Capítulo 1:

—¡Atrapen a Uzumaki Naruto!—ordenó un Jonin a un grupo de ninjas de diferentes rangos a su alrededor.

—¡Hai!

Todos respondieron al unísono y rápidamente iniciaron la búsqueda.

El sol se ocultaba lentamente en el horizonte, tiñendo los cielos de un hermoso color naranja.

—Cómo robarle la comida a un Akimichi—susurró divertido un rubio rebelde en las profundidades del bosque.

Apoyó su espalda contra el tronco de un árbol, sus manos abrieron un gran pergamino que había robado con anterioridad y sus ojos azules miraron el jutsu que tanto había querido aprender.

Se rió entre dientes ante su fácil victoria.

—No importa si leo algún otro Jutsu del pergamino prohibido—hablo para si mismo, pensando que el regaño por un jutsu aprendido sería el mismo que dos—. Veamos qué más hay aquí.

Quería un jutsu fuerte pero fácil de aprender y que sea muy efectivo en una batalla pero que también se acople con una de sus dos naturalezas de Chakra.

Mientras encontraba el jutsu que cumpliera con sus expectativas, sin darse cuenta por su concentración, alguien se acercó silenciosamente hasta que justo frente suyo.

—¿Interesante lectura, Naruto?

Naruto se congeló ante la familiar voz de su maestro desde niño.

Lentamente, quitó la mirada del pergamino prohibido y miró al ninja delante suyo.

Su cabello gris desafía la gravedad y su inconfundible postura despreocupada mientras leía un libro de tapa naranja lo hicieron reconocible para cualquier habitante de Konoha, ya sea civil o ninja, todos sabían quién era él con solo verlo.

—Kakashi-sensei—Naruto le regaló una sonrisa al jonin—. Te tomaste tu tiempo.

Hatake Kakashi le dio dedicó una mirada breve con su único ojo al descubierto, el otro estaba cubierto por su banda ninja.

—Es difícil encontrarte cuando te lo propones—dijo Kakashi—. Pero tampoco estaba haciendo el intento de encontrarte.

Naruto cerró el pergamino, ya había perdido pero al menos aprendiendo dos jutsus que serían de mucha ayuda en el futuro cercano.

Solo necesitaba entrenar en ellos.

—Entregamelo—ordenó Kakashi extendiendo la mano.

Naruto lo hizo aunque con algo de resistencia.

—El Hokage quiere verte en su oficina—dijo Kakashi guardando su libro y colocando una mano en el hombro del rubio Uzumaki.

—¿Está enojado?—preguntó Naruto.

—¿Contigo? Para nada, ¿con los ninjas que se supone deben proteger el pergamino prohibido? Con ellos si está cabreado—dijo Kakashi comenzando a alejarse.

Naruto lo siguió rápidamente, sus manos detrás de la cabeza mientras comenzaba a silbar una melodía.

Tomaron el camino menos transitado a la torre Hokage, evadiendo a los ninjas que aún no estaban enterados que Kakashi ya había atrapado a Naruto.

Cuando entraron a la torre Hokage, pasaron de largo a la secretaria la cual les dedico una leve mirada antes de volver a su trabajo.

Se detuvieron frente a dos grandes puertas de mármol y antes que Kakashi pudiera tocar, una voz vino de adentro dándoles el pase a la oficina.

Kakashi fue el primero en entrar junto al pergamino prohibido.

Naruto por su parte se tomó un tiempo, siguió silbando mientras miraba los alrededores.

—Naruto.

Naruto suspiró ante el llamado del Hokage y con duda, entró a la oficina.

La oficina del Hokage era de un tamaño considerable y con poca o ninguna decoración extravagante.

Lo más llamativo del lugar fue una pared donde había cuatro fotografías colgadas de los cuatro Hokages que ha tenido Konoha en su historia.

—¿Dónde está tu banda ninja?—preguntó el Hokage detrás de su escritorio.

—La deje en casa—respondió vagamente Naruto.

El Hokage lo miró con ojos severos que hicieron a Naruto mirar hacia otro lado.

—Tu madre está furiosa contigo.

Naruto se estremeció ante la noticia, le esperaba un gran regaño por parte de su madre cuando la fuera a visitar al hospital.

—Y sabes que tu pequeño acto no quedará impune, cierto?

Naruto dejó caer sus brazos y suspiró ante aquello.

—Por otra parte, estoy orgulloso de ti—dijo el Hokage con una sonrisa en su rostro—. No todos los días un recién graduado Genin burla a un grupo de Jonin experimentados.

—¿Lo está regañando o premiando por robar el pergamino?—cuestionó Kakashi con una gota de sudor.

—Ya tiene un regaño asegurado con Kushi-chan—dijo el Hokage restándole importancia—. Con eso es más que suficiente.

