Hola hermosas, muy buen día. Espero que estén muy bien todas ustedes, muchas gracias por sus comentarios.
Los personajes de Candy Candy no me pertenecen, sin embargo la historia es de mi autoría y me reservo sus derechos, no está permitido publicar en otra plataforma, lo hago sin fines de lucro, solamente por entretenimiento. No es para menores de edad. Muchas gracias por comprender.
SEPARADOS POR LA SANGRE
Sinceridad al Descubierto
"La sinceridad: No es decir todo lo que piensas, sino sentir todo lo que dices. Es como una silla incómoda sobre la cual pocos estamos dispuestos a sentarnos, sin embargo quien la siembra cosecha la confianza de quienes lo rodean".
SEIS
Stear y Archie caminaban rumbo a la mansión, ambos platicando emocionados por haber visto a la pequeña pecosa, quien vestida de enfermera se veía mucho más hermosa que vestida de colegiala, se veía más mujer, más madura, aunque era una jovencita de diecisiete años.
-Es que Candy se ve hermosa vestida de enfermera. – Hacía notar Archie su emoción ante su hermano de ver nuevamente a Candy. Stear carraspeó para que su hermano notara que estaba emocionado de más.
-Creo que no puedo contradecirte, pero también quiero que recuerdes que has quedado de hablar con el señor Britter con respecto a tú relación con Annie. – Dijo Stear con cierto reclamo en su voz.
-Ya lo sé Stear, no tienes qué recordármelo cada cinco minutos. – Le dijo Archie con queja a su hermano.
-No tendría qué hacerlo si tú no lo estuvieras olvidando. – Dijo Stear con cierta molestia en su voz, le provocaba preocupación que su hermano no tuviera la consciencia de que Annie era una buena chica que estaba enamorada de él y que siempre estaba dispuesta a atenderlo. – Archie… Annie es una buena chica... – Dijo Stear una vez más, intentando hacer ver a su hermano que no era de caballeros que estuviera con ella a punto de comprometerse cuando seguía pensando en otra.
-Lo sé Stear y la quiero, de verdad la quiero. – Decía Archie convencido de que quería a Annie, sin embargo el sentimiento que Candy despertaba en él era un sentimiento de idealización que no podía sacar de su mente. – Y sé que ella me ama, en verdad me ama y eso me halaga muchísimo. – Decía con una sonrisa tierna al recordar el rostro tímido de la dulce muchacha.
-Pues disimulas muy bien tu manera de quererla. – Le dijo Stear no muy convencido de que sus sentimientos por Annie fueran genuinos. Archie lo miró con queja. – Archie recuerda que es mejor que Annie encuentre a un hombre que la ame de verdad, que la quiera y que sepa valorar no solo su belleza externa, sino la belleza interior que posee y te recuerdo que no es fácil encontrar en muchas chicas de nuestro círculo social. – Le dijo una vez más, ellos habían conocido a la crema y nata de las jóvenes más importantes de la sociedad, y no todas eran con el corazón noble y tierno de Annie o Patty, mucho menos como Candy, quien siempre se sacrificaba por todo mundo. Archie suspiró profundamente recordando a Annie y a Candy al mismo tiempo.
-Te entiendo Stear, pero si termino con Annie, Candy jamás me lo perdonaría. – Dijo Archie con un suspiro tan fuerte que se escuchó a su alrededor. Stear lo miró con pena, sabía que su hermano había idealizado tanto a Candy que no podía verla como la prima que les correspondía como tal.
-Candy tendrá que comprender que en el corazón no se manda. – Dijo Stear como reclamo a su hermano, él quería mucho a Annie y sabía bien que Candy sufriría si Annie sufría, sin embargo no era justo para su hermano que se forzara a amarla sin amarla de verdad.
El ruido repentino detrás de la puerta del salón los sacó de su plática, haciendo que los hermanos callaran de pronto al sentir que alguien los había escuchado. Archie fue el encargado de entrar al salón, sin embargo no vio nada fuera de lo normal.
-¿Qué sucede Archie? – Preguntó Stear, esperando que su hermano lo pusiera al tanto de lo que había visto.
-Nada, seguramente fue Phillips. – Dijo Archie restando importancia a lo que habían escuchado. Stear hizo lo mismo.
-Pues yo te digo que lo pienses muy bien Archie antes de hablar con el señor Britter. – Dijo Stear una vez más a su hermano. – De todas formas sabes que Candy está con Terry, además debes comprender que no podemos hacerle eso a Anthony. – Dijo mirándolo a los ojos con fijación. Archie asintió seguro de que su hermano tenía razón y que ninguno de ellos podría ser capaz de intentar algo con Candy, además de que la rubia jamás les había dado pie en querer algo con alguno de ellos fuera de Anthony.
-Hablando de Anthony, ¿Cómo estará? – Preguntó Archie para cambiar un poco de tema, estaba demasiado abrumado por los sentimientos que tenía en su pecho, sabía que Candy era una idealización para él y la quería ya no de la misma forma romántica de antes, pero también sabía que el sentimiento que tenía por Annie era más real y genuino del que había creído sería. La pequeña tímida siempre había estado ahí para él y le había demostrado realmente que lo amaba y eso era algo que no podía olvidar, no era de caballeros olvidar algo como eso y como el hombre que era enfrentaría directamente al padre de la joven para pedir su mano.
-Está bien. – Dijo Stear simplemente. – Hablé con él antes de venirnos de Londres. – Dijo Stear con despreocupación. – Sigue viviendo con su padre y su nueva esposa. – Agregó con tranquilidad.
-Tengo ganas de verlo. – Dijo Archie seguro de que extrañaba enormemente a Anthony.
-También yo. – Dijo Stear también seguro de que extrañaba los días en los que los tres salían a montar o se embarcaban a divertidas expediciones en los jardines de la mansión de Chicago y Lakewood.
-¿Crees que sería bueno que lo visitáramos algún día? - Preguntó a su hermano con cierta emoción en su voz.
-Podría ser, me reclamó que no nos quedáramos unos días en Nueva York para poder reunirnos con él. – Dijo Stear con cierta culpa en su voz.
