¡Hola! No recuerdo exactamente cuándo subí el último capítulo, pero siento que me retrasé mucho y me preocupé. Lo peor de todo es que ya tenía escrito más de la mitad del siguiente cap. y se fundió la CPU donde estaba guardado. Menos mal había pasado el borrador de este unos días antes.
En fin, siento que este FIC esta probando mi paciencia :c
¡Ya que quejé mucho, mejor vamos a darle a lo que vinieron!
CAPITULO 20
La historia de NATSU DRAGNEEL.
No fue muy difícil convencer a mi amigo, le dije viaje gratis y ya lo tenía montado en mi auto en menos de tres horas. Gracias a Levy, quien era la acompañante de Lucy, supe dónde se hospedarían, y cómo la idea es compartir el mayor tiempo posible con ella, ese sería mi hogar por ahora. Visité todas las locaciones donde podría llevar a la rubia, esperando impaciente su llegada al país.
Fui al restaurante del hotel cuando ella me mandó la foto y quedé sin aliento apenas la vi. Estaba hermosa, con un labial rojo adornando sus carnosos labios. Obviamente quedó en shock, incluso tuve que sentarme alado de su amiga al ver que no me dejaba lugar, aunque eso se solucionó rápido con la llegada de Gajeel. El cual, por algún motivo, estaba actuando más extraño de lo normal con la pequeña de pelo azul. Incluso lo patee bajo la mesa cuando Levy habló y este no se inmuto siquiera.
Fuimos a recorrer el hotel al final de la cena y para mi enorme sorpresa, Gajeel puso una cara de sufrimiento, cuando la amiga de Lucy se retiró a su habitación, y la siguió a los pocos minutos, sin muchas explicaciones. Paseamos un largo rato con la rubia, solo tomados de la mano en silencio, una vez que estuvimos solos. Tenía tantas cosas por decir, pero no sabía con qué comenzar.
-Me encanta que estés aquí – Fue la primera en romper el hielo – Pensé que debería esperar más tiempo para verte.
-Cuando supe que vendrías, estaba demasiado feliz y quería pasar el mayor tiempo posible contigo – Rasqué mi nuca – Por eso me alojo aquí.
- ¿Tu casa queda lejos?
-A unos treinta minutos en coche – Me mordí los labios – Era mucho para mí – Ella sonrío, afianzo el agarre de nuestras manos y camino hasta una banca. Antes de sentarse, envolvió sus brazos alrededor de mi cuello, susurrando un te extrañe junto a mi oreja. Yo bajé mis manos a su cintura y respondí – No te haces una idea, de cuanta falta me hiciste.
Me alejé los suficiente para poder besarla, de manera lenta, recordando cuan dulce eran sus labios y cómo de rico es compartir estos momentos con ella. Con una mano en el pecho me detuvo, yo me disculpe, al ver que se avergonzó porque unos ancianos estaban paseando por el patio al igual que nosotros. Los señores ni siquiera habían notado nuestra presencia, pero si algo caracteriza a Lucy, es su pudor para algunas cosas.
- ¿Cómo va todo por allá? – Suspiró y se dejó caer en la banca.
-Anna tenía razón, ni bien salió la noticia sobre su divorcio, la prensa comenzó a fastidiar – Peinó su cabello para atrás.
- ¿Ella está bien? – Asintió y luego se quedó mirando el vacío.
-No pude contarle sobre nosotros – Parpadee, sinceramente no esperaba que lo hiciera aun. Tampoco le hable a mi familia sobre ella. Excepto a Lissana.
-Tenemos mucho tiempo para eso, no te preocupes – Me miró un largo rato en silencio – ¿Igual te preocuparas verdad?
-Es un poco más complicado que eso… - Negó con la cabeza – Ya pensaré después, por ahora quiero disfrutar mi tiempo aquí.
Lo haría, yo me aseguraría de que todo salga bien mientras permanezca en Irlanda. Conocerá lugares preciosos y disfrutará de aquello que hace a este país hermoso. Lucy no pensará en su casa casi nunca, mientras yo la acompañe – Lo prometo.
