Capitulo 11 Entrenamiento
Han pasado más de 6 semanas. En los que tatsumi ha estado viviendo en la mansión junto al general y sus hombres. Durante ése tiempo el ha estado poniendo todo de sí en su 'entrenamiento'. Y para tatsumi no a sido fácil. Había pruebas que eran fáciles de superar y había pruebas que para el le resultaba muy difíciles. Justo en éstos momentos tatsumi y Gregorios estaban trabajando en superar esta prueba. Para seguir avanzando hacia la siguiente prueba para convertirse en general.
'Golpe'
'Golpe'
'Golpe'
'Golpe'.
Ésos fueron los sonidos que se escucharon por el choque de ambas espadas de madera al golpearse entré sí.
"¡Más fuerte!". Gritó una de las personas que tenía una de las espada de madera. "Necesitás golpear con más fuerza".
"Entiendo". El otro contrincante respondió y volvió a golpear su espada contra la de él.
"¡Vamos tatsumi, tu puedes!" Gregorios ánimo a uno de ellos.
"Resiste tatsumi". "Si, ya casi lo tienes". Jiro y Joji animaron al joven desde las gradas de dónde estaban sentados.
Todos ellos estaban actualmente en un coliseo ubicado dentro de la capital. Esté lugar se utilizaba para que la gente viera los enfrentamientos de los oponentes. Y ocasionalmente, el ganador de los enfrentamientos recibía un premio.
Era bastante grande. Lo cual era muy beneficioso para los participantes. En especial para éstos dos. Tatsumi y Jin estaban entrenando con espadas de madera en la plataforma de combate. Normalmente, este lugar sólo se usaba para enfrentamientos, pero el general había decidido usarlo para entrenar. De ahí el porqué solo estaba el, sus soldados y tatsumi en el coliseo. Jiro y Joji estaban sentados casi en el borde de la gradas. Gregorios por su parte estaba sentado en la parte más alta y alejada. A pesar de estar lejos el podía ver todo claramente. Cabe resaltar que sus soldados estaban vestidos con ropa de soldados imperiales. Mientras que tatsumi y Gregorios estaban vistiendo la misma ropa que ellos traían cuando llegaron al imperio. Osea tatsumi estaba vestido con su ropa de su aldea y Gregorios con su ropa de general.
Gregorios vió como tatsumi trató de volver a golpear a Jun. Su espada estaba lista para caer en su cuello. Sin embargo, Jin con poco o nada de esfuerzo esquivó el ataque. Moviendo su cabeza aún lado. Luego levantó su espada y golpeó con la hoja de esta misma a tatsumi en su pecho, haciendo que el volará fuera del ring de combate. Su espada cayó de sus manos y aterrizó en el ring al mismo tiempo que el caía al suelo.
El fuerte sonido que hizo el cuerpo del joven castaño al caer al suelo resonó por todo el coliseo.
Jiro y Joji hicieron unas muecas que expresaban "Esa caída debió doler". Gregorios también vió ésto y el tenía una expresión desconcertada y enojada. Miró a Jin el cuál solo mostraba cansancio y molestia. Pero el no estaba cansado por el entrenamiento sino por otra cosa. Y Gregorios ya sabía cuál era.
Gregorios decidió poner fin a ésto. Ya había sido suficiente por hoy. Se levantó de su asiento y comenzó a bajar por las escaleras. Jiro y Joji también se levantaron y bajaron para ir a ver como estaba tatsumi. Ambos saltaron la barda y aterrizaron en la arena. Tatsumi ya se estaba levantando del suelo mientras se sobaba la parte de atrás de su cabeza.
"Auch". Gimió de dolor el castaño. "Eso dolió".
"Nunca ataque de frente al oponente. Eso puede dejar vulnerable a varios ataques". Jin le reprochó enojado. "Además, te hace predecible. Recuérdalo".
"Lo haré, Señor Jin". Tatsumi habló aún con el dolor que sentía en su cabeza
"¿Tatsumi, estas bien?".
"Esa fué una fuerte golpe".
Tanto Joji y Jiro se acercaron a él.
"Si, solo me descuide". Jiro le alzó la mano para ayudarlo a levantarse. Joji miró a Jin con molestia. "Jin, creo que te excediste".
"Si amigo fuiste muy duro". Jiro igualmente le reprochó a Jin su actitud.
Jin no respondió, solo los miro sin comprender por que hacían ésto. Cuando tatsumi quiso hablar para tratar de defender a Jin. Gregorios ya esta cerca de ellos. Todos ellos excepto tatsumi se pusieron firmes. "General". Gritaron los tres.
"Fue un buen entrenamiento, chicos". Miro a tatsumi el cuál todavía se agarraba la cabeza. "¿Te encuentras bien, tatsumi?".
"Si no fue nada". Respondió con tranquilidad.
"Que Jiro y Joji te lleven y revisen, Chicos haganlo". Ordenó Gregorios.
"A la orden, general. Ven tatsumi". Joji le indico a tatsumi a que los siga.
Jin quiso seguirlos cuando lo detuvo la voz de Gregorios. "Jin tu quédate, necesito hablar contigo".
Jin no se movió después es escuchar eso. Los otros dos soldados tampoco se detuvieron para ver o hablar con él. Pero Tatsumi si lo hizo. "General fue mi culpa me descuide. El señor Jin no tuvo la culpa". Tatsumi habló tratando de defender a Jin. El pensó que Gregorios lo castigaría por ser muy 'duro' con él. Y el no podía permitir eso.
Gregorios se volteó para ver a tatsumi y le sonrió con calma. "Tranquilo tatsumi, solo quiero hablar con Jin. Tu y los demás esperenme afuera del coliseo ".
Tatsumi quiso volver a hablar pero Jiro y Joji lo agarraron del hombro y le susurraron al oido que nada malo iba a ocurrir. El final cedió y acompañó a los dos soldados hacia la salida.
Tan pronto abandonaron el coliseo. La sonrisa calmada de Gregorios fue reemplazada por una mueca de molestia y decepción dirigida a Jin. Jin vio esto y solo pudo agachar la cabeza e respuesta.
"Entonces, Jin ¿Cual es tu excusa esta vez?". Dijo con clara decepción.
"Yo no pongo excusas, señor. Usted lo sabe". Jin habló con seriedad.
"Eso pensaba, en un principio". Gregorios llevó sus manos hacia atrás de él. "Entonces, ¿Como justificarías tu trató de hoy hacía él?".
"Lo entrenó".
"¿Perdón?". Gregorios dijo fingiendo no ir bien.
"Nos pidió que lo entrenaramos, Señor. Eso hago". Jin dijo.
"Si, dije que lo entreraran, eso es cierto. Pero no dije que lo maltrataran ". Gregorios habló con calma mientras se rascaba su mejilla.
El soldado se sorprendió por escuchar éso. "No lo estoy maltratando". Jin se defendió.
"¿No lo estás?". Gregorios dijo con falsa duda. "Crees que no vi como lo a estado tratando en cada sesión de entrenamiento que a ocurrido en estás semanas. O como le hablas o mejor dicho le gritas". Se comenzó a acercar a Jin. "Si comparamos el trato que tu le das en comparación del trato que Jiro y Joji le dan. Podemos decir que si lo estas maltratando".
Jin apretó con más fuerza su espada y sus dientes. "Ellos son muy blandos con el, señor. El necesita saber lo difícil que es esto. El necesita tomarse en serio esto. El no es como nosotros, señor. El es solo un…".
"Es un niño ". Gregorios lo interrumpió. "Un niño, Jin. Como esperás que un niño se tome en serio esto. Ya olvidaste lo que te dije sobre él".
"No señor, es solo que…".
"Que?". Gregorios lo miró esperando su respuesta. "Acaso no te agrada".
"No es eso es...".
"Porque a tatsumi pareces agradarle. No viste como te defendió cuando pensó que yo te castigaría". Señaló con su mano hacia la salida del coliseo. "A Jori y Joji también les gusta tatsumi. Incluso Jun y ambos sabemos que Jun casi no le agrada nadie".
"Lo sé".
"Entonces, ¿Porque?. Gregorios habló con cansancio. "Por que eres asi con él. No ves que el en verdad se esfuerza. No ves lo mucho que entrena. No ves... lo mucho que nos respeta y admira".
"Si lo veo. Veo todo lo que usted dice, general".
"La verdad Jin". Se llevó una de sus manos hacia su rostro. "No te entiendo".
"¿No me entiende?. ¡Soy yo el que no le entiendo, General!". Le gritó enojado y molesto. "No entiendo, ¿El porque usted trajo a ése niño?. ¿O porque lo quiere entrenar?. ¿O lo más importante porque le prometió éso a el y a su gente?. A Pesar de tono enojado que Jin usaba se podía notar que había algo de decepción y dolor en ello.
