Capítulo 6: El problema del short
Yamato veía la cara de desesperación y angustia en Mimi, peleaba con aquel hombre por qué le devolviera su casa.
—Tranquila, le hará daño al bebe—Yamato intentaba tranquilizarla un poco.
—Pero mi casa, todo me está saliendo mal—Mimi estaba realmente molesta.
—Se le devolverá en un mes.
—¿Y mis muebles?
—El seguro del departamento le repondrá los muebles dañados—Aquel hombre le decía con la calma más grande del mundo.
Mimi hizo una mueca de desaprobación.
—Vez tus cosas se te repondrán, así que tranquila—Yamato la tomo por los hombros.
—¿Matt pero donde viviré? No puedo quedarme con Miyako por va y viene casi semanalmente a España, y Sora...pues...—Mimi estaba frustrada viéndolo con cara de angustia—Matt—Mimi puso aquella cara de pedir algo como siempre—¿Puedo quedarme contigo?
Yamato sabía que era mala idea, muy mala en realidad pero tenía que ayudarla de alguna manera.
—El departamento es pequeño y yo...
—Por favor solo unos días en lo que encuentro otro lugar donde quedarme.
Yamato la veía nervioso no sabía que responderle.
—Estas bien...solo no invadas mi casa—Yamato dijo rascándose la cabeza.
Cuando terminó de hablar con el dueño del edificio Mimi comenzó a guardar su ropa, lleno al menos tres maletas con sus cosas, y otro montón de cosas más que según Yamato no necesitaba, pero Mimi insistía que sí.
Yamato llego todo cansado a su departamento con las dos maletas de Mimi y unas bolsas más, mientras Mimi llevaba una maleta y unas bolsas pequeñas, inmediatamente al cruzar Yamato vio como Mimi comenzaba a revisar su teléfono, y se sentó en el pequeño sofá para revisar su teléfono sin prestarle atención.
—¿Vas a comer? —Dijo Yamato hablándole
—Sí, pero tengo que revisar unos pedidos que me enviaron a la tienda, hoy más que nunca necesito ese dinero—Mimi le dijo sin siquiera voltear a verlo.
Esa era una de las cosas que le molestaban de la chica que no pudiera prestar atención a otras personas por estar metida en su teléfono, y ahora él tendría que vivir así por una temporada "Es la madre de mi hijo" se repetía como un mantra para aliviar un poco la situación. Pero al ver que comía la chica pegada al teléfono lo sacaba de quicio. Por las noches en días pasados no lo hacía, pero esa tarde se empeñaba en hacerlo.
—¿Que tanto haces? —Dijo Yamato un poco molesto por la situación.
—Es que hay unos pedidos de América que tengo que enviar esta semana, pero tengo que cambiar la documentación a donde tienen que llegar, y al parecer esta zona no llegan los envíos así que te tendré que abrir una casilla postal. Pero son paquetes grandes…
Mimi hablaba y hablaba, y volvía a hablar sobre los pedidos que tenía que hacer. Ella poseía una pequeña tienda de baratijas, según Yamato, que la sostenían un poco con los gastos, también le menciono que tendría que vender algunos muebles porque si se habían estropeado y tendría que hacer mil cosas más. Realmente Yamato no podía entender por qué le había preguntado a Mimi si sabía a la perfección que comenzaría a hablar sin piedad.
—Sobre que te quedes…—Yamato la interrumpió.
—Si quieres que me vaya le hablo a alguien para que venga por mí, no te preocupes—Mimi bajo la mirada ante aquella frase.
—No es eso, es solo que…mira…solo tengo una cama, y casi no voy a estar en todo el día trabajando, o en la escuela…
—Yamato…seamos sinceros…no me quieres aquí, y lo entiendo…entiendo muchas cosas…como que este no era tu plan…o como que quieres a alguien más…pero para ser sincera…tampoco es lo que yo esperaba y realmente pedirte que me acogieras unos días fue una tontería, yo solo quería donde pasar la noche, mi departamento no estará habitable durante una temporada…solo…déjame dormir esta noche, mañana me las arreglare para buscar otro lugar.
Mimi decía con toda la tranquilidad del mundo, pero temía Yamato que al irse ella posiblemente no le permitiera ver a su hijo. Y de alguna manera eso del departamento le parecía una tomada de pelo. Estaba en la difícil decisión de echarla o de que se quedara, pero vivir con Mimi Tachikawa le parecía una de las cosas más locas que pudo haber hecho.
—Mira, quédate esta noche, ya mañana veremos cómo le hacemos…Mimi…—La chica lo volteo a ver con una mirada vacía en sus ojos—¿Tus padres saben sobre este incidente?
—No, todo fue tan rápido, fui a comprar el mandado de la semana, y luego vi todo el pasillo mojado, les diré más tarde cuando salga el sol en américa.
