Remus pega un SALTO y Sirius se paraliza sin saber qué hacer. Un poco en pánico.
Remus gesticula y le pide a gritos silenciosos que se haga perro.
Lo hace, yendo a esconderse al armario. La verdad, más porque a él le parece que es lo lógico que hacer, no porque lo entienda.
Remus abre UN POQUITO la puerta y no ve a nadie hasta que baja la vista al suelo donde esta Filius.
—¡O-Oh! Profesor Flitwick.
—Remus —sonríe—. Buenas noches, ¿estás listo?
—¿L-listo?
—Para la ronda... ¿estás ocupado? He oído voces.
—Ahh… estaba hablando en la chimenea. E-Es cierto, la ronda…
—Ah. Puedo... empezar yo si tienes que...
—D-Dame un minuto.
Filius asiente y se queda ahí esperando.
Ahí va Remus adentro todo agobiado, le pone un hechizo silenciador a la puerta e igualmente se acerca a donde se ha escondido Sirius, que le mira, moviendo la cola, dispuesto a salir pensando que ya ha echado a quien fuera.
—No, no… tengo que irme a hacer la ronda… —le susurra súper bajito—. ¿Me esperas? No debo tardar… debemos ir a buscarte.
Ooojos en blanco pero vuelve a meterse dentro.
—¡Gracias! —le sonríe un poquito yendo hacia la puerta—. Cuídate y toma lo de los dientes.
—¿Lo de los dientes? —pregunta Filius.
—Hablaba… c-con una a-amiga que… le duele un diente.
—Oh... ¿Una... amiga? No sabía que salías con alguien —la sonrisita.
—Es solo una amiga… de la familia.
—Ah, eso es la mitad de la mitad de lo divertido. Pensábamos que estabas en una cita, como no viniste a cenar hoy.
—Es una vieja amiga de mi madre, me ha pedido ayuda para unas cosas en casa… y… debí avisarle a Minerva.
—No, hombre. Solo faltaría ahora que tuvieras que pedir permiso para tener vida privada.
—A ratos olvidó que ya no soy un alumno.
—Eso veo... ¿Cómo lo estás llevando? ¿Te gusta?
—Mucho —sonríe un poco, sinceramente.
—Es una pena que te haya tocado este año con todo lo de los dementores, normalmente esto es aún más divertido —le sonríe de vuelta.
—Ya lo puedo imaginar… Bueno, la verdad podría ser mucho peor, este es el trabajo soñado para mí.
—¿Peor cómo?
—Pues… cualquier otro de mis trabajos es peor que este con dementores.
—Me dijeron que habías estado de Freelance. ¿Nunca pensaste en montar un negocio de algo?
—Es difícil…
—En realidad yo no sé mucho de contabilidad o clientes o cosas así, o sea que supongo que debe serlo.
—En general necesitas dinero para hacer una inversión inicial.
—Oh... y ¿Ese es un problema? No tienes ahorros o...
—No muchos… Espero poder ahorrar un poco ahora. Es más fácil todo con un sueldo mensual.
—Por supuesto —Filius asiente un poco y le mira de reojo.
—Estoy muy agradecido por esta oportunidad.
—En realidad estamos todos muy contentos de tenerte aquí y poder contar contigo.
Remus sonríe, guardándose una mano en el bolsillo, sin prestar la más mínima atención a la ronda.
—Bueno, unos más que otros... ya sabes...
—Ya, ya sé que Severus… no. Pero casi todos los chicos parecen disfrutar las clases.
—Ah, sí. Y más con los profesores que hemos venido teniendo los últimos años. Aunque Lockhart parecía saber lo que se hacía.
—¿Si? Terminó… mal el pobre.
—De hecho, estoy leyendo... Dumbledore nos recomendó leer "Paseo con los hombres lobo". ¿Lo has leído?
Remus se sonroja.
—No. ¿Es… bueno? —pregunta un poco tenso.
—Lo parece. Trata el tema con bastante... lógica, una perspectiva respetuosa y parece saber bien de lo que habla. Pensaba que tú podrías decirme si lo es o no.
—Oh, ¿en serio? Quizás lo lea entonces.
—Sí, nunca había leído uno así. Es como si realmente... es como si Lockhart hablara de su mejor amigo. O sea, va de una aldea que se sienten amenazados y él va con los hombres lobo para hablar con ellos y le hablan de cómo viven y las cosas que hacen. Es bastante ameno.
—Que novedad… nadie suele escribir de los hombres lobo así.
—Creo que hay bastantes ejemplares extra en la biblioteca que los alumnos dejaron aquí el año pasado.
—Pediré uno entonces. Gracias por la recomendación.
