—¿Están seguros que me veo bien? —preguntó Harry sintiendo los nervios a flor de piel.
Pronto, el reloj marcaría la hora que pensaba llegar con Draco y si los latidos de su corazón no aminoraba, muy probablemente tendría un ataque, no sabía cómo manejar la situación, era la primera vez que hacía algo así por alguien y no podría estar más feliz, ya era tiempo de corresponder parte de lo que Draco había hecho por él y James, demostrándole todo el amor que tenía para darle, si es que aceptaba ser su novio.
—Te ves increíble —Hermione sonrió complacida mirando a su amigo frente al espejo, ella estaba de pie a unos cuantos metros de él, cuidando de no estorbar la visión de su reflejo.
—Como si fuera el día más importante de tú vida —Ron sonrió con falsedad.
—Ronald —advirtió Hermione mirándole de la misma manera.
Él pelirrojo alzó las manos en son de paz.
—Bueno ya, hablando en serio amigo, te deseo mucha suerte y si Malfoy te rechaza iremos a beber al caldero chorreante hasta olvidar nuestros nombres, es más podemos quedarnos ahí a pasar la cruda —dijo con cierta ilusión.
—Espero que no suceda pero aprecio el ofrecimiento —respondió Harry acomodándose el cuello de la camisa.
Los tres rieron ante eso.
—Tiene que valer la pena haber salido antes de la tienda para ir contigo a comprar las flores —comentó el pelirrojo.
Harry observó por el espejo aquel ramo que yacía en la mesa de la habitación de su amigo, ambos chicos fueron a la madriguera luego de hacer las compras para que Harry le pidiera el favor a Molly de cuidar a James el resto de la noche y de paso arreglarse para su cita con Draco.
—Al menos hicimos una muy buena elección —dijo orgulloso de ese gran regalo.
—Costaron un ojo de la cara
Harry no pudo evitar reírse por la forma tan dramática que Ron había dicho eso.
—Draco vale mucho más que un ramo de sus flores favoritas, además él aportó a mi vida algo mucho más valioso y siento que ese regalo no es suficiente para él —dio media vuelta quedando frente a Ron y Hermione luego de peinar lo mejor que pudo su cabello.
—No te concentres en eso, mejor piensa lo feliz que serán dando ese paso que tanto anhelan, lo demás vendrá sólo, él te apoyó en un momento difícil y uno nunca sabe cuándo te toque a ti apoyarlo también, de eso y más se trata una relación —comentó Hermione yendo hacia su novio quien le abrazó por la cintura.
La castaña recordó cuando su novio le acompañó a buscar a sus padres al terminar la guerra y sintió algo parecido a lo de Harry, por ello le entendía, y lo mejor que pudo hacer fue enfocarse en construir su relación, a pesar de la carga de trabajo en el ministerio siempre encontraba darle tiempo a su relación, viéndose en sus tiempos libres, así como antes y después de trabajar.
Harry sonrió al verlos, realmente hacían una muy bonita pareja.
—Lo tendré en cuenta y gracias por apoyarme
Harry les había contado de la visita con Cedric, lo sucedido y como todo le liberó, sintiéndose listo para una nueva etapa en su vida junto a James y Draco, era su momento de construir una nueva historia junto a ellos.
—Siempre contarás con nosotros –Hermione sonrió y Ron asintió estando de acuerdo.
Él azabache conjuro un tempus para ver cuánto tiempo le quedaba antes de su cita y aun podía despedirse con calma.
Tomó su abrigo pasándolo por su antebrazo, Hermione tomó el ramo de flores por él, supuso que deseaba ver a su hijo antes de irse y le sería incomodo traer todo en las manos, así que los tres bajaron a despedir a Harry. Al llegar al salón se encontraron con Fred diciéndoles que ya era hora de cenar, George apareció por el pasillo con un panqué de calabaza y de fondo su madre le regañaba por haberlo tomado antes del plato principal, el trío de oro sólo río ante eso, Harry ofreció una disculpa por no poder quedarse a cenar con ellos, se despidió de su pequeño así como del resto de los Weasley, una vez más le agradeció a Molly por la atención para su hijo, y ella recalcó que todo lo hacía de corazón. Los nervios e incertidumbre de lo que pudiera pasar le llenaron cuando Hermione le tendió el ramo estando ya en la chimenea, dio una última despedida a sus amigos antes de desaparecer, segundos después el apartamento de Draco estaba frente a él.
