Los personajes no me pertenecen, solo los uso para mi esparcimiento y diversión, son propiedad intelectual de su creadora. Por el contrario la historia si es mía.
Fragmento del Capítulo 13
Ella sonrió al aventurero de una forma sincera, como pocas veces creyó ver él. Antes que pudiera responderle o decir lo que sentía, ella suspiro profundamente cerrando sus ojos. Netflfte miro aterrado pues dejo de sentí el agarre de su mano. Trato de llamarla pero su garganta se cerró impidiéndole poder siquiera emitir sonido alguno. Comenzó a sacudirla con desesperación mientras su vista se nublaba de lágrimas. Intento llamar la atención de la elfa arrojando la silla contra la puerta con tanta fuerza que destruyo ambas. Pocos segundos después entro la falsa moja apartando al aventurero que comenzaba a perder el control de su cuerpo. Con clara habilidad la elfa intento ayudar a Lytta pero un momento mas tarde giro con la mirada triste hacia Netflyte.
- Juro por Dios que los matare a todos. – Juro con una voz que no era la propia.
Ante la mirada atónita de la monja y del padre que entro a la habitación, quien fuera un formidable guerrero humano desgarro su ropa al comenzar a crecer en tamaño. Sus alas se extendieron mientras su rostro, alguna vez adorado, perdió su humanidad. Su piel comenzó a desgarrarse dejando ver pulidas escamas verde oscuro. Su tamaño fue tal, que rompió el ala oeste del convento, asustando a los pocos parroquianos que estaban despiertos a esa hora. Con poco más de cuatro metros de alto, el enorme dragón de ojos celestes acaricio el frio rostro de la mujer que yacía en la cama. Con el último signo de humanidad derramo una lágrima mientras su rugido estremeció la región.
Capitulo 14
La Parca Alada
POV Netflyte
Sentir su vida irse después de esa sonrisa… fue lo más triste que pensé ver después de perder a Molly. Incluso después de ese suceso jamás me plantee volver a tener sentimientos por alguien y entiendo porque fue. Ver su cuerpo sin vida hizo que ya nada importe y creo que la ira acelero lo que me estaba pasando. Termine transformándome en lo que jure destruir. Y si eso es lo que seré, me convertiré en un verdugo de aquellos que llegaron a alterar este mundo. Me convertiré nuevamente en un cazador, un verdugo para aquellos que ella mantuvo a raya alguna vez. Sentí como mi lágrima cayo, sabiendo que era la última que dejaría y sin darme cuenta corrió hasta su mequilla, esa que otrora fuera cálida y llena de incertidumbre por convertirse en un ser humano. Escuche algunos gritos y otras personas rezando o invocando al creador. Fue cuando me di cuenta que había destruido parte del convento y que ahora todos me miraban con terror, todos menos aquel dragón que aun cruzado de brazos, me daba la aprobación con la mirada de lo que estaba por hacer. No entendí como, pero como si fuera algo tan simple como ponerme de pie, mis alas se extendieron y tras unos movimientos de estas estaba en el aire. Y como un cobarde que no soportaba ver el cadáver de quien volvió a amar, comencé a volar sin saber a dónde, pero sin mirar atrás. Nuevamente el destino me alcanzo quitándome lo que ame.
No sé cuánto tiempo estuve en el aire, pero el suficiente para saber que había atravesado toda la isla para llegar a mi antigua casa. En otro momento me habría encantado ver desde el aire mi pueblo, los castillos y bosques. Pero todo era gris. Sobrevolé lo que fue mi hogar y pese a haber vivido los mejores años de mi vida con ella, sentía que era un lugar apenas conocido, un lugar que visite en otra vida. En el momento que decidí tocar tierra, descubrí que aterrizar no es lo mismo que volar y sentí el peso de mi cuerpo en mis rodillas al perder sustentación. Mi aterrizaje hizo que la mayoría de las aves de la zona echaran a volar, mientras el retumbar hizo que los conejos escaparan de sus madrigueras. Me percate que había pasado todo el día en el aire ya que el sol comenzaba a buscar el horizonte. Lentamente me acerque a lo que fuera mi casa y a la tumba de la que pensaba sería la única mujer que amaría. Aun estaba mi espada, la que deje clavada junto a las piedras que cubrían su tumba. Las flores silvestres y los tréboles habían cubierto casi la mayoría de las piedras, casi como si ella misma se hubiera decorado su lecho y de lo que fue una hermosa espada, solo parecía una cruz oxidada. Si aun fuera humano estoy seguro que esa noche la habría gastado en lágrimas. Aunque siento lo que llore para mis adentro la perdida de mi monstruo de ojos verdes.