—Si quieres, luego podemos comentarlo —le sonríe.
—Vale, sí, sin duda.
—Ugh... estoy HARTO de Sirius Black. Ojalá lo encontraran ya.
—Ya… Ya lo imagino… —responde Remus tratando de sonar neutral.
—¿Leíste lo que escribieron en el profeta?
—¿Qué escribieron?
—Dicen que lo vieron en Stirling tratando de comprar un arma muggle. Dicen que creen que Harry no le afecta la magia y quiere asesinarlo con medios muggles.
—Really? Sirius Black, el sangre pura… No creo que ni sepa usar un arma muggle.
—¿Tú crees? Era bueno en encantamientos. Recuerdo cuando... recuerdo las trastadas. Y a Minerva chillando, sobre todo. Y Pomona y yo alegrándonos de que estuvierais todos a su cargo.
—Nos portábamos mal… la verdad ahora me da vergüenza —Remus se ríe—. Ningún profe merece unos alumnos tan desastrosos
—Tenía cierta gracia. Como los gemelos Weasley. ¿Cómo les manejas?
—Tengo que hacer un sobreesfuerzo cada clase para no morir de la risa todo el tiempo.
—¡Lo sé! ¿Lo ves? ¡A mí me pasa lo mismo!
—Es que las ocurrencias y las bromas….
—Así erais también vosotros. Pero no puedes decirles eso si no quieres que todo se convierta en una completa anarquía.
—Ya, ya… yo trato de reñirles.
—Aunque no te pases o acabaras como Minerva.
—No, no… no. Eso solo le sale a ella
—¿Entonces crees que lo de la pistola es mentira? Severus no para de decir que odiaba a los muggles.
—Fue padrino de Lily Evans en su boda… de haberla odiado tanto…
—Uy, no le digas eso a Severus que ya sabes cómo se pone...
—Ya… —Remus suspira—. Yo solo creo que desconocía lo bastante a la cultura muggle como para que no suponga que esté pensando en armas muggles.
—¿No tienes miedo que pueda venir a buscarte?
—¿A-A… A mí?
—Pues si sabe que estás aquí... después de lo que le hizo al pobre Peter, a lo mejor considere que...
Remus rechina los dientes a la mención de Peter.
—¿Sabes? No sé... A lo mejor para que le ayudes a entrar. Te cuente alguna historia inverosímil sobre algo. Severus está seguro que intentará ponerse en contacto contigo o con alguno de nosotros.
—¿Una historia de qué tipo?
—¿Quién sabe? Si pudo engañar a James Potter para convencerle que él no era como... otro Black.
—Ugh… Ya… ya…
—Quizás te intente convencer que tu vida sería mejor junto a los seguidores del que no debe ser nombrado o algo así.
Remus se humedece los labios.
—Severus está seguro que te tratará de embaucar con sus encantos.
—Bueno, Sni… Severus considera que yo soy idiota.
—Les está contando a todos que estabas enamorado de él.
—¿P-Perdón? D-De… q-que yo… Ugh —se sonroja pensando que… hum… Está, en presente.
—Ya le hemos dicho que eso tuvo que cambiar después de todo lo que pasó.
—Ya. Ehm… desde luego que… O-O sea, eso de "enamorado" es un poco demasiado.
—O sea, de verdad sí...
—¿Qué?
—¿Te acostabas con él? Severus dijo...
—Y-Yo… yo… yo… E-éramos unos niños… —Remus casi se ahoga con su propia saliva.
—Creo que sí deberías ser extra cuidadoso entonces.
—E-Esto…. Ugh! —es que Remus está ROJO como un tomate—. Venga ya, Filius… ¿es verdad que tú y Poppy…? —intenta cambiar de tema.
—Oh, ¡venga ya! —igual se sonroja.
—¡Es una pregunta igual de justa!
—¡No hay rumores sobre eso!
—¡Los hay desde que estaba yo en la escuela!
—¿Q-Qué? ? ¡No es cierto!
—Venga ya… Q-Quizás quiero invitar yo a salir a Poppy.
—¿Quieres? —Levanta las cejas con eso.
—Quizás —se encoge de hombros.
—¡Ella podría ser su madre, Sr. Lupin! —le riñe.
—Ya… bueno. Pero siempre me ha parecido…—le mira de reojo.
—Ni te atrevas a mentirme que todos sabemos perfecto...
—¡Ni lo digas! —Se SON RO JA—. ¿¡Sales o no con Poppy?!
—Ni lo desmiento ni lo corroboro —levanta las manos en gesto de rendición. Aunque de su sonrojito y su sonrisita se puede leer bastante.
—Esa es una confirmación.
—¡No tiene nada de confirmación!
