Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es CaraNo. Yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: This story is not mine, it belongs to CaraNo. I'm just translating with her permission. Thank you so much again, Cara!


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Capítulo 13

Edward es un soltero, pero no vive como uno de verdad. Las paredes en el pasillo son de un cálido color marrón, y hay fotografías en las paredes. Cierto, son fotografías estrictamente de fútbol, pero aún así. Están en blanco y negro, todas con sus marcos a juego. Hay incluso una planta en la mesa del pasillo. Es un cactus, pero una planta de todos modos. Estoy impresionada.

—¿Tienes sed, hambre? —pregunta, quitándose sus Nike. Él ya no parece nervioso, pero yo lo estoy, por el otro lado. Diablos. No esperaba eso—. Solo necesito darme una ducha rápida.

—Eh...

Me esboza una sonrisa.

—La cocina se encuentra allí. —Apunta a su izquierda—. Y la sala está por allí. —Apunta a la derecha—. Ponte cómoda; ya regreso, ¿sí?

Asiento tontamente y lo observo girar hacia la derecha por otro pasillo. Es la misma dirección del apartamento de Jasper y mío, así que asumo que se dirige hacia el baño. El que se encuentra perfectamente ubicado en la pared de mi cuarto.

Me estremezco y suspiro, armándome de valor para... no sé qué. Pero lo peor de los nervios parece disiparse un poco, con lo cual estoy agradecida, y el aroma del apartamento ayuda. En serio, huele bien aquí. Al perfume de Edward o algo. Fresco, a almizcle, puro hombre.

Ignorando la cocina, giro hacia la derecha y termino en la sala. Mientras que su apartamento está bastante vacío cuando se trata de muebles, sigue siendo más un hogar que un "lugar donde dormir". Pisos de madera, así como en el pasillo, paredes pintadas de un tono suave de verde oliva. Un gigantesco televisor, por supuesto. Hay consolas y videojuegos esparcidos por el suelo frente al mencionado televisor, y el centro de entretenimiento está lleno de lo mismo: juegos. También hay películas y CDs, un enorme estéreo, y un reproductor de DVD.

De nuevo, fotografías en las paredes, pero esta vez veo familia y amigos, a diferencia del fútbol. No intento suponer quién es quién en las fotos, pero sí veo a una pareja mayor que asumo que son los padres de Edward. Él tiene el color de cabello de su mamá y la altura y el cuerpo de su papá. Una sonrisa aparece en mis labios mientras continúo mirando las imágenes. Vacaciones, fiestas de cumpleaños, barbacoas. Hay una toma de Edward y dos pequeñas —todos comparten el mismo color de cabello— y es evidente que las chicas son gemelas y están celebrando su cumpleaños. Edward se ve realmente feliz, con una sonrisa tonta y un sombrero de cumpleaños en forma de cono.

Suspirando alegremente, me siento en un enorme sillón negro en el rincón. Tan jodidamente acolchado.

Amigo, al diablo las camas. Aceptaré este sofá mejor.

Mis ojos están cerrados, y quizás me encuentro a tres o cuatro minutos de quedarme dormida cuando escucho unos pasos suaves acercándose. Abriendo los ojos, veo a Edward justo cuando entra a la sala, vistiendo solo un par de pantalones de chándal y una camiseta. Una toalla cuelga de su cuello, y su cabello sigue mojado.

Toalla afortunada. Camiseta afortunada. Pantalones afortunados. ¿Tiene puesto un bóxer? Si es así, entonces bóxer afortunado.