Ella sonrió y el ambiente se relajó. La invité al bar para beber unos tragos, pero me dijo que era demasiado tarde, mañana debía acompañar a Levy a buscar algunas cosas que se olvidó de empacar. Pero prometió que nos veríamos para la hora del almuerzo. Me ofrecí para acompañarlas, no estuvo muy de acuerdo con eso. Ya que no le gustó la actitud que tuvo mi amigo con ella, y no deseaba que se vieran demasiado. El maldito de Gajeel iba a arruinar mis planes si no se comportaba, porque en teoría, yo lo había traído con el fin de que esté con la pequeña, mientras yo disfruto mi tiempo con Lucy.
La acompañé hasta su cuarto y a pesar de que intenté que me invitara a pasar, no lo hizo – Otro día – Dijo con suavidad, por lo cual, otro día será.
Fui a buscar al idiota de Gajeel antes de que terminara el día, necesitaba que se comporte. Golpee su puerta unas cuantas veces, y salió solo cubierto por una toalla - ¡Tú! – Lo arrastré adentro.
- ¡Lo siento…! - Le apunté con el dedo – Sé que no fui de ayuda.
- ¡Tenías que hacerte su amigo, no ignorarla! – Suspiró - ¿Qué fue ese teatro? Se supone que eres hábil con las mujeres.
-La conozco… a Levy – Imposible, él jamás ha pisado EEUU – Es la fotógrafa que tanto me gusta. Su trabajo me parece increíble y… no sé. Me quedé pasmado al verla en vivo y directo.
De verdad parecía genuinamente afectado, este no es el Gajeel de siempre – Tienes que estar bromeando.
-Prometo que mañana lo haré mejor. Te dejaré el camino libre para que disfrutes a la coneja – El sobrenombre no le queda mal, aunque nunca entenderé de donde demonios saca sus ideas.
-Solo… no hagas tonterías – Hizo un ok con sus dedos y no muy confiado, lo dejé por la paz. Mañana sería otro día y todo estaría bien.
…
Me pasé la mañana jugando tenis con Gajeel mientras esperábamos a las chicas. Este ya estaba más centrado al menos y tenía la decencia de responderle a Levy, e incluso le hacía cumplidos sobre su ropa. Aunque creo que Lucy aún desconfía y lo puedo ver en la manera en cómo frunce el ceño, cuando estos hablan.
-No va a matarla – Se cruzó de brazos – Sólo serán unas horas, él la llevará a dónde Levy le pida.
-Se comporta raro – Me encogí de hombros y me despedí de ambos. Irían a ver una tienda de cámaras y algo más que no escuché.
-La gracia de Gajeel es esa. Nunca ha sido normal.
- ¿Me prometes que ella estará bien? – Asentí y la miré. Ella suspiró.
-Es un buen tipo, a tu amiga le agrada y eso que es a ella a quien ofendió – Resopló molesta.
-Su pecado es ser demasiado confiada con las personas – Todo lo contrario a la rubia.
Ellos ya se habían marchado, pero Lucy seguía renegando en la puerta. Deseoso de iniciar nuestro día, la tomé de la mano y guie hasta mi auto. Una vez en este, abroche su cinturón, el mío y puse el motor en marcha - ¿Qué tal se te dan las caminatas?
-Fatal.
- ¿Golf?
-Nunca lo he jugado, me parece algo aburrido – Miró el camino con admiración.
-Es porque no he sido tu maestro – Negó con la cabeza, pero la sonrisa no desapareció de sus labios, aunque se veía extraña.
-Está bien profesor, enséñame a jugar.
La expresión de alegría en su rostro, se mantuvo durante todo el camino, en la tienda de artículos deportivos para golf y al ponerse la ropa que le regale. Ahora si parecía toda una jugadora profesional. Era una simple pollera negra y una remera blanca. El gorro blanco y negro, tenis del mismo color que el torso.
- ¿Cómo me veo? – Daba vueltas frente al espejo.
Levante el pulgar en señal de aceptación y Lucy le dijo a la vendedora que nos lo llevábamos. Mi ropa era casi igual a la suya, solo que sin la falda. En su lugar tenía un pantalón negro no muy flojo - ¿Puedo manejar el carrito?
