En esa mañana, Arusawa Kanae despertó con una leve jaqueca.

La ignoró mientras desayunaba un té matcha y un café frío con mucho hielo, rara combinación pero era lo que creía que su cuerpo le pedía.

Reía en silencio viendo que, si él supiera lo que desayunaba, le reprendería. Recordó además que ayer tuvieron un juego en donde su equipo no jugó por estar de descanso -o eso entendió- así que no se preocupó por sintonizar ayer Blue Lock TV.

Ya en el gimnasio, que estaba en los alrededores de Shibuya comenzó su rutina matinal.

Los ejercicios eran dadas por el entrenador del establecimiento que le ayudaba amablemente cada jornada a esculpir su cuerpo y quemar la grasa y azúcares que había ingerido días atrás.

—y dime, Arusawa-san —preguntó un chico al lado suyo mientras utilizaba la bicicleta estática. —¿Es cierto que sales con el futbolista de Blue Lock? —

Kanae no formuló expresión alguna, siguió mirando al frente, concentrada en no perder el ritmo en los pedales.

—es decir, los chicos de las pesas estuvieron insistiendome en que te preguntara —siguió hablando el tipo musculoso, mirándola lascivamente. La pelinegra formó una expresión de duda ¿Qué significa eso? —y bueno, no te mentiré, yo quisiera invitarte a cenar —

Kanae detuvo sus pies, bajándoselos de la bicicleta y agarrando su toalla, el sujeto le detuvo el paso. —si estás saliendo con ese chico, a mí no me importa, no soy celoso —

Arusawa hizo acopio de sus fuerzas para no bufar en alto, tan solo caminó rumbo al vestidor con el sujeto siguiéndole el paso.

—vamos, Arusawa-san, de todos modos ese tipo te olvidará ¿Haz visto cuánto ofertan por él o desde hace cuanto no lo ves? Apenas salga aceptará ese contrato, tomará el primer vuelo a Francia y no volverá al país, todos los atletas hacen lo mismo, mira a Endo y a Kubo —

La chica apretó los puños, se detuvo en seco y le miró fingiendo calma.

Recordó las clases de etiqueta y socialización, ella era la imagen de la empresa y no podía perder la calma en aquel lugar atestado de gente y en pleno siglo de los Smartphone por mucho que aquel tipo mereciese de su parte ciertas palabras.

Ademas, para su desgracia, no podía aceptar o desmentir su relación con Karasu cuando con el tipo de Relaciones públicas de la agencia había acordado en dejar la duda, para que los rumores se siguieran creando con el pasar de los días.

Pero ese sujeto fortachon se había sobrepasado, hablar de alguien que ni siquiera conoce ¿Como se atrevía?

Iba a abrir la boca para responderle unas cuantas cosas cuando el entrenador se interpuso entre ambos. Lo reprendió y le hizo jurar que no se acercaría más a ella estando ahí.

—solo están envidiosos —le tranquilizó el entrenador luego de ver alejarse al atrevido fortachón. —ya sabes lo que dicen, cuando una chica ya no es soltera resulta mucho más atractiva para el resto de los hombres —

Era una tontería, pensaba Kanae, el mal trago había pasado o eso creía.

Ahora, la pelinegra caminaba por las calles de Shibuya rumbo a la agencia.

Por alguna razón se le hizo atractivo sentarse en una banca de la plaza porque sentía que le faltaba el aire.

—tal vez me sobrepasé en los ejercicios de hoy —se decía para tranquilizarse, con la jaqueca taladrandole la sien.

Su teléfono timbró, y la modelo respondió sin ver quién era, arrepintiéndose de inmediato.

—Arusawa~ al fin contestas mis llamadas, linda —

Escuchando aquel tintineo de voz sintió mas fuertemente la agrura vibrar en su estómago, como ácido corriendo su interior, las náuseas iniciaron. —No me llames así, maldita perra trepadora —escupió Kanae, perdiendo la compostura que normalmente cuidaba bien.

Del otro lado de la llamada, aquella chica echo a reír estruendosamente —como siempre, tan divertida y corriente... ¿Podemos hablar ya de lo bueno que es cogiendo tu hombre? —

Kanae apretó el teléfono en su mano. —balbuceas demasiado ¿Qué quieres, maldita zorra sarnosa? Estoy muy ocupada con mucho trabajo luego de mí exitosa participación en la Fashion Week— la odiaba demasiado.

