Habían pasado ya 7 años desde la Graduación de Yoko y los demás alumnos de la secundaria José María Morelos y Pavón. Nada es como antes. El ambiente de los ex alumnos se había tornado un poco inquietante tras los extraños malentendidos entre Christopher y Yoko, aunque para buena o mala suerte habían logrado sortearlas, con la pequeña diferencia de que ahora era Christopher quién se desentendía de Yoko.

Eso si, la Japonesita seguía tan enamorada de Christopher como la primera vez que lo vio en la secundaria. Aunque, de un tiempo para acá las cosas ya no eran como antes. Christopher armaba problemas con Yoko Dayanna por la nada. Mas desde que se recontro con alguien: Gabriela Aguilar

Yoko no tenía ni la mas mínima intención de aceptar del todo a Gabriela como su reemplazo, dándola a entender innumerables veces con ella en persona, pero fingiendo ante los demás.

-Necesitas entenderme, Christopher. No puedo estar tras de ti siempre. También tengo mis ocupaciones con la Universidad -dijo Yoko con hartazgo.

-¿Entenderte? Si soy yo quien siempre lo hace -dijo-. También necesito que pongas de tu parte. No puedo salir a buscarte cada que te molestas conmigo.

-¿Y yo tengo la culpa de todo siempre? Christopher, por favor, escúchame... -suplicó queriendo abrazarle-

Yoko se acerca lentamente a Christopher para abrazarlo, queriendo recargar su cabeza sobre el pecho de este pero es evadido por el mismo, quién se hace rápidamente hacia atrás

-Aléjate de mi, Yoko. No quiero que me abraces. Estoy muy molesto contigo. -Pone las manos al frente de ella evitando que Yoko se acerque- No quiero lastimarte.

-Ya me has lastimado bastante...-musitó.

-Si, pero no quiero hacerlo aún mas, por favor...

-Christopher.. -dice con desgano dejándose caer en sus brazos- Te amo, mi Christopher... Te amo mucho, y no se que haría si llegaras a irte con alguien mas. No puedo dejar de extrañarte y anhelar que estemos juntos de nuevo. No puedo vivir separada de ti. En cada canción pongo todo mi corazón en las melodías como si fuera a ti a quien le canto

acto seguido, Yoko se refugio recargando su rostro sobre el pecho de Christopher y cruzando sus brazos por la cintura de este. Christopher no sabía como reaccionar. Abrazó a Yoko con desgano, intentando ocultar su desinterés. El quería deshacerse de ella. Hace mucho que su corazón pertenecía a alguien mas, y ese alguien ya no era Yoko Dayanna. Ya no había lugar para ella en su corazón.

¿Como decírselo? Era algo que el simplemente no podía evitar pensar. Sería muy dificil para Yoko asimilarlo. Prefería tenerlas a ambas con el, pero simplemente había algo en Yoko que ya no le agradaba. Era una relación que últimamente se asentaba mucho en la costumbre. Se sentía mucho mejor con Gabriela que con la persona con la que llevó su vida a la cima. No podía. Era difícil para el. Pasaron algunos días y podía decirse que Yoko puso todo de su parte para poder ir a buscar a Christopher. Ya fuera de la universidad, en su casa o donde quiera que estuviera. Muchas veces Christopher era quién por teléfono le contaba todo lo que había vivido en el día, ademas de sus emociones y sentimientos, sin contar lo asombrosa que era la ex alumna de la secundaria con sus amigos. Era difícil para Yoko Dayanna no sentir celos calcinantes. Ya ni siquiera recibía tanta atención por parte de Christopher, muchas veces quiso contarle como se sentía o que había pasado en su día, pero era evadido rápidamente por el mismo.

Una de esas tardes, Christopher y Yoko se encontraban reunidos en la casa de esta última, quién posaba sentada frente a la mesa con una tasa de café humeante entre sus manos. Su mirada estaba fija en la bebida oscura y de pronto en la figura de Christopher que no dejaba de mensajear con una sonrisa dibujada en sus labios.

-Christopher...

-¿Si, mi Yoko?-dijo Christopher sin desprender su mirada de la pantalla.

-No me está gustando para nada esto.

-¿A que te refieres? -dijo preocupado soltando el celular sobre la mesa-

-Últimamente te eh sentido muy extraño. Como distante, se pudiera decir.

-¿Distante? ¡Pero si aquí estoy contigo!

-Sabes bien a lo que me refiero. Deja de hacerte estúpido.

-Oye, no me hables a...

-¡Chris, ya basta! No soy una tonta e ingenua niña como lo era antes. Se lo que esta pasando, y yo...

Christopher interrumpió a Yoko evitando que hablara dándole un beso que no se esperaba

-No pienses nada de eso ¿esta bien?

-Christopher es que yo...

-Shhh... No digas nada. No esta pasando nada malo. Nada va mal, todo está bien.

-Christopher, yo te amo, y lo que menos quiero es perderte. -dice Yoko tomando las manos de Christopher entre las suyas.

La japonesita se quedó un momento mirándole con una expresión fusionada entre la ternura y la preocupación. Christopher sabía que estaba haciendo mal. Yoko se desvivía por el. Lo adoraba infinitamente ¿Como no amar a alguien así? Era todo lo que alguien puede anhelar en una pareja. Era todo lo que alguien como Christopher necesitaba, pero... ¿Por que entonces meterse con Gabriela?