—Eres muy suave con el, Minato-sensei—dijo Kakashi sacudiendo la cabeza.

—No importa si lo regaño o no—dijo Minato, el cuarto Hokage—. Él no está aquí.

Después de decir eso, Minato le lanzó un kunai a su hijo ocasionando que estallará en una nube de humo.

Kakashi miró aquello sorprendido.

—¿Clon de sombra?—cuestionó Kakashi—. Por eso es que robo el pergamino prohibido.

—Es muy ingenioso ese chico—dijo Minato con una sonrisa.

Naruto gritó mientras caía de la barra en Ichiraku Ramen.

—¡¿Estás bien, Naruto-kun?!—preguntó Ayame preocupada.

Ayame es una joven civil de cabello castaño que ayuda a su padre en su puesto de ramen.

—¿Qué sucedió?—pregunto Teuchi, el padre de Ayame y dueño del puesto de ramen.

—Mi padre me apuñaló con un Kunai—gruñó Naruto ante el repentino recuerdo que llegó a su mente.

—¿Eh?

Padre e hija lo miraron confundidos, incapaces de entender la situación.

—Cosas de ninjas—murmuró Naruto mientras se levantaba—. Debo preguntarle a Kakashi que fue eso.

—¡Bueno, celebremos que ahora eres un Genin,—dijo Teuchi poniendo un tazón de ramen en la barra e ignorando el comportamiento extraño de Naruto, eran cosas de ninjas que difícilmente un civil entendería—. La casa invita.

Naruto volvió a sentarse en la barra y comenzó a tragar como cerdo el contenido del tazón.

—¡Otro más por favor!


El día siguiente llegó y Naruto ya estaba despierto mirándose al espejo de su cuarto.

Uso pantalones naranja holgados con varios bolsillos, su torso uso una camisa negra con una espiral roja en el centro y completó su atuendo con unas sandalias azules.

Dio una gran sonrisa antes de alcanzar su banda ninja y amarrarla orgullosamente en la frente.

Después de tantos años por fin se había convertido oficialmente en un ninja de la hoja.

Y hoy comenzaría su historia, una historia que podría estar al nivel de su padre.

Con una motivación impulsándolo para seguir esta nueva etapa en su vida, Naruto salió de su habitación hacia la sala, encontrándose con su padre colocándose su capa blanca que tenía escrito en su espalda "cuarto Hokage" acompañado por flamas rojas en el borde inferior.

—¿Ya estás listo?—preguntó Minato notando la presencia de su hijo.

Naruto respondió con una de sus sonrisas, no podía esperar a ver qué equipo se le sería asignado.

Minato revolvió la cabeza de su hijo mientras le regalaba una sonrisa también.

—Buena suerte en tu prueba—dijo Minato mientras enviaba a su hijo hacia la academia por medio del Hiraishin.

Naruto parpadeó desconcertado, no importa cuantas veces viajará por medio de la técnica insignia de su padre, aún no se acostumbra a la desagradable sensación de teletransportación instantánea.

Tomándose unos segundos para estabilizarse, Naruto se dio la vuelta y miró la academia donde se había formado en los últimos años, donde había hecho buenos amigos y muchos recuerdos.

Este sería el último día que visitará la academia, al menos por un largo tiempo.

Naruto entró a paso tranquilo, muy despreocupado en su andar mientras se dirigía al salón.

Al llegar, Naruto vio a un gran grupo de estudiantes sentados en diferentes puestos hasta que encontró a sus dos amigos inseparables.

Shikamaru Nara y Chouji Akimichi, ambos sentados en la última de las filas juntos.

Fue hacia ellos, ignorando la breve mirada que una chica de cabello negro le dio por el rabillo del ojo.

—Buenos días Naruto—saludo Chouji mientras comía de una bolsa de frituras—. ¿Quieres?

—Estoy bien así amigo—respondió Naruto sentándose con ellos.

Naruto miró a Shikamaru, un perezoso niño de su edad que se había quedado dormido con un rastro de baba saliendo de la comisura de su boca abierta.

Riéndose por lo que iba hacer, Naruto se inclinó y acercó su boca al oído del heredero Nara.

—Oye Shika—Naruto habló en voz baja antes de poner una enorme sonrisa y reunir todo el aire posible para lo siguiente—. ¡Despierta!

Shikamaru saltó de su asiento sobresaltado, mirando frenéticamente a su alrededor antes de notar a Naruto carcajeándose mientras Chouji comía y de alguna manera reía a la vez.

—Rubia problemática—murmuró Shikamaru mueca en su rostro.

—No vuelvas a dormirte junto a mi—Naruto le dijo aun con aquella gran sonrisa en su rostro—. Recuerda que tu querida madre me pidió no dejarte ser un vago.

