Le hace pat Pat en la cabeza y ahí van… Con Sirius dando vueltas olisqueándolo todo.

¡Parece que se da un chute de azúcar cada vez que se hace perro! Remus sonríe, mirándole de reojo, pensando que otra vez parece tener el pelito tan perfecto y sedoso que se le nota con la varita lo mucho que le brilla.

Y ahí llegan a la biblioteca después de un rato... por lo visto.

Pues es que son como las dos de la mañana y deben ir por algún pasadizo para que no les vean.

Remus aaaabre la puerta de la biblioteca, haciendo además un hechizo para que no rechine al abrirse.

Y ahí va el perro dando saltos.

Remus sonríe, cerrando la puerta tras ellos y poniéndole OTRO hechizo y Sirius se vuelve humano.

Remus sigue haciendo hechizos protectores. Uno tras otro. Sirius se le acerca y le abraza por la espalda mientras está en eso.

El hombre lobo pega un saltito cuando Sirius le abraza, porque no ha visto que se convirtió en humano otra vez.

—Hola.

—No te vi convertirte —sonríe y el último hechizo cae en una zona que no es la puerta, sospecho que vamos a estar varios días sin NADIE acercándose a la sección de Transfiguraciones de la biblioteca.

—Lo hice en secreto —le susurra al oído sonriendo. Remus tiene un escalofrío y él sonríe más con eso, porque mira que mono es.

—Se te da bien esto de hacer cosas en secreto… —Remus le mira de reojito.

—Fuerza de la costumbre.

El hombre lobo le da un besito en la mejilla. Este sonríe y le suelta un poco para mirarle de cara.

—Ya estamos aquí, Canuto —Remus se gira hacia él y le abraza.

—Vamos.

—Espera… —le mira un segundo y le da un besito robado en los labios.

—No, Remus —sonríe con eso—. No podemos tener sexo prohibido aquí. Bastante peligroso es estar aquí así sin además estar en esa clase de actividades. No insistas —le acusa, tirando de su mano hacia dentro.

—¡No he dicho eso! —se sonroja.

—Es lo que estas gritando.

—¡No! Yo te robe un besito, como en los viejos tiempos.

—Claro que no, estás todo el rato suplicando "Canuto, por favoooor"

—V-Vamos… a buscar el periódico —Remus se sonroja más y deja de sonreír un poquito, pasándose la mano por el pelo. Sirius le mira de reojo—. Perdona si te… te insisto con mis tonterías —se aclara un poco la garganta.

—Pffff —se ríe todo burlón—. ¿Lo ves? Ahí está otra vez. Ya te he dicho que no.

—¡No te estoy suplicando!

—Estás claramente suplicando y rogando.

—¡No! ¡Solo te di un beso!

—¡Hasta lo admite!

—¡Solo fue un beso!

—Eres un cochino igual.

—¡No soy un cochino! —protesta.

—El peor de todos. Sexo en la biblioteca, nada menos.

—¡Nadie habló de sexo!

—No, si... lo que a ti te va es lo de temer que te oigan. Tienes ahí un fetiche medio exhibicionista...

—Nadie va a oír nada y ¡TÚ eres el exhibicionista!

—Pues nadie va a oír nada porque no te voy a dejar que hagas nada, que si es por tí... —se acerca a los periódicos.

—¡Ugh! ¡Sirius! ¡Que yo no estoy rogándote!

—A ver, que lo entiendo —sigue riéndose porque es que mira como protesta—. Pues yo también quisiera que todos pudieran saber que...

—¿Saber qué?

—No pueden estar intentando presentarte a alguien como te propuso Pomona.

—Ya, me haría más gracia al revés.

—¿Presentarle alguien tú a ella?

—No, que todos supieran que nadie debe presentarte a alguien a ti. ¿Qué estoy buscando?

—A mí nadie me va a presentar a nadie, ¡si ni puedo hablar con nadie! Además, ¿qué significa eso de que "necesitas una buena Huff"?

—Tú necesitas dejar de salir con todas.

—¿Qué todas?

—Con las que VAS A SALIR cuando puedas.

—Aún no está ni pasando pero ya estoy siendo reñido por ello —busca entre los periódicos lo que son más o menos cerca de la fecha adecuada.

—¡Pues claro!

—¿Y eso te parece normal?