-Tiene razón, pero la tía abuela no sabe que hemos tenido contacto con él. – Dijo Archie seguro de que Anthony aún no quería que le avisaran a la tía abuela que estaba de regreso, él no quería saber aún de aquella mujer que lo había hecho pasar por muerto solo por cuidar un dinero que ni siquiera a ella le correspondía y no podía tocar.
-Tendrá que saberlo algún día, no me gusta ocultar esto a toda la familia. – Dijo Stear, demostrando que estaba inconforme con tener que ocultar a toda la familia que Anthony estaba con vida.
-No es a toda la familia. – Dijo Archie mirando a su hermano.
-Sabes a lo que me refiero. – Dijo Stear con fastidio. Archie asintió. – Pero me alegra saber que no estuvo tan solo estos años, a pesar de que hubiera preferido que fuésemos nosotros los que lo hubiéramos acompañado. – Dijo con nostalgia, en el fondo estaba aún sentido porque ellos no habían estado a su lado.
-Candy también hubiera preferido estar al lado de él. – Dijo Archie con cierta añoranza en su voz.
-Deja de pensar en Candy, Archie. – Lo retó Stear una vez más.
-Te puedo asegurar que cada vez pienso menos en ella, sé cuál es mi sitio en su corazón. – Dijo Archie pensando en la sonrisa de Annie y en lo profundo de su mirada azul.
-Anthony dice lo mismo y sabes qué…? – Preguntó Stear a su hermano. Archie lo miró esperando a que le dijera lo que pensaba. – Que a ninguno de los dos les creo. – Dijo comenzando a caminar hasta la planta alta.
-Tampoco le creo a Anthony cuando dice que es muy feliz y que ya olvidó a Candy. – Dijo Archie siguiendo a su hermano. – Pero te aseguro que el cariño que siento por Candy es más platónico que otra cosa. – Dijo con una gran sonrisa. – Annie es real Stear, y como te lo he dicho siempre ella me quiere. – Insistió con su alegato.
-La pregunta es si tú la quieres. – Dijo Stear poniendo el índice en el corazón de su hermano.
-¡Por supuesto que la quiero! – Dijo convencido de que la quería, de lo que no estaba convencido era de que si realmente la amaba.
Stear ya no insistió con lo mismo, sabía que su hermano traía algo entre manos y que la repentina charla que había planeado con el padre de Annie lo hacía tal vez para convencerse a sí mismo que ya no amaba a Candy, pero él estaba convencido en que no tenía derecho en engañar a la pobre chica de esa manera.
Annie por su parte había llegado hasta su casa casi corriendo, había pedido que la llevaran a ver a Archie, estaba feliz porque quería decirle que su padre por fin lo recibiría para que hablara con él respecto a su relación de pareja. Había llegado antes que Archie a la mansión de los Ardlay, el mayordomo le había permitido la entrada y la había pasado al salón principal, tenía tan solo unos minutos esperando cuando escuchó la llegada de los dos hermanos que platicaban frente a la puerta del salón. Había escuchado toda la conversación sin querer y su corazón se rompía en mil pedazos al comprobar lo que siempre había sospechado.
-¡Tú se lo pediste Candy! – Dijo sintiendo pena por sí misma, creyendo una vez más que no era digna de ser amada.
Annie era una chica demasiado tímida, lastimada por el abandono del que había sido objeto de niña, a pesar de que había sido adoptada en su infantil corazón jamás pudo olvidar el rechazo de que había sido objeto, sin querer llamar la atención de la que hoy era su madre se había comportado como la niña obediente que siempre había sido frente a los Britter y eso le valió el deseo de la familia de adoptarla, sobre todo de la madre quien vio en ella una masa más moldeable que la misma Candy. A pesar de ello Annie jamás superó su timidez, sobre todo cuando de chicos se trataba.
Había conocido a Archie cuando era solo una pequeña de seis años, sin embargo él no había puesto la más mínima atención en su presencia, ni él ni sus primos estaban impresionados con sus modales o su tímida presencia y a pesar de que en un principio no sabía quién le había gustado más, se había decidido por Archie porque Elisa le había advertido que no se le acercara a Anthony, quien con su amabilidad y caballerosidad había sido el único que le había besado el dorso de su mano al conocerla como si de un adulto se tratara.
-¿Qué sucede hija? – Preguntó el señor Britter al ver a su única hija con el rostro bañado en llanto mientras las teclas musicales del piano sonaban de manera maravillosa. Annie no había advertido que su padre la había estado observando tocar desde la entrada del salón de música.
-¡Papá! – Dijo Annie con sorpresa. – No te sentí llegar. – Dijo esforzándose por sonreír mientras secaba sus lágrimas con aquel pañuelo que guardaba del elegante joven Ardlay.
-¿Qué sucede hija? – Preguntó Gerald Britter a su hija, le había partido el corazón verla tan triste.
-No sucede nada papá. – Dijo Annie intentando una vez más sonreír. – Lo que sucede es que esa pieza me pone nostálgica. – Mintió para justificar sus lágrimas. El señor Britter le sonrió con ternura y besó su frente para después abrazarla a su pecho.
-Mi pequeña miedosa. – Le dijo con la misma ternura que la había abrazado la primera noche que la habían adoptado. – Jamás dejarás de ser mi pequeña Annie. – Le dijo una vez más reconfortándola en sus brazos. – Es muy irónico que la novena sinfonía te ponga triste cuando es una oda a la alegría. – Le dijo sonriendo con dulzura. Annie sonrió con timidez, la había atrapado en su pequeña mentira, sin embargo no se delató.
-Es una hermosa melodía. – Dijo Annie orgullosa de poder interpretar como nadie aquellas melodías tan desafiantes para muchos.
-Pero no tanto como tú mi pequeña. – Le dijo caminando con ella hacia el sillón que estaba en el salón. Annie lo siguió de cerca, recordando como en sus años de infancia él la consolaba cuando tenía miedo. - ¿Qué sucede hija? – Preguntó el señor Britter a la ojiazul.