—Pues igual yo no he confirmado lo de Sirius —Remus se ríe.
—No es lo mismo. Ya me imagino que tú no... O sea, ahora mismo no... Como no lo tengas escondido en tu cuarto.
—Claro, claro... lo tengo escondido en mi cuarto —Remus trata de REÍRSE RELAJADAMENTE.
—Ojalá lo tuvieras. Así no tendríamos que subir a la maldita Torre de Astronomía.
—Ugh…. Noooo… y si… si quieres, subo yo solo.
—No, no, tenemos que ir los dos. No vaya a ser...
—Te mando un patronus si veo algo sospechoso —asegura pensando que no quiere ir al piso veinte de la Torre de Astronomía.
—Mejor... me voy y te dejo a solas con él un rato si lo encontramos ahí —bromea Filius de vuelta.
—¡Filius! —se sonroja—. ¿Entonces es cierto lo de Poppy?
—Tendrás que preguntarle a ella, los caballeros no tenemos memoria.
—Yo pensé que a estas alturas ya no sería una cuestión de memoria.
—¿Qué estás insinuando, mocoso?
—¡Que estarían casados!
—Ah... Ehm... Eso es... Más complicado…
—O sea… ¿No?
—Pues... ¿quién habla sobre ello igual? ¿Los alumnos? No creo.
—No los de esta generación, quizás.
—Ni los de las otras, tienen poca imaginación.
—Nosotros no teníamos poca, Filius.
—Pues así suele ser, especialmente cuando otros acaparan el foco.
—Te refieres a Minerva y a Albus.
—TODO EL MUNDO se refiere a ellos.
—¿Y… ellos dos también… están como tú y Poppy? —Remus se ríe.
—¡No! —arruga la nariz, ofendido.
—Ohhh! ¿Cuál es la diferencia?
—Nosotros sí sabemos lo que pasa entre nosotros.
—Oh… o sea, ¡Sí pasa algo! Uhhhh! ¿Y ellos no?
—No he dicho que lo haga, he dicho que yo sí sé lo que sucede... o no.
—¿Y ellos no?
—Pues no parece, no.
—O sea no… están juntos.
—¿La verdad? No lo saben ni ellos.
—Eso no es lo que parece —Remus le mira de reojo.
—¿No? ¿Qué es lo que parece?
—Pues que se lían, como tú y Poppy.
—Todos pensamos eso algunas veces y luego siempre resulta que no.
—Y... ¿Qué dice Minerva?
—¿Ella? Ella bebe.
—¿Be… bebe? —Remus parpadea.
—Bastante.
—Ugh… ¿y Dumbledore? ¿No le preocupa?
—Hasta donde yo sé, sí.
—Cielos, yo que creía que mis relaciones eran tóxicas.
—Bueno. Acostarte con un convicto y luego prófugo parece un poco... no es la mejor historia sobre una expareja.
—Bueno, ¡Sirius no era un convicto ni un prófugo!
—Antes.
—Sirius quería muchísimo a James y a Lily —Remus suspira.
—Entiendo que a ti también te engañara con eso. O sea, es que no me imagino el golpe que debió ser, tus amigos muertos a manos de... tu pareja y perderlo todo en una sola noche.
—Ha sido duro.
—Por eso digo que entiendo que puedas tener miedo de que de verdad se aparezca aquí.
—No creo que venga.
—Decían que quería matar a Harry... pobre muchacho.
—Yo… lo dudo.
—No, de verdad, dicen que murmuraba que estaba en Hogwarts antes de escapar. Todo el mundo lo dice, por eso tenemos las estúpidos dementores.
—Sí, eso he leído… y créeme, yo también los odio casi tanto como a estas escaleras.
—De verdad que Harry me gusta, es un buen chico, pero los circos que se montan por su culpa...
—Ugh, ya seeeé. Al menos este año está siendo… complicado. Desde el tren lo pasó mal.
—Me han dicho que se desmayó, pobre chaval.
—Es que… ¿qué hacían los dementores DENTRO? No sé cómo no tuvimos más desmayados.
—Menos mal que estabas ahí...
—Sí, no sé que hubiera pasado.
—Albus estaba súper enfadado... Bueno, que tengo que contarte a ti si ya lo viste.
—Es que… que tan absurdo sería que Harry no muriera a manos de Sirius sino de lo que supuestamente le defiende.
—De todos modos esperemos que si disuadan a Black de venir... tal vez deberías tú salir con alguien. No me imagino lo que debe estar suponiendo esto para ti si realmente salíais.
—Ehm…. Fue hace mucho tiempo esto —Remus se sonroja oooootra vez.