Gregorios quitó su mano de su rostro y miró a Jin pero ya no con decepción, sino con tristeza. "Jin, ya te lo explique a ti y a los demás. Pensé que todos lo entendieron".
"Créame que lo intente. Pero simplemente no puedo hacerlo. Que tiene ese chico que lo hacé tan especial. Dígame". Exigió.
Gregorios se acercó a Jin y le puso una mano en su hombro. "Si te lo dijera no me creerías. Es mejor que tu lo vieras por ti mismo".
Jin no dijo nadamás. Era inútil hablar de este tema con su general. El no le daría una respuesta directa. Cada que quería hablar con respecto a ése chico. El solo desviaba el tema con otro. Algo que lo molestaba mucho.
"Jin promete que de ahora en adelante serás más amable con tatsumi cuando entrenen, entendido".
"¿No lo era ya?". "Lo prometo, señor". Respondió Jin.
"Bien". Dijo Gregorios feliz. "Necesitó que recojas todo esto". Señaló a las espadas. " Y limpies todo, después puedes tomarte el resto del día libre".
Jin lo miró extrañado. "Esperé, general así sin castigo".
"¿Castigo?". Pregunto con duda.
"Si, por mi forma de actuar con ése chico. ¿No seré castigado?".
"Oh, Jin". Gregorios se rió. "Necesitás relajarte ". Gregorios comenzó a marchar hacía la puerta, pero antes de salir le sonrió con amabilidad. "Sabes, que no soy como el resto".
Gregorios se fue dejando a Jin sólo. Quien solo pudo sonreír mientras pensaba una palabras. "Y es por eso que yo lo sigo, Gregorios". Acto seguido procedió a limpiar todo el lugar.
"Chicos, ya les dije que estoy bien". Tatsumi comentó un tanto incómodo por tener a los dos soldados revisando su cuerpo.
Jiro y Joji no perdieron tiempo en revisar cada centímetro del cuerpo de tatsumi para ver si había alguna herida. Afortunadamente, no tenía ninguna. Ni si quiera un chichón. Lo cual los extraño ya que ellos mismos escucharon lo fuerte que era la caída.
"Esto es increíble". Jiro miró a tatsumi. "¿Seguro que no tienes algún hueso roto?".
"No". Respondió tatsumi.
"Y tu Joji, ¿Ves alguna herida?". Pregunto a su compañero.
"No, no tiene nada". Respondió luego der ver el cuerpo del joven. "Ésto es extraño".
"Disculpe". Tatsumi preguntó.
"No nada, Tatsumi". Joji trató de hablar de otra cosa.
Tatsumi quería hablarles, pero justo en ese momento vió como el general Gregorios se acercaba a ellos. "Señor Gregorios". Tatsumi habló con alegría.
Los dos soldados apenas escucharon el nombre de su general inmediatamente se pusieron en una fila y saludaron.
"General". Los dos dijeron con una saludo formal pero firmé.
"Hola chicos, disculpen la demora".
Tatsumi miro atrás de él para ver si había alguien, pero no había nadie. "Señor Gregorios, ¿Dónde esta Jin?".
"Digamos, que estará ocupado por ahora". Respondió con tranquilidad.
"¿Acaso usted?". Pregunto con preocupación.
"Tranquilo, tatsumi solo hablamos de ciertos puntos. Nada más".
Tatsumi no parecía muy convencido.
"Cambiando de tema, ¿Te encuentras bien?".
Tatsumi iba a responder, pero Jiro y Joji hablaron primero.
"Si señor, el se encuentra bien".
"No tiene ni una herida".
"¿En serio?". Pregunto mientras miraba al joven de arriba para abajo. "Ninguna". Murmuró bajo.
Gregorios pensó en su siguiente movimiento. El quería dar por finalizado el entrenamiento de hoy. Pensando que el castaño estaba herido. Sin embargo, si el se encontraba bien, entonces podrían continuar. No es que el quisiera obligarlo a continuar. Necesitaba estar seguro de su estado.
"Tatsumi, si en verdad te sientes mal podrías dar dejarlo por hoy el entrenamiento. Otro día podríamos…".
"¡No!, quiero terminar. Puedo hacerlo. Confíe en mí señor Gregorios ". Tatsumi lo interrumpió con fuerza.
Los dos soldados se sorprendieron por ésto y Gregorios sonrío.
"Entonces, ¡continuemos!". Dijo mientras caminaba al lado de tatsumi y continuaron con esta rutina diaria al que ya estaban acostumbrados desde hace unas 6 semanas. Jori y Joji los siguieron.
Mientras caminaban hacia su próximo destino tatsumi pudo ver a las personas, casas y establecimiento que tenía el imperio. Todo aquí era tan diferente. Incluso la ropa que traían. El y su gente debían vestir abrigos, botas, guantes, etc. Todo eso para evitar el frío. Pero estas personas vestían ropas más cómodas y delgadas. Las calles estaban pavimentadas y sin nada de nieve cubriéndola. Los establecimientos también eran muy diferentes. Habían bares, sastrerías, posadas, tiendas, joyerías, etc.
Aunque en un principio, le resultó difícil y incómodo esto. Con el tiempo que llevaba viviendo aquí con el general. Ya se había acostumbrado. Al igual que se había acostumbrado a como las personas saludaban con cortesía y respeto al general Gregorios cada vez que lo veían caminar con ellos.
Llegaron a su destino. Era una especie de tienda de joyería. Al abrir la puerta la campana que estaba arriba de esta sonó. En las paredes había muchas joyas de diferentes colores y formas. Que exhibían las diferentes joyas, pulseras, aretes, collares, etc. Junto con cuadros de collares, pulseras, y brazaletes. Dentro habían dos señoritas con ropas de vendedoras muy elegantes. Una estaba en el mostrador junto a la caja registradora y la otra estaba en una de las vitrinas limpiando el vidrio de está. Una de ellas escuchó la campana y se acercó al grupo.
"Bienvenidos a la tienda Tokubetsu". Habló con una voz dulce y amable. "¿En que puedo ayudar…?". Sus palabras se cortaron al notar a los integrantes por el cual estaba formado el grupo que ingresó a la tienda.
"Hola zafiro". Jiro saludo a una de ellas.
"Señor Jiro y General Gregorios". Respondió con asombro y felicidad. " Rubí, ven aquí. El general y sus soldados han venido". Ella anuncio a su compañera.
La mujer que estaba en la caja registradora. A penas escucho a su compañera decir éso, saltó por encima de mostrador y corrió al lado de su compañera. Frenó un poco cuando ya estuvo demasiado cerca de ellos. Ahora las dos estaban para juntas frente al grupo.
"Buenas tardes, General Gregorios y señor Jiro. Nos honrar con sus presencias hoy. ¿En qué podemos servirles?". Las dos hablaron al mismo tiempo.
Las dos eran mujeres de unos 26 años. Ambas tenían cuerpo muy buen desarrollados. Una tenía el cabello corto hasta los hombros de color negro y sus ojos eran como Rubis. La otra tenía un cabello de color azúl noche. Era tan largo que le llegaba hasta su espalda. Sus ojos poseían un color casi a los de un zafiro.
"Buenas tardes, damas". Habló Gregorios con cortesía. "Hemos venido a que tatsumi siga con la siguiente parte de su entrenamiento".
"Oh, ¿Tatsumi esta aquí?". Dijeron sorprendidas. Pues debido a que vieron primero al general y a Jiro se habían concentrado solamente en ellos. Ignorando al resto que los acompañaban.
"Hola rubi, hola zafiro". Tatsumi respondió con una sonrisa. Las dos al verlo lo miraron con amabilidad y cariño.
"Hola tatsumi, ¿Como estás?". Pregunto zafiro.
"Me encuentro bien".
"Me alegra oir éso, muchacho. Nos da gusto que nos vengas a ver". Habló rubí.
"A mi también, me da gusto verlas". Tatsumi le gustaba verlas enserio. A las dos las conoció cuando el recién había empezado con su entrenamiento. Había formado una amistad con ellas en pocos días. Les agradaba mucho por su forma de ser.
"Bueno mejor nos apresuramos, no?". Gregorios preguntó a lo que sus demás compañeros asintieron. "Así que si nos disculpan…".
"Por supuesto, general". Dijeron al unisono. Rubí los dirigió hacia la puerta hecha de metal que daba hacia la parte de atrás de la joyería. "Pasen, por favor".