Del otro lado escuchó como gruñía la chica del coraje —¿De verdad no te habló de mi? —insistió Bonnie en el tema del chico.

Arusawa tragó en seco mientras rodaba los ojos, no quería hablar con ella, no quería escucharla, no le interesaba saber que siguiera viva. Era aquella tipa con el vestido rojo que vio junto a Karasu en aquella habitación en Siderivs.

De todas las personas horrorosas en el mundo, era ella la que estaba con él en el VIP.

Aquella imagen mental volvió a su mente y las arcadas volvieron, sus ojos se escocieron.

—oye, linda, la última vez dije sin resentimientos ¿Verdad? Lamento enserio que te hayan quitado aquella colección en verano por mi culpa hace unos meses—

—¡moviste todos los hilos para que me lo quitaran! —gritó Kanae.

—ya te dije que lo gane limpiamente~ —

Detestaba a aquel ser humano. Del coraje no pudo responder nada sintiéndose llena de odio.

—bueno linda, dejemos el juego, le prometí a tu hombre explicarte las cosas pero llevas casi 4 semanas desviando mis llamadas. —

—en primeras, ¿cómo tienes mi número? —

—da lo mismo, solo quiero advertirte que en cuanto pueda probaré a tu chico, porque aquel día en Siderivs no tuvimos tiempo de conocernos ni de tener verdadera acción. —

—¿Me estás llamando para esta mierda? —era increible.

—Le prometí al guapo explicarte que fue una coincidencia encontrarnos, él parecía perdido y yo solo dirigí mi trasero a su sur —

—Eres una zorra —siseó Kanae, era insufrible escucharle hablar.

—gracias~ entonces cuídalo, porque cuando pueda le daré una probada, estoy segura de que no dudará en cambiar de juguete y-- —Decía Bonnie siendo interrumpida.

—Detente, ya hablaste mucho tu así que es mi turno, escúchame un momento —pidió, respiró hondo para tratar de tranquilizarse y no perder esa batalla.

—... —

—usa lo que te queda de cerebro y entiende... déjame y déjalo en paz, ¿fui clara? —Sin esperar alguna afirmación, Kanae cerró la llamada, exhaló aire de sus pulmones pero le fue imposible deshacer el sentimiento de asco en su interior.

Era como si la bilis viajará por su esófago dejándole un sabor agrio en la boca.

Las puertas de la agencia se abrieron de par en par, sus tacones resonaron con el eco del lugar, recibió bienvenidas pero ella no las escuchó.

Porque, en su mente, imágenes de Bonnie y Karasu volvieron a aparecer, luego el recuerdo del tipo en el gimnasio junto la voz de Bonnie se repitió en bucle. El dolor de cabeza aumentó.

Y en un momento, todo le dio vueltas, sin identificar bien dónde estaba el suelo o el techo.

Mareada, buscó agarrarse de algo pero no halló nada y entonces colapsó en medio de la recepción con su mente divagandoentre negro y manchas blancas yendo de aquí para allá.

No recuerda haber soñado nada, ni haber sentido nada antes de despertar.

Y no recordaría nada más hasta estar de vuelta en la oficina de Inou, 1 día después, con la mirada gacha y el semblante cansado, su salida del hospital fue hace media hora y lo primero que tenía que hacer era verle la cara al viejo.

—"Anemia ferropénica" —leia Inou con pesar, suspiró cansado, bajando el papel para mirar a la chica frente a su escritorio —...¿Quieres que me dé un paro cardíaco, Kanae-chan? ¿Eso deseas? Matarme —

—claro que no, señor —se excusó la pelinegra inmediatamente, con los ojos y hombros decaídos.

Inou pegó la espalda a la silla, sopesando la idea. Llamó a su secretaria y ésta entró a la habitación —¿Que hay con el nutriólogo que contrataríamos? —

—estamos en trámite de eso, jefe —

—¿¡Cuánto trámite más!? —gritó el mayor, golpeando el escritorio con su puño sobresaltado a ambas chicas. —¡Contrata al mejor en este instante, lo quiero ya! ¡ahora fuera...! — gritó lo último. señalando la salida.

—señor, su hijo está aquí-- —volvio a hablar la secretaria siendo interrumpida abruptamente.

—¡¡Fuera he dichooo!! —

De inmediato salió de la oficina dejando a su jefe y a Kanae solos, esta ultima respirando fuertemente con la cabeza hacia abajo.