—Por eso lo digo. Tal vez podamos... O sea, quizás no Poppy. Ni Minerva, pero Pomona conoce a muchísima gente.
—Nadie quiere salir con un hombre lobo, te lo aseguro.
—¿Crees que Black te estaba utilizando? —le mira de reojo.
—¿Q-Qué?
—Pues que no quería salir contigo de verdad o algo así.
—N-No… no creo que… hum… —Remus toda la noche después de esta conversación: Mirando el techo con los ojos como platos. "¿Y si Sirius no me quiere?"
Filius le mira esperando que le explique.
—Sirius tenía más problemas conmigo que beneficios.
—Si alguien como él podía querer salir contigo...
—Sirius era muy guapo…
—Lo recuerdo. Las chicas...
—Pero no veo para qué pudo haberme usado.
—Pues para... acercarse a quien tú ya sabes o... a los Potter tal vez.
—No me necesitaban a mí para acercarse a los Potter... de hecho, me parece que muy amablemente me incluyeron.
—¿Entonces?
—Sirius y James eran como hermanos…
—Y aun así fue capaz... —Filius niega con la cabeza.
—Eso creemos, sí… —refunfuña Remus.
—Disculpa, seguro que odias hablar de esto.
—Es u-un tema… raro.
—Es que...
—Ajá?
—Sirius Black tenía ese encanto que... nadie se lo esperaba. Nos rompió el corazón a todos.
—Lo sé, quizás… —Remus suspira.
Filius le mira de reojito cuando ya llegan arriba.
—Sinceramente no pensé que nos quisieran mucho con lo mal que nos portábamos.
—Bueno... tampoco... o sea, tú por ejemplo...
—¿Ajá? —es que Remus ni mira alrededor buscando un sitio para sentarse…. Digo, a Sirius.
—Tú te portabas bien.
—Desde luego —Remus se ríe.
—¿No lo hacías?
—Lo hacía lo mejor que podía.
Filius se ríe con eso acabando de mirar en todos los rincones con quien sabe qué hechizo.
—Pero igualmente creo que éramos una pesadilla —añade.
—No te voy a quitar esa ilusión.
—Pero me alegra saber que no lo éramos tanto… —sonríe, mirándole.
—Ya sabes cómo es Minerva.
—Ella era muy buena conmigo cuando estuve aquí.
—Sí, pero a veces exagera con lo difícil que es manejar a los alumnos. Les grita todo eso de que si no estudian no van a ser nada en la vida y que son el peor curso que nunca ha tenido.
—Me estás diciendo, Filius, ¿que no éramos el peor curso que nunca habíais tenido? —Remus se ríe.
—A ver... a ver. A ver, que eso son palabras mayores... —se ríe también.
—Ahora siento que me estás robando un título que hasta ahora tenía.
—Pues es que... justamente.
—Vale, vale... —Remus se ríe otra vez—.Venga, ya está, ¿al menos ya podemos ir a dormir?
—¿Me prometes que si lo has encontrado no lo vas a esconder por ahí? —sonríe.
—P-Por supuesto... —el muy cínico de Remus, se atraganta solo un poco.
—Bien, entonces vámonos —tan tranquilo, bromeando.
—Vale... vale. Vale. Tú prométeme algo...
—¿El qué?
—Si encuentras a Sirius… llamaras a Dumbledore antes que a los dementores.
—La verdad, ojalá no le encuentre.
—Eso mismo pienso yo.
—¿Sobre mi o sobre ti? Perdona, no paro de hacer bromas sobre el tema.
—Sobre nadie, ojalá se haya ido a vivir al caribe —Remus le sonríe.
—Ya, debería.
—Sí. Es decir, ojalá… realmente no estuviera interesado en Harry y mejor desapareciera.
—Has pensado en... —Filius suspira.
—¿Qué?
—No, no, no creo que hay forma alguna. Pero si tú pudieras contactarle... tal vez podrías hacerle cambiar de idea sobre Harry al menos.
—¿Y no crees que si alguien me viera haciendo eso si pensaría en mi como su cómplice?
—Pues qué más da lo que pensaran mientras fuera para bien.
—Ya… claro.
—Al final, si pudieras salvar a Harry ¿no sería eso más importante?
—Si pudiera salvarles a ambos… es lo que elegiría.
—¿De veras? ¿A pesar de lo que hizo?
—Bueno, depende de las explicaciones que diera —Remus se humedece los labios.
—No sé si sea bueno para ti que sigas teniendo esperanzas en ello, Remus —suspira.
—No las tengo.
Filius le mira de reojito un poco condescendiente porque no parece que no las tenga.