- ¿Sabes hacerlo? – Se encogió del hombro. Según sus palabras, no podía ser demasiado difícil.
Rentamos unos palos y fuimos directo al hoyo uno, no morimos de milagro porque no sabe lo inestable que son esos carritos. Le pedí que me muestre su habilidad y la palabra terrible, quedaba corta. Golpea muy fuerte y puede llegar a lastimar a alguien si abanica el palo de esa manera. Me coloqué detrás de ella, la pedí que se colocara como para pegar y con mis manos acomodé las suyas.
- ¿Ves muchas películas románticas? – Su comentario logró que la miré sorprendido – Esto es bastante cliché.
Reí al comprender sobre qué hablaba – No creo que las protagonistas, sean tan peligrosas cómo tu con un palo.
Frunció el ceño y volvió a su posición – Definitivamente no viste ninguna – Corrigió algunos errores anteriores, pero seguía pegando demasiado fuerte.
-No necesitas darle tan duro.
-Deja que me equivoque y aprenda. Por favor no remarques cada uno de mis defectos porque me pone de pésimo humor – Guardé silencio – ¡Lo siento yo…!
- ¿Dije algo malo?
-No, tú no hiciste nada. Intentaré otra vez – Una vez que coloca la bola en su lugar, la rodeo con mis brazos y le muestro la fuerza que debe aplicar para poder acercarse más al hoyo – Gracias.
-Algo te preocupa… - Asintió con la cabeza - ¿Pasó algo en EEUU?
-No, fue aquí… Creo, creo que ese sujeto me siguió hasta Irlanda – Me parece imposible, aunque con los enfermos mentales, nunca se sabe. Ella ya estaba rara esta mañana, ayer no. Entonces lo que ocurrió tuvo que ser en su salida con Levy.
- ¿Por qué piensas eso?
El golf quedó relegado ese día, escuché atentamente la historia de cómo vio a un hombre en el parque de su país una vez, hace poco menos de 15 días y ahora lo vio en el café donde estaban desayunando. Era grande, gordo, de cabello negro y labios gruesos, según Lucy habla extraño.
La historia de Lucy HEARTFILIA
A pesar de haber hablado muy poco con Natsu sobre nosotros, me sentí mal por no haberle contado nada a Anna. Levy insistió en que no era nada del otro mundo y que, si Natsu se enojaba por eso, es una bandera roja gigante – Su amigo es eso aquí.
- ¿Gajeel? – La sonrisa que hizo, no me pasó desapercibida – Es uno de los pocos que comenta todas las fotos en mi página de BookID*. De hecho, creo que es el único que no se salta ninguna.
- ¿Las de tus trabajos de fotografía? – Asintió - ¿No sería algo así como un acosador?
- ¡NO! Nunca ha dicho nada fuera de lugar o me ha mandado un mensaje o correo. Solo le da me gusta y comenta. Me ayuda con el algoritmo realmente.
-No confío en ese tipo – le resta importancia.
-Ni en tu sombra confías Lu – tiene razón y tengo mis motivos para ser así.
Levy no sabe nada del acosador, solo algunas personas selectivas, escucharon sobre él. La mayoría porque se vieron involucrados de cierta manera. No comprendo la diferencia entre lo que hace el amigo de Natsu y el loco que me persigue, pues no sé cual seria un nivel aceptable en ese ámbito.
Mientras ella elegía me dedique a mirar lo que había dentro de la tienda y casi caí de espaldas, al ver por la ventana gigante del lugar. El hombre al otro lado de la acera era idéntico a ese sujeto que me crucé hace una semana con Loke. De hecho, salí corriendo a confrontarlo, pero ya desapareció cuando llegue afuera. Cruzarse en casa puede ser una coincidencia, pero verlo en otro país es distinto.
Alguien tomó mi hombro y al voltear asustada, me encontré con el rostro preocupado de mi amiga - ¿Estás bien?