Inou volvió a liberar aire de sus pulmones, se acomodó el cabello y apoyó las palmas de sus manos en el escritorio —Kanae-chan, disculpame, no he querido gritarle a nadie pero... Me atormenta saber que haz estado sintiéndote mal y yo no lo sabía —

Kanae le miró por unos instantes, ya no se veía enojada y eso le tranquilizaba porque no podía lidiar con hombres enojados.

—¿que te dijeron en urgencias? —preguntó el mayor con gesto paternal y una leve sonrisa.

—...que debo reposar, tomar medicamentos y cuidar mi alimentación, nada de gimnasio o dieta hasta entonces —explicó.

—¿Los exámenes de sangre? —

—Estaran listos pronto —respondio la chica, acariciándose el brazo donde le habían extraído sangre.

Inou asintió, agarrando los papeles con las recetas medicas, la cuenta de la ambulancia y el hospital que atendió a la pelinegra. —¿...él sabe sobre tu estado? —

La ojiverde miró a los ojos a su jefe, al inicio no entendia la pregunta pero con el pasar de los segundos comprendió que se refería a Tabito.

Negó inmediatamente —Oh no, él esta concentrado en sus partidos, no quiero preocuparle con ningún asunto del exterior—se excusó, la chica juraría haber visto a Inou respirar aliviado aunque puede que esté equivocada.

—Bien, cambiaremos tu agenda para que puedas recuperarte menos lo deComme des Garçons,eso se queda...el nutriólogo llegará mañana, y, te pondré un chófer personal para que no tengas que hacer esfuerzo desde tu casa hacia acá y viceversa, te llevará a todos lados cuando lo pidas ¿Estamos? —Preguntó al final, recibiendo un asentimiento de cabeza —yo pagaré la cuenta del hospital, ocúpate de tus suplementos y los medicamentos que requieras —

Kanae no tenía como negarse, agradecía que compartiera los gastos con ella.

Inou presionó el comunicador del teléfono sobre el escritorio —...Haz pasar a Ryuji —exigió a su secretaria con voz seca, caminando luego hacia la chica para hablarle de nuevo con su "voz paternal" —Kanae-chan, hago todo esto porque me preocupo por ti, eres mi favorita ¿Lo recuerdas? —

En un tiempo lejano, ella se emocionaría por escuchar esas palabras, pero con el pasar del tiempo comenzó a entender ese tipo de halagos, "me preocupa mi inversión de años, no lo arruines, se sumisa y sigue al pie de la letra lo que te ordene" eso es lo que Inou quería decir verdaderamente.

La puerta fue abierta dejando entrar al chico rubio que ella había conocido antes, ambos jóvenes se miraron momentáneamente con sorpresa muda.

—Ryuji, muchacho, pasa —

El rubio boxeador frunció el ceño, la actitud espontánea y sonriente de su padre le daba mala espina.

—Kanae, te presento a mi hijo mayor, Ryuji ¿Lo recuerdas? Te he hablado mucho de él —

¿El vago que desperdicia su dinero sin un propósito real? Si, había escuchado mucho de su parte, quejas en su mayoría.

—Él es boxeador olímpico, busca entrar a las olimpiadas que serán ¿Dónde? —

—son aquí en Japón, papá —

—sii eso, jajajaj y bueno, Ryuji, ella es Arusawa Kanae-chan, mi perla, su talento ha ayudado a que la agencia crezca mucho en los últimos semestres —

Kanae se levantó saludando mecánicamente, lo mismo hizo el rubio viéndola a los ojos.

—veo que te cortaste el cabello, ¿Ves la diferencia, hijo? Ahora te ves mejor y vistes mejor —

El rubio asintió dejándose abrazar por la persona que sabía era su padre pero que no reconocía como tal.

¿Hace cuánto tiempo ese hombre no le abrazaba? Eones, pensó Ryuji.

Nervioso y desubicado miró a la chica y luego a su papá—...si, me dijeron que un cambio no estaría mal —

—bueno, mereces una recompensa así que felicidades, serás el chófer personal de Kanae-chan por un tiempo —

—¡¿Qué?! —gritaron ambos jóvenes.

--

Los entrenamientos en el estracto francés eran arduos. Así los sentía Karasu. Faltaban 5 días para el partido contra el Manshine City así que tenían que esforzarse.