-Papá… - Dijo Annie sin saber qué decir a lo que estaba sucediendo, sobre todo a lo que había escuchado sin querer en la mansión Ardlay. Gerald la miró esperando que le confesara su pesar. – No sé si quiero casarme todavía. – Le dijo de pronto, el señor Britter la miró entre asombrado y aliviado.
-¿De verdad? – Preguntó un tanto escéptico en sus palabras, desde que la habían adoptado su esposa se había dedicado a instruirla para convertirla en la esposa perfecta. Annie asintió aunque dentro de su corazón sabía que mentía a aquel hombre que siempre había sido realmente un padre para ella. – Eres tú la que lo dice o sucedió algo con Archivald que no quieres decirme. – Le dijo con la seguridad de que ella siempre había demostrado un excesivo interés en el joven Ardlay. Annie negó con timidez.
-Aún soy joven. – Dijo Annie desviando su mirada. – Me gustaría aprender a tocar bien el piano. – Dijo buscando una excusa para que su padre le creyera y fue lo primero que se le vino a la mente al ver el instrumento que estaba frente a ellos. Gerald miró el piano y suspiró no muy convencido de que las palabras de su hija fueran verdad, sin embargo él estaba seguro de que su hija estaba aún muy joven para comprometerse, a pesar de lo que creyera su esposa y de la reciente charla que había pedido Archie con él.
-No sé qué tan bien deseas aprender a tocar hija. – Le dijo con cierta diversión, ya que él era un gran admirador de su talento. – Pero he escuchado de una escuela que está en Nueva York y sus recomendaciones son excelentes, no tiene mucho tiempo pero... – Le dijo mirándola a los ojos. De pronto los azules de Annie brillaron con esperanza, con la esperanza que tenía de buscar un pretexto creíble para salir corriendo de Chicago.
-¿¡De verdad!? - Preguntó entre aliviada y emocionada. Gerald asintió a su pregunta. - ¿Puedo ir allá? – Preguntó una vez más a su padre.
-Mis negocios están aquí en Chicago. – Dijo Gerald no muy seguro de que pudiera irse con su familia a Nueva York.
-Por favor papá. – Le dijo Annie con súplica, con una plegaria en sus ojos que la hacían llenar de vuelta aquellos zafiros de agua. Gerald la miró con profunda pena al comprobar que algo sucedía en el corazón de su pequeña.
-Está bien. – Le dijo seguro de ayudarla, a pesar de que no le confiara lo que sucedía en su interior estaba seguro que la apoyaría y si en esos momentos su hija necesitaba salir de Chicago él le ayudaría a hacerlo a pesar de que con ello se enfrentaría a su esposa. – Hablaré con tu madre para que en el próximo curso…
-No… - Dijo Annie de nuevo con súplica. – Quiero irme cuanto antes… pero por favor que nadie se entere que me voy. - Volvió a insistir, en sus ojos había una súplica a su padre.
-¿Y Archie? – Preguntó el señor Britter con cautela. Annie desvió los ojos con vergüenza.
-Especialmente Archie… - Dijo Annie sintiendo que su corazón se rompía en mil pedazos. Gerald asintió seguro que si su hija no quería él no la traicionaría.
-Quieres contarme. – Le dijo buscando sus ojos. Annie volvió a desviar su mirada.
-No me siento lista para ser su esposa. – Dijo insistiendo en cubrir el desamor del joven Ardlay. Gerald suspiró triste porque sabía que había algo más que su hija le ocultaba.
-Estoy de acuerdo contigo si así lo quieres. – Le dijo una vez más. – Pero quiero que sepas que de todas las jovencitas que conozco tú eres la que está mejor preparada para ser una excelente esposa, incluso mejor que Candy, pero si no te sientes capaz de hacerlo todavía yo te comprendo y te aseguro que haré que tu madre también lo comprenda. – Dijo Gerald decidido a lograr que la señora Britter comprendiera que su hija no quería casarse aún, sabía bien que ella era la que pondría el grito en el cielo.
Cuando el señor Britter habló con su esposa Elena fue todo un suceso, la rubia mujer a pesar de su elegancia y buen porte había levantado la voz con sorpresa, creyendo que su hija lo único que estaba haciendo era el berrinche de cualquier jovencita que se veía muy cerca del matrimonio, creyendo que eran los nervios los que la estaban afectando.
-¡No entiendo por qué no quieres casarte Annie! – Decía mirando a la jovencita de ojos tristes que se empeñaba en desviar la mirada de su madre mirando directamente al piso.
-Entiende Helena, Annie no está preparada para el matrimonio. – Decía el defensor padre de la joven. Helena lo miraba con confusión, era la primera vez que no se sentía apoyada por él.
-¡Por supuesto que lo estás! – Dijo Elena con insistencia. – Sabes cocinar, sabes tejer, bordar, tocar el piano, manualidades, coser… - Decía enumerando todas y cada una de las habilidades que en la época una joven debía saber para lograr mantener contento a su marido.
-Pero yo no soy feliz. – Dijo Annie con temor de decirle a su madre lo que sentía verdaderamente en su pecho. Tanto Gerald como Elena escucharon apenas las palabras poco audibles que salían de la garganta de su hija. Gerald la miró con ternura y arrepentimiento por creer por un segundo que no habían logrado hacerla feliz.
-¿Qué dijiste? – Preguntó su madre sintiéndose adolorida por sus palabras, ella creyó que había hecho lo necesario para que fuera feliz. Annie la miró con los ojos llenos de llanto, pero no quería decir, no podía decir lo que sentía en su pecho al saberse rechazada por quien clamaba como el amor de su vida.
-Que sé todas esas habilidades, me esforcé por aprenderlas creyendo que así sería una mejor esposa, quería hacer feliz a quien fuera mi marido. – Dijo sin referirse a Archie como aquel que ella soñaba con ser su esposo. – Pero me di cuenta que con todo eso no me siento feliz. – Dijo mintiendo nuevamente a sus padres, no se sentía orgullosa de hacerlo, pero sabía bien que si les decía la verdad ellos enfrentarían al joven Cornwell y eso sería para ella aún más vergonzoso, se sentiría humillada ante toda la sociedad si la sabían despreciada por él.