—No…yo me refiero sobre el bebé…
Hubo un silencio que inundo la habitación, Mimi bajo la cabeza nuevamente como signo de que no había dicho nada a nadie.
—Hasta donde yo sé, solo tú, Tai, Sora, Miyako y Joe saben, aun no tengo el valor de decirles.
—Deberíamos decirle a nuestros padres…principalmente a los tuyos por que viven muy lejos y tienen que hacer maletas para conocer a su nieto—Yamato le dedico una pequeña sonrisa.
—¿Y los tuyos? Ya sé que no vives con tu padre desde hace dos años…pero…también tiene derecho a saberlo—Mimi le dijo un poco asustada.
—El viejo mientras no lo mantenga todo estará bien, y mi madre…ella sí que pegara el grito en el cielo—Yamato rio un poco divertido, Mimi le sonrió.
—Les diré junto con lo del departamento—Mimi dijo un poco más animada.
—Yo les diré el siguiente fin de semana—Yamato también le sonrió.
Cuando Mimi estaba calmada era muy linda, según decía Yamato, y comenzó a pensar, que, si Taichi le hubiese correspondido, nada de esto no estaría pasando, el problema sería de Tai, y todo eso solo lo vería como un espectador más.
Después de la comida, Yamato le dijo donde se encontraba el baño y que ella dormiría en la cama, mientras que el dormiría en la sala, de cierto modo posteriormente a lo que hicieron sentía cierto pudor sobre la chica, si tendría un bebe con ella, pero se sentía irrespetuoso dormir en la misma cama incluso en la misma habitación que la chica.
Estar alejado de ella, en la misma casa le hacía bien, le permitía pensar en sus cosas y en cómo demonios arreglar su vida. Dormir alejado de su habitación le sentaba mal, quería su cama cómoda, pero él tenía la televisión en la sala. El horario nocturno realmente no era bueno para su gusto, así que decidió apagarla temprano. Dio vueltas y vueltas en el futón sin lograr conciliar el sueño hasta ya muy entrada la madrugada. Cuando el sol salió escucho la ducha abrirse, supuso que Mimi tendría clases temprano, y quiso conciliar el sueño un poco más, pero el olor a Hotcakes hizo que despertara, con una cara de espanto llego a la cocina.
—Buenos…días—Dijo Mimi algo espantada por el aspecto de Yamato—¿Qué demonios te ocurrió?—El asombro de Mimi fue tal que casi se le quema un Hotcake
—No fue una buena noche—Dijo Yamato mientras bostezaba y se rascaba la cabeza.
—Yamato si quieres la cama yo...
—No, tu dormirás en la cama, te hará daño si duermes en el piso—Yamato replico.
Y entonces se dio cuenta de algo, Mimi intentaba provocarlo. Vio su vestimenta, era una blusa de tirantes con un gran escote, y un short de mezclilla con los botones abiertos y el zíper abajo.
—Así…así iras a clases—Yamato trago pesado al verla así, su piel era blanca y parecía muy suave.
—No tonto, hoy tengo clases hasta después de la una, así que veré como puedo conseguir otro departamento mientras tanto.
—Así…iras a la calle…por lo menos usa otro short, ese no te queda no puedes ni abrocharlo.
—¡¿Qué demonios estás viendo?!—Mimi dijo molesta.
—Es que tu…
—Es que nada, me estabas viendo las piernas.
—Como no verte si casi no llevas nada puesto.
—Pero aun así no tienes que ser pervertido—Dijo Mimi molesta.
—Sabes que olvídalo, me daré un baño—Yamato dijo dejándola ahí.
Casi corre hasta su cuarto, porque algo dentro de él quería hacer explosión, literalmente, tenía que contenerse, pero como hacerlo con esa mujer que llevaba las piernas descubiertas en la casa de un chico. Y entonces descubrió algo…su pequeña cómoda estaba invadida por maquillaje…Mimi se había apoderado de su habitación. Ese pequeño detalle había hecho que la emoción que sintió hacia poco se desvaneciera.
Saco sus cosas y se metió a la ducha, y ahí descubrió el segundo frente de invasión, la tapa del tanque del baño estaba llena de cremas y shampos. Tenía que sacarla de ahí lo más pronto posible.
Mientras Yamato se duchaba Mimi continuaba haciendo el desayuno, todo lo que compro el día anterior lo había llevado a casa de Yamato como forma de pago para que la dejara quedar ahí un tiempo, pero pareciera que a él no le agradaba mucho, así que tendría que buscar otro lugar, decirle a Joe no era opción ya que él vivía en una casa de residentes con más compañeros médicos, Taichi…bueno realmente no había hablado con él desde antes que golpeara a Yamato y sabía que si le hablaba la regañaría por todo lo que estaba ocurriendo, Sora…ella no era una opción viable, estaba muy molesta con la castaña como para que le pidiese semejante favor. Kari vivía aun en casa de sus padres, y bueno Takeru aún no sabía de su condición, el único que quedaba era Izzi, él vivía aun con sus padres, pero podía dormir en la pequeña oficina que había acondicionado en el mismo edificio, tenía muebles grandes, y un baño…pero no una ducha… era eso…o nada realmente.