Encerrado de mi desdicha, comprendí que el tiempo es diferente para los dragones. Cerré los ojos en la noche y pese a no abrirlos note que habían un par de jornadas. No puedo entender porque el paso del tiempo ahora, se siente que corre distinto, sin darme cuenta lo que era un largo tiempo quieto como en una guardia en esa posición, fueron varios días de la gente común. También note que de las largas horas en letargo no mente no sueña, de hecho he intententado recordar cosa antes de cerrar los ojos, pero nada, Ahora entiendo porque veía dragones con musgo pegado en sus escamas u otras percudidos por la tierra o la arena y el porqué de su despertar tan inmediato.
Al quinto o sexto día en el mismo lugar, la luz del medio día apuntaba a la casa y sentí la presencia de una oveja, que comía las flores que crecieron en lo que era la entrada. Mi cuerpo gritaba que la ataque, pero mi mente me recordó a ellas. La que las criaba con amor y la que las veía como deliciosas nubes esponjosas.
Pese a que estaba inmóvil desde hacia días y que nada podía alterar a lo que sería mi almuerzo, esta salió corriendo, haciéndome entender que no estábamos solos. Fue cuando me di cuenta que me estaban acechando por no prestar atención y estar pensando otra cosa. De la nada salieron varios cazadores de dragones. Todos desprendían el mismo hedor de aquellos que despedace con mis manos humanas la semana anterior y estoy seguro que si tuviera labios habría sonreído. Arrojaron sus lanzas contra mí, pero las deshice con un simple movimiento de mis alas. Pude oler el terror cuando me erguí sobre ellos y fue ahí que me di cuenta que era más grande de lo que eran los dragones que solía cazar, incluso más grande que mi bestia de ojos verdes. Mire a quien los comandaba y rápidamente aplaste a sus secuaces. Fue inesperada esa sensación de superioridad. Nunca la había vivido, siempre tuve la frialdad de saber que podía salir herido, pero esta vez no. Camine con lo que quedaba de uno de los cazadores, como si tuviera excremento en la bota. El líder pensó en escapar, pero tome a ese bastardo entre mis manos, como si de un muñeco de trapo se tratara. Lo puse a la atura de mi vista y le dije.
- ¿Dónde está tu líder?
- Me matara si te lo digo. – Me respondió aterrado mientras miraba mis dientes.
- Te arrancare uno por uno los dedos del pie y después seguiré hacia arriba. Quemare cada parte que sangre y lo que quede de ti me dirá lo que quiero para poder morir de una vez. Y si no lo haces sabré de dónde eres y quemare tu aldea con todos los que estén ahí.
- ¡Púdrete bestia demoniaca! – Grita con decisión, pese a que apestaba a miedo.
- No digas que no te lo advertí…
Camine lejos de lo que era la tumba de mi esposa, no me agradaba la idea que me viera lo que estaba a punto de hacerle a ese mortal.