Todos caminaron hacía la puerta. Cuando de la nada a Jiro lo detuvo la voz de zafiro. "Señor Jiro, si tiene tiempo quisiera que nos dedicará un poco de su tiempo. Necesitamos hablar de algo importante".
Jiro la miró por un momento y asintió. "Entendido terminaré lo más pronto posible y las atenderé".
"Gracias". Zafiro respondió.
Sin perder más tiempo todos ingresaron al cuarto. Cuando ya todos dejaron la sala de exhibición. Rubi cerró la puerta y su expresión alegré y amable desapareció. Ahora tenía una sería y triste.
"Le vas a preguntar eso, no?". Dijo con una voz apagada.
"Sabes que tengo que hacerlo". Zafiro respondió. Ella también había perdido esa expresión alegre y amable. Ahora solo tenía una de tristeza. "No es justo para él".
"Zafiro".
"No es justo para,…Tatsumi".Dijo casi llorando.
"Zafiro". Rubí se acercó a su compañera para abrazarla y tratar de calmarla.
"Muy bien, ¿Estás listo, tatsumi?". Pregunto Jiro con una pistola en sus manos.
"¡Si!". Respondió entusiasmó. Tatsumi también tenía una pistola en sus manos.
El sonido del arma recargarse resonó en la habitación. "Entonces, dispara a mi señal". Jiro apunto hacía unas imágenes que estaban colgadas en ganchos que había en el techo. Eran 3 figuras y todas de cuerpo completo. Estás tenían la forma de personas con armas en sus manos apuntando los.
Gregorios miraba ésto con Joji a su lado ambos sentados en unas cajas. Observaron con diversión en sus rostros.
Está era la parte más divertida del entrenamiento. En la parte de atrás de está joyería había un almacén bastante amplió donde guardaban las cajas con diversas mercancías. Sin embargo, esté lugar también tenía un uso y propósito aparte de ser un simple lugar para guardar mercancías. Servía para la segunda parte del entrenamiento de tatsumi. Practica con armas de fuego.
Debido a que el lugar era tan grande. Había mucho espacio. Lo que les permitían guardar muchas cosas en ella. Las paredes estaba hechos de metal y y acero, en lugar de concreto y madera. Solo por fuera estaba cubierta de éso. Para asi aparentar que todo el establecimiento estaba hecho de un solo material. Gregorios había decidido usar este lugar para ésto. No solo por lo espacioso que era sino porque también era cerrado. Osea, no había ninguna ventana o agujero por dónde alguna bala pudiera salir y darle a alguien por accidente. Lo que a su vez lo hacía ser un lugar insonoro. Ningún sonido que se haga aquí se escucharía y tampoco se podía escuchar nada afuera.
Esté era una de las razones por las cuales era perfecto para este tipo de entrenamiento en vez de hacerlo afuera o en el coliseo. Aparte de que las personas pudieran asustarse por los disparos o su curiosidad los dominará y querían ver que estaba pasando resultando en un posible accidente.
'Disparo'
'Disparo'
'Disparo'.
Ésos fueron los sonidos que salieron del arma de Jiro. El tenía una mirada seria y agarraba la pistola con una sola mano. "Muy bien, Tatsumi te toca". Le habló al castaño mientras aún miraba con seriedad la imagen que había disparado. "Y no lo olvides, respira profundo, calma tus latidos y agarra con fuerza el arma".
"Ok". Tatsumi respondió, mientras agarraba con fuerza el arma y la alzaba con las dos manos. Miró a una de imágenes y apuntó con su pistola. Cerró los ojos un momento, y pudo escuchar como su corazón latía con fuerza. Dió un profundo respiro para calmarse. Abrió los ojos y apretó con su dedo el gatillo del arma.
'Disparo'
'Disparo'
'Disparo'
Esos fueron los sonidos que salió de la pistola del jóven castaño. Tatsumi tenía los ojos cerrados. Abrió uno de sus ojos para ver si le había dado a su objetivo. Jiro comenzó a caminar en dirección de las imágenes colgadas. Había una distancia de 10 metros entre ellos y las imágenes colgadas.
Jiro descolgó la imagen que disparó y después descolgó el qué tatsumi disparó. Cuando vió en dónde las balas de tatsumi habían aterrizado sonrió de felicidad.
"¿Y bien, como lo hice?". Pregunto tatsumi con duda.
Jiro se giró para ver como no solo tatsumi, sino Gregorios y Joji esperaban ansioso la respuesta de él.
"Mejoraste bastante, mirá". Le entrego una de las imagenes a tatsumi. El castaño la agarró y al verlo una sonrisa se formó en su rostro.
"¡Lo hice!". Exclamó con alegría.
"A ver enséñanos, tatsumi ". Joji se acercó junto al general hacía el para ver. Tatsumi se los entregó con orgullo. "Miren, lo hice".
Joji lo sujeto y lo extendió para verlo mejor. Gregorios que estaba a su lado también lo miró con curiosidad. La imagen mostraba a un ladrón masculino con pocas ropas. Tenía una bufanda que le cubría el rostro, tenía unos pantalones color crema oscuro y zapatos marrón. Tenía una espada en sus manos apuntando hacia el frente. Era muy amenazante.
Pero éso no era lo que el general y el soldado miraban. Lo que estaban mirando eran las marcas de pintura negra que tenía en el cuerpo. En total había tres. Una era en el hombro derecho, otra era en el estómago y la última era en el pecho casi cerca de donde estaba el corazón.
"Wow, estoy impresionado". Dijo Joji con asombro. "¿Y usted, General?".
Gregorios no dijo nada. Observó la imagen unos momentos más, luego se acercó al niño con el arma que ya estaba la tenía apuntando hacia abajo. Tatsumi lo miró un tanto asustado. Gregorios sin decir nada todavía, levantó una de sus manos y la puso encima de su cabeza. Tatsumi cerró los ojos y espero lo que se avecinaba. Acto seguido Gregorios comenzó a acariciar su cabeza. Tatsumi sin comprender esto levantó la cabeza y miró como el General le sonreía con orgullo y felicidad.
"Estoy muy orgulloso de tí, tatsumi. Mejoras cada día".
Tatsumi no pudo evitar sonrojarse y sonreír de alegría. "Gracias, Señor Gregorios".
En sus ojos se formaban unas pequeñas lágrimas. Resistió el impulso se llorar. No quería hacer esto. No frente al general.
Joji y Jiro mirando la escena un tanto emotiva con unas sonrisas en sus rostros.
"Bueno, Tatsumi". La voz de Jiro le hablaba. "¿Quieres continuar?".
"¡Si!". Tatsumi se giró hacia el. Su voz llena de emoción.
"En ése caso…". Jiro se acercó hacia una caja y sacó un arma aún más grande. Era más pesada por la forma en que la sostenía con ambas manos. "Prepárate".
'Recarga'
El sonido que hizo el arma resonó en todo el cuarto. Por fortuna el cuarto era insonoro. De lo contrario, todos los ciudadanos que caminaban por al frente de la joyería de la capital hubieran escuchado los fuertes disparos que saldrian de la joyería.
Luego de unas dos horas. Tatsumi, el general y sus hombres salieron del cuarto. Todos ahora con expresiones más relajadas.
"Éso fué muy relajante". Dijo Joji.
"Si, qué lastima que Jin no pudo venir. A él le hubiera gustado hacer ésto ". Habló Jiro con tristeza.
"Tranquilos, chicos. Estoy seguro de qué si Jin hubiera querido venir nos hubiera seguido apenas terminará lo que le encargué". Gregorios informó.
"Disculpen, no es por ofender. Pero no creo que al señor Jin le hubiera gustado hacer ésto". Tatsumi agregó.
"¿Porque dices eso, tatsumi? ". Pregunto Joji. El sabía la respuesta pero igual quería escuchar la opinión del castaño.
"Bueno, creo que es por la forma en que actua y hace las cosas". Se rascó un lado de su mejilla. "El hubiera preferido entrenar".
Los tres se rieron no porque el castaño estuviera equivocado. De hecho estaba en lo correcto. Pero aún asi les parecía gracioso.
"Ok, Ok. ¿Que les parece si mejor vamos al siguiente lugar?". Sugirió Gregorios.
Tanto Joji y Tatsumi asintieron.
"Si vamos, general". Jiro se dispuso a ir con ellos. Pero algo lo sujeto de su brazo evitando que el pudiera avanzar. "¿Que esta…?". Jiro se volteó y se encontró con los ojos brillantes de zafiro.
"Señor Jiro, lamento interrumpir ésto. Pero le quería hacer recordar que nosotros necesitábamos hablar de algo muy…importante". Zafiro dijo aunque su voz era suave y gentil denotaba una seriedad y frialdad enmascarada.
