6.

Luego de su impactante declaración, se dieron media vuelta y partieron en caminos separados, a pesar de que iban al mismo lugar.

Al llegar, se recostaron en el futón, se dieron la vuelta tratando de conciliar el sueño. Inosuke, lo hizo ni bien toco la cabeza contra la almohada, sin problemas para dormir. Internamente estaba seguro de que iba ganarle a Tontaro. Iba a enamorar a la chica y sería suya.

Al contrario de Tanjiro, que si los tuvo, ya que se recriminaba por lo que estaba haciendo, así que tardo mas. En fin había dicho todo el día que Kanao no era de nadie y ahora al parecer se había metido en una competencia para obtener a la chica que le gusta.

A la chica que le gusta. Sus mejillas ardieron como brasas.

Pensarlo nuevamente, lo hacia mas real, y mas real fue en la mañana cuando despertó con las demandas de Inosuke ya que estaba exigiendo/ gritando a Zenitsu de que le diera consejos para enamorar, y ante eso, Tanjiro sintió una sensación rara en su pecho.

Celos.

Usualmente no se metería con Inosuke. No lucharía de ninguna forma y no se adentraría a una competencia. Sin embargo, hubo un fuego interior que iba incrementando su llama, con cada tiempo que pasaba. Sus ojos chispeaban con un sentimiento abrasador.

En ese momento Inosuke le estaba pidiendo al único que tenia a su disposición. Su rival no contaba.

-¡Monitsu! ¡Decime ya! ¡¿Que hago para que se enamore de mi?!

-Prueba entregándole flores -aconsejo- ¡A las chicas le gustan!

-¡Juntare flores! -vociferó el jabali-¡No vayas a copiarme, Chanjiro! -gritó hacia su rival que no dejaba de mirarlo.

E hizo algo que Tanjiro no pudo ni quiso evitar. Ya que no podía dejar que adquieran a Kanao como si de un objeto se tratara. Sabia que Inosuke no tenia malas intenciones y lo que había dicho era por la inexperiencia con la gente, al no tener en mucho tiempo contacto con las personas. Incluso podía olvidarse de ella pasado unos días. Pero aún así apretó sus puños. Y dejo salir esas palabras.

- ¡Yo también lo hare, Inosuke! -espetó competitivamente.

Y corrieron hacia el jardín para arrancar cada flor a su paso.

Zenitsu, dejo de mirarlos y fue a la cocina a robar dulces para estar preparado en ver como aquellos dos seguían compitiendo por Kanao.