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El apartamento de Draco era más elegante de lo que imaginó, de entrada la bonita chimenea elaborada de una piedra blanca y brillante portando elegancia le recibió, su interior era café oscuro, encima de está sobresalía la pintura de un paisaje de algún lugar del cual no tenía idea. La alfombra que cubría el recibidor era gris claro, las paredes blancas y los sofás de color café oscuro dándole contraste a todo, Harry admitía que era un espacio digno de un Malfoy. Frente a su derecha vio la cocina, no era un espacio muy amplio, pero al vivir una sola persona estaba acorde, tenía una barra de mármol en tono gris jaspeado y un par de bancos de madera, al fondo estaba la estufa y un aparato que había visto constantemente en la casa de sus tíos y le sorprendió que Draco tuviera un horno de microondas, de frente a su izquierda había una puerta en color beige, sobresaliendo del tono blanco de las paredes, y justo al lado en un pasillo pequeño había otra puerta, seguramente alguna habitación. El rubio no aparecía por lo que tuvo el atrevimiento de entrar y admirar un poco más lo bonito que era el departamento, enseguida la persona que ansiaba ver salió del pasillo, con una vestimenta elegante.
—¿Te gusta? —preguntó estando en el mismo pasillo que él.
Harry asintió antes de responder.
—Tienes un muy bonito departamento —expresó.
—Gracias —Draco dio pasos pequeños hasta quedar frente a él.
—Te traje esto —Harry le entregó el ramo que llevaba con cuidado de no tirar el abrigo.
Draco le miró con sorpresa, no recordaba haberle dicho que sus flores favoritas eran los Lirios, sin embargo por alguna razón Harry las había llevado, su corazón comenzó a latir rápidamente a su vez que la sonrisa en su rostro se expandía.
—Son hermosas —respondió al tomarlas, las observó durante unos segundos para luego aspirar el aroma, y volvió su mirada a él—. Gracias
—Por nada —Harry le sonrío de vuelta.
El rubio se apartó del azabache para colocar su regalo en un florero de cristal el cual adornaba la mesita de centro que por alguna razón se encontraba vacía, percatándose al instante cómo el mueble tomó protagonismo.
—Draco —le llamó de nuevo, comenzando a sentir los nervios invadir una vez más, respiró profundo antes de tomar su mano, el nombrado le miraba expectante, no sabía por qué pero tenía un presentimiento que no sabía cómo describir.
—Harry —respondió.
—Yo... he estado pensando sobre nosotros y, ahora que aclaramos todo, creo que es momento de expresarte todo lo que siento —comenzó Harry, y entrelazó los dedos de sus manos antes de continuar—. Sabes perfectamente que estoy enamorado de ti, que te amo con locura —dijo mirándole fijamente a los ojos—. Quiero estar a tu lado en las buenas y malas, amarte cada día de mi vida, darnos lo mejor el uno del otro, junto a todo aquello que anhelamos
Harry sintió sus mejillas arder conforme formulaba su oración. Draco frente a él no sabía qué decir, eran las palabras más bonitas que había escuchado.
—Quiero reafirmar que también te amo, eres lo más bonito que me pudo pasar, junto a James claro —dijo Draco y ambos sonrieron con nerviosismo.
Draco tuvo que apretar fuertemente su mano luego de escuchar lo siguiente, temía que fuese a caer de la impresión.
—¿Quisieras ser mi novio? —pronunció lentamente.
Draco abrió mucho los ojos, no creyendo que todo eso estaba pasándole, se había imaginado tantas veces teniendo a Harry a su lado que le parecía algo muy irreal, cómo si se tratara del mejor de lo sueños y al despertar se convertiría en la peor de sus pesadillas, pero no, Harry estaba mirándole cómo nunca creyó que lo haría, la vida estaba encargándose de poner todo en su lugar y darles la felicidad que tanto habían esperado estando juntos.