Cada sesión era más exigente, cada prueba que Loki les ponía, subía la vara.

El PXG jugaba futbol de primer mundo y todos lo notaban.

A los Blue lockers solo les tocaba no perder el ritmo y mantener el nivel para quedarse en el 11 inicial o poder entrar en él.

Tabito limpio su frente de sudor con la manga de su camiseta.

Un balón fue pateado a su dirección y él calculó la mejor manera de recibirlo, conducir el calor y patear el esférico directo al fondo de la portería.

—excelente control y definición, Karasu-kun, puedes irte a las duchas —le gritó Loki que estaba un poco antes de mitad de cancha pateando los balones. El francés volvió a patear otro esferico pero ahora a Zantetsu.

Tabito asintió saliendo a paso calmado de la cancha. Miró con atención el turno de Zantetsu, Julien lo hizo correr dándole un pase veloz que el de gafas pudo controlar y patear a gol.

Podía ser un idiota sin remedio, pero Karasu reconocía su valor dentro del campo. Tomaría nota mental de ello.

—excelente Zantetsu-kun, a las regaderas... ¡Ve corriendo, vamos! —le exigió, Tsurugi acató la orden, sin embargo todos le vieron correr en dirección a la cafetería bajo la sorprendente mirada de sus compañeros.

—...alguien vaya a ayudarlo... siguiente —Ahora era el turno de Shidou que sonreía emocionado, Loki pateó el balón haciéndolo girar, era un balón rápido que cualquier otro le hubiera costado controlar, después de todo no los pateaba cualquiera persona.

El rubio no quitó la vista en ningún momento del balón, la bajó con el pecho y definió con su pie dominante. Lo hacia ver tan fácil que era esa la virtud de su movimientos.

—excepcional —respondió Loki, señalándole la salida.

Karasu iba saliendo de la cancha cuando notó que Shidou le alcanzó el paso —Tengo noticias de última hora, cuervo—dijo Ryusei con tono alegre.

El pelimorado elevó una ceja hacia el bronceado —sorpréndeme —respondió sin mucho ánimo.

—Iré a una cita con Sae~ —

—vaaaaya —

—deberías de venir —

—¿...de qué hablas? —

—¿Tienes hambre? Yo tengo mucha jajaj —el rubio avanzó unos pasos saltando de felicidad —¿Dónde estará ese imbécil veloz?

Tabito frunció el ceño, no entendía a qué se refería Shidou, pero, lo que si comprendía era que, si tendría una cita con el prodigio debería de ser en 3 semanas más, prácticamente un mes que era lo que faltaba para salir de ahí.

1 mes más sin poder ver a Kanae...

En sus sueños, lograba recordar el aroma de su cuerpo, la sensación cálida de estar en su interior y los gritos de daba ella de su nombre que aviva voz marcados a fuego en su mente.

Lo caliente de su cuerpo, su sexy voz cuando le incitaba a perder la cordura, sus manos acariciando sus abdominales, su pequeña boca alrededor de su miembro enloqueciéndole... su presencia, su calidez, su risa, sus hermosos ojos...

Extrañaba todo de ella.

Afortunadamente cuando despertaba temprano en la mañana para comenzar su rutina, lograba llenar su cabeza de futbol, entrenamientos, ejercicios y estudios de campo que lograban distraerle.

Pero en la noche, antes de dormir mientras revisaba su móvil ya instalado en su cama, le era inevitable esperar con ansias un mensaje de ella o al contrario, él escribirle a ella.

Kanae: ¿Cómo estuvo el entrenamiento esta vez?

Arduo, pero divertido

Kanae: ¿arduo?

¿sigues caliente 24/7? mujer, eres un peligro

Le escribió mientras reía quedamente.

Kanae: pero yo no he dicho nada, Tabito~

Eres de las peores, de las que se hacen las inocentes.

Kanae: ¿así que soy una chica mala?

jaja tranquila, solo debes de aguardar a que salga de aquí y te responderé eso

A Kanae, una explosión menguó en su zona baja llenadole de anticipación.

Eres mi chica, eso te

hace perfecta.

Kanae: Oh tabito... eres un adulador

Sugar, comienzo a

conocerte para saber lo que quieres.

Kanae: ¿y que quiero?

Sexo telefónico y no caeré

Porque quería esperar a tenerla a su lado y no a kilometros lejos de él, verla gozar, escucharla, sentirla y no solo imaginárselo.