-Sabía que si volvías a ser amiga de Candy terminarías con ideas raras en tú cabeza. – Dijo la señora Britter con angustia, ella jamás había aprobado la manera de ser de Candy y mucho menos había visto con buenos ojos que siendo una rica heredera de la familia Ardlay se hubiese atrevido a estudiar enfermería, para ella era indigno que una joven de su posición se dedicara a algún oficio o prefesión.
-Candy no tiene nada que ver con mi decisión madre. – Dijo Annie segura de que así era, porque así era, ella sabía bien que Candy no tenía ni la menor idea de lo que estaba sucediendo en el corazón de Archie. Elena la miró con resignación. – Pero quiero estudiar música. – Dijo de nuevo limpiando sus lágrimas de manera brusca, intentaba ser más convincente en sus palabras, quería convencer a sus padres de mandarla lejos de Chicago lo antes posible, porque si lo volvía a ver sería desastroso para su corazón.
-Pero si eres una muy buena pianista. – Dijo Elena con insistencia. Gerald tomó su mano para tranquilizarla.
-Querida, creo que nuestra hija no se conforma con ser muy buena, ella quiere ser excelente. – Dijo Gerald mirándola con complicidad, ayudándola a salir de su embrollo. Annie asintió con una gran sonrisa más por la ayuda que por que fuese cierto lo que decía su padre. – Y está en todo su derecho. – Dijo convencido que él la apoyaría.
-Pero… - Dijo Elena con negación, pero al ver la mirada de súplica de su hija algo se removió en su interior y decidió aceptar lo que Annie pedía. – Solo que no te sorprendas si el joven Cornwell encuentra a otra chica que si quiera ser su esposa. – Dijo como último recurso para hacerla entrar en razón.
Annie sintió que el corazón se le rompió en mil pedazos al escuchar aquel comentario hecho por su madre, sintió que sus piernas la traicionaban y que su respiración dejaba de fluir por unos segundos, quería dejarse caer de rodillas y llorar frente a ellos su pena, quería gritar que lo amaba pero que él solo había estado con ella por una promesa hecha a Candy, una promesa que ella quería romper porque no quería obligarlo a nada, comenzaba a sentir que también tenía el derecho de ser amada por sí misma.
-Entonces Archivald habrá perdido más de lo que Annie habrá perdido. – Dijo Gerald mirando a su hija a los ojos, aquellas palabras habían devuelto a Annie el aliento, no porque las creyera verdad, sino porque podía ver en su padre que él sí estaba convencido de su valor. Annie asintió con una sonrisa y se aguantó una vez más sus lágrimas.
La salida de Annie en Chicago fue de manera repentina y discreta, la joven se había ido rumbo a Nueva York, sin embargo nadie sabía ni el motivo ni el destino, ella había pedido a sus padres que nadie se enterara de su paradero. Archie por su parte estaba bastante contrariado porque no había recibido la visita de Annie desde hacía dos días, había quedado con ella para que le confirmara la cita que quería con su padre para solicitar cortejarla formalmente y concertar un compromiso formal que los llevaría a una pronta boda.
-¿Qué sucede Archie? – Preguntó Stear a ver a su hermano tan pensativo.
-Me parece extraño que Annie no haya venido a verme. – Dijo mirando el teléfono como si este fuese a hablarle.
-Lo correcto sería que tú fueras a verla. – Dijo Stear llamándole la atención por su falta de atención para con su novia. Archie lo miró con queja.
-Lo que pasa que quedamos que ella me avisaría el día que su padre podría recibirme en su mansión para hablar con él respecto a mis intenciones con ella. – Dijo Archie aún más extrañado de la ausencia de la joven. Stear lo miró pensando que efectivamente era muy extraño que no se hubiera aparecido cuando era algo relacionado a su hermano.
-Tal vez está enferma y no ha podido avisarte. – Dijo Stear intentando encontrar algo que le pudiera decir por qué no se había presentado.
-¿Enferma? – Preguntó Archie preocupado por ella. - ¿Patty te dijo algo? ¿Crees que sería prudente ir a verla? – Preguntó Archie a su hermano. Stear levantó los hombros como si no le importara lo que hiciera su hermano.
-Archie si realmente estás interesado en Annie sería lo menos que podrías hacer. – Le dijo Stear desconfiando de los sentimientos de su hermano nuevamente.
-¿Pero qué dices Stear? ¡Por supuesto que la quiero! – Dijo nuevamente el elegante joven, convencido de su cariño por Annie. – Ella me ha dado más que cualquier chica me ha dado. – Dijo mirando a su hermano fijamente. Stear lo miró como insistiendo que se decidiera a hacer algo al respecto. – Es más, en este momento iré a la mansión de los Britter para saber qué está sucediendo. – Dijo Archie decidido para salir de inmediato en busca de Annie.
Llegó a la mansión Britter muy decidido a tocar la puerta, esperando pacientemente que lo recibieran, la pesada puerta que resguardaba el lugar se abrió ante él lentamente.
-Buenas tardes. – Dijo con elegancia al mayordomo que le abría la puerta.
El mayordomo lo saludó como es debido y le dio permiso de entrar hasta el salón de recepción.
-¿Se encuentra la señorita Britter? – Preguntó Archie al buen hombre que no se había alejado para mencionar su presencia.
-La señorita Britter no está joven Archivald. – Dijo el mayordomo con propiedad. Archie se extrañó por la ausencia de su novia. – Pero si me permite anunciar ante la señora su presencia. – Dijo de nuevo amablemente.
-Por favor, Jhon se lo agradecería mucho. – Dijo Archie con la propiedad y elegancia que lo distinguía.