Recordé tarde lo que dijo Lytta, de que los humanos saben asquerosos. Fue una pésima idea comenzar a arrancarle los dedos con mis dientes, aunque era mas sencillo que con mis garras. Rei para mis adentros pues parecía que era una niña arrancando pétalos a una margarita, sé que soy horrible y que el creador me enviara al infierno por este pecado. Después de perder su pie y ambas manos me dijo todo lo que sabía. No era mucho, aunque encontrando mas de sus secuaces, completaría las piezas del rompecabezas. Queme vivo a ese sujeto, note que mi fuego era más de lo que imaginaba, se hizo cenizas casi en el acto. Me enjuague la boca con agua de un arrollo y aun el mal gusto seguía ahí. Era extraño, pues en una ocasión en la batalla de Stamford Bridge, caí al piso contra un enorme vikingo. Luche con todas mis fuerzas para que no me atraviese con su hacha de mano hasta que logre sacar mi daga y atravesar su cuello. Pese a que era una herida mortal este siguió tratando de matarme y los segundos que duro, después de desgarrar su cuello, baño con sangre mi rostro, tanto que si no se hubiera muerto me habría ahogado con ella. Quizás fue porque no podía detenerme a pensar mucho las coas, pero no recordaba que la sangre humana fuera tan asquerosa. Fue por eso que regrese sobre mis pasos y tome a esa solitaria oveja y entendí que era una deliciosa nube. Si tuviera que compararla con mi antiguo paladar, diría que era como un pan de carne fresco. Ese bocado me revitalizo, sin contar que comprendí lo que me decía. Decidí quedarme un par de días más antes de comenzar lo que sabía que me llevaría directo a conocer al ángel caído.
Fin de POV
Tu Sangre en mis Alas
Lo que comenzó como un hecho aislado, del supuesto ataque de un dragón a una parroquia de Gales, se convirtió en una seguidilla de avistamientos en distintos lugares de Britania, Escocia e Irlanda. Muchos reportes afirmaban ver a un enorme dragón de ojos celestes atacando grupos específicos de personas. Mayormente en las afueras de las ciudades, en caminos en donde solo cenizas quedaban de esas desafortunadas almas que otrora eran cazadores de dragones. Solo en una ocasión, en cercanía del monasterio de Lindisfarne, donde el dragón ignoro a los monjes para lanzar lejos a los cazadores que intentaron refugiarse allí. Todas estas acciones llegaban a los oídos de Kelvin, el cual temió por su amigo y Lytta, sin siquiera sospechar lo que estaba pasando. Temiendo ser parte de una lista, se preparo y aconsejo tanto al hada como a los pequeños, para que llegado el caso, trataran de huir lejos y ponerse a salvo de lo que parecía un enorme y poderoso dragón negro. Pero no esperaba lo que pasaría en las siguientes semanas.
Era principio de diciembre y la nieve comenzaba a cubrir los caminos de York. Los pequeños, que ya no lo eran tanto, habían aprendido a leer, cosa que sorprendió al hada, pues como la mayoría de su especie, pensaba que los dragones eran algo más que estúpidos. En cuanto a esta, había aprendido a lidiar con las costumbres humanas, tanto que la mayoría del pueblo pensaba que era algo más que la criada de Taylor. Cosa que en cierta manera era así. Pese a no querer compromiso con el humano, Rei se permitió disfrutar de los placeres de la carne, pues su nuevo cuerpo se lo pedía al no poder estar con Netflyte. Kelvin no era tonto, lo sabía, pero se permitía disfrutar del cuerpo de la morocha, solo cuando ella quisiera. Cerca del mediodía del día 10, Kelvin advirtió como Rei se tenso al notar la presencia de alguien. Antes que diga nada tomo una de sus espadas y una daga con el medio filo de metal azul, en un intento por defender a los pequeños, quienes a estas alturas quería como los hijos que nunca pudo tener. Envuelto en una piel de oso salió al encuentro de esos visitantes que inquietaban al hada y extraña fue su sorpresa al ver el caballo de Lytta, pero de la mano de dos desconocidos.
- Tranquilo, venimos a ver a Kelvin. ¿Es usted?
- ¿Qué asunto los trae a mis tierras? – Cuestiona con decisión mientras apretaba el mango de su espada.
- ¿Kelvin, el amigo de Netflyte? – Cuestiona el fornido hombre cubierto por una Capa de viajero.
- ¡Corre es un Dragón Negro! – Grita Rei desde la puerta al notar quien era.