Jiro pudo notar el tono que uso. Miró a rubí la cual solo asintió con la cabeza y los brazos cruzados. Sabía que ellas hablaban en serio. Y también sabía lo ellas harían si el no aceptaba a hablar con ellas. Era mejor no arriesgarse.
Jiro se giró hacia sus compañeros y su General. "Disculpe general, chicos. Pero tengo asuntos que atender en la tienda". Jiro dijo.
"¿En serio?". Pregunto Gregorios.
"Si, lamento General ". Jiro hizo una reverencia.
Gregorios miró a las jóvenes mujeres. Las cuales solo pudieron agachar la cabeza en respuesta. Gregorios lo entendido de inmediato y lo acepto.
"Esta bien Jiro, lo entiendo. Después de que hayas terminado aquí puedes tomarte todo el día que queda". Habló el general con tranquilidad.
"Si amigo. De todas formas, solo vamos a hacer lo mismo que hemos estado haciendo desde hace unas semanas. No te perderás de nada importante". Joji dijo despreocupadamente.
Tatsumi se acercó a Jiro y extendió su mano hacía él. "Gracias por las lecciones de hoy, Señor Jiro. Lo veré mañana, talvez".
Jiro respondió igualmente haciendo lo mismo. Extendió su mano y la estrecho con la de él. Mientras una sonrisa se formaba en su rostro. "No hay problema, Tatsumi. Desearía poder verte en tu última prueba. Creo que esta vez lo conseguirás".
"Si, ya lo verá". Tatsumi dijo con entusiasmo. Giró su cabeza en dirrección de las dos mujeres. "Cuídense ustedes también señorita Rubí y señorita Zafiro".
Las mencionadas respondieron con una sonrisa en su rostro.
"Cuídate, tatsumi".
"Si tienes tiempo ven a visitarnos".
Zafiro y Rubí dijeron. Cambiaron sus expresiones tan rápido que el castaño no lo notó o no se había dado cuenta.
"Bien, continuemos". Gregorios habló agarrando a tatsumi por los hombros para después salir de la tienda seguido por Joji.
Cuando ya todos abandonaron el establecimiento. Jiro se giró para ver a sus dos compañeras de ventas. "Entonces, ¿Dé qué querían habla…?
No pudo terminar la pregunta cuando vió que tanto rubí como zafiro estaban con rostros serios y enojados.
Jiro no entendía por qué ellas tenían estás expresiones. Pero la voz de zafiro le dió su respuesta.
"¿Tatsumi…ya lo…sabe?". Pregunto.
La expresión de duda que tenía Jiro en el rostro cambio a una de seriedad profunda. "Ésto se pondrá feo". Pensó mientras se preparaba para tener una gran 'charla' con sus amigas.
"¿Me preguntó de que habrá querido hablar Zafiro y Rubí con el señor Jiro?". Fue la pregunta que invadía en la cabeza del castaño mientras caminaba por las calles del imperio junto al general y Joji. Talvez era sobre la tienda o talvez era algo relacionado con lo que hacían atrás de está. El no lo sabía con exactitud. Y mientras pensaba en éso no se había percatado de que ya habían llegado al último lugar de su recorrido habitual.
"Ok, ya llegamos". Gregorios anuncio. El estaba parado junto a Joji frente aún establecimiento. Esté era una especie de tienda de florería o plantas.
Al igual que el anterior local. Esta tenía una puerta, a cada lado de la puerta había una gran ventana de vidrio para exhibir el contenido de los productos. Solo que en vez de mostrar joyería mostraban diferentes tipos de flores, plantas, frutas, etc.
Tenía una puerta de madera con una pequeña ventana de vidrio arriba de está. Ésto le permitía a las personas observar como estaba por dentro el local. En la ventana había un cártel pegado que decía cerrado aún lado y del otro decía abierto.
El lugar tenia dos pisos. Estaba hecho de ladrillo y cemento en el primer piso. En el segundo piso había un invernadero. Tenía las paredes hechas de vidrio y barras de metal. Dentro del invernadero se podía ver diferentes tipos de plantas.
"Muy bien entremos para comenzar de una ve…". Gregorios habló a sus dos últimos compañeros, pero se sorprendió cuando solo vió a Joji ahí parado. "Joji, ¿Y tatsumi?".
"¿Tatsumi?, esta aquí con noso…". Joji no terminó de decir cuando al girarse aun lado se dió cuenta que tatsumi no estaba ahí.
Joji empezó a buscar con la mirada en dónde estaba el castaño. Le tomó solo unos descubrir que el castaño todavía seguía caminando sin percatarse que ya habían llegado a su destino.
"¿Me preguntó, si será algo con respecto a mi entrenamiento?. Y mientras tatsumi seguía tratando de descubrir que era lo que las chicas de la joyería querían hablar con Jiro una mano se posó en su hombro derecho.
"Tatsumi, ya llegamos". El mencionado se volteó a su derecha para ver a Joji hablándole.
"Disculpe, que dijo".
"Que ya llegamos, chico".
El joven campesino apartó sus ojos del soldado para mirar al general parado frente a una tienda llena de varias plantas.
Le tomó solo unos segundos darse cuenta que se había perdido demasiado en sus pensamientos que no había notado cuando que ya habían llegado.
"Lo siento, me distraje". Dijo avergonzado.
"No te preocupes, ahora vamos". Jiro se dirigió de regreso hacía el general con tatsumi.
Los tres ingresaron a la tienda. Lo primero que vieron fueron las diferentes plantas en macetas que estaban en el suelo, en las paredes sostenidas por repisas y las que colgaban en el techo por cadenas. Había un mostrador hecho de madera color oscuro. Encima tenía una caja registradora. No había nadie atendiendo. De hecho no había nadie aparte de ellos. Atras del mostrador había una puerta que daba aún jardín en la parte de atrás. Los tres caminaron dirigieron hacía la puerta y la abrieron.
Un hermoso jardín fue lo primero que vieron. Tenía una forma circular con una cerca de madera protegiéndolo. Había varias flores y plantas por alrededor del círculo. En el centro de éste había un círculo de tamaño mediano cubierto de césped. Tenía agua rodeando, lo que también permita que esta llegará a las diferentes plantas y flores que estaban sembradas en el círculo exterior.
Tatsumi y Joji se acercaron al círculo que estaba en el centro. Gregorios se acercó a la cerca que rodeaba al jardín y descanso un poco en ella.
"Muy bien Tatsumi ¿Estás listo?".
Tatsumi se quitó su sueter amarillo y moviendo un poco sus hombros. "¡Si!". Exclamó mientras adoptó una pose de pelea.
"Bien entonces…". Joji comenzó a quitarse la parte superior de su uniforme imperial. Revelando hacia su cuerpo algo musculoso aunque delgado. " Ven y enfrentame". Joji también adoptó su pose de pelea propio. Solo tenía sus pantalones y botas puestas.
Tatsumi corrió hacía el mientras gritaba. Dirigió un puño hacia el rostro de Joji. El cuál solo lo bloqueó con su palma. Joji cerró su palma y atrapó la mano de tatsumi. Joji preparó un puño y lo lanzó hacia el estómago de tatsumi. Pero antes de que pudiera impactar. Tatsumi lo esquivó moviendo su cuerpo un poco. Una série de golpes empezaron hacer intercambiados entre ambos peleadores. Cada golpe era lanzado y esquivado por ellos en un momento dado tatsumi atrapó uno de los golpes que iba dirigido hacía su rostro. Joji al ver que su mano fue atrapada uso su otra mano para golpear al castaño. Pero esté reacción a tiempo y también la atrapó. Ésto sorprendió a Joji por un momento antes de que una sonrisa se formará en su cara. Miró al niño castaño y el le devolvió la sonrisa. Ambos tenía sus manos entrelazadas evitando así que pudieran soltarse. Pero al mismo tiempo ponían bastante presión en sus dedos. Mientras se miraban fijamente Joji habló
"Mejoras cada día". Dijo Joji con alegría.
"Y todavía no has visto nada". Gritó tatsumi. Acto seguido levantar su rodilla hasta el menton de la cabeza de Joji. El sonido de la mandíbula del soldado cerrándose se escuchó por todo el jardín. Joji salió disparado hacia atrás callendo al suelo de espaldas. Tatsumi quien había levantado su pierna hacía arriba para darle una patada a Joji. Dió un sorprendente giró hacia atrás. aterrizó en el mismo lugares dónde habia estado antes de correr hacía Joji.