—¿Qué dices...? —preguntó de nuevo en vista que el rubio no decía nada.
Draco no supo en qué momento acumuló lágrimas en sus ojos y menos cuando resbalaron por sus mejillas sonrojadas.
—Claro que sí Harry, sí quiero ser tú novio —soltó un sollozo involuntario al terminar la frase—. No sabes cuanto desee este momento, te prometo seguir cuidando de ustedes, seremos una familia muy feliz... amor
Esa última palabra le enchino la piel, Harry era su amor, y con ese último pensamiento su sonrisa se amplió.
Harry sonrió y se lanzó a sus brazos, el más alto le pegó lo más que pudo a su cuerpo, estaba tan feliz que sentía cómo la felicidad desbordaba por todo su cuerpo.
—Mi amor —pronunció Harry antes de besarle con necesidad.
Draco le tomó por la cintura pegándolo a su cuerpo, Harry soltó el abrigo negro que llevaba en su brazo libre logrando que cayera al suelo para sujetar a Draco por la nunca enredando sus dedos en su cabello rubio, pudo sentirlo suave y un poco húmedo, seguramente hacía no mucho se había duchado. Sus lenguas comenzaron a enredarse conforme aumentaba la intensidad del beso, Harry estaba muy seguro de lo que quería esa noche: entregarse a él en cuerpo y alma, lo amaba demasiado. El rubio pareció leerle el pensamiento cuando pasó a quitarle la chamarra de cuero negra que llevaba. Pero su racionalidad le obligó a separarse, no quería obligar a Harry a nada, él mismo no tenía experiencia con chicos y Harry si, no quería decepcionarlo.
Recuperaron la respiración después de un beso largo e intenso, sus frentes estaban juntas, Harry quiso volver a besarlo pero Draco le detuvo.
—Espera —dijo Draco con voz ronca y pasó saliva con dificultad.
—¿Qué pasa? —preguntó Harry con deseo en su voz, Draco casi mandaba la razón a la mierda.
—Harry no quiero que te sientas obligado a esto... Recién somos novios y… —el nombrado le interrumpió.
—Yo quiero estar contigo... ¿Acaso tú no me deseas? —el dolor en su voz y sus ojos brillosos fueron como un golpe directo al corazón.
—Claro que sí amor... Sólo necesitaba saberlo —dijo y sin esperar respuesta atacó los labios del chico más bajo.
Ahora sí la cordura se fue mucho a la mierda, Draco comenzó a caminar con Harry pegado a él hasta su habitación, apenas entraron y el aroma de su ahora novio inundó sus fosas nasales.
Draco dejó sus labios para comenzar un camino de besos desde su mandíbula hasta su cuello en dónde se quedó por más tiempo, lamiendo y mordiendo, Harry jadeaba ante el toque de sus labios por su piel. Una de sus manos acariciaba y jalaba su cabello rubio mientras que la otra la mantenía sobre su hombro.
El rubio se apartó de su labor para mirarlo a los ojos y continuar con otra cosa, posó sus manos en la camisa vino que portaba, el primer botón fue desabrochado con éxito y así el resto hasta dejar expuesta su piel, Harry se sonrojó por cómo Draco paseaba la mirada por su cuerpo, mentiría si dijera que no tenía miedo de lo que pensara, de no ser suficiente para él y que dicho encuentro resultará desastroso.
—Eres hermoso —murmuró el rubio, dejó al fin de recorrer con la mirada su abdomen para posarla en sus brillantes ojos.
—¿De verdad lo crees? —preguntó con duda en su voz.
—Harry —Draco le tomó de las mejillas antes de hablar—; No pienses ni por un segundo todo lo que me encantas, lo hermoso que eres para mí y ante los ojos de cualquiera, pero ¿Sabes qué es lo mejor de todo? —preguntó en voz baja, tomando sus mejillas con suavidad.
Harry negó como respuesta, mirándole fijamente a los ojos.
