una frase de una historieta de superhéroes"-.

Adrien se quedó callado un momento. Parecía dudar en decir algo. O tal vez buscaba la mejor forma de darle una explicación.

-"Puede que el debut de los héroes de París te inspirara un poco…"- dijo Adrien, con duda en su voz.

Adrien fue a buscar su teléfono y procedió a mostrarle un video de cuando Ladybug se enfrentó a Hawk Moth frente a todo París.

Buen intento Hawk Moth, pero sabemos quién es el chico malo aquí. No vamos a cambiar los papeles. ¡Sin ti ninguna de estas víctimas se hubiera transformado en villano! Hawk Moth, no importa cuánto tardemos, pero te vamos a encontrar, ¡y nos entregarás tu Miraculous!

Déjenme hacerles una promesa: ¡No importa quién quiera lastimarlos, Ladybug y Cat Noir, harán todo para mantenerlos a salvo!

-"Francamente… no me siento inspirada"- comentó Marinette, con decepción. -"Quiero decir… Es… reconfortante. Pero no se siente… real. Y-y-y no pretendo insultar a uno de los amados héroes de Paris… Es solo que…"-.

-"¿Es como si más bien se hubiese puesto una máscara de valentía?"-.

Marinette se volvió a verlo con sorpresa.

-"No me refiero al tipo de máscara de pretender ser algo que no es…"- aclaró Adrien rápidamente. -"Sino más bien… mostrar una imagen valiente para ocultar el miedo que siente en realidad"-.

Marinette asintió de acuerdo.

-"Puede que te estás proyectado…"- siguió hablando Adrien. -"… Y fue así como lograste enfrentar a Chloé. Te pusiste una máscara de valentía, pero por dentro seguías asustada de Chloé y de lo que podría hacerle. Y al ver que realmente podías quitarle a Chloé su poder sobre ti, te diste cuenta de que no tenías por qué temerle y eventualmente dejaste de ponerte una máscara… Pero es solo mi suposición"-.

-Debe de haber tenido las mejores calificaciones en Psicología-.

-"Sabes… Alya me contó que, aunque Chloé continuó intentando meterse conmigo, siempre encontraba una forma de que esa malcriada no se saliera con la suya. Como… ese truco de esconder mi firma en el diseño de un bombín, el cual Chloé intentó plagiar. O cuando intentó robar su diario…"-.

-"… ¿pero la caja de seguridad que construiste atrapó la mano de Sabrina?"- terminó Adrien.

-"Sí…"-.

Ambos rieron un poco.

Marinette pensó en el cuaderno de bocetos con candado y la "Caja de Costura con código". Tal vez era más para evitar que le robaran algo que simplemente evitar que Manon tocara sus cosas…

De repente, el teléfono de Adrien comenzó a sonar. Era Tom.

-"¿Hola?"- respondió Adrien.

-¡ALERTA! ¡ALYA Y NINO ESTÁN AQUÍ!-susurró Tom al otro lado de la línea.


-"Oh, cielos… Oh, cielos…"- repetía Marinette caminando de un lado para el otro.

-Hay que evitar a toda costa que descubran a Emma… Hay que hacer algo… Debo pensar en algo-.

-"¡Marinette!"- exclamó Adrien tomándola de los hombros para detenerla. -"Así solo te vas a marear"-.

Marinette dejó escapar una pequeña risa.

-Tiene razón. No es momento para pánico-.

-"¡Los alejaré de la casa!"- exclamó Marinette y se apresuró hacia la puerta de salida. Tomó la manija, y se detuvo antes de poder abrir la puerta. Miró sobre su hombro para decirle algo Adrien. -"Mejor no olvides cerrar la puerta esta vez. Solo por si acaso"-.

Adrien la miró confundido.

-"Por lo de… cuando estabas dormido en el suelo"- aclaró Marinette.

-"Ah, claro… no te preocupes. No volverá a pasar"-.


Marinette bajó las escaleras con cuidado y se asomó discretamente. En la panadería, Tom estaba tratando de entretener a la pareja. Incluso improvisó un par de recetas rápidas para que las probaran.

-Ok… Puedo hacerlo-.

Marinette entró en la panadería y no tuvo tiempo ni de saludar, pues Alya la abrazó en cuanto la vio.

-"Hay, chica… ¿dónde has estado?"- dijo Alya. -"No me has llamado en toda la semana"-.

-Oops… Es cierto, lo olvidé-.

-"¿Es que… Rose no se los dijo?"- preguntó Marinette.

-"¿Decirnos qué?"- cuestionó Nino alzando una ceja.

-"Estaba ayudando a Adrien"- respondió Marinette.

-… y Rose es doctora ahora, no se supone que divulgue información sobre sus pacientes, aunque sean sus amigos. Esta cabeza mía-.

-"¿¡Él está bien!?"- interrogó Nino, un poco alarmado.

-"Ha estado algo enfermo, pero no es nada grave"- explicó Marinette.

Nino suspiró aliviado y miró más allá de Marinette, hacia las escaleras.

-"¿Podría subir y saludarlo?"-.

-"¡No!"- exclamó Marinette, cerrándole el paso con los brazos.

Alya y Nino se le quedaron viendo con los ojos muy abiertos, confundidos por la reacción de Marinette. Ella sintió cómo se ruborizaba. Debía de parecer un poco loca.

-Bueno… más de una vez bromearon con que a veces parecía un poco loca cuando estaba en el Collège-.

-"Quiero decir…"- comenzó Marinette.

-"A-Adrien está descansando ahora mismo"- acotó Tom. -"¿Verdad, hija?"-.

-"Sí. Necesita mucho descanso. Es mejor dejarlo que descanse"-.

-Gracias, papá-.

-"Ordenes del doctor son órdenes del doctor"- agregó Tom.

-"¿Qué tal si mejor damos un paseo…? "- preguntó Marinette.

Antes de que Alya y Nino pudiesen responder, Marinette ya estaba empujando a la pareja fuera de la panadería.

-"¡… Perfecto! Ustedes adelántense, iré a cambiarme"-.

Marinette corrió rápidamente escaleras arriba. Mientras recuperaba el aliento antes de cambiarse, se le ocurrió algo.

-¡Pues claro…! Alya y Nino ya no tienen motivos para ocultarme a Adrien. Puedo preguntarles todo lo que quiera, y evitar que Adrien se sienta obligado a revivir más recuerdos dolorosos-.