Antes de que diga nada Kelvin saco su espada con la mano derecha y con la izquierda la daga trabándola con la muñeca derecha. Él era un gran herrero, pero no un buen espadachín por su rudimentaria postura. Pese a esto no pensaba claudicar ni mostro temor ante el inminente peligro que representaba un sujeto de ese tamaño.
- A pesar del tiempo siempre fuiste desconfiada de los hombres. – Dice la voz de una mujer detrás del fornido hombre.
- ¿Minel? ¡MINEL! ¿! Pero qué diablos haces con un dragón hada descerebrada!? Responde Rei con una voz demasiado chillona.
- Yo también me alegro de verte…
- ¡Aléjate de esa cosa! – Ordena Rei.
- Esa cosa es mi pareja y mejor le hablas bien. – Advierte el hada de cabellos rubios.
- ¡Es un maldito dragón negro! – Dice acercándose y traspasando la altura de la pobre defensa de Kevin.
- Mejor te calmas, es un desterrado y traemos malas noticias. – Responde bajando del caballo.
- Ellos están… – Cuestiona Kelvin con temor.
- Mejor hablemos adentro. – Dice Kun sacando un paquete de su espalda. – Tengo entendido que las forjo usted y creo que es mejor que las conserve.
- Eso quiere decir que…
- Es mejor tomar asiento. – Advierte Kun con seriedad.
Tras entrar y preparar algo caliente para ambos el hada rubia comenzó a contar todo lo sucedido con Netflyte y Lytta. A Kelvin se le llenaron los ojos de lágrimas, lágrimas que pudo aguantar, cosa que Rei no pudo, tanto para su sorpresa, como la de la interlocutora. No quería admitirlo, pero el hecho de tener esa interacción con los humanos hacia que los sentimientos también la traicionaran.
- ¿Entonces ella tuvo un funeral cristiano? – Cuestiona Kelvin.
- Ese es el problema y por eso necesitamos a Netflyte. – Responde Kun.
Tu sangre en mis Alas
Tras unos largos meses de matanzas y cacerías el único dragón que surcaba los cielos era aquel que fue humano de nacimiento. No solo había acabado con los cazadores devenidos en mercenarios, si no que había conseguido más metal azul de los dragones negros que había asesinado en su camino. En su derrotero encontró un viejo castillo abandonado en los Highlands Escoceses, cerca de una casada que llevaba a un lago profundo donde escondía el metal azul en sus profundidades. Desde ahí se dedicaba a acechar a todos aquellos que fueran sus enemigos, tanto suyos como de las criaturas míticas a las que ahora pertenecía. Se alimentaba regularmente de un rebaño silvestre de ovejas. Si aún fuera humano, sería un ermitaño llevando una vida de sicario, incluso se imagino con una larga y sucia barba. En las largas jornadas en soledad se planteo muchas veces regresar a ver a su amigo, pero no sabría como explicarle lo que paso, de hecho el tampoco sabía cómo hacerlo, sin contar que no quería asustar a los pequeños dragones negros.
Tu Sangre en mis Alas
Había pasado un año desde que el la había perdido y algo en su pecho presiono como no recordaba. Sin pensarlo mucho salió de su castillo en Escocia y atravesó el cielo escondido entre las nubes de ese día. No tardo mucho en llegar a Gales, donde decidió esconderse para que la gente no sufra al verlo de nuevo, pues las nubes habían desaparecido varios kilómetros atrás. Decidió quedarse entre los arboles donde aguardo si hacer mucho ruido. Se quedo tan tranquilo que encogió su cabeza como si un animal fuera a dormir. Tras varias horas algo llamo su atención, una solitaria oveja se interpuso en su camino.
- Así que después de tanto me das un regalo. – Dice tomando la oveja entre sus garras.