Kanae: ¿me estas tomando por pervertida?

Lo eres y lo sabes

Kanae: tch... te odio

Falso, sugar.

Respondió Tabito, enviando una foto de él recién salido de la ducha, reflejándose en el espejo con el cabello mojado y la toalla alrededor de su cintura, dejando visible el cinturón de Adonis.

La veia en línea sin embargo ella no respondía nada.

Tuvo que aguardar unos minutos para ver su respuesta y lo que le demostraría que esa abstinencia obligatoria sería más difícil de sobrellevar.

La ojiverde también había enviado una foto, con un top blanco arriba y debajo solo sus bragas, en reflejo al espejo, perfecto ángulo que le dejaba ver su redondo y delicioso trasero.

Kanae: No me lo preguntaste, pero hoy llevo una tanga negra~

Karasu tuvo que tragar en seco, bloqueando el móvil por unos segundos mientras llevaba la diestra a su boca y cerraba los ojos.

Los chicos con los que compartía habitación miraban en conjunto un partido en el teléfono de uno de ellos por lo que ninguno le prestó atención a su reacción.

Me vas a matar

Kanae: Tú igual, avísame antes que vayas a enviarme una foto, tonto.

¿Es tu manera de decir que salgo condenadamente apuesto en la foto?

Kanae: odio tu lado narcisista, Tabito

No escucho una negativa~

Kanae: y odio que tengas razón.

Tabito Karasu sonrió de lado pensando en que en 5 días sería el juego contra el Manshine City de Chris Prince, 25 días para que acabara la liga.

25 días para cumplir con su promesa de ser el mejor y sobrevivir en Blue Lock.

Si, podría aguantar en no oler su aroma, ver de cerca sus ojos y sentir su calor... Karasu tragó en seco, comenzando a murmurar con los ojos cerrados y los puños apretados su mantra —Iker casillas, Marcelo, Michel Salgado, Favio cannavaro, Guti, Robben, Van Nistelrooy, Raúl, Gago, Sergio Ramos... — no, no está ayudando, al contrario, empeoró su libido.

—————————

Era increible como en tan poco tiempo podías cambiar tu opinión sobre alguien.

—¿A donde llevo a la princesa?—preguntó el rubio con burla, sentando en la acera frente a su casa.

—No me digas así—

—es mi trabajo, linda, dime que necesitas—dijo Ryuji, elevando las cejas sugestivamente. Kanae hizo gestos de arcadas haciendo reír al rubio.

Le caia mejor cuando no hablaba babosadas, demonios es que hasta sentía que usaba las mismas sucias tácticas que Inou utilizaba con ella para llevarla a una cita con resultados sexuales.

—Soy Arusawa-san para ti, no somos amigos, Inou-san—

—bueeeno, la princesa despertó de mal humor hoy eh—

Era insoportable, y lo peor era que técnicamente debía ir con él a todos lados.

Kanae puso los ojos en blanco, ignorarla su estúpida pregunta —¿...Que haces fumando? —

—¿Que tiene? —

—¿No que eres boxeador olímpico? —

—Si —respondió con simpleza. Kanae entendió entonces que lo idiota era hereditario —¿Qué? ¿tu novio no fuma acaso? —

Kanae lo miró con aburrimiento, cruzandose de brazos —duuh, claro que no, Tabito odia fumar —

Ryuji frunció levemente el ceño al escuchar que lo llamaba por su nombre al tipo ese —déjame adivinar, ¿Tampoco bebe alcohol? —

—tampoco lo hace, afecta en su rendimiento y en su salud —o eso habia escuchado que le habia dicho.

—...¿Segura no estás saliendo con un santo? Dices que no bebé ni fuma... ¿Al menos te coge como debe de ser? —

Kanae bufó levemente, una mini sonrisa reflejó en el rostro yendo al carro y subiéndose al mismo.

Ryuji entrecerró los ojos, notó la sonrisa que había hecho ella, no sabía que le enojaba más, su felicidad al preguntarle sobre eso o que le haya dejado hablando solo.

Tiró la colilla con enojo, subiendo al elegante auto y poniéndolo en marcha.

—...Él tiene una meta clara en su mente y la cumplirá, eso involucra cuidar su salud, deberias de intentarlo — y también era gracioso que lo dijera ella misma, pensó inmediatamente.