Joji comenzó a levantarse. Mientras se frotaba su mentón pudo sentir dos cosas. Lo primero fue algo frío recorrer su cabeza hasta su cuello al pasar su mano por su nuca. Pudo que era algo líquido y mojado. Cuando dirigió su mano hacía frente de su rostro vio que era agua. Casi se había salido del círculo. Y si lo hubiera hecho…tatsumi había ganado. Se había confiado. Aunque en su defensa no había esperado un golpe así. Y menos se era una patada tan poderosa. Debía reconocer que el general no mintió cuando dijo que el chico era muy fuerte. Esa patada le dió toda la razón. Cuando quiso hablar para felicitar a tatsumi. El pudo sentir algo caliente en su boca. Movió su lengua alrededor de está y sintió cómo era algo líquido pero también caliente. No sabía que era. No creía que era agua debido a que tenía la boca cerrada al momento de caer. Para sacarse las dudas decidió sacarlo de su boca. Escupiendo aún lado manchado un poco el césped verde con su saliva y algo más. Joji se limpio con una de sus mano los residuos que quedaban en su boca.
Sus ojos se abrieron de sorpresa cuando lo que vió en su mano era algo rojo oscuro. Para asegurarse de que lo que estaba viendo era verdad. Miró el césped más precisamente el lugar donde había escupído. Había una mancha pequeña de color rojo en él. Era su sangre. No podía creerlo. No recordaba la última vez qué había sangrado. O al menos, no en un lugar que no fuera el campo de batalla. O peleando con sus compañeros. O cazando bestias peligrosas. Pero nunca recordó o pensó que había sangrado en un entrenamiento. Ésto de verdad lo dejo atónito.
"Señor Joji, se encuentra bien". Dijo el castaño.
Las palabras de tatsumi trajeron devuelta a Joji a la realidad. Miró al castaño el cuál tenía una expresión de preocupación en su rostro. Joji lo miró unos segundos más antes de reir y levantarse. Se limpio por completo la sangre saliendo de su boca y puso ambas manos en su cadera. "Estoy bien, tatsumi. No estoy molesto, de hecho es al contrario".
Volvió a adoptar su pose de pelea. Extendió sus brazos y cerros sus puños. Llevó sus manos hacía arriba, a la altura de sus hombros. Casi como una pose de boxeo. "Esa patada que me diste me demuestra lo fuerte que te volviste. Por lo tanto, tendré que ser mas rudo contigo".
Tatsumi se puso serio. El pensó que que talvez puso demasiado fuerza en esa patada. Sin embargo, sus preocupaciones sobre éso fueron borradas luego de las palabras de Joji. Pero ahora tenía una nueva. Y era cuando el dijo que sería mas rudo con él. Eso lo hizo estremecerse. Aunque no sabía si era de miedo o de emoción. Tendría que averiguarlo. Cambiando su pose de pelea a una diferente. Se preparó para volver a combatir.
Joji corrió a tatsumi con los puños en dirección hacía él. Tatsumi lo vió y esquivó rápidamente, retrocediendo cada uno de ellos. Joji no paraba de lanzar diferentes golpes hacia tatsumi y empujándolo hacia atrás cada vez más. Tatsumi cada vez más comenzaba a retroceder mas hacia atrás tratando de evitar que alguno de los puños de Joji le golpeará. Cuando el evitó que el creía que era el golpe número 25. Su pie piso algo húmedo.
Inmediatamente, se dió cuenta de que era el borde césped que estaba húmedo por el agua que rodeaba el círculo donde estaban. "No está vez". Dijo en su mente. Tatsumi se apartó de él dando un gran saltó volviendo a ponerse en el centro. Joji lo miró sorprendido, pero orgulloso.
"Notaste que te iba a sacar". Dijo.
"No volveré a caer en éso". Tatsumi habló mientras movía sus brazos. "Esta vez haré que usted sea el qué salga". Exclamó mientras alistaba sus puños
Joji sonrió con emoción. "Entonces ven y enfrentame".
Pasó el tiempo y los segundos se convirtieron en minutos, después en horas. El día paso hacer tardé las tiendas prendieron sus luces para las personas que aún transitaban por las calles del imperio. El general Gregorios también vió ésto por una de las ventanas de la florería. El a diferencia de los otros establecimientos no encendió las de éste local. No lo hizo por dos razones. La primera, esté lugar solo abren los sábados y domingos. Hoy era viernes. Y la segunda razón, la persona encargada y dueña de éste lugar estaba ocupado, aunque pronto estaría libre. Gregorios estaba dentro de la tienda estaba viendo las diferentes flores que estaba en exhibición, se había tomado un descanso de ver la pelea entre tatsumi y Joji.
Mientras observaba un hermoso ramo de flores rojas dentro de una maceta de porcelana blanca con bordes dorados. Pensaba sobre el progreso del joven aldeano. "Tatsumi mejora día a día. Si continuamos así por un tiempo más, estará listo para la otra parte del entrenamiento". Sonrió. Agarró una de las flores y lo olfateo. Absorbiendo los dulces olores que esta emanaba. "Lo admito, Joji si que sabe como sembrar y cosechar para obtener buenas plantas". Regreso la flor de nuevo a su lugar. Se giró y miro todo el lugar. "Las personas de hoy casi no les interesa comprar flores. A excepción de las nobles parejas o las que se quieren casar". Gregorios no pudo evitar reír ante eso último que pensó.
Pero Gregorios no se estaba riendo por las parejas que compraban flores para sus enamoradas. Sino que las que lo hacían. Buscaban algo más que el amor. Buscaban algo más importante que eso. Buscaban algo que los beneficiará. El mismo podría decir y estar seguro que casi o nadie en el imperio haría algo por alguien sin esperar algo a cambio. Ya que el era uno de ellos. Pero el era diferente o al menos eso creía él.
Movió su cabeza de lado a lado. "Mejor no pienso en éso. Debería pensar en lo que haré de ahora adelante. El progreso de tatsumi va bastante bien. Se esfuerza cada vez más. Pienso que con unas semanas más o talvez un par de meses más estaría listo para que yo lo entrené. Me emociona saber cuáles seran los resultados de los entrenamientos de mis tres soldados mas leales. Y si son lo que esperó. Entonces los resultados que tendrá cuando entrené conmigo seran aún mejores". Gregorios sonrío con una alegría absoluta. Estaba tan feliz por esos pensamientos que no se percató que la puerta que daba al jardín se abrió. Al la puerta abrirse se reveló a Joji y tatsumi ambos con algunas moretones. Aunque Joji era el que tenía más moretones, mientras que tatsumi parecía tener solo unos pocos. Tatsumi y Joji estaban terminando de hablar sobre algo.
"Y recuerda tatsumi úsalo cuando ya no quedé otra opción, Entendiste?". pregunto Joji al niño.
"Si, gracias por enseñarme eso. Ya me muero por usarlo". Tatsumi exclamó con ansías.
Joji sonrió con orgullo. Dejo de mirar al chico y vio como su general estaba al parecer mirando al vacío. Lo cual lo confundió.
"¿General, se encuentra bien?".
Gregorios salió de sus pensamientos al escuchar que alguien lo llamaba. Se volteó para ver a Joji con tatsumi mirando con rostros confundidos. "Oh, tatsumi, Joji ya terminaron. Que bien". Se acercó a ellos. "¿Y bien como les fué?".
Tatsumi y Joji se miraron y compartieron una risa entre ellos. Joji tosió en su mano y habló. "Puedo decirle general, que el casi esta listo".
Gregorios miró a tatsumi y esté tenía una expresión de alegría. Gregorios también sonrío. "Éso me alegra".
"Bueno tatsumi, tenemos que irnos". Habló Gregorios.
"Que, ya. No podemos quedarnos un poco más". Dijo tatsumi, su voz era algo de caída.
Gregorios rió un poco por el puchero que hacía el niño campesino. "Bueno creo qué podemos quedarnos un poco más". Metió su mano en uno de los bolsillos de su abrigo y saco su reloj. "Digo no es que fuera tan tar…". Los ojos de Gregorios se abrieron de horror al darse cuenta de la hora que era. Eran casi las 8. Su sonrisa que expresaba confianza y calma, ahora mostraba miedo y terror.
Tatsumi y Joji lo miraron con rostros sorprendidos y preocupados . Rara vez vieron miedo en su general. La mayoría del tiempo era alguien calmado y relajado. Asi que el ver lo preocupado y aún peor…asustado. Era algo del que preocuparse.
"¿General, pasa algo?". Joji fue el quien rompió el silencio.
"Tatsumi, lamentablemente tendremos que irnos ya". Gregorios habló con una voz algo temblorosa.
Tatsumi no comprendía lo que trataba de decir el general. "No entiendo general". Dijo tatsumi.