—En tú caso concreto… sí.

—¡No lo es!

—Hombreeeee —protesta un poco, sonriendo, alumbrándose con la varita.

—Claro que no, ni siquiera estoy seguro que pueda volver a aparecer en público tan tranquilo —sigue pasando hojas del periódico—. Menos mal que un perro es un animal doméstico, imagina si llego a ser un ciervo como Cornamenta.

—Seguirías en Azkabán —sonríe un poco—. Con lo obsesionado que estabas conmigo no sé cómo no terminaste siendo un lobo.

—¡Yo no estaba obsesionado!

—Mmm, claro...

—Al menos no tanto como tú.

—¡Yo no estaba obsesionado!

—Venga ya, si viniste a hacerte amigo nuestro solo porque...

—¡Porque me sentaron junto a James!

—Sí, claro. Aun me acuerdo de la noche de nuestra ceremonia de selección.

—Contuvo media escuela el aliento cuando te pusieron en Gryffindor.

—No fue solo MEDIA. Y todo Slytherin me miraban tan... confundidos. Y luego vino Lily y estuve hablando con ella hasta que llegaste tu con tu vocecita "Hola, perdonad, ¿me puedo sentar?"

—Ninguna vocecita… y es que ya no había lugar.

—Había perfectamente todo el lugar, solo querías meterte en la conversación... y pedir permiso para todo, claro.

—Pues quería meterme en alguna conversación…

—Ahí ya empezaste con tu campaña "Sirius Black no hables con las chicas"

—¡Entonces me daba lo mismo con quién hablabas!

—¡Que va!

—¡Hombre! ¡Era un niño! Estaba MUCHO más preocupado porque no supieran… lo que era.

Ojos en blanco.

—¡Pues era pequeño!

—Y tenías un oscuuuuro secretooo —se burla haciendo voz medio misteriosa.

—¿Qué hubieras hecho ese día de saberlo?

—A Minnie le salieron todas las canas cuando supo que ibas a estar en Gryffindor conmigo, SEGURO.

—No creo que ella supiera todo lo buenos que iban a ser conmigo.

—Pero teníamos que ser todos problema de Slughorn. Seguro pensó que ambos seríamos Slytherin y que mi madre iba a gritarle a Slughorn hasta quedarse sordo.

—Pobre… resultó ser a ella a quien le gritó.

—Le hubiera gritado a todos igual.

—Igualmente… yo era pequeño e inocente y tú… parecías demasiado rico y mimado.

—¡Claro que no! —fruncimiento de ceño en "Sirius Black Tercero".

—Lo parecías, todo peinado —sonríe solo porque le está molestando.

—No estaba todo peinadito.

—Estabas súper peinado.

—Mi madre nos peinaba así a los dos... y lo primero que hice yo fue dejarme crecer el pelo para joderla.

—Ya, ya… pero estabas todo repeinado.

—¡Que va!

—Oh, sí… y con tu uniforme de tela súper cool especial.

—Pues como el tuyo.

—Que va. El tuyo era más fino y suavecito y caro, seguro —sigue, molestándole él ahora.

—¡Claro que no! —le empuja un poco, porque sí que lo era.

—Siempre todo lo tuyo era súper pijo —sonríe un poco más, dejándose.

—¿Por eso me robabas las cosas?

—¡Yo no te robaba las cosas! —frunce el ceño pensando en... algo diferente a lo que Sirius se refiere—. ¡Nunca te robe nada!

—Constantemente me robabas la ropa y te la ponías tú, si no es que te la daba yo directamente.

—¡Eso era por otra cosa!

—¿Qué cosa?

—¡Pues eras mi... novio!

—Hacías eso antes de ello.

—No es verdad —se sonroja porque sí lo hacía.

—Claro que sí, ¿crees que no estaba ahí?

—No te… no te quejabas tanto entonces. ¿Encontraste lo que buscábamos? —cambia de tema.

—Estoy en ello, pero no paras de distraerme —se vuelve al periódico.

—¡Me acusas de cosas!—protesta y se ríe—. Bueno... ¿Cómo era la foto?

—Pues una familia con un montón de críos pelirrojos.

—Vale, vale… reciente.

—Del verano, estaban de vacaciones. En Egipto, creo.

—Medio reciente…. Vale, vale… —se concentra unos segundos—. ¿De verdad te robaba todo y era tan insoportable?