—ahora tengo curiosidad ¿Que pasará cuando te interpongas entre su meta y él? Es decir ¿A quien escogerá? —

"Ni fama, ni fortuna, ni chicas"

La advertencia de Yuki apareció en su mente.

Si, ella también se había hecho esa pregunta, pero no importaba cuántas vueltas le diera, solo tenía una respuesta —Un hombre con hambre de éxito es imparable, yo no me interpondré en su meta tanto como se que él no querrá interponerse en el mío —

Ryuji no entendía a aquellos dos.

¿Meta? de qué ridiculez hablaba.

Que él supiera por los chismes en internet que había buscado, ellos se habían conocido hace poco pero Kanae hablaba como si lo conociera de toda la vida —¿Un hombre, dices? Solo es un niño, ni siquiera se ha graduado de la preparatoria —se burló, agarrando el volante con fuerza —¿pero a quien le importa? Siendo futbolista solo necesita patear una misera pelota y cobrar una millonada por ello... Mierda, cualquiera puede hacer eso —masgulló

—No sabes de lo que hablas —le respondió Kanae

Por primera vez las palabras del entrenador cobraban sentido para la chica. Envidia, eso era lo que sentía Ryuji.

Pero en algo estaba segura Kanae, ninguno de los dos se soportaba y no sabía si era lo mejor estando en sus condiciones débiles.

Aquel día no había ido a trabajar en el día ya que sus energías estaban guardadas, como lo marcaba su agenda, en el importante evento de Comme des Garçons.

Nada le dañaría aquella noche de glamour.

En el resto del trayecto ninguno se volvió a hablar, y cuando llegó a la agencia, bajó sin despedirse, apurada en comenzar con el cambio de vestuario, maquillaje y tratamiento en el cabello. Llevaría varias horas llegar al resultado final con el vestido verde zafiro con pedrería suaroski con los hombros descubiertos y el cabello en ondas largas hasta sus pechos.

—Recuerda lo que te dijo Inou —le recordaba el sujeto encargado del marketing de la agencia — si te preguntan por tus proyectos dices que los esperen con ansias, si te preguntan por Karasu-san solo sonríes; si te piden explicaciones de tus fotos en tus redes dices sin comentarios; si te preguntan de tu ida al hospital niégalo todo, nunca pasó; concéntrate en promocionar la nueva línea de bolsos de Rei Kawabuko-san—

Era demasiada información pero ya se estaba acostumbrando a los guiones, era parte del trabajo y las entrevistas.

Cuando estuvo lista 4 horas despues, caminó hasta la salida para subirse al vehículo con la noche adornando el cielo.

Ahí estaba Ryuji esperándole viéndole con una cara estúpida ¿Que le pasaba?

—quedaste lindísima —le dijo el maquillador antes de dejarle.

—gracias —

Las estilistas le ayudaron a subir al auto, dejándola en una posición cómoda para salir sin problemas, luego cerraron la puerta y dieron la orden a Ryuji de avanzar. Esperó un comentario fuera de lugar o hiriente por parte del rubio pero extrañamente eso no sucedió... fue bastante extraño a su parecer, manejaba con el ceño fruncido con aparente seriedad ¿alguna discusión con su padre? nunca lo sabría.

Lo mejor era concentrarse porque, al llegar le recibiría una alfombra roja donde debía de hacer gala de su belleza, mostrando fuerza, fiereza y seguridad al caminar, posar y hablar.

Todo estaba en su mente, podría hacerlo.

Se sentía anímicamente bien para ello.

Era su noche.

Agradecería luego que todo saliera bien.

--

"PXG 2 - ManCity 1"

Karasu leía el marcador en la gran pantalla mientras se subía la cremallera de su chaqueta deportiva y tomaba asiento en el banquillo.

Agarrando la botella de agua que le extendían, miró con atención la accion dentro de cancha y el como Nanase, Tokimitsu y Zantetsu corrían.

Shidou, a su lado, apoyaba el rostro con su mano, bostezaba de vez en cuando contagiandole la accion sin preocuparse por arreglarse la chaqueta o secarse el sudor.

—Deja de bostezar —le exigió Tabito al rubio.

—No quiero, estoy aburrido... ¡ne, chico pelado! ¿por qué me sacaste? Lo de golpear al perro era broma —comentaba Shidou a Loki.