Estaba a punto de comerla cuando sintió pasos humanos. Decidió guardarse para evitar confrontar innecesariamente mientras liberaba a su casi aperitivo. De repente descubrió a una mujer con un cayado arriando un par de animales. Fuerte fue la sorpresa de ambos al cruzarse de frente. Pero ninguno se asusto como cualquiera esperaría, principalmente del humano. La joven miro al enorme dragón erguirse hasta quedar un poco más alto que un campanario de una iglesia, mirándola desde las alturas de una manera particular.
Si el enorme dragón tuviera lagrimales, habría derramado lágrimas de alegría. En cuanto a la humana, se acerco sin miedo, mirando fascinada con sus ojos verdes a la enorme criatura.
- Lytta… ¿cómo es que… – Alcanza a decir el dragón agachándose para observarla con detenimiento.
- ¿Cómo es que como es mi nombre? ¿Acaso puede leer mentes? – Responde la joven.
- Lytta soy Netflyte.
- Creo que me está confundiendo con otra persona mi señor.
Netflyte quedo helado ante la posibilidad que ella haya olvidado todo. No le importaba no obtener respuestas para regresar a su cuerpo, si no que ella ya no estaba ahí. Se planteo mil cosas en esos eternos segundos. Pero la que mas prevaleció fue dejarla atrás, que todos los que la conocían la creyeran como él hasta pocos segundos atrás.
- Me disculpo humana. – Trato de decir con solemnidad. – He confundido su rostro con otra que también se llamaba así, al fin y al cabo ustedes son todos iguales. Con permiso. – Finaliza extendiendo sus alas para marcharse lo más lejos de ahí.
- Pensar que estuviste años buscándome para cazarme y ahora que estoy indefensa me dejas de lado… voy a pensar que solo te interesan los dragones. – Dice con falsa molestia.
Había abatido sus alas haciendo que los cabellos de Lytta se sacudan violentamente como su falda. Quedo quiero con apenas sus dedos tocando el suelo y casi al instante toda su pata nuevamente toco todo el piso. Agacho su cabeza quedando a unos pocos centímetros de la mujer que creía muerta.
- Creo que estoy pasando demasiado tiempo con ese sacerdote y su raro sentido del humor… –Comienza a decir con una triste sonrisa.
- Dime que no es una fantasía o que eres un fantasma. – Dijo el dragón casi como una súplica.
- No. No lo soy. – Responde poniendo su mano en la frente del dragón que cerró los ojos al sentir el calor de su mano. – Nunca sentí como eran nuestras escamas…
- Nunca pensé que sentiría tu calidez de nuevo… ¿Cómo?
- En el último momento de mi vida y en el comienzo de la tuya, la magia que alguna vez tuve se convirtió en tu deseo.
- ¿Que quieres decir?
- Tú no tienes mi magia y yo solo soy una estúpida humana ahora.
- Quizás no lo comprendas, pero agradezco que estés viva. Daría mi vida de ser necesario para que vivas. – Dice Netflyte con sinceridad.
- Te recordaba más antipático. – Contesta limpiándose su rostro.
- Cambiaste mi vida… tanto que nunca creí que amaría de nuevo. – Afirma abriendo los ojos cruzado directamente su mirada. – Y sufrí al perderte…
- Y yo no sabía lo que era el amor. No lo supe como dragona, si no como una humana que se dio cuenta el día que creí que te perdería.
Ella se abraso a la cabeza del dragón y él no pudo más que sentir su calor a través de sus frías escamas. En lo que pareció una eternidad ambos se separaron sin dejar de mirarse a los ojos con una mezcla de sensaciones.
- Me gustaría poder abrazarte…
- Me pasa lo mismo… pero escúchame con atención. Cuando despiertes no regreses a Gales.
- ¿Pero qué dices? – Cuestiona Netflyte preocupado.
- Cuando termines con el último dragón negro podremos regresar a nuestras vidas.
- Sigo sin entender.
- Ya no pertenezco al reino de los vivos. Al menos no mi alma, pero por obra del destino aun sigo en el mundo de los sueños y tarde mucho en encontrarte. Como te habrás dado cuenta los dragones no sueñan y es algo que no te dije en su momento. Lamento que hayas sufrido…
Ella acaricia el rostro humano de Netflyte, el cual no entendía nada al ver sus manos humanas de nuevo y verla de nuevo con sus ojos, con los colores que la recordaba.