—No, de verdad… ¿sabes el LÍO que sería si viniera aquí? No tendría los huevos para pedirle ninguna explicación, tendría que llamar a los dementores y esperar que hicieran su trabajo y… de verdad, espero que no venga —sigue Remus.
—¿No llamarías a Dumbledore primero como me has dicho a mí?
Remus suspira trágicamente.
—Mira, entiendo lo que sientes y que... cierta esperanza se haya de repente despertado en ti con esto. Es difícil encajar y menos aún con una... condición como esta. Yo tampoco soy del todo normativo ya lo sabes y aunque no sea lo mismo que tú, puedo entenderlo.
—Aquí he encajado bastante bien gracias a todos ustedes —El hombre lobo aprieta los ojos.
—A eso me refiero. Entiendo lo que Black significa para ti, como persona y que puedas pensar que nunca vas a encontrar a alguien más que... te quiera o se atreva a hacer lo que él hizo, pero no tiene porque ser así. No deberías estar tóxicamente esperando que él volviera y todo volviera a ser como antes, esa persona ya no existe y hay mucha otra gente en el mundo que podría hacer eso. Y bastante mejor que él.
Remus… es que en cualquier otro momento este discurso le hubiera parecido llegador y apropiado.
—L-Lo sé, lo sé. De hecho… debo confesar que he estado viendo a-a-a… a-alguien.
—¿De verdad? ¡JA! ¡Lo sabía! Ja. ¡Pomona me debe un sickle!
—Uuuugh —Remus se sonroja porque NO ES MENTIRA.
—¡No puedo creer que me hayas tenido toda la ronda hablando del babas de Sirius Black y no me hayas contado esto!
—Pues… pues —Remus se ríe.
—Va, va, corre. No le tengas esperando si estabas hablando en la chimenea. Ya me lo contarás —le empuja un poco—. Que alguien se divierta un poco para variar.
—Gracias, Filius… —Remus se ríe un poco más—. No… ¡No exageres cuando les cuentes! —pide casi corriendo hacia su cuarto.
—Oh, ¡Eso no lo dudes, muchacho!
—¡Ugh! ¡Adiós!
Filius se ríe... y a lo mejor... decide que se encuentra un poco mal y lo más sensato sería ir a que lo revisen en la enfermería, ejem. Qué culpa tiene si siempre ha sido un poco enfermizo.
Debería ir, sí debería ir.
Seguro no es nada, solo algo que le ha caído mal en la cena o... algo así, pero es mejor asegurarse.
Claro, claro. Chismoso.
Ah, sí, el chisme... a lo mejor luego también hay chisme.
Ehh!
O sea, es que por ahora... Uhm... tiene... o sea, los síntomas...
Claro, claro. ¿Qué síntomas?
Son... ehm... mucho calor.
¿En las regiones vitales?
Y... palpitaciones.
Ah, esas.
En general, ¡No seas bestia! Entonces... ¿cuál es el diagnostico?
Tontuelitis aguda.
Poppy!
Necesita pasar la noche. Ehm… con la enfermera.
Ah, bueno, si no hay más remedio...Se sacrificará. Esto es... para curarse y la salud es lo primero.
Y quitarse la tontuelitis.
Así que... golpea la puerta de la enfermería. Poppy tarda un raaaaaato antes de venir a la puerta y abrirla un poquito agresivamente.
Filius levanta las cejas.
—Ohh… —la verdad, se le suaviza la mirada y sonríe un poquito—. Eres tú.
—¿Estás bien?
—Sí, sí. Pasa.
—Parecías un poco... ¿Estás ocupada?
—Es que al fin mande al último chico a su casa y pensé que serías un accidentado o algún enfermo.
—Oh... ¿Qué ha pasado? Ugh, siento lo del otro día, el encantamiento... No está hecho para lo que lo usaron, no pensaba que fueran a herirse tantos de un solo golpe.
—No ha sido el mejor inicio de año, eso te lo aseguro.
—Admito que eso se me fue de las manos a mí.
—¿Quieres un te?
—Eh... Sí.
—Bien.
—O... algo más fuerte tal vez —pasa dentro, nervioso.
—¡Algo más fuerte! ¡En día de clase!
—Oh, venga, solo una copita...
—Está bien, está bien—Poppy le sonríe de lado—. Solo te recuerdo que yo estoy de guardia todo el tiempo —blablablá.
—Ya está durmiendo todo el mundo ¿quién iba a hacerse daño ahora? —sonríe.
—Lo dices cómo si no les conocieras —igualmente saca la botella de Minerva y dos copitas.
—He hecho la ronda con Remus...
—Uff… ¿cómo está el pobre? Vino hoy a pedirme regenerador de dientes, me ha dicho que se lastimó una muela.