Cuando se encontró solo en el salón observó cuidadosamente cada detalle de aquel lugar, había estado tantas veces ahí pero ni siquiera había puesto atención al cuidado con el que se había decorado cada detalle que adornaba el lugar. Observó las obras de arte, los adornos en los que claramente se veía que habían sido traídos del otro lado del atlántico. Sus ojos se pasearon por el lujoso piano de cola que adornaba el salón y que sabía le pertenecía a su novia, cerca de él estaba una consola que exhibía algunas fotografías a las que jamás había puesto atención, se acercó hasta ellas y pudo ver varias donde estaba una pequeña Annie de mirada temerosa y tímida.
-Eras tan pequeña. – Se dijo para sí mismo cuando creyó saber que en aquella época fue cuando la habían adoptado. – Tu mirada siempre ha sido tan inocente y limpia… - Decía sonriendo sin proponérselo, ver a Annie de pequeña despertaba en él un sentimiento que no podía descifrar, era como si quisiera darle esa seguridad que sabía le faltaba. – Debiste de haberte sentido tan insegura sin Candy a tú lado… - Se dijo de nuevo mientras tomaba la fotografía de la pequeña y tímida Annie. – Como me hubiera gustado estar a tú lado para decirte que no temieras, que todo estaría bien. – Archie se sorprendió de pronto con ese pensamiento, porque jamás se había dado cuenta de la necesidad que tenía de proteger a Annie, jamás se había puesto a pensar que a pesar de haber crecido con unos padres con dinero, en sus ojos se veía una profunda soledad y una tristeza que cuando estaba cerca de Candy no se veía en sus ojos. – Cuan difícil debió ser Annie… - Dijo suspirando al pensarla sola sin la compañía y la protección que Candy le brindó tantos años, expuesta a las nuevas reglas y enseñanzas que sabía bien eran duras para una dama. Pensó en los Leagan, en lo difícil que debió ser crecer cerca de ellos y pensó también en el rechazo de que fue objeto por él mismo, ya que al verla al lado de Elisa le hacía pensar que era igual a ella y jamás le había dado la oportunidad de acercarse a él.
Archie de pronto comprendía a Annie, comprendía su soledad, su tristeza, su inseguridad y su temor a ser rechazada por la sociedad, ella se había esforzado mucho por pertenecer a un mundo en el cual no había nacido, se enfrentó sola sin el amor de los hermanos con los que había crecido, sin la protección de las madres que la habían criado, cuán difícil debió ser llegar a un mundo tan cuadrado y lleno de absurdas reglas cuando todo lo que había conocido era libertad, amor y cariño, había salido de un lugar lleno de calidez para llegar a un mundo frío donde demostrar amor era casi impensable y en cierta forma prohibido.
-Buenas tardes joven Archivald. – Dijo de pronto la madre de Annie, quien había estado observando al joven Ardlay desde hacía varios minutos. Archie no se había dado cuenta que la señora Britter había llegado y que estaba observando su comportamiento, hasta ese momento se dio cuenta que sus ojos estaban acuosos. - ¿Sucede algo? – Preguntó la bella mujer con tranquilidad.
-Buenas tardes señora Britter. – Dijo Archie acercándose a la mujer que pretendía como suegra, besando el dorso de su mano con delicadeza y estilo. – Estaba viendo las fotografías de la familia. – Dijo refiriéndose como si hubiera puesto atención en cada una de las fotografías expuestas, cuando la verdad solo había puesto atención en las fotos donde Annie aparecía. En todas y cada una de ellas la joven aparecía con una mirada sin brillo, frente a sus padres o a un lado, pero en ninguna donde estuviera sonriendo o por lo menos mostrando un gesto de cariño por alguno de sus padres.
-Son gratos recuerdos. – Dijo la señora Britter con una sonrisa, pero en su semblante había también un dejo de tristeza. Archie comprendía que aquella hermosa mujer guardaba un dolor profundo en su alma y sabía muy bien qué era, Annie se había encargado de contar una parte de su historia cuando le había revelado el motivo de su adopción. - ¿Busca a Annie? – Preguntó directa mientras le indicaba que tomara asiento. Archie agradeció con una inclinación para esperar que primero fuese ella la que se sentara.
La señora Britter se sentó frente al elegante joven Cornwell, quien hizo lo mismo después de la dama, esperando que le informara acerca de su novia, esperaba que no estuviera enferma o que no hubiera sucedido algo grave en la familia que le impidiera haber ido a verlo.
-Efectivamente señora Britter, he venido a buscar a Annie. – Dijo el joven con propiedad. - Hace unos días quedamos en reunirnos para solicitar una audiencia con su esposo. – Continuó con la gentileza y la elegancia que lo distinguía. Helena lo escuchaba atenta.
-¿Y se puede saber cuál es el motivo para hablar con mi esposo? – Preguntó la señora Britter curiosa, ella no sabía de las intenciones que tenía Archivald, sabía que era por decir así el novio de su hija, pero también sabía que no había ningún acuerdo entre familias aún.
-Quería solicitar su permiso para cortejar formalmente a Annie y anunciar pronto nuestro compromiso. – Dijo Archie extrañamente ilusionado con mencionar ante aquella dama las intenciones que tenía con la joven ojiazul. Elena abrió los ojos sorprendida con las palabras de Archie, sintiendo que su corazón se aceleraba no por la emoción de lo dicho, sino por el coraje que sintió en su interior al escuchar las intenciones de aquel rico heredero y por saber que la tonta de Annie había huido prácticamente de la ciudad.
-No puede ser. – Dijo la señora Britter con verdadera incomodidad. Comenzó a sentir que sudaba frío por la noticia y ni abanicándose con su mano lograba quitar el malestar estomacal que comenzaba a afectarle.
-¿Se encuentra usted bien señora Britter? – Preguntó Archie confundido al ver que la hermosa dama frente a él se ponía de pie abanicándose como si estuviera a punto del colapso.
-No, no, no estoy bien. – Decía comenzando a caminar de un lado para otro. – Annie, Annie no me dijo nada acerca de esto. – Decía Elena sin explicar bien lo que estaba sucediendo. Archie no comprendía los motivos que tenía la señora Britter para estar tan afectada, por un momento creyó que no era del agrado de la dama sus intenciones con su hija.