Gregorios lo miró, pero no dijo nada. En cambio le enseño su reloj para el mismo vea la hora. Tatsumi se acercó y miró el reloj sin comprender nada. Pero de inmediato sus ojos se agrandaron al igual que los hizo el general hace unos momentos.
"¿Ahora lo entiendes?". Pregunto.
Tatsumi ahora compartía la misma expresión que el general tenía. "Van hacer las 8". Dijo con miedo.
"Si". Gregorios habló pero su voz ya no era tan temblorosa. "¿Y sabés lo que significa, no?".
El asintió. "Jun, va estar muy molesto". El joven castaño respondió con preocupación.
"Debemos irnos ahora. Talvez podamos llegar a tiempo".
"Si, vamos". Tatsumi estaba apunto de salir con el general, cuando Joji lo agarró por el brazo. Se volteó hacia él. "¿Que pasá?"
"No olvides tu suéter, chico". Le entrego su suéter al niño.
"Gracias, casi lo olvidaba". Tatsumi la agarró y se la puso. "Nos vemos, Señor Joji".
"Hasta la próxima, Tatsumi". Joji se despidió del castaño.
"Cuídate y descansa Joji".
"Lo haré, general. Hasta mañana". Joji se despidió de su general.
Hacia tatsumi y el general se fueron casi corriendo en dirección de su hogar. Joji los miraba alejarse. Sus ojos se pusieron primero en su general y luego en tatsumi. "Es un buen niño. Fuerte, valiente, decidido, amable". Pensó mientras se frotaba sus brazos. "Pero más que nada muy fuerte". Rió al sentir el dolor en sus brazos. Pero su risa se apagó de repente. "Solo espero que el siga siendo así, luego de que el general le diga la verdad sobre éste sitio. El imperio". Agarró su camisa y se dirigió hacia una de la puerta que tenía la tienda. "Mejor me voy a descansar para reponer energías. Tatsumi me dejó agotado".
Tatsumi y Gregorios estaban corriendo por las calles del imperio. Las personas que normalmente transitaban en ella ya se habían metido en sus casas. Debido al toque de queda que había en la capital.
"¡Vamos tatsumi, necesitamos correr si queremos llegar!". Gregorios Grito.
"Eso intento". Dijo algo agotado.
Gregorios levantó su vista y miro el cielo, el cuál pasaba de tener un color celeste a uno casi oscuro. Ya casi era hora de irse. Pasaron demasiado tiempo en la prueba de puntería. Tomo nota mental de que no debía permitir que eso sucediera de nuevo. Volvió a sacar su reloj. Eran las 7:50 pm. No llegarían a menos que corrieran con todas sus fuerzas. "Tatsumi vamos ahí que darnos prisa o no llegare…".
Gregorios se volteó para hablar a su acompañante, pero vió como el joven castaño estaba a unos metros alejado de él. El estaba con las manos en las rodillas y tratando de respirar. Gregorios hizo una mueca de vergüenza. Olvidó que el joven estaba cansado tanto físico como mentalmente. No estaba en condición de hacer algo más que lo agotará. Camino hacia el chico y lo agarro del hombro. "¿Estas bien, tatsumi?". Pregunto con preocupación.
"Si…solo…necesito un momento para…reponerme" Dijo entré jadeos.
Gregorios lo miró con una sonrisa, antes de alzarlo entre sus brazos. Tatsumi estaba demasiado cansado como para preguntar que estaba haciendo el general. Gregorios comenzó a mirar a su alrededor. Vio que ya había pocas personas, pero decidió hacer éso en un lugar aún más solitario. Caminó hacia un callejón oscuro con tatsumi en sus brazos. Espero unos segundos antes de arrodillarse un poco y salir disparado hacia el cielo. El sonido de una pequeña explosión sono al momento que el general pelirrojo salió disparado hacia arriba. Pero lo más extraño de ése sonido, era que el pavimento donde estaba parado el general no se había roto.
Tatsumi sentio un fuerte brisa golpeando su cara. Abrió los ojos un momento solo ver la noche. Era lindo. Las nubes, las estrellas, la luna llena, las aves volando con ellos. Tatsumi volvió a cerrar los ojos. Solo para que unos segundos después abrirlos por completo al darse cuenta que el estaba volando.
"No te duermas tatsumi ya casi llegamos". Habló Gregorios. Tatsumi lo miró sorprendido. "¡Estamos volando!". Exclamó. Gregorios tenía una sonrisa en su rostro.
Después de volar unos minutos más Gregorios pudo visualizar su mansión y comenzó a bajar poco a poco. Aterrizó suavemente en la entrada de su hogar.
"Llegamos a casa". Gregorios bajó a tatsumi al suelo. "¿Estás bien, tatsumi?". Pregunto al ver como el joven estaba muy callado luego de decir eso en el cielo.
"Eso fué increíble". Dijo asombro. "¿Podemos hacerlo de nuevo?". Miró al general.
Gregorios se rió ante la pregunta del joven. "Talvez otro día…. Ahora debemos entrar ". El asintió. Tatsumi y Gregorios caminaron hacia la puerta subiendo por las pequeños escalones de la entrada. Al abrir la puerta encontraron a Jun esperándolos tenía su uniforme de mayordomo y una expresión sería en su rostro. Una de sus manos estaba detrás de su espalda y la otra tenía un reloj de bolsillo de color plateado. Jun observó su reloj un momento antes de mirar de nuevo a los dos.
"Caballeros son las 8:01. Es muy tarde". Dijo su voz de notada seriedad, pero también suavidad. "¿Me pueden decir porque tardaron tanto?".
Tatsumi iba a hablar pero Gregorios le puso una mano en su hombro. "Vamos Jun, tu sabes el porqué tardamos tanto. Estábamos entrenando". Gregorios habló con calma.
"Eso no me responde mi pregunta, Señor Gregorios". Jun guardó se reloj de nuevo en su bolsillo derecha de su pantalón. "Yo se perfectamente el tiempo que ustedes tardan en terminar el entrenamiento. Que hayan llegado más tarde de lo previsto, significa que ocurrió algo". Jun bajo su mirada hacia el joven castaño. "¿Que paso, jóven tatsumi?¿Ocurrió algo malo?".
Gregorios se rió ante la pregunta del joven. "Talvez otro día…. Ahora debemos entrar ". El asintió. Tatsumi y Gregorios caminaron hacia la puerta subiendo por las pequeños escalones de la entrada. Al abrir la puerta encontraron a Jun esperándolos tenía su uniforme de mayordomo y una expresión sería en su rostro. Una de sus manos estaba detrás de su espalda y la otra tenía un reloj de bolsillo de color plateado. Jun observó su reloj un momento antes de mirar de nuevo a los dos.
"Caballeros son las 8:01. Es muy tarde". Dijo su voz de notada seriedad, pero también suavidad. "¿Me pueden decir porque tardaron tanto?".
Tatsumi iba a hablar pero Gregorios le puso una mano en su hombro. "Vamos Jun, tu sabes el porqué tardamos tanto. Estábamos entrenando". Gregorios habló con calma.
"Eso no me responde mi pregunta, Señor Gregorios". Jun guardó se reloj de nuevo en su bolsillo derecha de su pantalón. "Yo se perfectamente el tiempo que ustedes tardan en terminar el entrenamiento. Que hayan llegado más tarde de lo previsto, significa que ocurrió algo". Jun bajo su mirada hacia el joven castaño. "¿Que paso, jóven tatsumi?¿Ocurrió algo malo?".
Tatsumi iba responder pero Gregorios habló de nuevo.
"No nada malo, de hecho es todo lo contrario. Tatsumi va mejorando mucho por eso es que tardamos mucho ".
Jun llevó una de sus manos a su rostro parecía estar molestó. "Aunque ésas son buenas noticias, no deben tardarse más de lo habitual. Saben a que hora es el toqué de queda". Quitó su mano y miro al general. "Sobretodo usted general. Ya usted es el que hizo esa ley".
"Vamos Jun…" Gregorios movió la mona con desdén. "No te preocupes por eso. Además, no es para tanto".
"¿No es para tanto?". Pregunto. ¡Es peligroso salir a fuera después del toque de queda!. Aún más si estan por los barrios peligrosos".
"Peligro". Gregorios se burló. "Jun olvidas que soy un general no hay nadie quien pueda desafiarme".
"Eso lo sé señor Gregorios, yo me refiero al joven Tatsumi ". Dijo Jun. "Me preocupo por su seguridad ".
"El esta conmigo todo el tiempo, No hay posibilidad de que el salga herido ".