Y entonces escucho el timbre de la puerta.
—Yo abro—Dijo la castaña apagando la estufa.
—Sí, si es un paquete que pedí firma por mí—Se escuchó desde la ducha a Yamato.
Mimi abrió la puerta y rápidamente alguien se abalanzó sobre ella.
—Matt, discúlpame por todo lo que te…
Sora estaba abrazando a Mimi, confundiéndola evidentemente con el rubio.
—¡¿Qué…que haces aquí?!—La soltó inmediatamente al verla Sora.
—Bueno yo…
—¡¿Te sigues vengando de mí?!—Sora estaba bastante molesta por lo que pasaba—No te quedaste conforme de tener un hijo del chico que me gusta y ahora vienes a vivir con el.
—Es temporal…
—¡¿Temporal?! ¡¿A caso me crees tonta?! Si ya estás aquí de seguro es porque le sigues mintiendo a Matt diciéndole que ese hijo es de él.
—Yo no miento Sora, es de él, y si estoy aquí es porque me quedé sin casa, yo no fui la que pidió esto, todo esto fue un accidente.
—¿Accidente? Claro, y justo el día en que nadie te vio, justo el día en que nadie se dio cuenta, ¡Lárgate de aquí!
Sora el jaloneo intentando que Mimi se saliera del departamento como si fuese suyo. Yamato escuchaba los gritos de ambas y dudaba en salir, pero cuando escucho que la castaña gritaba porque la lastimaba salió a ver qué pasaba, iba enredado en una toalla simplemente.
—¡¿Qué está pasando aquí?!—Grito un poco Yamato para calmar la situación.
—Matt, que bueno que estas aquí, ella te está mintiendo, no es tu hijo—Sora repetía mientras intentaba sacar a la fuerza a Mimi de la casa.
—Detente la lastimas—Yamato la defendió, quitándole el agarre de Sora—Sea o no mi hijo Mimi está embarazada y le puede hacer daño, y si está aquí es porque su departamento se inundó.
—¿Y cómo lo sabes? Como sabes que no fue planeado para que tú la trajeras a casa.
—¿Tú crees que me gusta vivir aquí? —Mimi dijo al lado de Yamato—Yo tenía mi casa, estaba inundada, y perdí muchas cosas, por quien me tomas Sora, perder mis cosas por un simple capricho, esto fue una mala idea Yamato, me iré de aquí enseguida
—Bien y nunca regreses—Sora le dijo mientras veía como Mimi salía corriendo a su habitación.
—¿Qué te pasa Sora? Estas Irreconocible.
—Yo venía a hablar contigo a pedirte una disculpa por lo que paso, pero veo que me equivoque, tu realmente no me quisiste, y solo fui la distracción después de lo que hiciste con Mimi, y ahora me dices que viven juntos—Sora quería llorar y Yamato no sabía si abrazarla o no.
—Mira, cometí un error, y sé que es mío por un montón de pruebas médicas, que esas no se pueden modificar, aunque quiera, si no Joe perdería su trabajo. En segundo lugar, solo es temporal, vi como ella estaba desesperada por que el departamento se inundó, está buscando otro, donde quedarse, y sobre si es mi hijo pues quiero hacer una prueba de paternidad…además…
Yamato no pudo concluir con lo que estaba diciendo porque una fuerte abofeteada por parte de la pelirroja.
—Eres un idiota—Le grito Sora para después irse llorando.
Se quedó en la puerta semi desnudo con una toalla tan solo en la cintura, viendo como la chica que le gustaba lo abofeteaba y se iba corriendo. Si había cometido un error y había separado a dos grandes amigas, y ahora no sabía cómo repararlo. En un momento pensó en deshacerse de ese sentimiento que tenía por la pelirroja y enfocarlo solamente a su hijo. Se sentía un egoísta al creer que podía continuar con una vida amorosa con Sora mientras Mimi cargaba a su hijo, siendo bateada por Taichi, y entonces pensó, en que podría ser buena idea juntarlos, así no sufriría tanta culpa por intentar regresar con Sora.
Pero ese pensamiento le causo más dolor que alegría.
—¡Kyaaaa! ¡El vecino es un pervertido! —Escucho el grito de una vecina y recordó que se encontraba tan solo en toalla en la puerta de su casa así que se metió rápidamente.