-Buenas tardes. – Dijo el señor Britter interrumpiendo la conversación.
-Buenas tardes señor Britter. – Dijo Archie dejando por un momento a Elena para ver al que consideraba ya un suegro.
-¿Sucede algo querida? – Preguntó Gerald un tanto preocupado al ver a su esposa en un estado alterado.
-Archivald me acaba de decir que había hablado con Annie para solicitar tú permiso formalmente para un compromiso entre ellos. – Dijo mirando a su esposo con súplica. El señor Britter miró extrañado a Archie, sin embargo volvió los ojos a su esposa y esta le pedía que dijera dónde estaba Annie.
-Annie no me habló de ello. – Dijo el señor Britter intentando que su esposa se controlara. La mujer tomó un respiro e intentó volver a su siempre porte tranquilo y despreocupado.
-¿Sucede algo con Annie señor Britter? – Preguntó Archie al presentir que había algo que no le habían avisado aún. El señor Britter miró fijamente a Archie y este se preparó para escuchar algo delicado.
-Annie se ha marchado de Chicago. – Dijo el señor Britter con seriedad, anunciándole a Archie que la joven tímida que recién descubría le despertaba sentimientos extraños, se había ido de la ciudad sin siquiera tener la cortesía de informarle.
-¿Se ha marchado? ¿A dónde? ¿A Lakewood? – Preguntó el joven heredero con extrañeza.
-Se ha marchado porque resulta que tiene las mismas ideas que tiene Candy. – Dijo la señora Britter con algo de desesperación en su voz. Archie miró a la señora Britter sin comprender.
-Annie nos ha pedido irse un tiempo para estudiar para concertista. – Dijo el señor Britter exagerando lo que Annie le había dicho que quería hacer con su vida, porque sabía bien que ella estaba totalmente perdida con sus deseos.
-¿Concertista? ¿Pero cómo? ¿Por qué no me lo dijo? Yo la hubiera apoyado en todo momento. – Dijo Archie desconcertado, se sentía confundido, sin embargo le agradaba la idea de que Annie hubiera elegido una carrera diferente a ser simplemente su esposa y atenderlo a él. - ¿A dónde fue? – Preguntó nuevamente, quería hablar con ella, quería saber qué era lo que harían ahora que mágicamente ella había decidido hacer algo diferente a lo que habían planeado.
El señor Britter lo miró con cierto recelo en su mirada, él sabía que algo había sucedido entre ellos para que su hija quien siempre había sido una joven temerosa e indecisa hubiera tomado una decisión que los había tomado a todos por sorpresa, porque Archie no podía ocultar que también estaba sorprendido con la actitud de su hermosa hija, pero él podría decirse que estaba orgulloso de ella.
-Annie me pidió que nadie se enterara de su paradero. – Dijo el señor Britter como respuesta a las insistentes preguntas del joven. Archie lo miró confundido.
-Pero yo soy su novio. – Dijo Archie reclamando por primera vez un derecho que jamás se había adjudicado y que hasta ese momento sabía que portaba.
-Lo sé Archivald. – Dijo el señor Britter. – Pero creo que Annie está un poco confundida, tal vez el saber que su compromiso estaba cerca la asustó y decidió descubrir qué hay más allá de una vida de esposa. – Dijo de nuevo Gerald, hasta cierto punto había sentido pena por Archie al ver su reacción de desconcierto, en sus ojos podía ver la decepción de sentirse abandonado por la joven que quería a su lado.
-¿Confundida? – Preguntó Archie creyendo que era imposible que Annie no estuviera segura de sus sentimientos hacia él ¿O sí? - ¿Me está diciendo que Annie no está segura de sus sentimientos hacía mí? – Preguntó con los puños apretados por la impotencia y la mirada fija en el matrimonio, en su mirada podían advertir la decepción del muchacho.
-¡Por supuesto que no! – Dijo la señora Britter de inmediato, ella sabía que Archie era el mejor candidato que su hija pudiera tener y no quería que este desistiera de desposarla. – Annie lo ama joven Ardlay. – Dijo con respeto, sabía bien que era uno de los jóvenes más cotizados del país. – Ella siempre habla de usted de cómo pudiera hacerlo feliz y de qué le gustaría o qué opinaría. – Dijo una vez más Elena. El señor Britter comprendió hasta ese momento que su hija no tenía otra cosa en qué pensar más que en hacer feliz a los demás, incluso a él, pero que jamás había pensado en qué la haría feliz a ella.
-Pero creo que es importante que Annie busque algo que la haga feliz, algo que la llene y le deje algo de satisfacción en su interior y no solo preocuparse por lo que nosotros necesitemos. – Dijo sintiéndose un poco mejor por la decisión de Annie, hasta ese momento comprendía muy bien tal vez los motivos por los que Annie había decidido huir de esa manera, que lejos estaba de imaginar que la joven había escuchado una conversación en la que había comprendido que era una opción más y no la única opción como ella tanto deseaba en el corazón de Archivald Cornwell.
Archie dejó la mansión de los Britter con molestia, no solo con la familia, sino con la misma Annie por no haberle avisado que no lo amaba, sino que solo era un capricho en su vida y que al haberlo por fin conseguido ahora lo arrojaba a un lado como si fuese un trapo viejo que ya no tuviera un buen uso.
-¡No puedo creerlo Annie! – Decía entre dientes con los puños apretados del coraje y la frustración por sentirse abandonado. – Después de lo que pasamos juntos, te vas y me dejas así sin más, sin una explicación, sin un motivo… - Decía mientras una lágrima se asomaba a sus ojos, la cual limpió de manera brusca. - ¡No estás segura si me amas! – Dijo con ironía, sintiéndose por primera vez utilizado por la tímida muchacha. Se negaba a creer que ella no lo amaba, pero las acciones de la joven le indicaban lo contrario sino ¿Por qué huiría tan repentinamente sin dejarle dicho a dónde iría? A él que había estado con ella desde que Candy le había otorgado esa tarea.
Llegó a la mansión y subió las escaleras rápidamente, subía los escalones de dos en dos para llegar cuanto antes a su habitación y encerrarse sin ver a nadie.