Mientras Gregorios y Jun discutían. Tatsumi los miraba sin decir nada escuchando atentamente todo lo que decían. Jun hablando de que no debían ser descuidados y Gregorios diciéndoles que no era para tanto. Algunos podrían decir que sería raro que un sirvienta le estuviera hablando así a la persona para la que trabaja. Sobretodo un general. Pero para tatsumi ésto ya era normal. O al menos ya lo considerable normal. La primera vez que el vio una pelea entre Jun y el general Gregorios fue cuando ellos habían regresado del primer día de entrenamiento, llegó con algunos golpes y moretones nada. Ninguna de ellas era letal pero aún así tardarían en curarse, sin contar también las que tenía dentro de el. Cuando Jun lo vio así se enojó bastante con el general.
Rápidamente le reclamó por ser muy duro con él. Tatsumi nunca esperó que Jun reaccionar así. Y También nunca esperó que el general se disculpará con Jun. Eso si lo asombro. En vez de que se tratarán más como amo y sirviente. Parecían tratarse más como iguales o amigos. Aunque eso no lo molestaba. Tatsumi mismo trataba a todos por igual. Ésto llevó a pensar al niño de cabello castaño si Jun era muy fuerte o si el también formaría parte de la siguiente parte del entrenamiento. Ya que Gregorios le dijo que si pasaba las tres primeras pruebas. Entonces pasarían a las siguientes.
Tatsumi espero un tiempo más antes de hablar. Cuando Jun estaba apunto de decir que ahí que seguir las reglas. Ahí tatsumi habló.
"No pueden simplemente tomarse a la ligera las órdenes que nos da el imperio". Jun iba a continuar cuando tatsumi lo interrumpió.
"Jun, lo siento". Tatsumi dió un paso hacia adelante. Jun miro al niño, no le gustó que el castaño lo interrumpiera pero decidió dejarlo hablar.
"Jun sé qué te preocupas por nosotros. Lo entiendo, es culpa mía porque tardamos tanto no volverá a suceder". Tatsumi agachó la cabeza en señal de disculpa.
Jun lo miró un momento antes de suspirar. "Esta bien joven Tatsumi, no estoy molesto solo me preocupó por los dos".
"No veo la necesidad que te preocupes". Susurró Gregorios.
Jun volteó para ver su general y amo. Regreso su mirada al joven. Su mirada bajo a sus ropa sucias. Una mueca de disgusto apareció en su rostro. "La cena ya esta lista, Joven Tatsumi por favor vaya a limpiarse y cambiarse. Yo mientras preparé la comida".
"Ok". Respondió. Tatsumi y Gregorios subieron por las escaleras y fueron a sus cuarto respectivos.
Tatsumi abrió la puerta de su cuarto y entro. Tan pronto como la puerta se cerró. Él se sentó en el suelo. "Rayos, hoy día si que fue agotador. Estoy muerto".
"Pero valió la pena". Tatsumi sonrió de felicidad. "Finalmente pude derrotar al señor Joji. Aunque no fue fácil". Paso sus manos por sus brazos y pecho. No tenía muchas heridas pero aun asi le dolían.
"Mejor me cambio y me alistó para comer o sino Jun se va a enojar". Levantándose del suelo se dirigió a su bañó quitándose la ropa la puso en el cesto que al lado de su bañó. entró en la ducha y abrió la regadera. Agua caliente bajando por todo su cuerpo hacia relajar todo su cuerpo. "Que bien se siente". Dijo aliviado.
Después de una ducha agarró dos toallas una se la puso en la cintura y la otra la pasaba por su cabello. Saliendo del baño caminó en dirrección de su armario abrió las puertas y vio diferentes tipos de ropa en el, polos, camisas, chaquetas, abrigos, pantalones, shorts, etc. Juntos con diferentes tipos de zapatos y zapatillas. Tatsumi observó todo el contenido de ropa que tenía. Todos y cada uno de ellos era ropa que el general le había comprado. Aunque tatsumi le había dicho que se sentía bien con la ropa que tenía y había traído. El general insistió en comprarle diversas prendas para que el vistiera. Tatsumi acepto solo por cortesía.Todavía tenía la ropa de su aldea la cual estaban guardadas en una de los cajones de su armario. Pasando uno por uno los ganchos que sostenía cada camiseta.
Tatsumi escogió el conjunto que se iba a poner. "Esté será". Cogió uno de los ganchos y lo saco del armario. Se cambió y se miro en espejo que tenía su armario. El tamaño de este era de cuerpo completo permitiéndole a la persona poder ver como se veía.
Tatsumi se miró en el espejo. Tenía una camisa blanca de mangas cortas con botones plomos, un pantalón de color crema y unos zapatillas de color blanco. "Me veo bien". Dijo mientras se acomodaba el cuello de la camisa. "Bien mejor voy a comer". Cerrando las puertas de su armario y tirando la toallas al cesto. Tatsumi salió de su habitación y se dirigió al comedor. Caminando por los pasillos y bajando por las escaleras, el sonido de sus pasos eran lo único que el escuchaba. "Este lugar es muy grande". Pensó. "Me sorprende que solo yo, Jun y El general vivamos aquí". Caminando por la sala hacia el comercio se sentó junto al general quién ya estaba ahí esperándolo. El todavía estaba vestido con la ropa que uso para acompañarlo.
Gregorios estaba sentado en la mesa del comedor. Esté era una bastante grande. Tenía dos puertas una que daba hacia la cocina y la otra hacia el pasillo. La mesa rectangular hecha de madera, tenia un mantel blanco, con un florero de centro de mesa. Tenía varias velas alrededor de éste.
"Tatsumi por fin llegaste". Miró lo que el tenía puesto y una sonrisa se formó en su rostro. "Veo que ya estas usando lo que te compre".
"Si la verdad es muy cómoda". Respondió él.
"Me alegra que te guste. Ven, siéntate ". Gregorios apunto la silla a su lado. Tatsumi obedeció y se sentó a su lado. Mientras tatsumi se acomodaba en su asiento, Gregorios lo miraba de pies a cabeza. El pensó que lo vería de nuevo con esa ropa de invierno de nuevo, pero el verlo con la ropa que le compró le encantó.
Gregorios le había comprado toda esa ropa por dos razones. La primera era que la ropa que tatsumi había traído era toda para usarla en el invierno, sería raro que el vistiera eso en un lugar tan cálido, sobretodo en la capital. Y la otra razón era que ésto haría que el plan que tenía para tatsumi sea más fácil.
Con ambas personas sentadas tatsumi vió que había diferentes tipos de cuchillos, cucharas y también diferentes tipos de tamaños de vasos frente a él. Gregorios también tenía ésto frente a él. "Oh, ya veo. Así qué vamos a hacer ésto". Dijo él
"Si se que estas cansado, pero no creo que ésto te resulte difícil, verdad?".
"Claro que no, ya vera que yo pasaré esta prueba también". Dijo con confianza.
"Me alegra escuchar eso".
"Muy bien, ¿Estas listo tatsumi?". Gregorios preguntó su expresión era sería y firmé.
"Si". Tatsumi respondió con el mismo tono serio.
"Ok". Gregorios tomó uno de los cuchillos y lo acercó hacia tatsumi. "Dime tatsumi,¿Para que sirve este cuchillo?".
Tatsumi miro el cuchillo fijamente. Pensó para que serviría ése cuchillo. El sabía la respuesta. Jun le había estado enseñado éso durante varios días. Y aún se supone que ésto ya debería haber lo sabido de inmediato. Para él le resultaba difícil recordarlo.
"Este cuchillo serví para…". Tatsumi trató de responder pero se le resultaba difícil.
"¡Vamos, Tatsumi tu puedes!". Gregorios lo alentó en su mente.
Tatsumi cerró sus ojos para recordar lo que Jun le había dicho. Le tomo unos momentos antes de volver a abrirlos. "Esté cuchillo serví…".
Gregorios lo miro impaciente.
"¡Esté cuchillo servi para untar!". Tatsumi dijo finalmente.
"¡Si, eso es!". Gregorios exclamó con orgullo. "El resto de los cubiertos es fácil inicias desde afuera y avanzas hacia dentro con cada plato". Dijo mientras mostraba el resto de los cubiertos que estaban a cada lado de el. Tatsumi también tenía varios cubiertos a cada lado de él.
"Entiendo". Tatsumi tomó el mismo cuchillo de su lado con su mano.
Gregorios notó la forma en la que lo agarraba. "Cuidado tatsumi, no lo cojas así o te van a decir sccp".
"¿Sccp?". Tatsumi pregunto con duda.
"Sostiene el cuchillo como pluma". Explicó Gregorios. "Es un hábito mal atribuido a la etiqueta de mesa en clase alta. Aunque en realidad es lo opuesto ".
"Oh, Está bien". Tatsumi volvió a poner el cuchillo hacía su sitio.