Karasu rió por lo bajo, él también tenia ganas de golpear a Niou, se había aguantado mucho de sus tonterías a lo largo del partido pero cuando se metió con Shidou y este le respondió haciendo que, de inmediato se hiciera el cambio.

Ante la pregunta, Julien Loki no se movió de su asiento permaneció con los brazos cruzados, todos en el banquillo francés notaron lo serio que estaba; parecía que no le respondería y cuando Shidou iba a levantarse para reclamarle, dentro de la cancha la carrera y el choque de hombros entre Nagi y Rin llamó la atención de todos.

Aun teniendo a Nagi a su lado desbalanceandolo, queriendo robarle el balón y ejerciendo presión, Itoshi Rin extendió el pie derecho para controlar el esférico que venía cayendo.

Y, sin permitir que el balón tocara el suelo luego del control, acomodó su cuerpo para patear inmediatamente una volea potente.

Niou, frente al menor de los Itoshi no pudo reaccionar ante el disparo, el portero corrió a tiempo pero no le bastó para alcanzar el balón.

—Excepcional —susurró Loki viendo al igual que todos al balón picar en el suelo y entrar a portería con Rook de testigo sin poder detenerlo.

El partido había terminado, el pitazo final se dio de inmediato sacando vítores y gesto de desaliento a su alrededor.

Karasu se levantó, admirando en silencio como Nagi, aun en el suelo, intercambiaba algunas palabras con Rin.

La voz de Ego aparecio en los altavoces, mostrando el nuevo ranking en pantalla, ahora la lista conformaban a 29 jugadores donde de él resaltaba como el 16. Su vista corrió a Zantetsu y un feliz Nanase y Tokimitsu que celebraban haber recibido oferta.

La novedad definitivamente era ver a Baoru bajar al tercer lugar, a Isagi adueñarse del segundo puesto y a Rin coronarse en el primer puesto con 180 millones de yenes y una jugosa oferta del propio P.X.G

Shidou chasqueó la lengua, enojado —maldito pestañas inferiores, lo hiciste bien esta vez... Definitivamente necesito desestresarme —comentó para si mientras comenzaba a caminar a la salida

Karasu Tabito escuchó a su compañero con claridad —¿que harás ahora? —

—Tú lo sabes, cuervo, ya te lo había dicho —espetó el rubio con las manos en el bolsillo —y tu también necesitas relajarte. —

El chico de Osaka le miró partir con una sensación extraña, Chigiri le saludó y Nagi igual, pero su mente estaba tan absorto en lo que sea que haría Shidou que no recuerda bien como o qué habló con el perezoso y la pantera.

1 hora después de ganar, estaba en la sala común conversando con Tokimitsu, Nanase, Endoji y Yuzu sobre la nueva cifra de los recién incluidos en el ranking pero incluso no ver a Rin o Shidou alrededor le generaba extrañeza ¿donde estarán esos dos? Le olía mal la situación.

—¿A que hora es el entrenamiento de recuperación? —preguntaba Endoji con las manos tras la cabeza en actitud relajada.

—Creo que ya va siendo hora, es en la psicina. —habló Nanase.

—¿No es lo de los hielos, verdad? No soporto el frío —se quejó Tokimitsu temblando.

La pregunta quedó inconclusa, porque unos gritos y golpes se escucharon del lado de los dormitorios.

Todos se levantaron, curiosos de los gritos, fue hasta que Zantetsu llegó corriendo que entendieron lo que pasaba aunque ya se lo veía venir —ayuda —

—¿otra pelea? —cuestionó Karasu con cansancio, el de gafas asintió.

—rápido, hay que separarlos antes que Loki los encuentre. —decía Tokimitsu, moviéndose de un lado al otro.

Cuando llegaron, ambos estaban uno encima del otro conectandose golpes o evitandolos, la sangre esparcida en el suelo les demostraban que esos dos iban a matarse.

Calmarlo fue cosa difícil hasta que llegó Loki y los franceses a la escena del crimen.

—Vayan a la enfermería los dos, Karasu-kun acompáñalos por favor, no más peleas —pidió Julien bastante serio —los demás a la piscina, ya iniciaremos el bloque de recuperación —

Karasu frunció el ceño al ver como Shidou sonreía malévolamente junto a Rin que caminaban en silencio hacia la enfermería.

Algo no estaba bien en todo ello.

¿¡No podía ser que él...!?