-Archie ¿Qué sucede? – Preguntó Stear quien veía como su hermano se acercaba a él a paso acelerado, sin embargo podía ver en su lenguaje corporal que no estaba para nada bien.
-¡Hazte a un lado Stear! – Dijo molesto, pasando como un rayo enseguida del guapo inventor sin tener la intención de detenerse a responder a su pregunta.
-¡Oye! – Dijo Stear haciéndose a un lado antes de que lo atropellara. - ¡Archie! – Dijo nuevamente al ver que su hermano se encerraba cerrando con fuerza la puerta de su habitación.
Stear decidido a saber qué sucedía con su hermano se dirigió detrás de él, sabía que no estaba de buen humor, pero sabía también que algo había pasado y como siempre al ser él el mayor y al tener lejos a sus padres se sentía con la obligación de cuidar de él.
-¿Puedo pasar? – Preguntó el inventor asomando simplemente la cabeza. Archie miró de reojo a su hermano deseando que las puertas tuvieran seguro.
-¡Aléjate Stear! – Dijo Archie con molestia, sin embargo Stear entró a la habitación con delicadeza.
-Vamos, ¿Qué sucede? ¿Qué pasó con Annie? – Preguntó el inventor sin estar por enterado de lo que había sucedido.
-¡Annie! – Dijo Archie con ironía apretando aún más sus manos con rencor al recordar a la joven pelinegra. - ¡La muy distinguida señorita Britter ha decidido que no sabe qué es lo que siente por mí y se fue a quien sabe dónde a estudiar para ser una concertista de piano! – Soltó de pronto con indignación. Stear lo escuchó sorprendido por sus palabras.
-¿Se fue? ¿Cuándo? ¿Por qué? – Preguntaba el mayor de los Cornwell intrigado, no podía creer que Annie tuviera el valor de abandonar a su hermano, mucho menos podía creer que no lo amara, si era sabido bien por él y por todos que Annie inhalaba las letras del nombre completo de su hermano en cada respiración.
-¡Eso es precisamente lo que quiero saber! – Dijo Archie levantándose de pronto, sobresaltando a Stear por su reacción. - ¡Quiero saber a dónde fue y por qué se ha ido! – Dijo molesto. – Teníamos planes Stear, teníamos planes los dos juntos. – Decía mirando a su hermano como si él tuviera culpa de lo sucedido.
-Tranquilo Archie que yo no tengo la culpa. – Dijo Stear un tanto nervioso por la actitud de su hermano.
-¡Por supuesto que sí! – Dijo Archie con molestia, Stear lo miró con sorpresa e interrogación en su mirada. - ¡Tú me hiciste pensar en qué es lo que quería de mi vida! ¡Me hiciste que me convenciera a mí mismo que pensar en Candy no era lo correcto! ¡Que al ella no amarme debía concentrarme en Annie! ¿Y qué es lo que obtengo? – Se decía el castaño con real frustración mientras caminaba de un lado a otro por la habitación.
-¿Qué obtuviste? – Preguntó Stear con inocencia, mirando a su hermano hasta cierto punto divertido, jamás imaginó que cuando había dicho que quería a Annie lo dijera en serio hasta ese momento.
-¡Ser abandonado! ¡Annie me abandonó Stear! ¡Ella me rechazó! ¿Sabes lo que eso significa? – Preguntó Archie mirando fijamente a su hermano. Stear negó intentando no reírse. - ¡Significa que no me ama! ¡Significa que todas las cosas lindas que pasamos para ella no tuvieron importancia! ¡Significa que como lo pensé desde un principio solo fue una niña mimada y caprichosa que solo quería obtener un premio, pero que cuando por fin lo obtuvo se dio cuenta que ya no era tan divertido como lo había pensado! – Decía Archie respirando cada vez más aceleradamente, estaba dejando salir toda su frustración al respecto y su pobre hermano era el que pagaba las consecuencias de lo que Annie había hecho. Stear sonrió y sintió pena por su hermano.
-Tal vez se dio cuenta que puede ser algo más que una esposa perfecta. – Dijo Stear intentando calmar a su hermano.
-¿Y crees que yo no se lo hubiera permitido? – Preguntó Archie con dolor. Stear asintió acercándose a su hermano para abrazarlo con fuerza.
-Tranquilo, todo estará bien, no eres el primero que se da cuenta que está enamorado cuando ya es demasiado tarde. – Dijo Stear con tranquilidad, queriendo imprimir en su hermano un poco de calma en su corazón, sin embargo aquellas palabras dichas lo único que habían conseguido es que el corazón de Archie doliera amargamente al caer en cuenta que aquello dicho por su hermano el inventor era verdad.
Continuará…
Hola hermosas, espero que este capítulo haya sido de su agrado. Muchas gracias por estar al pendiente de cada actualización. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.
TeamColombia:
Hola mis chicas favoritas de Colombia, ¿Cómo están hermosas? Un poco más tranquilas? Espero que sí. Muchas gracias por sus comentarios, como ven solamente esa mujer fue un ave de paso (O no?) y Anthony se quedó con esa amarga experiencia? El tiempo ha pasado y los rubios siguen cosechando vivencias y poco a poco van madurando, eso los alejará o los acercará sin notarlo? Muchas gracias por leer hermosas, espero su comentario también en este capitulo, recuerden que ahora me toca a mí entretenerme con sus mensajes. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes.
Julie-Andely-00:
Julie hermosa! ¿Cómo estás? Una disculpa, yo tampoco sé por qué no apareció tú comentario, pero la plataforma estuvo fallando hace unos días y no me permitía entrar en mi computadora, tal vez fue por el mismo motivo que tu comentario no apareció. Siento no haberte agradecido personalmente si sé que siempre estás aquí para leer. Estoy totalmente de acuerdo contigo, Terry ha sido victima muchas veces de las circunstancias y entre los errores que comente (obviamente por su juventud e inmadurez) y las personas que se aprovechan de su buen corazón lo terminan castigando, tengo algo para él, pero aún no lo defino. Por supuesto que la pareja ideal para Candy siempre será Anthony para mí también y también pienso que no debió morir. Muchas gracias por comentar hermosa y nuevamente una disculpa. Te mando un fuerte abrazo amiga.