—He estado hablando con él... Lleva mal este asunto de Sirius.
—Ay, Remus… ¿qué te ha dicho? —Poppy se sienta y suspira, apretando los ojos.
—Que sí eran pareja...
—¡Eso es increíblemente… irresponsable de Sirius Black!
—En realidad, según el libro de Lockhart...
—Ay, ni lo he podido empezar. ¿Qué dice? Ese hombre era un inútil.
—Pues según él es seguro.
—Ya… debe serlo. Aunque no sé si ahora Black sea un hombre lobo también.
—¿T-Tú crees? —levanta las cejas sin haber pensado eso.
—Espero que no… ¡Sólo eso nos falta!
—Por Merlín...
—Es que les dije tantas veces que no hicieran tonterías… es absolutamente increíble que… Black! ¿Que más te dijo Remus? Le reñiré cuando le vea.
—Que estaba saliendo con alguien nuevo. ¡Os lo he dicho!
—¿De verdad? ¡Estás inventándolo! ¿Con quién? ¡Necesita ser cuidadoso!
—No me ha dicho quién, pero estaba hablando con alguien cuando he llegado.
—Ohhh ¿Hombre o mujer?
—No tengo ni idea.
—Ash —protesta dando un traguito a su Whiskey—. Me daría mucho gusto que Remus consiguiera una pareja estable.
—Pues... yo sé que lo dices porque es Black y todo eso, pero... es que lo mismo que piensas tú deben pensar todos.
—¿A qué te refieres?
—Hace un momento reñías a Black y pensabas que quizás sería también un hombre lobo ahora.
—Es que… No es un miedo irreal.
—¿Y no crees que las posibles parejas de Remus podrían tener miedo de eso mismo?
—O sea, es que… Yo no digo que no pueda tener pareja. Lo que digo es que… ¿qué clase de protección y sensatez tenían esos chicos a los dieciséis?
—Insisto, según Lockhart tampoco parece que la necesitaran —se encoge de hombros.
—¿La sensatez? O sea... cualquier herida... con la saliva, ¡podría infectarse! ¿Tú sí te meterías con una mujer lobo?
—La verdad, yo ya tengo bastante mitades misteriosas.
—Me parece que las mitades misteriosas que ya tienes son... la cantidad apropiada, sin que necesites más, estoy de acuerdo —Poppy le sonríe.
—Pero... igualmente. Es tan triste su caso.
—Lo es… Si siempre lo ha sido. Tan mono que es.
—Oh... ¿tú sí te atreverías con él entonces? Me ha preguntado por ti.
—¡Ese chico podría ser mi hijo, Filius!
—¿Y eso qué? Mira a Pomona, que le van jovencitos también.
—Hay algo a lo que estás empujándome, Filius. Además, mejor eso que las mañas de Minerva que los prefiere milenarios.
—Yo solo digo que parecía ser una oportunidad... —levanta las manos y Poppy se ríe un poquito.
—¿Eso quisieras? ¿Que me liara con Remus?
—¿La verdad?
—¿Ajá? —Poppy levanta las cejas.
—No veo que Remus esté por aquí.
—Mmm... Yo tampoco.
—Pues entonces, ehm... Quizás debería espabilarse un poco, si tiene esa intención.
—Ah ¿Sí? ¿Qué crees que debiera hacer?
—Pues... Para empezar, venir aquí.
—Aja… ¿y qué más?
—Asegurarse que no hay niños o que los que hay no van a molestar...
—Ohh… vale, vale. Eso es siempre difícil. ¿Qué más?
—No tanto si eres... hábil. Luego, entrar aquí y darte un poco de conversación...
—¿Me conformo solo con un poco? Vale…
—Sí, tampoco marearte, eso no sirve. Si es poca va a ser malo porque vas a pensar que está desesperado, pero si es demasiado también es malo porque vas a pensar que te está mareando. Tiene que ser el punto justo.
—Aja…
—Luego, invitarte a una copa, porque eso siempre ayuda...
Poppy se sonroja un poco dejando la copa que estaba por beber, sobre la mesa de nuevo.
Filius, al contrario, hace una pausa para beber un poco más de la suya, sonriendo.
Poppy se sonroja más porque este baile, que llevan años enteros bailando… siempre la pone nerviosita.
—Y luego... ser encantador y básicamente tener mucha suerte para que tú decidas que va a pasar algo bueno a continuación, puesto que tú eres la que manda en todo esto —asegura y eso siempre la relaja un poco.
—Bien, me parece interesante todo ese plan. Y en efecto… no veo a Remus por aquí, no.
Filius la mira de reojo con eso. Ella le mira también solo un segundo.