—No he dicho que eso fuera insoportable.

—Pues te quejas como si lo fuera… ¿no lo era?

Sirius se encoge de hombros y sonríe porque no es como que no le esté robando la ropa ahora él.

—Pues para lo que te quejabas cuando NO TE GUSTABA algo que hacía —Remus sonríe un poco.

—Anda ya.

—Pues es verdad…

—Claro que no.

James dice que PAREN de pelear como Pimpinela.

Pues igualmente, Sirius sigue buscando. Ñañaña.

Remus se le acerca un poquito a mirar sobre su hombro y Sirius sigue pasando páginas rápidamente. No tarda mucho en encontrarla y dar un grito.

—¡Oh! ¿Ya está?

—¡Mira! ¡Mira!

Remus se acerca, interesado, extendiendo la mano para que le del periódico.

Lo hace, señalando la imagen con el dedo.

Remus parpadea... y es que... o sea ¿Alguien ha visto lo pequeña que se ve la rata? Pero es que si Sirius le reconoció...

—Mira, fíjate, ¡le falta el estúpido dedo!

—Uff... Merlín, Sirius… ¿Estás seguro? —le mira de reojo y acerca más la varita incandescente. Sirius tenía bastante tiempo libre.

—¡LO ESTOY!

—Vale, vale, vale… Pues… sí parece que le falte el dedo, ciertamente.

—¡El chico, Lunático! ¡¿Quién es el chico!?

—Ahh, ohh… Cierto —es que ni se ha fijado, aún impresionado de que Sirius haya reconocido a Peter con esta foto—. ¡Ohh! Pero si son los Weasley, es Ron el… Ugh. El… cálmate, ¿vale?

—Ron Weasley? Claro, estúpida rata, no iba a irse con una familia de muggles, ¡tenía que asegurarse!

—Y es el mejor amigo de Harry, Sirius.

—¿Qué?

—Ron. Son uña y mugre... No les he visto a uno sin el otro nunca.

Sirius parpadea sin acabar de entender.

—¿Qué? —pregunta Remus.

—¿Me estás diciendo que Colagusano duerme en el mismo cuarto que NUESTRO HARRY? —pregunta muy lentamente, casi dice nuestro hijo. De hecho así suena.

—Pues... sí.

Es que... se convierte en perro y se va a ir corriendo EN ESTE MOMENTO.

—No, no, no. Sirius!

No le escucha. Va a tener que detenerlo con la varita. Le hace dejar de avanzar aunque corra y corra con un hechizo altamente frustrante.

Sirius protesta, parando de moverse al cabo de un rato.

—¡¿A dónde vas!? No puedes… ¡No puedes, Sirius!

—¡Suéltame, Remus!

—¡No voy a soltarte para ir a hacer una imprudencia!

—Imprudencia es dejar que duerma con un ASESINO.

—Sirius… Lleva dos años durmiendo con él y no ha pasado NADA.

—¿No que casi lo matan el primer año porque estaba ya sabes quién en el cuerpo de uno de los profesores? ¡Seguro Pettegrew estuvo ayudándole!

—No sé, Sirius… pero que te descubran y te maten no va a ayudar en NADA.

—Claro, tu plan es mucho mejor...

—¡No tengo un plan!

—¡EXACTO!

—¡Igualmente!

—Igualmente nada, necesitamos un plan. AHORA.

—Que no sea correr hacia allá como locos.

Sirius bufa con eso, todo frustrado.

—Ya lo sé, Sirius... ya lo sé —suspira derrotado.

—Pues tú dirás qué hacer —replica tan agresivo, cruzándose de brazos.

—No te enfades conmigo —le mira.

—No me estoy enfadando. ¡Es que no puedo creer que estés ahí tan tranquilo sin hacer nada!

—No estoy tan tranquilo. ¡Estoy tratando de ser racional, Sirius!

—¡Ser racional no es lo que se puede hacer en esta situación!

—¡Lo es en las condiciones en las que estamos! ¡Yo también estoy asustado! —protesta porque además le ASUSTA que algo le pase a Sirius.

—Pues no lo parece. Si estuvieras tan asustado harías algo —vuelve a reclamarle.

—¡Estoy haciendo algo! —asegura pasándose las manos por el pelo aun sin dejarle ir.