Cla1969:
Ciao meraviglia! E così è, il tempo è volato e i nostri protagonisti sono sempre più vicini. Il tempo stringe e gli incontri prima o poi saranno imminenti. Spero che il capitolo precedente vi sia piaciuto. Grazie mille come sempre per avermi letto e lasciato un bel commento. Ti mando un grande abbraccio amico, saluti e ovviamente tante benedizioni.
ViriG:
Hola hermosa! Muchas gracias por lo de bella! ¿Qué te tomas? jajajaja Me alegra que estés pendiente de las actualizaciones jijijji te entiendo perfectamente así me pasa cuando quiero seguir leyendo pero a mí a veces me come el tiempo y no puedo leer tan rápido como quisiera, pero eso sí cuando me siento me siento a leer jajajaja. Mil gracias por tus buenos deseos, pasé un puente muy tranquilo la verdad, junto a mis hijos que no me dejaron ni a sol ni a sombra jajaja (creo que no fue tan tranquilo verdad?). Anthony estuvo muy pero muy cerquita de echarse un problemón, aunque dudo que eso haya podido ser, creo que la autora es Anthonyfan jajajaja. Creo que por ahí todavía se guardan algunos secretos, aunque Terry si sabe de Anthony. No! ¿Cómo crees? al padre se le respeta jajaja bueno mientras no lo haga enojar jajajaj. Te mando un fuerte abrazo hermosa, muchas gracias por leer y estar pendiente de la lectura. Cuídate mucho.
P.D. Se me había pasado decirte que siento mucho que hayas estado indispuesta en días pasados, espero que estés mucho mejor ahora. Saludos hermosa!
Usagi de Andromeda:
Hola hermosa! Me encantó tú comentario! jajajajaja tienes razón, ni Netflix se vio tan irrespetuoso jajaja me halaga saber eso jijijijij. Creo que aún falta mucho por descubrir en esta historia y solo espero que ese trauma no dure mucho jajaja. Te mando un fuerte abrazo hermosa y si tienes razón con respecto a Giovanna. Saludos hermosa y muchas gracias por comentar!
Rose1404:
Hola hermosa, como siempre un gusto que estén muy bien. También estoy bien gracias a Dios. Me alegra saber que no te molestó la manera en la que viene este nuevo Anthony, tenía ganas de hacer uno que no fuera tan inocente pero que al mismo tiempo no perdiera su esencia, porque Anthony es Anthony y como dijo Candy jamás habrá otro como él. Creo que hacer a Terry sin Susana es como hacer una Candy sin Terry (por lo menos en recuerdo) pero tiene que salir por ahí a menos que se haga la historia después de que ella muere. Pronto llegará el encuentro de nuestros rubios y veremos qué sucede. Muchas gracias hermosa, me alegra que hayas tenido razón en tu teoría. Te mando un fuerte abrazo como siempre.
Mayely León:
Hola hermosa, espero que estés muy bien y mucho más tranquila, porque aún no terminamos con todo esto, apenas vamos calentando motores jejejeje. Creo que Anthony a pesar de sus errores es alguien que siempre está dispuesto a asumirlos. Su terquedad es parte de su personalidad jijijiji. Te mando un fuerte abrazo hermosa, muchas gracias por comentar.
Lun Andry:
Hola hermosa! ¿Cómo estás? Gracias por leer. Tienes razón, en la época en la que se desarrolla la historia existe más el machismo por así decirlo y la experiencia entre hombre como la inexperiencia entre las mujeres era algo muy normal, tal vez eso les daba a ellos la madurez a tan temprana edad o tal vez no. Jajajajaja me imaginé a Anthony recitando las letras de "Shakespeare" jajajaja sería un actor sumamente guapo, pero muy muy guapo y atractivo y una dura competencia para Terry en las tablas (si tuviera talento) o tal vez lo tiene y no se lo han dicho jajajaja, pero no, por ahí no iba la cosa jajaja. Hermosa creo que tu té si te va a hacer falta más adelante, los hilos se siguen enredando y te juro que hasta yo misma ya me hice nudos jajajaja. Te mando un fuerte abrazo hermosa!
Silandrew:
Hola hermosa, ¿Cómo estás? Espero que muy bien. Anthony desde muy joven fue siempre muy maduro, creo que tuvo mucho que ver que su madre haya muerto, ya que a pesar de que lo crió la tía abuel sabemos que esa mujer no es amorosa ni mucho menos paciente, así que no le quedó otra más que ser su propio consuelo junto con sus primos. Aquí lo vemos crecer de otra manera, ya en un mundo más real y no tan tranquilo como en el que había vivido. Hermosa espero que no te las acabes por favor porque nos falta mucho jajaja. Te mando un fuerte abrazo como siempre.
María José M:
Hola! Me alegra leer tú comentario, ya vi que estabas muy ansiosa tanto así que comentaste hoy jajajaja. Te dije que las cosas no son como parecen y que no todo está tan mal, así que tranquila respira y tómate un té de pasiflora que nos recomendó Luna para el estrés ;). Exacto la historia en en otra época y muchas cosas que nosotros ingnoramos cómo fueron me imagino que eran mucho más intensas de lo que pensamos, pero con lo poco que sé me aventuré a darle ese matiz diferente a nuestro amado Anthony, espero que te guste. Te mando un fuerte abrazo hermosa.
Mía Brower Graham de Andrew:
Hola hermosa, solo espero que te esté gustando la historia. Te mando un fuerte abrazo.
lemh2001:
Hola amiga bella, espero que te haya gustado el capítulo. Te mando un fuerte abrazo.
Muchas gracias a todas y cada una de las personas que están atentas a la lectura, gracias a todas aquellas lectoras silenciosas que no se pierden una actualización y que están aquí al pie del cañón. Gracias a cada una de ustedes.
GeoMtzR
20/03/2024