"Muy bien que más, Ha así". Gregorios señaló varios vasos y copas de vidrios que había en la mesa. "Vino blanco, para el postre, vino tinto, agua y jugo. O cualquier bebida de tu preferencia. Lo entendiste "
"Si".
La puerta de la cocina se abrió revelando a Jun que traía en una bandeja una olla con un cucharón. "Caballeros, la cena esta lista".
Jun la puso entre Gregorios y tatsumi. Observó lo que estaban haciendo y sonrió. "¿Como les va con esta 'prueba'?". Jun preguntó.
"Nos va bien, tatsumi por fin pudo memorizar para que sirve cada cubierto y también en cual vaso debe beber cada bebida ".
"¿Eso es verdad, joven Tatsumi". Pregunto mirando al joven.
"Si aunque me costó al principio. Con su ayuda señor Jun pudo hacerlo".
"Me alegra oír eso". Jun procedió a servir la cena. La cual consistía en una sopa de verduras con carne. "Cuidá esta caliente".
"Gracias Jun. Oh si, tatsumi".
"¿Si?".
"Recuerdas no siempre debés esperar a que todos estén presentes para comenzar a comer. Solo si el platillo se sirve frío o si el emperador esta presente. Caso contra disfruta".
"Entiendo, pero señor Gregorios, señor Jun les pudo preguntar algo antes de comer ".
Los dos lo miraron extrañados. "Claro, pregunta lo que quieras". Fue Gregorios quien habló.
"¿Esto es realmente necesario?". Pregunto con incomodidad en su voz.
Tanto Gregorios como Jun dieron un suspiro de cansancio. Algo que hizo que tatsumi agachara la cabeza en silencio. El sabía que ellos harían eso. Pero necesitaba preguntar si ésto era también parte del entrenamiento. Y por sus reacciones tenía razón.
En efecto, ésto era parte del entrenamiento que el general Gregorios había estado hablando. Tatsumi no solo debía entrenar para hacerse mas fuerte, también debía aprender como ser un general. Y eso significa aprender como comer, como sentarse, como escribir y como hablar. Algo que para tatsumi en un principio le resultaba emocionante y genial. Pero rápidamente le resultó muy agotador e incómodo. No solo por las constantes horas de estudio que el tenía que estudiar y aprender del imperio. También estaba el hecho que el no podía salir de la mansión del general. Desde que llegó a la capital había querido turistiar por todo el imperio y ver como era. Pero el general no se lo permitía. Cuando le pregunto porque el respondió que no era seguro todavía. Aunque no entiendo lo que quiso decir, tampoco lo contradijo.
"Tatsumi, ya hablamos de esto". Jun habló. "Esto es una parte escencial del entrenamiento para ser un general"
"Asi es". Gregorios agregó. "Entiendo que esto no sea tan emocionante como te lo habías imaginado, pero te prometo que un día podría servirte en el futuro".
"¿En serio?".
"Si. Ahora". Gregorios agarro una cuchara. "Comencemos a comer".
"Esta bien". Tatsumi habló mucha más animado.
"¿Jun y tu no vamos a comer?". Pregunto Gregorios a su mayordomo quien solo estaba parado ahi viéndolos.
"No se preocupe yo como a las 9:00 en punto. Todavía falta para eso". Saco su reloj de su bolsillo. "Faltan 10 minutos. Ustedes coman tranquilos. Esperaré".
Gregorios lo miró he hizo una mueca en su rostro. "Jun ve a descansar yo me encargaré de recoger esto cuando hayamos terminado".
Jun iba hablar pero al ver la expresión que el general tenía decidió hacerle caso. "Como guste general, si necesitan algo no duden en llamarme". Y con eso Jun se fué.
Gregorios lo miro irse pensó un momento en la actitud de su amigo/sirviente. Parecía casi como si se estuviera lamento de algo. Dejó de mirarlo apenas el se fue. Luego centro toda su atención en su acompañante a su lado.
"¿Tatsumi estuve pensando que tal si mañana salimos a pasear por la capital?".
Tatsumi dejó de comer y miró a Gregorios sorprendido por lo que dijo. "¿Pero usted no estará ocupado mañana general?". El preguntó debido a que el general salía los sábados y domingos casi todo el día y venía muy tarde en la noche según él tenía cosas de las cuales encargarse. Cosas de generales dijo.
"Casi siempre lo estoy, pero he visto tu progreso y el como te esfuerzas con tu entrenamiento. Así que he decidido dejar de lado mis tareas para llevar a conocer el imperio. Se que tu has querido conocer toda la capital apenas llegamos, no?".
"Bueno, si". Respondió.
"Entonces, esta decidido mañana saldremos a conocer el imperio". Gregorios anuncio mientras volvía a comer su sopa. "Ahora terminemos, mañana a primera hora nos iremos".
"Si". Tatsumi dijo y reanudó su comida.
Varios minutos después tatsumi y Gregorios habían terminado su comida.
"Esta delicioso". Dijo tatsumi.
"Si Jun es muy bueno en la cocina". Respondió Gregorios satisfecho. "Ok, yo me encargaré de todo ésto". Señalo a los platos de la mesa. " Y tu ve a dormir".
"Lo haré". Tatsumi se levantó de su asiento y se fue a su cuarto. Gregorios espero unos segundos más después de que el se fue antes de hablar. "Mañana debo planificar bien por dónde deberé llevar a tatsumi. No quiero que el vea algo 'malo' y saqué conclusiones precipitadas sobre lo que ocurre aquí en la capital". Recogió los platos de la mesa y se dirigió a la cocina.
"Todavía no esta listo para saber la verdad sobre la capital". Dijo antes de entrar por una puerta
Tatsumi estaba en su cuarto, más precisamente en su bañó cepillando se los dientes. "Mañana por fin podré conocer la capital". Dijo con alegría. Estaba muy emocionado. Su entusiasmo se debía a que desde que llegó a la capital solo había podido conocer la mansión y los tres lugares donde él estaba entrenando. Él había que ir a conocer todo en la capital pero el general le dijo que todavía no podían hacer eso. Él no lo entendió en ese momento, pero decidió no cuestionar al general él había sido muy amable con él en estos días.
De hecho ahora que estaba solo, limpio y alimentado comenzó a pensar en la actitud que tenían los soldados del General hacía él. La mayoría en sí han sido relativamente amables con él sobre todo Jun. Lo trataban como uno de ellos y a él también le agradaban mucho todos.
Al único al que todavía no le parecía agradarle o al menos de ese punto de vista. Era al tal Jin no sabía cómo escribirlo, pero sentía que Jin no le gustaba estar con él. Tatsumi no comprendía porque no le caía bien a Jin desde el primer momento en que se conocieron lo había tratado con amabilidad. Incluso, tratando lo con mucho respeto. Sin embargo, Jin siempre mantuvo su distancia.
Tatsumi casi podría estar seguro de que sentía como si Jin quisiera que él se fuera. "Talvez no le agradó porque el general lo regañe por mi culpa". Pensó.
Escupiendo en el lavabo, se enjuagó su boca y se limpio con una pequeña toalla de mano.
"Quizá mañana si lo encontramos pueda hablar con él". Saliendo de su bañó cerró la puerta. Salto a su cama y apagó las luces de sus mesas a cada lado de su cama. Envolviéndose en las sabanas puso su cabeza en la suavidad de la almohada. "Mañana me espera un gran día. Conoceré la capital". Dijo entre bostezos. "Hasta mañana capital mañana te conoceré". Miro la estatuilla que descansa a su lado. "Hasta mañana a ustedes también, mi gente, mis amigos Sayo y Leyasu". Giró su cabeza hacia arriba y miró el techo, cerró los ojos. Lo último que dijo antes de dormir fue una última frase. "Hasta mañana a ti…mamá".
Notas se del autor:
Bueno chicos y chicas aquí les traigo un nuevo capítulo capítulo acerca de la historia disculpe la tardanza es que estaba un tanto ocupada. también he podido ver que han sucedido aumentando el número de seguidores que han leído mi historia y la siguen. Por lo tanto voy a aclarar solamente dos cosas:
1) La primera es que sí soy un gran fan de akame ga kill la verdad he pensado en esta historia desde hace bastante tiempo desde hace un año pero no he sabido de esta aplicación hasta hace poco así que recién a mediados del 2023 he decidido comenzar a escribir.
2) Me gustaría que sigan compartiendo y dejen sus opiniones acerca de mi historia. También he hecho una referencia en esta parte acerca de una película quien me pueda responder en los comentarios los saludaré en el siguiente capítulo que voy a subir. Un plazo máximo sería dentro de esta semana más o menos.