La tasa de café seguía en el mismo lugar, así que no me estoy imaginando cosas. Había alguien ahí – Si yo…Creí ver a alguien conocido.
-No era de tu agrado entonces.
- ¿Qué? – Su preocupación seguía presente.
-Tienes cara de haber visto un fantasma – Esa es la sensación que tengo también. Yo vine a relajarme y si me topo con ese lunático aquí, no creo lograrlo.
Me sentí una mala compañía para todos, ese día. Con Levy estuve distante, a Gajeel casi ni le hable y con Natsu me estaba comportando fatal también. Él me había comprado ropa y estaba poniendo todo su empeño en enseñarme a jugar golf. Mientras yo solo podía pensar en la cabeza de ese idiota en remplazo de la bola. Se le conté a mi acompañante para que supiera el motivo tras mi mal genio y gracias a Dios, creo que entendió. Me escuchó con paciencia y no dijo nada hasta que guardé silencio – ¿Hay alguna posibilidad de que no fuera él?
-Si lo hubieras visto, entenderías porque es difícil confundirlo – Asintió.
- ¿Recuerdas donde lo viste? – Reconocería la tienda si pasará enfrente de nuevo, pero no tengo idea de cómo llegamos ahí.
-No sé el nombre de lugar. Me parece que Levy compró algo, pero vimos tantas que no sé de cual era la bolsa que llevaba – Lo pensó un momento y luego de un largo silencio habló.
-Podemos ir a preguntar si vieron a alguien sospechoso – Negué con la cabeza, me parecía una idea fatal. Porque ni siquiera recordaba algo de ese lugar, salvo la ventana gigante y el café de enfrente – O puedo hablar con un… conocido que es investigador privado – Me quedé muda. Esa es una opción que ya habíamos utilizado con anterioridad, pero no trajo los resultados deseados. Aunque si lo pongo en contexto ahora, el idiota ese, era amigo de Jude…
- ¿Confías en él? – Asintió.
-De hecho… - Suspiró y luego me miró directamente a los ojos – Ya le había pedido que investigué sobre tu caso en particular.
- ¿Qué?
Tomó mi mano y la sujetó con firmeza – Lo único que lamento de esa decisión, es no habértelo consultado primero. Perdóname Lucy.
- ¿Por qué lo hiciste? – No desvía la mirada, sinceramente no se ve arrepentido para nada.
-La última vez que permití algo parecido, casi murió una persona importante para mí y no soportaba la idea de dejarlo a la suerte.
- ¿Quién? – Esta vez, si bajo la cabeza.
-Lissana.
Escuchar ese nombre no me gustó, pero seamos realistas, será imposible no hablar sobre ella en algún momento. La conoce de toda la vida y a mí, hace menos de un año. Tampoco quiero que sienta vergüenza por su pasado y si yo tomo una mala actitud hacia el tema, será peor para los dos.
- ¿Por qué no me contaste?
-Estabas muy preocupada y tenía miedo de que no vieras las cosas de manera objetiva.
- ¿Algún otro secreto? – bajo aún más la cabeza. Ha de pensar que estoy enojada y tengo que aclarar eso primero – Natsu – No me miró – Mírame por favor – Dudo un poco, pero lo hizo – Me molestó que me escondieras información, eso no lo voy a negar. Aunque no significa que esté molesta contigo.
- ¿No? – Parecía un bebé regañado.
-Eres la primera persona en preocuparte genuinamente por mí y… gracias – Abrió la boca, parecía desconcertado e incluso un poco molesto.
-Dime por favor que no soy el primero en ayudarte con este problema. Porque lo mínimo que podrían haber hecho es investigar un poco. ¡Tu familia tiene dinero de sobra para hacerlo y…! - Respiró profundo – Lo siento – Supongo que se tranquilizó un poco, ya que bajo el volumen de su voz.
-Papá también contrato un investigador, pero prácticamente me dijo lo mismo que la policía y eso no me sirvió de nada – Torció el labio.
-Nada que venga de ese señor puede resultar de confianza – No conozco toda su historia familiar de mi padre y, aun así, estoy de acuerdo con él. Yo tampoco confío en Jude.