- Yo estaré a tu lado para siempre. – Agrega Lytta con sus ojos llorosos uniendo sus labios en un tierno beso que el cazador no negó, pese a no poder entender lo que sucedía. – Recuerda que te amo estúpido humano. – Afirma al separarse.
Todo se volvió negro de golpe mientras que su rostro desaparecía y su mirada mostraba una tristeza que no había visto. El enorme dragón abre los ojos en la oscuridad y pese a que veía en la oscuridad esta vez le costó darse cuenta de que había dormido profundamente, más de lo que pensaba.
- Ella está en otro lugar Netflyte. – Dice la voz de la elfa. – Y por lo que sentí se ha comunicado contigo ahora que estas cerca de ella.
- Habla que no entiendo Mercury. ¡Habla con claridad! – Ordena levantando la voz haciendo que los pájaros de los arboles salieran espantados de las copas.
- Ella está viva, su cuerpo se mantiene vivo como si estuviera dormido, es como si estuviera hechizado. Pero su alma esta en otro lugar y creo que te encontró.
- ¿Esta viva o muerta? ¿Es un espíritu o alma en pena? – Cuestiona tratando de no tomar a la elfa en su mano.
- Ella sobrevivió porque su alma fue salvada por el señor de Elisión.
- ¿Elisión?
- Un lugar donde solo se llega a través de los sueños, pero que en raras ocasiones es el refugio de aquellos que se niegan a morir…
- ¿Como el purgatorio?
- Así lo llaman los cristianos. Pero de donde vinimos ese es su nombre. Y a quien tú llamarías Morfeo, se llama Helios y es un Pegaso.
- Un año atrás, diría que estás loca, pero ahora…
- Ahora deberás encontrar a todos los dragones negros que aún quedan y destruirlos.
- Creo que los he destruido a todos.
- No, queda uno, uno que no se ha dejado ver y que cuando lo haga… – Dice con algo de temor.
- Cuando lo haga le arrancare las alas y hare de su cuerpo cenizas. Juro por el creador, sea católico o pagano, que traeré a Lytta de nuevo a la vida… – Tras unos segundos recordó a su amigo. – por cierto, ¿Y los pequeños dragones que deje en York?
- Tranquilo, ya me encargue de ellos.
Continuara…
Nuevamente trayendo algo no muy largo, pero algo es algo. Sé que debería traer más capítulos y terminar todo lo atrasado, pero es lo que hay diría un compañero.
Glosario:
La vista de otros reptiles: Muchos tienen visión tetracromática, lo que significa que ven todos los colores del arco iris y el ultravioleta. Por contra, algunos geckos no ven el rojo. También detectan colores en condiciones de poca luz, cuando nosotros solo lo vemos todo negro.
Agradecimientos:
Litakino1987: Bueno como dijiste, ahora es una estúpida humana en todo aspecto. Y como siempre dijo, Mina es Mina en todos lo universos. En cuanto a Ami no se qué es lo que se la ha ocurrido aun… La pregunta es. Que voy a hacer ahora? Aunque no lo creas esto salió en cuotas y no sé cómo terminar esta historia. Puse originalmente esta terminaría en el tiempo actual pasando por ambos como parte de lo que estoy escribiendo en El Lobo y la Bruja. se que es una locura. Pero ma alegra que aun sigas leyendo esta locura!
Kamisumi Shirohoshi: Lamentablemente siempre tenemos que disculparnos. Es lo malo de no dedicarse a esto de tiempo completos por vivir del lado del mundo pobre XD. Me alegro que siga con esta locura que tengo que terminar en algún momento. Así que nos leemos mi lady.
Pato: Quise terminarlo para tu cumple, pero no salió como esperaba!
Lector Anónimo: Espero que os guste esto y nuevamente os invito a dejar vuestro comentario!
Nuevamente gracias por la oportunidad y
Nos leemos