Volvió al baño, pero escucho sollozos en su cuarto, Mimi volvía a llorar, sabía que había sido doloroso para ella tener que pelear con su mejor amiga, pero él tenía la culpa de que todo eso estuviese pasando. En primer lugar, debió darse cuenta de si se habían cuidado o no, y si no lo habían hecho darle alguna pastilla anticonceptiva a Mimi para que nada de eso pasara. Pero no lo hizo.
También no debió alejarse de ella, debió seguir procurándola al menos para que no se sintiera que fue tan solo una noche, aunque lo fuese. Pero no lo hizo.
Debió llevar las cosas más con calma con Sora, no debió invitarla a citas y declararse hasta que las cosas con Mimi se arreglaran, hasta enterarse que Mimi no había quedado embarazada y hasta que superara el hecho de que habían tenido una aventura. Pero no lo hizo.
Tenía una oportunidad para arreglar las cosas, una bendita oportunidad para mejorar su vida, y esa oportunidad era cruzar esa puerta y pedir perdón. Abrió la puerta despacio esperando el golpe de algo, para su sorpresa Mimi no le lanzo nada, se sentó al lado de ella, la rodeo por los hombros y la abrazo. Coloco su barbilla en la coronilla de la chica, mientras esta lloraba. Sentía las espesas lágrimas sobre su torso desnudo.
—Tengo que arreglar mi vida…arreglar las cosas contigo, y con Sora, pero sobre todo tengo que arreglar que ustedes dos vuelvan a ser amigas, porque por mi culpa…las cosas están como están…—La voz ronca de Yamato resonaba en la habitación—Sé que hizo muchas cosas mal, y que tú estabas de por medio, pero nunca me puse a analizar la situación, mi vida se volvió un desastre y tengo que arreglarlo. Llevas en ti un bebé, pequeñito, que aún no se forma por completo y todas estas emociones le están afectando demasiado a él. Tiene que crecer fuerte y sano con una hermosa madre y un padre que no sea un idiota que no sabe que es lo que está buscando. No quiero que crezca alejado de mí, como lo hizo mi padre con Takeru o mi madre de mí, así que permíteme por favor que crezca a mi lado. Aun sabiendo que eso significaría que me tendría que sacrificar en dejar ir a alguien que me gusta, pero si es tu decisión de que te iras con otro hombre para que lo crie, me opondré, porque no quiero que nadie más lo crie, lo mime, lo consienta como yo puedo hacerlo. Entenderé si un día me dices encontré a alguien que me quiera, pero no permitiré que él tome mi responsabilidad. Mimi, ¿Aceptarías…que nos quedásemos juntos un tiempo para cuidar de este bebe?
Mimi se sorprendió por el discurso que dijo, se separó de él viendo el rostro serio que caracterizaba a Yamato, no lo decía de broma, y parecía más decidido en quedarse con su hijo.
—¿Es…enserio…quieres criar a este bebe? —Mimi dudaba un poco, sentía como su corazón salía disparado de su pecho.
—Es verdad, lo cuidare, lo criare y lo mimare muchísimo—Dijo Yamato aun con su tono serio—Quisiera hacer más cosas, como que Sora entienda esta situación, no tanto por el hecho de que vuelva conmigo, si no para que siga siendo tu amiga, también hare entender a Taichi otro tanto de cosas, me la debe recuerdas—Mimi se avergonzó por ello—No te prometo ser el mejor padre del mundo, pero lo intentare de verdad—Yamato no quitaba esa expresión seria y decidida haciendo que Mimi se sonrojara un poco por la situación.
—Yamato…
—Así que pensé en otra cosa también…
—¿Qué cosa? —La ingenuidad de Mimi era mucha
—Necesitamos dinero para poder comprar cosas, pagar el hospital, y darle un lugar digno donde vivir, y necesitamos recortar gastos…yo pensaba que…podrías quedarte lo que resta de tu embarazo aquí para poder ahorrar un poco.
Mimi sintió que el alma le volvía al cuerpo, esa noche ni ninguna noche durante los siguientes meses se tendría que preocupar por donde quedarse. Asintió efusivamente.
—Bien está decidido…vamos a comer que necesitamos preparar muchas cosas…y una cosa más…
—Dime…—Mimi dudo en lo que le pediría Yamato.
—Cámbiate ese short ya no te queda, es mas no cierra—Yamato dijo viéndole el vientre.
—No me queda por que alguien me embarazo—Dijo Mimi a punto de llorar—HE SUBIDO DE PESO Y NO ME QUEDA NINGUNA ROPA.
Mimi empezó a llorar, enserio serian ocho meses muy difíciles los que le esperaban a Yamato.
Mis estrellitas, una disculpa por tenerlos muy abandonados, luego les diré el por que, al fin me pude dar algo de tiempo para subir este cap, tal vez suba otro mas tarde, aun no lo se, espero que les guste este cap, los estaré leyendo.