- ¿Crees… qué podamos ir a hablar con la persona que contrataste? – Asintió - ¿Hoy?
-Déjame llamarle y preguntarle.
-Dale.
Estuvo hablando unos cinco minutos por teléfono y luego regreso con una sonrisa a mi lado – Vamos, nos reuniremos en una cafetería de Dublín.
…
El trayecto fue más largo de lo que esperaba, disfrute el paisaje, pero estaba más que ansiosa por ver lo que había logrado averiguar. Natsu trato de calmarme, aunque él estaba peor a mi parecer. No le pregunté por su estado, ya que ni con el mío podía. Llegamos al lugar y caminamos tomados de la mano, hasta sentarnos en una esquina del local. Dude un poco en hacerlo, ya que había una adolescente sentada ahí.
-Tardaste una vida – Tenía una voz muy dulce, era pequeña, de un largo cabello ondulado rubio y unos ojos verdes que no brillaban - ¡Oh! ¡Hola! Soy Mavis, un gusto – Me tendió la mano, yo respondí al saludo.
-Lucy Heartfilia ¿Usted sería?
-Soy la esposa de Zeref – Parpadee un par de veces, sorprendida por la noticia – y quien averiguó sobre tu… ¿Problema?
Volteé sorprendida hacia Natsu – Es mucho más vieja de lo que aparenta – Ella ni se inmutó – Lamento la tardanza, no estábamos cerca y el tráfico en la ciudad es terrible.
-Eso supuse, ya que la señora Porlyusicaestá muy molesta y viene todos los días a despotricar en tu contra – Natsu escondió su oreja en reflejo a la afirmación de la chica – Tengo una buena y una mala noticia.
-La buena primero – pidió él.
-Ya sé el nombre, donde vive, que hace e incluso dónde trabaja el sujeto que te acosa – Eso me alegró.
- ¿Lo malo? – Pregunté, pero me ignoró y comenzó a soltar la información.
-Se llama Kain Hikaru, 45 años, reside en Estados Unidos en el edificio Magnolia – ¡Ese es el nombre del complejo dónde vivimos! Bueno, ahora solo Natsu está metido en ese lugar. Podía ver lo furioso que ese dato le puso, ya que apretó con fuerza su pantalón – Se dedica a la instalación de alarmas de seguridad y trabaja en Black Vox.
- ¡Esa es una de las empresas de Anna! – No podía creerlo… Es la encargada de todo el sistema de seguridad en cada uno de los negocios Heartfilia.
-Esta es una foto del sujeto – Abrió una carpeta rosa y me tendió la imagen. Era él…
-Natsu es – Tenía miedo, genuino y profundo. Esa compañía tiene más de 16 años y si él está trabajando ahí hace tanto tiempo, quiere decir que yo…
Me sentía fatal, como su me hubieran comido una docena de escorpiones - ¿Lucy? – Sentí su mano sobre la mía - ¿Quieres agua? Estás pálida y…
Ya no escuché el resto. Habré perdido el conocimiento, pues cuando desperté, estaba en una habitación que no conocía y un niño pequeño, monitorea mis movimientos. Al verme despierta me pasó un vaso de agua y luego salió corriendo. A los pocos minutos entró Natsu, trotó hasta mi lado, abrazándome con fuerza por un largo rato.
- ¿Dónde estoy? – Miré sobre su hombro para inspeccionar el lugar. Me sentía sumamente desorientada.
-Esta es la casa de Mavis – Su mano en mi mejilla daba suaves caricias para relajarme – Te trajimos aquí porque te desmayaste.
Una avalancha de recuerdos me inundó, en ellos reviví cada uno de los momentos en los que ese hombre se puso en contacto conmigo. Él tenía acceso a cada uno de los lugares que frecuentaba, eso quiere decir que pudo ver TODA mi vida por más tiempo del que pensé. El solo pensamiento de eso me revolvió el estómago y acabe vomitando, por suerte fuera de la cama. Cuanto lo odiaba en este momento y como desearía que me dejara en paz.
*Es la página web de Levy.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Nos vemos en el siguiente capítulo.