—Qué eres mío completamente
Dicho esto lo besó, con tanto fervor que apenas se reconoció a sí mismo, y fue suficiente para que Harry se dejará entregar completamente a él, tomándole por la espalda y dejando que Draco paseara sus manos por su piel desnuda dejándole febril. Ahora fue el turno del azabache de quitarse su camisa, tal vez hacía no mucho se había cambiado pero no le importaba. Desabotonó con ligera torpeza los botones sin dejar de besarlo, al final se apartaron para tomar aire, siendo el turno de Harry de observar el cuerpo del rubio completamente marcado, tenía las cicatrices causadas por el Sectumsempra. Harry nunca tuvo la oportunidad de disculparse por su tremendo error, Draco pareció leerle el pensamiento cuando su mirada llena de profundo deseo pasó a ser de culpabilidad y algo parecido a tristeza.
—Lo siento —hablo evitando mirarle—. Yo no quería hacer eso, no sabía lo que provocaba el hechizo —dijo en voz tan baja que a Draco le costó escucharlo, aun así no fue necesario que hablara nuevamente, entendió todo con sólo ver su expresión.
—No hay por qué recordarlo, ya es pasado, además fui yo quien provocó esa estúpida pelea, tú ibas hablar conmigo, no a lanzar hechizos —murmuró.
El rubio acunó sus mejillas logrando que Harry le mirase con tranquilidad, sin esperar respuesta del ojiverde volvieron a los besos logrando intensificar con cada segundo transcurrido.
Harry tuvo oportunidad de acariciar su piel expuesta con suavidad, realmente estaba teniendo una primera vez con alguien de esa forma, que se preocupara por él en todo momento haciéndole sentir mil cosas, a diferencia de su ex que sólo buscaba metérsela y ya.
Él rubio acomodó a su novio lentamente en su amplia cama, el edredón verde era mucho más suave de lo que aparentó para Harry, quién tomó su turno de besar el cuello blanco de Draco, dejando marcas rojas en el proceso, aspiraba el aroma dulce a vainilla combinado con madera y tierra mojada.
Draco jadeó al sentir los labios de Harry paseando por su piel, provocando más sensaciones de las que creyó. Pero no duró mucho teniendo el control, el rubio le tomó firme por las muñecas colocándolas a cada lado de su cabeza y le besó de nuevo, sus entrepiernas rozaron provocando un gemido en ambos.
Draco bajó sus manos por su pecho hasta llegar al pantalón de Harry, lo desabrocho con tanta rapidez que hasta el mismo se sorprendió, bajo la prenda hasta sus pies logrando que el chico debajo terminara de quitarlos, Draco observó detenidamente el cuerpo casi completamente desnudo del azabache, vio cómo su pecho subía y bajaba a causa de su agitada respiración, y para su deleite el mismo rubio quitó sus pantalones, Harry mordió su labio ante el espectáculo tan placentero, salió por completo de la prenda dejándolos junto a los de Harry en el suelo, volvió hacia él para besarlo con fogosidad y pasión, ambos chicos acariciaban la piel contraria con firmeza, el azabache paseaba sus manos por la espalda del rubio y él posó sus manos en ambas piernas descendiendo lentamente, causando gemido por sus toques.
Se apartaron para tomar aire mirándose a los ojos, a su vez que intentaron normalizar la respiración, Draco tuvo una idea, se apartó un poco más de él para quitar sus gafas, no era que le desagradan, al contrario pero en ese momento estorbarían.
—¿Qué haces? —preguntó cuando tomó ambos extremos de los lentes.
—No los vas a necesitar… o ¿acaso vez muy mal sin ellos? —preguntó dejando al azabache sin anteojos.
—Veo ligeramente borroso, más de lejos pero
—Pero nada —Draco lo interrumpió dándole un beso en los labios—. Así estarás más cómodo, y no necesitarás ver, solo sentir, viene la mejor parte
Draco sonrió al ver que Harry se sonrojaba con intensidad.
Estando ya a una distancia prudente volvió a descender sus manos por aquel cuerpo bronceado, tentando su elástico del bóxer, sus vellos negros se asomaron conforme lo bajaba y el rojo intenso en las mejillas de Harry se intensificó. Cuando quedó libre aquel trozo de carne, Draco no hizo más que morder su labio, moría por probarlo, rápidamente se inclinó para tomar su miembro con sus labios.