—¡Retenerme!

—¡Exactamente! —aprieta los ojos y le da la espalda.

—¡Eso no es hacer algo!

—¡Lo es cuando los dos están en riesgo! Hay que pensar esto bien.

—¿A quién le importa lo que me pase a mí? ¡ÉL está durmiendo con un asesino!

—Debería ir a hablar con Dumbledore —aprieta los ojos.

—Remus... —cambia un poco el tono con eso.

—No puedes entrar ahí y arrancarle la rata a su mejor amigo. ¡Tiene que ser un día que no estén!

—¡No es una rata!

—Eso lo sabemos tú y yo y NADIE MÁS. ¡Sabes perfectamente que nadie va a creerlo de buenas a primeras!

—¡Lo sabrán en cuanto lo atrape!

—No, si no llegas a atraparlo. Sirius, lleva dos años durmiendo con él… ¡Si quisiera matarlo ya lo hubiera hecho!

—No puedo creer que vayas a poder dormir pensando eso.

—¿Y crees que voy a poder dormir si te matan?

—¿Crees que vas a poder si lo matan a él?

—Lo que no quiero… es elegir.

—A mí no me van a matar.

—Eres, literalmente, el hombre más buscado de todo Reino Unido

—Y dejaré de serlo en cuanto vean que Pettegrew sigue vivo.

—¿Y te parece que la forma de hacer eso es ir al cuarto de Harry Potter a media noche de un viernes?

—¡Pues no es mi culpa que esté en peligro!

—Es que no digo que no hagamos algo, hagamos algo que no ponga en riesgo a todo mundo.

Sirius bufa, porque tampoco quiere necesariamente asustar a Harry, pero es que ¿Cómo no van a ir?

—Mañana le quitaremos la rata a Ron.

Ojos en blanco de Sirius, pero no se opone, cruzándose de brazos. Remus se le acerca.

—¿Me prometes que no irás esta noche?

—Esto me parece una mala idea.

—También ir es mala idea. ¿Y si vamos con Dumbledore?

—¿Para que me lleve con los dementores como me llevó a Azkabán? —Sirius bufa.

—Vale, no, con él, no —Remus aprieta los ojos, mueve la varita otra vez y le libera—. Ya sé que quedarnos sin hacer nada hoy no es la mejor idea. No me mires así, ¡estoy intentando ser sensato!

—Lo que tú digas... —pone los ojos en blanco y se vuelve un perro de nuevo para volver al cuarto.

Remus suspira, sabiendo perfecto que se ha enfadado, pero convencido de que esto es lo mejor para todos a pesar de todo. Quita los cuarenta hechizos que puso en las puertas para volver.

Más vale que te lleves un libro para leer esta noche porque no piensa hablarte. El que te recomendó Filius, por ejemplo.

Ugh. Siriuuuus.

Remus se acuerda en el último segundo y vuelve un par de pasos haciendo un accio un ejemplar del libro de lobos de Lockhart… antes de ir detrás de Sirius que da miedo cuando es perro y está enfadado.

Sirius le mira de reojo pero no le va a decir nada hasta que estén de vuelta. Remus una vez más cierra la puerta detrás suyo y pooooone los hechizos.

Por suerte, no les encuentra nadie.

Remus mira a Sirius un poco culpable mientras Sirius se mete a la cama sin mirarle.

—¿Estás bien?

—Sí, súper bien, una maravilla —le da la espalda, tan sarcástico.

—Y súper enfadado… —se mete a su lado y le toca la pierna con la suya.

—Todos vamos a dormir con bestias peligrosas hoy, esperemos que a nadie le pase nada.

—Pues, aunque digas eso… —Remus le mira de reojo y traga saliva—. Y aunque te enfades conmigo…

—¿Qué quieres, Remus? estoy intentando dormir —no se gira, ceño fruncido.

—Buenas noches, Sirius… —susurra todo regañado.

Sirius gruñe. Remus suspira, tomando su varita y encendiéndola.

—¿Te molesta?

Sirius se mueve pero no contesta.

—Te quiero… —susurra porque es un drama.

No hay respuesta.

Remus suspira, apretando los ojos porque… Odia que estén enfadados. Le acaricia un poco la pierna con el pie y se va a llevar un PATADÓN.

Vale, vale. Recoge la pierna y decide girarse al libro.