—A-Aunque quien quiere a Remus estando…
—Supongo que él tiene ese atractivo de alguien que... es algo un poco prohibido o algo así. Eso dicen las chicas —Él se sonroja un poco y carraspea.
—Ya… ya. Eso de tener bastantes mezclas en la sangre…
—Sí, un poco. Aunque algunas mezclas parecen más interesantes que otras.
—Ya, hay unas desafortunadas y otras sexys —Poppy sonríe de lado.
—Desafortunadas... —repite entendiendo esto mal.
—Pues ser un hombre lobo me parece bastante desafortunado —responde sin mirarle.
—Debes ser la única que lo piensa.
Poppy hace los ojos en blanco porque lo ha dicho... ¡por otra cosa!
—Venga, no digo que estén como estaban el año pasado con Lockhart, pero...
—Es que además Remus es... sumamente dulce. Aun así...
—¿Aja? —Ojos en blanco de Filius ahora.
—No me parece que sea Remus el atractivo…
La mira de reojo y sonríe un poquito. Poppy no le mira, dando otro trago a su whiskey.
—Pues él estaba muy interesado en ello.
—¿En ser atractivo?
—En saber quién te parecía atractivo.
—¿A mí?
—A lo mejor podrías contármelo y yo se lo transmitiría.
—Mmmmm… ¿Quieres que te cuente que tan atractivo me parece… Remus?
—No, quiero que me cuentes quien te parece atractivo.
—Vaya, que conveniente.
—Pues él me ha preguntado, sería descortés no decirle.
—¿Quieres decirle a Remus Lupin de… nosotros?
—¿Qué de nosotros?
—P-Pues… —Poppy se sonroja—. Sobre NOSOTROS.
—¿Aja? —Sonríe un poco.
—Pues… Tú sabes.
—Sí, pero me gusta oírlo.
—Ser pareja, Filius… somos pareja, ¿no?
—Pues no lo sé, a veces parece que no...
—Sabes bien que… es difícil con los alumnos y los chismes.
—Lo que digo con esto es que los chismes están igualmente...
—¿A qué te refieres?
—A lo mejor no hace falta tanto cuidado.
—¡¿Qué te dijo Remus?! —Poppy levanta una ceja.
—Me preguntó qué pasaba con nosotros.
—¿C-Con nosotros?
—Le pregunté si se acostaba con Sirius y él me preguntó si yo lo hacía contigo.
—¡Ugh! ¡Filius!
—¡Pues él me preguntó!
—¿Y qué…? hum…
—Que te preguntara a ti.
—¡¿A miiiii?!
—Pues tú eres la que manda en esto.
—Es que no es que mande, solamente... es que trabajamos en una escuela.
—Eso ya lo sé.
—Ya, ya... es que si los alumnos se enteran...
—Pues... si ya hay rumores...
—Ya lo sé —aprieta los ojos—. Pero siempre se han quedado en eso, en rumores.
—Proponía que hubiera más.
—¿Más rumores? ¿Qué más rumores querrías?
—No lo sé, algo divertido... —Filius asiente. Poppy se sonroja un poco, pero sonríe casi en automático y él la mira de reojito.
—Vale… —a alguien ya le hizo efecto el whiskey.
—Entonces... ¿dónde te da morbo? —le hace un cejas cejas y saca la varita.
—Depende —Poppy levanta las cejas.
—¿De qué?
—D-De qué sea.
—¿Cómo que qué sea? ¿Qué sea qué? —baja la varita.
—Lo que vas a hacer con esa varita.
—Lo que voy a hacer es hacerte invisible —lo hace.
—¿Invisible? —levanta las cejas.
—Pues para ir a algún sitio… interesante —también se hace invisible a si mismo.
—Por Merlín...
—¿Quieres o no? —pregunta sonriendo.
—Filius Flitwick, deja de marearme.
—La biblioteca... el gran comedor... la sala común de Ravenclaw... el despacho de Minerva...
—El despacho de Dumbledore que sé que a ti te… —Poppy se ríe.
—Nah, seguro Minerva está ahí.
—¿Vas a ser silencioso?
—Pues... debería.
—Pero eso no siempre funciona contigo…
—Ni contigo, no te hagas.
—¡Yo sí soy silenciosa! —miente.
—Relativamente.
—Pues… pues, ¡En general! Quizás, Ehm… debiéramos… L-La oficina de Minerva —Filius debe saber que… Poppy se ha movido.
—Como no esté con Albus... —igualmente intenta seguir la voz, sonriendo.
—¿Crees que no? Si no está con Albus…
—Tal vez.
—¿En dónde estás? —protesta un poco.
—En el mismo lugar, es que soy pequeñito.