—Mierda —gimoteo Harry, cerrando los ojos con fuerza y curvando ligeramente la espalda.
Draco saboreó su miembro desde la punta hasta el fondo casi tocando su garganta. Harry era un mar de gemidos, se aferró a las sábanas arrugando la tela en el proceso, el rubio lamió tal cual fuera una deliciosa paleta, desde el fondo hasta la punta, Harry no dejaba de soltar gemidos placenteros que fueron música para los oídos de Draco quién continuó su labor unos momentos más hasta que decidió cambiar de tarea y sin previo aviso metió su lengua en la entrada de Harry.
—Draco —gimió el azabache.
—¿Te gusta? —preguntó parando un momento.
—S-si —respondió con la voz cortada—. Por favor no te detengas
Draco sonrió y volvió a lamer con lentitud, enseguida metió un dedo para comenzar a dilatarlo, quería ser lo más cuidadoso posible en su primera vez, sobre todo romántico. Sin embargo Harry hizo una mueca de dolor.
—¿Estás bien? —preguntó parando el movimiento.
—Sí, sólo es un poco incómodo —respondió lo mejor que pudo.
—Irá pasando —respondió moviendo lentamente su dedo, lo cual ayudó a Harry a no tener dolor.
Poco después Harry deshizo la mueca de su rostro dándole a Draco luz verde a meter otro dedo siendo diferente que el primero pues gimió ante el tacto.
Draco comenzó abrir su entrada con movimientos de tijeras, siendo cauteloso, Harry gimió placentero y con más fuerza, su pecho subía y bajaba conforme aumentaba la respiración.
—Te necesito... Por favor —suplicó Harry, mirándole de la misma forma.
Draco sonrió y sacó sus dedos de él, enseguida murmuró un hechizo sin varita.
—No queremos un hermanito para James, al menos no ahora —respondió al ver la cara de confusión en Harry luego de realizar el hechizo, tardó unos segundos en entender lo que dijo debido a la poca racionalidad que tenía en ese momento y cuando logró hacerlo le atrajo para besarlo.
Draco estaba listo para lo que seguía y sin dejar de besarlo tomó sus caderas levantándolas ligeramente, abrió más sus piernas para que su miembro comenzará a tocar su entrada.
—Iré despacio, ¿Sí? —Harry asintió mirándole.
Con una de sus manos tomó su miembro para comenzar a entrar, Draco gimió, al sentir sus paredes apretadas y deliciosas.
—Harry estás delicioso —dijo el rubio, el nombrado cerró los ojos con fuerza.
—Entra más —gimoteó el azabache.
Él obedeció metiendo la mitad de su polla. Ambos gimieron y Harry enredó sus piernas alrededor de sus caderas logrando que el chico entrase más en él.
Se quedaron quietos un momento, volvieron a los besos hasta que Harry le ínsito a moverse. Las embestidas comenzaron, lentas y pausadas, inundándose de un gran placer, Draco comenzó a mover sus caderas en un vaivén delicado, Harry sintió una ola de placer más fuerte a cada movimiento de Draco, el miembro del azabache chorreaba líquido pre seminal, y el rubio la sentía tan dura que dolía. Los movimientos del rubio eran más fuertes y con ello los gemidos aumentaron.
—Draco —lloriqueo Harry—. M-más... Por favor
—Cómo digas —dijo con voz cortada y procedió alzar las piernas de Harry a modo que quedaran en sus hombros, hundiéndose por completo en él.
Harry arqueó su espalda y el rubio escondió su rostro en su cuello sin dejar de moverse.
Una, dos, tres embestidas más y comenzaron a sentir como el orgasmo les llenaba, los gemidos fueron rápidos y seguidos, cerraron sus ojos a la par que Harry apretaba el miembro de Draco logrando su liberación y segundos después el mismo se vino en su abdomen.
La respiración agitada sonaba por toda la habitación, el rubio se dejó caer en el pecho de Harry logrando que le abrazara con fuerza, se acomodó mejor a un lado y evitar dejar todo su peso en él, segundos después ambos cayeron en un profundo sueño.