Shikamaru gruñó por lo bajo, deseaba con todas sus fuerzas no quedar en el mismo equipo que Naruto por eso mismo.

—¿Cómo piensan que seremos asignados?—Chouji preguntó de repente, dejando de comer y mirando alrededor.

Naruto miró a Shikamaru, él debería tener una idea más concreta que él mismo.

—Tal vez traten de reunir de nuevo al trío Ino-Shika-Chou—respondió Shikamaru—. Otro posible equipo sería Hinata, Kiba y Shino, sería un equipo de rastreo.

Naruto asintió de acuerdo con las palabras de su compañero perezoso.

—¿Podemos pedir que el equipo sea Naru-Shika-Chou?—preguntó Chouji mirando la espalda de Ino Yamanaka.

No tenía nada en contra de la heredera Yamanaka, era su amiga de la infancia después de todo pero sabía que ella sería el peso muerto del equipo.

Ella estaba más preocupada por verse hermosa y de buena figura que entrenar sus habilidades ninjas.

Dos ninjas y una modelo, vaya combinación.

—Yo tengo una idea con quien estaré—respondió Naruto mirando a cierta azabache sentada sola cerca de una ventana.

Shikamaru siguió su mirada y suspiró, él también pensó en esa posibilidad.

—Convivir con la última mujer Uchiha—murmuró Shikamaru—. Será muy problemático.

—Para mí—dijo Naruto mientras descansaba su barbilla en su palma y miraba al último miembro vivo de los uchihas.

Desvió la mirada cuando ella lo miró por encima del hombro.

Tenía un buen sentido para atraparlo cuando la estaba mirando.

—¡Cállate y siéntate!—ordenó el profesor Iruka, un ninja con peinado de piña y una cicatriz cruzando por el puente de su nariz.

Naruto cerró los ojos, esto sería largo.

Cuando volvió abrir los ojos, Naruto suspiró al darse cuenta que se había quedado dormido y se perdió toda la palabrería de Iruka-sensei.

Miró alrededor del salón, notando que sólo estaban tres personas contándolo a él.

El último Uchiha, Satsuki, seguía en el mismo asiento donde la había visto antes.

Desvió sus ojos hacia la otra persona que resultó ser una mujer que no esperaba ver.

Sakura Haruno.

Hija de ninjas promedio que ahora eran civiles.

Por lo que sabía de ella, y era muy poco lo que sabía, ella se especializa en el Ninjutsu médico, una ninja del tipo soporte empeñada en mejorar y con un control de Chakra excepcional.

Fue un buen equipo en habilidades.

En cuanto a personalidades, ya vería luego que tal funcionaba.

—Perdón por la tardanza.

La puerta de deslizó hacia un lado, dando paso a un hombre de cabello negro y ojos tan oscuros como el carbón.

Usaba el uniforme estándar de Jonin Konoha con un extra que era un pañuelo alrededor de su cintura con el símbolo insignia Uchiha.

Naruto se quedó boquiabierto al verlo, no esperaba que él fuera su Sensei.

Esperaba a Kakashi, quien tenía un Sharingan y era cercano a él desde que tenía memoria pero nunca llegó a suponer que su padre lo colocará a él como su maestro.

—Un grupo interesante—dijo el hombre mirando a sus tres nuevos estudiantes.

La hermana pequeña de su mejor amigo.

La hija de los Haruno.

Y el hijo del cuarto Hokage.

Fue un trío de estudiantes inusual pero interesante a su modo.

Satsuki, al igual que Naruto, miró al hombre con los ojos muy abiertos, sorprendida de verlo aquí.

Sakura bajó el libro que estaba leyendo y miró a su jonin asignado como sensei.

—Shisui del cuerpo parpadeante—susurró Sakura sorprendida al verlo.

—Saltemonos las presentaciones por el momento—dijo Shisui mientras sacaba un palillo y se limpiaba los dientes—. Por ahora son el equipo 7.

Sakura entrecerró los ojos.

—¿A qué se refiere con "por ahora"?

Shisui le dedicó una sonrisa inquietante.

—Ya lo descubrirán—Shisui les dio la espalda y antes de irse, les dijo—. Los espero en el campo de entrenamiento 7, no lleguen tarde.

Con eso, Shisui desapareció como si nunca hubiera estado ahí en primer lugar.

Misterioso—pensó Naruto ante las breves palabras dichas por Shisui.

Satsuki se levantó y se alejó en silencio, tomando camino hacia el campo de entrenamiento.

Se detuvo en la puerta y miró a sus compañeros.

—¿Dónde está Naruto?—cuestionó Satsuki con una ceja temblando.

Sakura se rió nerviosamente mientras señalaba una ventana.

—Saltó por la ventana.

—Idiota—gruñó Satsuki reanudado su camino.

Sakura se unió a la Uchiha en silencio.