—Pues eso… creo —le toca de repente el brazo, un poco violentamente.
Filius salta un poco sin esperarlo y luego debe sentir que le toca la cara con las manos.
La toma de las muñecas y la sigue un poco.
No pasa mucho antes de que le bese los labios y él le devuelve el beso.
Poppy se separa un poquito y agradece estar transparente para que no se note que se sonroja.
—Ehm…
—Hola.
—Hola…
—Anda, vamos a ver —él se levanta sin soltarle la mano.
—Vale, vamos… —Poppy se la aprieta un poco—. Como venga un niño ahora…
—Y has elegido el despacho de Minerva, no puedo creer...
—¡Cállate! ¡Nadie está criticando lo de las transparencias! —protesta.
—Eso es por lo exhibicionista.
—¡Lo que te gusta!
—Claro, a ti no.
—¡No tanto! —la que eligió el despacho de Minerva.
—Ya, ya... ¿qué harás si llega de repente?
—Matarte —Y es que además, la peor parte es que SABEMOS QUE VA A LLEGAR.
—¿A-A mí?
—Pues si dejas de moverte, seguro.
—Oh, ya... —se ríe un poquito.
—¡Cállate! Como llegue un niño y me avise la alerta…
—¿Tendrás que irte toda... acalorada?
—Es… es que necesito un asistente, ¿ves? ¡No es por nada!
—Sabes que yo te apoyo en eso. Aunque me gusta la idea de imaginarte atendiendo a los niños estando toda...
—Es imposible estar de guardia TODO EL AÑO ESCO…. Ugh! ¿Por?
—Pues no sé, tiene gracia. Toda sonrojada y excitada —se para frente a la puerta.
—Ni siquiera sé cómo vamos a entrar… no deberíamos hacer esto, fue mala idea.
—Pues... —saca la varita, apunta a la puerta y hace un hechizo que la abre. Porque... pues el profe de Hechizos, claro que no va a transfigurar la pared.
—¿Estás haciendo ya un hechizo? ¿Cuál?
—Oh, Madamme Ponfrey, no es un hechizo que una mujer de bien deba conocer... —Bien, Filius, tú ve diciendo nombres sin siquiera mirar si está Minerva dentro, que eres invisible por capricho. Debería estar ahí solo por eso.
—Anda ya… ahora resulta.
—Es un hechizo de ladrón... —Filius se mete dentro y hace un gesto a ella para que pase que no puede ver porque ERES INVISIBLE, NIÑO.
—¿Desde cuándo se sabe esos hechizos, profesor? —va a atropellarlo intentando entrar a la vez.
—Es lógico que un profesor de Hechizos tenga un amplio repertorio. De hecho solo es un confudus que si haces contra una puerta lo bastante potente se olvida de que tenía una contraseña. Ni siquiera sabía que se le podía hacer a las puertas.
—Ugh… No sabía yo tampoco que… se podía hacer esto. ¡No te veo!
—Puedo... —cambia el hechizo y en vez de ser invisibles solo son transparentes—. Aunque así, si llega de repente si va a vernos.
—Por lo menos mientras… nos acomodamos. Me parece bien.
—A lo mejor podría... —se hace él invisible y a ella no, sonriendo un poco.
—¡Ehh! Eso no vale.
—No quiero perderme las vistas.
—Pero Filius! Ugh.
—Mejor si... —de repente solo es invisible su ropa. (La de ella)
—Ehhh! —se cubre con las manos.
—¿Lo ves? Vale la pena el riesgo.
—¡No! Así no me puedo quedar aquí —mira la puerta toda agobiada.
—Solo un poco...
—Filly!
—Vale, vale, si lo pides de ese modo... —la hace invisible de nuevo.
Poppy se cubre la cara toda avergonzada y Filius se acerca a ella. Poppy no lo nota, de hecho tampoco él debe notarla a ella, si estamos todos invisibles otra vez.
—¿Quieres pasar a la cama entonces? —Sí, así que va a tocarla.
—¿D-De Minerva? —Poppy le abraza un poco cuando le siente.
—Sí.
—Eso es de lo más…
—Tú lo has propuesto.
—¡Y seguro estaba equivocada!
—Naaah —se ríe abriendo la puerta del cuarto.
—¿Sabes lo que nos haría Minerva…?
—Prefiero pensar en lo que voy a hacerte yo.
—¿Es una amenaza o una promesa?
—Es un hecho.
—¿Y qué v-vas a hacerme?
—Pues lo que te dejes.
—Y-Ya veremos… —todo se va a dejar hacer.
Él se ríe y va a intentar darle un beso, para empezar, Poppy le responde el beso cerrando los ojos y... les vamos a dejar hacer esto aquí.
